domingo, 19 de mayo de 2019

MUG


- "Dios te ha dado una segunda oportunidad, porque se preocupa por ti. Pero debes prometerme que comulgarás, rezarás y no escucharás heavy metal. Puede que esto haya ocurrido... a causa de tu actitud"

El párroco (Roman Gancarczyk) a Jacek (Mateusz Kosciukiewics) en "Mug" (Malgorzata Szumowska, 2018)

El 15 de mayo de 2013, un hombre de 33 años se convertía en el primer receptor de un trasplante completo de cara en Polonia. Al incluir mandíbula, paladar y la parte inferior de las cuencas oculares, se convirtió en uno de los más extensos y complejos en la historia de la Medicina.

Esta intervención, que duró 27 horas, fue realizada por el equipo del Dr. Adam Maciejewski en el centro oncológico de Gliwice, en la Alta Silesia polaca. Era la única opción para salvar la vida del paciente, accidentado en una cantera mientras trabajaba con una máquina para cortar piedra.

UNA BREVE HISTORIA DE LOS TRASPLANTES FACIALES

El primer trasplante parcial de cara tuvo lugar en el año 2005. Fue realizado por un equipo de cirujanos dirigido por el Profesor Bernard Devauchelle, Jefe de Servicio de Cirugía Oral y Maxilofacial del Complejo Hospitalario Universitario de Amiens (Francia). Para ello contaron con la colaboración del Profesor Jean-Michel Dubernard, el cirujano que consiguió el primer trasplante de mano operativo en 1998.


Isabelle Dinoire (1967 - 2016)

La paciente se llamaba Isabelle Dinoire. Tras sufrir un aparatoso accidente doméstico, le trasplantaron un triángulo de tejido facial que incluía la nariz y la boca de un donante cadáver. En diciembre de 2015, todo este proceso comenzó a complicarse debido al rechazo. Los efectos secundarios de la medicación inmunosupresora desencadenaron la aparición de un cáncer y la paciente falleció el 22  de abril de 2016.

En agosto de 2009, el Dr. Pedro Cavadas realizó el primer trasplante de cara en España, incluyendo lengua y mandíbula. El receptor era un paciente de 43 años que recibió los tejidos faciales de otro hombre de 35 años fallecido en un accidente de tráfico.


El Dr. Pedro Cavadas

Al trasplantado le faltaba la parte inferior de su rostro, debido a la radioterapia y demás intervenciones para tratarle un tumor. No podía hablar ni tragar y debía alimentarse mediante una sonda. Desafortunadamente, y por causas patológicas no relacionadas con el trasplante, este paciente falleció en 2013.

El 20 de marzo de 2010 se realizó con éxito el primer trasplante facial del mundo en el Hospital Universitario Vall de Hebrón de Barcelona (España). El Dr. Joan Pere Barret, al frente de un equipo de 25 profesionales, reconstruyó a modo de máscara el rostro desfigurado de Óscar, un joven de 31 años que apenas conseguía respirar con dificultad por la nariz y la boca a causa de las secuelas de un devastador traumatismo. Este paciente recibió la piel y músculos de la cara, nariz, labios, maxilar superior, todos los dientes y el paladar, huesos de los pómulos y la mandíbula, gracias a la pericia de los cirujanos y a las innovadoras técnicas de cirugía plástica y microcirugía reparadora de vasos y nervios.

Los tejidos utilizados pertenecían al propio paciente, no a un cadáver donante, y fueron preservados convenientemente antes de su implantación.


El Dr. Joan Barret con Óscar después de la operación

En marzo de 2011, el joven estadounidense Dallas Wiens se sometió al primer trasplante completo de cara realizado en los Estados Unidos, tras sufrir en 2008 un terrible accidente con un cable de alta tensión que pasó a convertirlo en "el hombre sin rostro".


Dallas Wiens (1985), antes y después de su trasplante facial

La operación tuvo lugar en el Hospital Brigham and Women´s de Boston (Massachusetts), centro afiliado a la prestigiosa Universidad de Harvard y pionero en este tipo de cirugía. En aquella ocasión, un equipo formado por 30 facultativos de distintas especializadas participó en una operación que se prolongó durante 15 horas, reemplazando la nariz, los labios, la piel, los músculos y los nervios profundamente dañados, con el objetivo de devolver la sensibilidad al rostro del joven Wiens.

A día de hoy, y a sabiendas que ningún trasplante dura para siempre y que existen complicaciones derivadas del tratamiento inmunosupresor, cada año se realizan más intervenciones de rostro exitosas gracias a los avances técnicos y científicos.

CINEFILIA

A propósito de rostros destrozados y de cirugías plásticas y reparadoras, en "El pabellón de los oficiales" (François Dupeyron, 2001), película ya comentada en este mismo blog, somos testigos de las penurias que tuvieron que pasar varios oficiales franceses heridos durante la Primera Guerra Mundial.


Èric Caravaca protagoniza "El pabellón de los oficiales" (François Dupeyron, 2001)

MUG: LA PELÍCULA

Quizás conocedores de todas estas experiencias anteriores, en "Mug" (Malgorzata Szumowska, 2018) el tándem formado por la propia directora y el guionista y director de fotografía Michal Englert, concibieron la historia de Jacek (Mateusz Kosciukiewics), un joven rockero admirador de Metallica (su camiseta con el lema "Ride the lightning", el exitoso segundo álbum de estudio de la banda), habitante de la Polonia rural más profunda, que tras sufrir un aparatoso accidente laboral permaneció con su rostro completamente desfigurado hasta que un trasplante facial le aporte uno nuevo.

De ahí la traducción del título original de la película, mug, que significa cara, jeta, pero también estúpido, bobo, primo. Esta es el calificativo que la gente va a aplicarle a Jacek luego de su operación, pensando que sus dificultades para expresarse estaban ligadas a algún déficit psíquico.


Malgorzata Szumowska

A propósito del rodaje, la cineasta y su director de fotografía emplearon una lente especial para que las imágenes aparecieran nítidas en el centro y difusas en la periferia, intentando imitar la visión humana para simbolizar la percepción deformada del mundo que nos rodea. 

CINEFILIA

Mateusz Kosciukiewics es el actual esposo de la directora Malgorzata Szumowska, con la que tiene una hija, Alina.


Mateusz Kosciukiewics es Jacek

A su vez, Szumowska y Englert han colaborado como guionistas en diferentes películas, como por ejemplo en "En cuerpo y alma" (Malgorzata Szumowska, 2015), un drama sobre los trastornos de la alimentación ya tratado anteriormente en este mismo blog.


IMÁGENES DE JESUCRISTO

En Cochabamba (Bolivia) se alza la más alta del mundo, un gigante de 34 metros y 2200 toneladas de hormigón armado y acero colocado sobre una base circular de 6.44 metros. Conocido como el Cristo de la Concordia, obra de los hermanos Walter y César Terrazas, desde 1987 se ha convertido en uno de los principales atractivos turísticos de la ciudad.


Pero sin lugar a dudas, el más popular desde el punto de vista histórico y cinematográfico es el Cristo Redentor de Río de Janeiro (Brasil), también conocido como Cristo del Corcovado, inaugurado el 12 de octubre de 1931 tras 5 años de construcción. La estatua mide 30.1 metros y su pedestal 8 metros. Fue realizada por el escultor polaco Paul Landowski (1875 - 1961).


Entre ambas mega-estructuras se sitúa el Cristo Rey de Świebodzin (Polonia), 33 metros de altura elevados sobre un pedestal de 16 metros y rematado con una corona dorada de 2 metros, convertido en uno de los protagonistas de este film.


Sobre la colosal imagen religiosa y el trasplante de cara al que debe someterse el protagonista se desarrolla el argumento principal de la película, una agridulce comedia coral en la que afloran los conflictos familiares, el catolicismo más tradicional y sus contradicciones, el racismo, el machismo y la xenofobia, el abandono del mundo rural por la falta de futuro, la exclusión social, el alcoholismo e incluso el sistema sanitario público polaco, incapaz de darle una cobertura completa a los cuidados que Jacek necesita, como los inmunosupresores y la rehabilitación.

CINEFILIA

En "Dioses" (Lukasz Palkowski, 2014), reputada película polaca, un paciente a la espera de un trasplante cardíaco muestra sus reticencias al Dr. Religa (Tomasz Kot) ante la posibilidad de que el órgano proceda de un donante femenino, homosexual o judío.


La realidad es capaz de superar a la ficción, y en este caso no iba a quedarse rezagada. Recientemente los medios de comunicación se hicieron eco de una noticia sobre el delicado estado de salud del popular cantante mejicano Vicente Fernández y su particular actitud de rechazo de un trasplante hepático ante la mera posibilidad de que el donante anónimo fuera homosexual o drogadicto.

De vuelta a la película ("Twarz" - cara, rostro - en su título original), imposible no dedicarle una líneas a las reminiscencias de otros filmes como "El hombre elefante" (David Lynch, 1985), donde su protagonista fluctúa desde la admiración social (médicos inmortalizando su rostro operado, ruedas de prensa, informativos especiales en  la televisión, vecinos haciéndose selfies con él al salir de misa, modelos publicitario...) hasta su consideración más cruel como auténtico fenómeno de feria (niños persiguiéndole por las calles para que les asuste). El valor de esta película como ácida crítica social resulta incuestionable.


Jacek y su fiel perro Cygan


La película comienza con unas escenas delirantes: un grupo de ciudadanos  en ropa interior compiten ferozmente por las rebajas navideñas en un centro comercial, de la misma manera que los sobrinos y el perro de Jacek pugnarán más adelante por la cabeza del cerdo sacrificado.

Antes del accidente, Jacek ya era considerado un tipo peculiar, un melenudo devoto de la estética heavy metal y del grupo estadounidense Metallica que conduce un viejo Fiat 126 de color rojo con la música a todo trapo. Tanto que llega a colocar sobre la tumba de su difunto padre una cruz blanca idéntica a las de la portada de "Master of Puppets", el tercer álbum de estudio de la famosa banda de trash metal, la misma que porta como logotipo en la espalda de su cazadora vaquera.


CINEFILIA

A propósito del pequeño Fiat 126 rojo, a finales de noviembre de 2017, desde la ciudad polaca de Bielsko-Biala le enviaron al actor Tom Hanks uno de los utilitarios fabricados en dicha localidad en 1974, un coche muy popular durante la etapa comunista. Esta anécdota se desencadenó tras fotografiarse el famoso actor estadounidense en Budapest con un modelo similar y colgar la imagen en sus redes sociales.


Después del accidente, una vez superado un doloroso y dilatado proceso de recuperación, portando un rostro nuevo que nunca fue suyo, el protagonista deberá enfrentarse al rechazo social y familiar, al abandono de su prometida Dagmara (Malgorzata Gorol) e incluso al propio repudio materno, que llega a considerarle un poseído por el diablo (la escena del supuesto exorcismo resulta hilarante). 

Tan sólo contará con el incondicional apoyo de su hermana (Agnieszka Podsiadlik) en lo que algunos críticos definen como una metáfora del Cristo abandonado por sus más cercanos apóstoles.


A modo de colofón, la metáfora de lo estrambótico alcanzará también a la colosal imagen del Cristo, cuya cabeza quedará instalada con una orientación equivocada.

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