lunes, 17 de septiembre de 2007

TERCIOPELO AZUL



ISABELLA ROSSELLINI y KYLE MACLACHLAN en TERCIOPELO AZUL


Durante el mes de junio de 2006, la prestigiosa revista Archives of General Psychiatry publicó los resultados de un estudio realizado sobre el llamado Trastorno Explosivo Intermitente (TEI). El Prof. Ronald Kessler encabezaba aquel equipo investigador, que contó con el patrocinio del National Institute of Mental Health de los EEUU. Según sus datos, este tipo de trastorno psiquiátrico podría afectar en algún momento de su vida al 7.3% de los adultos norteamericanos, unos 16 millones de personas. Si consideramos la incidencia anual del TEI, alrededor de 8,6 millones de adultos podrían sufrir cada año esta patología (4% de la población estadounidense).


¿Qué el TEI?: se trata de un síndrome caracterizado por ataques explosivos de ira, completamente desproporcionados respecto a la importancia de los acontecimientos que los han provocado. Sus consecuencias suelen ser ataques físicos a las personas o destrozos materiales. Está clasificado dentro de los llamados trastornos de control de impulsos. La presencia de un TEI no está justificada por otras patologías psiquiátricas (como por ejemplo, trastornos de la personalidad o episodios maníacos) o por patologías orgánicas (cuadros demenciales o traumatismos encefálicos). Con cierta frecuencia ha sido relacionado con el padecimiento de cuadros psiquiátricos más complejos, como la depresión o la ansiedad, junto con la adicción a las drogas. Los pacientes con TEI tampoco suelen recibir tratamiento específico, aunque existen alternativas terapéuticas efectivas, como por ejemplo la terapia cognitivo conductual, el empleo de los inhibidores selectivos de la recaptación de la serotonina (ISRS) y los fármacos estabilizadores del estado de ánimo. Desafortunadamente, y en palabras del propio Kessler, "estos pacientes no piensan que tienen un problema; creen que el problema lo tienen los demás".


DENNIS HOPPER es FRANK BOOTH

¿Cuál es la relación existente entre el TEI y la película "Terciopelo Azul" (Blue Velvet - David Lynch - 1986)?. El personaje del violento delincuente Frank Booth, interpretado por un iracundo Dennis Hopper, podría ser la respuesta. La banda de malhechores por él capitaneada mantiene secuestrados al marido y al hijo de la cantante Dorothy Vallens (una encantadora y desequilibrada Isabella Rossellini). Chantajeada de esta vil manera por los bellacos, Dorothy se ve obligada a mantener relaciones sexuales con el salvaje Frank, que la somete continuamente a todo tipo de vejaciones. El descubrimiento por parte del joven Jeffrey Beaumont (Kyle MacLachlan) de una oreja amputada en los arrabales de la pequeña ciudad maderera de Lumbertown, marca el inicio de toda la trama. El apéndice auricular que comienzan a comerse las hormigas, corresponde a Don Vallens, esposo de Dorothy. Por supuesto, la irreprimible brutalidad de Frank Booth es la responsable de esta mutilación.

Durante las escenas más escabrosas protagonizadas por Dennis Hopper, su personaje altera su estado de ánimo mediante el consumo de alcohol y drogas (toxicomanía), en especial una que inhala continuamente. ¿A qué nos estamos refiriendo?:

  • En agosto de 2006, el Dr. Emilio Francisco Anguiano Zamudio defendió en Cuernavaca - Morelos (Méjico) una tesina titulada "Dinámicas identitarias de la vida de la calle en la ciudad de Méjico: tres historias", en la que hace referencia al cloroformo como una de las posibles drogas que empleaba Frank Booth, basándose en las investigaciones previas realizadas con este anestésico por el filósofo y erudito Antonio Escohotado. Bastan apenas unas gotas de cloroformo (4-8) diluidas en un líquido por vía inhalatoria para alcanzar efectos desinhibidores. Dicen que Abraham Lincoln era un consumidor habitual de cloroformo.
  • En esta misma tesina, se hace referencia al nitrito de amilo (popularmente conocido como poppers, snappers, bananas, rush), inicialmente destinado al tratamiento de la cardiopatía isquémica(angina de pecho). Se administra por vía inhalatoria (su ingestión es mortal) y no presenta efectos sobre el SNC, aunque su actuación a nivel periférico facilita la entrada y distribución de otros psicotrópicos (por ejemplo LSD, éxtasis, speed) en el torrente sanguíneo. A nivel sexual, el nitrito de amilo exalta las fases de excitación y orgasmo, algo que podemos constatar claramente en las escenas "calientes" de esta película. Su uso continuado provoca tolerancia (cada vez será necesaria una mayor cantidad de droga para conseguir el mismo efecto), así como dificultades para mantener la erección. Esta sustancia ha sido ampliamente empleada entre la comunidad gay internacional precísamente por sus efectos desinhibitorios. Su consumo es abordado de manera diferente por las distintas legislaciones nacionales (por ejemplo, Dinamarca prohibió su venta en el año 2004). Su empleo concomitante con los inhibidores de la fosfodiesterasa 5 (Viagra, Cialis,Levitra) puede resultar letal.
  • Algunas dudas: los pacientes afectados por un TEI suelen arrepentirse tras sus iracundos ataques, demostrando remordimiento o vergüenza por su conducta descontrolada. En "Terciopelo Azul" esta circunstancia no parece estar presente en el personaje de Frank Booth, aunque en determinadas escenas dicha posibilidad planea sutilmente sobre el argumento.
  • Curiosidades: en la ciudad de Coldwater, Missouri, existe una empresa maderera con el nombre de Lumbertown... ¿trabajará allí algún empleado que se llame Jeffrey Beaumont?.
  • Para aquellos que quieran dar otras "miradas de cine" a este particular film de culto de David Lynch: http://www.miradas.net/0204/estudios/2004/08_losochenta/terciopeloazul.html