sábado, 1 de mayo de 2010

GRACIAS POR FUMAR


"No vendemos pastillitas de menta, vendemos tabaco; algo que mola, es fácil de conseguir y crea adicción. Nuestro trabajo se hace solo..."

B.R. (J.K. Simmonds) en "Gracias por fumar"

"Me gano la vida al frente de una organización que mata a 1200 personas al día..., pero hay que pagar una hipoteca"

Nick Naylor (Aaron Eckhart) en "Gracias por fumar"

El Ministerio de Sanidad español no tiene muy claro el efecto de las llamadas leyes antitabaco a la hora de disminuir el consumo de esta droga entre la población: "es difícil demostrar que los cambios en la prevalencia del consumo de tabaco están directamente relacionados con la introducción de leyes integrales de prevención".

Sin embargo, de lo que sí se muestra convencido por las evidencias científicas es que la prohibición total de fumar en los espacios cerrados es la única medida realmente protectora para los no fumadores.


Este tipo de información recientemente publicada en algunos medios de comunicación especializados nos ha servido para volver a disfrutar de "Gracias por fumar" (Jason Reitman, 2005) una sátira sobre una de las mayores contradicciones que afectan a la sociedad contemporánea, la de la desnivelada balanza donde dos pesos se contraponen: en un lado, el gasto sanitario que provocan todas aquellas patologías relacionadas con el hábito tabáquico; en el otro, los incalculables beneficios que la industria tabaquera genera en las arcas estatales.

Hace unos años tuve la oportunidad de asistir a una conferencia sobre tabaco y pobreza impartida por Juan Antonio González Núñez, un misionero comboniano ourensano que lleva décadas trabajando en Etiopía con los que menos tienen. Se dolía de la situación de Malawi, uno de los países más populosos y desfavorecidos del mundo, con elevadas tasas de mortalidad infantil y de SIDA, con una población eminentemente rural dedicada en su mayoría al monocultivo del tabaco destinado a la exportación. Éste representa un ejemplo patente de economías nacionales supeditadas a la producción de la Nicotiana tabacum..., con escasísimos beneficios para los campesinos.

Volviendo a la película, lo primero de ella que en su día me llamó la atención fue la entretenida y colorista presentación de los créditos iniciales, basada en los títulos y en los vistosos emblemas que decoran las cajetillas de los cigarrillos. El tema musical es el exitoso "Smoke, smoke, smoke a cigarette" de Tex Williams.



El guión fue escrito por el propio Jason Reitman, basándose en una novela del escritor neoyorkino Christopher Buckley. El padre de Buckley, un popular columnista político, murió de enfisema pulmonar tras una larga carrera como fumador.

Asistimos a las aventuras y desventuras de Nick Naylor (Aaron Eckhart) un cínico, un brillante charlatán especializado en alegatos a favor de lo indefendible. En lo profesional, la vida parece sonreirle. Ocupa en Washington la vicepresidencia de la Academia de Estudios Tabacaleros, una entelequia sustentada por el todopoderoso lobby estadounidense. Sin embargo, en lo personal, está divorciado de Jill (Kim Dickens) con la que comparte la tutela de su brillante e introvertido hijo Joey (Cameron Bright). Por cierto, Jill parece haber rehecho su vida al lado de Brad (Daniel Travis), un médico..., la antítesis de Nick...

Aaron Eckhart es Nick Naylor

Adelantamos un breve apunte cinéfilo. En varias escenas de este film, sobre todo en las tomas de espalda y en los planos lejanos, Nick presenta un razonable parecido con Robert Redford, especialmente en la etapa en la que el rubio galán protagonizaba éxitos cinematográficos como "El Candidato" (Michael Ritchie, 1972) o "Brubaker" (Stuart Rosenberg, 1980).


Al frente del departamento científico de la Academia han colocado a un tal Erhardt Von Grupten Mundt, un "genio" encontrado en Alemania (¿un antiguo médico nazi?) capaz de refutar la mismísima ley de la gravedad y empeñado en rebatir la relación entre fumar cigarrillos y el cáncer pulmonar. Un puñado de sufridas ratas Wistar ha de sufrir sus extravagantes experimentos...

El jefe de Nick es el rocoso B.R. (J.K. Simmonds), un depredador procedente del negocio de las máquinas expendedoras, un personaje que no tiene nombre, pues todos aquellos que conocían la procedencia del mote... ¡murieron en Vietnam!. Un retrato de Winston Churchill, gran aficionado de los cigarros puros, ocupa un lugar privilegiado en las paredes de su despacho. Como anécdota simplemente recordar aquí que éste actor se encargaría de interpretar a otro veterano militar también bajo la dirección de Jason Reitman; nos estamos refiriendo a Mac MacGuff, el padre de la protagonista de "Juno" (2007).

Por encima de B.R., en la cúspide de esta singular pirámide de poder se encuentra El Capitán (Robert Duvall). Multimillonario gracias al tabaco, él ha sido el alma mater de la Academia. Devoto del mint julep y aparentemente retirado del negocio en sus posesiones de Winston - Salem (Carolina del Norte, EEUU), realmente es el que mueve los hilos del entramado empresarial tabaquero. Por cierto, el mint julep es un cóctel tipicamente sureño, elaborado a base de menta, bourbon, azúcar, agua y hielo, una especie de mojito donde el whiskey americano reemplaza al ron. En su selecto club de ricos hacendados tabaqueros, al Capitán se los sirven en vasos de estaño previamente refrigerados.



"The Clovers" popularizaron una canción elogiando el mint julep

El sarcasmo y la ironía están presentes constantemente en este film, al igual que la filosofía del libre albedrío. La interesada defensa de la libertad, tan presente a veces en la política norteamericana, es otro de los ejes de la trama narrativa.

Como buitres carroñeros, el autodenominado escuadrón MDM ("mercaderes de la muerte") formado por los máximos representantes de las relaciones públicas de la industria tabaquera, alcoholera y armamentística de los EEUU, se reunen periódicamente para almorzar en un restaurante de Washington. Comparten mesa y mantel con Nick dos siniestros compañeros: la dipsómana Polly Bailey (Maria Bello) y el hipócrita Bobby Jay Bliss (David Koechner), ferviente defensor de las armas de fuego. Tras la esquina favorita de estos tiburones está enmarcado un cartel en el que podemos leer: "Take pride in America. We have the best goverment money can buy". Sin comentarios.

El escuadrón MDM

El
rival de Nick y adalid de la liga antitabaco es el senador Ortolan Finistirre (William H. Macy), representante del estado de Vermont, famoso por su producción de queso tipo Cheddar, rico en grasa y que suele emplearse como acompañante en sandwichs y hamburguesas. En un alarde de habilidad, en un debate Nick culpará a este alimento como el causante de varios centenares de muertes cada año en los EEUU, implicándolo durectamente en la génesis de la aterosclerosis y la cardiopatía isquémica.

William H. Macy es el senador Ortolan Finistirre

Queda claro que los mejores clientes en el mercado son ahora los chinos, los rusos y los árabes. Pero, con la intención de incrementar si cabe todavía más el consumo de cigarrillos por parte de los jóvenes norteamericanos, a Nick se le ocurre una brillante idea: pactar con los estudios de Hollywood que los protagonistas de sus películas vuelvan a fumar en pantalla. Convence a su ex-mujer para que Joey le acompañe en el viaje a California. Mientras padre e hijo recorren la Meca del Cine,
se cruzan con un mendigo que tiene en la mano un cartón donde se puede leer una singular oferta que dice "screenplay for sale".

Nick entra en contacto con un individuo inquietante que controla el imperio cinematográfico. Se llama Jeff Megall (Rob Lowe); totalmente imbuido por la cultura y filosofía japonesas, semeja tener todavía menos escrúpulos que nuestro descarado protagonista.

Aprovechando el viaje a Hollywood, Nick recibe un encargo del Capitán: deberá llevarle un maletín repleto de dólares a Lorne Lutch (el bigotudo Sam Elliot) para tratar de comprar el silencio del antiguo "modelo" de los anuncios Malrboro, enfermo de cáncer.

Sam Elliot es el furibundo Lorne Lutch

Como la realidad frecuentemente supera la ficción, resulta que tres de los actores que prestaron su imagen al clásico vaquero de Marlboro fallecieron de cáncer de pulmón: Wayne McLaren, David McLean y Dick Hammer. Toda una casualidad.

Un anuncio protagonizado por Wayne McLaren

Completa esta extravagante galería de personajes la ambiciosa periodista Heather Halloway (Katie Holmes). Gracias a sus encantos consigue meterse en la cama de Nick mientras éste le revela inconscientemente gran parte de los secretos de su triunfo. Ya conocen el viejo refrán sobre el valor de las carretas... En la realidad, parece ser que Tom Cruise, actual marido de la actriz, intentó que se cortaran ciertas escenas de elevada carga sexual protagonizadas por su esposa...

Katie Holmes es Heather Halloway

CINE Y TABACO.

Curiosamente estamos ante un film sobre el tabaco donde nadie fuma. Se lo juro: ni siquiera un triste pitillo. Tan sólo en una escena podemos ver a Nick Naylor jugueteando con un paquete de cigarrillos vacío. En otra, observamos al Capitán con un habano sin encender entre las manos.

El único personaje que realmente intenta fumar (antes de recibir un disparo) es el del sargento John M. Stryker (John Wayne), uno de los soldados que aparecen en la película en blanco y negro que Nick está viendo en la televisión junto a su hijo. En realidad se trata de "Arenas sangrientas" (Allan Dwan, 1949) un film que narra la encarnizada batalla de Iwo Jima que tuvo lugar durante la Segunda Guerra Mundial. Esa misma confrontación ha sido posteriormente objeto de interés en las magistrales "Banderas de nuestros padres" y "Cartas desde Iwo Jima" (ambas de Clint Eastwood, 2006).

Como curiosidad, recuperamos un viejo anuncio de Camel protagonizado por el mismísmo John Wayne, que por cierto falleció en 1979 como consecuencia de un cáncer pulmonar:


Nick hace un recuento de las estrellas de cine clásico norteamericano que fumaron en pantalla: desde Cary Grant hasta Carol Lombard, pasando por Bette Davies, Humphrey Bogart y Lauren Baccal, que compartieron su primera película juntos bajo el humo de los cigarrillos: "Tener y no tener" (Howard Hawks, 1944)...



Pero como en la sociedad actual está muy mal visto que la gente fume, el inquietante Jeff Megall le propone a Nick que la industria tabaquera financie "Sector 6", un supuesto film de ciencia ficción protagonizado por Brad Pitt y Catherine Z. Jones. De esta manera el espectador podría encandilarse contemplando a una pareja tan atractiva fumándose un pitillo después de hacer el amor en una nave espacial, con la Vía Láctea como único testigo... Un argumento digno del mejor Ed Wood... Por supuesto, la campaña publicitaria de la película sería simultánea a la comercialización de una nueva marca de cigarrillos, los "Sector 6"...

CINEFILIA


Existe una escena en la que Nick trata de enseñarle a su hijo sus convincentes métodos de razonamiento debatiendo sobre sus preferencias en materia de helados. A Joey le gustan más los de chocolate y a Nick los de vainilla. Tras la discusión observamos a ambos sentados en la noria a punto de hincarle el diente a sendos helados de... ¡vainilla!. Pues bien, para poder rodar correctamente éstas imágenes, dada la escasa consistencia del helado sobre los cucuruchos de galleta, los técnicos de la película se vieron obligados a sustituirlo por... ¡puré de patatas!.

Una vez más, la magia del cine...