domingo, 30 de septiembre de 2007

REQUIEM POR UN SUEÑO



JARED LETO y MARLON WAYANS son HARRY y TYRONE C. LOVE,

en "REQUIEM POR UN SUEÑO"


Existen múltiples razones por las que esta película de Darren Aronofsky, que proyectó su luz sobre las pantallas cinematográficas en el año 2000, debe figurar en esta recopilación. Para el director, esta obra no es una película senso estricto; más bien es un verdadero "Requiem"..., como el de Mozart...


  • La presencia de Ellen Burstyn: volviendo la vista atrás, en mi memoria permanece la huella imborrable evocada por su conmovedora interpretación de Chris MacNeil, la desesperada madre de Regan (Linda Blair) en "El exorcista" (William Friedkin, 1973). Candidata entonces al Oscar como mejor actriz, finalmente ganaría este preciado galardón al año siguiente por su excelente trabajo como protagonista en "Alicia ya no vive aquí" (Martin Scorsese, 1974). Simplemente recordaremos aquí una nueva nominación al Oscar como mejor actriz en el año 2000 por su papel como la Sra. Sara Goldfarb, la madre adicta a las anfetaminas en "Requiem por un sueño", y su Globo de Oro a la mejor actriz de 1978, por "El próximo año, a la misma hora". En resumidas cuentas, una de las grandes damas vivas de la interpretación. Imprescindible.


  • La participación como coguionista de Hubert Selby Jr: autor del libro homónimo en el que se basa este film, recuerdo especialmente el impacto que me produjo hace ya unos años la lectura de su despiadada obra "Última salida para Brooklyn", publicada por primera vez en 1964 y definida por algunos incondicionales como un viaje a lo más profundo de la noche americana. Lectura recomendada. Mucho menos atractiva, sin embargo, me pareció la recreación cinematográfica de este novela realizada en 1989 por el director aleman Uli Edel, con una tórrida Jennifer Jason Leight en el papel estelar. En "Requiem por un sueño", el propio Selby aparece brevemente en el papel de un guardia de prisiones.


  • La banda sonora electrónica de Clint Mansell, interpretada por las aceradas cuerdas del Kronos Cuartet. Uno puede cerrar los ojos, para que la simple visión de los fotogramas no desencadene ninguna estimulación en nuestro cerebro, y concertrar toda nuestra atención en la música. Muy recomendable.


  • La original construcción cinematográfica de la película, con imágenes partidas que nos muestran a dos personajes viviendo cada uno el mismo instante, la cámara subjetiva que persigue a los protagonistas, la velocidad de la narración, que se acelera y se decelera como si el tiempo se plegara como una hoja de papel (como las páginas del periódico que Harry (Jared Leto) y Marion (Jennifer Connely) doblan hasta convertirlas en frágiles aviones que lanzan desde una azotea a los cielos de Coney Island). Las agujas del reloj parecen tan inmóviles en los eternos instantes que dura la angustia y la desesperación...


  • Las interpretaciones artísticas: resulta dificil encontrar un póker de artistas que consigan una representación tan convincente de lo que realmente sufre y es un adicto a la heroína (inyectada e inhalada) y a las anfetaminas. Emotiva resulta la escena en la que el hijo yonqui recrimina a su propia madre su incipiente adicción a las anfetaminas (un incontrolable bruxismo hace que su dentadura chasquee como unas macabras castañuelas). Menciones especiales para la bellísima Jennifer Connely, de la que todos nos enamoramos cuando representaba a la preciosa bailarina adolescente en "Érase una vez en América" (Sergio Leone, 1984), ahora convertida en la pobre niña rica que se ve arrastrada por su drogodependencia al mundo más turbio de un tráfico sexual escabroso y humillante, para Jared Leto, con su peinado a lo mod, sus profundas ojeras y su convincente delgadez de yonqui (dicen que perdió alrededor de 12 kilos parcticando su papel mediante el aprendizaje en directo con los verdaderos drogadictos de Brooklyn), empeñado en buscar el gran alijo que "nos vuelva a meter en la rueda", y para su colega Marlon Wayans, el atlético moreno que mantiene contactos con los traficantes de mayor estatus, que fuma paladeando el humo de los porros y de los cigarrillos, y que cuando las cosas se ponen feas, siempre busca el amparo en el recuerdo del regazo de su desaparecida madre. Cuán diferente resulta este papel suyo, tan alejado del futuro protagonista habitual en comedias intrascendentes de fácil digestión.

UN ACERTIJO: mientras el frigorífico toma vida y se mueve aterradoramente hacia la Sra. Goldfarb, el programa televisivo del inefable Tappy Tibbons (el contumaz telepredicador que encabeza una cruzada imaginaria contra el descuido y la apatía), apelando a nuestra fuerza de voluntad: nº 1 = no comer carne roja; nº 2 = no tomar azúcar refinado, y...¿cuál es la tercera recomendación de su plan de reforzamiento personal?. Durante el desarrollo del film, lo menciona varias veces, pero no concreta cuál es...; tan solo afirma que "les vuelve locos". Tarea de investigación. ¿Te atreves?.



TRATAMIENTO DE LA DEPENDENCIA Y EL ABUSO DE LAS ANFETAMINAS: el fenómeno de la tolerancia (cada vez es necesaria más cantidad de la droga para obtener el efecto deseado) es retratado de manera impecable en esta película. Con idéntica maestría se refleja el "colocón" que provoca la intoxicación aguda por la heroína.


En una revisión publicada por la Biblioteca Cochrane, realizada por los investigadores M. Srisurapanont, N. Jarusuraisin y P. Kittirattanapaiboon, los autores demostraban su pesimismi respecto al tratamiento farmacológico para ayudar a abandonar la adicción a las anfetaminas, fenómeno nada desdeñable y que supone el doble de casos que los provocados por la cocaína y la heroína juntas. En el documento científico se hace mención a determinados antidepresivos (imipramina, desimipramina y fluoxetina) y a un calcioantagonista (amlodipino). Los resultados, todavía no son concluyentes.



En "Requiem por un sueño", la refractariedad de la adicción a las anfetaminas del personaje de la Sra. Goldfarb obliga a los especialistas al empleo final de la TEC (Terapia Electroconvulsivante o electroshock), el mismo tratamiento que le fue aplicaba en el sanatorio mental a Randle McMurphy (Jack Nicholson) en "Alguien voló sobre el nido del cuco" (Milos Forman, 1975).



En ambos casos, las imágenes nos muestran maneras de administrar la TEC que no son reales, pues a estos pacientes previamente siempre se les administra anestesia.



Para los que quieran saber más:



http://spanish.imdb.com/title/tt0180093/

Criterios establecidos por el DSM - IV para el diagnóstico de la DEPENDENCIA de una sustancia:

  1. Necesidad de cantidades crecientes de la sustancia para alcanzar la intoxicación o el efecto deseado (tolerancia).
  2. El efecto de las cantidades de sustancia disminuye con su consumo continuado (tolerancia).
  3. Las características del síndrome de abstinencia provocadas por la falta de la sustancia (síndrome de abstinencia).
  4. Se ingiere la sustancia para aliviar o evitar la abstinencia (síndrome de abstinencia).
  5. Se ingiere la sustancia con frecuencia en mayor cantidad o durante un periodo de tiempo más largo de lo que inicialmente se pretendía (síndrome de abstinencia).

Adaptado de la American Psichyatric Association

sábado, 29 de septiembre de 2007

EL LADRON DE CADAVERES


Thomas de Quincey murió en Edimburgo en 1859. Entre 1827 y 1829 escribió los primeros artículos de su obra “Del asesinato considerado como una de las bellas artes”. Tal vez por aquel entonces hubiera tenido noticias de la ejecución de William Burke, en esa misma ciudad el 28 de enero de 1829, uno de los primeros asesinos en serie de la historia y que fue ahorcado en medio de un espectáculo público capaz de congregar a más de 25000 parroquianos de la época. Y no era para menos, pues la condena a muerte también llevaba implícita la disección del cadáver y la exhibición de su esqueleto.

Aunque físicamente Burke no está presente en esta película de 1945 del director Robert Wise, basada en una obra homónima de Robert Louis Stevenson, su nombre y el de su tristemente famoso secuaz William Hare sí es mencionado en varias ocasiones a lo largo del diálogo. Lo mismo que el del famoso médico anatomista, el Dr. Robert Knox (1791 - 1862).



Este médico, naturalista y viajero británico se hizo tristemente famoso por su implicación en la compra de cadáveres procedentes de los abyectos crímenes cometido por Burke y Hare en Edimburgo.

CINEFILIA

"Burke y Hare" (John Landis, 2010) es una comedia negra que recrea las hazañas malévolas de la pareja de asesinos irlandeses.


"El ladrón de cadáveres" comienza en los alrededores del Castillo de Edimburgo, en Casttle Rock, y nos pasea por la Old Town hasta un humilde cementerio, donde un perrillo (el símbolo de la fidelidad) vigila a un pensativo estudiante de medicina mientras guarda la tumba de su joven amo, recientemente enterrado.

En la actualidad, la Universidad de Edimburgo es una de las más prestigiosas del mundo, ocupando el 9º puesto en el ranking europeo y el 16º en el mundial como centro formador en biomedicina. En el siglo XIX, época en la que está ambientada la cinta, era la capital mundial de la medicina. Ante la enorme afluencia de alumnos, para los estudios de disección anatomica eran necesarios múltiples cadáveres, normalmente obtenidos a partir de todos aquellos individuos que morían en la indigencia y de los que nadie reclamaba sus restos.


Boris Karloff es John Gray

Volviendo a la historia de la siniestra pareja formada por Burke y Hare, estos dos malhechores habían emigrado desde su verde Irlanda natal a Escocia, en busca de fortuna. Allí descubrirían el floreciente negocio que suponía el suministro de difuntos para el entrenamiento médico. Pero, ¿para qué molestarse en desenterrar despojos si se podían proporcionar cuerpos más frecos? Contemporáneos de Jack el Destripador, cometieron muchos más asesinatos.

Reclutaban a los infelices y los trasladaban a la tristemente famosa Log Lodging de Tanner´s Close, una fonda regentada por Margaret Log, esposa del malvado Hare. El método elegido para darles pasaporte al otro barrio era sencillo: solían embriagarlos y luego los asfixiaban con una manta.


En "El ladrón de cadáveres" confluyen dos historias: la del malvado cochero John Gray (interpretado por el aterrador Boris Karloff), profanador de tumbas y asesino de incautos e indefensos, y la de Georgina Marsh (Sharyn Moffett), la pequeña niña inválida condenada a vivir permanentemente en una silla de ruedas. El nexo de unión de ambas son el Dr. MacFarlane (Henry Daniell), al igual que el verdadero Dr. Knox prestigioso cirujano y profesor de anatomía, y su joven ayudante Donald Fettes (Russell Wade).

CURIOSIDADES

- El primer cadáver del infame negocio constituido por Burke y Hare fue un viejo soldado apellidado Donald, fallecido por muerte natural en sus aposentos de la siniestra Log Logding; como debía varios meses de alquiler Hare decidió vender sus restos mortales al Dr. Knox en el 10 de Surgeons Square. Su precio: 7 libras y 10 chelines. Los cadáveres proporcionados por el personaje de Boris Karloff en la película tenían un precio fijo: 10 libras esterlinas.

- La última víctima del infame tándem fue Mary Docherty, una anciana irlandesa que acudía a Edimburgo en búsqueda de su hijo. La noche de Hallowen de 1828 fue asesinada por William Burke en la habitación que acabada de dejar libre la familia de otro ex soldado, llamado James Gray.

CINEFILIA

Existe una cinta mejicana de 1956 también titulada "El ladrón de cadáveres", dirigida por Fernando Méndez, una historia truculenta ambientada en el peculiar mundo de la lucha libre.


William Hare, por su "cívico" comportamiento al denunciar a su compinche y por haber contribuido a su detención, nunca fue condenado a muerte. Dicen que terminó sus días como un pobre mendigo ciego. El Dr. Robert Knox perdió todo su prestigio e incluso se vio obligado a abandonar Edimburgo, perseguido por una turba enfurecida. Su más enconado rival académico, el también cirujano y anatomista Alexander Monro, fue el encargado de disecar en público el cuerpo recién ahorcado de William Burke.

CINEFILIA

En "El ladrón de cadáveres", el director Robert Wise fue capaz de reunir a las dos estrellas de la etapa clásica del cine de terror: Boris Karloff y Bela Lugosi, que interpreta e aquí el papel del pérfido Joseph.


Con anterioridad el propio Lugosi había interpretado al Dr. Geoge Lorenz en la floja e irregular "The Corpse Vanishes" (Wallace Fox, 1942), cinta conocida en España también como "El ladrón de cadáveres", encarnando a un malvado científico que ayudado por una vieja bruja y sus dos hijos asesinaba a novias virginales para luego robar sus cuerpos con la perversa intención de extraerles unos fluidos glandulares destinados a mantener viva y joven a su propia esposa (Elizabeth Russell), una reminiscencia de la historia real de la condesa húngara Elizabeth Báthory que en el siglo XVI intentaba mantener su lozanía sumergiéndose en la sangre de jóvenes doncellas asesinadas.

En España, durante el siglo XIX la llamada Ley de Policía Mortuoria obligaba al traslado a las Facultades de Medicina de los cadáveres de los indigentes. Si no eran enterrados por la beneficencia, podían ser empleados para la docencia en los correpondientes laboratorios de anatomía. En la actualidad, la Universidad Autónoma de Barcelona recibe anualmente la donación altruista de entre 70 y 80 cadáveres para la investigación. Otras facultades más modestas, como Salamanca o Valladolid, deben conformarse con tan sólo 2 ó 3 al año.

La Universidad Miguel Hernández de Elche exporta cadáveres a otras facultades. Este superávit suele producirse en el Levante español porque allí residen muchos ciudadanos extranjeros que al morir, deciden donar sus cuerpos a la ciencia.


Estudiantes de Medicina de la Universidad de Málaga en una clase práctica de Anatomía.(F. González. Archivo Diario El Sur Digital)

miércoles, 26 de septiembre de 2007

EL HOMBRE DEL BRAZO DE ORO

FRANK SINATRA es FRANKIE MACHINE,el hombre del brazo de oro.

Todo es falso. Frankie Machine (Frank Sinatra) regresa a casa tras pasar una breve temporada entre rejas. Allí le espera un hogar humilde y espartano, en el que Zosch (Eleanor Parker), su esposa parapléjica, sobrevive inválida en una silla de ruedas. Pero también le aguarda Molly (Kim Novak), su antigua amante, medio oculta entre las sombras de la memoria. Mentira, todo es mentira. Ni Frankie conseguirá vivir apartado de su dependencia a la heroína, ni Zosch está paralítica, ni Molly es la terrible mujer fatal que, como todas las vampiresas de la pantalla, terminará por influir negativamente en la vida del protagonista.

Tal estemos ante una de las obras más infravaloradas en la filmografía de Otto Preminger. Sin embargo, a mí me encanta. La rítmica banda sonora de Elmer Berstein nos atrapa desde los créditos iniciales. Me recuerda a la presentación de una serie policial televisiva. El malo de la película, el malvado traficante Louie (Darren McGavin), se nos hace odioso desde su primera aparición en el bar, cuando hace bailar a un pobre parroquiano manco y alcohólico a cambio de un miserable trago. Y el bueno, el inefable miope cuidador de perros al que todos llaman Sparrow (Arnold Stang), se ganará nuestras simpatías para siempre.

La dirección de actores de Preminger saca todo el partido de un delgadísimo Sinatra, que incluso parece deteriorarse físicamente a medida que el síndrome de abstinencia hace presa de él. Atractiva y sensual, la hermosísima Kim Novak se convierte en el ángel de la guarda del toxicómano. Y por último, la interpretación dramática de Eleanor Parker, con una larguísima melena rubia de sirena marina que cepilla con parsimonia, es capaz de trasmitirnos toda su intensidad sentimental tan solo con su especial manera de mirar. Pedazo de actriz. Sobran las palabras.

En el plano meramente académico, esta película podría convertirse en el complemento ideal a la hora de explicar la iconoclasta teoría sobre las drogodependencias de Bruce Alexander y su escuela de Vancouver (Columbia Británica), para los que la naturaleza de la adición no depende tanto de la farmacología de la droga, sino que más bien se trata de una "construcción cultural", típica de la compleja urdimbre las sociedades que no ofrecen apoyo a sus miembros (Lauren Slater dixit en "Cuerdos entre locos", ed. Alba, 2007). Y es que el personaje de Frank Sinatra / Frankie Machine no se mueve por el escenario artificial de un anónimo estudio cinematográfico; lo hace por las calles reales de un deprimido barrio obrero de Chicago.
...Y el que quiera saber más, que visite el siguiente blog:

domingo, 23 de septiembre de 2007

LA LUNA


JILL CLAYBURGH y MATTHEW BARRY son MADRE e HIJO en "LA LUNA"




En plena agonía de la década de los 70, ¿se imaginan a alguien capaz de inventar un cóctel explosivo donde se mezclaran la ópera, el incesto y la drogodependencia?, ¿que nos dejara en la garganta un sorprendente sabor agridulce y el aroma típico de la descomposición espiritual, que se concentra indefectiblemente a través de las imágenes de los atardeceres retratados en la muy controvertible ciudad de Roma...? Por supuesto, gracias a la impagable dirección de fotografía de Vittorio Storaro, que durante ese mismo año 1979 también se pondría al frente de las cámaras de "Apocalypse now", de Francis Ford Coppola.

¿Sería acaso su autor algún enajenado francotirador, que en la soledad de su privilegiado puesto de observación, se atreviese a disparar indiscriminadamente contra el enemigo y contra sus propios aliados? En otras palabras, realmente ¿era necesaria la génesis de toda esta belleza cinematográfica? Por supuesto que sí, y sólo Bernardo Bertolucci podría haberla realizado.

Estamos ante una película dificilmente etiquetable. Años atrás , en 1973, Bertolucci se había consagrado con la mítica "El último tango en París", a la que rápidamente muchos críticos se apresuraron a colgarle el sambenito de película erótica. A nuestro juicio, en realidad refleja una bellísima pero atípica relación amorosa, el último estertor de Marlon Brando como icono de la masculinidad y el deslumbrante debut de la entonces muy apetecible María Schneider.

Dicen que Betolucci deseaba a Liv Ullman para el papel de Caterina Silveri, la madre y soprano coprotagonista del argumento. Hubiera sido un error, pues la actriz sueca suele desprender un halo demasiado gélido e introspectivo, aséptico, desangelado, poco adaptable a esta ficción. Sin embargo, la elección de Jill Clayburgh resultaría mucho más acertada y convincente. Y, desde luego, más erótica y sugerente (¡yo hubiera preferido a Catherine Deneuve, sin lugar a dudas!). El realizador italiano también había pensado en Brando para el papel de Giuseppe, el verdadero padre de Joe, el descarriado vástago toxicómano (interpretado por el excelente y joven aficionado Matthew Barry). La ausencia de Brando se nos antoja otro gran acierto, pues la sombra del coloso de la interpretación tampoco hubiera engrandecido esta obra (¡perdóname Marlon!).

Existen decenas de películas en las que la problemática de la drogadicción se aborda de manera centrada y específica. A buen seguro, el tiempo las hará aflorar a la superficie imaginaria de este paticular mar de los sargazos: "El hombre del brazo de oro" (Otto Preminger - 1955), "Pánico en Needle Park" (Jerry Schatzberg - 1971), "Drugstore cowboy" (Gus van Sant - 1989), "Uno de los nuestros" (Martin Scorsese - 1990), "Trainspotting" (Danny Boyle - 1996), "Requiem por un sueño" (Darren Aronofsky - 2000) o "Blow" (Ted Demme - 2001), por poner unos ejemplos. Del mercado nacional destacaríamos "Arrebato" (Iván Zulueta - 1979), "El pico" (Eloy de la Iglesia - 1983) o "Antártida" (Manuel Huerga - 1995).

Sin embargo, la presencia de "La luna" en esta selección está justificada por el provocador abordaje (especialmente la relación incestuosa entre madre e hijo) que Bertolucci hace de todas estas cuestiones. Muchas veces nos hemos preguntado ¿qué no haría una madre para arrancar a su hijo de las garras de la drogas? Tal vez ninguna se atrevería a tanto...

La presencia de la velada luz romana, la especial puesta en escena, que combina atrayentes lugares "arquitectónicos" (las Termas de Caracalla, el hogar de Caterina y Joe, la covacha de Mustafá...) y la omnipresente estética sonora operística convierten a esta película en una de nuestras favoritas.

Para todo aquel que quiera saber y conocer más sobre las adicciones en el cine:

http://www.usal.es/~revistamedicinacine/numero_4/esp_4_htlm/adic.htm

lunes, 17 de septiembre de 2007

TERCIOPELO AZUL



ISABELLA ROSSELLINI y KYLE MACLACHLAN en TERCIOPELO AZUL


Durante el mes de junio de 2006, la prestigiosa revista Archives of General Psychiatry publicó los resultados de un estudio realizado sobre el llamado Trastorno Explosivo Intermitente (TEI). El Prof. Ronald Kessler encabezaba aquel equipo investigador, que contó con el patrocinio del National Institute of Mental Health de los EEUU. Según sus datos, este tipo de trastorno psiquiátrico podría afectar en algún momento de su vida al 7.3% de los adultos norteamericanos, unos 16 millones de personas. Si consideramos la incidencia anual del TEI, alrededor de 8,6 millones de adultos podrían sufrir cada año esta patología (4% de la población estadounidense).


¿Qué el TEI?: se trata de un síndrome caracterizado por ataques explosivos de ira, completamente desproporcionados respecto a la importancia de los acontecimientos que los han provocado. Sus consecuencias suelen ser ataques físicos a las personas o destrozos materiales. Está clasificado dentro de los llamados trastornos de control de impulsos. La presencia de un TEI no está justificada por otras patologías psiquiátricas (como por ejemplo, trastornos de la personalidad o episodios maníacos) o por patologías orgánicas (cuadros demenciales o traumatismos encefálicos). Con cierta frecuencia ha sido relacionado con el padecimiento de cuadros psiquiátricos más complejos, como la depresión o la ansiedad, junto con la adicción a las drogas. Los pacientes con TEI tampoco suelen recibir tratamiento específico, aunque existen alternativas terapéuticas efectivas, como por ejemplo la terapia cognitivo conductual, el empleo de los inhibidores selectivos de la recaptación de la serotonina (ISRS) y los fármacos estabilizadores del estado de ánimo. Desafortunadamente, y en palabras del propio Kessler, "estos pacientes no piensan que tienen un problema; creen que el problema lo tienen los demás".


DENNIS HOPPER es FRANK BOOTH

¿Cuál es la relación existente entre el TEI y la película "Terciopelo Azul" (Blue Velvet - David Lynch - 1986)?. El personaje del violento delincuente Frank Booth, interpretado por un iracundo Dennis Hopper, podría ser la respuesta. La banda de malhechores por él capitaneada mantiene secuestrados al marido y al hijo de la cantante Dorothy Vallens (una encantadora y desequilibrada Isabella Rossellini). Chantajeada de esta vil manera por los bellacos, Dorothy se ve obligada a mantener relaciones sexuales con el salvaje Frank, que la somete continuamente a todo tipo de vejaciones. El descubrimiento por parte del joven Jeffrey Beaumont (Kyle MacLachlan) de una oreja amputada en los arrabales de la pequeña ciudad maderera de Lumbertown, marca el inicio de toda la trama. El apéndice auricular que comienzan a comerse las hormigas, corresponde a Don Vallens, esposo de Dorothy. Por supuesto, la irreprimible brutalidad de Frank Booth es la responsable de esta mutilación.

Durante las escenas más escabrosas protagonizadas por Dennis Hopper, su personaje altera su estado de ánimo mediante el consumo de alcohol y drogas (toxicomanía), en especial una que inhala continuamente. ¿A qué nos estamos refiriendo?:

  • En agosto de 2006, el Dr. Emilio Francisco Anguiano Zamudio defendió en Cuernavaca - Morelos (Méjico) una tesina titulada "Dinámicas identitarias de la vida de la calle en la ciudad de Méjico: tres historias", en la que hace referencia al cloroformo como una de las posibles drogas que empleaba Frank Booth, basándose en las investigaciones previas realizadas con este anestésico por el filósofo y erudito Antonio Escohotado. Bastan apenas unas gotas de cloroformo (4-8) diluidas en un líquido por vía inhalatoria para alcanzar efectos desinhibidores. Dicen que Abraham Lincoln era un consumidor habitual de cloroformo.
  • En esta misma tesina, se hace referencia al nitrito de amilo (popularmente conocido como poppers, snappers, bananas, rush), inicialmente destinado al tratamiento de la cardiopatía isquémica(angina de pecho). Se administra por vía inhalatoria (su ingestión es mortal) y no presenta efectos sobre el SNC, aunque su actuación a nivel periférico facilita la entrada y distribución de otros psicotrópicos (por ejemplo LSD, éxtasis, speed) en el torrente sanguíneo. A nivel sexual, el nitrito de amilo exalta las fases de excitación y orgasmo, algo que podemos constatar claramente en las escenas "calientes" de esta película. Su uso continuado provoca tolerancia (cada vez será necesaria una mayor cantidad de droga para conseguir el mismo efecto), así como dificultades para mantener la erección. Esta sustancia ha sido ampliamente empleada entre la comunidad gay internacional precísamente por sus efectos desinhibitorios. Su consumo es abordado de manera diferente por las distintas legislaciones nacionales (por ejemplo, Dinamarca prohibió su venta en el año 2004). Su empleo concomitante con los inhibidores de la fosfodiesterasa 5 (Viagra, Cialis,Levitra) puede resultar letal.
  • Algunas dudas: los pacientes afectados por un TEI suelen arrepentirse tras sus iracundos ataques, demostrando remordimiento o vergüenza por su conducta descontrolada. En "Terciopelo Azul" esta circunstancia no parece estar presente en el personaje de Frank Booth, aunque en determinadas escenas dicha posibilidad planea sutilmente sobre el argumento.
  • Curiosidades: en la ciudad de Coldwater, Missouri, existe una empresa maderera con el nombre de Lumbertown... ¿trabajará allí algún empleado que se llame Jeffrey Beaumont?.
  • Para aquellos que quieran dar otras "miradas de cine" a este particular film de culto de David Lynch: http://www.miradas.net/0204/estudios/2004/08_losochenta/terciopeloazul.html

domingo, 16 de septiembre de 2007

ORDET (LA PALABRA)

Mikkel Borgen llora desesperadamente ante el féretro de su amada esposa Inger, bajo la piadosa mirada de su "enajenado" hermano Johannes


El eterno debate entre FE y RAZÓN..., entre RELIGIÓN y CIENCIA. El acreditado cineasta danés Carl Theodor Dreyer dirigió en 1955 "Ordet - La Palabra", la que para muchos expertos constituye la mejor película de temática religiosa de la historia del cine. Sin embargo, Dreyer en persona siempre defendió que la temática central de esta obra suya era el amor, decantando así sus propias preferencias frente a las cuestiones religiosas. Dreyer escribió este guión adaptando a las pantallas la homónima obra teatral debida a Kaj Munk, un pastor luterano que finalmente moriría asesinado a manos de los nazis.

Apenas dos años antes, en 1953, Ediciones Fax - Madrid, publicaba la edición española de "Las curaciones milagrosas modernas", de los doctores Henri Bon y François Leuret, este último como Presidente del "Bureau Medical et d´Etudes Scientifiques" del santuario de Lourdes. En su primer capítulo podemos leer: "a veces preséntanse hechos que rompen con leyes y modos perfectamente conocidos, en relación con actos que se refieren a la divinidad. Esto es lo que llamamos milagro". Prudentemente, los médicos franceses añaden un poco más adelante: "no ha creado Dios el mundo para derogar a cada paso sus leyes".

Existe una interpretación cinematográfica que describe los sucesos milagrosos acaecidos en Lourdes en 1858, cuando supuestamente a la joven María Bernarda Soubirous se la apareció la Virgen María. La cinta se titula "La canción de Bernadette", y fue dirigida en 1943 por Henry King, con una jovencísima Jennifer Jones recreando a la futura santa, papel estelar por el que además resultaría galardonada con un Óscar.

Muy recomendable es la visita a otras dos "miradas de cine", mucho más eruditas y completas sobre la película "Ordet - La palabra".

http://www.miradas.net/2005/n40/estudio/ordet.html

http://www.miradas.net/2007/n66/estudio/ordet.html

LOS CONFLICTOS PLANTEADOS:

  1. En primer lugar, Dreyer describe con maestría y precisión la disputa que mantiene enfrentados al granjero Morten Borgen (Henrik Malberg), partidario de la Iglesia Danesa Luterana, y al sastre Peter Petersen (Einer Federspiel), defensor de las tesis tradicionales de la Iglesia de la Misión Interior. Estas divergencias son dirimidas dentro de los estrictos límites del campo de batalla de las creencias religiosas; una vez más debaten reformistas versus tradicionalistas, los defensores de la necesaria flexibilidad en la fe frente al inmovilismo y a la rigidez del pensamiento.
  2. En segundo lugar, se construye un personaje especial, el del perturbado hijo de Morten, Johannes Borgen (Preben Lerdoff), tal vez víctima de un delirio de grandeza que le hace creerse ni más ni menos que el propio Jesucristo. Así deambula predicando por las agrestes dunas de Jutlandia. En este caso, podríamos encontarnos ante la presencia patológica de un delirio secundario o deliroide, que tiene su origen en una experiencia o un acontecimiento vital anómalo, en este caso, la enajenación motivada por el intenso estudio de las tesis sobre la naturaleza de la fe cristiana propuestas por el filósofo y teólogo danés Soren Kierkegaard.
  3. Una tercera confrontación se produce entre la medicina (el doctor y su "método científico") y la fe (el pastor y el propio Morten). En este sentido, la curación - resurrección de Inger (Brigitte Federspiel), ¿fue o no un milagro?. La atención médica al parto que se muestra en la película se nos antoja ciertamente desastrosa, hasta el punto de tener que sacrificar la vida del recién nacido para intentar salvar a la madre. Pero, ¿cuántas curaciones milagrosas se describen en Ordet?; ¿percibe el doctor algo extraño en la difunta Inger antes de que el insensato Johannes obre su particular milagro?. ¿Sirve el trauma familiar provocado por la desdichada muerte de la matriarca como el detonante necesario para la curación de los delirios de Johannes?

miércoles, 12 de septiembre de 2007

TORO SALVAJE



ROBERT DE NIRO es JAKE LA MOTTA, "EL TORO DEL BRONX"


Quizás con demasiada frecuencia, el tratamiento cinematográfico proporcionado a los trastornos psiquiátricos no ha sido ni el adecuado ni el merecido. Tal vez esta aseveración pueda justificarse por la circunstancia que identifica a la Psiquiatría como una de las especialidades médicas más modernas; también porque, a lo largo del pasado siglo XX, el desarrollo evolutivo de la misma hasta alcanzar su plena madurez "científica", transcurrió de forma paralela a la definitiva consolidación del Cine como una de las Bellas Artes (El Séptimo Arte).

Además, no nos llevemos a engaños; el producto comercial más atractivo para los espectadores de las salas cinematográficas siempre ha sido el loco peligroso, el psicópata asesino. Y ¿qué decir del trato de las instituciones psiquiátricas, obligadas a explotar hasta la saciedad su vertiente más sádica, brutal y oscura (los manicomios), o del de los propios psiquiatras, con frecuencia personajes traumatizados o excéntricos, cuyo retrato en nada se parece al de otros especialistas médicos, digamos, más cinematográficamente ortodoxos?.


Entonces, ¿sería acaso "Toro Salvaje" (Martin Scorsese, 1980) una película sobre trastornos psiquiátricos?. La respuesta es taxativamente negativa, así como tampoco se trata exclusivamente de una película sobre el descabellado mundo del boxeo. Se trata más bien una OBRA MAESTRA, cuya complejidad narrativa y formal excede los límites del espectáculo y del academicismo cinematográfico, llegando incluso a proporcionar múltiples materiales para ensayos especializados y eruditas tesis doctorales.


¿Por qué aparece su referencia dentro de este sencillo compendio de cine médico?. La respuesta no es simple; por definición, toda selección resulta subjetiva, y las razones que la justifican, aún siendo dispares, intentan ser consecuentes:


  • El protagonista es Jake La Motta, un boxeador neoyorkino que en la década de los 40 llegó realmente a conquistar el cetro mundial de los pesos medios. Por su magistral interpretación, Robert de Niro consiguió su consagración profesional, junto al Óscar al mejor actor principal de 1980, compitiendo nada más ni nada menos que contra John Hurt, protagonista de "El hombre elefante" (David Lynch, 1980). Todavía resulta mítico el proceso seguido por De Niro para ganar más de 25 kilos de peso, caracterizando a la perfección al boxeador que terminaría sus días de gloria reconvertido en showman de escenarios baratos. Para el actor, la posibilidad de interpretar al Toro del Bronx había llegado a convertirse en una verdadera obsesión. Si el tiempo pudiera plegarse como una hoja de papel, personalmente me atrevería a asegurar que ningún otro actor, excepto el Marlon Brando de "La ley del silencio" (1954), hubiera podido interpretar tan convincentemente a Jake La Motta. Quién sabe si por ahí vendrían las referencias dedicadas al legendario film de Elia Kazan.
  • Son muchos los críticos que no conceden al boxeo la cualidad de deporte. Se basan en la brutalidad de los combates y en las lesiones y secuelas permanentes que su práctica puele dejar en algunos individuos. El Jake La Motta - Robert de Niro de esta cinta es un fajador nato, algo así como un especialista en encajar golpes del contrario. En este sentido, asistimos a una escena capital en la que, tras perder por K.O. técnico el campeonato del mundo de los ligeros, un tambaleante Jake La Motta molido a golpes se acerca a su vencedor (Sugar Ray Robinson) y le espeta: "No he caído, Ray. No me derribaste". Podría ser una hipótesis a considerar el pensar que las palizas sufridas a lo largo de su dilatada carrera deportiva podrían haberle dejado alguna lesión orgánica cerebral, y que ésta fuera realmente la causante de un delirio de celos o celotipia, convicción delirante y permanente de que su esposa Vicky (interpretada por una bellísima Cathy Moriarty) le era infiel. Esta disparatada creencia incluso le llevaría a propinarle una brutal paliza a su propio hermano Joey (Joe Pesci, otro genial debutante en esta cinta), delante de su propia familia, o a dejar casi muerto a un rival, Tony Janiro, sólo porque Vicky había comentado que era un muchacho muy atractivo.
  • Según Beatriz Vera Poseck, autora del estupendo libro "Imágenes de la Locura" (Calamar Ediciones), los delirios se experimentan como intensas y evidentes verdades no modificables ni por la razón ni por la experiencia. Se distinguen de las ideas sobrevaloradas, porque en este último caso el sujeto puede llegar a dudar de si sus percepciones son o no ciertas (incluso pueden ser psicológicamente comprensibles teniendo en cuenta la personalidad del individuo), circunstancia que no ocurre así en los delirios. Por último, existen las ideas obsesivas, aquellas en las que el sujeto que las padece reconoce lo absurdo de las mismas y suele mantener una lucha permanente con ellas. Pero en la vida real, en demasiadas ocasiones los límites entre delirio y obsesión no resultan tan nítidos.
  • Según lo anterior, el personaje interpretado por De Niro pudiera padecer un delirio celotípico (porque las evidencias contrarias a su creencia no le afectan y persisten en el tiempo - "sé lo que está haciendo..., sé que me engaña..., sólo quiero pillarla una vez..."). En varias escenas de la película (besos y saludos de Vicky con su cuñado Joey o con los mafiosos que respaldan a Jake), Scorsese deja entrever que tal vez pudieramos estar situados ante las "imaginaciones" (alucinaciones) de un boxeador "sonado". Pero, de manera muy sutil, el director tampoco despeja nuestras dudas sobre el supuesto arrepentimiento de La Motta, pues lo retrata en soledad, completamente absorto en sus pensamientos, o desesperado en las impactantes escenas de su encarcelamiento, donde se destroza las manos golpeando las paredes de la celda, mientras grita gimiendo - "¿por qué, por qué, por qué?" y "no soy un animal, no soy tan malo como piensan...". El peor enemigo de Jake La Motta, su mayor rival, el pegador que siempre le derrota (por K.O., a los puntos, por inferioridad...) es siempre el propio Jake La Motta. Cuando el verdadero Jake, acompañado por su ex - mujer, acudió al estreno de "Toro Salvaje", salió defraudado por la imagen que de él allí se presentaba. - "¿Yo era tan malo?", interrogó a Vicky; - "Tú eras mucho peor", ella le contestó resignada.
  • La pareja interpretativa formada por Robert de Niro y Joe Pesci, recién estrenada para esta película, protagonizaría otros éxitos en la extensa filmografía de Martin Scorsese, como "Uno de los nuestros" (1990) y "Casino" (1995). Un tándem de personajes advenedizos, maleantes, revanchistas y violentos. Especialmente interesante se nos muestra en "Toro Salvaje" todo aquello relacionado con la violencia doméstica machista, desgraciada cuestión tan prevalente hoy en día, que el personaje de Jake incluso llega a inocular a su hermano Joey, que amenaza a sus propios hijos ("si no te comes eso, te clavo un cuchillo en las manos"), que le propone que maltrate a su esposa ("dale una paliza y sepárate de ella..., es lo mejor que puedes hacer o te volverá loco") o que saca en volandas a su cuñada de un club nocturno, en cuya puerta le dará una fenomenal paliza al mafioso Salvi (Frank Vincent), tratando de salvaguardar el supuestamente mancillado honor de su hermano.

  • La especial textura fílmica, cuidadosamente elaborada en blanco y negro (o en gris, como prefiere Scorsese), los créditos de la película, sobreimpresionados en una maravillosa escena inicial del boxeador calentando sobre el ring, rodeado de una pegajosa irrealidad saturada de humo y vapor, mientras lacónicos flaxes son disparados en el limbo de la lejanía, la conmovedora música de Pietro Mascagni ("Cavalería Rusticana") que envuelve las escenas claves de la cinta... convierten a estas de imágenes en un prólogo tan bellamente sugestivo como el de "Muerte en Venecia" (Luchino Visconti, 1971) o "Barry Lindon" (Stanley Kubrick, 1975).
  • Para los que desean darle a esta película otra "mirada de cine". http://www.miradas.net/0204/estudios/2003/02_mscorsese/torosalvaje.html


domingo, 9 de septiembre de 2007

DERECHO A MORIR



Una exhuberante RAQUEL WELCH, cubierta con el famoso biquini de piel, en el papel de Loana, la hermosa protagonista de "Hace un millón de años" (Don Chaffey - 1966)


La reseña de la película "Derecho a morir", dirigida en 1987 por Paul Wendkos, aparece en este espacio por varias y personales razones:


  • Si bien su título ("Right to die") en principio pudiera atraer nuestra atención hacia el controvertido tema de la eutanasia, una buena parte de su metraje se dedica a la descripción del sufrimiento que dramáticamente provoca la esclerosis lateral amiotrófica (ELA) en la protagonista Emily Bauer, en su abnegado esposo Bob Bauer (Michael Gross) y a sus dos pequeñas hijas, de apenas 7 y 5 años. En este aspecto, entendemos que ésta se diferenciaría marcadamente de otros films, deliberadores más concretos de las espinosas cuestiones planteadas por el auxilio a la muerte de enfermos deshauciados o terminales, como por ejemplo emprendió Alejandro Amenábar en su oscarizada "Mar adentro" (2004). En otro orden de cosas, las referencias a esta enfermedad ya habían aparecido en las pantallas de cine con anterioridad. Concretamente, en 1942 San Wood dirigió la pelicula "El honor de los Yankees" ("The Pride of the Yankees"), con un impecable Gary Cooper en el papel estelar interpretando al malogrado Lou Gehrig, el mítico bateador y 1ª base del legendario equipo de beisbol neoyorquino. Gehrig había fallecido el año anterior como consecuencia de una ELA; desde entonces, esta afección también pasó a conocerse como "enfermedad de Gehrig".



    GARY COOPER en el papel de LOU GEHRIG, 
    "El orgullo de los Yankees"

    • La presencia de Raquel Welch en el cénit de su espléndida madurez artística. A los 47 años, la actriz se atrevió a interpretar un papel profundamente dramático, muy alejado de sus habituales registros como sex symbol de comedia. Y además lo hizo tras haber permanecido varios años condenada al puro ostracismo; se había atrevido a defender ante los tribunales sus derechos laborales como actriz frente a los todopoderosos estudios de la Metro Goldwyn Mayer (ganando el pleito y, de paso, 10 millones de dólares).
    • A pesar del formato de esta cinta, más propio de un telefilm de las tardes dominicales que de una película senso estricto, el tratamiento y desarrollo de los flash back, referentes a la pretérita y feliz vida sana de los protagonistas, se entremezcla muy acertadamente con las dramáticas escenas de la hospitalización, llegando en algunos momentos (sobre todo en las escenas de la despedida de sus pequeñas hijas, de su único hermano y de su marido) a hacer dificultosa la contención del llanto.
    • Lo que aquí denominamos detalles complementarios, que aunque parecen modestos, se nos antojan muy importantes, como por ejemplo la preciosa canción de Van Morrison, "Tupelo Honey", la aparición fugaz de un libro sobre Picasso, las fotos de Sigmund Freud o de Albert Einstein o un póster de Magritte, artista por el que detentamos una inclinación especial.

    LA VERDADERA HISTORIA DE EMILY BAUER:

    El periodista Andrew H. Malcom publicó durante un cierto tiempo en el "New York Times" una serie de artículos en los que narraba las penalidades sufridas por una profesora de psicología enferma de ELA, que con el tiempo darían lugar al libro titulado "This Far and No More", relato en el que precisamente se basa esta película.

    En la cinta de Paul Wendkos se definen muy acertadamente las diferentes fases del duelo descritas en 1969 por la doctora Kübler - Ross: negación, ira, depresión y aceptación.

    Resulta llamativo cómo la protagonista, supuestamente experta en el tratamiento de la desesperación y la angustia, termina por sucumbir como el indefenso ser humano que es (que somos) ante la idea de que su propia vida se aproxima irreversiblemente al final: no voy a morir y vamos a superarlo - ¿por qué yo y no otra que lo merezca más? - no quiero morir - la pena que me queda es por no poder ver crecer a mis hijas, por no poder estar a su lado cuando estudien, cuando me necesiten, cuando se casen, cuando tengan hijos... - son frases que ilustran nítidamente el proceso anímico y sentimental que van atravesando la protagonista enferma.

    Por encima de todo el proceso del mal físico y moral, esta película describe a la perfección cómo una enfermedad de este tipo (o también un cáncer, por ejemplo) podría llevar a la ruína a una familia en un sistema sanitario como el norteamericano, donde los intereses de la asistencia privada priman sobre los de la pública.

    Por último, destacamos dos momentos cumbre en esta ficción cinematográfica, ambos protagonizados por la paciente y por su hija mayor, de apenas 7 años:
    • el primero, ocurre cuando la niña se niega a acercarle un andador a su madre, tratando inútilmente de obligarla a que camine, ignorante de la imposibilidad de este hecho aparentemente tan vanal. A pesar de todo, la enferma se pone en pie e intenta desplazarse, para terminar bruscamente tendida sobre la alfombra del suelo, abrazada a su hija que llorará desesperada en su regazo, pidiéndole perdón. ¡De qué manera tan descarnada y cruda descubrirá esta chiquilla la desoladora dolencia materna!.
    • el segundo, tendrá lugar cuando la misma muchachita observa el cuerpo completamente inerte de su madre, tendida sobre el lecho hospitalario como un guiñapo, prisionera de tubos y complejas máquinas médicas, incapaz de hablar, de tragar, de sonreir. Con lágrimas en los ojos se vuelve hacia su padre y le pregunta: - realmente, ¿está mamá dentro de esto?.




    ESCLEROSIS LATERAL AMIOTRÓFICA

    A lo largo de nuestra vida profesional, los médicos podemos tener que enfrentarnos a crueles y aterradoras enfermedades, que atenacen nuestros corazones y minen nuestra moral por varias y diferentes razones: por los devastadores efectos físicos y psíquicos que provocan en los pacientes, por la ausencia de cualquier tipo de tratamiento conocido (haciendo desaparecer cualquier ápice de esperanza y de consuelo) y, finalmente, por el inhumano drama que además supone tanto sufrimiento para los familiares y los seres queridos del enfermo. Así ocurre con determinadas enfermedades neurodegenerativas, y especialmente, con la ELA.

    Se trata de una patología neuromuscular que cursa con una parálisis progresiva provocada por la afectación y muerte de las motoneuronas presentes enel asta lateral de la médula espinal. Su pronóstico indefectiblemente resulta fatal. Pero al contrario de lo que ocurre en otras enfermedades degenerativas del sistema nervioso, como por ejemplo en las demencias vasculares o en las de tipo Alzheimer, el paciente con ELA mantiene intactas hasta el último momento su sensibilidad y su inteligencia, lo que hace todavía mucho más penoso su padecimiento. 


    No pierden nunca la conciencia y perciben cómo se van muriendo, generalmente por asfixia o por neumonías, al paralizarse finalmente su propia musculatura respiratoria. Es una enfermedad de adultos "jóvenes" (4ª - 6ª décadas de la vida).

    Durante 5 largos años, vi deteriorarse poco a poco a mi tío Argimiro Freire en la manera que un cubito de hielo se deshace en un vaso de agua. La debilidad muscular y la descoordinación motriz comenzaron por afectarle una rodilla, curiosamente de manera similar que a la protagonista de esta película. Como si de vidas paralelas se tratase, él también recorrió infinidad de especialistas y curanderos, sin alcanzar nunca ni el más ligero alivio. 


    Sin embargo, en cierta manera fue más afortunado que la infausta Emily Bauer: murió en su domicilio, entre los suyos, sin que su agonía fuera prolongada inútilmente por medios mecánicos.

    In memorian:


    - Raul Miranda, 24 de septiembre de 2010.


    http://www.rtve.es/noticias/20091026/puedo-pero-aun-puedo-lucha-diaria-enfermo-ela/297351.shtml


    - Alberto Rodríguez Rodicio, 20 de noviembre de 2011.

    lunes, 3 de septiembre de 2007

    JOHNNY COGIÓ SU FUSIL




    DALTON TRUMBO y TIM BOTTOMS durante el rodaje



    "Lo crucial de la guerra es lo que ocurre después". Susan Sontag.

    "Más que una brutal y desasosegante película antibelicista, se trata de una contundente apología de la eutanasia"...


    Escucha "One": el videoclip de Metallica sobre la desafortunada historia de Joe Bonham.





    Dalton Trumbo tuvo que trabajar bastante tiempo camuflado bajo seudónimo. Le tocó lidiar con lo peor del Macarthismo y su caza de brujas. En el año 2005, el actor George Clooney protagonizó y dirigió "Buenas noches, y buena suerte", un moderno film en el que retrata el irrespirable ambiente social y cultural en la Norteamérica de aquellos días.

    En 1939, el propio Dalton Trumbo había escrito la que algunos entendidos consideran la mejor novela antibelicista de la historia. La tituló “Johnny cogió su fusil”. En 1971, transcurridos algo más de 30 años, el mismísimo Trumbo llevaría a las pantallas cinematográficas la película homónima. Dicen por ahí que el autor norteamericano quería que Luis Buñuel dirigiera el film. ¿Se imaginan cuál hubiera sido la visión del genio de Calanda sobre tan dramático argumento?.


    MIENTRAS JOHNNY NO COGE SU FUSIL

    El protagonista de la novela no se llama Johnny, sino Joseph (Joe) Bonham. Trumbo tomó el título de su obra a partir del primer verso de la famosa canción patriótica norteamericana "Over There", compuesta por George M. Cohan en 1917, una vez que los EEUU declararon la guerra a Alemania (6 de abril de 1917), entrando de lleno en el sangriento escenario de la 1ª Guerra Mundial. En la ficción cinematográfica, el personaje de Joe es interpretado por el entonces bisoño actor Tim Bottoms, que sería nominado en 1972 al Globo de Oro como mejor actor revelación precisamente por este papel.


    LA SUPERVIVENCIA DEL PACIENTE:


    Después de sufrir los devastadores efectos de la explosión de un proyectil probablemente disparado por un obús, el soldado Bonham queda terriblemente mutilado, sin extremidades, sin rostro, ciego, sordomudo, completamente discapacitado. Es intervenido en el hospital de campaña por el cirujano militar jefe de su ejército, el coronel (y futuro general Tillery), tullido también, interpretado convincentemente por el veterano actor Eduard Franz. Joe permanece vivo porque su bulbo raquídeo (médula oblonga) no resultó afectado entre sus extensas heridas craneales. En la película, el tórax, el abdomen y los genitales del herido resultaron milagrosamente intactos.


    Respecto a las amputaciones, los cirujanos militares de la época tenían la costumbre de practicarlas precozmente, debido a que las fracturas óseas frecuentemente eran acompañadas por lesiones vasculares y nerviosas. La osteomielitis era una complicación que estaba a la orden del día.


    Trasladémonos por un instante al año 1917 y especulemos con las probabilidades de supervivencia de un ser humano con semejantes lesiones y tan magnos destrozos tisulares causados en el fragor de la llamada Guerra de las Trincheras (presencia de barro, aguas estancadas, cadáveres en descomposición en las alambradas, sucios uniformes contaminados, etc). 


    Consideremos en primer lugar el elevadísimo riesgo de infección de las terribles heridas sufridas por el protagonista. Por esta patología se produjeron entonces la mayoría de las bajas entre los bandos contendientes.


    Recordemos aquí que la primera vacuna antitetánica eficaz data de 1914. Sin embargo, el descubrimiento de la penicilina fue muy posterior (1928) y el uso generalizado de los antibióticos es todavía más tardío. Con casi total seguridad, la solución de Carrel - Dakin, popularmente conocida como líquido de Dakin (solución acuosa tamponada de hipoclorito sódico diluida al 0.5%) éra el antiséptico comúnmente empleado para la desinfección de las heridas.


    La hidratación necesaria para evitar un shock hipovolémico se realizaba por vía oral (imposible en el caso que nos ocupa), rectal y subcutáneo.


    Otro tanto habría que añadir sobre el soporte vital parenteral, las todavía primitivas transfusiones, la administración de oxígeno, la traqueotomía abierta o el tratamiento de las úlceras de presión por la prolongada inmovilización del herido en decúbito supino. Por todo ello, no creo que el pobre Joe Bonham sobreviviera apenas unas horas, quizás unos días.


    LA ESTÉTICA DEL FILM.

    Resulta una característica esencial de esta película el relato del momento presente en blanco y negro, con escenas a contraluz que bien pudiera haber firmado cualquier director del Expresionismo alemán. Entretanto, los recuerdos que fluyen a la memoria del soldado mutilado se muestran con todo su colorido y esplendor: muy conmovedora resulta la narración de las relaciones con su difunto padre (magistral Jason Robards) junto a la melancólica y frustrada relación con su antigua novia (Kathy Fields). Algo parecido ocurre con las escenas oníricas, quizás alucinaciones visuales provocadas por la administración continuada de sedantes y analgésicos opiáceos. Tras el color de sus evocaciones, Joe siempre regresa a la dura realidad, en blanco y negro.

    En mi humilde opinión, para que esta cinta consiguiera la cuadratura del círculo solamente faltaría que Tom Waits se hubiera encargado de la banda sonora.


    LA INJUSTAMENTE DENOMINADA "GRIPE ESPAÑOLA"...


    Existen unas escenas de esta película en la que los soldados, futuros difuntos, juegan a las cartas con Jesucristo (Donald Sutherland): uno de ellos anuncia que él mismo morirá sepultado por la tierra en una trinchera, mientras vaticina que otro recluta, al que apodan El Sueco (interpretado por un novato David Soul, famoso a posteriori por su papel del rubio detective Hutch, en la serie de TV "Starsky & Hutch"), morirá de gripe durante su traslado a Europa. 


    Se cree que esta pandemia, responsable de la muerte de 50 - 100 millones de personas entre 1918 y 1919, se originó en Fort Riley (Kansas - EEUU), entre las tropas norteamericanas acuarteladas a la espera de ser transportadas para combatir en La Grande Guerre.

    No olvidemos que en el último informe de la OMS sobre el estado de la salud mundial (2007) insiste en que la mayor amenaza para nuestra colectividad continúa siendo en la actualidad una posible pandemia de gripe.


    LAS RELACIONES CON LOS SANITARIOS.


    Dalton Trumbo muestra descarnadamente la relación médico - paciente, considerando además que todos los galenos de la ficción son militares (y por lo tanto, valor - se les supone, disciplina y tratamiento marcial de las grandes catástrofes y calamidades), en contraposición con la descripción del cariño, la humanidad y la empatía del trato dispensado por las enfermeras, en especial la interpretada por la bella y malograda Diane Varsi.

    De manera semejante a la relación descrita entre el moribundo conde Laszlo Almasy (Ralph Fiennes) y su joven enfermera Hana (interpretada por Juliette Binoche) en "El paciente inglés" (Anthony Mingella, 1996), lo que la cuidadora terminará sintiendo por "su paciente", ¿será amor o compasión?. Recordamos que es precisamente la dulce Diana Varsi la que consiga comunicarse por primera vez con el inválido.


    LA EUTANASIA.

    El abordaje de la eutanasia "compasiva" en las escenas finales de esta película pudo haber servido de ejemplo a otras cintas posteriores como "Alguien voló sobre el nido del cuco" (Milos Forman, 1975), "Betty Blue" (Jean - Jacques Beineix, 1986), "Million Dolar Baby" (Clint Eastwood, 2004) o "Mar adentro" (Alejandro Amenábar, 2004). A buen seguro, en el ranking de personajes cinematográficos sometidos a eutanasia en la historia del cine, el infausto Joe Bonham se llevaría la palma.


    JOE BONHAM, EL MONSTRUO DE FERIA.


    Sin lugar a dudas, Dalton Trumbo era un buen conocedor del trabajo de Tod Browning en "Freaks" (1932). En una de las escenas de la película, el protagonista se imagina a su padre como el presentador de una atracción circense, de su propia actuación como un fenómeno de feria, sin piernas, sin brazos, sin cara. El cartel anunciador tiene su nombre , "Joe Bonham, el caso perdido", o como el personaje del padre dice: "el único ser del mundo al que no le importa nada ni nadie".

    Joe Bonham, el monstruo sin piernas ni brazos; como el Príncipe Randian, Frieda Pushnik, Violetta, Eddie Kissell, Nikolai Kobelkoff...


    UN CONTEMPORÁNEO JOHNNY QUE SÍ COGIÓ SU FUSIL..


    Al parecer, Joe Bonham tuvo un hijo póstumo; sólo hizo el amor una vez en la vida...


    "Corazones Púrpura". (Foto Nina Berman - Galería Jen Beckman)

    El sargento Ziegel el día de su boda. Este suboficial quedó completamente deformado como consecuencia de la explosión de un coche bomba en la guerra de Irak...