sábado, 8 de enero de 2011

ARSÉNICO POR COMPASIÓN



"La locura corre por mi familia. Prácticamente galopa..."

Mortimer Brewster (Cary Grant) en "Arsénico por compasión".


En los tiempos que corren, ¿puede seguir estando vigente una disparatada y vertiginosa comedia negra filmada en los años 40? Nosotros estimamos que sí, y vamos a intentar explicar por qué...

"Arsénico por compasión" (Frank Capra, 1944) representa un hito en el género de enredo que se gestó a partir del guión teatral homónimo del dramaturgo norteamericano Joseph Kesselring. La adaptación para la gran pantalla fue obra de los gemelos Julius J. Epstein y Philip G. Epstein, galardonados con un Óscar por el guión de "Casablanca" (Michael Curtiz, 1942) y mencionados recientemente en este mismo blog a propósito de la reseña de "La última vez que vi París" (Richard Brooks, 1954).


Julius (izquierda) y Philip Epstein

La banda sonora es obra de Max Steiner, y proporciona un colchón musical a una acción, trepidante y descabellada, que apenas concede tregua al espectador. Mortimer Brewster (Cary Grant, en un papel atípico, forzado a la sobreactuación) es un atractivo crítico teatral que a pesar de despotricar publicamente contra el matrimonio en sus más famosos escritos contrae matrimonio con la encantadora Elaine Harper (Priscilla Lane), la hija del severo Reverendo Harper (Grant Mitchell).


Mortimer y Elaine, parejita feliz...

El reverendo y su hija viven en una casa rectoral adjunta a la iglesia y al viejo cementerio de Brooklyn, cuyas primeras tumban datan del siglo XVII, la época en la que los peregrinos del Mayflower arribaron al Nuevo Continente. La mansión de los Brewster fue construída en 1694, vecina al vetusto camposanto. Varias lápidas muestran el nombre de difuntos miembros de esta familia de pioneros. Como anécdota curiosa, anotamos que uno de los firmantes del llamado Pacto del Mayflower (1620) se llamaba William Brewster...

Hasta la mansión se desplaza un ilusionado Mortimer para contarles la buena nueva a sus venerables tías Abby (Josephine Hull) y Martha (Jean Adair), unas joviales ancianitas que se hicieron cargo de la educación y crianza de Mortimer y sus extravagantes hermanos, el chalado "Teddy Roosvelt" (John Alexander) y el inquietante Jonathan (Raymond Massey).



HOMICIDIO VERSUS EUTANASIA...

De vez en cuando nuestras conciencias despiertan de su letargo golpeadas por terribles noticias que nos demuestran cómo determinados desalmados, generalmente cuidadores de personas mayores en asilos o residencias de la tercera edad, se convierten en los verdugos de las víctimas indefensas cuya custodia y bienestar les habían sido encomendados.

En España, el caso más reciente es el de Joan Vila, el despiadado celador del geriátrico La Caritat de Olot (Girona), que liquidó a 11 ancianos "que le estimaban y querían". Ninguno de ellos le había solicitado la eutanasia. En el Reino Unido, otro célebre asesino fue el macabro Dr. Harold Shipman, que empleaba sobredosis de morfina para eliminar a muchos de sus pacientes, generalmente mujeres mayores de 75 años que vivían solas.

Pues bien, mucho antes de que ambos criminales iniciaran sus despreciables andanzas, en la ficción cinematográfica las afables hermanas Brewster se dedicaban a darle el pasaporte para la otra vida a los hombres mayores y solitarios que acudían a su casa embaucados por un inocente cartel de alquiler de habitaciones.



Mortimer departiendo con sus tías Martha y Abby



EL ENVENENAMIENTO...

Haciendo caso de su propio testimonio, las terribles viejecitas empleaban un cóctel mortal a base de arsénico, estramonio y "una pizca" de cianuro, todo ello convenientemente vehiculizado en un inofensivo vino de bayas de saúco, que ellas elaboraban y añejaban personalmente. Empleaban el licor porque no conseguían camuflar adecuadamente los venenos en el té, porque le proporcionaban un sabor particularmente desagradable... 

Las ancianas guardaban los sombreros de sus víctimas en una alacena mientras  los cadáveres eran enterrados en el sótano por Teddy el Chiflado, que en su delirio creía estar dándole sepultura a las víctimas de una epidemia de fiebre amarilla desencadenada durante la construcción del famoso Canal de Panamá.

El arsénico suele emplearse como rodenticida. Simplemente recordar aquí que la ingestión oral aguda de esta sustancia se asocia a  síntomas gastrointestinales (quemazón en la boca, náuseas y vómitos) y neurológicos (encefalopatía, convulsiones y coma). Al ser un tóxico muy potente también puede resultar mortal. Su antídoto de elección es el dimercaprol.


Existe otra intoxicación crónica, por la exposición continuada al arsénico que provoca anemia hemolítica (destrucción de los glóbulos rojos), nefropatía tóxica, afectando además a la piel y al sistema nervioso.


Respecto al estramonio, la planta Datura stramonium contiene en todas sus partes (especialmente hojas y semillas) gran cantidad de alcaloides ricos en atropina, escopolamina e hioscinamina. Su intoxicación provoca un síndrome anticolinérgico, con retención urinaria, visión borrosa, boca seca, náuseas, vómitos, taquicardia, hipertensión, convulsiones, delirio, coma e incluso la muerte. Estos efectos pueden revertirse, bajo estricto control hospitalario, empleando fisostigmina.






Por último, el cianuro actúa inhibiendo el complejo citocromo oxidasa, alterando la respiración celular e impidiendo que el oxígeno que transportan los hematíes llegue a las demás células del organismo. Su uso industrial es diverso y generalizado; en el holocausto judío, durante la Segunda Guerra Mundial fue empleado por los nazis en las cámaras de gas, en forma de cianuro de hidrógeno o Zyklon B. Con fines suicidas o criminales, se ha empleado por vía oral en forma de sales cianuradas. Su intoxicación aguda puede provocar desde un cuadro leve consistente en cefalea, vértigo, debilidad muscular, disnea, angor y convulsiones, hasta un cuadro más grave en el que la respiración se va haciendo irregular, con midriasis y enfriamiento corporal progresivo. Es característico de esta intoxicación un intenso olor a almendras amargas.




CINEFILIA


  • Esta película cuenta con un valioso elenco de actrices y actores de reparto, entre los que destacamos a los intérpretes de los ineficaces policías del barrio, el Sargento Brophy (Edward McNamara) y el agente O´Hara (Jack Carson). Ambos lucen en su uniforme la insignia de la comisaría 69 de Nueva York, que en la actualidad sigue prestando sus servicios en Brooklyn.


Brophy y O´Hara forcejean con Jonathan Brewster

  • El villano de la película es Jonathan Brewster, un psicópata asesino que ha ido dejando el planeta sembrado de cadáveres, desde Australia hasta los EEUU. Su angulosa faz está surcada por tremendas cicatrices, frustradas intervenciones de cirugía plástica para hacerle irreconocible ante la justicia. Su socio es el pusilánime Dr. Einstein (impecable Peter Lorre), que asegura haberse licenciado con éxito en Medicina en la Universidad de Heidelberg...





Peter Lorre, todo un clásico...
  • Este actor, icono del cine de terror y de misterio, desempeñó a lo largo de su prolífica carrera diversos papeles de galenos trastornados, como aquel inquietante Dr. Gogol de "Las manos de Orlac" (Karl Freund, 1935)...
  • Otros actores de reparto destacables por su generosa aportación al éxito de esta película son Edward Everett Horton como el Sr. Whiterspoon, James Gleason como el enjuto Teniente Rooney, y Garry Owen encarnando al sufrido taxista que nunca llega a cobrar su última carrera...
  • Siguiendo las notas de Gregorio Belinchón que acompañan la cuidada edición en DVD de esta película, patrocinada en España por El País y Telefónica, descubrimos que Frank Capra rodó este film en un tiempo record en los estudios de la Warner, en Burbank (California). El equipo de escenografía construyó allí los decorados del caserón de los Brewster, vaciaron sobre ellos infinidad de sacos de hojas secas que aventaban con potentes ventiladores, y construyeron una miniatura del famoso puente de Brooklyn para darle mayor credibilidad.
  • Capra eligió a Josephine Hull y a Jean Adair para encarnar a las hermanas Brewster. Ambas actrices representaban sobre los escenarios de Broadway a las entrañables ancianitas asesinas. Fueron "prestadas" por los productores teatrales durante sus 4 semanas de vacaciones, para actuar en la película.
  • Sin embargo, el cineasta hubo de conformarse con Raymond Massey para el papel del malvado Jonathan. El mismísimo Boris Karloff era el actor que interpretaba a este personaje en Broadway, pero las condiciones leoninas de su contrato impidieron que actuara en el film. La caracterización especial de Massey, con aparatosas cicatrices en la cara, le proporcionaron un extraordinario parecido con el protagonista de "Frankenstein" (James Whale, 1931). En varias escenas se alude constantemente a esta circunstancia...



Boris Karloff, inolvidable Frankenstein
  • Los 100000 dólares cobrados por Cary Grant como salario en esta película fueron donados integramente por el actor a un fondo de caridad para la guerra...
  • Una de las lápidas del decrépito cementerio de Brooklyn hace referencia a un tal Archie Leach, el verdadero nombre de Cary Grant antes de adquirir la nacionalidad norteamericana.... 
  • Antes de triunfar como artista en Hollywood, Cary Grant vivió una existencia turbulenta como cómico de la legua. En una ocasión, sufrió una fiebre reumática que lo mantuvo alejado de los escenarios durante cierto tiempo. Y fue precisamente la actriz Jean Adair la encargada de sus cuidados...


1 comentario:

Anónimo dijo...

Interesante repaso de la película sin desvelar la trama pero aportando datos que la enriquecerán al verla. Un blog magnífico. Gracias. Un saludo.