sábado, 21 de noviembre de 2015

EL MUNDO EN SUS MANOS (GIFTED HANDS: THE BEN CARSON STORY")


- "Por qué desperdiciar el tiempo con la televisión. Si usaran ese tiempo para utilizar los dones que les dio el Señor, ¡pronto los estarían viendo a ustedes por la televisión!"...

Sonya Carson a sus hijos Curtis y Ben en "El mundo en sus manos" (Thomas Carter, 2009)

Año 1987. De repente escuchamos "Comfort ye, comfort ye, my people" el primer movimiento vocal de "El Mesías", oratorio compuesto por George Frideric Handel en 1741. Mientras un cirujano de color se lava las manos antes de iniciar una operación en el Hospital Johns Hopkins de BaltimoreMaryland, la escena nos traslada a la consulta de otro facultativo, en un hospital de Ulm (Alemania). Le está comunicando a una pareja que los hijos que esperan tienen un problema extremadamente grave...

La cámara se pasea por la máquina de control de la anestesia: isoflurano, enflurano, halotano... El guión de esta película es obra de John Pielmeier, que para ello se basó en el libro "Gifted Hands: The Ben Carson Story", escrito por el Dr. Benjamin Carson y Cecil Muphrey. Se trata de un biopic sobre la vida de este extraordinario neurocirujano, hoy en día retirado y uno de los candidatos oficiales a la presidencia de los Estados Unidos por el Partido Republicano.




El Dr. Carson (Cuba Gooding Jr) deberá viajar a Ulm para enfrentarse a un reto extraordinario: separar a Johann y Stephan, los gemelos siameses del matrimonio Rausch, que nacieron unidos por la parte posterior de sus cráneos. Por unos instantes, deberíamos contemplar el paisaje de la ciudad natal de Albert Einstein, con la estilizada torre de su catedral gótica, la más alta entre las iglesias del mundo (161 metros), pero las imágenes reales que nos muestran corresponden a la ciudad de Hamburgo. Un "pequeño" error del equipo de localización...




Catedral del Ulm en 1844

En realidad, en septiembre de 1987, al frente de un equipo de 70 personas, y tras 22 horas de intervención quirúrgica, el Dr. Carson consiguió separar con éxito a los siameses Patrick y Benjamin Binder, de 7 meses de edad.



Éste fue el primer caso en la historia de la medicina en que ambos hermanos consiguieron sobrevivir a una operación tan complicada, subsistiendo en la actualidad, con graves complicaciones, pero de una manera completamente independiente.

No siempre ocurre esto, si bien el listado de este tipo de intervenciones continúa incrementándose cada año...




El verdadero Dr. Benjamin "Ben" Carson

Antes de comenzar un procedimiento tan complejo, un equipo multidisciplinar formado por médicos y personal de enfermería había ensayado cada paso, cada movimiento de cada una de las etapas de la operación. El Dr. Carson ofreció el bisturí a su jefe, el Dr. Donlin Long (Ele Bardha), máximo responsable del Servicio de Neurocirugía del Johns Hopkins, como señal de deferencia y respeto. Pero Long rechazó el gesto. El éxito o el fracaso serían responsabilidad del propio Carson.

La película nos muestra como los gemelos Binder permanecieron en animación suspendida durante una hora, el período crítico de la operación, con el corazón detenido, las funciones cerebrales paralizadas y su sangre enfriada y depurada gracias un circuito de circulación extracorpórea. Estos 60 minutos resultaron cruciales para poder separar a los bebés que compatían el seno venoso sagital superior, evitando que se desangrasen durante el acto quirúrgico.


Los doctores Long y Carson explicando la intervención quirúrgica que separó a los gemelos Binder en septiembre de 1987 (Fred Kraft/Associated Press).

Pero existieron eventos que la ficción cinematográfica no nos mostró. Una vez reanimados los pequeños, algunos pequeños vasos de sus cerebros comenzaron a sangrar con profusión, un efecto secundario probablemente relacionado con el empleo de fármacos anticoagulantes, percance que hizo necesario el empleo de más transfusiones. Por si fuera poco, el edema cerebral se sumó a las complicaciones.


Dr. Craig Dufresne

Para evitar el fallecimiento de los bebés, se decidió finalizar la operación lo antes posible sin conseguir completar el plan preestablecido. Retirados del quirófano los neurocirujanos, los cirujanos plásticos ocuparon su lugar. El Dr. Craig Dufresne había diseñado un modelo por ordenador a partir de unas cubiertas de malla de titanio destinadas a reparar el cráneo de los hermanos Binder. Si la evolución era favorable, los injertos óseos se irían desarrollando sobre dicha malla metálica permanente. Pero, a causa de la inflamación y las dimensiones de la herida quirúrgica, el cerebro de uno de los pequeños no se pudo recubrir y permaneció protegido solamente con la malla quirúrgica.

En 1989, casi dos años después de la compleja intervención, los hermanos Binder continuaban vivos, en situación de completa dependencia, con grandes secuelas neurológicas. 

LOS GEMELOS BANDA Y OTRAS INTERVENCIONES

En 1997, el Dr. Carson y su equipo viajaron a Sudáfrica para separar a los hermanos Luka y Joseph Banda, dos lactantes originarios de Zambia. Se trató de la primera intervención exitosa capaz de desconectar a dos gemelos craneópagos de tipo II (unidos por la parte superior de sus cabezas). Fueron felizmente separados tras una dilatada operación que duró 28 horas.


Con anterioridad, el propio Dr. Carson había sido invitado por el Dr. Sam Mokgokong, neurocirujano jefe del hospital de Ga-Rankuwa, construido en las afueras de Pretoria  (República Sudafricanapara atender a la población de color en la época del apartheid. En 1994, fueron intervenidas las siamesas Nthabiseng y Mahlatse Makwaeba, de 9 meses de edad, unidas por la parte posterior de sus cabezas. La primera falleció pocas horas después como consecuencia de las complicaciones pulmonares y cardiovasculares.


Dr. Samuel Mokgokong

El Dr. Carson donó sus servicios. El hospital sudafricano solamente se hizo cargo de sus gastos. Si las gemelas hubieran sido trasladadas a Baltimore, su operación hubiera ascendido a 1 millón de dólares. El padre de las pequeñas, un humilde guarda de parques, ganaba entonces unos 200 dólares mensuales.

UNA INFANCIA Y UNA ADOLESCENCIA COMPLICADAS

En esta etapa de su vida, ninguno de sus profesores ni compañeros de escuela hubiera apostado un centavo por Ben Carson. ¿Cómo pudo en muchacho de color procedente de una familia desarraigada llegar a ser un eminente neurocirujano?





Kimberly Elise es Sonya Carson

Ben Carson nació en Michigan en 1951. A principios de los años 60, en Detroit (ciudad de natal de su madre), el joven Bennie (Jaishon Fisher) era el peor estudiante de su clase. Tanto él como su hermano mayor Curtis (Tajh Bellow) fueron criados por una valerosa madre que no escatimó esfuerzos para que sus hijos salieran adelante en la vida, a pesar de sus limitaciones personales y de la escasez económica.


Tenía problemas de adaptación y sufría las chanzas de sus compañeros, a las que solía responder con agresividad y violencia. Pero, además de su indudable esfuerzo de superación personal, la verdadera responsable de su exitosa carrera fue su madre, Sonya Carson (Kimberly Elise), una joven ama de casa abandonada por su pareja, madre de dos chicos y una trabajadora incansable como empleada del hogar y limpiadora intentando sacar adelante a su familia. Los aficionados al cine recordamos a esta popular actriz por su interpretación de Denise Archibald en "John Q" (Nick Cassavetes, 2002).

CINEFILIA

"Papá lo sabe todo" ("Father Knows Best"), la serie original creada por el escritor Ed James, saltó a la fama desde la radio hasta la pequeña pantalla para deleite de los telespectadores, entre 1954 y 1960. Jim Anderson (Robert Young) es el padre de una feliz familia norteamericana de clase media formada por su esposa Margaret (Jane Wyatt, galardonada en tres ocasiones con el premio Emmy a la mejor actriz) y sus tres hijos: Betty (Elinor Donahue), Bud (Billy Gray) y Kathy (Lauren Chapin). Las inquietudes cotidianas de esta familia ejemplar provocan la hilaridad de los hermanos Carson en algunas escenas de "El mundo en sus manos" (Thomas Carter, 2009)



El tesón y las sólidas convicciones religiosas de la madre (Adventista del Séptimo Día) consiguieron que Ben y Curtis fueran modificando progresivamente su apatía y desinterés por sus estudios convirtiéndose en unos estudiantes ejemplares.

MÁS CINEFILIA

Los hermanos Carson continuaban derrochando demasiado tiempo sentados ante el televisor. Sus programas favoritos eran los concursos de preguntas y respuestas y los episodios de Rin Tin Tin y su inseparable Cabo Rusty (Lee Aaker). 



Entre 1954 y 1959, el famoso pastor alemán fue el protagonista de una exitosa serie televisiva, 166 episodios transmitidos por la cadena ABC. Anteriormente, desde 1922 a 1931, el fantástico perro figuró en varias películas y seriales radiofónicos.

La Sra. Carson, analfabeta y buena conocedora de las limitaciones laborales que en su vida representaron la falta de formación básica, compromete a sus hijos en la lectura semanal de dos libros, de los que cada vez tendrán que presentarle un resumen escrito.


En la biblioteca, el joven Ben Carson elige un ejemplar al azar. Se trata de "La Dama o el Tigre y otras historias", en el que se encuentra este relato popular escrito por Frank R. Stockton en 1882, considerado como un experimento mental sobre el libre albedrío, la creencia defensora de la capacidad humana para elegir y tomar sus propias decisiones, en el caso de Ben, dejar de ser uno de los peores de su clase para convertirse en un alumno de lo más destacado.

Y qué mejor banda sonora que le elegida para ambientar estas escenas del aprendizaje del futuro neurocirujano que Sam Cooke y su "Wonderful World"...



En la prestigiosa Universidad de Yale, el Doctor Carson obtuvo el título de Psicología, para graduarse más tarde en Medicina en la Universidad de Michigan. Posteriormente, ya en el Hospital Johns Hopkins (Baltimore - Maryland), completó su formación como médico interno en Cirugía General y médico residente en Neurocirugía. En 1983, tras una etapa en Perth (Australia), donde desempeñó el cargo de Jefe Residente de Neurocirugía del Hospital Sir Charles Gairdner, regresó de nuevo a los EEUU.


En 1984, a los 33 años de edad, fue nombrado Director del Departamento de Neurocirugía Pediátrica del Hospital Johns Hopkins.


El Dr. Carson con su madre Sonya y su esposa Candy

Esta película nos lo muestra en una escena, siendo ya médico residente, en su primera ronda de visita con el Dr. Freeman (Geoffrey Beauchamp); en una cama reposa un muchacho que padece un Síndrome de von Hippel-Lindau, ingresado por padecer múltiples tumores cerebrales. Ésta es una rara enfermedad considerada de herencia autosómica dominante. Fue descrita por primera vez en 1894 por el oftalmólogo alemán Eugen von Hippel, relacionada con una mutación genética en la síntesis de uno o ambos alelos del gen supresor tumoral de von Hippel-Lindau (VHL), que se encuentra en el cromosoma 3




Dr. Eugen von Hippel (1867 - 1939)

En 1929, Lindau describió una variación de este síndrome, en este caso causado por una mutación de novo (no hereditaria).





Dr. Arvid Lindau (1892 - 1958)

En este peculiar síndrome, se produce un crecimiento anormal de los vasos de la retina y del cerebelo. Existe también una mayor predisposición al padecimiento de quistes y neoplasias renales, del SNC (en especial de la médula espinal cerebelosos), pancreáticos (tumores neuroendocrinos) y retinianos. Por todas estas complicaciones, fundamentalmente las vasculares cerebrales, las personas afectadas por este síndrome no suelen vivir más allá de los 40 años.


SINDROME DE RASMUSSEN



El Dr. Carson fue el primer neurocirujano en practicar exitosamente un hemisferectomía en el Hospital Johns Hopkins de Baltimore. En esta película se hace referencia a este caso clínico tan particular. Se trata de una niña afectada por un síndrome de Rasmussen, también conocido como encefalitis crónica focal, y que suele afectar a niños menores de 15 años. Debe su nombre al neurocirujano canadiense Theodore Rasmussen, especialista pionero en el tratamiento y en la histopatología de la epilepsia.





Dr. Theodore Rasmussen (1910 - 2002)

Se trata de un cuadro caracterizado por graves y frecuentes convulsiones, tal y como podemos apreciar en este film. Al ser refractario al tratamiento médico con fármacos anticonvulsivantes, el Doctor Carson propone a la familia practicarle una hemisferectomía a la pequeña paciente, extirpando quirúrgicamente la mitad cerebral afectada. 

Esta intervención puede acarrear diversas e indeseables secuelas permanentes, pero en el caso de los cerebros infantiles, debido a su neuroplasticidad, el hemisferio residual suele desempeñar funciones del extirpado, limitando así la dependencia futura (hemiplejía, alteraciones de la percepción visual, etc). En la actualidad, la hemisferectomía funcional es el procedimiento elegido, desconectando los lóbulos frontal y occipital del resto del cerebro.