"Estar en tu servicio (Medicina Interna) es deprimente. Nunca curas a nadie. Por eso yo hago Reanimación. Cada enfermo es un desafío: o se salvan o la cascan"...
Stéphane (Felix Moati) a Benjamin (Vincent Lacoste) en "Hipocratte" (Thomas Lilti, 2014)
Una comedia social agridulce que aborda la situación del sistema sanitario público francés, aunque probablemente extrapolable a cualquier otro. Un resumen muy aceptable para "Hippocrate" (Thomas Lilti, 2014), una cinta que honra con su título a Hipócrates de Cos (460 A.C. - 370 A.C.), supuestamente el autor de la primera enciclopedia médica de la antigüedad.
El sabio griego, contemporáneo de Sócrates y Platón, entendía la enfermedad como un desequilibrio (dyscrasia o "mala mezcla) de los denominados humores líquidos: sangre, flema, bilis amarilla y bilis negra, cada uno de ellos a su vez relacionado con un tipo diferente de temperamento: sanguíneo, flemático, colérico y melancólico. Sus teorías (Corpus hippocraticum) fueron la base de la profesión médica liderada por Galeno (130 - 200/216) y que persistieron hasta la época de la Ilustración.
El juramento hipocrático establece que el médico está obligado a tratar a los enfermos de la manera más provechosa, según sus facultades y su entender, absteniéndose de cometer todo mal y toda injusticia.
Reda Kateb es el Dr. Abdel
Y este pensamiento tiene mucho que ver en el desarrollo de este film, galardonado con el Premio César al mejor actor secundario, en este caso Reda Kateb, actor francés de origen argelino, al igual que Abdel Rezak, el médico al que da vida en esta película. El médico extranjero, de mayor edad, llega en calidad de residente a un hospital donde ya se están formando otra serie de jóvenes especialistas. Maduro, reflexivo, con amplia experiencia profesional, su figura se contrapone a la del bisoño Benjamin (Vincent Lacoste, con un look informal que nos recordó al Bob Dylan de la portada "Blonde on blonde" - 1966) La primera toma de contacto entre ambos personajes se produce en la escena en la que Abdel enseña a Benjamín cómo se realiza una punción lumbar.
Vincent Lacoste es Benjamin Barois
Benjamin es un residente del primer año que desembarca en un servicio de Medicina Interna dirigido por su propio padre, el Profesor Barois (Jacques Gamblin), en el que la mayoría de los pacientes son mayores y se encuentran afectados por múltiples patologías: diabetes, pacientes oncológicos, neurológicos, un poco de nefrología y gastroenterología, y cómo no, demasidada patología sociosanitaria. Incluso el antiguo ala de enfermedades infecciosas se ha vaciado de los pacientes con SIDA para albergar a las enfermas con anorexia.
Para empezar, bajo su responsabilidad, seis habitaciones con un total de 18 pacientes. Casi nada. Los ejercicios de relajación que practica Benjamin parecen una mezcla de Taichí y de los movimientos de Tenkaichi Budōkai, un arte marcial ficticia que practicaban los protagonistas de "Dragon Ball" (el exitoso manga original de Akira Toriyama)
MÁS CINEFILIA
En la soledad de la destartalada habitación de descanso para los médicos residentes, ante el espejo Benjamin se enfrenta a su propia imagen en un ejercicio cinematográfico de autoafirmación personal que recuerda mucho a aquella famosa escena de "Taxi Driver" (Martin Scorsese, 1976) en la que otro huraño personaje, el ex-marine Travis Brickle (Robert de Niro) pronuncia la famosa frase: "¿hablas conmigo?"
HOSPITALES DE PARÍS
Esta película se rodó en escenarios reales, más concretamente en las dependencias del Hospital Rothschild y del Hospital Raymond-Poincaré.
El Hospital Rothschild está en París, entre la Plaza de la Nación y la Porte de Vincennes. Se trata de un centro de referencia para las patologías relacionadas con la discapacidad y la vejez; también cuenta con especialidades odontológicas. En sus dependencias se desarrollan todas las secuencias de la etapa de Benjamín como médico residente.
Hôpital Rothschild, 5 rue Santerre, Paris 12, Paris, France
El Hospital Raymond-Poincaré se sitúa al oeste de París. Es un hospital universitario de referencia para la atención de patologías neurológicas y del aparato locomotor. Alberga varios centros de investigación de referencia para enfermedades raras: trastornos del lenguaje y del aprendizaje, enfermedades neuromusculares, enfermedad de Fabry y enfermedades hereditarias del tejido conectivo y de la piel.
Hôpital Raymond-Poincaré, Garches, Hauts-de-Seine, France
Como alberga la rehabilitación de adultos y niños con discapacidades severas, cuenta con un centro de educación adaptado que asegura la escolarización de los pequeños pacientes mientras permanecen ingresados.
EL CLUB MED
La referencia a esta popular corporación francesa especializada en el turismo vacacional en escenarios exóticos viene a cuenta de la entrevista clínica que Benjamin realiza a un paciente ingresado por una crisis de agitación. El señor Lemoine (Thierry Levaret) es un viejo conocido del hospital, asiduo de sus servicios de emergencias debido a su dependencia etílica.
Thierry Levaret es el señor Lemoine
Este paciente sufre un síndrome de Korsakoff, patología asociada al déficit nutricional que suelen presentar los alcohólicos crónicos. La falta de vitamina B1 o tiamina provoca un daño cerebral que se traduce en trastornos de la memoria y del aprendizaje.
EN BUSCA DEL ELECTROCARDIOGRAMA PERDIDO
El personaje de Lemoine, alias Tsunami, resulta esencial en el desarrollo de la película. Un electrocardiógrafo estropeado, un hecho ciertamente intolerable en un hospital público, impide que Benjamin pueda completar la exploración de Lemoine durante la guardia nocturna. El paciente, enfermo de cirrosis, presenta un cuadro de dolor abdominal e hipertensión cuya realidad enmascara un infarto de miocardio.
Philippe Rebbot es el enfermero Guy
Mientras Benjamin examina a su paciente, el enfermero Guy (Philippe Rebbot) se distrae contemplando en la televisión "Aceptación" (2005), primer episodio de la segunda temporada de la popular serie "Doctor House", en la que un recluso condenado a muerte presenta la sintomatología de un feocromocitoma. Tanto la adjunta Denormandy (Marianne Denicourt) como el propio padre de Benjamin, el Profesor Barois, encubren al joven residente. CONFORTAR VERSUS REANIMAR Los jóvenes médicos residentes intercambian sus experiencias en el exterior del hospital. Las prolongadas guardias nocturnas dan para mucho. ¿Quién es el mejor médico? ¿El especialista en reanimación, que lucha por arrebatar cada paciente a la muerte, sea cual fuere el resultado de sus intervenciones, o el médico encargado de paliar el sufrimiento de los enfermos, aunque su estado sea terminal?
Marianne Denicourt es la Doctora Denormandy
Precisamente la evolución y el tratamiento de la anciana Señora Richard (Jeanne Cellard), con una fractura femoral intervenida, cáncer metastásico y un deterioro cognitivo propio de su avanzada edad, sirve al director de esta película para plantearle al espectador el debate entre los médicos que se empeñan en que los pacientes se mantengan vivos a toda costa y aquellos otros más preocupados en la calidad de vida de los mismos, aunque su supervivencia sólo pueda garantizarse a corto plazo.
La discrepancia...
¿POR QUÉ HABRÍA QUE VER "HIPÓCRATES"? La ética deontológica, la relación médico-paciente, el encarnizamiento terapéutico y la Ley Leonetti, los cuidados paliativos, el testamento vital y el respeto de las últimas voluntades, el deterioro del sistema sanitario público ("las batas con manchas limpias"), la gestión hospitalaria (el que sirve para dirigir cualquier fábrica o empresa también sería capaz de administrar un centro sanitario...), la formación y las condiciones laborales de los médicos residentes - "he entrado esta mañana a las 8 y terminaré pasado mañana a las 18.00" - sostiene el Doctor Banik (Alain Dzukam Simo), el riesgo de deshumanización de la medicina contemporánea, la insufrible presión asistencial, la problemática socio-sanitaria de los pacientes ancianos y pluripatológicos, incluso el racismo subyacente en una sociedad multicultural como la francesa... Todas estas cuestiones se encuentran presentes en esta film de Thomas Lilti, lo que le aporta un valor añadido que lo convierte en un material interesante y útil para el debate y el aprendizaje médicos.
LA SOMBRA DEL ATROPELLO
En varias secuencias de la película, Benjamin esquiva los carros del hospital que están a punto de arrollarlo en los pasillos y en los sótanos de la lavandería. Será precisamente el atropello accidental por un coche el acontecimiento que provoque la catarsis y la redención de nuestro protagonista.
UNA NOTA FINAL
En esta película, fumarse un cigarrillo parece ser el pasatiempo favorito de los médicos en sus pausas de descanso. En 2010, un estudio indicaba que el 39% de los médicos entrevistados se confesaba fumador, dos puntos por encima de la población en general, cuyo porcentaje de fumadores se situaba en el 37%. Sin embargo, en el 2014, nuevos datos reflejaban un marcado descenso en el número de profesionales fumadores, desde el 40% de 1998 hasta el 11.7%. Además, el 41.3% de estos profesionales se reconocía como ex-fumador.
"Nuestro trabajo consiste en aumentar la salud... significa mejorar la calidad de vida, no sólo retrasar la muerte".
Patch Adams a Truman, en "Patch Adams"
¿Es Patch Adams un excéntrico, un pacifista, un loco, un payaso, un charlatán, un iluminado, un revolucionario, un visionario...?, ¿o tal vez un médico construido a partir de una aleación muy especial y resistente? Parece ser que durante su formación académica las calificaciones obtenidas en la Facultad de Medicina de Virginia fueron excepcionales..., por lo tanto, desde la ortodoxia de las cátedras concedámosle el beneficio de la duda.
Una de las virtudes del cine es cambiar a realidad. Ahí radica su magia. Por eso nos entretiene, nos fascina, nos seduce. Cuando observamos una película basada en un libro y posteriormente releemos sus páginas, el aspecto de los personajes mudará en nuestra imaginación quedando dicha identificación literaria modificada para siempre. Por estas razones tan sutiles Tarzán se convirtió en Johnny Weissmuller, Superman en Christopher Reeve, Don Vito Corleone en Marlon Brando, Drácula en Bela Lugosi, Josef Mengele en Gregory Peck y Patch Adams en Robin Williams. Un proceso totalmente inverso al ocurrido con Charlot, por ejemplo, porque Charles Chaplin ha quedado indisolublemente metamorfoseado en su entrañable personaje.
Conocí al verdadero Patch Adams en circunstancias anecdóticas. Tras escuchar durante tres horas un interminable debate de expertos sobre el tratamiento de la hipertensión arterial, una tormentosa cefalea me provocaba tanto disconfort que me mantenía distraído. Entonces el Dr. Adams hizo su aparición, sigiloso. Verdaderamente, me pareció la antítesis de Robin Williams, muy alto (1.93 metros frente a los 1.73 del actor), vestido de forma estrafalaria (es su uniforme habitual para provocar emociones), el cabello azulado recogido en una larga coleta y un bigote con las puntas retorcidas hacia arriba. Del lóbulo de su oreja izquierda colgaba un pendiente en forma de tenedor...
El verdadero Patch Adams
Un calor tedioso atenazaba a la sala; la audiencia, formada mayoritariamente por médicos, tampoco parecía estar demasiado por la labor. Mi dolor de cabeza desapareció cuando me concentré en un breve vídeo mostrando a Patch Adams en un parque de Arequipa (Perú) atendiendo a una pequeña con parálisis cerebral sentada en una silla de ruedas. De repente, entendí su mensaje, la idea central sobre la que versa la película "Patch Adams" (Tom Shadyac, 1998), una máxima sencilla quizás demasiadas veces olvidada por culpa de nuestra cotidiana desidia profesional; y es que casi sin quererlo nos hemos acostumbrado a tratar enfermedades y no a enfermos.
Saludando al más puro estilo Patch Adams
El mayor pecado de la medicina contemporánea radica en su deshumanización. Los pacientes se convierten en números, códigos, se encasillan en patologías, compartimentos estancos donde la compasión está ausente, mientras lo único importante son las cifras, las listas de espera, los tiempos medios, la duración de las estancias hospitalarias, los presupuestos, el gasto farmacéutico... Al ingresar en un hospital, perdemos nuestra esencia, nuestra individualidad, pasando a ser reos del más desamparado de los anonimatos. Y la atención primaria, muchas veces con la complicidad involuntaria de los propios pacientes, descuida también su principal cometido, pues todo el mundo parece haberse olvidado del significado de salud y calidad de vida.
LA PELÍCULA
Por cierto, Patch Adams no quedó demasiado contento con el resultado de la misma, sobre todo por la diferencia entre sus honorarios y los que Robin Williams se llevó para casa en los bolsillos... En sus propias palabras, si bien el film sirvió para popularizar su modus operandi, no le ha aportado mayores beneficios a su proyecto: la construcción de un ameno y original hospital gratuito en el medio de los bosques del condado de Pocahontas, en Virginia Occidental.
El guión es de Steve Oederkerk, basado en el libro "Gesundheit: Good Health is a Laughing Matter", escrito por el propio Patch Adams y Maureen Mylander. Ella también es la coautora de "Gesundheit!", un segundo libro escrito por el Dr. Adams y definido como el primer bestseller detrás de la película. Su edición original me ha servido para recopilar a partir de las primeras fuentes algunas de estas informaciones, como por ejemplo la veracidad de la escena de la película en la que Patch Adams llena una habitación con globos, de manera que las personas en su interior, aún sin poder verse, perciben perfectamente el movimiento de los otros "invitados".
La infancia y la adolescencia de Patch Adams estuvieron marcadas por la muerte: primero, la del padre, militar de profesión veterano de la II Guerra Mundial y de Corea, víctima de un trastorno por estrés postraumático y fallecido a consecuencia de un infarto de miocardio. La figura paterna fue reemplazada por la de un tío, que desafortunamente acabaría suicidándose.
Pacth fue un chico enfermizo, afectado por unas terribles úlceras pépticas (tratadas a base de Gelusil ®, Librium ® y Rubinol ®). Abandonó los estudios e ingresó voluntariamente en una institución psiquiátrica, el Fairfax Hospital, en Virginia. Es cierto que a raiz de tan particular experiencia (convivir en la misma habitación con Rudy, un paciente psiquiátrico) descubrió "la luz", es decir el inmenso poder curativo del amor, de la comunicación y de la diversión. Decidió convertirse en un "estudiante de la vida", una especie de sociólogo sanador interesado en la infinita variabilidad del comportamiento humano. Otro dato fidedigno que aparece en la película es ese experimento llevado a cabo por Patch Adams, que llamaba indiscriminadamente por teléfono a números equivocados para hablar con la gente, o las conversaciones expontáneas entabladas con desconocidos por la calle, en los bares, incluso en los ascensores de los edificios públicos. Haciendo caso a sus propias palabras, llegó a asistir tanto a las reuniones del Ku Klux Klan como a las de los Musulmanes Negros, tratando de entender sus ideas...
Además de estudiar medicina, su formación autodidacta le llevó a leer las obras de los clásicos, desde Platón y los demás filósofos griegos hasta los maestros de la literatura universal, como William Faulkner o Thomas Mann. Y también leyó a Nikos Kazantzakis, especialmente "Zorba el Griego". A nuestra memoria acude ahora la excepcional interpretación que Anthony Quinn hizo de tan vitalista personaje en "Zorba el Griego" (Michael Cacoyannis, 1964).
Según el propio Dr. Adams, el cine y la literatura le han servido para conocer la idiosincracia de otros países. En el caso concreto de España, confesó su predilección por las obras de Pedro Almodóvar y Alejandro Amenábar, en nuestra modesta opinión excepcionales artistas, pero con una visión tan personal de la realidad que pueden irremediablemente deformarla... Respecto a los modelos profesionales de su etapa universitaria, Patch Adams se confiesa devoto de los doctores Albert Schweitzer (¿en honor a él su impresionante mostacho?) y Thomas A. Dooley.
Dr. Albert Schweitzer
Dr. Thomas A. Dooley
Quizás la película haya perjudicado la ontología de Patch Adams, tal vez centrándose en imprecisiones (Patch no se graduó con el culo al aire) y anécdotas divertidas capaces de atraer al espectador hacia las taquillas. A lo mejor él no represente más que un charlatán, un ególatra, un excétrico o un visionario. Pero, para algunos de nosotros, este film ha servido para descubrirnos a un colega muy particular, que nos propone humanizar nuestra profesión, despertando nuestras anquilosadas conciencias con verdades demoledoras, auténticos puñetazos camuflados bajo la inocente influencia de una roja nariz de payaso.
Sobre esta película existe un ensayo muy recomendable firmado por Steven C. Scheer en su libro "Hollywood Values", que puede consultarse en el siguiente vínculo:
En la película, Patch Adams conoce a Corinne Fisher (Monica Potter), una compañera de facultad que terminará siendo su novia. Este personaje nunca exitsió en la realidad, aunque está inspirado en Linda Edquist, la verdadera esposa del protagonista.
Como toda figura pública y famosa, la de Patch Adams tampoco ha conseguido mantenerse al margen de la polémica.Linda estuvo casada con él durante 26 años y tuvieron dos hijos, aunque actualmente están divorciados. Patch Adams ha abandonado el ejercicio de la medicina y se ha volcado con su movimiento lúdico y terapéutico tratando de recaudar los fondos necesarios para su hospital "cómico"; Linda sostiene que ha recaudado más de un millón de dólares... Él asegura que nunca ha ganado un centavo con la práctica de la medicina...
Tal vez inspirados en propuestas similares, existen movimientos protagonizados por médicos y otros profesionales que tratan de crear un ambiente más cálido y humano para los enfermos hospitalizados, como por ejemplo los Doctores Bola Roja:
Y como en todo film que se preste, el verdadero Dr. Hunter Patch Adams también realizó un cameo, apareciendo entre el público que escucha el alegato que el protagonista hace en su propia defensa ante aquellos que quieren impedir su graduación.
"El médico es memoria...; los supervivientes de este curso serán los únicos miembros de la sociedad moderna que tendrán el privilegio de matar con impunidad absoluta..."
Dr. Aarons, en "No serás un extraño"
"No se puede sólo ejercer la medicina... Hay que tratar a la gente..."
Dr. Runkeman, en "No serás un extraño"
"No serás un extraño" (Stanley Kramer, 1955) representa la opera prima de este reputado cineasta neoyorkino. Basada en la exitosa novela homónima de Morton Thompson, la cinta sin embargo no alcanzó en las salas cinematográficas una popularidad comparable al libro.
Existe en la Revista de Medicina y Cine, editada por la Universidad de Salamanca, un amplio artículo de Francisco Lozano y Alberto Gómez sobre este mismo film:
Nosotros trataremos de profundizar en aquellos aspectos de la película que tengan relación con la medicina desde el modesto punto de vista de un aficionado al cine.
En primer lugar, no ocultaremos nuestra franca devoción por Robert Mitchum, que interpreta a Lucas Marsh, un ambicioso médico en formación. Mitchum es capaz de llenar la pantalla caminando silencioso por una acera o simplemente desafiando con su mirada medio caída al espectador. Incluso su poderoso físico (185 cm) parece quedar empequeñecido ante su enorme estatura cinematográfica.
Robert Mitchum y Stanley Kramer repasando el guión de la película
A su lado,Alfred Boone (Frank Sinatra), fiel compañero de estudios y de habitación, un verdadero amigo siempre dispuesto a echarle una mano, a prestarle unos apuntes o a cederle un puñado de dólares. Precisamente el apuro financiero de Luc se convierte en el leit motiv de la película. La vocación médica del protagonista está condicionada por su fragilidad económica, agravada todavía más por la enfermedad alcohólica de su padre, Job Marsh (breve intervención de un nada monstruoso Lon Chaney). Sin embargo, la única vez en que le veremos perder su impasibilidad será precisamente al fallecer su progenitor, atropellado accidentalmente por un autobús.
La primera intervención a la que asisten Luc y Al es una laminectomía para tratar de extirpar un tumor en la columna del paciente. Esta operación, que extirpa una parte de la vértebra denominada lámina, se utiliza también para tratar la patología de los discos intervertebrales.
El neurocirujano parece no concederle demasiada importancia a la magnitud de la operación ("un simple trabajo mecánico"), pero les recuerda a sus alumnos que apenas 100 años antes su oificio no era digno de médicos, sino de meros barberos.
Kristina Hedvingson (Olivia de Havilland, dueña de una modestia casi tan exasperante como su poco favorcedor teñido rubio), la bella enfermera instrumentista de origen nórdico que se siente fascinada por Luc, ha conseguido que asistan como afortunados espectadores a la intervención quirúrgica. Su amabilidad para con los muchachos la lleva a invitarlos a unSmörgåsbord, bufé elaborado con alimentos típicos de la cocina sueca. Durante la cena familiar con Bruni (Virginia Christine) y Oley (Harry Morgan), que por cierto sufre una dispepsia flatulenta, Luc descubre las excelentes virtudes domésticas que adornan a la enfermera, y comienza a pensar interesadamente en ella como su posible tabla de salvación económica. Muy pronto Kristina se convertirá en la futura Sra. Marsh...
Olivia de Havilland es Kristina
En clase de Patología se menciona una nueva patología, la leucoplasia, una lesión precancerosa que se presenta como una mancha blanquecina en la lengua o en la mucosa bucal como consecuencia de una irritación crónica.
En clase de Cirugía, los estudiantes asisten a una gastrectomía practicada por el Dr. Dietrich (Whit Bissel) como tratamiento de una úlcera duodenal complicada. Ante la sorpresa de todos, Luc se atreve a preguntarle al experto cirujano por qué no ha seccionado el nervio vago si supuestamente existen estudios de 1954 avalando dicha técnica.
"Billroth operando en el Allgemeines Krankenhaus de Viena" A. Seligman, 1890. Osterreichische Galerie, Viena
Simplemente recordar aquí que históricamente la primera vagotomía troncal fue realizada y descrita por Dragtedt y Owens en 1943, 12 años antes del estreno de este film. Se trata de una intervención en la que se seccionan completamente los troncos de los nervios vagos anterior y posterior. Sirve para el tratamiento de las úlceras duodenales rebeldes y logra disminuir la secrección ácida del estómago al cortar su inervación colinérgica. Debe asociarse a una gastroyeyunostomía para evitar la retención gástrica secundaria al déficit motor del antro del estómago provocado por la sección nerviosa.
Si embargo, la primera vagotomía selectiva, donde se secciona el nervio vago pero respetando las ramas que van al hígado, a la vesícula biliar, al páncreas y a los intestinos, fue practicada por Griffith en 1962.
Luc Marsh discrepando con el Dr. Dietrich
UN CÚMULO DE DESPROPÓSITOS
Las visitas que Luc y Al hacen a las salas de hospitalización resultan esperpénticas. En primer lugar, se supone que dos alumnos de Medicina no exploran a los enfermos sin la supervisión de un médico adjunto responsable. En segundo lugar, hombres y mujeres están internados compartiendo las mismas habitaciones. Por si fuera poco, los pacientes pueden fumar alegremente y alguno supuestamente vende su sangre al mejor postor. Luc trata de convencer a uno de ellos: la colecistectomía que necesita tan sólo va a durar ¡15 minutos! Los dos amigos han de practicar una contención a un paciente psiquiátrico sin la ayuda del personal auxiliar. Al, incluso, atiende en solitario un parto en una ambulancia. La relación entre ambos amigos alcanza su punto más crítico cuando Luc amenaza con denunciar a Al por haberle extirpado un melanoma a una paciente.
VIDA PROFESIONAL
El Dr. Runkleman (el hierático Charles Bickford) recibe al matrimonio Marsh a su llegada a Greenville, una pequeña ciudad agrícola de Carolina del Sur (EEUU). Ahí comenzará Luc su trabajo como médico de familia. Kristina ha abandonado completamente su prometedora carrera como enfermera instrumentista para dedicarse a cuidar de Luc y la casa. Este papel suyo tan sumiso y supeditado al marido sería capaz de desesperar a la mayoría de las feministas actuales.
Ergotamina para la cefalea, bismuto para la úlcera péptica... son tratamientos comunes para la época. Por cierto, el Dr. Runkleman alerta a Luc sobre un fenómeno muy actual: la permanente necesidad de formación continuada del médico para estar al día. Y es que entonces sus pacientes eran voraces lectores del Reader´s Digest, mientras que nuestros contemporáneos son asiduos de toda la información sanitaria publicada en Internet...
Las salas de espera están atestadas. La preocupación de Luc sigue estando de rabiosa actualidad: la afluencia masiva de pacientes a las consultas puede hacer que involuntariamente el facultativo no les pueda proporcionar la atención adecuada.
Observamos un dato singular, como es la convivencia de enfermos de raza blanca y de color, si bien los primeros son mayoritarios. En Greenville existió hasta la década de los 60 un severo código segregatorio. En dicha población sureña fue donde el reverendo Jesse Jackson comenzó su lucha por los derechos de los afroamericanos.
Luc y su nuevo compañero se enfrentan diariamente a la intensa labor de una consulta de atención primaria: sajan abcesos glúteos (tal y como le pronosticó el patólogo Dr. Aarons), curan heridas, quitan y ponen escayolas, diagnostican amigdalitis, pesan recién nacidos... Tampoco les va a temblar el pulso a la hora de administrarle placebos a los pacientes más recalcitrantes... ¡El poder sugestivo en la curación! Como en muchas zonas rurales, incluso de la actualidad, el pago o el agradecimiento por los servicios médicos prestados alguna vez se realiza en especie (pollos, gallinas...)
También observamos que como inductor de la anestesia se utiliza el pentotal, descubierto en 1930 y empleado para este uso desde 1934. Como es bien conocido, en manos inexpertas este fármaco puede provocar una severa depresión cardiorrespiratoria con el resultado de la muerte del paciente.
Por su supuesto, el tópico de la rivalidad entre médicos y abogados también se encuentra presente en esta película, en la confrontación que Luc sostiene contra Ben Cosgrow (Jesse White).
UN CASO DE FIEBRE TIFOIDEA
El éxito profesional de Luc en Greenville discurre paralelo a su fracaso matrimonial. Mientras Kristina acude a la consulta de Al Boone para que le confirme su incipiente embarazo, Luc coquetea peligrosamente con la atractiva Harriet Lang (Gloria Grahame), una viuda millonaria poseedora de una rica mansión y una excelente cuadra de caballos.
En una sala de hospitalización, Luc atiende a un anciano que se encuentra postrado en su lecho de muerte. Tiene una fiebre muy elevada y ha sido diagnosticado de neumonía por el Dr. Sneider. Tras observar una erupción cutánea tipo rosácea en el abdomen del paciente, Luc actúa con celeridad aislándolo del resto de los enfermos. Se trata de un caso avanzado de fiebre tifoidea.
Para aquellos interesados en la Historia de la Medicina y en Salud Pública, enlazamos aquí un vídeo muy interesante que narra en tono casi policíaco la desdichada historia de Mary Mallon, la cocinera irlandesa más conocida como Typhoid Mary, una portadora sana de la enfermedad capaz de contagiar en 1907 a un importante número de ciudadanos de Nueva York:
La cloromicetina o cloranfenicol será el tratamiento elegido por Luc. Descubierto en 1948 y obtenido a partir de cultivos del Streptomyces venezuelae, ha sido un arma muy útil en el tratamiento de la fiebre tifoidea, si bien su toxicidad (depresión de la médula ósea) lo ha relegado a un segundo plano dentro del combate cotidiano contra las enfermedades infecciosas.
Como curiosidad, en el siguiente vínculo puede consultarse un artículo original de la época en la que rodada esta película sobre el tratamiento de la fiebre tifoidea con cloromicetina:
Para que le ayude a tratar al moribundo, Luc hace llamar a Kristina a su lado. Como un equipo excelentemente coordinado emplean oxígeno, transfusiones, masaje cardíaco, cortisona intravenosa y Coramina® (niquetamida), un analéptico estimulante cardiorrespiratorio hoy en día en desuso.
Será entonces cuando, en una de las escenas más dramáticas de este película, Kristina se dará definitivamente cuenta que el único interés que Luc tiene en la vida es el ejercicio de la medicina.
El descubrimiento del brote de fiebre tifoidea desencadena una campaña de vacunación entre los habitantes de Greenville. Las primeras pruebas experimentales con la vacuna contra la fiebre tifoidea se remontan a 1887, gracias a los esfuerzos de Beumer y Peiper. Los bacilos empleados estaban vivos. En 1888, Chantemasse y Vidal repitieron estos estudios, pero esta vez con bacilos muertos. Será en 1896 cuando Fraenkel, Beumer, Peiper y Wright instauren verdaderamente la vacunación antifoidea profiláctica.
NO ES POSIBLE...
Aunque en líneas generales el tratamiento cinematográfico que se le presta a determinadas cuestiones médicas suele ser bastante aceptable, existen algunas situaciones inverosímiles:
La escena en la que Luc supuestamente extrae un imperdible del esófago de un paciente empleando un endoscopio rígido y un rudimentario control radiológico.
El visitador médico que se introduce como si fuera perico por su casa en un área quirúrgica; mientras Luc y el Dr. Runkleman se lavan las manos, este personaje toma nota del pedido: aspirinas, penicilina, vendajes, espátulas... y un moderno estetoscopio de ¡230 dólares! que le sirve a Luc para descubrir que su veterano compañero parece una grave aneurisma de aorta. Solamente añadir como anécdota que un fonendoscopio modelo clásico de la marca Littman® cuesta hoy en día algo menos de 90 euros...
Aún siendo dos médicos de familia rurales, Luc y Runkleman también operan el hospital de Greenville. El anestesista es el nefasto Dr. Sneider (Myron McCormick), el director del hospital que desempeña esporádicamente estas funciones, sobre todo cuando el paciente no puede pagarse un anestesista profesional. Su inexperiencia provoca una intoxicación por pentotal que Luc intenta tratar empleando curare para desbloquear el espasmo laríngeo.
Y no digamos nada sobre ese terrible diálogo que Luc y Runkeman mantienen con un paciente con cáncer que les pregunta si sus padecimientos serán tolerables. Los médicos le aseguran que harán todo lo posible para aliviar su sufrimiento, pero que dada su edad, debe ir afrontando el final tras una larga existencia. El sujeto en cuestión tiene ¡67 años! Tal vez esa fuera la esperanza de vida para un estadounidense de 1960...
Finalmente, Luc intenta operar a Runkleman tras sufrir éste la rotura de un aneurisma de aorta... misión imposible para un médico de familia...
CINEFILIA
La acción supuestamente se desarrolla en un hospital universitario y en las aulas de una Facultad de Medicina. En realidad, todos las escenas fueron filmadas en escenarios artificiales dentro de unos estudios californianos.
Tratándose de estudiantes de Medicina, Luc y Al quizás sean demasiado maduros. En 1955, tanto Mitchum como Sinatra rondaban la cuarentena. Algo parecido ocurre con el alumno Brundage, personaje secundario interpretado por Lee Marvin, que entonces contaba con 31 años.
Durante su primera cita de Luc y Kristina, al salir del cine observamos que la película que han visto es "La condesa descalza" (Joseph L. Mankiewicz, 1954), cinta protagonizada por Humphrey Bogart y Ava Gardner ("el animal más bello del mundo"), otro de nuestros iconos favoritos.
Mientras Sinatra imita al Dr. Aarons (el veterano Broderick Crawford), por las anotaciones en la pizarra de la clase observamos como la última lección explicada versaba sobre la fisiología del filtrado glomerular renal.
En la versión doblada al español, probablemente exista una errata. Después de discutir en clase sobre el altruismo y la ética en las beneficios médicos, antes de asistir a una operación en el anfiteatro de la facultad escuchamos decir a Brundage respecto a Luc Marsh: "vamos a acompañar al Dr. Kildare a cirugía". "Dr. Kildare" fue una popular serie de televisión interpretada inicialmente por Richard Chamberlain, basada en la especial relación entre un joven medico interno y su cirujano mentor. Fue estrenada en 1961, por lo tanto 5 años más tarde que la película de Stanley Kramer.
Observamos como el Dr. Runkleman diagnostica el embarazo de una de sus pacientes mediante la prueba de la rana. Este test se popularizó en los años 60 del pasado siglo XX, si bien había comenzado a desarrollarse en Sudáfrica, en la década de los 30. Consistía en inyectarle a una rana hembra bajo la piel una muestra de la orina de la paciente. Si ésta estaba embarazada, la hormona BetaHCG provocaba el desove del animal en 24 horas. Las primeras ranas empleadas en tales menesteres eran de la especie xanopus laevis. Casi un siglo después, estudios realizados con otra especie similar, la xanopus tropicalis, han permitido secuenciar su ADN descubriendo que el 80% de los genes humanos asociados a alguna enfermedad genética tienen su homólogo en las ranas.
Y para aquellos que deseen profundizar todavía más en el conocimiento de este film: