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martes, 20 de septiembre de 2022

M, EL VAMPIRO DE DUSSELDORF

 

Recientemente, nuestro interés por "M, el vampiro de Düsseldorf" (Fritz Lang, 1931) se ha reavivado por la coincidencia de dos casualidades: la proyección y posterior coloquio de "El cebo" (Ladislao Vajda, 1958) en el programa "Classics" de José Luis Garci en Trece TV y la lectura de "Prefiero M y otras pasiones cinéfilas" (Noemi Guillermo, 2021).

La doctora Noemi Guillermo, dermatóloga, filóloga, devota de Lang y experta en cine clásico, participó en la tertulia sobre este filme del cineasta español de origen húngaro que desarrolló su prolífica carrera en media Europa.

Ambas películas se se relacionan en cuanto al retrato de dos despiadados psicópatas asesinos en serie, con una fijación especial por las víctimas infantiles, tal vez el crimen más execrable de cualquier homicida, máxime cuando además coinciden en dichos asesinatos connotaciones pedófilas.

Peter Lorre es Hans Beckert en "M, el vampiro de Düsseldorf"

Por supuesto nos estamos refiriendo a los repulsivos Hans Beckert (Peter Lorre) y Schrrot (Gert Fröbe): el primero de aspecto anónimo y untuoso, con sus característicos ojos saltones capaces de transmitir el terror y la desesperación con apenas una mirada; el segundo ciclópeo y ladino, el ogro del bosque, el hombre de las marionetas del guiñol y las trufas de chocolate con forma de erizo empleados para embaucar a sus indefensas víctimas.

Gert Fröbe es Scott en "El cebo"

Precisamente esta caracterización suya tan particular de la maldad, le sirvió para que los productores de "Goldfinger" (Guy Hamilton, 1964) eligieran a Gert Fröbe para encarnar a uno de los bellacos por antonomasia de la historia del cine, Auric Goldfinger, encarnizado rival del mítico agente secreto James Bond (Sean Connery).

En "El cine y las enfermedades mentales" (Danny Wedding, Mary Ann Boyd, Ryan M.  Niemiec, 2005) existe un capítulo dedicado a la violencia y el maltrato físico y sexual, donde califican como psicópata sexual asesino de niñas pequeñas al protagonista de "M, el vampiro de Dusseldorf".

Para el filósofo, sociólogo y psicólogo francés Michel Foucault, la categoría de "anormal" resulta de fundir tres grupos de distintos orígenes: el monstruo humano, el "incorregible" (individuos gravemente inadaptados a instituciones como la escuela, el ejército o el trabajo) y finalmente el onanista.

Para este autor, "la doble figura del transgresor sexual y el antropófago van a cubrir todo el siglo XIX, extendiendo su sombra sobre el XX. los encontraremos en los confines de la psiquiatría y del derecho penal, dando su dimensión a esas figuras de la criminalidad: Vacher en Francia, el Vampiro de Düsseldorf en Alemania y Jack el destripador en Inglaterra".

¿Quién es un psicópata sexual?

Generalmente, entendemos que una persona se comporta como un psicópata cuando su conducta social es irresponsable, violando e ignorando los derechos de sus prójimos. Incapaces de distinguir entre lo cabal y lo errado, no demuestran empatía ni remordimiento por sus actos dañinos.

La definición más amplia de un psicópata sexual incluye a todos aquellos individuos diagnosticados de psicopatía y que cometen delitos sexuales. Este tipo de delitos atenta contra la libertad  y la integridad sexual de una persona.

Es necesario aclarar que no todos los delincuentes sexuales son psicópatas, si bien entre los violadores y asesinos múltiples de mujeres la mayoría suelen serlo.

Las agresiones sádicas suelen ser también cometidas por delincuentes sexuales psicópatas.

Los pedófilos con alto grado de psicopatía y baja inteligencia suelen ser criminales reincidentes.


Cartel de "Jack el Destripador" (John Bram, 1944), uno de los retratos del  asesino en serie probablemente más famoso de la historia del cine

Con ciertas particularidades, Hans Beckert (Peter Lorre) y Schrrot (Gert Fröbe) presentarían rasgos característicos de un psicópata sexual:

  • Consciencia de su actividad criminal. Saben lo que quieren hacer y lo hacen, a pesar de que pudiéramos deducir lo contrario considerando las desesperadas declaraciones de Beckert ante el improvisado tribunal formado por rufianes y mendigos en el film de Fritz Lang.
  • Planificación de su delito, eligiendo a las víctimas, la manera de aproximarse a ellas para embaucarlas y la selección del lugar donde culminar sus crímenes.
  • Modus operandi, que se repite en cada acto criminal.
  • Doble vida, consiguiendo vivir de manera oculta como ciudadano anónimo en el seno de la comunidad donde perpetra sus abusos y dominaciones.
  • Comportamiento compulsivo para la obtención de placer sexual provocando el sufrimiento de las víctimas, vejándolas mientras que ejercen sobre ellas el control más absoluto.
  • Suelen estar integrados socialmente, dotados de una inteligencia superior y ser más despiadados que los otros delincuentes sexuales no psicópatas.
En "M. El odio social: notas sobre el film de Fritz Lang" (Miradas de Cine - José F. Montero, 2016), nos situamos ante el retrato de un psicópata al que le resulta imposible huir de sí mismo, trágicamente escindido (su primera imagen lo muestra mirándose al espejo de forma interrogativa), paradigma de una sociedad en que el afloramiento de sus más oscuros fantasmas va a llevar en poco tiempo a uno de los mayores desastres recientes de la Humanidad"...


Sin embargo, por sus declaraciones en el sótano ante el improvisado tribunal popular formado por mendigos, delincuentes y prostitutas, también hay quien defiende que Hans Beckert podría padecer un
trastorno bipolar. Atenazado por sus remordimientos, el asesino de niñas esgrime desesperadamente en su defensa la influencia de un demonio interior ("una voz, un fuego") que le impulsa a cometer tan atroces actos. 

CINEFILIA

"El asesino de Düsseldorf" (Robert Hossein, 1965), con guión y papel protagonista a cargo del propio director, es una coproducción franco-ítalo-española inspirada en los crímenes cometidos por el asesino en serie Peter Kurten, un obrero taciturno e inquilino moderno, cuya presencia, sin embargo, intranquiliza a su patrona. El comisario Montberg (Roger Dutoit) será el encargado de investigar sus fechorías y el responsable de su detención.



EL CASO EDMUND KEMPER

Los psicópatas en general han representado (y continúan haciéndolo) un filón para la industria cinematográfica. El morbo vende entradas y genera ingentes beneficios económicos. Tristemente, y para ventura de los guionistas, la realidad suele superar a la ficción. 

Como en el caso del gigantesco Edmund Kemper, 2.06 metros de estatura y más de 120 kilos de peso, popularmente conocido como "el asesino de las colegialas", que cometió las mayoría de sus atrocidades en la década de los 70, protagonista de varios documentales y series de ficción. Es uno de los asesinos en serie estadounidenses analizado en la galardonada y perturbadora serie televisiva de Netflix "Mindhunter" (2017-2019), interpretado eficientemente por el actor Cameron Britton.


Desde temprana edad, Kemper comenzó a mostrar rasgos de psicopatía, torturando y matando animales, realizando retorcidos ritos sexuales, decapitando y desmembrando a las muñecas de sus hermanas, así como planificando los asesinatos de sus profesores y conocidos.

Su infancia y adolescencia transcurrieron anormalmente. Su propia madre le obligaba a dormir en el sótano, por miedo a que violara a sus hermanas, mientras lo alimentaba con cabezas de pescado. A los 15 años asesinó a tiros a sus abuelos, por lo que fue internado en el hospital estatal, donde gracias a su elevado coeficiente intelectual (140) y sus dotes de seducción, logró hacerse amigo y ayudante de su propio psicólogo


Cameron Britton es Edmund Kemper

Cumplida su condena, retornó al hogar materno en Santa Cruz (California), para trabajar en el Departamento de Obras Públicas y Transporte. Entre 1972 y 1973 asesinó a varias estudiantes que conocía en las autopistas. Después las trasladaba a zonas rurales abandonadas para matarlas a cuchilladas, a tiros o asfixiándolas.

Consumadas sus atrocidades, trasladaba los cadáveres a su propio domicilio, donde practicaba la necrofilia y posteriormente desmembraba los cuerpos, que de esta manera enterraba o arrojaba a los barrancos.

Para culminar su carrera como psicópata sexual, en abril de 1973 asesinó a su madre a martillazos, mientras dormía. Decapitó el cadáver y utilizó la cabeza como diana y objeto sexual. Devoró varias partes de los despojos, durmiendo durante 4 noches junto a los restos en putrefacción. Finalmente, invitó a casa a una de las mejores amigas de su madre para estrangularla.

Kemper se entregó a la policía, confesando su necrofilia y canibalismo. Y aunque alegó enajenación durante su enjuiciamiento, fue condenado a cadena perpetua por 8 cargos de asesinato. Actualmente cumple condena en la Prisión Estatal de Vacaville (California).

EL CASO PETER KÜRTEN

Este psicópata sexual, inspirador del protagonista de "M, el vampiro de Düsserdolf", compartía las mismas características con Edmund Kemper y la larga triste lista de otros asesinos en serie: despiadados, consciencia criminal plena, planificación de sus delitos, modus operandi, doble vida y sadismo.

En la década de los 70 cometieron la mayoría de sus crímenes un grupo de psicópatas y asesinos en serie que sembraron el terror entre la sociedad estadounidense: al anteriormente mencionado Edmund Kemper se unieron Ted Bundy, David Berkowitz ("el hijo de Sam"), John Wayne Gacy ("el payaso asesino") y el misterioso "asesino del Zodíaco", de los que también se han ocupado el cine y la televisión.

Una terror colectivo parecido se vivió en Alemania durante la década de los años 20, con motivo de las actuaciones de una serie de asesinos múltiples como Carl Grossman, que confesó haber matado a más de 50 mujeres, Karl Denke, "el caníbal de Ziebice", que llevaba un macabro registro de sus víctimas y de las que conservaba restos conservados en salmuera, Fritz Haarmann, "el carnicero de Hannover", ejecutado por haber eliminado a unos 40 adolescentes, al limón con  su amante Hans Grans.

Tal vez estos psicópatas pudieron servir de fuente de inspiración para Fritz Lang, un ávido lector de las crónicas de sucesos, a la hora de concebir al protagonista de "M, el vampiro de Düsseldorf", y que inicialmente se iba a llamar "Asesinos entre nosotros", la película favorita de este genial cineasta. 

Además, fue la primera cinta sonora que dirigió, la penúltima de sus películas alemanas y el debut en la gran pantalla del excepcional Peter Lorre.

Reacio al cine sonoro, precisamente supo Fritz Lang explotar el sonido en su primera cinta sonora, junto al silencio y la música: inolvidable el empleo del fragmento prestado de "Peer Gynt"(Edvard Grieg, 1875), "En la gruta del rey de la montaña", verdadero e inquietante leitmotiv de este film.

Pero quizás sería la trayectoria criminal de Peter Kürten, el más cruel y despiadado de todos estos homicidas, la acción promotora del guión escrito por Lang junto a su entonces esposa, Thea von Harbou, tras leer el artículo original de Egon Jacobsohn.

El matrimonio acudió en varias ocasiones a la comisaría de policía de la Alexanderplatz en la procura de datos sobres las nuevas  técnicas de investigación de los expertos policiales y detalles de las carreras de los criminales.


Fritz Lang y Thea von Harbou

A principios de 1930, el departamento de policía de Düsseldorf publicó un boletín especial sobre el asesino múltiple que aterrorizaba a la población, con un modus operandi tan heterogéneo que incluso hizo pensar a los expertos que se enfrentaban a diferentes criminales.

"El vampiro de Düsseldorf" se tocaba un característico sombrero y escribía cartas a los periódicos.


Peter Kütten (1883-1931)

Dotado de una prodigiosa memoria selectiva, capaz de recordar los más mínimos detalles de sus salvajadas, Kürten fue entrevistado tras su arresto por el eminente psicólogo y profesor Karl Berg, al que desveló los detalles pormenorizados tanto de los crímenes que se le atribuían como de otros que no. Todo esta información le serviría al doctor para escribir su "Der sadist" (1938).


Peter Kürten nació  en 1883 en el seno de una miserable familia numerosa de Colonia-Mullheim, siendo el tercero de 13 hermanos. Su padre era un alcohólico violento que forzaba a su mujer en presencia de su extensa prole. Pronto el joven Kürten seguiría su perverso ejemplo.

Su padre fue encarcelado durante 3 años por abusar de su hija mayor; y el futuro psicópata sexual sustituyó a su progenitor en tan repugnante e incestuosa relación. Por aquellos años, liquidó a dos compañeros de clase, permitiendo que se ahogaran en el río.

Cuando la familia se mudó a Düseldorf comenzó a torturar y matar perros, junto a otros animales como ovejas y cabras, a las que apuñalaba mientras practicaba bestialismo con ellas. Enseguida pasó del sadismo con animales a las personas, después de haberse relacionado con una prostituta masoquista que le doblaba la edad.

Durante 8 años permaneció en prisión, experiencia nefasta para su futuro, puesto que entendió que sus crímenes posteriores eran la manera de saldar sus cuentas pendientes contra el resto del mundo. Nunca sintió el más mínimo remordimiento ni pensó que su conducta era dañina.


Hans Beckert (Peter Lörre) y una de sus pequeñas víctimas

Continuó sobreviviendo gracias a los robos cometidos entre condena y condena. Hasta que en 1913, en Colonia, cometió una atrocidad que despertaría su avidez por la sangre: el degollamiento de Christine Klein, una niña de 10 años que dormía plácidamente en la primera planta de una taberna, propiedad de su padre, Peter Klein. Al día siguiente se desplazó al lugar del crimen, cumpliendo esa máxima de que el asesino siempre regresa al escenario de sus fechorías.

Posteriormente, y durante un tiempo, limitó su actividad criminal a provocar incendios, atacar a personas y a la violación y asesinato de una mujer, cuyo cadáver nunca llegó a ser localizado.

Tuvo tiempo de casarse con una mujer a la que verdaderamente respetaba y amaba, hasta que en febrero de 1929 se encontró el cuerpo medio quemado con petróleo de la pequeña Rosa Ohliger, cuyo corazón había sido atravesado por 13 puñaladas, mientras su ropa estaba mancha de semen, ocultando otra salvaje puñalada en su vagina.

Poco tiempo después asesinó a Rudolph Scheer, un mecánico de 45 años al que despachó con una veintena de puñaladas en la cabeza y el cuello. Nuevamente sintió la necesidad de retornar al lugar del asesinato.

En agosto de 1929, se acercó a dos hermanastras en el pueblo de Flehe, entonces en fiestas. En aquel lugar estranguló y degolló primero a la más pequeña, Gertrude Hamacher, de 5 años de edad, para después retocarle el cuello y decapitar a la mayor, Louise Lenzen, de 14 años.

Conocedor de los crímenes del archiconocido psicópata sexual Jack el Destripador, perpetró diversos ataques ataques indiscriminados, violando y matando a las jóvenes Ida Reuter y a Elizabeth Dorrier.

En noviembre de 1929 envió una carta a la policía, que le buscaba desesperadamente, revelando el lugar donde había depositado el cadáver de Gertrude Albermann, de 5 años, acuchillado 35 veces.

Recordemos el episodio de la carta a la policía y los medios de comunicación se encuentra presente en "M, el vampiro de Düsseldorf", siendo la escritura con un lápiz rojo uno de los indicios fundamentales para descubrir al asesino.

Finalmente, el 24 de mayo de 1930, la señora Kürten acudió a la policía para denunciar a su esposo, poniendo fin a su horripilante carrera criminal, cumpliendo la recomendación del propio asesino, para que así ella pudiera cobrar la sustanciosa recompensa ofrecida por su cabeza. 

Juzgado y condenador un jurado popular, fue guillotinado el 2 de julio de 1931, dos meses después del estreno de la película de Fritz Lang.


Durante sus interrogatorios parecía disfrutar del horror que provocaba en su entorno. Confesó que solía beber sangre de sus víctimas, de ahí el apoyo de "el vampiro de Dusseldörf". Su cabeza fue embalsamada en un intento de conocer las anomalías que habían provocado semejante cadena de crímenes y asesinatos.

Hoy en día, cortada por la mitad, figura entre los macabros objetos de la colección del museo Ripley´s Believe It or Not! en Wisconsin Dells (EEUU).


La persecución de Hans Beckert se desencadena por dos colectivos bien distintos: por una parte la policía, dirigida por los inspectores Groeber (Theodor Gross) y Lohmann (Otto Wernicke), con sus particulares y discutibles métodos de investigación; por otra parte, el crimen organizado, a semejanza de la "Bolsa de los mendigos" que realmente existió en Berlín, hostigados por la telaraña policial tejida para capturar al asesino, y que decide emprender una cacería paralela empleando a los maleantes y mendigos de la ciudad, una especie de patrullas ciudadanas que más tarde fueron utilizadas por los nazis (y otras dictaduras) para sembrar el terror e imponer su ley.

Simplemente recordar aquí que el título de esta película iba a ser "Asesinos entre nosotros", quizás modificado a la postre para no despertar la suspicacia de los líderes del partido Nacionalsocialista Obrero Alemán (NSDAP).


El linchamiento del delincuente al margen de la justicia ordinaria es un tema reiterado en "Furia" (1936), el primer film americano de Fritz Lang, protagonizado por el inolvidable Spencer Tracy como Joe Wilson, un hombre sólo ante el peligro, tal y como se encontró el mismo actor dos décadas más tarde en "Conspiración de silencio" (John Sturges, 1955), al encarnar al veterano manco John J. Macreedy, encarado frente a la comunidad inexplicablemente hostil de Black Rock.


En su libro "Poner el dedo en la llaga: moral, política y derecho en el cine de Fritz Lang"  (José Antonio Gómez Garcia, 2019), del profesor de Filosofía Jurídica de la UNED, el Capítulo V está dedicado a "M, el vampiro de Düsseldorf".

En este film, Fritz Lang parece difuminar las distancias existentes entre los correcto y lo incorrecto, entre el mundo legal e ilegal, donde el Estado pierde el monopolio de la violencia para defender los intereses de la ciudadanía. En este aspecto, la escena del proceso popular en el sótano contra el asesino, y la supuesta identificación del criminal por parte de un ciego, que afirma reconocerlo perfectamente, resultan paradigmáticos.

La acusación popular demanda la pena capital para el asesino en serie, basándose en su propia confesión y autoinculpación. Sin embargo, su improvisada defensa propone su entrega a las autoridades para ser juzgado y recluido en un manicomio o en un hospital. De esta manera, como el asesino actúa en contra de su voluntad, no sería responsable de sus crímenes, y por lo tanto no imputable.

Podemos leer en "Tomás Nevinson" (Javier Marías, 2021), la novela póstuma de su excepcional trayectoria literaria: "es así como obran las mafias, incapaces de perdonar una falta o una deuda mínimas para que no haya un mal precedente, para que todos comprendan que nunca se puede ser irrespetuoso con ellas, que no se les puede robar o mentir ni traicionar, que se las ha de temer. Y así es como también actúan el Estado y su justicia, a fin de cuentas, con su ceremonia y su solemnidad, o sin ellas cuando es preciso y todo se ha de hacer en secreto: ahuyentan el delito de otros, los disuaden mediante la condena del osado que los precedió"...


Gustaf Gründgens es Der Schränker

El fascinante personaje de Der Schränker (Gustaf Gründgens), algo así como el apalancador de cajas fuertes, una alegoría del nazismo caracterizado con su amplio abrigo de cuero y tocado con un bombín, tras haber movilizado a los bajos fondos berlineses para capturar al psicópata asesino, preside el tribunal popular encargado de juzgarlo y condenarlo.

Coincidencias de la vida, después de haber coqueteado con la izquierda política, gracias a su representación de Mefistófeles en "Fausto" de Goethe, Gründgens se granjeo la admiración del Hermann Goering, siendo propuesto como Director del Teatro Estatal de Prusia, para convertirse en el representante oficial de la Alemania nazi sobre los escenarios.


Podríamos concluir, sin miedo a equivocarnos, que "M, el vampiro de Dusseldorf" es una lúcida reflexión sobre los esquivos conceptos relacionados con el orden, la ley y la justicia, temas que continuarán obsesionando a Fritz Lang a lo largo de su prolífica cinematografía, incluyendo "Más allá de la duda" (1956), film postrero de su etapa norteamericana.

Como podemos leer en "Monstruos que huyen, monstruos que persiguen, monstruos que observan", más que un alegato contra los nazis, esta película representa una inmisericorde vivisección de los peligros de las masas cuando irremisiblemente colapsan tras hallarse sometidas a situaciones extremas.






domingo, 20 de septiembre de 2020

MÁS PODEROSO QUE LA VIDA

- "Los médicos no consideran la vida porque no conocen su valor. Es cierto que han reducido el índice de mortalidad, nos alargan la vida, pero no saben por qué. ¿No sabes que las palabras profesor y doctor significan lo mismo? Hay demasiados doctores y faltan profesores"...

 Ed Avery (James Mason) a su esposa Lou (Barbara Rush) en "Más poderoso que la vida" (Nicholas Ray, 1956)

A la hora de etiquetar esta película hemos sopesado diversas opciones. En primera instancia, adjudicarle la de enfermedades raras, por abordar la panateritis o poliarteritis nodosa, la patología poco frecuente padecida por el protagonista, el profesor Ed Avery (espléndido James Mason, además productor de este film). Igualmente podríamos habernos escogido la de drogodependencias, dado el síndrome de abstinencia que puede desencadenar la supresión brusca de la terapia con corticoides.

Finalmente, nos hemos decidido por la etiqueta general de enfermedades psiquiátricas, debido a la sintomatología que la cortisona desencadena en este paciente, auténtica catástrofe a nivel personal, familiar y profesional. Y ya hemos comentado en ocasiones anteriores que la patología psiquiátrica suele ser la más cinematográfica de todas, por morbosa, por taquillera.


James Mason es Ed Avery

"Más poderoso que la vida" (Nicholas Ray, 1956) fue filmada en Cinemascope por decisión propia de su director, en contra del criterio del productor. Ray fue uno de los malditos de Hollywood por culpa de sus adicciones y su sublevación contra el establishment y la visión reduccionista y maniquea del denominado american way of life. En este caso concreto, contemplamos como el padecimiento de cualquier enfermedad (ytodavía más si es psiquiátrica) supondría dejar fuera del circuito económico y social al enfermo y su familia.

Según Jean-Luc Godard: "había teatro (Griffith), poesía (Murnau), pintura (Rossellini), baile (Eisenstein), música (Renoir). De ahora en adelante, hay cine y el cine es Nicholas Ray". Ciertamente, en "Más poderoso que la vida" además hay mucho cine.


Nicholas Ray (1911- 1979)

Remarcables son las interpretaciones de Barbara Rush como la bella y elegante Lou Avery, sufrida y maltratada esposa del protagonista, así como la de Walther Matthau, con sólo dos películas en su haber y muchas interpretaciones televisivas, en el papel de Wally Gibbs, el profesor de gimnasia y entrañable amigo de la familia, sin olvidarnos del rapaz de 10 años Christopher Olsen, encarnando al traumatizado Richie Avery, atónito testigo directo de la evolución patológica y la degradación personal de su padre.

CINEFILIA

Precisamente ese mismo año, el pequeño Olsen, miembro de una familia de actores, interpretó a Hank McKenna, el hijo del Doctor Benjamin McKenna (James Stewart) y su esposa Josephine (Doris Day) en "El hombre que sabía demasiado" (Alfred Hitchcock, 1956).


Casualmente, ambos personajes infantiles estuvieron a punto de ser asesinados por un personaje llamado Ed...

Como anécdota cinéfila complementaria, comentaremos que en "Más poderoso que la vida", el pequeño Richie Avery luce una vistosa cazadora roja, muy parecida a la  icónica prenda de Jim Stark (James Dean) en "Rebelde sin causa" (Nicholas Ray, 1955), como si el niño estuviera destinado a ser un futuro adolescente sublevado contra los convencionalismos del estamento social wasp (white, anglo-saxon, protestant) imperante en los EEUU de los años 50.


Desde el punto de vista técnico cinematográfico, existen dos estupendas guías para calibrar justamente el valor de esta película: la crítica firmada por Aarón Rodriguez Serrano para EAM Cinema, titulada "El temor y el temblor", y el magnífico monográfico "Nunca volveremos a casa" en la Revista Shangrila

La historia del protagonista está inspirada en un caso real, el de un maestro de escuela de Long Island tratado con cortisona en 1948, cuando todavía era un fármaco experimental. El artículo original, "Ten Feet Tall", fue publicado el 10 de septiembre de 1955 por Berton Roueché (Burton Roueche) en la revista "The New Yorker".


y es que al parecer, mientras Nicholas Ray se desplazaba a Europa para la promoción de "Rebelde sin causa", descubrió esta historia en The New Yorker, convenciendo a James Mason para que protagonizara y produjera la película. A partir de entonces, y durante el rodaje, las relaciones entre ambos no fueron precisamente bonancibles. El actor siempre tuvo la impresión de que éste era un film fallido en su dilatada y prolífica carrera.

"Más poderoso que la vida" fue la primera colaboración de Nicholas Ray con la 20th Century Fox de Darryl F. Zanuck, y también la última vez en la que el director mantendría el control sobre el guión y la dirección de una película en los estudios de Hollywood.

POLIARTERITIS NODOSA

Históricamente, los médicos alemanes Adolf Kussmaul (1822-1902) y Rudolph Robert Maier (1824-1888) reportaron en 1866 el primer caso de esta patología, que afectaba a un joven sastre de 27 años llamado Carl Seufart. Poco tiempo más tarde, atendieron a un segundo enfermo, Landolin Faist, de 28 años. Según los historiadores de la Medicina, éste fue el primer paciente al que se le practicó una biopsia in vivo para demostrar una vasculitis.


Adolf Kussmaul (1822-1902)

Pero haciendo honor a la verdad, la primera descripción de esta patología se debe al eminente patólogo vienés Carl von Rokitansky (1804-1878), nacido en Bohemia. En 1849 practicó la autopsia de un joven zapatero, Wenzel Plohner, de 23 años. Grosso modo, y sin realizar estudios histológicos, Rokitansky observó la presencia de aneurismas en el sistema vascular arterial, especialmente en el corazón, las coronarias, el hígado y el árbol mesentérico, a su vez inexistentes en la aorta, sus ramas principales y las arterias cerebrales.


Carl von Rokitansky (1804-1878)

Probablemente, Kussmaul y Maier conocieran los hallazgos de Rokitansky, pero nunca los mencionaron en sus investigaciones. Hay quien justifica esta rareza por la aversión que Kussmaul sentía hacia el que fuera su antiguo profesor.

Realmente, se trata de una enfermedad inflamatoria vascular grave y sistémica, que afecta principalmente a las arterias de pequeño y mediano calibre.

Su incidencia es baja: 4-10 casos por millón de habitantes. Afecta al doble de varones que de mujeres, y si bien puede aparecer a cualquier edad, su presentación más frecuente ocurre entre la 5ª y 7ª décadas de la vida.


De causa desconocida, determinadas células del propio sistema inmune del paciente deterioran progresivamente las arterias afectadas. Como consecuencia, se verán afectados el riego sanguíneo y el aporte de oxígeno a los tejidos dañados.

Presenta una sintomatología general e inespecífica, con fiebre, astenia, adelgazamiento, artralgias y mialgias. Los síntomas específicos dependen del órgano dañado, siendo la afectación renal la más frecuente.

CINEFILIA

Llamativas son las escenas donde al protagonista se le practica una exploración radiológica con un contraste baritado, la propuesta de biopsia muscular para estudiar la posible afectación arterial o aquella en la que se comparan las gráficas donde se reflejan la intensidad del dolor del paciente y su evolución favorable a medida que se le van administrando dosis progresivas de cortisona.


Sin embargo, en los créditos de la película no figura ninguna referencia al asesoramiento médico especializado que sin embargo, entendemos tuvo que existir en algún momento de la redacción del guión.

HISTORIA DE LA CORTICOTERAPIA

En situación de normalidad, la corteza de nuestra glándulas suprarrenales sintetiza corticosterona y cortisol, dos hormonas glucocorticoides implicadas en la regulación de nuestro metabolismo, reacciones inmunológicas y respuesta al estrés.

En concreto, la cortisona (17-hidroxi-11-corticosterona) es una hormona esteroide (lipídica), cuya fórmula es muy parecida a la corticosterona. Tiene un efecto inmunosupresor, pues reduce la respuesta inflamatoria y consecuentemente neutraliza el dolor. De ahí la administración como fármaco experimental prescrita al protagonista por el Doctor Norton (Robert F. Simon) y el Doctor Ruric (Roland Winters) para el tratamiento de su panarteritis nodosa, de sombrío pronóstico.

Recordemos que "Más poderoso que la vida" fue estrenada en 1956. En ella, el Doctor Norton menciona los avances en el tratamiento de las mastoiditis, el tifus y las neumonías gracias a la cortisona, un descubrimiento equiparable al de la penicilina. Por cierto, el coste mensual de dicha medicación suponía unos 60 dólares mensuales para el paciente, aún participando en un estudio experimental.

Apenas dos décadas antes, el equipo del Doctor Edwin C. Kendall, eminente químico y bioquímico estadounidense, en el seno de la prestigiosa Clínica Mayo de Rochester (EEUU), aislaron varias sustancias con potencial farmacológico hormonal a partir de determinados extractos de glándulas suprarrenales de buey.


Doctor Edwin Calvin Kendall (1886-1972)

A uno de estos primeros compuestos lo denominaron cortina. Entre 1946 y 1947, sintetizaron la cortisona y la hidrocortisona, que conseguían aliviar los síntomas de los pacientes con artritis reumatoidePor sus investigaciones en este campo, los doctores Kendall y Philip S. Hench recibieron el Premio Nobel de Fisiología y Medicina en 1950, galardón compartido con el Doctor Tadeus Reichstein, profesor y especialista suizo de origen polaco, que había aislado dichas hormonas a partir del córtex renal.


Doctor Philip Showalter Hench (1896-1965)

En 1949, la cortisona comenzó a producirse industrialmente por los Laboratorios Merck, de Nueva York. Por supuesto, cuando se rodó esta película, los corticoides representaban un prometedor grupo de fármacos para tratar las enfermedades inflamatorias.


El profesor Tadeus Reichstein (1897-1996)
Alfred H. Pellegrini, 1953. Oleo sobre lienzo.

Precisamente los laboratorios Merck y Glaxo (que obtuvo la licencia de fabricación de la cortisona en el Reino Unido), mostraron una profunda preocupación tras el estreno de esta película, entendiendo que podría representar una publicidad negativa para sus productos. En realidad, en 1956 ya se habían corregido muchos de los efectos secundarios desagradables que habían provocado los primeros corticoesteroides sintéticos.

EFECTOS SECUNDARIOS DE LOS CORTICOESTEROIDES

Si bien no son capaces de provocar un síndrome de abstinencia (físico - psíquico) tan potente como otros fármacos (por ejemplo los opiáceos), su supresión repentina y total puede provocar síntomas graves e incluso mortales. La administración crónica de corticoesteroides provoca una merma en la síntesis suprarrenal de cortisol.


Ed Avery (James Mason) se recupera en presencia de su familia y médicos

Por ello, en tratamientos prolongados, como el que nos muestran en esta película, su dosis deberá reducirse progresivamente para conseguir la recuperación de síntesis fisiológica de los corticoides naturales por las glándulas suprarrenales. Para evitar la deprivación, deben considerarse el tipo de fármaco, su dosis y la duración de su administración.

Este síndrome de abstinencia puede cursar con intensa astenia, debilidad, dolor generalizado, artralgias, náuseas, anorexia y confusión.

Como efectos secundarios no deseados de los corticoides se encuentran también pérdida de masa ósea, glaucoma, cataratas, infecciones, diabetes y patología psiquiátrica.

Las primeras crisis psiquiátricas fueron descritas en la década de los 50, justo cuando la película se filmaba, sobre un guión basado en un caso real de esta patología. Inicialmente se empleó el término de psicosis esteroideas, un síndrome delirante con síntomas disfóricos.

En este aspecto, la metáfora de los espejos rotos que reflejan la imagen distorsionada del protagonista, resulta un elemento fundamental en esta producción.  


Posteriormente, y a medida que su uso se iba generalizando, se describieron casos de depresión, manía y delirium, así como otro más sorprendente: los corticoides podían inducir al suicidio, incrementando seis veces el riesgo autolítico, especialmente entre la gente más joven.

De ahí el valor médico de "Más poderoso que la vida", por su descripción pormenorizada de la sintomatología que atormentaba al protagonista, que poco a poco se iría transformando en un individuo violento, irascible e intolerante.


Barbara Rush es Lou Avery

El delirio bíblico de Ed Avery, en el que se cree obligado a sacrificar a su hijo Richie emulando a Abraham y a Isaac, representa uno de los momentos culminantes de este film, donde la serenidad de la esposa y la rápida intervención del amigo familiar son capaces de evitar un drama que mantiene en suspense durante varios minutos a los espectadores.

El tratamiento con corticoides también puede causa un síndrome de Cushing, en este caso exógeno, provocado por el exceso de hormonas sintéticas. 


Los pacientes con este síndrome presentan un rostro característico, redondeado y colorado (cara de luna llena), con un incremento de peso por acúmulo de grasa a nivel troncular (obesidad central), alteraciones en la piel, con la aparición de estrías (en abdomen y muslos), piel delgada y fina, propensa a los hematomas. Sin embargo, en "Más poderoso que la vida" no existen referencias a este tipo de complicación.


miércoles, 17 de junio de 2020

SPIDER


- "La ropa hace al hombre. Y cuanto menos hombre, más ropa hace falta"...
Terrence (John Neville) a Dennis Cleg (Ralph Fiennes) en "Spider" (David Cronenberg, 2002)

Ésta no es la primera vez que nos asomamos desde este blog a la cinematografía de David Cronenberg. Lo hicimos anteriormente con "Inseparables" (1988) y más tarde con "Un método peligroso" (2011).

Patrick McGrath (1950) fue el guionista de esta película, asimismo autor de la novela homónima. Este escritor británico, especializado en ficción gótica, creció en el entorno del Hospital de Broadmoor (Crowthorne-Berkshire), en el sudeste de Inglaterra, donde su padre trabajaba como director médico. Precisamente, a las instancias paternas, Patrick encontró un empleo en Penetang-Ontario (Canadá), en la unidad de máxima seguridad del Hospital Psiquiátrico de Penetang.


El novelista y guionista británico Patrick McGrath

CINEFILIA

De los tres hospitales psiquiátricos de alta seguridad ingleses, el Broadmoor es el más antiguo. Los otros son el Hospital de Ashworth, cerca de Liverpool, y el Hospital de Rampton, en Nottinghamshire.


Hospital de Broadmoor

"Broadmoor: A History of the Criminally Insane" (Jenni Day, 2013) es un documental en el que un experto criminólogo, el profesor David Wilson, repasa los historiales de los criminales más famosos recluidos en dicha institución a partir de archivos y entrevistas personales

Asimismo "Broadmoor" es el título de varias mini-series para la televisión (2013-2014) cuyos capítulos están dedicados a algunos internos de este centro de reclusión psiquiátrica, como el violador infantil James Saunders, alias "El Hombre Lobo".

Con la experiencia de McGrath y el especial saber hacer del cineasta canadiense, descubrimos la desdichada existencia de Dennis Cleg (Ralph Fiennes), un paciente esquizofrénico atrapado en su particular abismo de enajenación.

Cronenberg recibió el guión de McGrath acompañado de una nota escueta confirmando que Fiennes estaba muy interesado en la interpretación del personaje principal. A diferencia con la novela, el protagonista nunca habla de si mismo, sino que simplemente se limita a existir. Y como asegura Juan Luis Caviaro en "David Cronenber: Spider, identidad enferma" (Espinof, 21 noviembre 2011), la cámara simplemente se limita a seguirlo y a captar su realidad.

Rodada en apenas 8 semanas, tanto el director como el actor principal renunciaron a sus salarios para sacar adelante este proyecto. Una lástima que no le acompañara el éxito en la taquilla.


Ralph Fiennes es Dennis Clegg, alias "Spider"

En este thriller psiquiátrico iremos descubriendo progresivamente, mediante regresiones a su etapa infantil, cómo el protagonista ha ido elaborando un complejo delirio freudiano en torno a la figura de una madre amorosa y un progenitor supuestamente alcohólico y déspota.

Como comenta Miguel Ángel Císcar en "El asesino dentro de mi" (Encadenados - Revista de Cine, enero 2012), la violencia se encuentra permanentemente presente en esta cinta, insinuada en la mayoría de las ocasiones, pero también evidente y brutal, como por ejemplo durante la escena del supuesto asesinato de la madre por un golpe de pala.

Al respecto, es justo destacar las interpretaciones de Miranda Richardson, en el doble papel de la señora Cleg y la casquivana pelandusca Ivonne, así como el siempre efectivo Gabriel Byrne como el indolente padre, Bill Cleg, sin olvidarnos del debutante Bradley Hall, entonces con 11 años, encarnando al protagonista durante su edad infantil.

EL SÍDROME DE CAPGRAS

También conocido como Ilusión del Sosias, se trata de un delirio (no alucinatorio) en el que el paciente cree que un familiar suyo o una persona de su entorno más cercano ha sido reemplazada por otra impostora físicamente idéntica, y que además asume el mismo papel que el original sustituido.

Existen diversas teorías para explicar su etiología. Sin embargo, este infrecuente trastorno delirante puede presentarse tanto en determinadas patologías psiquiátricas como en otras de origen orgánico.


Lo cierto es que el 61% de los pacientes con este síndrome padecen esquizofrenia, especialmente de tipo paranoide, un 13% ha sido diagnosticado de un trastorno bipolar, mientras los restantes pueden padecer trastornos esquizoafectivos o depresiones psicóticas

Dentro de las causas orgánicas, el síndrome de Capgras puede aparecer en enfermos con demencia, lesiones cerebrales, encefalitis, ictus, tumores, epilepsia, enfermedad de Huntington, patologías vasculares cerebrales y esclerosis múltiple.


Gabriel Byrne y Miranda Richardson en "Spider" (David Cronenberg, 2002)

Los expertos también lo han descrito en otras enfermedades como hipotiroidismo, hipertiroidismo, diabetes, hiponatremia, déficit de folatos, arteriosclerosis, infecciones urinarias, alcoholismo crónico y enfermedad post-parto.

Como simple anécdota mencionaremos aquí que en ningún momento de la película constatamos que el protagonista siga algún tipo de tratamiento farmacológico. Más bien al contrario, es un fumador habitual y en las escenas de los pubs siempre está acompañado de una bebida alcohólica.

ESQUIZOFRENIA Y CINE

Tampoco es la primera vez que en este blog hacemos referencia a "El cine y las enfermedades mentales" (Wedding, Boyd, Niemiee, 2005). Retornamos de nuevo a esta fuente bibliográfica, especialmente al capítulo dedicado a la "Esquizofrenia y trastornos delirantes", en el que se reseñan películas como "Una mente maravillosa" (Ron Howard, 2001), "K-Pax" (Iain Softley, 2001), "La casa de los locos" (Andrei Konchalovsky, 2002), "El show de Truman" (Peter Weir,1998) y por supuesto "Spider".


Los créditos iniciales de este film, como en "Inseparables" (1988), suponen toda una declaración de intenciones. En este caso, los títulos se superponen a unas manchas de humedad en las paredes, análogas a las impresiones en tinta del famoso test de Rorschach, un adelanto de todo lo que vamos a contemplar desde la óptica tan particular del artista. 

El ritmo de la película es intencionadamente lento y fatigoso, quizás para provocar la incomodidad del espectador ante el retrato psicológico de un protagonista complejo, absorto y ofuscado en la singularidad de su mundo interior, coleccionista de elementos aparentemente absurdos (cuerdas, un viejo despertador, diminutos objetos recogidos en las calles) y una pequeña sucia libreta donde realiza anotaciones ilegibles con un lápiz, empleando un insólito alfabeto que sólo él mismo parece comprender.


David Cronenberg y Ralph Fiennes durante el rodaje

Completan su desaliñado retrato (viste simultáneamente 5 ajadas camisas) una serie de síntomas esquizofrénicos como un habla balbuceante y desorganizada, un comportamiento incoherente y desordenado, con ciertos síntomas negativos tales como un aplanamiento afectivo y una manera típica de deambular, arrastrando los pies.

Son metáforas de una mente que intenta estructurarse, donde se mezclan continuamente el pasado y el presente, el puzzle que trata de resolver, los fragmentos del espejo del cuarto de aseo roto por otro enfermo y el entramado con bramantes que el personaje (niño y adulto) construye en su cuarto, a modo de una inquietante tela de araña.

La referencia al mundo de los insectos, en este caso el apellido Cleg significa "tábano", y las alusiones a las arañas y su forma de reproducirse, nos remiten a otra obra de este cineasta, "La mosca" (1986).


Muy interesante nos parece también la perspectiva crítica psicoanalítica de esta película, centrada en el concepto de forclusión de Jacques Lacan (1901-1981).

EL PAISAJE

La atmósfera de pesadilla resulta indispensable para conseguir la incomodidad y la desazón del espectador, especialmente el espacio formado por el huerto y la caseta de herramientas, pero sobre todo la presencia de la fábrica de gas de Haggerston al lado de Regent Canal (Londres), que la separa de la casa donde la señora Wilkinson (Lynn Redgrave) alberga a aquellos pacientes psiquiátricos que intentan recuperarse en régimen abierto, después de haber permanecido largo tiempo recluidos en manicomios.


Esta fábrica de gas funcionó durante el siglo XIX. Tras su cierre en 1900, sus antiguas instalaciones fueron ocupadas por talleres de estufas y medidores.

La planta industrial representa el pretexto ideal para conectar el gas con el asesinato de la madre, perpetrado por el protagonista esquizofrénico infantil, el mismo que distorsiona la realidad y se aísla de cualquier contacto social con sus semejantes.

CINEFILIA

Nos gustaría destacar la banda sonora de Howard Shore, intimista y melancólica, junto a la espléndida fotografía de Peter Suschitzky y la dirección artística de Arv Grewal, que contribuyen a la producción final de esta película que tanto nos ha recordado, por detalles muy concretos, a algunos títulos de la filmografía de David Lynch.