sábado, 27 de junio de 2020

LAS TORTUGAS TAMBIÉN VUELAN


- "¡Enséñales matemáticas y ciencias!
- Ellos ya saben matemáticas y ciencias. ¡Lo que tienen que aprender es a disparar!

Angrid (Avaz Latif) y Satélite (Soran Ebrahim) en "Las tortugas también vuelan" (Bahman Ghobadi, 2004)


Desde "Cafarnaúm" (Nadine Labaki, 2018), no habíamos contemplado una obra de arte tan terriblemente bella como desgarradora, otro impactante drama social protagonizado por niños y adolescentes que sufren la brutalidad de sus mayores, en este caso los supervivientes kurdos refugiados de los inhóspitos campamentos de la agreste, escarpada y conflictiva frontera que separa Turquía de Irak.

Y todo ello fruto de una casualidad, de esas que los expertos califican como insólita o extraordinaria. Para explicar los detalles recordaremos la siguiente anécdota cinéfila. Cuentan que cuando el célebre actor Anthony Hopkins iba a participar en el rodaje de "La chica de Petrovka" (Robert Ellis Miller, 1974), antes quiso leer la novela original de George Feifer, pero fue incapaz de hallarla en ninguna librería. De regreso a casa, en la parada de metro de Leicester Square, se fijó en un libro medio abierto de aspecto deteriorado y subrayado, abandonado en un asiento de la estación. Se trataba de un ejemplar de dicha novela, extraviado personalmente por su mismísimo autor.


Pues bien, repasando el estupendo libro "La ceguera en el cine: Análisis crítico de 125 películas sobre personajes invidentes" (Marcos Serrano Galindo, 2016), descubrimos una reseña de "Las tortugas también vuelan" (Bahman Ghobadi, 2004), muy recomendable y con una calificación excelente. Ese mismo día, explorando los estantes de una tienda de segunda mano, nos topamos con un DVD de dicha película. Inmediatamente adquirida, partimos raudos hacia casa para disfrutar de ella.


Premiada con la Concha de Oro como la mejor película del Festival de San Sebastián (España) en 2004, colecciona alabanzas de la crítica especializada, tanto o más que otras dos notables cintas de este cineasta kurdo iraní, como "Un tiempo para caballos borrachos" (2000), Cámara de Oro en Cannes y Premio de la Crítica Internacional, y "Nadie sabe nada de gatos persas" (2009), Premio Especial del Jurado en el Festival de Cannes, en la sección Un Certain Regard.

CINEFILIA

De manera semejante a "Las tortugas también vuelan", "Un tiempo para caballos borrachos" es dura y emotiva. Asimismo, su acción transcurre en el montañoso Kurdistán (esta vez en la frontera entre Irán e Iraq), con un grupo de niños que intentan sobrevivir gracias al contrabando, en un entorno gélido y desapacible, y donde los grandes espacios resultan igualmente imponentes para el espectador.


El Kurdistán, o país de los kurdos, constituye un vasto espacio geográfico en Asia Menor, entre Oriente Medio y el Cáucaso, históricamente reivindicado por este pueblo, ampliamente disputado a lo largo de los siglos, y que en la actualidad se encuentra repartido entre Turquía, Irak, Irán y Siria.

"Las tortugas también vuelan" está ambientada en un período de tiempo muy concreto, durante la Guerra de Irak, una invasión liderada por Estados Unidos que culminó con la rápida derrota de las fuerzas iraquíes y el derrocamiento de Sadam Hussein en 2003. De hecho, se trata de la primera película filmada en Irak tras la caída del infausto dictador.

Tradicionalmente, los kurdos han sido y son perseguidos por turcos, iraquíes, iraníes y sirios. Se han enfrentado a todos estos ejércitos incluyendo las facciones de otras organizaciones como Al Qaeda o el ISIS. Ejemplo de estas tropas son los conocidos permeshgas kurdos.

El conflicto con Turquía se genera por las pretensiones independentistas kurdas, que demandan una mayor autonomía y el reconocimiento de sus derechos culturales y políticos por parte de Ankara. El principal grupo rebelde es el PKK (Partido de los Trabajadores del Kurdistán) y su brazo armado, las Fuerzas de Defensa Popularconsiderados organizaciones terroristas por el gobierno turco.


Soran Ebrahim es Satélite

En la película contemplamos cómo Satélite (excelente Soran Ebrahim) y sus compañeros se burlan de las tropas turcas que vigilan el campamento de refugiados kurdos desde sus baluartes al otro lado de las alambradas. Restos de tanques y carros de combate son aprovechados como improvisados refugios. La comunidad encarga a Satélite la instalación de una antena parabólica, el único nexo para conocer qué está ocurriendo en el mundo desde aquel lugar remoto.

Satélite es el líder de los huérfanos que a duras penas subsisten en el campamento gracias a los beneficios que les proporcionan las minas antipersonas que los chicos desentierran de los campos de batalla.


Agrid (Avaz Latif) carga con un cesto de minas sin explotar

En Irak viven alrededor de 4.2 millones de kurdos, casi el 20% de la población kurda en total y el 20% de la población iraquí. La década de los 90 fue testigo de una confrontación civil entre los partidarios del UPK (Unión Patriótica del Kurdistán), de tendencia nacionalista y socialdemócrata, y los del PDK (Partido Demócrata del Kurdistán), que llegó a combatir también contra el PKK turco, y solicitó la ayuda del ejército iraquí para luchar contra sus facciones enemigas dentro de los propios kurdos.


El manco Hengov intentando con su boca desactivar una mina 

La represión baazista por parte del ejército iraquí en la etapa de Sadam Hussein queda reflejada en "Las tortugas también vuelan" durante el asalto de la aldea de Agrin (Avaz Latif) y Hengov (Hiresh Feysal Rahman), y la posterior masacre de sus habitantes.

Fruto de una brutal violación colectiva por parte de soldados iraquíes, la traumatizada joven Agrid concibió al pequeño invidente Riga (Abdol Rahman Karim). Sólo ella y su hermano Hengov, mutilado sin brazos por la explosión de una mina, conocen la verdad, pues todos en el campamento piensan que el pequeño es su hermano.


La tristemente conocida como Operación al-Anfal fue una campaña genocida contra los kurdos y otras poblaciones no árabes del norte de Irak (asirios, shabks, yazidíes, judíos, mandeos y turcomanos) por el régimen de Sadam Hussein, dirigido por Ali Hassan al-Mayid (Alí el Químico) a finales de la guerra entre Irán e Irak (1980-1988), en la que se estima perecieron entre 50000 y 182000 personas, bombardeadas y gaseadas por el ejército iraquí.

Precisamente algunas escenas de esta película reflejan el reparto de máscaras antigás entre los refugiados kurdos.

El separatismo kurdo en Irán representa un conflicto de larga duración, que comenzó a finales de la Primera Guerra Mundial. Sin embargo en 1946 el abogado nacionalista y líder religioso kurdo Qazim Muhammad proclamó la República independiente de Mahabad, que gozó de unos meses de fugaz independencia, hasta que fue sometida por las tropas de Teherán.

CEGUERA INFANTIL

En términos generales, las causas de esta patología son múltiples y variables, algunas de ellas dependientes del nivel socioeconómico de las poblaciones infantiles. En zonas de elevados ingresos, en la mayoría de las ocasiones se trata de lesiones del nervio óptico, mientras que en zonas más deprimidas predominan las lesiones corneales por sarampión, la deficiencia de vitamina A, las cataratas por rubeola o las secuelas provocadas por determinadas practicas de curanderismo.


Abdol Rahman Karim es el pequeño Riga

Más comunes son las enfermedades congénitas como cataratas, glaucoma y distrofias hereditarias de la retina.

CINEFILIA

Todos los actores infantiles que intervinieron en esta película eran realmente refugiados kurdos. La referencia a los peces de color rojo es un simbolismo, pues se trata de 1 de los 7 signos del Nowruz, el Año Nuevo Iraní, significando "vida dentro de la propia vida".


miércoles, 17 de junio de 2020

SPIDER


- "La ropa hace al hombre. Y cuanto menos hombre, más ropa hace falta"...
Terrence (John Neville) a Dennis Cleg (Ralph Fiennes) en "Spider" (David Cronenberg, 2002)

Ésta no es la primera vez que nos asomamos desde este blog a la cinematografía de David Cronenberg. Lo hicimos anteriormente con "Inseparables" (1988) y más tarde con "Un método peligroso" (2011).

Patrick McGrath (1950) fue el guionista de esta película, asimismo autor de la novela homónima. Este escritor británico, especializado en ficción gótica, creció en el entorno del Hospital de Broadmoor (Crowthorne-Berkshire), en el sudeste de Inglaterra, donde su padre trabajaba como director médico. Precisamente, a las instancias paternas, Patrick encontró un empleo en Penetang-Ontario (Canadá), en la unidad de máxima seguridad del Hospital Psiquiátrico de Penetang.


El novelista y guionista británico Patrick McGrath

CINEFILIA

De los tres hospitales psiquiátricos de alta seguridad ingleses, el Broadmoor es el más antiguo. Los otros son el Hospital de Ashworth, cerca de Liverpool, y el Hospital de Rampton, en Nottinghamshire.


Hospital de Broadmoor

"Broadmoor: A History of the Criminally Insane" (Jenni Day, 2013) es un documental en el que un experto criminólogo, el profesor David Wilson, repasa los historiales de los criminales más famosos recluidos en dicha institución a partir de archivos y entrevistas personales

Asimismo "Broadmoor" es el título de varias mini-series para la televisión (2013-2014) cuyos capítulos están dedicados a algunos internos de este centro de reclusión psiquiátrica, como el violador infantil James Saunders, alias "El Hombre Lobo".

Con la experiencia de McGrath y el especial saber hacer del cineasta canadiense, descubrimos la desdichada existencia de Dennis Cleg (Ralph Fiennes), un paciente esquizofrénico atrapado en su particular abismo de enajenación.

Cronenberg recibió el guión de McGrath acompañado de una nota escueta confirmando que Fiennes estaba muy interesado en la interpretación del personaje principal. A diferencia con la novela, el protagonista nunca habla de si mismo, sino que simplemente se limita a existir. Y como asegura Juan Luis Caviaro en "David Cronenber: Spider, identidad enferma" (Espinof, 21 noviembre 2011), la cámara simplemente se limita a seguirlo y a captar su realidad.

Rodada en apenas 8 semanas, tanto el director como el actor principal renunciaron a sus salarios para sacar adelante este proyecto. Una lástima que no le acompañara el éxito en la taquilla.


Ralph Fiennes es Dennis Clegg, alias "Spider"

En este thriller psiquiátrico iremos descubriendo progresivamente, mediante regresiones a su etapa infantil, cómo el protagonista ha ido elaborando un complejo delirio freudiano en torno a la figura de una madre amorosa y un progenitor supuestamente alcohólico y déspota.

Como comenta Miguel Ángel Císcar en "El asesino dentro de mi" (Encadenados - Revista de Cine, enero 2012), la violencia se encuentra permanentemente presente en esta cinta, insinuada en la mayoría de las ocasiones, pero también evidente y brutal, como por ejemplo durante la escena del supuesto asesinato de la madre por un golpe de pala.

Al respecto, es justo destacar las interpretaciones de Miranda Richardson, en el doble papel de la señora Cleg y la casquivana pelandusca Ivonne, así como el siempre efectivo Gabriel Byrne como el indolente padre, Bill Cleg, sin olvidarnos del debutante Bradley Hall, entonces con 11 años, encarnando al protagonista durante su edad infantil.

EL SÍDROME DE CAPGRAS

También conocido como Ilusión del Sosias, se trata de un delirio (no alucinatorio) en el que el paciente cree que un familiar suyo o una persona de su entorno más cercano ha sido reemplazada por otra impostora físicamente idéntica, y que además asume el mismo papel que el original sustituido.

Existen diversas teorías para explicar su etiología. Sin embargo, este infrecuente trastorno delirante puede presentarse tanto en determinadas patologías psiquiátricas como en otras de origen orgánico.


Lo cierto es que el 61% de los pacientes con este síndrome padecen esquizofrenia, especialmente de tipo paranoide, un 13% ha sido diagnosticado de un trastorno bipolar, mientras los restantes pueden padecer trastornos esquizoafectivos o depresiones psicóticas

Dentro de las causas orgánicas, el síndrome de Capgras puede aparecer en enfermos con demencia, lesiones cerebrales, encefalitis, ictus, tumores, epilepsia, enfermedad de Huntington, patologías vasculares cerebrales y esclerosis múltiple.


Gabriel Byrne y Miranda Richardson en "Spider" (David Cronenberg, 2002)

Los expertos también lo han descrito en otras enfermedades como hipotiroidismo, hipertiroidismo, diabetes, hiponatremia, déficit de folatos, arteriosclerosis, infecciones urinarias, alcoholismo crónico y enfermedad post-parto.

Como simple anécdota mencionaremos aquí que en ningún momento de la película constatamos que el protagonista siga algún tipo de tratamiento farmacológico. Más bien al contrario, es un fumador habitual y en las escenas de los pubs siempre está acompañado de una bebida alcohólica.

ESQUIZOFRENIA Y CINE

Tampoco es la primera vez que en este blog hacemos referencia a "El cine y las enfermedades mentales" (Wedding, Boyd, Niemiee, 2005). Retornamos de nuevo a esta fuente bibliográfica, especialmente al capítulo dedicado a la "Esquizofrenia y trastornos delirantes", en el que se reseñan películas como "Una mente maravillosa" (Ron Howard, 2001), "K-Pax" (Iain Softley, 2001), "La casa de los locos" (Andrei Konchalovsky, 2002), "El show de Truman" (Peter Weir,1998) y por supuesto "Spider".


Los créditos iniciales de este film, como en "Inseparables" (1988), suponen toda una declaración de intenciones. En este caso, los títulos se superponen a unas manchas de humedad en las paredes, análogas a las impresiones en tinta del famoso test de Rorschach, un adelanto de todo lo que vamos a contemplar desde la óptica tan particular del artista. 

El ritmo de la película es intencionadamente lento y fatigoso, quizás para provocar la incomodidad del espectador ante el retrato psicológico de un protagonista complejo, absorto y ofuscado en la singularidad de su mundo interior, coleccionista de elementos aparentemente absurdos (cuerdas, un viejo despertador, diminutos objetos recogidos en las calles) y una pequeña sucia libreta donde realiza anotaciones ilegibles con un lápiz, empleando un insólito alfabeto que sólo él mismo parece comprender.


David Cronenberg y Ralph Fiennes durante el rodaje

Completan su desaliñado retrato (viste simultáneamente 5 ajadas camisas) una serie de síntomas esquizofrénicos como un habla balbuceante y desorganizada, un comportamiento incoherente y desordenado, con ciertos síntomas negativos tales como un aplanamiento afectivo y una manera típica de deambular, arrastrando los pies.

Son metáforas de una mente que intenta estructurarse, donde se mezclan continuamente el pasado y el presente, el puzzle que trata de resolver, los fragmentos del espejo del cuarto de aseo roto por otro enfermo y el entramado con bramantes que el personaje (niño y adulto) construye en su cuarto, a modo de una inquietante tela de araña.

La referencia al mundo de los insectos, en este caso el apellido Cleg significa "tábano", y las alusiones a las arañas y su forma de reproducirse, nos remiten a otra obra de este cineasta, "La mosca" (1986).


Muy interesante nos parece también la perspectiva crítica psicoanalítica de esta película, centrada en el concepto de forclusión de Jacques Lacan (1901-1981).

EL PAISAJE

La atmósfera de pesadilla resulta indispensable para conseguir la incomodidad y la desazón del espectador, especialmente el espacio formado por el huerto y la caseta de herramientas, pero sobre todo la presencia de la fábrica de gas de Haggerston al lado de Regent Canal (Londres), que la separa de la casa donde la señora Wilkinson (Lynn Redgrave) alberga a aquellos pacientes psiquiátricos que intentan recuperarse en régimen abierto, después de haber permanecido largo tiempo recluidos en manicomios.


Esta fábrica de gas funcionó durante el siglo XIX. Tras su cierre en 1900, sus antiguas instalaciones fueron ocupadas por talleres de estufas y medidores.

La planta industrial representa el pretexto ideal para conectar el gas con el asesinato de la madre, perpetrado por el protagonista esquizofrénico infantil, el mismo que distorsiona la realidad y se aísla de cualquier contacto social con sus semejantes.

CINEFILIA

Nos gustaría destacar la banda sonora de Howard Shore, intimista y melancólica, junto a la espléndida fotografía de Peter Suschitzky y la dirección artística de Arv Grewal, que contribuyen a la producción final de esta película que tanto nos ha recordado, por detalles muy concretos, a algunos títulos de la filmografía de David Lynch.



domingo, 31 de mayo de 2020

ANATOMIA DE UN HOSPITAL


- "Todo era basura. Quiero decir los trasplantes, los anticuerpos, nosotros fabricamos genes, podemos producir vida en probetas, podemos prácticamente cosechar seres como si fueran zanahorias... y ni la mitad de los niños de ese gueto está vacunada contra la polio. Hemos establecido la más grandiosa entidad médica, la más enorme que se pudiera concebir y la gente está más enferma que nunca. ¡No curamos nada!"

Dr. Herbert Block (George C. Scott en "Anatomía de un hospital" (Arthur Hiller, 1971)


"Anatomía de un hospital" (Arthur Hiller, 1971) se nos antoja un film caótico y delirante, una crítica feroz al sistema hospitalario estadounidense en la década de los 70, con una nación inmersa en una profunda convulsión política y social desatada por el rechazo generalizado de la Guerra de Vietnam y las reivindicaciones de las minorías étnicas, incluyendo aquí una mención expresa a la cultura de los indígenas norteamericanos, con la aparición del actor y coreógrafo cherokee Arthur Junaluska como el chamán Blacktree (Árbol Negro).


Arthur Junaluska (1912-1978)

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Al respecto, y en rechazo por el tratamiento que el cine había dispensado a los nativos estadounidenses, el 27 de marzo de 1973 Marlon Brando no acudió a la ceremonia de la 45ª edición de los Oscar para recoger su galardón como mejor actor por su interpretación de Vito Corleone en "El padrino" (Francis Ford Coppola, 1972). En su representación los hizo la activista pro derechos de los indios Sacheen Littlefeather (Pequeña Pluma).


Sacheen Littlefeather

Recordemos que en aquello años algunos de los barrios más deprimidos de Nueva York presentaban tasas de mortalidad infantil superiores a las de muchos países incluidos en el llamado Tercer Mundo. En aquellos suburbios, la esperanza de vida retrocedió por culpa de a la violencia, la desnutrición, el tráfico y el consumo de drogas, sobre todo entre los más jóvenes.

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Precisamente "Distrito apache" (Daniel Petrie, 1981) está ambientada en una turbulenta y conflictiva comisaría de The Bronx, una cinta aclamada por una parte del público mientras era denostada por las personas de color y latinas, protestando enérgicamente contra la visión maniquea y clasista de la marginalidad en aquel depauperado distrito de Nueva York.


Sin embargo, "Anatomía de un hospital" es realmente una sátira mordiente que linda con la crueldad, instalada en las antípodas de otras interpretaciones más edulcoradas o heroicas de los nosocomios que encontramos en las películas y en las series de televisión, inusitada fuente de popularidad que encumbró a actores y personajes relacionados con la sanidad y la medicina, como por ejemplo "Centro Médico" (1969-1976), la célebre serie de la CBS protagonizada por el Doctor Gannon (Chad Everett) y el Doctor Lochner (James Daly), competentes cirujanos de una clínica de Los Ángeles, o la galardonada "Marcus Welby" (1969-1976), de la ABC, con el veterano Robert Young en el papel del afable médico de familia protagonista, y James Brolin en el de su ayudante, el Doctor Steve Kiley.


Robert Young y James Brolin son los doctores Welby y Kiley

Y entre tanto intencionado disparate, destacamos dos pilares sobre los que a nuestro juicio se fundamenta el valor de esta cinta. Por una parte, el guión de Paddy Chayefsky (1923-1981), exitoso dramaturgo y escritor neoyorkino de origen judío, que junto con el genial Woody Allen, han sido los únicos guionistas capaces de ganar tres Óscar, en el caso de Chayefsky por la recordada "Marty" (Delbert Mann, 1955), por "Anatomía de un hospital" y por "Network, un mundo implacable" (Sidney Lumet, 1976), un descarnado análisis de las entrañas del destructivo universo televisivo.


Por otra parte, disfrutamos con la formidable interpretación de George C. Scott en el papel del Doctor Herbert Block, el prestigioso director médico de un conflictivo hospital de la Gran Manzana, abandonado por su esposa e hijos, Un personaje alcohólico y amargado que además deberá hacer frente a una serie de inexplicables y estrambóticos asesinatos en cadena que van ocurriendo en su clínica.


George C. Scott es el Doctor Herbert Block
CINEFILIA

Esta película fue rodada en las instalaciones del Metropolitan Hospital Center de Nueva York, fundado en 1875 como Hospital Homeopático afiliado al New York Homeophatic Medical College.


Originalmente fue construido como un sanatorio para alcohólicos en la isla de Ward. Con posterioridad, en 1894 se mudó al lugar del antiguo asilo para enfermos mentales de Nueva York, en la isla de Blackwell (actualmente isla de Roosevelt). Esta localización durante todo el siglo XIX y parte del XX funcionó como una isla presidio que albergaba un temido manicomio, un penal, un reformatorio, varios asilos para pobres y un hospital de beneficencia dedicado a enfermedades contagiosas.

Finalmente, en 1955 fue traslado a su ubicación actual en la 1ª Avenida (Upper East Side), siendo renombrado en 1965 como Metropolitan Hospital Center.

Retomando el film de Arthur Hiller, el director de origen canadiense que en su haber cuenta con haber dirigido una de las más exitosas cintas de los años 70, "Love Story" (1970), la vida del Doctor Block y la trayectoria de su hospital se deslizan peligrosamente y a la vez hacia el irremediable desastre.


Arthur Hiller (1923-2016)

¿Pueden permanecer en el caos más absoluto un control de enfermería o un quirófano? Obviamente no, pues aquí se convierten en elementos sarcásticos y reprobables. ¿Son los médicos, cuyo prototipo más desastroso es el Doctor Schaefer (Lenny Baker), unos patanes instalados en la estulticia, la malapraxis y la negligencia? 

En una de las escenas principales de esta película, la del diálogo entre el Doctor Block en su despacho con la señorita Barbara Drummond (Diana Rigg), el médico le desvela su afamado pasado como investigador y el prestigio que supone para su dirección médica que cada año se formen en su centro varias decenas de especialistas.


George C. Scott y Diana Rigg en "Anatomía de un hospital"

Así lo comprobamos cuando decide pasar visita, seguido por un pelotón de residentes capitaneados por el eficiente Doctor Brubacker (Robert Walden), quizás el único galeno que se salve de la quema en general, la antítesis del codicioso Doctor Welbeck (Richard Dysart), cuya única preocupación es hacer medrar sus cuentas bancarias y propiedades, aún a costa de provocar daños irreparables a sus pacientes.

Y por encima de toda esta anarquía necesitada de una catarsis, el personaje del Doctor Sundstrom (Stephen Elliot) se convierte en el único cortafuegos que intenta gestionar el hospital en una vorágine repleta de ciudadanos y manifestantes, pacientes que fallecen sin atención en urgencias y médicos ineptos que reclaman mejoras laborales.

Los hospitales estadounidenses, frecuentemente retratados en el cine por sus implacables criterios de gestión económica, como contemplamos también en "John Q" (Nick Cassavetes, 2002), se convierten en esta película en la diana de una sociedad que demanda una sanidad universal, más justa y eficiente.

La guinda de este pastel la pone el veterano Barnard Hugues, un habitual en las series televisivas que en esta ocasión interpreta al trastornado señor Dummond, el Paráclito de Caborca, un iluminado predicador encargado de un grupo de apaches en las montañas del norte de Méjico, y a la postre el personaje que desentraña tan surrealista trama. 


miércoles, 11 de marzo de 2020

POZOAMARGO


"Todos tenemos una sombra. Mejor estar en paz con ella"...

José (Xuaco Carballido) a Jesús (Jesús Gallego) en "Pozoarmago" (Enrique Rivero, 2015)

El 10 de marzo de 2020, a las 19.30 horas, asistimos a la exhibición de "Pozoamargo" (Enrique Rivero, 2015) dentro del VI Ciclo de Cine y Medicina organizado por el Ilustre Colexio Oficial de Medicos de Ourense (ICOMOU) en colaboración con el CineClube Padre Feijoo.

En tiempos de la epidemia del coronavirus, y 2 días después del fallecimiento del gran Max von Sydow (1929-2020), proyectar tal vez "El séptimo sello" (Ingmar Bergman, 1957) hubiera encajado a la perfección en este ciclo, en homenaje al actor y como recuerdo de aquellos oscuros tiempos donde la humanidad más indefensa se enfrentaba a la aniquilación de la peste negra.


Max von Sydow es el caballero Block en "El séptimo sello" (Ingmar Bergman, 1957)

Salvando las diferencias, y en nuestra humilde opinión, mientras el caballero cruzado Block (Max von Sydow) va perdiendo paulatinamente su partida de ajedrez contra la Muerte (Bengt Ekerot), Jesús (el actor debutante Jesús Gallego) protagonista de "Pozoamargo", sucumbe indefectiblemente  a los estragos de su culpa, hasta su definitiva demolición personal.

CINEFILIA

En "La historia más grande jamás contada" (George Stevens, 1965), Max von Sydow encarnó el personaje de Jesús de Nazareth, el nombre del protagonista y del actor principal de la película de Enrique Rivero. Como mera casualidad, ambos actores poseen una penetrante e intensa mirada de color azul. 


Max von Sydow es Jesús de Nazareth en "La historia más grande jamás contada" (George Stevens, 1965)

"Pozoamargo" es una película de autor, difícil e incómoda, densa, de una lentitud exasperante y premeditada, con dos partes bien diferenciadas: la primera filmada en tonos amarillentos, especialmente enfermizos, y la segunda en blanco y negro, ahíta de penalidades, frío, dolor, alucinaciones y muerte en el medio de una ruinas.

Las escenas de sexo, en cierta manera casi explícitas, se desarrollan en un ambiente de crudo frenesí. Y es que así comienza esta cinta, con unos primeros planos que nos instalan ante la calamidad de un hombre maduro que le transmite a su esposa (Sophie Gómez), en avanzado estado de gestación, una infección por contagio sexual (ITS).


A la hora de etiquetar esta patología, no existe un concierto entre los especialistas, pudiendo tratarse de una caso de sífilis, con un chancro inicial que con el tiempo, y sin tratamiento, pudiera evolucionar hacia una neurosífilis causante de la posible sintomatología neurológica del protagonista (confusión mental, fatiga, letargo, deterioro de la higiene personal, delirios y alucinaciones). También podría tratarse de una gonococia (10 veces más frecuente que la sífilis), unos condilomas acuminados (por las lesiones que se objetivan en el pene del personaje principal) o un herpes genital.

A título informativo, y según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), cada día contraen una ITS más de un millón de personas en el mundo. En el año 2016, 988000 mujeres embarazadas contrajeron la sífilis, lo que provocó unas 200000 muertes del feto o el recién nacido.

Para el director y guionista de esta película, el sexo es una de las razones que más culpa genera. De ahí su repercusión en esta historia de pulsiones de vida y muerte en el sentido freudiano más estricto.

Por otra parte, Enrique Rivero, de origen español pero mexicano de adopción, se apunta con esta película a una corriente virtual cinematográfica, la de la culpa, que cuenta entre sus filas con magistrales cineastas como el propio Ingmar Bergman (1918-2007), Alfred Hitchcock (1899-1980) y el mismísimo Luis Buñuel (1900-1983), cuya vida y obra transcurrió también a caballo entre España y México, y de la que en esta aspecto destacamos "Ensayo de un crimen" (1955).


Jesús Gallego es Jesús en "Pozoamargo" (Enrique Rivero, 2015)

El protagonista de "Pozoamargo", auténtico antihéroe avergonzado y angustiado por su remordimiento, opta por desaparecer para ocultarse entre los campesinos de un remoto pueblo de La Mancha, Pozoamargo (Cuenca), una localidad de apenas 250 habitantes, sin que al espectador se nos revele en ningún momento el por qué de esta decisión.

Sorprendentemente, este hermético personaje decide no seguir el tratamiento para su enfermedad. Refugiado en la masturbación, rehuye el sexo con las mujeres, que en la película parecen empeñadas en acosarlo y perseguirlo: desde la tendera Esther (Elsa Díaz) hasta la joven Gloria (Natalia de Molina), una alocada, sexi e irresponsable Lolita con la que protagoniza una tórrida escena de sexo, el colofón de un plano secuencia en las inmediaciones de la ermita de Nuestra Señora de la Cabeza, el punto de partida de otro periplo circular que nuevamente devolverá al atormentado Jesús a los caminos, bosques y dehesas, para regresar finalmente, herido y moribundo.


Natalia de Molina es Gloria en "Pozoamargo" (Enrique Rivero, 2015)

A pesar de la disparidad de la crítica especializada, todos coinciden en ensalzar el trabajo de la experimentada directora de fotografía Gris Jordana, con unos turbadores planos fijos por los que se deslizan o se aproximan lentamente los personajes, y la enorme belleza lírica implícita en las escenas en blanco y negro de la segunda parte de la película, que captan la gélida soledad de las ruinas del pueblo abandonado, los magníficos retratos naturalistas de los mendigos Jesús y José (Xuaco Carballido) y la impasibilidad de los animales domésticos (los cerdos y la mula). 


sábado, 29 de febrero de 2020

"CAMPEONES" Y "ESPECIALES": DOS MIRADAS SOBRE LA DISCAPACIDAD


El pasado 27 de febrero de 2020 tuve la oportunidad de asistir al preestreno de la película francesa "Especiales" (Olivier Nakeche, Éric Toledano, 2019), obra del fructífero tándem que hace unos años alcanzó un notable éxito como directores y guionistas de la taquillera "Intocable" (2011), cinta donde la especial relación entre un cuidador de color (Omar Sy), ciudadano de la deprimida periferia parisina trabajadora más deprimida y conflictiva, y un acaudalado y culto tetrapléjico (François Cluzet) que necesita un asistente personal, cautivó tanto al público como a la crítica especializada.


En esta ocasión, "Especiales" también resultó aclamada y galardonada por el público en el Festival de Cine de San Sebastián 2019, además de hacerse en 2020 con el el Globe de Cristal y acaparar 8 nominaciones en los premios César de 2019.

A su vez, la divertida "Campeones" (Javier Fesser, 2018) ha coleccionado la fama e infinidad de premios y nominaciones; por reseñar simplemente uno ejemplo, 3 galardones y 8 nominaciones en los Goya de 2019.


¿Qué tienen en común ambas películas? pues el abordaje de las personas con discapacidades físicas  e intelectuales, que en el caso de la cinta francesa centra su atención en los casos más complicados de personas autistas, mientras que la española es una película coral protagonizada por personas con capacidades diferentes.


Vincent Cassel con Stephane Benhamou y Daoud Tatou

"Especiales" se inspira en las historias reales de Stephane Benhamou y Daoud Tatou, dos amigos de creencias religiosas diferentes, judío y musulmán, fundadores de una organización sin ánimo de lucro para ayudar a niños y adolescentes con autismo.

En este sentido, los personajes de "Especiales" conforman una combinación de jóvenes de diferentes razas y credos, un retrato de la sociedad francesa actual, pero todos con una tarea en común. Porque ayudar al que lo necesita es el mejor antídoto contra todo tipo de barreras y prejuicios sociales.


Ambos colaboraron en el rodaje de la película, encarnados para la ocasión por Vincent Cassel en el papel de Bruno Haroche, con su sempiterna kipá y su gorra de los Yankees de Nueva York, y Reda Kateb como Malik, el más severo de la pareja, y quizás un personaje merecedor de un mayor protagonismo, en detrimento de su caótico compañero, pegado constantemente a su teléfono móvil, cuya existencia oscila entre la urgencia y la improvisación.


Vincent Cassel es Bruno Haroche

Le Silence des Justes es realmente la organización de capacitación fundada en 1992 por Benhamou después de atender en un campamento veraniego a un adolescente autista para el que sus padres buscaban encarecidamente ayuda. En la película, la asociación se denomina "La voz de los justos" y el muchacho por el que todo comenzó es el imprevisible Joseph (Benjamin Lesieur), y su tenaz madre es Hèléne (Hèléne Vincent).

Esta organización dispone en Saint Denis de un centro de día y varios pisos terapéuticos, a unos 10 km al norte de París. En la actualidad recogen a unos 90 niños, más de la mitad con el sistema de alojamiento de 24 horas al día, en una de las zonas socialmente más necesitadas de la metrópoli parisina.

Le Realis Ile-de-France es la otra asociación implicada en la ayuda a personas autistas mediante la capacitación de monitores para el ocio, mayoritariamente formada por jóvenes de clase trabajadora. Según Daoud Tatou, comienzan sus prácticas para terminar graduados, bien sea como instructores-educadores, o auxiliares médico-psicológicos.

Esta doble finalidad atiende a dos grandes grupos de desheredados sociales, por una parte permite la atención a personas con discapacidad; por otra posibilita el apoyo a la reinserción social y profesional de los jóvenes, generalmente sin formación académica reglada, a través del cuidado de éstas personas, incluyendo por supuesto los casos más complejos de autismo.


Reda Kateb es Malik

Por su parte, "Campeones" se fundamenta en la historia del equipo de baloncesto Aderes de Burjassot, ganador de 12 campeonatos de España casi seguidos entre 1999 y 2014, formado íntegramente por personas con discapacidad intelectual.


Una de las formaciones del Aderes de Burjassot (Valencia)

Para esta ocasión, Javier Gutiérrez se mete literalmente en la piel de Marco, el entrenador que se enfrenta a la ardua tarea de conformar un equipo competitivo con tal diversidad de jugadores, en realidad, el gran esfuerzo de un grupo de personas con discapacidad para integrarse con normalidad en nuestra sociedad.

En este caso, existe una excelente entrada en el blog "La Biología en la Ciencia y las Artes" bajo el título de "Discapacidad intelectual en el cine. Campeonas, rompiendo taquilla y prejuicios" del que hemos tomado parte de su iconografía para ilustrar las diferentes capacidades de los verdaderos protagonistas de "Campeones", actores no profesionales, representados en conjunto por el encantador Jesús Vidal, destacado con varios premios incluyendo el Goya al mejor actor revelación en 2019.


CINEFILIA

Recordamos especialmente a Reda Kated por su interpretación del perseverante Doctor Abdel en "Hipócrates" (Thomas Lilti, 2014), comentada anteriormente en este mismo blog.


MÁS CINEFILIA

Quizás el éxito taquillero alcanzado en su día por "Rain Man" (Barry Levinson, 1988) contribuyó a darle una mayor visualización al autismo y sus particularidades personales e implicaciones familiares, si bien desde la perspectiva más tópica y sesgada de una persona con habilidades espectaculares y muy especiales, como Raymond Babbitt (inolvidable Dustin Hoffman).


De la misma manera, en las entradas Cine y trastornos del espectro autista. A propósito de "Pastel de pera con lavanda" (Éric Besnard, 2015) y "Magnificent 7" (Kenneth Gleenan, 2005), realizamos un profuso repaso del tratamiento que el cine y la televisión han dispensado a las personas autistas.

CONCLUSIONES

En su vertiente negativa, conocemos los efectos propagandísticos del cine puestos al servicio de ideologías totalitarias, o su poderosa influencia en los usos y costumbres de nuestra sociedad.

En su faceta positiva, en "Campeones" y "Especiales" estamos contemplando la  influencia para el bien las películas, en este caso valiosas herramientas para derribar las barreras sociales y el mito de la supuesta incapacidad de las personas con discapacidades físicas e intelectuales.

Existen films, como éstos, capaces de modificar los valores y estereotipos colectivos en beneficio de aquellos prójimos que deben enfrentarse a existencias no habituales y diferentes.

Y por supuesto, alejados de la mera compasión y la empatía, y más cercanos a los derechos de las personas más desfavorecidas. De ahí, en parte, la estrecha relación entre el cine y la medicina... y viceversa.