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sábado, 13 de mayo de 2017

LA HISTORIA DE JAN


Coincidiendo con el Día Mundial del Síndrome de Down, dentro del III Ciclo de Cine y Medicina organizado por el Ilustre Colexio Oficial de Médicos de Ourense, en colaboración con el Cineclube Padre Feijoo y con el patrocinio de A.M.A. Agrupación Mutual Aseguradora, se proyectó la película "La historia de Jan" (Bernardo Moll, 2016).

Al finalizar tuvo lugar un provechoso debate sobre este documental en el que participaron madres, educadoras, médicos, críticos de cine y público en general.

La historia original nació de un blog, el que Bernardo comenzó el 14 de diciembre de 2009 tras el nacimiento de su hijo Jan aquel mismo 4 de noviembre ("el síndrome de Down ha llegado a nuestras vidas"). Se trata de una cariñosa semblanza del pequeño, también de sus padres, Bernardo y Mónica. Bernardo Moll es montador de películas, guionista y productor. Mónica Vic es actriz y coach de actores.

Esta coyuntura permite la explicación de una película cuidadosamente planteada y filmada por unos padres que se desenvuelven profesionalmente en el mundo cinematográfico. Es su particular y especial visión, pero resulta que cada madre y padre con una hija o un hijo con síndrome de Down podría escribir y filmar la historia de su propio Jan (o Sofía, Carlota, Pablo, Lucía, Sergio, María...)



Y es que ese mundo que a priori pudiera parecernos idílico es posible porque la joven pareja dispone del tiempo necesario para dedicárselo en exclusiva a su pequeño Jan. En la realidad, muchos niños con síndrome de Down nacen en familias con más hermanos, con unos progenitores que deben administrar sus cuidados entre toda su prole, tal vez con menos recursos materiales, intentando conciliar su vidas laborales con sus obligaciones familiares. Esta fue la tónica general entre las madres y los padres que asistieron a la proyección de "La historia de Jan" en Ourense.

Jan nació poco antes de Navidad. El devenir de los días, los capítulos de su vida el tiempo destacan alrededor de estas fiestas entrañablemente familiares: las reuniones de abuelos, tíos y primos, las uvas de la suerte que todo el mundo apura a su alrededor, la mañana de Reyes, la ilusión por los regalos...

También destacamos la escena final con la cámara subiendo al cielo en un plano cenital mientras en la playa de Carnota Jan juega al fútbol con sus padres. 

EL DUELO


"Hay un momento que pasa por el duelo del bebé que no tuviste... Me lo puedo perder llorando, y no me lo quiero perder llorando"

Mónica Vic en "La historia de Jan"

Cuando unos padres reciben la primera noticia comunicándoles que su hijo o su hija tiene síndrome de Down en sus mentes surge el típico estereotipo de estos niños.

En "La historia de Jan" apreciamos como la madre llora desconsoladamente de espaldas a la cámara mientras el padre observa en silencio cómo ella amamanta a su pequeño retoño.

EL DIAGNÓSTICO

Hace años, antes del desarrollo  de los estudios cromosómicos, el diagnóstico de un niño con síndrome de Down se realizaba en base a la presencia de una serie de rasgos clínicos

Todavía hoy en día los indicadores clínicos resultan útiles para diagnosticar niños con Down en el momento del nacimiento, así como para seleccionar aquellos a los que recomendar un diagnóstico cromosómico.

En estos casos, el objetivo de todo diagnóstico precoz es conseguir que los padres acepten plenamente a su hijo, entendiendo sus problemas para que puedan tomar las decisiones más acordes respecto al futuro del pequeño.

Los estudios clásicos han descrito los rasgos más frecuentemente encontrados en los recién nacidos con síndrome de Down:
  1. Hipotonía generalizada
  2. Laxitud articular
  3. Pliegue cutáneo sobrante en la nuca
  4. Hendiduras palpebrales oblícuas
  5. Epicanto palpebral
  6. Orejas displásicas
  7. Protusión lingual
  8. Pliegue palmar único
  9. Clinodactilia del 5º dedo de las manos
  10. Pliegue único interfalángico
  11. Diastasis entre los dedos 1º y 2º de los pies


"Virgen con niño". Témpera sobre madera
Andrea Mantegna 1490, Academia Carrara de Bérgamo

Una de las cuestiones planteadas en la película tiene relación con el diagnóstico de esta patología. ¿Cómo es posible que una madre se entere justamente al dar a luz que su hijo tiene un síndrome de Down? ¿Acaso hubo fallos en el diagnóstico prenatal?

En algunas ocasiones, los cromosomas no se separan correctamente en el momento de la división que genera dos células hijas a partir de una célula madre. Si estos ocurre en los gametos, las células reproductivas resultantes no portan el número correcto de cromosomas y en consecuencia el embrión puede presentar aneuploidías, la misma circunstancia que ocurre en las células tumorales.

En la mayoría de las ocasiones, las aneuploidías resultan incompatibles con la vida. Pero en otros casos, como por ejemplo en el síndrome de Down (trisomía del par 21) o en el síndrome de Patau (trisomía del par 13) los embriones resultan completamente viables.


Síndrome de Patau

Entonces ¿por qué algunos síndromes de Down son embarazos frustrados y otros alcanzan la edad adulta?

Un reciente estudio publicado en la revista Cell ha desvelado que cambios en el número de cromosomas pueden provocar variaciones en el ciclo celular y en la expresión genética de células completamente idénticas. Sin embargo, todavía no está claro cómo se produce este proceso.

En el síndrome de Down existen tres variaciones genéticas:
  1. Trisomía 21, en la que se engloban alrededor del 90% de los casos. Al unirse los gametos, en el óvulo fertilizado aparecen 3 cromosomas 21. En las divisiones celulares posteriores, en todas y cada una de las células resultantes va a existir un cromosoma 21 extra. Su causa es una disyunción meiótica en el óvulo (con más frecuencia, y relacionado con la edad materna) o  en el espermatozoide.
  2. Trisomía 21 mosaico, una forma rara en la que la presencia del cromosoma 21 extra no está presente en todas las células. La causa no se encuentra en el momento de la fertilización, sino después de la misma, una no disyunción mitótica del cromosoma 21 después de la concepción . En los mosaicismos, unas células pueden tener un número normal de cromosomas (46), mientras otras no (47).
  3. Trisomía 21 por traslocación, presente en un 3-4% de los casos. Una parte del cromosoma 21 (el brazo corto) se adjunta (trasloca) a otro cromosoma acrocéntrico, generalmente 13, 14 o 15. El portador tendrá 45 cromosomas, pero todos ellos contendrán el mismo material genético de una persona con 46 cromosomas, porque el material traslocado está presente, aunque fuera de su lugar habitual. Las parejas que han tenido un hijo con trisomía por traslocación presentan un mayor riesgo de tener hijos futuros con este mismo trastorno. Si el portador es el padre, el porcentaje es del 3%, pero si la portadora es la madre, este porcentaje se incrementa hasta el 12%.

Respecto al diagnóstico, la diferencia está en la categoría de la prueba realizada:
  • Las pruebas de evaluación estiman la probabilidad de que el recién nacido tenga un síndrome de Down. Pueden existir falsos positivos y negativos.
  • Las pruebas diagnósticas establecen si el embrión (antes de nacer) tiene el síndrome de Down. Son más caras y presentan más riesgos.
Dentro de las pruebas de evaluación se encuentran:
  • Ecografía: valorando la translucidez nucal, entre las semanas 10 a 14, capaz de identificar un 80% de los casos al detectar un edema nucal.
  • Análisis bioquímicos: basadas en la detección de determinados marcadores hormonales: AFP (alfa-fetoproteína), de origen fetal y disminuida en este caso, Fracción Beta de la Gonadotrofina Coriónica Humana (total o libre), de origen placentario y aumentada en la trisomía 21, Estriol no conjugado (uE3), de origen feto-placentario, también disminuido en este caso, Inhibina-A, de origen placentario - citotrofoblasto, aumentada en la trisomía 21 entre las semanas 14 - 16 de gestación, PAPP-A (glicoproteína sintetizada en el trofoblasto), que disminuye significativamente durante el primer trimestre (semanas 6 - 11) en todas las cromosomopatías, si bien no varía durante el 2º trimestre.
Dentro de las diagnósticas tenemos:
  • Amniocentesis: entre las semanas 14 a 17. Mediante guía ecográfica se punciona la cavidad amniótica por vía abdominal para conseguir una muestra de líquido amniótico (20 ml). Al ser un procedimiento invasivo, puede provocar abortos (1-2% de los casos), lesiones fetales o infecciones maternas. Permite obtener para cultivo células fetales, trofoblásticas o de las membranas extraembrionarias (riesgo de mosaicismo).
  • Análisis de las vellosidades coriónicas, entre las semanas 8 y 11, obteniéndose un fragmento de material placentario. Permite análisis antes de que exista una cantidad suficiente de líquido amniótico; además el estudio cromosómico es más rápido pues los cultivos celulares no son necesarios, si bien los riesgos para el feto y la madre son similares a la amniocentesis.
  • Prueba percutánea del cordón umbilical, después de la semana 18, puncionando la vena umbilical guiada por ecografía. Tiene una mortalidad asociada cercana al 2%. Su uso actual se ha restringido a estudios de alto riesgo de aneuploidía y en casos de anemia fetal en la isoinmunización por el factor Rh.

Retrato de Lady Cockburn con sus tres hijos. Oleo sobre lienzo
Sir Joshua Reynolds 1773. National Gallery de Londres

El test de ADN fetal para la detección de alteraciones cromosómicas evita en la mayoría de los casos la realización de una prueba invasiva (como la amniocentesis) soslayando sus riesgos.

Solamente precisa una sencilla extracción de sangre venosa materna en gran parte de aquellas pacientes a las que antes se recomendaba una amniocentesis para descartar un síndrome de Down (también de Edwards o de Patau).

Ser realiza a partir de la 10ª semana de gestación, contando una elevada fiabilidad (99% en síndromes de Down), si bien este test no se aconseja de manera generalizada a todas las embarazadas (sólo factores de riesgo) porque los posibles falsos positivos alcanzan el 5% de los casos (implicando amniocentesis innecesarias)

CRECIMIENTO Y APRENDIZAJE

¿Integración o educación especial? Esa fue otra de las cuestiones a debatir, entendiendo que cada caso necesita una aproximación personalizada y específica. Grosso modo, nos atrevemos a decir que no existe un único síndrome de Down, sino diferentes niños con dicho síndrome.

Estos niños, tal y como se refleja en la película en el caso de Jan, atraviesan diversas etapas en su desarrollo:

a) Motricidad: la hipotonía es responsable de su aparente torpeza y falta de equilibrio. Estos niños comienzan a caminar más tarde (20-22 meses de media). Por ello la sedestación, el gateo y el caminar de forma autónoma resultan habilidades tardías.

Además existe una hiperlaxitud ligamentosa susceptible de fisioterapia más que de estimulación motora.

b) Comunicación: los niños con síndrome de Down entienden más de lo que son capaces de expresar. Su comunicación gestual supera al habla. Balbucean sus primeras sílabas sobre los 11 meses y pronuncian las priemras palabras con significado sobre los 18 meses.

c) Emociones y sociabilidad: en este campo, los niños con síndrome de Down destacan. Son muy sociables y enseguida buscan la atención de los demás. Aprenden a sonreír a los 2 meses y no presentan dificultades para asimilar las expresiones faciales, los tonos de voz y las posturas corporales.

d) Capacidad sensorial: debido al retraso en el desarrollo motor, estos niños tardan más en explorar y entender el mundo que les rodea. Por término medio, tardan 6 meses en alcanzar los objetos para agarrarlos con las manos. Además pueden presentar ciertas peculiaridades específicas, como el rechazo hacia las manos mojadas o sucias. 

e) Aprenzizaje y cognición: su aprendizaje verbal es característico, pues procesan y recuerdan mayor lo que oyen que lo que escuchan. Tampoco son especialmente persistentes en la solución de problemas.


En "La historia de Jan" contemplamos a unos padres especialmente entregados en la educación de su hijo, estimulándolo y dándole oportunidades para aprender en diferentes centros educativos especializados.

Sus profesiones les permiten dedicarle mucho tiempo a su pequeño. Básicamente resultan llamativos todos los esfuerzos que realizan para que el niño fortalezca su musculatura. Los expertos advierten al respecto que una sobrecarga de estímulos puede resultar contraproducente, pues estos pequeños resultan más vulnerables frente al estrés.

EL SINDROME DE DOWN EN EL CINE

"León y Olvido" (Xavier Bermúdez, 2004) fue la primera película en la historia del cine español protagonizada por un actor (Guillem Jiménez) con síndrome de Down. Si bien fue rodada íntegramente en A Coruña, se trata de una cinta estrechamente vinculada a Ourense, no solo por ser la patria chica de su director, sino porque también contó con la presencia del músico ourensano Coché Villanueva como autor de su banda sonora y porque en su estreno resultó galardonada con los premios al mejor director y a la mejor actriz (Marta Larraldeen el Festival de Cine Independiente de Ourense.


Precisamente en la entrada que el 15 de julio de 2008 le dedicamos en este mismo blog, realizábamos un somero repaso de los filmes relacionados con el síndrome de Down, un particular catálogo a buen seguro hoy en día superado.


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martes, 15 de julio de 2008

LEÓN Y OLVIDO



Reconozco el especial afecto que profeso por esta película de mi paisano Xavier Bermúdez. Entre sus múltiples y merecidos galardones recibió en la edición del 2004 el Premio al Mejor Director y el Premio a la Mejor Actriz del Festival de Cine Independiente de Ourense. ¡Por fín, alguien profeta en su tierra!. Contó con la coproducción de la Televisión de Galicia.


Además destacamos en su banda sonora los temas "Sin dejar de mirar", "Al borde del abismo" y "Lluvia ácida", correspondientes al meritorio trabajo del artista y músico ourensano Coché Villanueva, compositor y coautor también de la música de otras películas de la productora gallega Xamalú Filmes, como por ejemplo "Nena" (Xavier Bermúdez, 1998) y "Un cuento para Olivia" (Manane Rodríguez, 2007). ¡Galicia calidade!.

Por si todo esto fuera poco, algunos de los exteriores del rodaje trajeron de nuevo a mi memoria gratos momentos estivales vividos en mi adolescencia, recorriendo otra vez aquellos rincones recónditos y las indomables playas urbanas de la ciudad herculina... A Coruña revisited...

Y por supuesto, está Marta Larralde. El descubrimiento de la actriz viguesa me cautivó por su sobrio trabajo, por sus convincentes dotes interpretativas y por su natural y apacible belleza. En este film, tal vez se nos muestre taciturna en todo su esplendor, apenas engalanada con unos gastados pantalones vaqueros y con su rubia cabellera recogida en una coleta. Sanamente, sigo envidiando mucho a Guillem Jiménez, por la escena de la bañera, y a Iván (Miguel Ángel Blanco), su pusilánime novio médico.


Marta Larralde es Olvido

Dirigir a un joven actor con síndrome de Down no debió resultar especialmente fácil. Aún así, Xavier Bermúdez consiguió que Guillem Jiménez se metiera en la piel de León, que se la ajustara como un guante y desde los primeros fotogramas, mostrándonos al muchacho enfadado en el internado, León existirá ya para siempre, se hará carnal, gracias al animoso trabajo del actor. En "Como Hacer Cine", el propio Xavier Bermúdez nos cuenta las dificultades que hubo de sortear respecto a la dirección de actores, para conseguir finalmente rodar como él quería esta película.

EL SÍNDROME DE DOWN

En líneas generales, se trata de un trastorno genético caracterizado por la presencia de un cromosoma extra (o de una parte del mismo) que se añade a los del par 21 del genoma humano, si bien pueden existir otras causas menos frecuentes, debidas a translocaciones cromosómicas o a mosaicismos. 

La traducción clínica es muy variable, aunque son comunes en los afectados la presencia de unos rasgos físicos particulares (ojos rasgados - de ahí la denominación vulgar de mongolismo) junto a la posibilidad de presentar cierto grado de discapacidad psíquica.


John Langdon Haydon Down (1828-1896)

Este síndrome hereda su nombre haciendo honor al apellido de su descubridor, el médico británico John Langdon Haydon Down, que lo describió por primera vez en 1886, si bien nunca llegó a conocer la causa real del mismo. Casi 70 años después, en 1958, el médico genetista francés Jérôme Lejeune descubrió la responsabilidad de la alteración cromosómica en su etiología.


Jérôme Lejeune (1926-1994)

En la actualidad, este trastorno puede ser detectado precozmente, desde las primeras semanas de gestación, mediante la estimación del llamado pliegue nucal embrionario, junto con la presencia de concentraciones elevadas en el suero materno de determinadas hormonas específicas (alfafetoproteína - AFT y la fracción Beta de la gonadotrofina coriónica humana - HCG).

En España, existe la posibilidad legal de que las madres portadoras de embriones con síndrome de Down puedan decidir anticipadamente la interrupción de su embarazo.

EL SÍNDROME DE DOWN EN EL CINE Y LA TELEVISIÓN

Veremos que la lista de las películas y de las series de TV donde es bordado el síndrome de Down, bien de manera directa o tangencialmente, resulta amplia y entretenida.

En 1991, el actor y director italiano realizó una enloquecida comedia de embrollo titulada "Johnny Palillo". El propio Roberto Benigni interpretaba el papel de Dante, el conductor de un autobús para chicos discapacitados que es confundido con un jefe de la Mafia. El mejor amigo de Dante es Lillo (Alessandro de Santis) un chico diabético y con síndrome de Down. En las escenas finales de la película, el insensato Dante le entrega a Lillo una bolsa llena de cocaína, asegurándole que se trata de un remedio para la diabetes. El desenlace, ya se lo imaginan...


El telefilme de la CBS "Todo por ella" ("Jewel" - Paul Shapiro, 2001) nos cuenta la historia de Brenda Key, una bebé con síndrome de Down nacida en plena 2ª Guerra Mundial. Por esta causa, su familia se verá obligada a emigrar al estado de California, donde entonces existía la única escuela especial para este tipo de niños discapacitados.


"El cazador de sueños" (Lawrence Kasdan, 2003) está basada en una novela fantástica debida al rey del terror Stephen King. Relata la extraña historia de un grupo formado por cuatro chicos (Jonesy - Damian Lewis, Henry - Thomas Jane, Pete - Timothy Olyphant y Beaver - Jason Lee), que viven en una pequeña localidad del estado de Maine (EEUU). Al salvar del acoso escolar a Duddits (Donnie Walhberg), un extraño muchacho (en la novela original un niño con síndrome de Down), éste les convierte en un grupo de amigos inseparables, gracias a la transmisión a todos ellos de un don especial, el de la telepatía.


"Las palabras de Vero" (Octavi Masiá, 2005) es un telefilme rodado para Canal 9 y TV3, que narra el proceso de integración familiar y social de una chica con síndrome de Down, fundamentalmente gracias a la música y al teatro. Presenta el feliz descubrimiento de la actriz valenciana Pilar Andrés, que encarna el papel de la simpática protagonista.



Pilar Andrés es Vero

En "Desayuno En Plutón" (Neil Jordan, 2005), la historia central gira en torno al eje de las desventuras de un joven transexual irlandés (Cillian Murphy), en la procura de sus orígenes inmerso en el turbulento Londres de los años 70. En un momento determinado de la acción, interviene brevemente el personaje de Lawrence (Seamus Reilly), un chico con síndrome de Down, cuyo padre es el encargado de revelarle al protagonista quién fue en realidad su verdadera madre.


Pero, retomando de nuevo el discurso sobre "León y Olvido", a nuestro juicio existe un precedente similar en la cinematografía de habla francesa; se trata de "El octavo día" ("Le huitième jour" - Jaco Van Dormael, 1996), una colección de imágenes que retrata con sensibilidad y delicadeza la especial relación establecida entre Harry (Daniel Autehuil), un personaje fracasado y denostado por su propia familia, y Georges (Pascal Duquenne), un audaz y entrañable muchacho con síndrome de Down.


El film belga nos obliga a recapacitar, quizás de manera similar a lo pretendido por Xavier Bermúdez en "León y Olvido", sobre la colisión entre dos mundos bien diferentes, el supuestamente "normal" de los sujetos "sanos" y el particularmente incomprendido, caótico e ilusionante de los afectados por el síndrome de Down. En realidad me pregunto: ¿quiénes son más felices, Olvido y Harry, o León y Georges, con todas sus limitaciones?...

León, al igual que el Georges del film de Jaco Van Dormael, de ninguna manera quiere vivir aislado en internados o en instituciones cerradas. Ambos personajes desean realizarse como personas, integrados y en armonía con el resto de las personas de su propia sociedad, incluso estudiando en clases mixtas compartidas con otros estudiantes no Down, huyendo así de su segregación en guetos tapiados por cierta incomprensión de la educación especial. Aunque suene a manido tópico, ellos también desean ser libres y felices.

Del mismo año 2004 es también "Del duelo a la lucha" ("Do luto à luta" - Evaldo Morcazel, 2004), un documental escrito y dirigido por este cineasta y periodista brasileño, y a su vez, también padre de una niña afectada por la trisomía del par cromosómico 21. 


Mediante este valiente trabajo de denuncia social, el autor trató de llamar la atención del público sobre la problemática todavía suscitada por esta patología. Autoproducida con dinero del propio Morcazel, inicialmente se repartieron 5000 copias gratuitas del film entre diversas instituciones educativas y terapéuticas, antes de permitir su exhibición en las salas de cine comercial. 

La frase que proporciona el título a esta película, es pronunciada en la primera parte del documental por una madre resuelta, reflejando el amor y el cariño que progresivamente se genera en el seno de cada familia afectada.

El reportaje de Morcazel se completa con toda la humanidad reflejada en los sencillos testimonios reales de varios afectados por este síndrome, haciendo e una vez pedazos caducos estereotipos e irracionales tabúes: un joven de 27 años, empeñado en convertirse en campeón de surf, un emigrante polaco de 60 años, erudito bibliotecario y ameno conversador, con tal cultura general que pone entredicho su supuesta minusvalía psíquica, y también una pareja de enamorados, que cuenta ante las cámaras sus más íntimos secretos y sus futuros planes.

Asimismo existe una teleserie brasileña titulada "Páginas de la vida", inspirada en el libreto original del exitoso escritor de telenovelas Manoel Carlos, donde se ponen al descubierto los prejuicios familiares y sociales a los que se tienen que enfrentar los niños afectados por el síndrome de Down. Curiosamente, la actriz que encarna a Clara, la niña portadora de este trastorno genético, es Joana, la hija menor del propio Evaldo Morcazel.


Continuando en el mundo televisivo, "La vida sigue su curso" (originalmente "Life goes on") fue una serie para la pequeña pantalla estrenada en los EEUU en 1989; gestada a partir de la idea original del guionista Michael Braverman, su emisión se extendió hasta el año 1993, finalizando tras cuatro temporadas y 83 episodios, mostrándonos la existencia cotidiana de la familia Tatcher, uno de cuyos miembros, el inefable Corky (Chris Burke), tiene síndrome de Down y acudía a una escuela general, donde transcurrían sus pequeños éxitos y fracasos.


Chris Burke es Corky

Conocido en España por el título de "Niños como éstos" ("Kids like these" originalmente en inglés), destacamos este telefilme dirigido por George Stanford Brown, basado en la historia y el guión originales escritos por Emily Perl Kingsley. Esta serie se estrenó en 1987 en los EEUU, y pudo también contemplarse en nuestro país en septiembre de 1989, dentro del espacio "Estrenos TV".


Se trata de la historia de los Goodman, una pareja rondando la cuarentena. Bob (Richard Crenna) y Joanna (Tyne Daly, en la realidad, la esposa del propio director del film) son los padres añosos de un bebé con síndrome de Down. Durante años, la madre se empeñó en hacer "normal" a su hijo, hasta que definitivamente hubo de asumir su retraso mental como algo irreversible. Comenzó entonces para ambos una nueva e ilusionante etapa vital, cuando Joanna por fin comprendió que su hijo Alexander debería vivir su propia vida, con todas sus limitaciones. 

Para interpretar el papel de Alexander durante las diferentes etapas de su desarrollo, fueron necesarios 5 actores diferentes, entre ellos una niña: Mary Ellen Sarantopoulos (Alex bebé), Franklin Newton Carroll Jr (1 año de edad), Joey McFarland (4 años), Joshua O´Neill (5 años) y Ted Polito (9 años).

Finalmente, teniendo en cuenta de nuevo a nuestra filmografía patria, reseñamos aquí "Vida y color" (Santiago Tabernero, 2005), una irregular película coral ambientada en los últimos días de la dictadura de Franco en España. Protagonizada por Silvia Abascal y Joan Dalmau, una de sus historias cuenta las tribulaciones de Fede (Junio Valverde), un personaje que porfía por conocer el secreto que oculta su amiga Sara (Nadia de Santiago) y que ella sólo comparte con Ramona (Natalia Abascal), una muchacha con síndrome de Down. Precisamente, Natalia es hermana de la actriz Silvia Abascal.


El director Santiago Tabernero junto a las actrices Silvia y Natalia Abascal

"RAREZAS" CINEMATOGRÁFICAS...

Conocemos la existencia de un película rusa titulada "Las ancianas" ("Staruhki" - Gennadi Sidorov), galardonada en el 2004 con el Gran Premio del Festival Internacional de Cine de Angers. El protagonista es un hombre discapacitado (encarnado por el actor Sergei Makarov, realmente con síndrome de Down), que reside junto a su madre en una remota y mísera aldea del norte del país. Cuando su madre decide huir y dejarlo abandonado, lo pone bajo el cuidado de un grupo de mujeres ancianas. 


"Buscando a Reynolds" (Néstor Frenkel, 2004) es un documental que narra las peripecias de una original banda musical argentina, cuyo líder y batería es Miguel Tomasín, con síndrome de Down.


Crispin Glover, el iconoclasta actor, director, pintor, escritor y músico neoyorkino es el autor de un extraño film titulado "What is it?" (2005); en esta obra, muchos de los actores tienen síndrome de Down, si bien el nudo de la fantástica historia gira alrededor de un joven muchacho, poseedor de una secreta mentalidad racista, cuyo máximo interés en la vida se centra en la sal, los caracoles, una pipa y, como Ulises, conseguir volver a casa. 



"¿Qué tienes debajo del sombrero?" (2006) es un precioso documental de 75 minutos de duración, producido por el médico y cineasta Julio Medem, cuyo guión y dirección son debidos a Lola Barrera e Iñaki Peñafiel. Nos muestra la historia de Judith Scott, una escultora norteamericana de 62 años de edad, sordomuda y afectada por el síndrome de Down, a la cual le llega el reconocimiento social tras pasar recluida 36 años en una institución psiquiátrica. La historia es contada por Joyce, la hermana gemela de Judith, una mujer sin ninguna discapacidad.


Judith y Joyce Scott