domingo, 31 de mayo de 2020

ANATOMIA DE UN HOSPITAL


- "Todo era basura. Quiero decir los trasplantes, los anticuerpos, nosotros fabricamos genes, podemos producir vida en probetas, podemos prácticamente cosechar seres como si fueran zanahorias... y ni la mitad de los niños de ese gueto está vacunada contra la polio. Hemos establecido la más grandiosa entidad médica, la más enorme que se pudiera concebir y la gente está más enferma que nunca. ¡No curamos nada!"

Dr. Herbert Block (George C. Scott en "Anatomía de un hospital" (Arthur Hiller, 1971)


"Anatomía de un hospital" (Arthur Hiller, 1971) se nos antoja un film caótico y delirante, una crítica feroz al sistema hospitalario estadounidense en la década de los 70, con una nación inmersa en una profunda convulsión política y social desatada por el rechazo generalizado de la Guerra de Vietnam y las reivindicaciones de las minorías étnicas, incluyendo aquí una mención expresa a la cultura de los indígenas norteamericanos, con la aparición del actor y coreógrafo cherokee Arthur Junaluska como el chamán Blacktree (Árbol Negro).


Arthur Junaluska (1912-1978)

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Al respecto, y en rechazo por el tratamiento que el cine había dispensado a los nativos estadounidenses, el 27 de marzo de 1973 Marlon Brando no acudió a la ceremonia de la 45ª edición de los Oscar para recoger su galardón como mejor actor por su interpretación de Vito Corleone en "El padrino" (Francis Ford Coppola, 1972). En su representación los hizo la activista pro derechos de los indios Sacheen Littlefeather (Pequeña Pluma).


Sacheen Littlefeather

Recordemos que en aquello años algunos de los barrios más deprimidos de Nueva York presentaban tasas de mortalidad infantil superiores a las de muchos países incluidos en el llamado Tercer Mundo. En aquellos suburbios, la esperanza de vida retrocedió por culpa de a la violencia, la desnutrición, el tráfico y el consumo de drogas, sobre todo entre los más jóvenes.

CINEFILIA

Precisamente "Distrito apache" (Daniel Petrie, 1981) está ambientada en una turbulenta y conflictiva comisaría de The Bronx, una cinta aclamada por una parte del público mientras era denostada por las personas de color y latinas, protestando enérgicamente contra la visión maniquea y clasista de la marginalidad en aquel depauperado distrito de Nueva York.


Sin embargo, "Anatomía de un hospital" es realmente una sátira mordiente que linda con la crueldad, instalada en las antípodas de otras interpretaciones más edulcoradas o heroicas de los nosocomios que encontramos en las películas y en las series de televisión, inusitada fuente de popularidad que encumbró a actores y personajes relacionados con la sanidad y la medicina, como por ejemplo "Centro Médico" (1969-1976), la célebre serie de la CBS protagonizada por el Doctor Gannon (Chad Everett) y el Doctor Lochner (James Daly), competentes cirujanos de una clínica de Los Ángeles, o la galardonada "Marcus Welby" (1969-1976), de la ABC, con el veterano Robert Young en el papel del afable médico de familia protagonista, y James Brolin en el de su ayudante, el Doctor Steve Kiley.


Robert Young y James Brolin son los doctores Welby y Kiley

Y entre tanto intencionado disparate, destacamos dos pilares sobre los que a nuestro juicio se fundamenta el valor de esta cinta. Por una parte, el guión de Paddy Chayefsky (1923-1981), exitoso dramaturgo y escritor neoyorkino de origen judío, que junto con el genial Woody Allen, han sido los únicos guionistas capaces de ganar tres Óscar, en el caso de Chayefsky por la recordada "Marty" (Delbert Mann, 1955), por "Anatomía de un hospital" y por "Network, un mundo implacable" (Sidney Lumet, 1976), un descarnado análisis de las entrañas del destructivo universo televisivo.


Por otra parte, disfrutamos con la formidable interpretación de George C. Scott en el papel del Doctor Herbert Block, el prestigioso director médico de un conflictivo hospital de la Gran Manzana, abandonado por su esposa e hijos, Un personaje alcohólico y amargado que además deberá hacer frente a una serie de inexplicables y estrambóticos asesinatos en cadena que van ocurriendo en su clínica.


George C. Scott es el Doctor Herbert Block
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Esta película fue rodada en las instalaciones del Metropolitan Hospital Center de Nueva York, fundado en 1875 como Hospital Homeopático afiliado al New York Homeophatic Medical College.


Originalmente fue construido como un sanatorio para alcohólicos en la isla de Ward. Con posterioridad, en 1894 se mudó al lugar del antiguo asilo para enfermos mentales de Nueva York, en la isla de Blackwell (actualmente isla de Roosevelt). Esta localización durante todo el siglo XIX y parte del XX funcionó como una isla presidio que albergaba un temido manicomio, un penal, un reformatorio, varios asilos para pobres y un hospital de beneficencia dedicado a enfermedades contagiosas.

Finalmente, en 1955 fue traslado a su ubicación actual en la 1ª Avenida (Upper East Side), siendo renombrado en 1965 como Metropolitan Hospital Center.

Retomando el film de Arthur Hiller, el director de origen canadiense que en su haber cuenta con haber dirigido una de las más exitosas cintas de los años 70, "Love Story" (1970), la vida del Doctor Block y la trayectoria de su hospital se deslizan peligrosamente y a la vez hacia el irremediable desastre.


Arthur Hiller (1923-2016)

¿Pueden permanecer en el caos más absoluto un control de enfermería o un quirófano? Obviamente no, pues aquí se convierten en elementos sarcásticos y reprobables. ¿Son los médicos, cuyo prototipo más desastroso es el Doctor Schaefer (Lenny Baker), unos patanes instalados en la estulticia, la malapraxis y la negligencia? 

En una de las escenas principales de esta película, la del diálogo entre el Doctor Block en su despacho con la señorita Barbara Drummond (Diana Rigg), el médico le desvela su afamado pasado como investigador y el prestigio que supone para su dirección médica que cada año se formen en su centro varias decenas de especialistas.


George C. Scott y Diana Rigg en "Anatomía de un hospital"

Así lo comprobamos cuando decide pasar visita, seguido por un pelotón de residentes capitaneados por el eficiente Doctor Brubacker (Robert Walden), quizás el único galeno que se salve de la quema en general, la antítesis del codicioso Doctor Welbeck (Richard Dysart), cuya única preocupación es hacer medrar sus cuentas bancarias y propiedades, aún a costa de provocar daños irreparables a sus pacientes.

Y por encima de toda esta anarquía necesitada de una catarsis, el personaje del Doctor Sundstrom (Stephen Elliot) se convierte en el único cortafuegos que intenta gestionar el hospital en una vorágine repleta de ciudadanos y manifestantes, pacientes que fallecen sin atención en urgencias y médicos ineptos que reclaman mejoras laborales.

Los hospitales estadounidenses, frecuentemente retratados en el cine por sus implacables criterios de gestión económica, como contemplamos también en "John Q" (Nick Cassavetes, 2002), se convierten en esta película en la diana de una sociedad que demanda una sanidad universal, más justa y eficiente.

La guinda de este pastel la pone el veterano Barnard Hugues, un habitual en las series televisivas que en esta ocasión interpreta al trastornado señor Dummond, el Paráclito de Caborca, un iluminado predicador encargado de un grupo de apaches en las montañas del norte de Méjico, y a la postre el personaje que desentraña tan surrealista trama. 


miércoles, 11 de marzo de 2020

POZOAMARGO


"Todos tenemos una sombra. Mejor estar en paz con ella"...

José (Xuaco Carballido) a Jesús (Jesús Gallego) en "Pozoarmago" (Enrique Rivero, 2015)

El 10 de marzo de 2020, a las 19.30 horas, asistimos a la exhibición de "Pozoamargo" (Enrique Rivero, 2015) dentro del VI Ciclo de Cine y Medicina organizado por el Ilustre Colexio Oficial de Medicos de Ourense (ICOMOU) en colaboración con el CineClube Padre Feijoo.

En tiempos de la epidemia del coronavirus, y 2 días después del fallecimiento del gran Max von Sydow (1929-2020), proyectar tal vez "El séptimo sello" (Ingmar Bergman, 1957) hubiera encajado a la perfección en este ciclo, en homenaje al actor y como recuerdo de aquellos oscuros tiempos donde la humanidad más indefensa se enfrentaba a la aniquilación de la peste negra.


Max von Sydow es el caballero Block en "El séptimo sello" (Ingmar Bergman, 1957)

Salvando las diferencias, y en nuestra humilde opinión, mientras el caballero cruzado Block (Max von Sydow) va perdiendo paulatinamente su partida de ajedrez contra la Muerte (Bengt Ekerot), Jesús (el actor debutante Jesús Gallego) protagonista de "Pozoamargo", sucumbe indefectiblemente  a los estragos de su culpa, hasta su definitiva demolición personal.

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En "La historia más grande jamás contada" (George Stevens, 1965), Max von Sydow encarnó el personaje de Jesús de Nazareth, el nombre del protagonista y del actor principal de la película de Enrique Rivero. Como mera casualidad, ambos actores poseen una penetrante e intensa mirada de color azul. 


Max von Sydow es Jesús de Nazareth en "La historia más grande jamás contada" (George Stevens, 1965)

"Pozoamargo" es una película de autor, difícil e incómoda, densa, de una lentitud exasperante y premeditada, con dos partes bien diferenciadas: la primera filmada en tonos amarillentos, especialmente enfermizos, y la segunda en blanco y negro, ahíta de penalidades, frío, dolor, alucinaciones y muerte en el medio de una ruinas.

Las escenas de sexo, en cierta manera casi explícitas, se desarrollan en un ambiente de crudo frenesí. Y es que así comienza esta cinta, con unos primeros planos que nos instalan ante la calamidad de un hombre maduro que le transmite a su esposa (Sophie Gómez), en avanzado estado de gestación, una infección por contagio sexual (ITS).


A la hora de etiquetar esta patología, no existe un concierto entre los especialistas, pudiendo tratarse de una caso de sífilis, con un chancro inicial que con el tiempo, y sin tratamiento, pudiera evolucionar hacia una neurosífilis causante de la posible sintomatología neurológica del protagonista (confusión mental, fatiga, letargo, deterioro de la higiene personal, delirios y alucinaciones). También podría tratarse de una gonococia (10 veces más frecuente que la sífilis), unos condilomas acuminados (por las lesiones que se objetivan en el pene del personaje principal) o un herpes genital.

A título informativo, y según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), cada día contraen una ITS más de un millón de personas en el mundo. En el año 2016, 988000 mujeres embarazadas contrajeron la sífilis, lo que provocó unas 200000 muertes del feto o el recién nacido.

Para el director y guionista de esta película, el sexo es una de las razones que más culpa genera. De ahí su repercusión en esta historia de pulsiones de vida y muerte en el sentido freudiano más estricto.

Por otra parte, Enrique Rivero, de origen español pero mexicano de adopción, se apunta con esta película a una corriente virtual cinematográfica, la de la culpa, que cuenta entre sus filas con magistrales cineastas como el propio Ingmar Bergman (1918-2007), Alfred Hitchcock (1899-1980) y el mismísimo Luis Buñuel (1900-1983), cuya vida y obra transcurrió también a caballo entre España y México, y de la que en esta aspecto destacamos "Ensayo de un crimen" (1955).


Jesús Gallego es Jesús en "Pozoamargo" (Enrique Rivero, 2015)

El protagonista de "Pozoamargo", auténtico antihéroe avergonzado y angustiado por su remordimiento, opta por desaparecer para ocultarse entre los campesinos de un remoto pueblo de La Mancha, Pozoamargo (Cuenca), una localidad de apenas 250 habitantes, sin que al espectador se nos revele en ningún momento el por qué de esta decisión.

Sorprendentemente, este hermético personaje decide no seguir el tratamiento para su enfermedad. Refugiado en la masturbación, rehuye el sexo con las mujeres, que en la película parecen empeñadas en acosarlo y perseguirlo: desde la tendera Esther (Elsa Díaz) hasta la joven Gloria (Natalia de Molina), una alocada, sexi e irresponsable Lolita con la que protagoniza una tórrida escena de sexo, el colofón de un plano secuencia en las inmediaciones de la ermita de Nuestra Señora de la Cabeza, el punto de partida de otro periplo circular que nuevamente devolverá al atormentado Jesús a los caminos, bosques y dehesas, para regresar finalmente, herido y moribundo.


Natalia de Molina es Gloria en "Pozoamargo" (Enrique Rivero, 2015)

A pesar de la disparidad de la crítica especializada, todos coinciden en ensalzar el trabajo de la experimentada directora de fotografía Gris Jordana, con unos turbadores planos fijos por los que se deslizan o se aproximan lentamente los personajes, y la enorme belleza lírica implícita en las escenas en blanco y negro de la segunda parte de la película, que captan la gélida soledad de las ruinas del pueblo abandonado, los magníficos retratos naturalistas de los mendigos Jesús y José (Xuaco Carballido) y la impasibilidad de los animales domésticos (los cerdos y la mula). 


sábado, 29 de febrero de 2020

"CAMPEONES" Y "ESPECIALES": DOS MIRADAS SOBRE LA DISCAPACIDAD


El pasado 27 de febrero de 2020 tuve la oportunidad de asistir al preestreno de la película francesa "Especiales" (Olivier Nakeche, Éric Toledano, 2019), obra del fructífero tándem que hace unos años alcanzó un notable éxito como directores y guionistas de la taquillera "Intocable" (2011), cinta donde la especial relación entre un cuidador de color (Omar Sy), ciudadano de la deprimida periferia parisina trabajadora más deprimida y conflictiva, y un acaudalado y culto tetrapléjico (François Cluzet) que necesita un asistente personal, cautivó tanto al público como a la crítica especializada.


En esta ocasión, "Especiales" también resultó aclamada y galardonada por el público en el Festival de Cine de San Sebastián 2019, además de hacerse en 2020 con el el Globe de Cristal y acaparar 8 nominaciones en los premios César de 2019.

A su vez, la divertida "Campeones" (Javier Fesser, 2018) ha coleccionado la fama e infinidad de premios y nominaciones; por reseñar simplemente uno ejemplo, 3 galardones y 8 nominaciones en los Goya de 2019.


¿Qué tienen en común ambas películas? pues el abordaje de las personas con discapacidades físicas  e intelectuales, que en el caso de la cinta francesa centra su atención en los casos más complicados de personas autistas, mientras que la española es una película coral protagonizada por personas con capacidades diferentes.


Vincent Cassel con Stephane Benhamou y Daoud Tatou

"Especiales" se inspira en las historias reales de Stephane Benhamou y Daoud Tatou, dos amigos de creencias religiosas diferentes, judío y musulmán, fundadores de una organización sin ánimo de lucro para ayudar a niños y adolescentes con autismo.

En este sentido, los personajes de "Especiales" conforman una combinación de jóvenes de diferentes razas y credos, un retrato de la sociedad francesa actual, pero todos con una tarea en común. Porque ayudar al que lo necesita es el mejor antídoto contra todo tipo de barreras y prejuicios sociales.


Ambos colaboraron en el rodaje de la película, encarnados para la ocasión por Vincent Cassel en el papel de Bruno Haroche, con su sempiterna kipá y su gorra de los Yankees de Nueva York, y Reda Kateb como Malik, el más severo de la pareja, y quizás un personaje merecedor de un mayor protagonismo, en detrimento de su caótico compañero, pegado constantemente a su teléfono móvil, cuya existencia oscila entre la urgencia y la improvisación.


Vincent Cassel es Bruno Haroche

Le Silence des Justes es realmente la organización de capacitación fundada en 1992 por Benhamou después de atender en un campamento veraniego a un adolescente autista para el que sus padres buscaban encarecidamente ayuda. En la película, la asociación se denomina "La voz de los justos" y el muchacho por el que todo comenzó es el imprevisible Joseph (Benjamin Lesieur), y su tenaz madre es Hèléne (Hèléne Vincent).

Esta organización dispone en Saint Denis de un centro de día y varios pisos terapéuticos, a unos 10 km al norte de París. En la actualidad recogen a unos 90 niños, más de la mitad con el sistema de alojamiento de 24 horas al día, en una de las zonas socialmente más necesitadas de la metrópoli parisina.

Le Realis Ile-de-France es la otra asociación implicada en la ayuda a personas autistas mediante la capacitación de monitores para el ocio, mayoritariamente formada por jóvenes de clase trabajadora. Según Daoud Tatou, comienzan sus prácticas para terminar graduados, bien sea como instructores-educadores, o auxiliares médico-psicológicos.

Esta doble finalidad atiende a dos grandes grupos de desheredados sociales, por una parte permite la atención a personas con discapacidad; por otra posibilita el apoyo a la reinserción social y profesional de los jóvenes, generalmente sin formación académica reglada, a través del cuidado de éstas personas, incluyendo por supuesto los casos más complejos de autismo.


Reda Kateb es Malik

Por su parte, "Campeones" se fundamenta en la historia del equipo de baloncesto Aderes de Burjassot, ganador de 12 campeonatos de España casi seguidos entre 1999 y 2014, formado íntegramente por personas con discapacidad intelectual.


Una de las formaciones del Aderes de Burjassot (Valencia)

Para esta ocasión, Javier Gutiérrez se mete literalmente en la piel de Marco, el entrenador que se enfrenta a la ardua tarea de conformar un equipo competitivo con tal diversidad de jugadores, en realidad, el gran esfuerzo de un grupo de personas con discapacidad para integrarse con normalidad en nuestra sociedad.

En este caso, existe una excelente entrada en el blog "La Biología en la Ciencia y las Artes" bajo el título de "Discapacidad intelectual en el cine. Campeonas, rompiendo taquilla y prejuicios" del que hemos tomado parte de su iconografía para ilustrar las diferentes capacidades de los verdaderos protagonistas de "Campeones", actores no profesionales, representados en conjunto por el encantador Jesús Vidal, destacado con varios premios incluyendo el Goya al mejor actor revelación en 2019.


CINEFILIA

Recordamos especialmente a Reda Kated por su interpretación del perseverante Doctor Abdel en "Hipócrates" (Thomas Lilti, 2014), comentada anteriormente en este mismo blog.


MÁS CINEFILIA

Quizás el éxito taquillero alcanzado en su día por "Rain Man" (Barry Levinson, 1988) contribuyó a darle una mayor visualización al autismo y sus particularidades personales e implicaciones familiares, si bien desde la perspectiva más tópica y sesgada de una persona con habilidades espectaculares y muy especiales, como Raymond Babbitt (inolvidable Dustin Hoffman).


De la misma manera, en las entradas Cine y trastornos del espectro autista. A propósito de "Pastel de pera con lavanda" (Éric Besnard, 2015) y "Magnificent 7" (Kenneth Gleenan, 2005), realizamos un profuso repaso del tratamiento que el cine y la televisión han dispensado a las personas autistas.

CONCLUSIONES

En su vertiente negativa, conocemos los efectos propagandísticos del cine puestos al servicio de ideologías totalitarias, o su poderosa influencia en los usos y costumbres de nuestra sociedad.

En su faceta positiva, en "Campeones" y "Especiales" estamos contemplando la  influencia para el bien las películas, en este caso valiosas herramientas para derribar las barreras sociales y el mito de la supuesta incapacidad de las personas con discapacidades físicas e intelectuales.

Existen films, como éstos, capaces de modificar los valores y estereotipos colectivos en beneficio de aquellos prójimos que deben enfrentarse a existencias no habituales y diferentes.

Y por supuesto, alejados de la mera compasión y la empatía, y más cercanos a los derechos de las personas más desfavorecidas. De ahí, en parte, la estrecha relación entre el cine y la medicina... y viceversa.



martes, 25 de febrero de 2020

EL LOCO DEL PELO ROJO


El pasado 5 de febrero, a los 103 años de edad, fallecía en Beverly Hills (California) el colosal actor y productor Kirk Douglas, hasta entonces, junto a Olivia de Havilland, una de las últimas leyendas vivas de la época dorada de Hollywood

Nacido Issur Danielovitch en 1916 en Amsterdam (Nueva York), vino al mundo en el seno de una menesterosa familia judía de origen ruso, que había arribado a los Estados Unidos huyendo de los pogromos desatados durante el reinado del zar Nicolas II (1868-1918). Posteriormente cambiaría su nombre por el de Izzy Demsky antes de convertirse en la leyenda del Séptimo Arte que todos recordamos, en especial por haber encarnado al genial pintor Vincent van Gogh (1853-1890) en "El loco del pelo rojo" (Vincente Minnelli, 1956), durante una década colmada de éxitos artísticos y 3 nominaciones a los Oscar, inaugurada con "El ídolo de barro" (Mark Robson, 1949) y finalizada nada más y nada menos que con "Espartaco" (Stanley Kubrick, 1960).


Kirk Douglas es Vincent van Gogh

Como humilde homenaje a un actor tan formidable, repasaremos la aciaga existencia de este inmenso artista plástico, esencialmente autodidacta, capaz de realizar casi 1000 cuadros (43 autorretratos) y 1600 dibujos (500 obras en sus últimos 30 meses de vida y 79 cuadros en sus 69 postreros días), aprovechando las apreciaciones de Minnelli como director (con la participación no acreditada de George Cukor), el guionista Norman Corwin y el escritor Irving Stone, autor de la novela original. A esta fantástica combinación debemos añadir la banda sonora de Miklós Rózsa y la fotografía de Russell Harlan y Freddie Young.

Y, por supuesto, por la interpretación de Kirk Douglas. Como simple apunte anecdótico, comentar que el actor tenía 40 años cuando se filmó la película, edad que el propio van Gogh nunca llegó a alcanzar, pues falleció prematuramente a los 37 años.

CINEFILIA

El making off de esta película constituye un excelente testimonio para comprender cómo fue rodada, con todos los esfuerzos que supuso su localización en los paisajes, pueblos y ciudades en los que el pintor holandés vivió y trabajó a lo largo de su turbulenta existencia.



Algunas de las personas que participaron como extras, sobre todo las más veteranas del lugar, en las escenas filmadas en Arlés (Francia) y sus alrededores, se acordaban perfectamente de aquel febril pintor que apenas había desaparecido 60 años antes.

Precisamente en Arlés tuvo lugar una de los episodios más dramáticos de la vida de van Gogh y una de la escenas cumbre de la película. Nos estamos refiriendo al encuentro con Paul Gauguin (inconmensurable Anthony Quinn, Oscar en 1957 como mejor actor de reparto) y a su agitada vida en común mientras compartieron la Casa Amarilla, en el nº 2 de la Place Lamartine. En octubre de 1888, después de incontables dudas, Gauguin se había mudado desde Port-Aven (Bretaña) hasta Arlés, con la intención de crear allí un taller de artistas.

Asimismo, en su vida real, Anthony Quinn destacó como pintor y escultor, pues desde muy temprana edad ya había manifestado su deseo de convertirse en artista plástico y arquitecto, antes de dedicarse definitivamente al cine.



Anthony Quinn y Kirk Douglas en "El loco del pelo rojo"

Pero la convivencia resultó imposible y las discusiones muy frecuentes, así como un exagerado consumo de bebidas alcohólicas, especialmente vino y absenta. La tarde del 23 de diciembre de 1888, tras un grave altercado entre ambos, Vincent van Gogh se habría cortado la oreja izquierda con una navaja barbera. Consumada semejante atrocidad, envolvió el apéndice cercenado en un paño y se lo llevó a Rachel (Julie Robinson), una prostituta que Gauguin frecuentaba en un burdel. Ésta es la versión oficial, conservada en las memorias escritas por Paul Gauguin, y así se nos muestra en la película de Minnelli.

Sin embargo, en "La oreja de Van Gogh. Paul Gauguin y el pacto del silencio" (Rita Widgans, Hans Kaufmann, 2008) se baraja otra hipótesis: la del propio Gauguin como autor material de la brutal agresión empleando una daga que siempre portaba consigo.



"Autorretrato con oreja cortada" (1889). Oleo sobre lienzo. Courtauld Gallery (Londres)

Tras ser encontrado inconsciente por la policía, Vincent fue ingresado en el Hôtel-Dieu de Arlés, donde permaneció 2 semanas hospitalizado. Tras este desastroso altercado, Gauguin partió hacia París para no regresar nunca más.

Como curiosidad, en la primera planta de la Casa Amarilla, van Gogh ocupaba una pequeña habitación que inmortalizó con sus pinceles en el célebre cuadro post-impresionista titulado "El dormitorio en Arlés".



"Dormitorio en Arlés" (1889). Oleo sobre lienzo. Museo d´Orsay (París)

A la izquierda de la Casa Amarilla existía una tienda de comestibles y un restaurante donde van Gogh almorzaba diariamente. Desafortunadamente, un bombardeo aéreo destruyó ambos edificios el 25 de junio de 1944. Para el rodaje de la película, el equipo de producción tuvo que reconstruirla de nuevo y darle el aspecto envejecido de la época, guiándose por el lienzo del artista.



"La casa amarilla" (1888). Oleo sobre lienzo. Museo van Gogh (Amsterdam)

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Años más tarde, el popular tándem Douglas - Quinn protagonizó "El último tren de Gun Hill" (John Sturges, 1959), un western trepidante donde se enfrentan dos antiguos amigos, el sheriff Matt Morgan (Kirk Douglas) y el todopoderoso cacique de la población de Gun Hill, Craig Belden (Anthony Quinn), cuyo colofón es la inolvidable escena en la que los antagonistas se enfrentan en la estación ferroviaria, con el último tren a punto de partir.


LAS ENFERMEDADES DE VAN GOGH

Existen múltiples y diversas opiniones sobre las patologías que atormentaron a van Gogh a lo largo de su vida. Podríamos deducir los síntomas de varias de ellas en "El loco del pelo rojo", considerando las diversas propuestas que incluso podrían coexistir: enfermedades somáticas, psicógenas y tóxicas.

Las cartas que escribió a su hermano menor Theo (interpretado en la película por James Donald), exitoso marchante de arte en vida, resultan una fuente fundamental para entender la patografía de Vincent van Gogh, en la que ya se autodefine, desde su juventud como una persona inestable, de carácter difícil y fuerte temperamento. 

1.- INTOXICACIÓN POR PLOMO o SATURNISMO: ésta es la teoría reiteradamente defendida por los doctores Francisco Javier González Luque (especialista en Medicina Familiar y Doctor en Bellas Artes) y Antonio Luis Montejo González (especialista en Psiquiatría y profesor de la Universidad de Salamanca), entre otras en sus publicaciones "Vincent van Gogh: poseído por el color y la luz" (1997), editada por los Laboratorios Juste, y "Vincent van Gogh y los colores tóxicos de Saturno. Relato autobiográfico de un envenenamiento por plomo" (2004).



De esta manera, el pintor holandés habría padecido el mismo tipo de intoxicación, aunque por causas bien distintas, que su preclaro colega Francisco de Goya y Lucientes (1746-1828) y el genial compositor Ludwig van Beethoven (1770-1827), y de cuya patología nos hemos ocupado anteriormente en este mismo blog ("Beethoven: cine y enfermedad") repasando su presencia en el cine. 

Los doctores González Luque y Montejo González verificaron diversas fuentes de información, incluyendo los pedidos de tubos de pintura que van Gogh realizaba  regularmente (blanco de plomocarbonato de plomoamarillo de cromo - cromato de plomo). Y todo ello corroborado por los análisis de sus lienzos mediante rayos X realizados por la National Gallery y el Instituto Courtauld de Londres.

Los primeros síntomas imprecisos aparecieron cuando el artista llevaba más o menos un año pintando al óleo: debilidad, postración, abatimiento..., en principio achacados a su alimentación deficiente, exceso de trabajo, tabaquismo y agotamiento.

Sus penurias habían comenzado en 1879, durante su etapa como misionero metodista, tratando de seguir el ejemplo de su propio padre, Theodorus van Gogh (Henry Daniell), pastor evangelista, en las minas de Borinage (Bélgica), donde llegó a subsistir en una miserable barraca, pasando hambre y compartiendo con los pobres lo poco que tenía. De allí se trasladaría a la vecina Cuesmes por orden de sus superiores, permaneciendo otro año en la más absoluta pobreza. Fue entonces cuando tomó verdadera conciencia de que quería ser pintor.


"Mineros" (1880). Lápiz sobre papel

Años más tarde, durante su breve estadía en Amberes (noviembre 1885 - febrero 1886), comenzó a padecer una serie de síntomas digestivos que oscilaron entre la característica gingivitis por plomo, que la provocó serios trastornos y la pérdida de varias piezas dentales, dificultad para tragar alimentos, flemas grisáceas (sin tos), dolores abdominales (cólico saturnino) y problemas digestivos que le acompañarían el resto de sus días; curiosamente, éstos mejorarían durante su etapa en Arlés, al mudar el uso del blanco de plomo por el blanco de zinc.

En la correspondencia con su hermano existen referencias de que Vincent solía mordisquear pinceles y pinturas. También relata esta manía el doctor Peyron mientras estuvo a su cargo en Saint-Remy, así como el testimonio directo de uno de sus cuidadores en dicha institución que lo confirmó décadas más tarde. Parece ser que lo hacía de manera inconsciente, y desde luego, sin intención de causarse mal o terminar con su vida.

Según Wilfred N. Arnold, profesor de Bioquímica y Biología Molecular en la Facultad de Medicina de la Universidad de Kansas (EEUU), van Gogh habría desarrollado una pica para los terpenos. Para este autor, la interacción entre la trementina mezclada con los pigmentos resultaba agradable para las papilas gustativas del pintor.

La pica es un trastorno alimentario que se manifiesta por un deseo irresistible de comer o lamer sustancias no alimenticias y poco usuales como tierra, tiza, yeso, hielo, virutas de pintura, bicarbonato sódico, almidón, pegamento, moho, ceniza o papel, por ejemplo.

Los terpenos son unos compuestos químicos aromáticos y volátiles, metabolitos secundarios responsables del aroma y el sabor de las plantas aromáticas, y que forman la mayor parte de los aceites esenciales de dichos vegetales. Desempeñan fundamentalmente funciones de protección de la planta frente a los insectos y los animales hervíboros, así como ante las temperaturas elevadas.

Además los terpenos, en su biosíntesis y almacenamiento, comparten rutas con los cannabinoides (compuestos terpeno-fenólicos). El aceite de la planta Cannabis sativa contiene altas proporciones de terpenos.




"Iris", 1890, óleo sobre lienzo.
The Metropolitan Museum of Art, Nueva York (EEUU)

Finalmente, se sospecha la instauración de una neuropatía periférica de origen plúmbico, traducida en una supuesta debilidad muscular en sus manos, según las valoraciones realizadas de sus últimas epístolas y pinturas, donde se constatan modificaciones grafológicas y cierta simplificación en los dibujos. Podrían detectarse señales de ello en "Tres raíces y troncos", el cuadro que estaba pintando el fatídico 27 de julio de 1890, horas antes de recibir el disparo que acabó matándolo.



"Tres raíces y troncos", julio 1890. Óleo sobre tela.
Museo Van Gogh, Amsterdam (Países Bajos)

Van Gogh también estuvo expuesto a otro tipo de tóxicos, como el sulfuro de mercurio, presente en el color bermellón o cinabrio, prácticamente insoluble en agua, con una composición del 85% de mercurio y un 15% de azufre. La exposición a este pigmento pudo causarle al artista una intoxicación por mercurio, conocida como hidrargiria, hidrargirismo o mercurialismo, y que dependiendo de la dosis y tiempo de absorción, puede provocar asimismo una neuropatía periférica (parestesias, picazón, dolor o ardor), decoloración y descamación cutánea en mejillas y dedos, pérdida de dientes y uñas,  así como hipertensión arterial, taquicardia y sudoración profusa (por su bloqueo del metabolismo de las catecolaminas).

De la misma manera, la absorción de elevadas cantidades de sales de cromo puede cursar con vértigo, dolor abdominal y vómitos, que puede progresar en los casos más graves y crónicos hasta convulsiones, coma y muerte. Y aunque en sus cartas no figuran datos objetivos sobre el uso de amarillos y rojos ricos en arsénico, ni de amarillos de cadmio, los intensos dolores abdominales, las náuseas y los vómitos que padecía van Gogh podrían justificarse también de esta manera.

2.- ENFERMEDADES DE TRANSMISIÓN SEXUAL: durante su permanencia en Amberes contraería sífilis, cuya evolución a neurosífilis también ha servido como fundamento para explicar la patobiografía del artista. La infección, al parecer tratada, dañó prácticamente toda su dentadura. Algunos expertos estiman que el 10% de la población europea de finales de siglo XIX tenía sífilis. En "Locos egregios" (2002), el profesor y psiquiatra Juan Antonio Vallejo-Nágera (1926-1990) defendió esta posibilidad en "El crepúsculo de Van Gogh".

Existen diferentes tipos patológicos y varios de estos indicios estuvieron presentes en la vida de van Gogh (y en "El loco del pelo rojo"):

a) Meningovascular: una forma crónica de meningitis, en la que pueden verse afectados el cerebro y la médula espinal. Su sintomatología más frecuente comprende cefalea, vértigo, falta de concentración, astenia, insomnio de conciliación, visión borrosa, rigidez cervical, confusión mental, convulsiones, papiledema o tumefacción del nervio óptico, anomalías de las pupilas, afasia y parálisis de una extremidad o de la mitad del cuerpo.



"Autorretrato" (1889). Óleo sobre lienzo. Nasjonalgalleriet, Oslo (Noruega)

b) Parética: parálisis general progresiva que comienza con una serie de alteraciones del comportamiento que afectan a personas entre 40 - 50 años, algo improbable para el caso que nos ocupa, pues Vincent van Gogh falleció a los 37 años. Puede manifestarse con convulsiones, dificultad para hablar, parálisis temporal, hemiparesia temporal, irritabilidad, dificultad para concentrarse, pérdida de memoria, juicio defectuoso, cefalea, fatiga, letargo, deterioro de la higiene personal, cambios bruscos de humor, pérdida de fuerza y energía, depresión, delirios de grandeza y finalmente demencia.

c) Tabética: la tabes dorsal es una enfermedad progresiva y gradual que afecta a la médula espinal. Suele comenzar con un dolor punzante e intenso que afecta a las piernas, con dificultad para deambular. Además afecta a la vejiga, con pérdida del control miccional e infecciones de repetición, pudiendo perderse la capacidad de erección masculina. La presencia de temblores en la boca y la lengua dificultan la deglución, y en las manos provocan una caligrafía ilegible. Existen espasmos dolorosos en el aparato digestivo (estómago, recto...) que pueden causar vómitos. La pérdida de sensibilidad puede provocar úlceras indoloras en las plantas de los pies. El aspecto de estas personas es de importante delgadez y semblante triste, característico de algunos autorretratos de van Gogh.


"Autorretrato" (1887). Óleo sobre tela. 
Wadsworth Atheneum, Hartford, Connecticut (EEUU) 

La sífilis no fue la única enfermedad sexual contraída por el pintor, pues según su propio testimonio, pudo haberse contagiado de gonorrea en La Haya en 1882, infección frecuente entre aquellos que frecuentaban prostitutas. Una de ellas fue Clasina María Hoornik, apodada "Sien" ("Cristina" en la película, interpretada por Pamela Brown). Tenía una hija de 5 años, María, y estaba embarazada cuando se conocieron; además ella consumía alcohol y tabaco en exceso. Dedicado en cuerpo y alma al arte, Vincent compartió hogar con Sien, María y el pequeño Wilhem, tal vez con la esperanza de constituir una verdadera familia, en contra de la voluntad de Theo y Anna Cornelia van Gogh-Carbentus (Madge Kennedy), la matriarca de la familia. Pero la convivencia problemática y la miseria económica llevó a la ruptura de la pareja en 1883. Ella, la modelo de varias de sus obras, como por ejemplo "Sorrow / Pena" (1882), retornó al ejercicio de la prostitución, mientras van Gogh partió hacia Drente, al norte de los Países Bajos.


"Dolor" (1882), dibujo a tiza. 
Colección Garman Ryan; The New Art Gallery Walsall (Reino Unido)

En realidad, no disponemos de la confirmación definitiva de que el pintor holandés hubiera padecido sífilis. No aparece registrado en los informes de los médicos que lo atendieron en el hospital de Arlés (Rey, Urpar, Peyron), así como tampoco en los del Doctor Gachet en Auvers.

Por el contrario, la neurosífilis se ha barajado como la posible causa de la enfermedad y muerte de Theo van Gogh (1857-1891), infección que habría contraído durante su adolescencia.

3.- PSICOSIS: el psiquiatra alemán Karl Leonhard (1904-1988) fue un discípulo destacado del también psiquiatra y neurólogo Karl Kleist (1879-1960), autor de notables avances en el campo de la psicopatología descriptiva y la neuropatología, y que a su vez se había formado con el célebre psiquiatra y anatomista alemán Carl Wernicke (1848-1905). Kleist y Leonhard establecieron una compleja clasificación de las enfermedades psicóticas denominada Nosología.


Pues bien, en 1988 Leonhard realizó un análisis detallado de la vida y la correspondencia de van Gogh desde una peculiar perspectiva de las psicosis endógenas, incluyendo los datos biográficos aportados por Johanna van Gogh-Bonger (1862-1925), esposa de Theo y cuñada de Vincent. Intentó unificar los síntomas agudos y el curso de la enfermedad con características premórbidas del artista bajo su concepto particular de psicosis de angustia-felicidad.

En 1873, a los 20 años de edad, Van Gogh sufrió un primer episodio depresivo a raíz del rechazo amoroso por parte de Eugenia, la hija de su patrona Úrsula Loyer, mientras trabaja en Londres como aprendiz de marchante para Goupil and Co. (posteriormente Boussod and Valadon), una importante compañía internacional de comercio de arte. En 1874 regresó a casa, convertido en un personaje raro, solitario y taciturno, que no mejoró ni siquiera durante su primera estancia en París, en 1875.

En 1876 pareció buscar refugio en su fanatismo religioso, con una vehemencia casi demencial. Débil, escuálido, insomne y ansioso, se trasladó a las cuencas carboníferas belgas de Bolinage y Cuesmes, donde llevó una existencia mísera. Cuando se apagó este celo religioso, surgió la angustia por su futuro.



El semblante atormentado del artista

Sobre una personalidad ciertamente particular, los informes médicos y la comunicación epistolar de van Gogh encaminan su diagnóstico al de una patología psiquiátrica, incluyendo por supuesto un trastorno depresivo.

En 2016, un equipo de 30 investigadores, entre los que se encontraban psiquiatras historiadores, analizó la correspondencia conservada en el Museo Van Gogh de Amsterdam (Países Bajos), llegando a la conclusión de que el artista padecía episodios de psicosis intermitentes, un síntoma común a varias enfermedades psiquiátricas, como por ejemplo la esquizofrenia, los trastornos bipolares y la depresión.

Para estos especialistas, las cartas escritas por el pintor desvelan episodios recurrentes de alucinaciones y delirio, correspondientes a la psicosis.

4.- EPILEPSIA: algunos especialistas, como la doctora Shakram Khoshbin, profesora de Neurología en la Facultad de Medicina de Harvard (EEUU), afirman que Vincent van Gogh sufría una epilepsia del lóbulo temporal con un trastorno de la personalidad asociado, conocido como síndrome de Gastaud-Geschwind, y cuyo síntoma más característico es la hipergrafía (escribir extensa o compulsivamente); en este caso, la variación comprendería también la obsesión por realizar materiales gráficos (pinturas y dibujos). No podemos olvidar que asimismo fue un prolífico escritor de misivas, algunas de ellas de 6 páginas o más.


Norman Geschwind (1926-1984)

También conocido como "síndrome del filósofo", fue descrito por primera vez en 1975, por los neurólogos Norman Geschwind y Stephen G. Waxman, dentro de las epilepsias focales del lóbulo temporal, donde existen cambios patológicos en el sistema limbdico.

Se encuentran presentes alteraciones de la conducta sexual (hiposexualidad), con hiperagresividad, religiosidad y una tendencia compulsiva a escribir extensamente. Por si fuera poco, estos sujeto son extremadamente sensibles ante la más pequeña violación de sus principios, desarrollando conductas agresivas. Tales creencias morales y religiosas pueden anticipar las crisis violentas.


"Autorretrato con retrato de Bernard (Los Miserables)". Paul Gauguin, 1888
Óleo sobre lienzo. Museo Van Gogh, Amsterdam (Países Bajos)

Si hacemos caso al testimonio del propio Gauguin, durante su tormentosa estancia en Arles, ambos mantenían encarnizadas y prolongadas discusiones filosóficas que en algunas ocasiones no terminaban bien, tal y como ocurre en diversas secuencias de "El loco del pelo rojo".

5.- TRASTORNO BIPOLAR: se trata de una enfermedad mental, en ocasiones grave, en la que el paciente presenta cambios de humor extremos, como podemos constatar con el protagonista en diversas escenas de esta película. En otras ocasiones se ha nombrado como depresión maníaca o enfermedad maníaco-depresiva.

Existen diferentes formas de presentación, en función de los síntomas y de la frecuencia de los mismos. En los episodios maníacos, el paciente se siente exageradamente entusiasmado, repleto de energía y no consigue descansar, como contemplamos durante el encuentro entre Van Gogh y Gauguin en Arlés. En esas 9 semanas de turbulenta convivencia, ambos artistas pintaron varios de sus mejores cuadros, incluyendo autorretratos que se dedicaron entre sí.

En otras ocasiones, durante los episodios depresivos, el enfermo se siente abandonado y demasiado triste, sumido en el dolor y la desesperación.



"Van Gogh pintando girasoles". Paul Gauguin, 1888.
Óleo sobre yute. Museo Van Gogh, Amsterdam (Países Bajos)

Estos pacientes fluctúan entre la manía y la depresión, pudiendo coexistir síntomas de ambos tipos, de forma frecuente y duración corta, o por el contrario, ser más extensos y duraderos.

Los signos más frecuentes de manía son excitación, nerviosismo, irritabilidad, hipersensibilidad, dificultades para concentrarse, insomnio, hiperactividad, abuso de sustancias, conductas temerarias, verborrea y taquipsiquia (aceleración del pensamiento).

Respecto a los signos depresivos más habituales, podemos encontrarnos con anhedonia, tristeza, labilidad emocional, llanto fácil, bradipsiquia, astenia, desesperación, cefaleas, variaciones ponderales aparatosas, y pensamientos fúnebres y autolíticos.



"Autorretrato como bonzo (dedicado a Paul Gauguin)", 1888
Óleo sobre lienzo. Fogg Art Museum, Universidad de Harvard (EEUU)

Especialistas del Instituto Karolinska (Suecia) emprendieron un vasto estudio que comprendió 1.2 millones de personas, destinado a valorar la posible relación entre creatividad y enfermedades mentales. Así detectaron que el trastorno bipolar era más frecuente en profesionales creativos y científicos.

En el mismo sentido, investigadores de Harvard detectaron los índices más altos de creatividad en aquellos sujetos con trastornos bipolares, si bien fueron la excelencia en el lenguaje y en la música los que se correlacionaron con una mayor riesgo de padecer un trastorno bipolar.

6.- OTRAS INTOXICACIONES: esta posibilidad comenzó a considerarse al comparar síntomas típicos de la misma con determinados aspectos muy específicos de su producción artística, especialmente el empleo de los diferentes tonos de color amarillo.



Digitalis purpurea

Actualmente, el derivado más popular de la planta Digitalis purpúrea (dedalera) es la digoxina, fármaco utilizado en el tratamiento de determinadas patologías cardíacas. Debido al estricto control de sus niveles en sangre, no suelen detectarse problemas visuales en los pacientes que deben tomarla. Pero, antiguamente, no era raro que los consumidores de sustancias digitálicas presentasen una visión amarillenta o percibieran halos de este color alrededor de los objetos, un síntoma conocido como xantopsia o xantocromatopsia.



"El doctor Paul Gachet", primera versión, 1890. Óleo sobre lienzo.
Colección privada, Tokio (Japón)

En el caso de van Gogh no consta expresamente que su supuesta epilepsia fuera tratada con este tipo de medicamentos. Sin embargo, sí lo fue con derivados del bromo y del alcanfor. Es posible que el doctor Paul Gachet (encarnado por el actor Everett Sloane) le hubiera prescrito digital para controlar las crisis maníaco-depresivas del artista, por sus propiedades sedativas y anticonvulsivantes. De hecho, existen dos versiones de su retrato portando un ramo de dedalera en la mano. Por si fuera poco, este médico psiquiatra y homeópata también trató los dolores gástricos de van Gogh con santonina, un derivado de la planta Artemisia maritima, usada habitualmente como vermífugo, y que asimismo podía provocar xantopsia.


"El doctor Paul Gachet", segunda versión, 1890. Óleo sobre lienzo.
Museo d´Orsay, París (Francia)

Además, el pintor era aficionado a la bebida, especialmente al absenta o ajenjo, licor de elevada graduación alcohólica, de sabor anisado y amargo, obtenida a partir de determinadas hierbas como la Artemisa absinthium, las flores de hinojo y el anís estrellado, y cuyo consumo habían puesto de moda los artistas plásticos parisinos a finales del siglo XIX, ya que según ellos el "hada verde" estimulaba la creación artística.



Artemisa absinthium

Existían diversas variedades de este licor, a las que se les añadían sustancias alucinógenas y adictivas, como por ejemplo la tujona, un aceite relacionado con el alcanfor, que puede provocar ansiedad e insomnio, cuando no era directamente adulterado con productos químicos como virutas de cobre, zinc o índigo, para intensificar su color verde característico, o cloruro de antimonio para reforzar el aspecto lechoso que adquiría al mezclar el ajenjo con agua y azúcar.


"La absenta". Edgar Degas, 1876. Óleo sobre lienzo.
Museo d´Orsay, París (Francia)

El consumo crónico y excesivo de esta brebaje podía ocasionar la visión de halos amarillos alrededor de los objetos. En "El loco del pelo rojo" podemos contemplar a Vincent van Gogh y Gauguin consumiendo esta bebida verdosa en varias escenas. El pintor holandés solía mordisquear sus pinceles manchados de pintura, particularmente tóxica por su contenido en plomo, y beber pequeños tragos de trementina.

De todas las maneras, el empeño del artista en el uso de los tonos amarillentos dorados parece corresponderse más a inclinaciones puramente estéticas que a condicionamientos patológicos, pues sentía verdadera fascinación por la deslumbrante luz mediterránea derramada sobre los girasoles y los trigales de la Provenza (Francia), así como en el rostro de algunos retratos como el del doctor Félix Rey (Alec Mango en este film, aunque sin acreditar), por aquel entonces un joven médico interno de 21 años, que le prestó atención en el hospital de Arlés tras la mutilación auricular. Poco más tarde, a comienzos de 1889 le diagnosticó una epilepsia, recomendándole encarecidamente abandonar el consumo de tabaco y bebidas alcohólicas.



"Retrato del doctor Félix Rey" 1889, óleo sobre lienzo
Museo Pushkin, Moscú (Rusia)

7.- OTRAS ENFERMEDADES

Algunos autores han llegado incluso a interpretar el cuadro patológico de van Gogh como una caso de porfiria aguda intermitente.

Su etiología es la carencia de la enzima porfobilinógeno-desaminasa (también conocida como hidroximetilbilano-sintasa), que se traduce en una acumulación  de determinados precursores del grupo hemo en el hígado.

Es un trastorno hereditario, provocado por un único gen anómalo procedente de uno de los progenitores, ya que el gen normal del otro progenitor permite mantener al 50% los niveles de la enzima deficitaria.

A favor de esta teoría se han manifestado algunos autores, como por ejemplo Marc Edo Tralbault, puesto que varios síntomas de porfiria aguda intermitente pudieron darse en varios de los hermanos van Gogh, más concretamente en Vincent, Theo y Willlemien (Jill Bennet en la película), la hermana preferida del artista, que ingresó en un sanatorio psiquiátrico en 1902 para permanecer recluida hasta su fallecimiento en 1941.


Theo van Gogh (1857-1891)

En la mayoría de las ocasiones, cursa de manera asintomática, pero determinados factores pueden desencadenar episodios críticos, como por ejemplo las dietas bajas en calorías y pobres en hidratos de carbono, la ingestión de alcohol, la exposición a disolventes orgánicos y el estrés emocional, circunstancias todas ellas presentes en la existencia de Vincent van Gogh. Por lo general, en el desencadenamiento de una crisis pueden interactuar varios factores.

El dolor abdominal es el síntoma más frecuente, llegando en ocasiones a ser muy intenso. Puede acompañarse de otros síntomas digestivos, como náuseas, vómitos y estreñimiento. Van Gogh llegó a presentar síntomas de este tipo.

Además son frecuentes los síntomas psíquicos como irritabilidad, inquietud, insomnio, agitación, cansancio y depresión, también referidos por el pintor en múltiples ocasiones.

Entre los síntomas neurológicos también están presentes los temblores y las convulsiones, que en algunos casos podrían necesitar el diagnóstico diferencial con la epilepsia.

CINEFILIA

En este mismo blog nos hemos ocupado anteriormente de "La locura del Rey Jorge" (Nicholas Hytner, 1994), una excelente película basada en el libreto teatral del dramaturgo británico Alan Bennet, en la que contemplamos el padecimiento de esta enfermedad por el Rey Jorge III (Sir Nigel Hawthorne) del Reino Unido (1738-1820)


El 25 de julio de 1990, coincidiendo con el centenario del tránsito del artista, la prestigiosa revista JAMA publicaba un artículo firmado por varios especialistas en Otorrinolaringología de Colorado (EEUU), apoyando la tesis anterior del doctor Koichi Yasuda (1979), que tras revisar concienzudamente toda su correspondencia, llegó a la conclusión de que van Gogh podría haber padecido un síndrome de Ménière.

El especialista japonés corrobora lo que el propio artista confiesa en varias de sus cartas: el padecimiento de ataques de mareos y vértigo. También describe tinnitus y fenómenos de reclutamiento, es decir, la hipersensibilidad auditiva típica de aquellas personas que padecen una pérdida auditiva neurosensorial, y que van Gogh podría estar describiendo al referirse a los ecos y las voces escuchados por los pasillos del hospital psiquiátrico de Saint-Remy.

También las molestias estomacales, en forma de náuseas y vómitos, eran frecuentes como sintomatología acompañante de las crisis de vértigo.

En muchas ocasiones, el exceso de viajes y desplazamientos a lo largo de su vida pudieron ser el detonante de la aparición de las crisis, así como el padecimiento reiterado de las mismas pudo llegar a empujar al paciente hacia el suicidio.


Prosper Ménière (1799-1862)

Para estos especialistas, no existen datos en las cartas de van Gogh que demuestren fehacientemente su trastorno mental, ya que en todo momento parece controlar la razón mientras sufre ataques severos y repetitivos de un vértigo incapacitante, y no de un trastorno compulsivo.

Y es que la descripción completa de este síndrome apenas se conocía en tiempos de van Gogh, una patología del oído interno que continuaría diagnosticándose como epilepsia (al igual que hizo el doctor Peyron en Saint-Remy) hasta bien entrado el siglo XX.

Esta hipótesis diagnóstica se apoyaría en el análisis de "La noche estrellada", una de sus obras más famosas y para la que existen diferentes interpretaciones. Para el doctor Yasuda, las estrellas se representan flotando de izquierda a derecha como ondas giratorias, percibidas de esta manera por el pintor mientras padecía una crisis de vértigo, con la aparición de un nistagmo rotatorio horizontal.


"La noche estrellada", 1889. Óleo sobre lienzo.
MoMA, Nueva York (EEUU)

VINCENT VAN GOGH: ¿UN CASO DE PATOLOGÍA DUAL?

Los especialistas definen la patología dual como la coexistencia en un mismo paciente de la dependencia a una o más sustancias junto a otro trastorno psiquiátrico.

Siguiendo esta premisa, considerando la elevada prevalencia de este tipo de patología en la actualidad, y teniendo en cuenta el historial del pintor de la melancolía, podríamos sopesar esta posibilidad.

Las alteraciones psiquiátricas más frecuentes en personas que abusan de sustancias son los trastornos de ansiedad, afectivos, psicóticos y la esquizofrenia. La asociación de ambas patologías empeora su curso evolutivo, su pronóstico y complica su tratamiento.

No existen demasiadas dudas de que van Gogh padecía una enfermedad psiquiátrica, así como tampoco del abuso de diferentes sustancias (tabaco, absenta, vino) a lo largo de su existencia.

LOS MÉDICOS DE VAN GOGH

En realidad, fue el doctor Marie Jules Joseph Urpar (1857-1915), director médico del hospital de Arlés, el que diagnosticó la patología del artista como un brote maniático agudo acompañado de un episodio de delirium generalizado.

Pero sería el joven doctor Rey el encargado de curar la sección del pabellón auricular, así como de diagnosticarle un cuadro de anemia durante su ingreso en el hospital de Arlés, entre el 24 de diciembre de 1888 y el 7 de enero de 1889. 




El doctor Félix Rey realizó la ilustración de la mutilación de van Gogh en 1930, 4 décadas después del fallecimiento del pintor, y se la envió a Irving Stone, autor del libro original que inspiró el guión de "El loco del pelo rojo".

Tras el alta, el pintor siguió manteniendo contacto con este galeno, que le prescribió un tratamiento con drogas para calmar su nerviosismo. Además atribuyó al exceso de tabaco, café y absenta las causas de su enfermedad, así como a los consejos de un manual de medicina naturista de la época publicado por Francois Vincent Raspail, y que van Gogh consultaba habitualmente.


"Naturaleza muerta con un plato de cebollas", 1899. Óleo sobre lienzo
Colección Museo Kröller-Müller, Otterlo (Países Bajos)

Curiosamente el primer trabajo realizado por van Gogh cuando abandonó el hospital de Arlés fue "Naturaleza muerta con un plato de cebollas", repleto de alusiones a su propio estado de salud: una pipa, una bolsa de tabaco y una botella de ajenjo vacía. Además está presente el libro "Manuel annuaire de la santé" de Raspail, una especie de guía de salud que el pintor consultaba con frecuencia, y que le llevaría, entre otras excentricidades, a empapar su almohada y colchón con alcanfor para aliviar su insomnio.

Poco después pintaría al doctor Rey, que aceptaría este regalo del artista, aunque nunca demostró demasiado entusiasmo por esta obra. Relegada al desván de su casa, serviría incluso temporalmente para cubrir un vidrio roto en el gallinero familiar.

Este cuadro fue vendido finalmente en 1990 al marchante Ambroise Vollard por 150 francos; en 1908 fue adquirido primero por la galería Casserier de Berlín, y más tarde por la galería Druet de París, donde sería comprado por 4600 francos por el coleccionista Stchoukine. Confiscado durante la Revolución Rusa, fue incorporado al Museo de Arte Moderno de Moscú, hasta su destino definitivo en el Museo Puskin.


Fotografía del doctor Félix Rey

Respecto al anteriormente mencionado doctor Paul-Ferdinand Gachet (1828-1909), especialista en enfermedades nerviosas, gran aficionado a la pintura y mecenas de artistas. Se encargó de Vincent van Gogh durante su estancia en Auvers-sur-Oise.


Retrato del Doctor Gachet: el hombre de la pipa, 1890. Auguafuerte.
Colección Lunder, Museo de Arte Colby College.

A lo largo de su existencia, adquirió una valiosa colección de obras impresionistas. Además, atendió como médico a la élite de los artistas plásticos de la época, como Cézanne, Corot, Daubigny, Daumier, Dupré, Geoffroy, Guillaumin, Manet, Oudinot, Pisarro y Renoir, siendo retratado por ellos mismos en diversas ocasiones.

Vincent van Gogh se mudó a Auvers en mayo de 1890 para recabar el tratamiento del doctor Gachet, que había adquirido la fama en el manejo de la melancolía, tal y como se denominaba en la época a los trastornos depresivos. 

El artista había abandonado el hospital mental de Saint-Paul-de-Mausole, situado en un antiguo monasterio a las afueras de Saint-Remy-de-Provence, y la orientación terapéutica a cargo del doctor Theophile Zacharie August Peyron (1827-1895), interpretado en la película por el actor Lionel Jeffries.  

Este ex-médico militar naval, se encontraba al frente de la dirección del nosocomio, si bien su verdadera especialidad era la Oftalmología;  sin una formación especializada como psiquiatra, había diagnosticado al artista de depresión y ataques epilépticos.



Corredor del asilo de Saint Remy, 1899. Gouache sobre papel rosa
MoMA, Nueva York

Vincent entendía su estancia en el manicomio como una auténtica reclusión, ya que Peyron lo dirigía como un cuartel. Deseaba abandonarlo porque entendía perjudicaba sus habilidades artísticas. Médico y paciente tuvieron una relación nefasta, pues aunque el doctor Peyron permitió varias veces al artista salir a pintar al exterior, van Gogh terminó provocando sus reiterados ingresos al ingerir sus propias pinturas.

Desde enero de 1889 hasta febrero de 1890, el doctor Peyron escribió varias misivas a Theo van Gogh donde le contaba cómo se encontraba el artista. Además de relatar la intensa actividad pictórica de su paciente, confirmaba el diagnóstico de epilepsia intermitente, con una sucesión de ataques repetitivos que fundamentalmente se exacerbaban cuando Vincent salía para pintar al aire libre.


Según algunos expertos, van Gogh nunca pintaba cuando sufría los ataques típicos de su patología, con la única excepción de un episodio ocurrido en 1890. Es patente que sus logros artísticos dependieron de su particular talento pictórico, y no fueron efectos secundarios de su enfermedad.

CINEFILIA

La desasosegada vida de Vincent van Gogh ha servido de fuente de inspiración para otros artistas.

"Van Gogh" (Alain Resnais, 1948) es un corto documental en blanco y negro de 20 minutos de duración, que nos muestra la visión particular del prolífico cineasta francés en un paseo por las imágenes y los detalles de las obras del artista holandés, sobre un fondo musical y la narración del actor Claude Dauphin (1903-1978).



"Vincent" (Leonard Nimoy, 1981) representa la personal aproximación a la vida de van Gogh del tan recordado actor, director y productor, ligado para siempre al inolvidable Doctor Spock de la popular franquicia "Star Trek", creada por Gene Roddenberry  en 1966. Estamos ante la obra de un solo hombre que escribe , dirige e interpreta a Theo van Gogh, en una adaptación de la obra "Van Gogh" de Philip Stephens (1979).



"Vincent: vida y muerte de Vicent van Gogh" (Paul Cox, 1987) es un documental de animación basado en la biografía del pintor, estructurado según la extensa correspondencia mantenida con su hermano Theo, en la que el estupendo director holandés afincado en Australia emplea de forma muy imaginativa tan profusa producción pictórica: una yuxtaposición de cuadros con lectura en off de las cartas (con la voz del inconmensurable John Hurt).

Tal vez podamos intuir en este documental de Paul Cox la influencia del ensayo corto "Van Gogh, el suicidado por la sociedad" (Antonin Artaud, 1947), escrito tras 9 largos años de reclusión psiquiátrica, apenas 21 páginas de denuncia contra la Psiquiatría, con una visión alternativa de la locura. Como Vincent, Artaud también puso fin a su vida mediante una sobredosis de medicamentos, en 1948.



Siguiendo el género documental de animación nos encontramos con "Loving Vincent" (Dorota Kobiela, Hugh Wellchman, 2017), un film experimental que especula con las condiciones en las que se produjo el fallecimiento del artista. Contribuyeron a la misma 115 pintores diferentes, que realizaron 65000 pinturas al óleo (un fotograma para cada una de ellas), en el más puro estilo van Gogh.

Simplemente destacar aquí que existe una fundamentada teoría alternativa para explicar la muerte del pintor, dejando a un lado la versión tradicional del suicidio por un disparo en el pecho, y centrándose más en la posibilidad de un disparo accidental de la mano de René Secrétan, un adolescente que veraneaba en Auvers junto a su hermano Gaston, y que se movían en el entorno de Vincent van Gogh.

Respecto a esta posibilidad, el propio René Secrétan, en 1956, año de estreno de "El loco del pelo rojo", realizó una entrevista en la que, sin reconocer la autoría de los hechos, demostraba sentimientos de culpabilidad.


Continuando con el género documental, "Van Gogh: Painted with Words" (Andrew Hutton, 2010), es un drama televisivo protagonizado por Benedict Cumberbacht en el papel de van Gogh, una historia compleja y elegante narrada por el propio artista, empleando las palabras escritas en las cartas a su hermano Theo (Jamie Parker).



En 1990, el cineasta Robert Altman realizó dos aproximaciones biográficas a la figura los hermanos van Gogh, ambas protagonizadas por Tim Roth en el papel de Vincent y Paul Rhys en el de Theo, más interesado en la relación fraternal que en ahondar en la psicología de los personajes. La primera fue una coproducción internacional, mientras que la segunda, una miniserie para la televisión de 4 episodios, tiene una duración total de 203 minutos. Ambas obras contaron con la participación de Julian Mitchell como guionista y la banda sonora corrió a cargo de Gabriel Yared.



"Van Gogh" (Maurice Pialat, 1997) es una película lírica y melancólica protagonizada por el actor y cantautor Jacques Dutronc, marido de la cantante y compositora Françoise Hardy, y que ganó un premio César gracias a esta interpretación.

Esta película se centra en los últimos 67 días de la vida del artista, mientras se encuentra bajo los cuidados y la protección del doctor Gachet (Gérard Séty), y una vez abandonado el hospital de Saint-Remy.



El propio Maurice Pialat, asimismo el guionista de este film, especula con un elemento innovador para intensificar el interés del espectador: el supuesto romance entre el pintor de 37 años y Marguerite Gachet (Alexandra London), la hija adolescente precoz de su protector, inmortalizada en el dibujo  "Mamoiselle Gachet al piano".


"Mamoiselle Gachet au piano", 1890. Tiza negra y papel
Museo Van Gogh, Amsterdam (Países Bajos)

"Vincent y yo" (Michael Rubbo, 1990) es una premiada película canadiense destinada al público infantil en la que una joven dibujante de 13 años llamada Jo (Nina Petronzio) se ve inmersa en una intriga sobre los primeros dibujos de Vincent van Gogh (Tchéky Karyo).




Nina Petronzio y Tckéky Karyo en "Vicent y yo"

De ese mismo año
, y aunque no sea una película específica sobre van Gogh, en "Los sueños de Akira Kurosawa" (Akira Kurosawa, 1990) concentra toda la fantasía del maestro japonés en ocho fragmentos que representan otros tantos sueños experimentados por el autor a lo largo de su existencia.

Más concretamente, en el titulado "Cuervos", contemplamos a un joven estudiante de arte japonés que se introduce en la obra de Vincent van Gogh (un cameo de Martin Scorsese), para conocer y conversar con el pintor al que tanto admira. El resultado resulta espectacular, gracias a los efectos especiales desplegados por el equipo profesional del mismísimo George Lukas.



"The eyes of Van Gogh" (Alexander Barnett, 2005) es un drama biográfico que se concentra en el período de la vida del artista desde que remata su desastrosa convivencia con Gauguin y decide ingresar voluntariamente en el manicomio de Saint-Paul-de-Mausole, en Saint-Remy-de-Provence, el 8 de mayo de 1889.




Alexander Barnett dirige y protagoniza "The eyes of Van Gogh" (2005)

En esta ocasión el propio Alexander Barnett es el autor del guión y el actor que encarna a Vincent van Gogh, pretendiendo introducirse gracias a la cámara cinematográfica, de manera subjetiva, en la mente del artista.

La célebre cohabitación entre van Gogh y Gauguin en Arlés, con la descabellada intención de constituir una comuna de artistas, y cuyo desastroso final es de todos conocidos, inspiró el guión del telefilm "The Yellow House" (Chris Durlacher, 2007), un drama biográfico escrito por Simon Bent, que contó con las actuaciones de John Simm como Vincent, John Lynch como Gauguin y Scott Handy como Theo.



"Van Gogh: a las puertas de la eternidad" (Julian Schnabel, 2018) es, por el momento, el acercamiento más reciente a la figura del genio de la pintura. Esta coproducción internacional ha contado con Willem Dafoe para encarnar al protagonista, en una interpretación muy personal (Schnabel es además un cotizado artista plástico) alejada de todo tipo de estridencias, más hermético y retraído, lo mejor de una película que ha cosechado nominaciones y críticas negativas a pares.



Willem Dafoe es Vincent van Gogh

OTRAS APROXIMACIONES A VAN GOGH

"Van Gogh" (Nevit Kodallı, 1956) es una ópera turca, con libreto de Orhan Asena, inspirada como "El loco del pelo rojo" en el original de Irving Stone.

Años más tarde, "Vincent" (Einojuhani Rautavaara, 1990) es una ópera en 3 actos compuesta por el malogrado compositor finlandés, una muestra retrospectiva de diversas escenas de la vida del pintor. Anteriormente, el propio Rautavaara había compuesto su sexta sinfonía, "Vincentiana" (1986-1987), con una temática similar.



"Vincent" (Barbara Stok, 2012) es una novela gráfica ambientada en el fecundo período artístico de van Gogh en el sur de Francia. Muy interesante, y de hermosa factura, ha sido traducida a diversos idiomas, y publicada también en España por Ediciones Salamadra.


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