domingo, 9 de septiembre de 2007

DERECHO A MORIR



Una exhuberante RAQUEL WELCH, cubierta con el famoso biquini de piel, en el papel de Loana, la hermosa protagonista de "Hace un millón de años" (Don Chaffey - 1966)


La reseña de la película "Derecho a morir", dirigida en 1987 por Paul Wendkos, aparece en este espacio por varias y personales razones:


  • Si bien su título ("Right to die") en principio pudiera atraer nuestra atención hacia el controvertido tema de la eutanasia, una buena parte de su metraje se dedica a la descripción del sufrimiento que dramáticamente provoca la esclerosis lateral amiotrófica (ELA) en la protagonista Emily Bauer, en su abnegado esposo Bob Bauer (Michael Gross) y a sus dos pequeñas hijas, de apenas 7 y 5 años. En este aspecto, entendemos que ésta se diferenciaría marcadamente de otros films, deliberadores más concretos de las espinosas cuestiones planteadas por el auxilio a la muerte de enfermos deshauciados o terminales, como por ejemplo emprendió Alejandro Amenábar en su oscarizada "Mar adentro" (2004). En otro orden de cosas, las referencias a esta enfermedad ya habían aparecido en las pantallas de cine con anterioridad. Concretamente, en 1942 San Wood dirigió la pelicula "El honor de los Yankees" ("The Pride of the Yankees"), con un impecable Gary Cooper en el papel estelar interpretando al malogrado Lou Gehrig, el mítico bateador y 1ª base del legendario equipo de beisbol neoyorquino. Gehrig había fallecido el año anterior como consecuencia de una ELA; desde entonces, esta afección también pasó a conocerse como "enfermedad de Gehrig".



    GARY COOPER en el papel de LOU GEHRIG, 
    "El orgullo de los Yankees"

    • La presencia de Raquel Welch en el cénit de su espléndida madurez artística. A los 47 años, la actriz se atrevió a interpretar un papel profundamente dramático, muy alejado de sus habituales registros como sex symbol de comedia. Y además lo hizo tras haber permanecido varios años condenada al puro ostracismo; se había atrevido a defender ante los tribunales sus derechos laborales como actriz frente a los todopoderosos estudios de la Metro Goldwyn Mayer (ganando el pleito y, de paso, 10 millones de dólares).
    • A pesar del formato de esta cinta, más propio de un telefilm de las tardes dominicales que de una película senso estricto, el tratamiento y desarrollo de los flash back, referentes a la pretérita y feliz vida sana de los protagonistas, se entremezcla muy acertadamente con las dramáticas escenas de la hospitalización, llegando en algunos momentos (sobre todo en las escenas de la despedida de sus pequeñas hijas, de su único hermano y de su marido) a hacer dificultosa la contención del llanto.
    • Lo que aquí denominamos detalles complementarios, que aunque parecen modestos, se nos antojan muy importantes, como por ejemplo la preciosa canción de Van Morrison, "Tupelo Honey", la aparición fugaz de un libro sobre Picasso, las fotos de Sigmund Freud o de Albert Einstein o un póster de Magritte, artista por el que detentamos una inclinación especial.

    LA VERDADERA HISTORIA DE EMILY BAUER:

    El periodista Andrew H. Malcom publicó durante un cierto tiempo en el "New York Times" una serie de artículos en los que narraba las penalidades sufridas por una profesora de psicología enferma de ELA, que con el tiempo darían lugar al libro titulado "This Far and No More", relato en el que precisamente se basa esta película.

    En la cinta de Paul Wendkos se definen muy acertadamente las diferentes fases del duelo descritas en 1969 por la doctora Kübler - Ross: negación, ira, depresión y aceptación.

    Resulta llamativo cómo la protagonista, supuestamente experta en el tratamiento de la desesperación y la angustia, termina por sucumbir como el indefenso ser humano que es (que somos) ante la idea de que su propia vida se aproxima irreversiblemente al final: no voy a morir y vamos a superarlo - ¿por qué yo y no otra que lo merezca más? - no quiero morir - la pena que me queda es por no poder ver crecer a mis hijas, por no poder estar a su lado cuando estudien, cuando me necesiten, cuando se casen, cuando tengan hijos... - son frases que ilustran nítidamente el proceso anímico y sentimental que van atravesando la protagonista enferma.

    Por encima de todo el proceso del mal físico y moral, esta película describe a la perfección cómo una enfermedad de este tipo (o también un cáncer, por ejemplo) podría llevar a la ruína a una familia en un sistema sanitario como el norteamericano, donde los intereses de la asistencia privada priman sobre los de la pública.

    Por último, destacamos dos momentos cumbre en esta ficción cinematográfica, ambos protagonizados por la paciente y por su hija mayor, de apenas 7 años:
    • el primero, ocurre cuando la niña se niega a acercarle un andador a su madre, tratando inútilmente de obligarla a que camine, ignorante de la imposibilidad de este hecho aparentemente tan vanal. A pesar de todo, la enferma se pone en pie e intenta desplazarse, para terminar bruscamente tendida sobre la alfombra del suelo, abrazada a su hija que llorará desesperada en su regazo, pidiéndole perdón. ¡De qué manera tan descarnada y cruda descubrirá esta chiquilla la desoladora dolencia materna!.
    • el segundo, tendrá lugar cuando la misma muchachita observa el cuerpo completamente inerte de su madre, tendida sobre el lecho hospitalario como un guiñapo, prisionera de tubos y complejas máquinas médicas, incapaz de hablar, de tragar, de sonreir. Con lágrimas en los ojos se vuelve hacia su padre y le pregunta: - realmente, ¿está mamá dentro de esto?.




    ESCLEROSIS LATERAL AMIOTRÓFICA

    A lo largo de nuestra vida profesional, los médicos podemos tener que enfrentarnos a crueles y aterradoras enfermedades, que atenacen nuestros corazones y minen nuestra moral por varias y diferentes razones: por los devastadores efectos físicos y psíquicos que provocan en los pacientes, por la ausencia de cualquier tipo de tratamiento conocido (haciendo desaparecer cualquier ápice de esperanza y de consuelo) y, finalmente, por el inhumano drama que además supone tanto sufrimiento para los familiares y los seres queridos del enfermo. Así ocurre con determinadas enfermedades neurodegenerativas, y especialmente, con la ELA.

    Se trata de una patología neuromuscular que cursa con una parálisis progresiva provocada por la afectación y muerte de las motoneuronas presentes enel asta lateral de la médula espinal. Su pronóstico indefectiblemente resulta fatal. Pero al contrario de lo que ocurre en otras enfermedades degenerativas del sistema nervioso, como por ejemplo en las demencias vasculares o en las de tipo Alzheimer, el paciente con ELA mantiene intactas hasta el último momento su sensibilidad y su inteligencia, lo que hace todavía mucho más penoso su padecimiento. 


    No pierden nunca la conciencia y perciben cómo se van muriendo, generalmente por asfixia o por neumonías, al paralizarse finalmente su propia musculatura respiratoria. Es una enfermedad de adultos "jóvenes" (4ª - 6ª décadas de la vida).

    Durante 5 largos años, vi deteriorarse poco a poco a mi tío Argimiro Freire en la manera que un cubito de hielo se deshace en un vaso de agua. La debilidad muscular y la descoordinación motriz comenzaron por afectarle una rodilla, curiosamente de manera similar que a la protagonista de esta película. Como si de vidas paralelas se tratase, él también recorrió infinidad de especialistas y curanderos, sin alcanzar nunca ni el más ligero alivio. 


    Sin embargo, en cierta manera fue más afortunado que la infausta Emily Bauer: murió en su domicilio, entre los suyos, sin que su agonía fuera prolongada inútilmente por medios mecánicos.

    In memorian:


    - Raul Miranda, 24 de septiembre de 2010.


    http://www.rtve.es/noticias/20091026/puedo-pero-aun-puedo-lucha-diaria-enfermo-ela/297351.shtml


    - Alberto Rodríguez Rodicio, 20 de noviembre de 2011.