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martes, 17 de agosto de 2021

MAD MEN


"La gente comparaba cigarrillos ante de que Freud naciera"
Don Draper (Jon Hamm)

No es habitual incluir en este blog entradas que no se correspondan estrictamente con películas. También es cierto que han existido notables excepciones respecto a series televisivas, como la correspondiente a la primera temporada de "The Knick" (Steven Soderberg, 2014).

Vamos a contravenir una vez más nuestra costumbre recordando esta realización excepcional: "Mad Men", creada y producida por Matthew Weiner, estrenada el 19 de julio de 2007. Originalmente emitida por el canal de cable AMC, se prolongó durante 9 temporadas y 92 episodios. Su último capítulo se emitió el 17 de mayo de 2015.

Con tres Globos de Oro en su haber, fue la primera producción para la televisión de cable ganadora del Emmy a la mejor serie dramática, galardón que repitió durante sus primeras 4 temporadas.

Una parte de la crítica especializada destaca las semejanzas entre "Mad Men" y una película clásica, debido fundamentalmente a la calidad de sus guiones, la construcción de sus personajes y su excelente ambientación.

Además de su indudable calidad artística, "Mad Men" despertó nuestro interés por su amplio compendio de hábitos perniciosos: tabaquismo, alcoholismo y consumo de sustancias ilegales, así como comportamientos sociales censurables: machismo, homofobia, racismo, antisemitismo, discriminación, acoso laboral y maltrato doméstico.

El abuso del alcohol y el tabaco terminará por provocar y exacerbar diversas patologías en los personajes, desde la hipertensión arterial del protagonista hasta la cardiopatía isquémica y sucesivos infartos de miocardio padecidos por el ejecutivo Roger Sterling (John Slattery).


John Slattery es Roger Sterling

Imposible condensar su vasto contenido en apenas unas líneas, hemos escogido su primer capítulo como ejemplo, "El humo ciega tus ojos", dirigido por Alan Taylor, reminiscencia del éxito de The Platters, original de Jerome Kern y Otto Harbach (1933).

CINEFILIA

Matthew Weiner y Alan Taylor trabajaron juntos en "Los Soprano", otra serie televisiva emblemática, fiel retrato de una inolvidable moderna familia mafiosa italoamericana.

Los "Mad Men" constituyen un grupo de desaprensivos publicistas que trabajan en la Avenida Madison, en el corazón de Manhattan (Nueva York), una zona que se desarrolló meteóricamente a partir de los años 20 del pasado siglo XX, paralelamente al auge de la industria publicitaria.

El principal protagonista es el cínico Donald Draper (Jon Hamm), un ingenioso y exitoso ejecutivo que dirige el departamento creativo de la agencia Sterling Cooper, sempiterno bebedor de whisky de cebada y fumador empedernido. Los cigarrillos Lucky Stike constituyen su marca favorita, y sobre la invención del mítico lema de la marca ("It´s toasted") se organiza la trama del primer capítulo de la serie.

Aunque el origen de esta marca se remonta a 1871, cuando R.A. Patterson la introdujo en Richmond (Virginia - EEUU), la American Tobacco Company comenzó a comercializar su cigarrillos en 1916, dentro de un paquete verde original con su característico anagrama circular.

Lucky Strike llegó a convertirse en la marca más popular de cigarrillos en los EEUU. En 1942, con el país inmerso en la Segunda Guerra Mundial, los paquetes cambiaron de color al blanco actual, manteniendo su emblemático logotipo y el lema "It´s toasted".

Por lo tanto, la invención del mismo por parte de la agencia publicitaria de Don Draper para tratar de diferenciar su marca del resto, en un entorno que ya comenzaba a reclamar daños y perjuicios a la industria tabaquera, representa una ingeniosa idea de los guionistas.

CINEFILIA

En "Gracias por fumar" (Jason Reitman, 2005) contemplamos los entresijos de la hipócrita relación entre el mundo de las relaciones pública del todopoderoso lobby tabacalero estadounidense y la publicidad más agresiva, con la finalidad de no perder  su clientela habitual y continuar sumando futuros consumidores.


Jon Hamm es Don Draper

Existen múltiples coincidencias entre el comportamiento y la idiosincrasia de Don Draper y Nick Naylor (Aaron Eckhart), el embaucador protagonista de "Gracias por fumar".

CINEFILIA

Durante décadas, los protagonistas de las películas de Hollywood fumaban en sus representaciones cinematográficas, quizás por exigencias del guión o bien por oscuros pactos publicitarios entre ambas potencias industriales, el cine y el tabaco, para estimular el consumo de sus productos.

En este sentido, el popular John Wayne llegó a publicitar el consumo de cigarrillos, en este caso de la marca Camel. Paradojas de la vida, el actor falleció a los 71 años debido a las complicaciones de un cáncer gástrico y un fallo respiratorio.

Tres de los grandes modelos de la marca Marlboro, los icónicos vaqueros Wayne McLaren, David McLean y Dick Hammer fallecieron de cáncer de pulmón.


Incluso algunas marcas de cigarrillos llegaron a emplear a médicos fumadores como descarado reclamo publicitario.


Como en tantas otras ocasiones, la realidad supera una vez más a la ficción. En 1913, el productor R.J. Reynolds puso en marcha la primera campaña publicitaria viral y probablemente el lanzamiento del producto más exitoso de la historia: el cigarrillo de tabaco. En su primer año, fue capaz de vender 425 millones de unidades: 35.5 millones al mes, más de 1 millón de cigarrillos diarios y 40 paquetes por minuto.


Richard Josua "R.J." Reynolds (1850-1918)

Cuatro décadas más tarde, el 15 de diciembre de 1953, los presidentes de las empresas tabaqueras más potentes se reunieron en el distinguido Hotel Plaza de Nueva York, con la intención de proteger a una de las industrias más poderosas del país. Allí estaban los representantes de American Tobacco, la británica Benson and Hedges, Philip Morris y U.S. Tobacco, juntamente con John W. Hill, fundador y director ejecutivo de Hill and Knowlton, una de las empresas publicitarias más grandes y efectivas del país.

Aquel veterano halcón publicitario era todo un personaje, un auténtico self-made man norteamericano. En 1933, Junto a su socio Donald Knowlton fundó en Cleveland (Ohio) una exitosa empresa de relaciones públicas. En 1934 trasladó su cuartel general a Nueva York, desarrollando importantes operaciones publicitarias para el Instituto Americano del Hierro y el Acero, Procter and Gamble, Texaco y Gillette.


Un anuncio clásico de los cigarrillos Chesterfield, de Philip Morris.

A finales de los 40, Hill and Knowlton había representado los intereses de la industria láctea estadounidense durante los debates en el Congreso sobre la regulación de la margarina como sustituto de la tradicional mantequilla.

Ante la enorme preocupación de los dirigentes tabaqueros, Hill ideó una estrategia que acabaría siendo desastrosa para los intereses de sus clientes. Conocida como el Plan de las Batas Blancas, fue escrupulosamente diseñada para sembrar dudas razonables en los consumidores sobre los daños provocados por el tabaco.


John W. Hill (1890-1977)

Para conseguir su objetivo, contrató a una serie de científicos encargados de refutar las pruebas existentes respecto a la relación entre fumar cigarrillos y el cáncer de pulmón. Ante las ingentes demandas a las compañías por parte de antiguos consumidores afectados por cáncer, estos científicos testificaron falsamente en varios procedimientos judiciales.

A instancias de John W. Hill, un auténtico y real Mad Men, el lobby tabaquero creó el denominado Comité de investigación de la Industria del Tabaco intentando rebatir cualquier argumento favorable a los estragos de fumar tabaco, financiando investigaciones alternativas destinadas a difundir la incertidumbre entre los consumidores y los medios de comunicación.

CINEFILIA

Al contemplar "Mad Men" indefectiblemente se nos viene a la memoria el delicioso recuerdo de "Días de vino y rosas" (Blake Edwards, 1962), drama demoledor sobre el alcoholismo ambientado precisamente a comienzos de los años 60, cuando el fumar y el beber en exceso constituía un elemento distintivo de la pujante sociedad estadounidense, donde no era extraño ver fumar a una embarazada o disponer de un surtido mueble bar en las oficinas de trabajo.


"Mad Men" nos transporta a las décadas del apogeo del estilo de vida triunfal del sueño americano y del pujante capitalismo. El deseo por consumir se extendía a todos los artículos y el auge publicitario contribuía a ello. Los cigarrillos constituían un producto más. Desde la década de los 40, las mujeres se habían incorporado masivamente a la legión de fumadores. 1963 fue el año de un mayor consumo de cigarrillos per cápita en EEUU: 4345 por habitante en mayores de 18 años, algo más de 217 cajetillas por persona.

Los primeros estudios intentando demostrar la evidente relación entre el consumo de tabaco y la enfermedad se remontan a la década de los 50 (el estudio prospectivo del ilustre epidemiólogo británico Sir Richard Doll y el de casos-controles de Ernst Wynder en EEUU).


El artículo científico del Wynder y Graham sobre tabaquismo y cáncer (1950)

En 1953, un grupo de investigadores del prestigioso Instituto Sloan-Ketterig de Nueva York, dedicado al tratamiento y la investigación sobre el cáncer, habían demostrado que la aplicación de alquitrán procedente de los cigarrillos provocaba cánceres de piel mortales en los ratones de laboratorio. La prensa más conocida en EEUU, como The New Yorker, Life o Reader´s Digest, se hicieron eco de estos hallazgos. 

El 12 de febrero de 1954, el ministro de Sanidad británico Iain Macleod había declarado que el gobierno de su país reconocía definitivamente la relación entre tabaco y cáncer. Y lo hizo en una conferencia de prensa mientras fumaba un cigarrillo tras otro públicamente.


Sir Richard Doll (1921-2005)

En el primer capítulo de la serie se mencionan las críticas del Reader´s Digest, una de las revistas mensuales más populares en los EEUU, que en 1952 publicó una serie de artículos denominados "Cáncer en una cajetilla" sobre la relación entre fumar cigarrillos y el cáncer de pulmón. Hasta entonces, en mayor o menor medida, el público en general desconocía u obviaba los efectos nocivos del tabaco.

En enero de 1964, el cirujano Luther Terry, a la sazón Director General de Salud Pública bajo la presidencia de Lyndon B. Johnson (1908-1973), presentaba el Informe sobre Salud y Tabaco, un estudio de 387 páginas basado en más de 7000 artículos científicos, donde se relacionada claramente el hábito de fumar con unas 300000 muertes anuales por el cáncer y las enfermedades cardíacas en los EEUU.


Luther Terry (1911-1985)

Se avivaba todavía más la encarnizada batalla entre las autoridades sanitarias y la todopoderosa industria tabaquera estadounidense, que dedicó ingentes recursos económicos a campañas publicitarias para tratar de convencer a sus consumidores, tal y como contemplamos en el primer capítulo de "Mad Men".

El coste medio de un paquete de cigarrillos en EEUU situaba entonces en los 35 centavos, lo que facilitaba que el 42% de los estadounidenses fumara habitualmente (51% varones y 34% mujeres).


Anuncio de Chesterfield protagonizado por Ronald Reagan, actor y futuro presidente de los EEUU (1949)

En 1971, la pediatra Leila Denmark fue una de las pioneras a la hora de plantear que el fumar cigarrillos resultaba pernicioso para la salud materna y fetal.


Dra. Leila Daughtry-Denmark (1898-2012)

Esta centenaria doctora, que llegó a vivir 114 años, asimismo colaboró en el desarrollo de la vacuna contra la tosferina en los años 20 y 30 del pasado siglo XX.

Retornando a "Dias de vino y rosas", Joe Clay (colosal Jack Lemmon) es el jefe de relaciones públicas de una empresa de San Francisco, encargado de facilitar diversión a sus posibles clientes con fiestas regadas con abundante alcohol, tabaco y chicas de compañía.


Joe Clay (Jack Lemmon) en plena faena

En cierta manera, el mismo cometido del atribulado Peter Dyckman Campbell (Vincent Kartheiser), ejecutivo de cuentas de Sterling Cooper y un inconformista relaciones públicas aspirante a ascender en el departamento creativo de su empresa.


Vincent Kartheiser es Peter Dyckman Campbell

CINEFILIA

Jack Lemmon protagoniza otra legendaria película poseedora de sugestivas coincidencias con la serie "Mad Men": la galardonada "El apartamento" (Billy Wilder, 1960), rodada a principios de la década. Retrata los entresijos de las colosales oficinas de una pujante compañía aseguradora radicada en un rascacielos de Manhattan, donde el cándido C.C. Baxter (Jack Lemmon) intenta ascender en su empresa plegándose a los antojos sus superiores: presta su apartamento de soltero para que los demás mantengan encuentros furtivos con sus amantes.


CINEFILIA

Hay quién se pregunta cómo es posible que los actores se hubieran visto obligados a fumar constantemente durante la grabación de los diferentes capítulos. En el mundo del cine y la televisión todo tiene truco: se emplearon cigarrillos de hierbas, sin nicotina, supuestamente inocuos para la salud.


Rodada realmente en estudios de Los Ángeles, en la ciudad californiana el consumo de cigarrillos está además vetado en interiores.

Nos imaginamos que algo semejante debió ocurrir con las bebidas alcohólicas, a base de zumo de mandarina y té helado, omnipresentes en la serie y consumidas generosamente por los protagonistas, incluso por las amas de casa.

CINEFILIA

Durante le rodaje de la exitosa serie televisiva "Peaky Blinders", el actor irlandés Cillian Murphy, encargado de dar vida al protagonista Thomas Shelby, maquiavélico jefe de la banda mítica banda de gángsters de Birmingham, se habría fumado alrededor de 3000 cigarrillos justo al final de la segunda temporada. Esta cifra llegó a superar los 6000 pitillos de hierbas especiales, no perjudiciales para la salud y por supuesto libres de tabaco y nicotina.


Cilliam Murphy es Thomas Shelby

CINEFILIA

A lo largo de la serie, el protagonista va tomando conciencia de sus problemas con la bebida. En la realidad, el propio Jon Hamm hubo de seguir un programa de rehabilitación por los mismos motivos que su personaje en "Mad Men".

EL AUGE DE LOS CIGARRILLOS MENTOLADOS

En 1925, Lloyd Spud Hughes depositó unos cristales de mentol medicinal en el interior de una lata de tabaco. Cuando al día siguiente lió un cigarrillo con esta mezcla percibió un sabor notablemente más agradable.

Un año más tarde decidió patentar su invento creando la empresa Spud, comercializadora de los primeros cigarrillos mentolados. Este consumo se extendió cuando la compañía tabaquera Axton-Fisher adquirió dicha patente, en 1927. De esta manera los cigarrillos mentolados Spud se convirtieron en la quinta marca más popular en EEUU hasta 1932, cuando Brown and Williamson lanzó al mercado su marca Kool, en 1933.


A pesar de no superar una cuota de mercado superior al 2%, la marca Kool concentraba sus supuestos beneficios en la protección de la garganta de los fumadores y en las propiedades medicinales del mentol. De 1933 a 1956 incluso fueron recomendados para minimizar la tos y el catarro de los fumadores.

Atraídos por esta variedad, en 1956 la compañía R.J. Reynolds lanzó al mercado sus primeros cigarrillos mentolados bajo la etiqueta Salem, ejemplo que pronto siguieron otras marcas como Newport y Spring, de Lorillard, la compañía tabaquera más antigua de los EEUU (fundada en 1760) en 1957 y 1959, Alpine de Philip Morris, en 1959, y Belair de Brown y Williamson en 1960.

Este producto se hizo muy popular en algunos países, como por ejemplo Filipinas, llegando a copar el 60% del mercado total de cigarrillos.

La Comisión Federal del Comercio demandó a estas empresas tabaqueras por falsa publicidad, por lo que las compañías decidieron afrontar nuevas estrategias para continuar vendiendo sus cigarrillos mentolados.

Entre el final de la Segunda Guerra Mundial y la década de los 60, muchos norteamericanos de color abandonaron las zonas rurales para trasladarse a vivir a las grandes ciudades. A pesar de la segregación vigente en muchos estados, las compañías publicitarias descubrieron el filón que suponía promocionar productos especialmente dirigidos a este segmento de la población.



Así el consumo de cigarrillos mentolados y licores baratos se fomentó entre los afroamericanos. Desde 1962, estos anuncios publicitarios coparon las páginas de revistas especializadas como Ebony e incluso Life. En 1976, el 60% de estos fumadores menores de 35 años preferían Kool.

Las autoridades sanitarias se percataron que los fumadores varones de color padecían mayores tasas de cáncer de pulmón que los blancos, a pesar de un consumo total de cigarrillos más bajo, lo que achacaron al consumo de pitillos mentolados.

La estrategia publicitaria se centró entonces en asociar el consumo de cigarrillos mentolados con la juventud y su inconformismo social. Las nuevas tendencias culturales, con el jazz como abanderado, se convirtieron en un campo abandonado para la promoción de estos productos.



De 1975 a 1984, Brown and Williamson patrocinó el Kool Jazz Festival, mientras la familia Lorillard hizo lo propio con el Festival de Jazz de Newport, en Rhode Island. Siempre atentos a nuevas oportunidades de negocio, en 2014 el gigante R.J. Reynolds terminaría comprando dicha compañía.

La Directiva 2014/40 del Parlamento y el Consejo Europeo, de 3 de abril de 2014, en materia de fabricación, presentación y venta de productos del tabaco y relacionados, estableció la prohibición de comercialización de tabaco mentolado en la Unión Europea desde mayo de 2020.

La adición de sabores a los cigarrillos ha sido criticada cuando no prohibida por las autoridades sanitarias. Concretamente, el mentol resulta más atractivo para los jóvenes fumadores, que tienen un 80% más de posibilidades de convertirse en adictos adultos.

Por otra parte, los cigarrillos mentolados inhiben el metabolismo de la nicotina, aumentando la capacidad adictiva de esta droga. Como el mentol disminuye el efecto inflamatorio del tabaco provoca la falsa sensación de que su hábito es menos severo.

CINEFILIA

En "Santos criminales" (Alan Taylor, 2021) la reciente precuela de la exitosa serie televisiva "Los Soprano", el mafioso Dickie Moltisanti (Alessandro Nivola) y su subalterno y futuro rival Harold McBrayer (Leslie Odom Jr.) mantienen varias conversaciones despectivas sobre los cigarrillos mentolados, un producto encasillado, devaluado y mayoritariamente destinado al consumo de la población de color.


CINEFILIA

En abril de 2010, investigadores pertenecientes al Instituto Nacional del Cáncer  publicaron un estudio randomizado en la prestigiosa revista científica American Journal of Preventive Medicine, concluyendo que los jóvenes espectadores, incluyendo a los adolescentes, de películas donde los personajes son fumadores presentan una mayor propensión a desarrollar un hábito tabáquico.



Estudios similares se llevaron a cabo en otros países, como Alemania, concluyendo que incluso el tabaquismo incidental mostrado en cortos de película podía estimular el consumo de cigarrillos en fumadores jóvenes ya iniciados en el hábito.

"El dilema" (Michael Mann, 1999) está basada en una historia real ocurrida en la potentada Brown and Williamson, condenada por la justicia de EEUU al demostrarse que añadían sustancias adictivas, como la cumarina, a sus cigarrillos.


En esta ocasión, Al Pacino se convierte en el periodista Lowell Bergman, director de un popular espacio en la cadena CBS que destapa el mayúsculo escándalo gracias a las confidencias de Jeffrey Wigand (Russell Crowe), antiguo bioquímico del emporio tabaquera.



sábado, 1 de mayo de 2010

GRACIAS POR FUMAR


"No vendemos pastillitas de menta, vendemos tabaco; algo que mola, es fácil de conseguir y crea adicción. Nuestro trabajo se hace solo..."

B.R. (J.K. Simmonds) en "Gracias por fumar"

"Me gano la vida al frente de una organización que mata a 1200 personas al día..., pero hay que pagar una hipoteca"

Nick Naylor (Aaron Eckhart) en "Gracias por fumar"

El Ministerio de Sanidad español no tiene muy claro el efecto de las llamadas leyes antitabaco a la hora de disminuir el consumo de esta droga entre la población: "es difícil demostrar que los cambios en la prevalencia del consumo de tabaco están directamente relacionados con la introducción de leyes integrales de prevención".

Sin embargo, de lo que sí se muestra convencido por las evidencias científicas es que la prohibición total de fumar en los espacios cerrados es la única medida realmente protectora para los no fumadores.


Este tipo de información recientemente publicada en algunos medios de comunicación especializados nos ha servido para volver a disfrutar de "Gracias por fumar" (Jason Reitman, 2005) una sátira sobre una de las mayores contradicciones que afectan a la sociedad contemporánea, la de la desnivelada balanza donde dos pesos se contraponen: en un lado, el gasto sanitario que provocan todas aquellas patologías relacionadas con el hábito tabáquico; en el otro, los incalculables beneficios que la industria tabaquera genera en las arcas estatales.

Hace unos años tuve la oportunidad de asistir a una conferencia sobre tabaco y pobreza impartida por Juan Antonio González Núñez, un misionero comboniano ourensano que lleva décadas trabajando en Etiopía con los que menos tienen. Se dolía de la situación de Malawi, uno de los países más populosos y desfavorecidos del mundo, con elevadas tasas de mortalidad infantil y de SIDA, con una población eminentemente rural dedicada en su mayoría al monocultivo del tabaco destinado a la exportación. Éste representa un ejemplo patente de economías nacionales supeditadas a la producción de la Nicotiana tabacum..., con escasísimos beneficios para los campesinos.

Volviendo a la película, lo primero de ella que en su día me llamó la atención fue la entretenida y colorista presentación de los créditos iniciales, basada en los títulos y en los vistosos emblemas que decoran las cajetillas de los cigarrillos. El tema musical es el exitoso "Smoke, smoke, smoke a cigarette" de Tex Williams.



El guión fue escrito por el propio Jason Reitman, basándose en una novela del escritor neoyorkino Christopher Buckley. El padre de Buckley, un popular columnista político, murió de enfisema pulmonar tras una larga carrera como fumador.

Asistimos a las aventuras y desventuras de Nick Naylor (Aaron Eckhart) un cínico, un brillante charlatán especializado en alegatos a favor de lo indefendible. En lo profesional, la vida parece sonreirle. Ocupa en Washington la vicepresidencia de la Academia de Estudios Tabacaleros, una entelequia sustentada por el todopoderoso lobby estadounidense. Sin embargo, en lo personal, está divorciado de Jill (Kim Dickens) con la que comparte la tutela de su brillante e introvertido hijo Joey (Cameron Bright). Por cierto, Jill parece haber rehecho su vida al lado de Brad (Daniel Travis), un médico..., la antítesis de Nick...

Aaron Eckhart es Nick Naylor

Adelantamos un breve apunte cinéfilo. En varias escenas de este film, sobre todo en las tomas de espalda y en los planos lejanos, Nick presenta un razonable parecido con Robert Redford, especialmente en la etapa en la que el rubio galán protagonizaba éxitos cinematográficos como "El Candidato" (Michael Ritchie, 1972) o "Brubaker" (Stuart Rosenberg, 1980).


Al frente del departamento científico de la Academia han colocado a un tal Erhardt Von Grupten Mundt, un "genio" encontrado en Alemania (¿un antiguo médico nazi?) capaz de refutar la mismísima ley de la gravedad y empeñado en rebatir la relación entre fumar cigarrillos y el cáncer pulmonar. Un puñado de sufridas ratas Wistar ha de sufrir sus extravagantes experimentos...

El jefe de Nick es el rocoso B.R. (J.K. Simmonds), un depredador procedente del negocio de las máquinas expendedoras, un personaje que no tiene nombre, pues todos aquellos que conocían la procedencia del mote... ¡murieron en Vietnam!. Un retrato de Winston Churchill, gran aficionado de los cigarros puros, ocupa un lugar privilegiado en las paredes de su despacho. Como anécdota simplemente recordar aquí que éste actor se encargaría de interpretar a otro veterano militar también bajo la dirección de Jason Reitman; nos estamos refiriendo a Mac MacGuff, el padre de la protagonista de "Juno" (2007).

Por encima de B.R., en la cúspide de esta singular pirámide de poder se encuentra El Capitán (Robert Duvall). Multimillonario gracias al tabaco, él ha sido el alma mater de la Academia. Devoto del mint julep y aparentemente retirado del negocio en sus posesiones de Winston - Salem (Carolina del Norte, EEUU), realmente es el que mueve los hilos del entramado empresarial tabaquero. Por cierto, el mint julep es un cóctel tipicamente sureño, elaborado a base de menta, bourbon, azúcar, agua y hielo, una especie de mojito donde el whiskey americano reemplaza al ron. En su selecto club de ricos hacendados tabaqueros, al Capitán se los sirven en vasos de estaño previamente refrigerados.



"The Clovers" popularizaron una canción elogiando el mint julep

El sarcasmo y la ironía están presentes constantemente en este film, al igual que la filosofía del libre albedrío. La interesada defensa de la libertad, tan presente a veces en la política norteamericana, es otro de los ejes de la trama narrativa.

Como buitres carroñeros, el autodenominado escuadrón MDM ("mercaderes de la muerte") formado por los máximos representantes de las relaciones públicas de la industria tabaquera, alcoholera y armamentística de los EEUU, se reunen periódicamente para almorzar en un restaurante de Washington. Comparten mesa y mantel con Nick dos siniestros compañeros: la dipsómana Polly Bailey (Maria Bello) y el hipócrita Bobby Jay Bliss (David Koechner), ferviente defensor de las armas de fuego. Tras la esquina favorita de estos tiburones está enmarcado un cartel en el que podemos leer: "Take pride in America. We have the best goverment money can buy". Sin comentarios.

El escuadrón MDM

El
rival de Nick y adalid de la liga antitabaco es el senador Ortolan Finistirre (William H. Macy), representante del estado de Vermont, famoso por su producción de queso tipo Cheddar, rico en grasa y que suele emplearse como acompañante en sandwichs y hamburguesas. En un alarde de habilidad, en un debate Nick culpará a este alimento como el causante de varios centenares de muertes cada año en los EEUU, implicándolo durectamente en la génesis de la aterosclerosis y la cardiopatía isquémica.

William H. Macy es el senador Ortolan Finistirre

Queda claro que los mejores clientes en el mercado son ahora los chinos, los rusos y los árabes. Pero, con la intención de incrementar si cabe todavía más el consumo de cigarrillos por parte de los jóvenes norteamericanos, a Nick se le ocurre una brillante idea: pactar con los estudios de Hollywood que los protagonistas de sus películas vuelvan a fumar en pantalla. Convence a su ex-mujer para que Joey le acompañe en el viaje a California. Mientras padre e hijo recorren la Meca del Cine,
se cruzan con un mendigo que tiene en la mano un cartón donde se puede leer una singular oferta que dice "screenplay for sale".

Nick entra en contacto con un individuo inquietante que controla el imperio cinematográfico. Se llama Jeff Megall (Rob Lowe); totalmente imbuido por la cultura y filosofía japonesas, semeja tener todavía menos escrúpulos que nuestro descarado protagonista.

Aprovechando el viaje a Hollywood, Nick recibe un encargo del Capitán: deberá llevarle un maletín repleto de dólares a Lorne Lutch (el bigotudo Sam Elliot) para tratar de comprar el silencio del antiguo "modelo" de los anuncios Malrboro, enfermo de cáncer.

Sam Elliot es el furibundo Lorne Lutch

Como la realidad frecuentemente supera la ficción, resulta que tres de los actores que prestaron su imagen al clásico vaquero de Marlboro fallecieron de cáncer de pulmón: Wayne McLaren, David McLean y Dick Hammer. Toda una casualidad.

Un anuncio protagonizado por Wayne McLaren

Completa esta extravagante galería de personajes la ambiciosa periodista Heather Halloway (Katie Holmes). Gracias a sus encantos consigue meterse en la cama de Nick mientras éste le revela inconscientemente gran parte de los secretos de su triunfo. Ya conocen el viejo refrán sobre el valor de las carretas... En la realidad, parece ser que Tom Cruise, actual marido de la actriz, intentó que se cortaran ciertas escenas de elevada carga sexual protagonizadas por su esposa...

Katie Holmes es Heather Halloway

CINE Y TABACO.

Curiosamente estamos ante un film sobre el tabaco donde nadie fuma. Se lo juro: ni siquiera un triste pitillo. Tan sólo en una escena podemos ver a Nick Naylor jugueteando con un paquete de cigarrillos vacío. En otra, observamos al Capitán con un habano sin encender entre las manos.

El único personaje que realmente intenta fumar (antes de recibir un disparo) es el del sargento John M. Stryker (John Wayne), uno de los soldados que aparecen en la película en blanco y negro que Nick está viendo en la televisión junto a su hijo. En realidad se trata de "Arenas sangrientas" (Allan Dwan, 1949) un film que narra la encarnizada batalla de Iwo Jima que tuvo lugar durante la Segunda Guerra Mundial. Esa misma confrontación ha sido posteriormente objeto de interés en las magistrales "Banderas de nuestros padres" y "Cartas desde Iwo Jima" (ambas de Clint Eastwood, 2006).

Como curiosidad, recuperamos un viejo anuncio de Camel protagonizado por el mismísmo John Wayne, que por cierto falleció en 1979 como consecuencia de un cáncer pulmonar:


Nick hace un recuento de las estrellas de cine clásico norteamericano que fumaron en pantalla: desde Cary Grant hasta Carol Lombard, pasando por Bette Davies, Humphrey Bogart y Lauren Baccal, que compartieron su primera película juntos bajo el humo de los cigarrillos: "Tener y no tener" (Howard Hawks, 1944)...



Pero como en la sociedad actual está muy mal visto que la gente fume, el inquietante Jeff Megall le propone a Nick que la industria tabaquera financie "Sector 6", un supuesto film de ciencia ficción protagonizado por Brad Pitt y Catherine Z. Jones. De esta manera el espectador podría encandilarse contemplando a una pareja tan atractiva fumándose un pitillo después de hacer el amor en una nave espacial, con la Vía Láctea como único testigo... Un argumento digno del mejor Ed Wood... Por supuesto, la campaña publicitaria de la película sería simultánea a la comercialización de una nueva marca de cigarrillos, los "Sector 6"...

CINEFILIA


Existe una escena en la que Nick trata de enseñarle a su hijo sus convincentes métodos de razonamiento debatiendo sobre sus preferencias en materia de helados. A Joey le gustan más los de chocolate y a Nick los de vainilla. Tras la discusión observamos a ambos sentados en la noria a punto de hincarle el diente a sendos helados de... ¡vainilla!. Pues bien, para poder rodar correctamente éstas imágenes, dada la escasa consistencia del helado sobre los cucuruchos de galleta, los técnicos de la película se vieron obligados a sustituirlo por... ¡puré de patatas!.

Una vez más, la magia del cine...

domingo, 6 de abril de 2008

COFFEE AND CIGARETTES


"Un villano puede ser malo sin fumar,
lo mismo que un héroe puede ser atractivo sin un cigarrillo"
Robert A. Iger, presidente de Disney


En el número 9 de la revista especializada "Info Tabac", editada por la Unitat de Tabaquisme del Hospital de Santa María, bajo el auspicio del Departament de Salut de la Generalitat de Catalunya, el Dr. Rodrigo Córdoba García publica una interesante colaboración titulada "Tabaco y cine - Parte II". De su útil información he tomado la frase que subtitula este apartado.

El Dr. Córdoba nos propone una interesante visita a los irrespirables fumaderos cinematográficos de Hollywood de la segunda mitad del pasado siglo XX:

http://www.smokefreemovies.ucsf.edu/problem/bigtobacco.html

También en la página web de AVISTA (Asociación Vida sin Tabaco), podemos realizar nuestro particular paseo por la galería fotográfica de los grandes mitos fumadores en la historia del cine, desde la voluptuosa Ava Gadner hasta nuestro laureado Javier Bardem.
Belleza madura

Javier Bardem (Ramón Sampedro) y Belén Rueda fumando..., "Mar adentro"


El director norteamericano Jim Jarmusch dirigió en el año 2003 "Coffee and Cigarettes", un largometraje en blanco y negro estructurado a partir de 11 viñetas en las que relata, con su habitual estilo incisivo, otras tantas historias que pivotan sobre el consumo del café y del tabaco.

Con anterioridad, en 1986, había realizado un corto igualmente titulado, escrito en colaboración con Roberto Benigni y Steven Wright, los actores protagonistas del mismo. Más tarde, convertido en guionista en solitario, repetiría experiencias similares durante 1989 y 1993; este último film resultó premiado con la Palma de Oro en el Festival de Cannes de ese mismo año.

En 2003, Jarmusch transformó sus cortometrajes en los episodios 1º, 2º y 3º de la película. En "Qué extraño conocerte", Benigni y Wright se convierten en los personajes de Roberto y Steven, dos desconocidos que se citan en un local de desconchadas paredes. Ambos se enfrentan a una cajetilla de "Camel", un cenicero repleto de colillas y ... ¡a 5 tazas de café!; fuman compulsivamente, especialmente Benigni. El chalado Wright incluso llega a proponer la comercialización de polos de café, ¡para que los niños se vayan aficionando al mismo desde edades tempranas!.

Una extraña pareja de fumadores
En "Mellizos", el paquete de tabaco pertenece a la marca "Export", una especialidad para liar cigarrillos. Los hermanos (que no mellizos) Joie y Cinqué Lee toman café en un antro de Memphis (Tennessee). El camarero que les atiende es un delirante Steve Buscemi; él les advierte sobre lo pernicioso que resulta para la salud la mezcla de tabaco y café, mientras divaga sobre el omnipresente mito de Elvis Presley.




El episodio 3º se titula "En algún lugar de California". Ante la baqueteada gramola de un bar de carretera, un renqueante Iggy Pop aguarda la llegada de Tom Waits, dos carismáticos artistas pertenecientes al panteón de los malditos del rock. Mientras Iggy observa alucinado, Tom afirma compartir su carrera de cantante con la de... ¡cirujano de urgencias!:

- "La música y la medicina son mi rollo" - sostiene Waits, exactamente lo mismo que defendería hoy en día el televisivo y misántropo Dr. House.


En este sketch nos topamos con el argumento más manido de los fumadores: "puedo dejarlo cuando quiera; tengo fuerza de voluntad..." Herederos de los beatniks, destacados miembros de la generación del tabaco y del café, Tom e Iggy afirman haber dejado de fumar. Pero defienden la teoría que, de vez en cuando, esporádicamente ellos pueden fumarse un pitillo sin la necesidad de recaer en el hábito tabáquico. Al sempiterno paquete de "Marlboro" esta vez le acompaña la típica cafetera de cristal, repleta del brebaje cafetero americano. Ambos objetos reposan sobre una mesa, parecida a un tablero de ajedrez. Por cierto, en la gramola no hay discos de Iggy ni de Tom. ¿Incultura o mal gusto el del hostelero?.

"Esa porquería te matará" es el título de la 4ª viñeta del film de Jarmusch. En lo que pudiera ser el comedor vacío de una trattoria, idéntica a las de las películas en que siempre sirven de tapadera para la mafia, sobre el tabaco y el café disertan animosos los veteranos actores Joe Rigano y Vinnie Vella. Joe le recrimina a Vinnie su adicción a la nicotina. Ante su impasible amigo, Joe vierte terribles amenazas respecto al cáncer de pulmón y la muerte. En contrapartida, Vinnie ataca a Joe por su consumo abusivo de cafeína. Mientras tanto, entra y sale de escena Vinnie Vella Jr, un silencioso y consumado sablista.



En "Renée", otra vez un mantel a cuadros, una taza de café, una jarrita de metal con leche, un azucarero, un cenicero, un mechero y un paquete de "Marlboro Light". Y la guapa Renée French (¡no confundir ni con el genial ilustrador de libros infantiles ni con Miss América año 2000!) fumando mientras ojea un catálogo de pistolas, con su look desvaído a medio camino entre Françoise Hardy y Cindy Wilson, una de las cantantes de los B-52s. Ella tiene una manía: tomarse el café con el color exacto y la temperatura que a ella le gustan. Pero el camarero, interpretado por un contumaz E.J. Rodríguez, se mantiene todo el episodio importunándola con sus interrupciones. Como moraleja, más críticas a la perniciosa mezcla del café con los cigarrillos.


Renée French en un fotograma de Araba Films

En "Sin problemas", adquieren el protagonismo un paquete de "Camel" blando y un clásico encendedor Zippo de gasolina. Una pareja de dados baila en las manos de Alex Descas, mientras populares temas del género musical ska se escuchan de fondo. Sentado ante una mesa de tablero ajedrezado, aguarda la llegada de Isaach de Bankolé. Ambos mantendrán una conversación intrascendente y llena de mutua desconfianza, siempre bajo el aroma del café y el humo de los pitillos.


Alex e Isaach en una imagen de Araba Films


"Primas" es el título de la siguiente viñeta. La oscarizada actriz australiana Cate Blanchett realiza un doble papel, el de las primas Shelly (morena, progre, alternativa) y Cate (rubia estrella de cine, sofisticada, formal). La primera de ellas envidia la fama y la ajetreada vida de la segunda. Ambas fuman y toman café expresso. Y fuman, porque Cate está en el salón...; cuando ella abandona el local, la prohibición queda de nuevo instaurada. Cosas de la vida.


Cate, la más taciturna de las bellezas


En "Jack enseña a Megg su bobina Tesla" asistimos a unos de los sketchs más divertidos de la película. Megg y Jack White, alma mater del grupo de rock The White Strips, aunque parezcan hermanos, en realidad no lo son. Se trata del fugaz matrimonio artístico que duró entre 1996 y el año 2000, cuando se separaron como pareja.


Los White y Lee Marvin


Al lado de una máquina expendedora de tabaco, fumando, inquietos, sentados ante una mesita redonda de tablero ajedrezado, con dos tazas de café, un cenicero y un paquete de cigarrillos "Detroit", bajo un cuadro de Lee Marvin de dudoso estilo neorrealista, Jack le enseña a Megg la bobina Tesla que él mismo ha fabricado. Pero, ¿qué rayos es una bobina Tesla?.


Se trata de un transformador resonante, inventado por Nikola Tesla en 1981, el eminente inventor croata de la luz flourescente, brillante matemático, físico e ingeniero eléctrico, el padre de la teoría de la corriente alterna. A pesar de haber trabajado inicialmente juntos, tal era su enemistad con Thomas Edison (defensor de la corriente contínua), que éste último desarrolló la alimentación energética de la silla eléctrica (instumento de pena capital) empleando precisamente...corriente alterna; de este modo, pretendía acrecentar la mala fama de ésta.

Para saber más sobre este tipo de instrumentos y sobre su inventor, se recomienda visitar el vínculo siguiente:



Nikola Tesla y su famosa bobina en el laboratorio de Colorado Springs


Siguiendo en el film, Jack White refiere haber fabricado su bobina de Tesla con materiales caseros; tal vez siguió el siguiente método:



En "¿Primos?", los actores británicos Alfred Molina y Steve Coogan, charlan animadamente sobre sus proyectos profesionales mientas toman unas tazas de té (¡no podía ser menos!). Por primera vez, sobre la mesa no hay ni cigarrillos ni ceniceros. El tabaco entra en escena cuando Coogan saca una pitillera del bolsillo interior de su abrigo (por cierto, un modelo de la diseñadora británica Vivienne Westwood) y le ofrece un cigarrillo francés a Alfred, que declina la oferta. Éste, muy entusiasmado, le revela a Steve que ambos son primos, parientes muy lejanos descubiertos por casualidad en un estudio genealógico que Alfred ha realizado como hobby. Le propone trabajar juntos, intimar como familiares o amigos. Coogan se inventa excusas para no comprometerse. Hasta que escucha hablar a su "primo" con el realizador Spike Jonze. Pero, es demadiaso tarde. Alfred ha perdido todo el interés por la "frustrada" relación...


Molina y Coogan, dos distantes "primos"

En "Delirio", la penúltima viñeta de esta peculiar largometraje, GZA y RZA, los primos raperos y antiguos miembros del grupo hip hop Wu - Tang Gang, se citan en un local donde la mesas están cubiertas por manteles ajedrezados. No consumen café, sino té. RZA informa a su primo que lleva dos años estudiando medicina alternativa. El poder de la música y de las hierbas medicinales. Ambos denostan la cafeína y la nicotina. Entra en escena un camarero, que resulta ser el popular actor Bill Murray, que parece encontarse allí de incógnito. Bill fuma y bebe café compulsivamente, incluso directamente a partir de la propia cafetera. Los dos músicos tratan de disuadirle, pues se encuentra desquiciado ("la cafeína provoca delirios") y atormentado por una incómoda tos del fumador. GZA, repitiendo los mismos argumentos esgrimidos por Iggy Pop en "En algún lugar de California", comenta que solamente utiliza la cafeína para soñar más rápido, para que las imágenes oníricas fluyan en su mente a velocidades vertiginosas. Bill les cuenta a los muchachos que conoce a un tipo que fabrica polos de cafeína, con cubitos de café congelado a los que les añade un palito (¡justamente lo mismo que proponía Steve Wright en el primer scketch del film!).

Finaliza este minicapítulo con los dos raperos abandonando la cafetería: han decidido marcharse a su estudio de grabación, para jugar al ajedrez y fumarse unos canutos de marihuana... Al fondo, se escucha al delirante Murray hacer gárgaras, con agua oxigenada, o con limpiador de hornos ¡quién sabe!.


GZA, RZA y un alucinado Bill Murray



Finalmente, en "Champagne", el último sketch de "Coffee and Cigarettes", Jarmusch homenajea a unos de los iconos de la famosa Factory del polifacético Andy Warhol. Se trata del actor y poeta Taylor Mead, que comparte un aguado café con el también veterano actor Bill Rice (que lía cigarrillos) en un local del Soho neoyorkino llamado "The Armory"; recuerdo a un Taylor mucho más joven participando en aquellas escenas del happening psicodélico mostrado por John Schlesinger en 1968 en "Cowboy de medianoche", película reseñada y comentada en otro capítulo de este mismo blog. El look underground de la escena es manifiesto. Ahora, Taylor parece haberse desconectado del mundo, mientras escucha en su imaginación una pieza de Mahler. Aparecen una vez más las referencias al inventor Nikola Tesla y su teoría de la resonancia acústica (que entendía a la Tierra como un gran conductor), junto a los manidos reproches por el pernicioso hábito tabáquico y cafetero de los protagonistas.


Pero, ¿qué mensaje pretende hacernos llegar Jim Jarmusch con este film de estructura marcadamente minimalista?. Leamos entonces la afinada crítica que Jonathan Rosenbaum publicó al respecto en The Chicago Reader:

http://www.chicagoreader.com/movies/archives/2004/0504/052804_1.html

Por cierto, no debemos confundir esta película de Jarmusch con "Cigarettes & Coffee" (Paul Thomas Anderson, 1992) un cortometraje de cinco viñetas ambientado en una cafetería.

MÚSICA Y MEDICINA: dos planetas paralelos:

  • "Coffee and Cigarettes" comienza y termina con dos versiones de un mismo tema, "Louie, Louie", la primera de ella la original de 1955 interpretada por su propio autor, Richard Berry, acompañado en el intento por el grupo The Pharoahs, y la segunda, más moderna e incendiaria, interpretada por el incombustible Iggy Pop.

http://www.youtube.com/watch?v=Z5nppa3cEjM

  • "En algún lugar de California", Iggy Pop pone en la gramola unas piezas musicales hawaianas: "Serenade to Nalani", "Hanalei Moon" y "Paauau Waltz", todas ellas interpretadas por el guitarrista Jerry Byrd.
  • "Baden - Baden", la maravilla compuesta por Milt Jackson y Ray Brown, interpretada por The Modern Jazz Quartet, puede escucharse como el fondo musical de "Esa porquería te matará", mientras discuten acaloradamente Vinnie Vella y Joe Rigano.
  • El ska también tiene su parcela musical en "Sin problemas" con: "Nimblefoot ska" de The Skatalites, "Set Back (Just Cool") de Roland Alphonso y Carol McLaughlin, y "Enna Bella" de Eric Monthy Morris.
  • "Crimson and Clover", en la versión original de Tommy James and The Shondells, colorea las escenas protagonizadas por la sugerente Renée French.

http://vids.myspace.com/index.cfm?fuseaction=vids.individual&videoid=801029

  • El lieder "Ich bin der welt abhanden gekommen", de Gustav Mahler ilustra musicalmente la ensoñación de Taylor Mead en "Champagne".
  • La música de Iggy Pop tiene una fuerte presencia en este film; el tema de The Stooges titulado "Down on the Street" suena en el scketch protagonizado por Meg y Jack White.
  • "Fantasía para violas", del compositor Henry Purcell, aporta el toque clásico, relajado y sofisticado a la viñeta doblemente protagonizada por Cate Blanchett.
  • El funk original del saxofonista George Clinton Jr y Funkadelic es el fondo musical de "Delirio"; concretamente "Nappy Dugout" y "A Joyful Process".