domingo, 30 de septiembre de 2007

REQUIEM POR UN SUEÑO



JARED LETO y MARLON WAYANS son HARRY y TYRONE C. LOVE,

en "REQUIEM POR UN SUEÑO"


Existen múltiples razones por las que esta película de Darren Aronofsky, que proyectó su luz sobre las pantallas cinematográficas en el año 2000, debe figurar en esta recopilación. Para el director, esta obra no es una película senso estricto; más bien es un verdadero "Requiem"..., como el de Mozart...


  • La presencia de Ellen Burstyn: volviendo la vista atrás, en mi memoria permanece la huella imborrable evocada por su conmovedora interpretación de Chris MacNeil, la desesperada madre de Regan (Linda Blair) en "El exorcista" (William Friedkin, 1973). Candidata entonces al Oscar como mejor actriz, finalmente ganaría este preciado galardón al año siguiente por su excelente trabajo como protagonista en "Alicia ya no vive aquí" (Martin Scorsese, 1974). Simplemente recordaremos aquí una nueva nominación al Oscar como mejor actriz en el año 2000 por su papel como la Sra. Sara Goldfarb, la madre adicta a las anfetaminas en "Requiem por un sueño", y su Globo de Oro a la mejor actriz de 1978, por "El próximo año, a la misma hora". En resumidas cuentas, una de las grandes damas vivas de la interpretación. Imprescindible.


  • La participación como coguionista de Hubert Selby Jr: autor del libro homónimo en el que se basa este film, recuerdo especialmente el impacto que me produjo hace ya unos años la lectura de su despiadada obra "Última salida para Brooklyn", publicada por primera vez en 1964 y definida por algunos incondicionales como un viaje a lo más profundo de la noche americana. Lectura recomendada. Mucho menos atractiva, sin embargo, me pareció la recreación cinematográfica de este novela realizada en 1989 por el director aleman Uli Edel, con una tórrida Jennifer Jason Leight en el papel estelar. En "Requiem por un sueño", el propio Selby aparece brevemente en el papel de un guardia de prisiones.


  • La banda sonora electrónica de Clint Mansell, interpretada por las aceradas cuerdas del Kronos Cuartet. Uno puede cerrar los ojos, para que la simple visión de los fotogramas no desencadene ninguna estimulación en nuestro cerebro, y concertrar toda nuestra atención en la música. Muy recomendable.


  • La original construcción cinematográfica de la película, con imágenes partidas que nos muestran a dos personajes viviendo cada uno el mismo instante, la cámara subjetiva que persigue a los protagonistas, la velocidad de la narración, que se acelera y se decelera como si el tiempo se plegara como una hoja de papel (como las páginas del periódico que Harry (Jared Leto) y Marion (Jennifer Connely) doblan hasta convertirlas en frágiles aviones que lanzan desde una azotea a los cielos de Coney Island). Las agujas del reloj parecen tan inmóviles en los eternos instantes que dura la angustia y la desesperación...


  • Las interpretaciones artísticas: resulta dificil encontrar un póker de artistas que consigan una representación tan convincente de lo que realmente sufre y es un adicto a la heroína (inyectada e inhalada) y a las anfetaminas. Emotiva resulta la escena en la que el hijo yonqui recrimina a su propia madre su incipiente adicción a las anfetaminas (un incontrolable bruxismo hace que su dentadura chasquee como unas macabras castañuelas). Menciones especiales para la bellísima Jennifer Connely, de la que todos nos enamoramos cuando representaba a la preciosa bailarina adolescente en "Érase una vez en América" (Sergio Leone, 1984), ahora convertida en la pobre niña rica que se ve arrastrada por su drogodependencia al mundo más turbio de un tráfico sexual escabroso y humillante, para Jared Leto, con su peinado a lo mod, sus profundas ojeras y su convincente delgadez de yonqui (dicen que perdió alrededor de 12 kilos parcticando su papel mediante el aprendizaje en directo con los verdaderos drogadictos de Brooklyn), empeñado en buscar el gran alijo que "nos vuelva a meter en la rueda", y para su colega Marlon Wayans, el atlético moreno que mantiene contactos con los traficantes de mayor estatus, que fuma paladeando el humo de los porros y de los cigarrillos, y que cuando las cosas se ponen feas, siempre busca el amparo en el recuerdo del regazo de su desaparecida madre. Cuán diferente resulta este papel suyo, tan alejado del futuro protagonista habitual en comedias intrascendentes de fácil digestión.

UN ACERTIJO: mientras el frigorífico toma vida y se mueve aterradoramente hacia la Sra. Goldfarb, el programa televisivo del inefable Tappy Tibbons (el contumaz telepredicador que encabeza una cruzada imaginaria contra el descuido y la apatía), apelando a nuestra fuerza de voluntad: nº 1 = no comer carne roja; nº 2 = no tomar azúcar refinado, y...¿cuál es la tercera recomendación de su plan de reforzamiento personal?. Durante el desarrollo del film, lo menciona varias veces, pero no concreta cuál es...; tan solo afirma que "les vuelve locos". Tarea de investigación. ¿Te atreves?.



TRATAMIENTO DE LA DEPENDENCIA Y EL ABUSO DE LAS ANFETAMINAS: el fenómeno de la tolerancia (cada vez es necesaria más cantidad de la droga para obtener el efecto deseado) es retratado de manera impecable en esta película. Con idéntica maestría se refleja el "colocón" que provoca la intoxicación aguda por la heroína.


En una revisión publicada por la Biblioteca Cochrane, realizada por los investigadores M. Srisurapanont, N. Jarusuraisin y P. Kittirattanapaiboon, los autores demostraban su pesimismi respecto al tratamiento farmacológico para ayudar a abandonar la adicción a las anfetaminas, fenómeno nada desdeñable y que supone el doble de casos que los provocados por la cocaína y la heroína juntas. En el documento científico se hace mención a determinados antidepresivos (imipramina, desimipramina y fluoxetina) y a un calcioantagonista (amlodipino). Los resultados, todavía no son concluyentes.



En "Requiem por un sueño", la refractariedad de la adicción a las anfetaminas del personaje de la Sra. Goldfarb obliga a los especialistas al empleo final de la TEC (Terapia Electroconvulsivante o electroshock), el mismo tratamiento que le fue aplicaba en el sanatorio mental a Randle McMurphy (Jack Nicholson) en "Alguien voló sobre el nido del cuco" (Milos Forman, 1975).



En ambos casos, las imágenes nos muestran maneras de administrar la TEC que no son reales, pues a estos pacientes previamente siempre se les administra anestesia.



Para los que quieran saber más:



http://spanish.imdb.com/title/tt0180093/

Criterios establecidos por el DSM - IV para el diagnóstico de la DEPENDENCIA de una sustancia:

  1. Necesidad de cantidades crecientes de la sustancia para alcanzar la intoxicación o el efecto deseado (tolerancia).
  2. El efecto de las cantidades de sustancia disminuye con su consumo continuado (tolerancia).
  3. Las características del síndrome de abstinencia provocadas por la falta de la sustancia (síndrome de abstinencia).
  4. Se ingiere la sustancia para aliviar o evitar la abstinencia (síndrome de abstinencia).
  5. Se ingiere la sustancia con frecuencia en mayor cantidad o durante un periodo de tiempo más largo de lo que inicialmente se pretendía (síndrome de abstinencia).

Adaptado de la American Psichyatric Association