domingo, 24 de enero de 2010

SICKO



Cuando vi por primera vez "Sicko" (Michael Moore, 2007) me llamó la atención que un tipo de aspecto tan poco saludable como este polémico director y guionista se preocupara tanto por la salud, balanceándose por los fotogramas con esa característica dificultad suya, plantígrada, colosal, viva consecuencia de su talla y sobrepeso, 182 cm de real humanidad tocados por sempiternas gorras de beisbol y que contemplados en la pantalla semejan todavía magnificados. Pronto caí en la cuenta de que el objeto de sus cuitas no era su propio estado de salud, sino más bien el grado de bienestar colectivo, concretamente las condiciones sanitarias de los habitantes de la nación más poderosa de la Tierra.





El título de la película juega con las palabras inglesas "
sick", enfermo, y "psico", que en este caso aludiría a la inestabilidad psicológica y al pesimismo vital inherentes a toda situación de enfermedad... Además de a su madre, Moore dedica la cinta al celebrado escritor Kurt Vonnegut, fallecido apenas unos meses antes del estreno, y caracterizado por la brillante acidez con la que criticó a la apesebrada sociedad norteamericana de la era Bush. Tampoco Moore pudo evitar no incluir en esta película su habitual chanza a los habituales lapsus linguae cometidos por Bush Jr en sus discursos. La herida abierta por los atentados de las Torres Gemelas todavía exuda pus por aquellos pagos, pues los héroes enfermos del 11S se quejan amargamente del abandono y del olvido que sufren por parte de las autoridades..

Visto desde nuestra perspectiva particular, todos los que somos beneficiarios de un servicio sanitario público, universal y equitativo (por lo menos en la teoría) nos cuesta entender la situación estadounidense, máxime cuando allí sin embargo sí existe una cobertura universal y gratuita (mejor dicho, pagada religiosamente por los impuestos de los contribuyentes) de otros servicios públicos como la enseñanza, las fuerzas de seguridad estatales o el correo postal. El porcentaje del PIB dedicado por los
EEUU a la sanidad es superior al de otros países como Francia, Reino Unido o España (todavía aquí muy mejorables), que sin embargo presentan resultados mejores que los norteamericanos, como por ejemplo respecto a la esperanza de vida o a la mortalidad infantil.

El matrimonio
Clinton intentó desde el gobierno de la nación implantar un sistema sanitario semejante al existente en Canadá, Francia, el Reino Unido o España, por ejemplo. Fue una lástima que Moore no decidiera viajar a nuestro país para filmar las excelencias de nuestra asistencia sanitaria...; el resultado final de su película hubiera ganado mucha sustancia. Pero especialmente Hillary Clinton hubo de enfrentarse a la potencia de las aseguradoras privadas norteamericanas, que terminaron por doblegar sus solidarias intenciones a golpe de talonario, por supuesto. Dicen los expertos que el presidente Obama intenta recoger el testigo que en su día los Clinton dejaron caer al suelo...

No pretende ser nuestra intención ensalzar aquí las excelencias de un sistema sanitario como el español lastrado por determinadas bolsas de ineficiencia, léase por ejemplo los excesivos tiempos en la demora asistencial o las listas de espera... Moore se entretiene en la sanidad canadiense por simple vecindad. Un sistema que por cierto tampoco ha escapado del vitriolo crítico cinematográfico, y puestos al caso recordemos las divertidas irreverencias de
"Las invasiones bárbaras" (Denys Arcand, 2003).

Por cierto, a propósito de la sanidad canadiense. En este documental Michael Moore entrevista a Larry Gutfree, un veterano golfista que sufrió la rotura de su bíceps izquierdo jugando en EEUU. La operación para solucionar su problema pudo haberle costado unos 24000 dólares, a pesar de disponer de un seguro internacional. Larry descubre a Michael la figura de Tommy Douglas, político socialdemócrata canadiense, líder del primer gobierno socialista en Norteamérica y pionero del sistema sanitario público universal en Canadá. Larry, como todos los canadienses, admira la figura política de Douglas... a pesar de declararse conservador... Porque el dolor y la solidaridad no entienden de colores políticos.




En Gran Bretaña, escuchamos los logros obtenidos desde la implantación del sistema sanitario público en boca de Tony Benn, el veterano político laborista que ocupó altos cargos de responsabilidad durante la década de los 70 dentro de los sucesivos gobiernos presididos por Harold Wilson.



Tony Benn

"Sicko", marcada por la clara intencionalidad reprobatoria del autor, contiene escenas curiosas, quizás sesgadas, como una de las iniciales en la que un herido llamado Adam se sutura con pasmosa habilidad una herida incisa en su rodilla derecha, tras haber sufrido un supuesto accidente, o la parte desarrollada en Cuba, donde todo lo que se nos muestra es idílico y amable, especialmente la profesionalidad de los médicos de la isla dotados para la ocasión con flamantes equipos diagnósticos hospitalarios de tecnología puntera, y que quizás no se correspondan con los testimonios de esos otros sanitarios formados en las mismas facultades cubanas y exiliados en diferentes países del mundo, incluyendo España. Décadas de bloqueo han provocado la escasez de los medios necesarios para que la medicina cubana traslade sus postulados teóricos (especialistas en Salud Pública) a la práctica cotidiana. Recordemos simplemente aquí como apunte el constante envío de medicamentos desde España a esa nación hermana. Por cierto, la aventura caribeña del polémico cineasta todavía tiene abiertas causas pendientes con la justicia norteamericana...

Otro detalle que me llamó la atención es el precio de las medicinas. En España, los pensionistas no pagan nada en la farmacia por los medicamentos prescritos en la recetas médicas del Sistema Nacional de Salud. La aportación de los pacientes activos (no pensionistas) varía según el tipo de medicación. En esta película, Michael Moore viaja a Gran Bretaña para conocer la excelencias de su sistema sanitario, el National Health Service (NHS). Se sorprende al constatar que el precio unitario en farmacia para todos los medicamentos es de 6.65 libras esterlinas, aproximadamente unos 10 dólares, excepto para las medicinas necesarias en los menores de 16 años y en los mayores de 60, cuyo coste supondría cero.

Cuando Moore viaja a Cuba con los enfermos veteranos del 11S, observamos cómo Reggie Cervantes se queja del precio de la medicación que debe tomar para tratar su bronquitis crónica. En la pantalla no se distingue bien qué tipo de tratamiento es, pero parece tratase de un inhalador, probablemente bromuro de ipratropio, un anticolinérgico, o salbutamol, un agonista beta-2 adrenérgico, ambos con efectos broncodilatadores.

En España, el precio de una unidad de Atrovent ® (bromuro de ipratropio) es de 6.41 euros. Reggie se queja amargamente; en EEUU, su inhalador le costaría 120 dólares, y ella necesita 2 unidades cada mes. Su pensión es de 1000 dólares. En Cuba, observamos cómo la misma medicación le cuesta en la farmacia 3.20 pesos cubanos, al cambio unos 5 centavos de dólar. En Internet puede comprarse un inhalador de Atrovent con 200 dosis por 32 dólares. El precio bajaría hasta los 20 dólares en caso de adquirir 4 envases... La página web de venta farmacéutica on line consultada informa que este medicamento puede adquirirse en Canadá aún a menor coste. En Méjico sucede algo semejante..., de ahí la peregrinación de enfermos estadounidenses hacia sus paises vecinos del Norte y del Sur para comprar las medicinas que necesitan.

En España, el precio (PVP) del popular broncodilatador Ventolin ® (salbutamol o albuterol) ronda los 4.62 euros; otra marca comercial, el Salbutamol Aldo-Union ® tiene un precio de referencia de 3.75 euros. Sin embargo, en Internet puede encontrarse a 36 euros la unidad. En Méjico, por ejemplo, su precio puede oscilar entre los 50 y los 200 pesos...

EL SALARIO DE LOS MÉDICOS

Al igual que ocurre en España, los médicos de atención primaria británicos (GP - general practitioners) son asalariados estatales, con la diferencia de que allí están mucho mejor pagados, gestionan mejor su trabajo y son más operativos. Este sistema retributivo es la antítesis del norteamericano, donde el profesional generalmente trabaja para empresas privadas y mutuas aseguradoras. En esta película, el médico entrevistado por Michael Moore, confiesa ganar unas 100000 libras esterlinas anuales (algo más de 110000 euros) conduce un flamante Audi y vive con su familia en una bonita casa de tres pisos en Cranish... En España, desafortundamente, la realidad es bien distinta...

EL DESAMPARO

Las escenas más duras de este film recogen el testimonio de los pacientes abandonados por el sistema. Paradójicamente, el desamparo se hace extensible tanto a los ciudadanos que disponen de un seguro sanitario como a los que no. La imagen pública de las grandes aseguradoras, norteamericanas como por ejemplo Aetna, Kaiser Permanente, Cigna, Blue Cross of California, Humana... sale muy mal parada. La beneficencia ha de hacerse cargo de los enfermos sin recursos que practicamente son expulsados de los hospitales, abandonados en las aceras por un taxi que les traslada hasta la puerta de este tipo de instituciones. Para ilustrar este tipo de desdichas Michael Moore elige un ejemplo ambientado en el Downtown de Los Ángeles...

Para todos los que todavía no hayan visto este documental, en el siguiente enlace se explica cómo fue realizado:

2 comentarios:

Cine7costados dijo...

Hooola! Somos un grupo de estudiantes de Comunicación Audiovisual. Estamos haciendo un programa de radio de cine que tratara todo el mundo cinéfilo (estrenos, noticias, rumores...).

Tenemos un blog http//cineporlos7costados.blogspot.com

Ya te hemos agregado a nuestros enlaces... Nos gustaría que hiciera lo mismo.

Gracias y un saludo

buy viagra dijo...

Creo que es bueno que en todo trabajo siempre exista al menos una persona que este a cargo de la salud integral de los tabajadores, es una buena iniciativa...