sábado, 29 de septiembre de 2007

EL LADRON DE CADAVERES

BORIS KARLOFF en el papel de JOHN GRAY,


"EL LADRÓN DE CADÁVERES"


  • Thomas de Quincey murió en Edimburgo en 1859. Entre 1827 y 1829 escribió los primeros artículos de su obra “Del asesinato considerado como una de las bellas artes”. Tal vez, entonces, hubiera tenido noticias de la ejecución de William Burke, en esa misma ciudad el 28 de enero de 1829, uno de los primeros asesinos en serie de la historia, que fue ahorcado en medio de un espectáculo público capaz de congregar a más de 25000 parroquianos de la época. Y no era para menos, pues la condena a muerte también llevaba implícita la disección del cadáver y la exhibición de su esqueleto.

    Aunque físicamente Burke no está presente en esta película de 1945 del director Robert Wise, basada en una obra homónima de Robert Louis Stevenson, su nombre y el de su tristemente famoso secuaz William Hare sí es mencionado en varias ocasiones a lo largo del diálogo. Lo mismo que el del famoso médico anatomista el Dr. Robert Knox.
  • El film comienza en los alrededores del Castillo de Edimburgo, en Casttle Rock, y nos pasea por la Old Town hasta un humilde cementerio, donde un perrillo (el símbolo de la fidelidad) vigila a un pensativo estudiante de medicina mientras guarda la tumba de su joven amo, recientemente enterrado.
  • En la actualidad, la Universidad de Edimburgo es una de las más prestigiosas del mundo, ocupando el 9º puesto en el ranking europeo y el 16º en el mundial como centro formador en biomedicina. En el siglo XIX, época en la que está ambientada la cinta, era la capital mundial de la medicina. Ante la enorme afluencia de alumnos, para los estudios de disección anatomica eran necesarios múltiples cadáveres, normalmente obtenidos a partir de todos aquellos individuos que morían en la indigencia y de los que nadie reclamaba sus restos.
  • Volviendo a la historia de la siniestra pareja formada por Burke y Hare, estos dos malhechores habían emigrado desde su verde Irlanda natal a Escocia, en busca de fortuna. Allí descubrirían el floreciente negocio que suponía el suministro de difuntos para el entrenamiento médico. Pero, ¿para qué molestarse en desenterrar despojos si se podían proporcionar cuerpos más frecos? Contemporáneos de Jack el Destripador, cometieron muchos más asesinatos. Reclutaban a los infelices y los trasladaban a la tristemente famosa Log Lodging de Tanner´s Close, una fonda regentada por Margaret Log, esposa del malvado Hare. El método elegido para darles pasaporte al otro barrio era sencillo: solían embriagarlos y luego los asfixiaban con una manta.
  • En "El ladrón de cadáveres" confluyen dos historias: la del malvado cochero John Gray (interpretado por el aterrador Boris Karloff), profanador de tumbas y asesino de incautos e indefensos, y la de Georgina Marsh (Sharyn Moffett), la pequeña niña inválida condenada a vivir permanentemente en una silla de ruedas. El nexo de unión de ambas son el Dr. MacFarlane (Henry Daniell), al igual que el verdadero Dr. Knox prestigioso cirujano y profesor de anatomía, y su joven ayudante Donald Fettes (Russell Wade).


CURIOSIDADES:
  • El primer cadáver del infame negocio constituido por Burke y Hare fue un viejo soldado apellidado Donald, fallecido por muerte natural en sus aposentos de la siniestra Log Logding; como debía varios meses de alquiler, Hare decidió vender sus restos mortales al Dr. Knox en el 10 de Surgeons Square. Su precio: 7 libras y 10 chelines. Los cadáveres proporcionados por el personaje de Boris Karloff en la película tenían un precio fijo: 10 libras esterlinas.
  • La última víctima del infame tándem fue Mary Docherty, una anciana irlandesa que acudía a Edimburgo en búsqueda de su hijo. La noche de Hallowen de 1828 fue asesinada por William Burke en la habitación que acabada de dejar libre la familia de otro ex soldado, llamado James Gray.
  • Existe una cinta mejicana de 1956 también titulada "El ladrón de cadáveres", dirigida por Fernando Méndez, una historia truculenta ambientada en el peculiar mundo de la lucha libre.

  • William Hare, por su "cívico" comportamiento al denunciar a su compinche y por haber contribuido a su detención, nunca fue condenado a muerte. Dicen que terminó sus días como un pobre mendigo ciego. El Dr. Robert Knox perdió todo su prestigio e incluso se vio obligado a abandonar Edimburgo, perseguido por una turba enfurecida. Su más enconado rival académico, el también cirujano y anatomista Alexander Monro, fue el encargado de disecar en público el cuerpo recién ahorcado de William Burke.
  • En España, durante el siglo XIX la llamada Ley de Policía Mortuoria obligaba al traslado a las Facultades de Medicina de los cadáveres de los indigentes. Si no eran enterrados por la beneficencia, podían ser empleados para la docencia en los correpondientes laboratorios de anatomía. En la actualidad, la Universidad Autónoma de Barcelona recibe anualmente la donación altruista de entre 70 y 80 cadáveres para la investigación. Otras facultades más modestas, como Salamanca o Valladolid, deben conformarse con tan sólo 2 ó 3 al año.
  • La Universidad Miguel Hernández de Elche exporta cadáveres a otras facultades. Este superávit suele producirse en el Levante español porque allí residen muchos ciudadanos extranjeros que al morir, deciden donar sus cuerpos a la ciencia.

Estudiantes de Medicina de la Universidad de Málaga en una clase práctica de Anatomía.(F. González. Archivo Diario El Sur Digital)
  • Para aquellos curiosos que quieran saber más sobre "El ladrón de cadáveres":

1 comentario:

DOCTOR ALBEIROS dijo...

El escritor francés Marcel Schwob escribió un cuento titulado "Los señores Burke y Hare: asesinos"...

http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/fran/schwob/senyores.htm