miércoles, 11 de julio de 2012

CHARLY



That that is, is. That that is
not, is not. Is that it? It is.


En 1966, el psicólogo y escritor estadounidense Daniel Keyes fue galardonado con el Premio Nébula por su novela "Flores para Algernon" (ex aequo con "Babel-17", de Samuel R. Delany). Así lo acordaron los miembros de la Asociación de escritores de fantasía y ciencia ficción de Estados Unidos, que habían instaurado dicho premio tan solo un año antes. En 1959, este relato se había publicado en formato de novela corta en el Magazine of Fantasy and Science Fiction, y ese mismo año fue merecedora del Premio Hugo.





Tiene la consideración de una de las mejores novelas de ciencia ficción de todos los tiempos. Debido a su calidad atrajo la atención del director Ralph Nelson y del guionista Stirling Silliphant, responsables de "Charly" (1968).



El argumento es simple: Charly Gordon (Cliff Robertson, ganador de un Óscar por esta interpretación) es un discapacitado psíquico con un coeficiente intelectual inferior a 70. Ocupa en solitario un cuartucho alquilado a su anciana patrona, la Sra. Apple (Ruth White) que vive con la sola compañía de su bulldog Monty. Charly trabaja como pinche en una panadería donde es objeto de todo tipo de chanzas por parte de sus compañeros, con el impresentable Gimpy (Edward McNally) a la cabeza.




La Dra. Alice Kinian (Claire Bloom) decide ayudarle y le pone en contacto con unos investigadores capaces de potenciar su inteligencia mediante una intervención quirúrgica. Previamente, este audaz experimento había resultado exitoso en animales de laboratorio, como en el caso del ratón Algernon. A partir de ese momento, hombre y ratón vivirán una especial relación, y no solamente por sus carreras para dirimir quién es el más rápido encontrando la salida de los laberintos.

Cliff Robertson es Charly



Dada su originalidad, este argumento también se ha proyectado en las pantallas televisivas como "Un sueño imposible" (Jeff Bleckner, 2000) con Matthew Modine como protagonista, así como representada sobre los escenarios teatrales, incluso en formato de musical, "Charlie and Algernon" (1978), con guión de David Rogers y música de Charles Strouse, y "Flowers for Algernon" (1979), protagonizada por el actor y cantante británico Michael Crawford. En 1980, fue representada en Broadway bajo la dirección de Louis W. Scheeder.





Algunos expertos han encontrado trazas del relato de Keyes en "El Cortador de cesped" (Brett Leonard, 1992), sobrevalorado film de culto en el que volvemos a toparnos con la figura del mad doctor, esta vez personalizada en el Dr. Lawrence Angelo (Pierce Brosnan), así como en la deslucida "Sin límites" (Neil Burger, 2011), donde su protagonista, el escritor Eddie Morra (Bradley Cooper) prueba una droga que le permite explotar al máximo sus capacidades mentales.




Desde el punto de vista médico y ético, este film plantea una serie de cuestiones sugestivas para un debate más pormenorizado. Ojalá que estas modestas anotaciones sirvan como estímulo para despertar el interés del espectador por esta película...


EL COEFICIENTE INTELECTUAL (CI).


Antes de someterse al esperanzador tratamiento quirúrgico capaz de incrementar sus capacidades mentales, observamos cómo Charly realiza una batería de pruebas clínicas, y entre ellas, una estandarizada y específica para evaluar su cociente intelectual.


A principios del siglo XX, los franceses Alfred Binet (psicólogo y pedagogo) y Théodore Simon (psiquiatra) desarrollaron los primeros test de inteligencia para niños. En 1921, el psicólogo alemán William Stern elaboró un método para evaluar los resultados de dichos test, dividiendo la edad mental por la edad cronológica y multiplicando por 100; de manera simplificada éste sería el cociente intelectual del individuo valorado.


Participantes en el Congreso de Psiquiatría de la Universidad de Clark, 1909.
En la fila inferior, de izquierda a derecha, Stern ocupa el 4º lugar.
Sigmund Freud está en el 7º y Jung en el 8º...


En la actualidad se emplean escalas de inteligencia más complejas, como el WAIS (Wechsler Adult Intelligence Scale) en adultos, el test psicológico más comúnmente empleado en psicología, o el WISC (Wechsler Intelligence Scale por Children) en su versión infantil. Ambos se basan en la proyección del rango medio de un sujeto en una campana de Gauss que incluye la distribución de los valores posibles para cada grupo de edad. El valor central o inteligencia media se sitúa en 100, y la desviación estándar es de 15.



Según este test y los datos aportados en la película, Charly estaría en la parte alta de la deficiencia mental. Además presenta dificultades para la concentración y un marcado déficit de atención.

EL EFECTO FLYNN.

En 1999, James R. Flynn comprobó que el CI se incrementaba paulatinamente 3 puntos por década a nivel mundial. Varias fueron las hipótesis barajadas, entre ellas el progreso en las condiciones de alimentación y educación a nivel global, junto a otras causas ligadas a la genética de las poblaciones como la heterosis (mestizaje), concepto opuesto a la endogamia. Involuntariamente, vino a contradecir al Premio Nobel de Medicina de 1960, Peter Medawar, quien en 1961 había publicado en "El futuro del hombre" sus sospechas sobre el descenso de la inteligencia media a medida que avanzaba la humanidad. Medawar admitía, bien es cierto que sin un convencimiento sólido, que al aumentar el tamaño de las familias descendía el promedio de la inteligencia detectada mediante este tipo de test. 


James R. Flynn
LA DISLEXIA.


Varias escenas de este film nos muestran a su protagonista en la soledad de su cuarto sentado frente a una modesta pizarra practicando la escritura de palabras. Charly tiene dislexia, la dificultad para leer causada por un problema cerebral a la hora de identificar las palabras.   


Como nuestro protagonista, los pacientes disléxicos, aunque sepan deletrear correctamente una palabra, suelen invertir algunas letras al tratar de escribirla.

Charly (Cliff Robertson) atiento a las explicaciones de la Dra. Alice Kinian (Claire Bloom)


CINEFILIA.


Esta película de Ralph Nelson es del año 1968 y está ambientada en la ciudad de Boston. Casualidad o no, "El estrangulador de Boston" (Richard Fleischer, 1968) coincide en fecha y lugar. Pero esta sincronía no se limita a los detalles menos formales, sino que ambos cineastas emplean la técnica conocida como pantalla dividida, un recurso cinematográfico muy efectivo para presentar ante el espectador los puntos de vista subjetivos de dos personajes en una misma escena. 



Toni Curtis en "El estrangulador de Boston"


EL CONSENTIMIENTO INFORMADO.


Desde el punto de vista bioético, este film nos plantea algunas cuestiones relacionadas con el consentimiento informado en las personas con una discapacidad intelectual.


La Dra. Kinian le ofrece a Charly la posibilidad de someterse a una intervención cerebral para dotarle de una mente normal. ¿Acaso podría negarse este paciente ante una propuesta tan atractiva? ¿Alguno de los investigadores le explicó a Charly los riesgos de tal operación? En todo caso, dado su coeficiente intelectual ¿podría este paciente entender y considerar la información necesaria para tomar tal decisión?



Si Charly era incapaz de emitir juicio racionales, en su caso, como paciente, el principio de autonomía habría sido flagrantemente vulnerado. Su capacidad para pensar, sentir y opinar sobre lo que es bueno o no es algo inherente a nuestro protagonista por el simple hecho de ser un ser humano.

Nuestro protagonista, al no tener parientes cercanos (en el film se da a entender que ni siquiera recuerda haber conocido a su propia madre), ni un tutor responsable capaz de decidir en su lugar (el film descarga esa responsabilidad velada en la Dra. Kinian) no pudo actuar con autonomía y competencia. Sin embargo, en base al principio de beneficencia, la Dra Kinian entendió que la especial motivación y el anhelo de progreso de Charly lo convertían en el candidato ideal para tan innovadora terapia.

En este aspecto, "Charly" se encontraría emparentada con otra controvertida película casi coetánea, uno de los films de culto por antonomasia, "La naranja mecánica" (Stanley Kubrick, 1971), basada en la novela homónima de Anthony Burgess, en donde se plantea, entre otras muchas cuestiones, el dilema ético generado por la intervención externa en la capacidad de decisión de una persona sin su consentimiento, en este caso, el "Tratamiento Ludovico" que pretendía indultar y corregir al pequeño drugo Alex (Malcom McDowell).






MÁS CINEFILIA: LOS CIGARROS CASA MAGNA.

Gracias al tratamiento aplicado por el Dr. Richard Nemur (Leon Janney) y la Dra. Anna Straus (Lilia Scala), los avances de Charly son un fiel reflejo de los progresos del ratón de laboratorio. Como estamos en Estados Unidos, las pinceladas patrióticas se encuentran presentes: uno de los temas en estudiar por Charly es la Carta Magna y la Declaración de Independencia.

El cáustico Gimpy descubre el ejemplar que estudia Charly en sus ratos libres y trata de confundir al que todavía cree un tarado con el juego de palabras "magna carta - Casa Magna", una conocida marca de cigarros de origen nicaragüense...






EL TEST DE RORSCHACH.


Publicado por primera vez en 1921 por el psiquiatra y psicoanalista suizo Hermann Rorschach, se utiliza principalmente para evaluar la personalidad. Consta de 10 láminas que presentan unas manchas de tinta con cierta simetría, ambiguas, sin estructura... El psiquiatra solicita del paciente que interprete lo que dichas imágenes le sugieren para poder establecer hipótesis sobre su funcionamiento mental. En esta película, la Dra Straus somete a Charly a varias sesiones exploratorias en las que emplea el test de Rorschach. 



LA BANDA SONORA DE RAVI SHANKAR.


Este músico hindú fue el encargado de componer la banda sonora del film, desconcertante en varios momentos, en la que puede reconocerse la percusión oriental y el sonido del sitar, del que es un virtuoso.


En 1965 Shankar había trabado amistad con George Harrison, miembro de los archiconocidos The Beatles. La influencia del músico bengalí y de este instrumento tradicional quedó patente en un álbum emblemático en la historia de la música pop, "Rubber Soul" (1965), que muchos entendidos sitúan entre los mejores de todos los tiempos. La influencia del movimiento psicodélico se constata incluso en varias escenas de esta cinta.





MÁS CINEFILIA...


Cliff Robertson ganó el Óscar al mejor actor principal por su interpretación de Charly en esta película. No pudo recoger el premio en persona, al encontrarse rodando en Filipinas. Finalmente, el 3 de junio de 1969 recibió la preciada estatuilla de manos de Gregory Peck, a la sazón presidente de la Academia.





LA TRANSFERENCIA.

Nuestro protagonista siente un especial afecto por la Dra. Kinian, primero en forma de sincera admiración como alumno, y más tarde, una vez intervenido quirúrgicamente, como un inexperto y brioso adolescente que va descubriendo el amor y la atracción sexual por la atractiva psicóloga.

La transferencia es un concepto psicoanalítico abordado en este film. Nada se nos revela sobre la infancia de Charly, por lo que desconocemos sus traumas y vivencias infantiles. Sigmund Freud consideraba el papel esencial de la transferencia en la relación médico – paciente, especialmente dentro del ámbito terapéutico.

En el caso que nos ocupa, Charly proyecta su afecto hacia la Dra. Kinian, sin bien éste se transforma en una transferencia erotizada y negativa ante el rechazo inicial que sus pretensiones sexuales provocan en la doctora. Este choque provoca que sus sentimientos se desboquen y que su afecto derive hacia otro tipo de parejas femeninas más audaces, originando en él una conducta descontrolada y temeraria.
 

Y TAMBIÉN ALGO DE CINEFAGIA...

Bert es el esforzado ayudante del Dr. Nemur y la Dra. Straus en el laboratorio. Su papel fue interpretado por el popular Dick Van Patten...



B.F. SKINNER, EL CONDICIONAMIENTO OPERANTE Y LAS MÁQUINAS DE ENSEÑAR

A medida que Charly progresa, abandona la primitiva "teaching machine" y se sumerge en la lectura de libros de texto y manuales. También disfruta con la pintura, disciplina que le sirve para vehiculizar sus emociones.

El controvertido profesor B.F. Skinner se graduó y doctoró en Psicología en la prestigiosa Universidad de Harvard (Massachusetts), de la que más tarde sería profesor. Estudioso del conductismo o ciencia de la conducta, desarrolló el concepto de condicionamiento operante, un tipo de aprendizaje mediante el cual un individuo tiene más probabilidades de repetir conductas que conlleven parejas consecuencias positivas.





En "Charly" podemos observar la demostración práctica de las teorías de Pavlov y Skinner sobre el aprendizaje: los laberintos que Algernon recorre en pos de su recompensa, los diagramas que ha de resolver Charly, la máquina de enseñar, un método pionero de la enseñanza computerizada contemporánea...



Poco a poco, el talismán de la pata de conejo va quedando superado. A medida que los científicos comprueban el prodigioso desarrollo mental de Charly, un conflicto ético surge entre el clínico, el Dr. Nemur, centrado en el registro de todos los avances intelectuales del paciente y en la demostración del éxito de su terapia, y la Dra. Straus, más preocupada porque la madurez emocional de Charly no resulta adecuada a su crecimiento intelectual. 

Paralelamente, el amor surge entre Charly y Alice, que incluso llegan a programar su matrimonio. Pero esta película es una fábula amarga sobre la felicidad... o la infelicidad, según cómo queramos mirarlo.

El experimento del Dr. Namur no tiene efectos duraderos. Algernon es el primero en involucionar. Como si de una perversa atracción de feria se tratase, ante la comunidad científica mundial Charly está dispuesto a hacer su última demostración. La tortuga delante del Areópago; estas serán sus predicciones: ¿la ciencia moderna? - tecnología desenfrenada, inteligencia artificial -, ¿y el arte moderno? - dibujantes desapasionados -, ¿la política exterior? - armas innovadoras, ¿la juventud actual (finales de los 70)? - triste, sin rumbo -, ¿Y la religión? - sermones según las encuestas de popularidad, ¿calidad de vida? - un televisor en cada habitación, ¿la educación? - ¡una televisión en cada habitación! -, ¿el futuro? - nuevos odios, nuevas bombas, nuevas guerras..., y finalmente ¿las próximas generaciones? - fecundación in vitro, gestaciones de laboratorio...; en resumen, un hermoso propósito de suicidio social... Realmente, no iba muy desencaminado.


Consciente de su aciago destino, Charly se replantea una vez más su vida, a sabiendas que volverá a ser el mismo discapacitado intelectual que en el pasado. Un último intento le lleva a intentar programar mediante ordenadores la posible evolución de la enfermedad (en el film hay referencias al MIT - Instituto Tecnológico de Massachusetts - y a la Universidad de Tufts), tratando de corregir los errores y evitar la pérdida de sus facultades mentales. En esta película quedaría esbozado el preludio del tratamiento de las lesiones cerebrales con células madre y la terapia genética capaz de reparar el daño neuronal. Al no conseguirlo, la angustia y la desesperación le llevarán a renunciar definitivamente al amor de Alice. Charly Gordon se convertirá de nuevo en Charly Gordon. 


2 comentarios:

Carla Mendez dijo...

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J.C.Alonso dijo...

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