miércoles, 14 de enero de 2009

EL ORGULLO DE LOS YANKEES




"Esta es la historia de un héroe de los pacíficos senderos de la vida diaria..."
(Damon Runyon)



"El orgullo de los Yankees" (Sam Wood, 1942) estimula sentimientos positivos en el espectador. Fue estrenada en la Gran Manzana el 14 de julio de 1942, en pleno apogeo de la 2ª Guerra Mundial, apenas un año después del fallecimiento del personaje real que la inspiró: la legendaria estrella del beisbol Lou Gehrig, el orgullo de su equipo, los Yankees de Nueva York. El número 4 de su camiseta fue retirado para siempre. Basada en el guión de Paul Gallico, fue llevada a las pantallas por Jo Swerling y Herman J. Mankiewicz, que en ese mismo año había compartido el Óscar como coguionista por "Ciudadano Kane" (Orson Welles, 1941).

Para encarnar al protagonista, nadie mejor que el veterano Gary Cooper, de elevada estatura (191 cm) y complexión robusta, físicamente muy parecido al malogrado deportista apodado "El caballo de hierro". Gehrig estaba a punto de cumplir 38 años cuando falleció. Cooper tenía 41 años al interpretar este papel, aunque el argumento de la película se extiende desde el inicio de la vida deportiva del atleta en la Universidad de Columbia, hasta su retirada definitiva de las canchas, apenas dos años antes de su desaparición. Debido a esto, el aspecto maduro de Cooper aparentemente desentona en las escenas juveniles y universitarias del film.


Un sonriente Lou Gehrig en el cénit de su carrera

Gary Cooper encarnando a Lou Gehrig


Lou Gehrig padecía una devastadora enfermedad neurodegenerativa, que trató de mantener oculta a sus familiares, compañeros y fans hasta el último momento. Se trataba de la Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA). Tal era la fama de este jugador de beisbol que esta patología se ha venido denominando desde entonces "Enfermedad de Lou Gehrig".

La fortaleza física de Gehrig y el tesón de su madre, humilde cocinera alemana en la prestigiosa Columbia, hicieron que el muchacho ganase una beca para estudiar arquitectura (y no ingeniería, como aparece en el film) en la célebre universidad. Sus primeros pasos deportivos iban encaminados hacia el fútbol americano. Pero él prefería el beisbol, donde enseguida dió muestras de ser un bateador excepcional.

En 1923, con apenas 20 años de edad, firmó como profesional con los Yankees, el equipo de toda su vida. De esta manera, vió cumplido su anhelo infantil: jugar al lado de Babe Ruth, entonces la mayor figura mundial de ese deporte. A pesar de su íntima rivalidad, con ambas estrellas los Yankees consiguieron ganar infinidad de campeonatos y títulos. Ambos bateaban por la izquierda. El propio Babe Ruth participó como actor en "El orgullo de los Yankees".

El mítico y orondo Babe Ruth


El prolífico director Sam Wood, capaz de domar el desbocado humor de los Hermanos Marx en dos de sus grandes éxitos, "Una noche en la ópera" (1935) y "Un día en las carreras" (1937), consigue un meritorio resultado gracias a su magnífico trabajo al frente del elenco de actores de reparto (siempre mal llamados actores secundarios). Destacamos aquí la labor de Elsa Janssen y Ludwig Stössel como los padres de Gehrig, o la del entrañable Walter Brennan como Sam Blake, el periodista del "Evening Standard" leal amigo y descubridor de Gehrig en la ficción de la pantalla.

Walter Brennan, imprescindible en un buen western

Por cierto, permítanme un breve inciso, una anécdota para los cinéfilos (o cinéfagos, como cada cual quiera llamarnos). En "Juan Nadie" (Frank Capra, 1941), apenas un año antes del estreno del film que hoy nos ocupa, Gary Cooper y Walter Brennan desempeñaron respectivamente los papeles de Long John Wylloughby - John Doe y de El Coronel, una pareja de vagabundos que se ven envueltos en la disparatada trama organizada por la fascinante Barbara Stanwyck. Curiosamente, antes de convertirse en el ficticio John Doe, durante una etapa de su aciaga vida, Long John Wylloughby se ganaba el sustento jugando al beisbol en las ligas inferiores americanas.

En "El orgullo de los Yankees", el encuentro entre Gehrig y su futura esposa, Eleanor Twitchel (la guapa Teresa Wright, dueña de una preciosa sonrisa) tiene connotaciones cómicas: ella se resbala en un restaurante donde ambos coinciden, de la misma manera que él había hecho antes en el partido contra los Chicago White Socks.

ELA: LA ENFERMEDAD DE GEHRIG

Este biopic de Gehrig se centra en su carrera deportiva, en sus vínculos familiares y en la relación amorosa con su esposa. De la enfermedad, tan sólo unas pinceladas.

Esta patología afecta fundamentalmente a varones, con edades comprendidas entre los 40 y los 70 años. Según testimonios del propio jugador, él comenzó a notar cierta debilidad muscular a partir de los 30 años. En esta enfermedad, las motoneuronas se van afectando provocando una parálisis muscular progresiva, hasta el desenlace fatal. Uno de sus síntomas iniciales es una fatiga anormal que afecta a los brazos y a las piernas.

En la película, Lou se queja de un agarrotamiento en su hombro izquierdo, que la hace perder fuerza. Los calambres musculares suelen estar presentes en los inicios de la ELA. La dificultad para la coordinación junto a la debilidad muscular pueden observarse en las escenas de entrenamiento de los Yankees, cuando Gehrig comienza a darse cuenta de que algo no funciona correctamente en su organismo, ante la preocupada mirada de su esposa.

A medida que la enfermedad avanza, el rendimiento físico del jugador disminuye. La atrofia y la pérdida de masa muscular le hacen más lento. Siente las manos agarrotadas, incluso el bate de beisbol se le cae de las manos cuando intenta cogerlo del suelo. Su propia inseguridad se va haciendo patente. Tras 14 años y más de 2000 partidos, Lou Gehrig entiende que el final de sus días de gloria deportiva han llegado.

En la Clínica Scripps, acompañado por su incondicional amigo Sam Blake, Lou aguarda el dictamen facultativo sobre su enfermedad. La ELA se diagnostica por su sintomatología clínica y por la exploración neurológica. Pruebas como la RNM y el electromiograma confirman la sospecha.

El film termina con el discurso de despedida que Lou Gehrig le dedicó a la afición de los Yankees. Presentamos el vídeo real del momento de la retirada en el emotivo homenaje que todos le dedicaron en aquel viejo Yankee Stadium del Bronx.

http://www.youtube.com/watch?v=a4msaZTJrTA

Para finalizar, y como viene siendo habitual, una mención especial para la banda sonora, destacando el tema "Always", un clásico firmado por Irving Berlin, e interpretado aquí por la rubia Bettye Avery y la orquesta de Ray Noble, que también acompaña el número musical protagonizado por la pareja de bailarines Veloz y Yolanda, los famosos creadores del Tango de la Cobra.

Si alguien desea verlos en acción:

http://www.youtube.com/watch?v=88sE1CjcjvQ&feature=related


OTRAS PELÍCULAS SOBRE LA E.L.A:

  • "Derecho a morir" (Paul Wendkos, 1987): protagonizada por Raquel Welch, comentada en esta bitácora el 9 de septiembre de 2007.
  • "Tres hermanas en búsqueda de una cura" (Joseph F. Lovett, 2004): se trata de un telefilm documental basado en "Tales from the bed: Living, Dying and Having it all", las memorias de la productora teatral Jenifer Estess, fallecida debido a esta enfermedad, protagonizado por la actriz Laura San Giacomo.
  • "Indestructible" (Ben Byer, 2007): ampliamentre galardonado, este documental autobiográfico escrito, producido, dirigido e interpretado por Ben Byer, hace desfilar ante nuestros ojos las dificultades cotidianas contra las que se tiene que enfrentar un enfermo con ELA. Crónica descarnada de los 3 años que duró la lucha contra su enfermedad, narra las peripecias de un viaje alrededor de seis paises buscando la cura de esta patología.

Y como tantas otras veces, en el caso de esta enfermedad la realidad también supera la ficción. Les invito a visitar el blog de Raúl, admirable testimonio de un prójimo afectado. Se titula "Ya no puedo pero...¡AÚN PUEDO!":

http://yanopuedoperoaunpuedo.blogspot.com/

2 comentarios:

(!) hombre perplejo dijo...

Siendo bastante pequeño (apenas tendría 11 ó 12 años) vi esta película por televisión. ¡Y me emocionó! Supongo que no es lo habitual hoy en día. No es el tipo de películas que un chico de esa edad va a ver al cine o aguanta por televisión. Una lástima, creo.

DOCTOR ALBEIROS dijo...

Querido hombre perplejo: el mundo ha cambiado demasiado desde que tú y yo teníamos 11 ó 12 años.

¿Sería posible que un niño actual se emocione hasta el punto de llorar viendo la historia del pescador Manuel (genial Spencer Tracy) en "Capitanes intrépidos" de Victor Fleming?. Hoy en día, les venden otra serie de valores...

Valentina, mi hija menor, que tiene precisamente esa edad, a veces se sienta a mi lado y me dice: ¿vemos una de esas viejas películas en blanco y negro que tanto te gustan?...