miércoles, 12 de septiembre de 2007

TORO SALVAJE



ROBERT DE NIRO es JAKE LA MOTTA, "EL TORO DEL BRONX"


Quizás con demasiada frecuencia, el tratamiento cinematográfico proporcionado a los trastornos psiquiátricos no ha sido ni el adecuado ni el merecido. Tal vez esta aseveración pueda justificarse por la circunstancia que identifica a la Psiquiatría como una de las especialidades médicas más modernas; también porque, a lo largo del pasado siglo XX, el desarrollo evolutivo de la misma hasta alcanzar su plena madurez "científica", transcurrió de forma paralela a la definitiva consolidación del Cine como una de las Bellas Artes (El Séptimo Arte).

Además, no nos llevemos a engaños; el producto comercial más atractivo para los espectadores de las salas cinematográficas siempre ha sido el loco peligroso, el psicópata asesino. Y ¿qué decir del trato de las instituciones psiquiátricas, obligadas a explotar hasta la saciedad su vertiente más sádica, brutal y oscura (los manicomios), o del de los propios psiquiatras, con frecuencia personajes traumatizados o excéntricos, cuyo retrato en nada se parece al de otros especialistas médicos, digamos, más cinematográficamente ortodoxos?.


Entonces, ¿sería acaso "Toro Salvaje" (Martin Scorsese, 1980) una película sobre trastornos psiquiátricos?. La respuesta es taxativamente negativa, así como tampoco se trata exclusivamente de una película sobre el descabellado mundo del boxeo. Se trata más bien una OBRA MAESTRA, cuya complejidad narrativa y formal excede los límites del espectáculo y del academicismo cinematográfico, llegando incluso a proporcionar múltiples materiales para ensayos especializados y eruditas tesis doctorales.


¿Por qué aparece su referencia dentro de este sencillo compendio de cine médico?. La respuesta no es simple; por definición, toda selección resulta subjetiva, y las razones que la justifican, aún siendo dispares, intentan ser consecuentes:


  • El protagonista es Jake La Motta, un boxeador neoyorkino que en la década de los 40 llegó realmente a conquistar el cetro mundial de los pesos medios. Por su magistral interpretación, Robert de Niro consiguió su consagración profesional, junto al Óscar al mejor actor principal de 1980, compitiendo nada más ni nada menos que contra John Hurt, protagonista de "El hombre elefante" (David Lynch, 1980). Todavía resulta mítico el proceso seguido por De Niro para ganar más de 25 kilos de peso, caracterizando a la perfección al boxeador que terminaría sus días de gloria reconvertido en showman de escenarios baratos. Para el actor, la posibilidad de interpretar al Toro del Bronx había llegado a convertirse en una verdadera obsesión. Si el tiempo pudiera plegarse como una hoja de papel, personalmente me atrevería a asegurar que ningún otro actor, excepto el Marlon Brando de "La ley del silencio" (1954), hubiera podido interpretar tan convincentemente a Jake La Motta. Quién sabe si por ahí vendrían las referencias dedicadas al legendario film de Elia Kazan.
  • Son muchos los críticos que no conceden al boxeo la cualidad de deporte. Se basan en la brutalidad de los combates y en las lesiones y secuelas permanentes que su práctica puele dejar en algunos individuos. El Jake La Motta - Robert de Niro de esta cinta es un fajador nato, algo así como un especialista en encajar golpes del contrario. En este sentido, asistimos a una escena capital en la que, tras perder por K.O. técnico el campeonato del mundo de los ligeros, un tambaleante Jake La Motta molido a golpes se acerca a su vencedor (Sugar Ray Robinson) y le espeta: "No he caído, Ray. No me derribaste". Podría ser una hipótesis a considerar el pensar que las palizas sufridas a lo largo de su dilatada carrera deportiva podrían haberle dejado alguna lesión orgánica cerebral, y que ésta fuera realmente la causante de un delirio de celos o celotipia, convicción delirante y permanente de que su esposa Vicky (interpretada por una bellísima Cathy Moriarty) le era infiel. Esta disparatada creencia incluso le llevaría a propinarle una brutal paliza a su propio hermano Joey (Joe Pesci, otro genial debutante en esta cinta), delante de su propia familia, o a dejar casi muerto a un rival, Tony Janiro, sólo porque Vicky había comentado que era un muchacho muy atractivo.
  • Según Beatriz Vera Poseck, autora del estupendo libro "Imágenes de la Locura" (Calamar Ediciones), los delirios se experimentan como intensas y evidentes verdades no modificables ni por la razón ni por la experiencia. Se distinguen de las ideas sobrevaloradas, porque en este último caso el sujeto puede llegar a dudar de si sus percepciones son o no ciertas (incluso pueden ser psicológicamente comprensibles teniendo en cuenta la personalidad del individuo), circunstancia que no ocurre así en los delirios. Por último, existen las ideas obsesivas, aquellas en las que el sujeto que las padece reconoce lo absurdo de las mismas y suele mantener una lucha permanente con ellas. Pero en la vida real, en demasiadas ocasiones los límites entre delirio y obsesión no resultan tan nítidos.
  • Según lo anterior, el personaje interpretado por De Niro pudiera padecer un delirio celotípico (porque las evidencias contrarias a su creencia no le afectan y persisten en el tiempo - "sé lo que está haciendo..., sé que me engaña..., sólo quiero pillarla una vez..."). En varias escenas de la película (besos y saludos de Vicky con su cuñado Joey o con los mafiosos que respaldan a Jake), Scorsese deja entrever que tal vez pudieramos estar situados ante las "imaginaciones" (alucinaciones) de un boxeador "sonado". Pero, de manera muy sutil, el director tampoco despeja nuestras dudas sobre el supuesto arrepentimiento de La Motta, pues lo retrata en soledad, completamente absorto en sus pensamientos, o desesperado en las impactantes escenas de su encarcelamiento, donde se destroza las manos golpeando las paredes de la celda, mientras grita gimiendo - "¿por qué, por qué, por qué?" y "no soy un animal, no soy tan malo como piensan...". El peor enemigo de Jake La Motta, su mayor rival, el pegador que siempre le derrota (por K.O., a los puntos, por inferioridad...) es siempre el propio Jake La Motta. Cuando el verdadero Jake, acompañado por su ex - mujer, acudió al estreno de "Toro Salvaje", salió defraudado por la imagen que de él allí se presentaba. - "¿Yo era tan malo?", interrogó a Vicky; - "Tú eras mucho peor", ella le contestó resignada.
  • La pareja interpretativa formada por Robert de Niro y Joe Pesci, recién estrenada para esta película, protagonizaría otros éxitos en la extensa filmografía de Martin Scorsese, como "Uno de los nuestros" (1990) y "Casino" (1995). Un tándem de personajes advenedizos, maleantes, revanchistas y violentos. Especialmente interesante se nos muestra en "Toro Salvaje" todo aquello relacionado con la violencia doméstica machista, desgraciada cuestión tan prevalente hoy en día, que el personaje de Jake incluso llega a inocular a su hermano Joey, que amenaza a sus propios hijos ("si no te comes eso, te clavo un cuchillo en las manos"), que le propone que maltrate a su esposa ("dale una paliza y sepárate de ella..., es lo mejor que puedes hacer o te volverá loco") o que saca en volandas a su cuñada de un club nocturno, en cuya puerta le dará una fenomenal paliza al mafioso Salvi (Frank Vincent), tratando de salvaguardar el supuestamente mancillado honor de su hermano.

  • La especial textura fílmica, cuidadosamente elaborada en blanco y negro (o en gris, como prefiere Scorsese), los créditos de la película, sobreimpresionados en una maravillosa escena inicial del boxeador calentando sobre el ring, rodeado de una pegajosa irrealidad saturada de humo y vapor, mientras lacónicos flaxes son disparados en el limbo de la lejanía, la conmovedora música de Pietro Mascagni ("Cavalería Rusticana") que envuelve las escenas claves de la cinta... convierten a estas de imágenes en un prólogo tan bellamente sugestivo como el de "Muerte en Venecia" (Luchino Visconti, 1971) o "Barry Lindon" (Stanley Kubrick, 1975).
  • Para los que desean darle a esta película otra "mirada de cine". http://www.miradas.net/0204/estudios/2003/02_mscorsese/torosalvaje.html