martes, 26 de junio de 2012

MI VIDA ES MÍA



"Lo único que me queda es mi pleno conocimiento. Y no quiero que eso también me lo paralicen..."
Ken Harrison (Richard Dreyfuss) en "Mi vida es mía"


Observamos que un signo de interrogación decora el título de "Mi vida es mía" (John Badham, 1981), probable influencia del original en inglés, "Whose Life Is It Anyway?", algo así como "¿Qué clase de vida deseas escoger?"...


Tenemos la sensación de que esta película ha pasado un tanto desapercibida en los anales del cine "médico", si es que tal genero existiese, una situación quizás demasiado injusta tras su análisis pormenorizado. 


Desde aquí reivindicamos su revalorización como una reflexión muy aprovechable para determinada cuestiones delicadas que influyen en la vida y muerte de las personas. Se trata de una obra recomendable, por ejemplo, para estudiantes de ciencias de la salud, médicos, enfermeras, abogados y docentes de Medicina o Bioética.




Además, este film atesora otra gran obra, la banda sonora del compositor Arthur B. Rubinstein, que también colaboraría con este mismo director en "El trueno azul" (John Badham, 1983).


La comparación de este film con "Mar Adentro" (Alejandro Amenábar, 2004) resulta obligada, aunque de antemano decanto mis preferencias por el film de Badham al considerarlo más completo desde el punto de vista ético y formal.






Javier Bardem en su inolvidable encarnación de Ramón Sampedro

Un breve apunte comparativo: mientras en "Mi pie izquierdo" (Jim Sheridan, 1989) el personaje principal de Christy Brown (inconmensurable Daniel-Day Lewis) trata de superar a toda costa su discapacidad intentando disfrutar de una vida plena y lo más autónoma posible (a pesar de sus evidentes limitaciones), en los films de Badham y Amenábar sus protagonistas renuncian a continuar con una existencia que les mantiene cautivos en su lecho, precisamente porque asumen que jamás podrán experimentar de nuevo todas aquellas sensaciones que disfrutaron antes de los accidentes que trucaron sus trayectorias vitales. Podríamos encontrarnos ante demandas antagónicas de una vida conceptualmente "normal".


El guión de la película es obra del dramaturgo británico Brian Clark, autor de la pieza teatral homónima, si bien en los créditos también figura como guionista Reginald Rose. En 1972, Richard Everitt había dirigido para la televisión una obra de idéntico nombre, protagonizada por el actor Ian Mc Shane en el papel del escultor Ken Harrison. En 1979, el actor Tom Conti fue galardonado con un premio Tony por representar sobre los escenarios este mismo papel.




Finalmente, el drama original de Brian Clark también despertó el interés del actor y director catalán Josep María Flotats, que en 1987, al frente de su propia compañía, llevó a los escenarios del Teatre Poliorama de Barcelona una adaptación del mismo bajo el título de "El Dret d´Escollir"... Un año más tarde, dirigió para TV3 la adaptación de  Carme Serrallonga.


CONSIDERACIONES PREVIAS.


Desde los tiempos de Hipócrates hasta las postrimerías del siglo pasado, la ética médica se fundamentaba en el principio de beneficencia, que buscaba el bien del enfermo en un modelo que paradójicamente no contaba con el propio paciente.


Según el Prof. Enrique Villanueva Cañadas, Catedrático Emérito de la Universidad de Granada (España), los clásicos sostenían que la enfermedad (enfermo - infirmus, falto de firmeza) afectaba al soma y a la psique del individuo, dejándolo en un estado de minusvalía psíquica que obligaba al médico a convertirse en su tutor. De esta forma tan sutil, el profesional actuaba en base a su propia conciencia, en el mejor de los casos "modulada por los códigos deontológicos"... Gracias a ello se alcanzaron grandes hitos en la Historia de la Medicina pero también se cometieron infinidad de atrocidades...


Esta firme convicción de corte clásico es la que guía el comportamiento profesional del Dr. Michael Emerson (John Cassavetes), un alumno aventajado del sistema paternalista de asistencia médica. 





John Cassavetes es el Dr. Michael Emerson


En España, tras el advenimiento de la democracia y la promulgación de la Constitución de 1978, se consolida el derecho de autonomía del paciente frente al Estado, algo que se había iniciado en los EEUU en la década de los años 50. Así el enfermo recupera el derecho a intervenir en todo aquello referente a su salud.


LA PELÍCULA


La cámara realiza un travelling aéreo sobre el Christopher Columbus Waterfront Park, en Boston, donde un grupo de operarios se afana en los últimos retoques en la instalación de una gran escultura metálica de estilo abstracto que recuerda a una nave con las velas desplegadas.




Detalle de la famosa pérgola del parque bostoniano


El escultor Ken Harrison (Richard Dreyfuss) y su novia Pat (Janet Eilber) contemplan orgullosos la obra lista para ser inaugurada. Todos parecen satisfechos y felices, hasta que un inesperado accidente de tráfico deja a Ken tetrapléjico postrado en una cama del Faulkner Hospital de Boston (Massachusetts).


Una breve anécdota para cinéfilos: para facilitar el rodaje, el director de producción Gene Callahan diseñó un set especial dentro de los estudios de la Metro Goldwyn Mayer (MGM), con mamparas acristaladas y amplios ventanales que permitían a los actores y al equipo de rodaje trabajar de manera más cómoda.


Los bomberos excarcelan a Ken, aprisionado entre un amasijo de hierros retorcidos. El equipo de rescate lo inmoviliza y procede a su traslado inmediato al área de urgencias, donde vemos cómo los médicos le administran 1 gramo de Solu-Moderin® (metilprednisolona) y 2 unidades de plasma... En una primera exploración de este politraumatizado le son detectadas 4 fracturas costales (que le están provocando un pneumotórax), una fractura bilateral de tibia y peroné, una fractura pélvica y una luxación de la 2ª vértebra cervical con contusión medular. Además el paciente estuvo 30 horas en coma grado IV y hubo de practicársele una esplenectomía y una nefrectomía bilateral subsidiaria de diálisis cada 48 horas.

UNA ERRATA: las fracturas vertebrales cervicales altas (C1 - C2) producen tetraplejia y pueden resultar mortales. Siempre que el compromiso neurológico esté por encima de C3, existe una parálisis del diafragma que convierte al paciente en subsidiario de ventilación mecánica. Esta situación no se manifiesta en esta película, por lo que no existe concordancia entre las imágenes radiológicas mostradas (fractura y luxación de C3) y la clínica del paciente. En el caso que nos ocupa, el cirujano ortopédico (Tony Simotes) se decantó finalmente por una artrodesis.




Richard Dreyfuss es el escultor Ken Harrison


Tras la que se nos antoja una complicadísima recuperación inicial, obviada prácticamente en la película, el día a día de Ken transcurre entre las visitas de su novia y las relaciones, plagadas de ironía ("¿sabe lo que le ocurrió al cirujano plástico? - se derritió al ponerse cerca del fuego"), con las enfermeras que le atienden: la veterana Sra. Rodríguez (Alba Oms) y la novata Srta. Sadler (Kaki Hunter). Nos enteramos que ya han transcurrido 6 meses desde el infausto accidente.

Según los expertos, existe una serie de factores que influyen en la capacidad adaptativa en una persona:

- Falta de una relación de confianza.
- Escasas habilidades de comunicación.
- Baja autoestima.
- Percepción errónea de que todo cambio en la vida es una amenaza.
- Falta de apoyo familiar, psicosocial o económico.

El personaje de Ken Harrison parece estar convenientemente dotado de todas estas características, por lo menos en las primeras etapas de su enfermedad. Pero, el paso inexorable del tiempo y la asunción de que nunca volverá a disfrutar de su propia autonomía, que jamás volverá a ser el que era, irá minando paulatinamente su entereza.

Después de los cuidados cotidianos, llega la soledad. Para romper tanta monotonía irrumpe en escena el celador John (el actor y director Thomas Carter). Entre ambos varones surgirá una entrañable amistad. John compagina su trabajo en el hospital con su afición a la música, llegando a improvisar para Ken un disparatado concierto con su grupo, "The Rebel Rockers", en los sótanos del propio hospital.





John afeita cuidadosamente a Ken...

A pesar de su buena relación, y quizás influenciado por los ideales de aquel pujante Black Power de los 60 y los 70, John llega a plantearse un interrogante: ¿por qué el sistema sanitario se empeña en mantener vivos a pacientes como Ken Harrison, incluso en contra de su voluntad, mientras en África se mueren a diario centenares de niños y adultos carentes de la más mínima asistencia sanitaria?

La atractiva Dra Clare Scott (Christine Lahti) visita diariamente a Ken: auscultación cardíaca y respiratoria, reflejos pupilares... El paciente realiza diálisis durante 4 horas en días alternos... Para tratar un cuadro de ansiedad larvado la Dra Scott le pauta a su paciente 5 mg diarios de  Valium ® (diazepam) por vía oral... Todos sospechan que Ken comienza a percatarse de su parálisis irreversible.




EL DR. EMERSON...

La primera escena en la que contemplamos al director médico del hospital se encuentra pasando visita con los médicos residentes de su servicio. Ante el cadáver de un enfermo que acaba de fallecer debido a un cáncer de colon con metástasis hepáticas, el Dr. Emerson no se resigna y despliega una máxima de su doctrina asistencial: la muerte es nuestro enemigo... a pesar de encontrarse ante un caso terminal.

El debate sobre el tratamiento de Ken que se desata entre el Dr. Emerson y la Dra Scott es muy interesante desde el punto de vista bioético. Ante la negativa del paciente para tomarse el tratamiento ansiolítico prescrito, el Dr. Emerson decide por sus cuenta que se le administre por vía parenteral, aunque sea contra la voluntad del enfermo. Este episodio desata el conflicto, pues el paciente ha decidido que no quiere seguir recibiendo tratamiento.


A modo de flashback existe una escena harto significativa, la única en blanco y negro en toda la película; sirve para describir las tribulaciones del escultor tetrapléjico añorando los felices momentos del pasado disfrutados en su estudio, mientras se concentraba en los bocetos para una escultura de su novia que danza a su alrededor. Recordemos que en aquel tiempo Janet Eilber era una reputada bailarina de la prestigiosa Compañía de Danza de Martha Graham.



Janet Eilber

Estas imágenes oníricas, incluyendo un desnudo integral, nos muestran a la Eilber en todo el esplendor y plenitud de su energía artística.

Pero Ken ha tomado una decisión y primero debe romper cualquier atadura con su pasado, aun a costa de renunciar al amor de Pat. La imagen del jarrón haciéndose pedazos al caer al suelo con las flores que cada día ella le traía representa una hermosa metáfora de esta separación.

Ken Harrison rechaza también el auxilio que pretende prestarle una asistente social hospitalaria, la Sra Boyle (Kathryn Grody). Después de discutir con ella, sufre un episodio brusco de disnea que "obliga" a la enfermera Rodríguez a suministrarle oxígeno. Recordemos que ante una situación de emergencia no es necesario el consentimiento del paciente. En esta escena percibimos como Ken intenta apartar la cabeza para que no le administren el tratamiento mediante una mascarilla.

Los pacientes tetrapléjicos sufren con cierta frecuencia cuadros agudos de disfunción respiratoria por la parálisis de la musculatura respiratoria que se encuentra por debajo de la lesión neurológica:

   - En la fase aguda, las complicaciones respiratorias suponen la primera causa de mortalidad. 

   - En la fase crónica la capacidad para toser se ve mermada, la disnea puede provocarse por un simple cambio postural, el tono de la voz está apagado y las secreciones pueden acumularse en las vías respiratorias; si éstas se infectan aparecen complicaciones como bronquitis y neumonías.

En la recientemente aclamada comedia francesa "Intocable" (Olivier Nakache y Eric Toledano, 2011) son evidentes estos episodios patológicos respiratorios que periodicamente afectan al millonario Philippe (François Cluzet) uno de sus protagonistas.


EL ABOGADO CARTER HILL.

El siguiente paso de Ken será contactar con un letrado. Es el turno del apocado, tartamudo, introvertido pero pertinaz Sr. Carter Hill (Bob Balaban). Este abogado estaba encargado de la reclamación contra la compañía de seguros del camión causante del accidente de tráfico.



Carter Hill defendiendo la demanda de Ken Harrison

Amparándose en el principio de autonomía de su cliente, el Sr. Hill se encargará de representarlo en la demanda de éste contra el hospital, para que los médicos le den el alta voluntaria y así poder morir en la paz de su domicilio.

Enfrente, el Dr. Emerson enrocado en el principio de beneficencia: "¡somos médicos, debemos proteger la vida!... hemos invertido 6 meses y un montón de dinero en este paciente; no voy a echarlo todo por la borda"...

Para el abogado, el nudo gordiano del pleito se basa en el intento de demostrar ante la ley que el Sr. Harrison está capacitado decidir decisión el rechazo de su tratamiento; por supuesto, el Dr. Emerson pondrá todo su empeño en demostrar lo contrario, pues entiende que el paciente sufre un trastorno depresivo reactivo a su patología.



La ley de Higiene Mental en EEUU: el abogado Hill teme que el Dr. Emerson y los responsables administrativos del hospital consigan que dos psiquiatras dictaminen la incapacidad mental del Sr. Harrison, circunstancia que les permitiría seguir manteniéndolo ingresado en sus instalaciones, e incluso, instaurar para él un tratamiento psiquiátrico.

Existe una serie de pasos necesarios para incapacitar legalmente a una persona:

   1º/ Determinar el diagnóstico médico de la patología, apoyado en todas las pruebas necesarias.

   2º/ Valorar el estado de alerta y atención.

   3º/ Valorar el nivel de procesamiento de la información, considerando el estado de la memoria a corto y largo plazo, así como la capacidad para asimilar la información proporcionada.

   4º/ Evaluar los procesos de pensamiento de la persona: la presencia de alucinaciones y los delirios distorsiona la capacidad de razonar.

   5º/ Medir la capacidad de procesar las emociones, que puede verse alterada si el paciente padece un trastorno del estado de ánimo o se muestra indiferente (como en los afectados por demencia).

   6º/ Descartar un déficit mental.


El Dr. Burroughs (Mel Stewart), jefe de psiquiatría del Hospital de Monroe es el especialista privado encargado del peritaje por su abogado; tampoco saldrá muy bien parado de la visita a su "cliente"... Sin embargo, su diagnóstico será determinante ante el juez al alegar que Ken Harrison es perfectamente consciente de su estado y de las consecuencias que le acarrearía la supresión del tratamiento.

Antes de dictar sentencia, el juez Wyler hace un repaso histórico sobre casos similares al de Ken, entre ellos el de la involuntariamente famosa Karen Quinlan de 1976, ante la Corte Suprema de New Jersey


Karen Ann Quinlan (1954 - 1985)

CINEFILIA: inicialmente John Badham pretendió filmar esta película en blanco y negro. La idea no fue del agrado de la productora, que sugirió el rodaje en color y la producción de un negativo en blanco y negro al finalizar el mismo. La copia en color se proyectó como prueba en San José (California) mientras la de blanco y negro lo hizo en San Francisco. Por aquel entonces, David Begelman se encontraba al frente de la todopoderosa MGM. Finalmente, como tantas otras veces, la decisión del directivo prevaleció sobre la del artista...

MÁS CINEFILIA... 

A petición del propio actor, John Badham dirigió a Richard Dreyfuss en la versión teatral de esta película, en una especie de entrenamiento para familiarizarse con el drama. En aquel entonces, el director todavía se encontraba disfrutando del espectacular éxito obtenido con "Fiebre del sábado noche" (1977)... Dicha producción tuvo lugar en el verano de 1980, durante el Festival de Teatro de Williamstown, siendo coprotagonizada por la actriz Blythe Danner, la madre de Gwyneth Paltrow, en el papel de la Dra Scott. Problemas de agenda provocaron que la Danner se cayese del elenco previsto...




 Blythe Danner

LA DIFERENCIA ENTRE EUTANASIA Y EL RECHAZO AL TRATAMIENTO

Existen tres situaciones en las que se puede exceptuar el principio de autonomía del paciente:

- La urgencia o emergencia: tan pronto superada ésta, es obligatorio informar de forma inmediata al paciente o a sus familiares.
- El riesgo para la salud pública. 
- El estado de "necesidad terapéutica", que hace referencia a la obligación de evitar cualquier demora injustificada a la hora del tratamiento.

Respecto al primero de ellos, veíamos como en el debate iniciado entre el Dr. Emerson y la Dra Scott, el médico le reprocha a su colega que el Dr. Harrison, por ejemplo, en ningún momento se negó a recibir metilprednisolona al ingresar en urgencias en parada respiratoria. La Dra Scott entiende precisamente esa situación de emergencia obligaba a tratar al paciente sin la necesidad de su consentimiento, caso bien distinto a la administración parenteral obligada del diazepam para tratar su supuesta ansiedad...


A pesar de que algunos entiendan lo contrario, la eutanasia sensu stricto no se plantea en esta película, si bien el debate social de esta circunstancia se encontraba candente en el seno de la sociedad norteamericana en los años 70 y 80. Ken Harrison en ningún momento solicita que se le suministren sustancias para poner fin a su vida; simplemente exige que se le dejen de administrar los cuidados y la medicación que le mantienen vivo.

Empleando la estrategia legal conocida como Hábeas corpus, el Sr Hill consigue que el juez Wyler (Kenneth McMillan) se desplace al hospital para dictar sentencia sobre la situación de su cliente. Mientras nieva en el exterior, la sala de vistas queda instalada en la biblioteca, si bien un juicio paralelo ya se ha iniciado entre los trabajadores del hospital, con partidarios y detractores de las pretensiones del Sr. Harrison. El Sr. Eden (Ward Costello) es el abogado del hospital.

Y PARA FINALIZAR... UN POCO DE CINEFAGIA.

En la escena en la que Ken debate con el Dr. Jacobs (George Wyner), el psiquiatra del hospital, sobre su capacidad mental y las ideas suicidas, el escultor tetrapléjico menciona la película "Tampa 22" (Mike Nichols, 1970). Basada en la novela homónima de Joseph Heller publicada en 1961, narra la historia de un piloto norteamericano que decide hacerse pasar por loco para evitar combatir durante la Segunda Guerra Mundial.

Desde entonces este término se ha venido utilizando para designar a cualquier encerrona lógica: sea cual sea alternativa que el sujeto elija ésta acabará por perjudicarle... 



Sobre la mesilla de la habitación, reposa una escultura. Se trata de una copia de la mano de Adán a punto de ser tocada por la de Dios, inmortalizadas por Miguel Ángel en los frescos del techo de la Capilla Sixtina...