lunes, 22 de diciembre de 2008

XXY




Hace un cierto tiempo ya que en esta misma bitácora prestamos atención al delicado tema de los estados intersexuales. Esto ocurrió cuando comentamos sobre "Cambio de sexo" (Vicente Aranda, 1977), la película española que nos muestra las desventuras de un muchacho que rechaza su condición masculina y desea convertirse en mujer. Este drama se centraba más bien en los aspectos psicológicos propios del transexualismo.

"XXY" (Lucía Puenzo, 2007) no es una película sobre transexuales. Basada en "Cinismo", un relato original de Sergio Bizzio, se desarrolla a partir del guión escrito por la propia directora argentina. En su génesis contó con la colaboración de los Ministerios de Cultura de España, de Asuntos Exteriores y de Cultura y Comunicaciones franceses.

Se centra en las vivencias y los sufrimientos de Alex (Inés Efron), un joven de 15 años afectado por el llamado síndrome de Klinefelter. Algunas reseñas informativas sobre este film, como por ejemplo la publicada en The Internet Movie Database (IMDB), consideran a Alex como un caso de hermafroditismo. Esta apreciación es equivocada. En un verdadero hermafrodita coexisten los aparatos genitales masculino y femenino, siendo capaz además de producir al mismo tiempo gametos de ambos sexos.

Esta patología, relativamente frecuente (pues afecta a 1 de cada 500 varones nacidos vivos) está causada por una alteración cromosómica. Los afectados presentan un cromosoma X supranumerario, y su genotipo es 47 XXY. Si bien la presencia de este cromosoma adicional es constante, la traducción clínica (sintomática) del mismo resulta variable, ya que existen muchos hombres "fenotípicamente masculinos", que no llegan a percatarse nunca de que son portadores de dicha alteración genética.

Debido a todo esto, la denominación sindrómica se encuentra actualmente en desuso. Los especialistas prefieren hablar de "varones XXY".

En aras de reforzar la credibilidad de la historia, el papel de Alex es encarnado por la joven actriz mejicana. La ficción cinematográfica trata de representar un caso más o menos florido del clásico síndrome genético: el chico presenta ginecomastia, mamas de desarrollo típicamente femenino, sin apenas vello facial ni corporal. Además, también están presentes una cierta labilidad emocional y una baja autoestima.

CINEFILIA

"El niño pez" (Lucía Puenzo, 2009) volvería a reunir a la directora y guionista con la actriz protagonista, esta vez en un drama basado en la relación sentimental que surge entre una niña rica de un barrio exclusivo de buenos aires (Lala - Inés Efron) y su criada paraguaya (La Guayi - Mariela Vitale Emme)


Las muñecas con las que el Alex niña jugó durante los primeros años de su vida, ahora tienen un pene añadido. En las paredes de su cuarto observamos colgada una imagen con el árbol genealógico de las especialidades médicas de Obstetricia y GinecologíaEn el cuarto de baño del muchacho, decenas de botes con medicinas homeopáticas.




Inés Efron es Alex, en "XXY"

Sin embargo no se constatan en Alex la disminución de la líbido, los trastornos del lenguaje y la lectura, ni las malformaciones genitales; aunque en ninguna escena del film llega a mostrarse claramente, intuimos que su pene puede ser más o menos normal.


En determinadas escenas vemos cómo Alex rechaza tomarse los corticoides (hidrocortisona) que le han sido prescritos para retrasar su virilización.

Alex tiene una iguana como mascota, para algunos, animal que simboliza la fertilidad y la abundancia...; por si fuera poco, el chico ha de enfrentarse con la ignorancia y la intolerancia de su comunidad, que rechaza a los que son diferentes. Unos bárbaros incluso intentan forzarlo, poseídos por una insana curiosidad.



Mediante amniocentésis o biopsia de las vellosidades coriónicas, muchos casos de varones XXY pueden ser diagnosticados antes de nacer. En la película se hace referencia a esta posibilidad, pues así lo relata el propio padre en el particular caso de Alex.

Pero, en este film, paralelas a la de Alex transcurren otras historias. Está la de Néstor Kraken (encarnado por un introspectivo Ricardo Darín, en las antípodas de sus mejores registros como pillo y vividor). El abrumado padre de Alex es un biólogo marino (¡qué apellido más sugestivo para un hombre que estudia la vida marina!), huido de la metrópolis bonaerense para refugiarse en el Instituto de Biología Marina de Piriápolis, en el litoral atlántico uruguayo, donde se dedica al cuidado de las tortugas marinas.



Tortugas disecadas en el zoo de Medellín (Colombia)

Kraken y su esposa Suli (Valeria Bertuccelli) en todo momento ven en Alex a una hija, a una chica adolescente, y como tal mujer la han venido tratando desde su nacimiento. Todas las fotos infantiles existentes en casa son las de un niña preciosa. Como padre se muestra reacio a cualquier tipo de tratamiento hormonal y quirúrgico de la "enfermedad" de su hija. Intentando que Alex entienda su peculiaridad anatómica, Kraken le entrega su propio tratado, "Orígenes del sexo", libro que también vemos hojear a Ramiro, el cirujano, mientras viaja hacia Piriápolis con su familia.



En una secuencia clave en el desarrollo de la película, Kraken visita al dueño de una gasolinera, un hombre supuestamente XXY, que aceptó evolucionar desde el fenotipo femenino de su infancia hasta su realidad masculina definitiva.

También está la historia del pusilánime Álvaro (personaje bordado por el joven Martin Piroyanski), el hijo de Ramiro (Germán Palacios) y Erika (Carolina Pelleritti), la pareja que visita a Alex y su familia en la cabaña de la playa. Apocado, tímido, introvertido, vegetariano, Álvaro está condenado a vivir bajo la sombra protectora de su padre, un brillante y prepotente cirujano plástico que valora tratar la problemática de Alex. 

En una escena especialmente dura, Álvaro le pregunta a su padre por qué no le tiene afecto, llorando mientras demuestra una admiración por el talento de su progenitor, sentimiento que no es recíproco. Enamorado de Alex, Álvaro acaba de descubrir su homosexualidad, hecho que Ramiro jamás aceptaría.



Aventurándonos un poco más, descubrimos un simbolismo, tal vez no intencionado, que Lucía Puenzo incluye en su película. La presencia de las tortugas, con ese supuesto llanto particular atribuido a su especie se nos antoja la metáfora de la pérdida de la inocencia y del miedo a lo diferente, sentimientos también presentes en "El llanto de la tortuga" (Francisco del Villar, 1975), película mejicana embarcada en otros derroteros testimoniales. Pero, no es cierto que las tortugas verdaderamente lloren...


Omnipresente está el océano, reflejado en la penetrante mirada azul aguamarina de Alex, que corretea por las agrestes playas uruguayas, con sus cerros y pinares, mientras una brisa que casi puede ser percibida desde nuestro asiento de espectador le alborota los cabellos. Por delante de nuestros ojos desfilan los paisajes silvestres de Playa Solís, Playa Verde o Playa Hermosa.

EL DESCUBRIMIENTO DEL SEXO

En esta película, la atracción sexual despierta repentinamente en los adolescentes: en Álvaro, en el propio Alex y también en Vando (Luciano Nóbile), el antaño mejor amigo del muchacho. Una noche, mientras al calor de una fogata los tres beben de la misma botella en la playa, observamos cómo Vando está fascinado por el lado femenino del protagonista, a pesar de que incluso ambos terminan orinando de pie a orillas del mar. Álvaro, al contrario, con su homosexualidad recién descubierta tras una relación íntima con Alex, se siente más atraído por el lado masculino.

LOS CUCHILLOS

En "XXY" hay dos secuencias metafóricamente destacables: 
  • En la primera, Ramiro filetea un pedazo de carne en la cocina. Tras hundir el cuchillo en la carnosidad, comienza a olisquearse los dedos (el cirujano convertido en un carnicero). Instantes después, Alex entra en la estancia para beber unos tragos de leche. 
  • En la segunda Suli trocea una zanahoria (símbolo fálico) con un cuchillo afilado; su mente atribulada está centrada en una posible solución quirúrgica para la problemática de su hijo Alex. Accidentalmente, el despiste le cuesta un corte en un dedo de su mano (la madre prueba el filo del acero en sus carnes). 
En el cristal trasero de la camioneta de Kraken, una pegatina de The Beatles. Detalle significativo en una bella película que se aproxima a la historia de dos padres y dos hijos. La de Ramiro, el orgulloso cirujano que quiere tener un hijo talentoso, intransigente con Álvaro ante la posibilidad de que éste realmente sea un "puto" (homosexual), y la de Kraken, el padre que desea seguir teniendo una hija.

CINEFILIA



"Transamérica" (Duncan Tucker, 2007) es una película independiente estadounidense centrada en el ámbito de la transexualidad. Protagonizada por Felicity Huffman en el papel de Sabrina Osbourne (Bree) y por Kevin Zegers como Toby Wilkins, nos muestra las vicisitudes que han de atravesar un padre transexual a la espera de una definitiva intervención quirúrgica de reasignación de sexo y un problemático hijo de 17 años del que desconocía su existencia.

LA BATALLA PROSIGUE...

A día de hoy, el ICD 10 de la Organización Mundial de la Salud (OMS) continúa incluyendo a las personas transgénero en la misma categoría que los pedófilos y los cleptómanos. Por lo tanto, las personas que no se identifican con el sexo que les fue asignado al nacer siguen siendo consideradas enfermos mentales.

Para la OMS, los trastornos mentales van asociados a malestar general y problemas que dificultan el funcionamiento adecuado del razonamiento.

Resulta que este estigma ha sido denunciado en múltiples ocasiones por los profesionales y las asociaciones de afectados, ya que provoca en estas personas altas tasas de depresión y otros trastornos psiquiátricos.

Existe un trabajo específico publicado recientemente en The Lancet Psychiatry, se publican los resultados de una encuesta llevada a cabo con 250 personas transgénero en Méjico, el primero de una serie de estudios similares que se realizarán en Brasil, Francia, India, Líbano y República Sudafricana.

Este trabajo indica que el rechazo social y la violencia tan a menudo padecida por estas personas están implicadas en la génesis de sus problemas mentales, y no tanto las cuestiones relacionadas con su propia identidad sexual. Se espera que sus conclusiones obliguen a la OMS a cambiar sus consideraciones.

2 comentarios:

Madame Black dijo...

hola...


Que tal?

como estas?

muy interesante tu blog,
se nota que conoces mucho del tema, para serte sincera yo nose mucho...


feliz comienzo de año...


saludos y un beso grande...!!!



Atte. Samantha...


P.s.

Te seguire.

Anónimo dijo...

Cómo se cita este Blog para referenciarlo en un ensayo