sábado, 26 de julio de 2008

DUELO SILENCIOSO - EL ANGEL EBRIO


TOSHIRÔ MIFUNE es el Dr. KYOJI FUJISAKI, en "DUELO SILENCIOSO"

TOSHIRÔ MIFUNE es MATSUNAGA, en "EL ÁNGEL EBRIO"



En tal día como hoy, rompemos con una tradicional costumbre. Hasta la fecha, esta bitácora ha mantenido escrupulosamente su esquema inicial: una película, una reseña, una enfermedad... y así trataremos de seguirlo haciendo en el futuro.



Pero, existen varias razones para justificar esta licencia, esta excepción:

  • Akira Kurosawa, el cineasta perfeccionista, el emperador del cine japonés, es el artífice de ambas obras maestras. Junto a "Perro Rabioso" ("Nora inu, 1949), estos films se incluyen en el género gendai-geki, películas niponas de temática contemporánea y social, retrato fidedigno del devastado ambiente vivido en aquellos ruinosos escenarios de posguerra del antaño todopoderoso Imperio del Sol Naciente; desgraciados, maleantes, deshauciados, prostitutas..., Kurosawa nos los muestra descarnadamente, recién salidos de la más humillante de las derrotas sufrida a manos de las fuerzas aliadas al finalizar la 2ª Guerra Mundial. La impotencia y la aflicción provocada por las terribles explosiones atómicas de Hiroshima y Nagasaki fueron para la sociedad japonesa (y todavía lo son) una dolorosa herida latiendo en carne viva. Profundo admirador y conocedor de la obra literaria de Dostoieski, ciertos temas favoritos de Kurosawa, como la responsabilidad profesional (médicos convertidos en eremitas, dedicados al cuidado permanente de su prójimo) y la superación humana (destinada a vencer las situaciones difíciles), constituyen el trasfondo argumental de ambas películas.
  • "El ángel ebrio" ("Yoidori tenshi", 1948) y "Duelo silencioso" ("Shizukanaru ketto", 1949) son las dos primeras colaboraciones conjuntas en la dilatada carrera artística de Kurosawa y de Toshirô Mifune, su actor cinematográfico fetiche. Con loable y capacitada solvencia, su prolífico registro interpretativo le permitió oscilar entre el mafioso callejero del film de 1948, un yakuza llamado Matsunaga, y el atribulado Dr. Fujisaki, en la segunda película del maestro.
  • En el argumento de ambas películas observamos la representación real de la compleja relación entre médico y paciente. En "El ángel ebrio", el Dr. Sanada (Takashi Shimura) pugna con el gángster Matsunaga para que abandone su mala vida, sus nefastos hábitos perniciosos (alcohol y tabaco) como paso primordial para intentar curarse de la tuberculosis que le carcome. En "Duelo silencioso", el Dr. Fujisaki se enfrenta al drama psicológico que le provoca el contagio sifilítico sufrido accidentalemtne mientras operaba a un imprudente paciente, Susumu Nakada (Kenjiro Uemura). También observamos que la agresividad verbal y física contra los facultativos es un hecho comunmente retratado (¿aceptado?) en ambos films.
  • De la misma manera, estas dos obras de Kurosawa se aproximan con maestría a la complicada problemática que le toca vivir al médico enfermo: el Dr. Sanada, alcohólico empedernido, ebria marioneta cuyos hilos mueve el sake, y el Dr. Fugisaki, contagiado por la enfermedad venérea estigmatizante por antonomasia, la sífilis (solamente desbancada en el terror popular por la irrupción de la infección por el VIH/SIDA en la Historia de la Medicina). Kurosawa retomará de nuevo la figura del galeno prisionero del abuso etílico en "Barbarroja" ("Akahihe" - Akira Kurosawa, 1965), donde el Dr. Kyojo "Barbarroja" Niide (Toshirô Mifune), el médico buen samaritano dedicado a la atención de los más humildes, intenta enseñarle a su díscolo discípulo, el Dr. Noburo Yasumoto (Yuzo Kayama) la dignidad de tan vocacional profesión. Además, este film supuso el punto final en la fecunda colaboración Kurosawa - Mifune.
  • Por último, mediante la contemplación detallada de ambas películas, podemos constatar cómo se abordaba entonces el tratamiento de dos importantes enfermedades infecciosas, que todavía hoy en día, lejos de su erradicación definitiva, continúan provocando notables sufrimientos a la humanidad.


DUELO SILENCIOSO





A modo introductorio, en el blog recomendado CINEMA DE PERRA GORDA puede leerse una crítica realmente cabal de este film:

http://thecinema.blogia.com/2004/092001-shizukanaru-ketto-1949-akira-kurosawa-el-duelo-silencioso-.php


Envuelto en un copioso aguacero, alumbrado por la mortecina luz de las lámparas portátiles, refugiado en la penumbra de un destartalado barracón improvisado como quirófano de campaña, el Dr. Fujisaki y su equipo operan a Nakada, un soldado con una fea herida abdominal. El cirujano militar, obnubilado por la extenuación, incomprensiblemente se quita los guantes protectores sin haber finalizado la intervención. Pero aún cometerá un segundo error más grave, al cortarse accidentalmente en una mano con el bisturí contaminado.


¿Por qué eligió Kurosawa la sífilis o lúes?. Creemos que para mostrarle al espectador la contraposición moral entre el personaje virtuoso y abnegado (el médico) y el inconsciente y degenerado (el paciente). Recordemos que esta enfermedad es causada por una espiroqueta, el Treponema pallidum, y que en la práctica se contagia casi exclusivamente por vía sexual. Se transmite de persona a persona por el contacto directo con un chancro sifilítico. La sospecha y la afrenta públicas quedarán garantizadas para el infectado. Por otra parte, entendemos que la fase de la infección sifilítica en la que se encontraba el oficial Nakada al ser intervenido por Fujisaki se conoce como sífilis latente, etapa asintomática y demostrable sólo por test de laboratorio.

Cuando el Dr. Fujisaki se entera de que está infectado por la fatídica espiroqueta, trata de encontrar en el botiquín del hospital de campaña fármacos mercuriales o SALVARSAN ®.

  • Mercuriales: por su utilidad en el tratamiento de las enfermedades infecciosas y por su potente poder antiséptico, estos compuestos fueron empleados ampliamente en la terapéutica. Su elevada toxicidad determinó su abandono progresivo, debido a sus indeseables efectos secundarios. El mercurio podía administrarse por vía digestiva, intramuscular o tópica. Las pomadas de ungüento de mercurio o calomel (cloruro mercurioso) se empleaban fundamentalmente en tratamientos pediátricos. Por vía parenteral se utilizaban las sales solubles (yoduro y benzoato de mercurio). Para la vía oral se reservaban fundamentalmente los yoduros. Los expertos en estas terapias estimaban una duración aproximada de unos 5 años para completar el tratamiento y poder conseguir la curación.
  • SALVARSAN®: el clorhidrato de dioxidiamidoarsenobenzol o arsfenamina fue descubierto y sintetizado en 1910 por Paul Ehrlich a partir del arsénico, si bien el empleo de los fármacos arsenicales databa ya de 1842, cuando Robert Bunsen comenzó a administrarlos en forma de cacodilatos. Fue utilizado durante muchos años como el único tratamiento para la sífilis, hasta que se generalizó el uso antibiótico de la penicilina. Se administraba por medio de inyecciones, tras las cuales eran frecuentes las llamadas reacciones de Herxheimer, que cursaban con fuertes escalofríos. En algunas escenas claves de "Duelo silencioso" podemos ver al personaje del Dr. Fujisake inyectándose este medicamento por vía intravenosa.

Como curiosidad científica, reproducimos a continuación dos prospectos informativos sobre el ARSENOBENZOL BILLON® (biclorhidrato de dioxidiamidoarsenobenzol) y el NOVASERNOBENZOL BILLON® (dioxidiamido arsenobenzol monometileno con sulfoxilato de sosa), fármacos empleados también en el tratamiento de las uretritis blenorrágicas. Pertenecen al libro "Enfermedades blenorrágicas de las vías urinarias" escrito por el Dr. Alex Renault, a la sazón Presidente de la Sociedad Francesa de Dermatología y Sifilografía. Fue editado en París, por los Hermanos Vigot, dentro de la colección Biblioteca de Medicina Práctica. Ni en la edición original ni en la traducción española, aparece el año de publicación del libro.



Para el diagnóstico serológico de la enfermedad, tal y como refleja fielmente la película, se empleaba una reacción de fijación del complemento, la reacción de Wassermann o prueba de Wassermann-Neisser-Bruck; debe esta denominación al apellido de su ilustre descubridor, el químico alemán August Paul von Wassermann, que trabajó codo con codo con Paul Ehrlich y con Robert Koch.

http://www.historiadelamedicina.org/wassermann.html


Las pruebas serológicas continúan siendo necesarias para el diagnóstico definitivo de la sífilis. Se clasifican en:

  • REAGÍNICAS o NO TREPONÉMICAS (VDRL y RPR): baratas, inespecíficas para la sífilis y cuyos títulos se correlacionan con la actividad de la enfermedad. Pueden dar falsos positivos durante el curso de otras enfermedades infecciosas (víricas, bacterianas o parasitarias), así como durante el embarazo. Los falsos negativos pueden ocurrir en ancianos, adictos a drogas parenterales o en ciertos enfermos crónicos (reumáticos o hepatópatas).
  • TREPONÉMICAS (FTA-ABS y MHA-TP): más costosas que la anteriores, son específicas y se recomiendan para confirmar el diagnóstico de la enfermedad. No se negativizan con el tratamiento ni se correlacionan con la actividad de la enfermedad.

El drama sifilítico narrado por Kurosawa en "Duelo silencioso" se parece sorprendentemente a la historia de lo acontecido en realidad al eminente galeno escocés John Hunter, cirujano jefe del Hospital St. George de Londres y también médico personal del rey Jorge III de Inglaterra, aquel desafortunado monarca afectado por la porfiria, cuyo cuadro demencial fue retratado con gran elegancia y sensibilidad en el film "La locura del Rey Jorge" (Nicholas Hytner, 1994 - film también valorado en otro apartado de esta misma bitácora).

Nos la cuenta el Dr. A.L. Baron en su ameno trabajo titulado "Man againts germs", publicado en 1958 dentro de la colección The Scientific Book Club de Londres. Casualmente, el pasado año conseguí un ejemplar del mismo por el módico precio de ¡50 céntimos de euro!, en una reventa de libros usados organizada para recaudar fondos por los estudiantes del Trinity College, en Dublin.

Corría el año 1786, cuando el Dr. Hunter decidió autoinocularse la gonorrea a partir de la muestra infectada de un paciente. De esta heróica manera, intentaba demostrar que esta patología y la sífilis eran dos entidades nosológicas completamente diferentes. Pero la fatalidad hizo que el enfermo elegido padeciera simultáneamente las dos enfermedades. La sífilis arruinaría el resto de la existencia de Hunter, fallecido repentinamente en 1793, como consecuencia de una cardiopatía luética. Murió convencido de que ambas patologías eran una sola. Cuenta el Dr. Baron en su libro que unos años más tarde, el médico francés François Broussais, encarnizado rival de Hunter, inoculó la sífilis... ¡a uno de sus alumnos de medicina!, tratando de demostrar que no se trataba de una enfermedad infecciosa. Cuando el desventurado aprendiz se enteró de que su afección era incurable y mortal, se suicidó. Sostienen los detractores del malvado Dr. Broussais que en su juventud, había trabajado como cirujano al servicio de barcos piratas...

http://exapamicron.wordpress.com/2007/12/15/cuatro-medicos-y-una-enfermedad/


En el hall del St. George´s Hospital, ante el busto de John Hunter


Al igual que el Fujisaki de la ficción cinematográfica, el Dr. John Hunter se vió obligado a aplazar su matrimonio durante varios años, por culpa de haber contraído tal enfermedad venérea. Hunter también fue famoso por sus turbias relaciones con los resurreccionistas, individuos de los bajos fondos londinenses especializados en el suministro de cadáveres frescos para la práctica de la disección por los estudiantes de Anatomía (ver en este mismo blog "El ladrón de cadáveres" - Robert Wise, 1945).


Los personajes femeninos no suelen disfrutar de papeles protagonistas en la filmografía de Kurosawa, tradicionalemente más partidario de la disección de la relación hombre-hombre, maestro-discípulo. Sin embargo, paralelamente al drama del Dr. Fujisaki, aquí asistimos a las tribulaciones de Rui Minegishi (Noriko Sengoku), una aprendiz de enfermera que trabaja en la clínica, conocedora de la secreta infección de su patrón y que guarda en sus entrañas el fruto de una frustrada relación amorosa anterior. Tras un fallido intento de suicidio, ella se debate en un mar de profundos y encontrados sentimientos. Por una parte, Minegishi ama su profesión y anhela superar los exámenes que le permitan conseguir el título de enfermera diplomada; sin embargo, en varias escenas de la película se lamenta por su mal fario, dudando sobre interrumpir o no su embarazo. En esta tesitura, el posicionamiento demostrado por el Dr. Fujisaki es decididamente antiabortista. No olvidemos que nos encontramos en un contexto social de inmediata posguerra; los muertos fueron millares y la población debería crecer de nuevo...

Finalmente, destacamos un mensaje negativo para la salud trasladado por este film a los espectadores: médicos y pacientes fuman constantemente, empujados en la mayoría de las ocasiones por una compulsividad sin límites. Los primeros estudios epidemiológicos que demostraron la fatal relación entre el tabaquismo y determinados cánceres de pulmón, fueron debidos al celo científico del equipo capitaneado por los Dres. Sir Richard Doll y Sir Austin Bradford Hill, que precisamente se iniciaron al finalizar la II Guerra Mundial. El vínculo entre fumar y las enfermedades respiratorias y cardiovasculares es todavía posterior.




EL ÁNGEL EBRIO




"Ser médico es un poco ridículo... Para vivir, necesitamos que haya enfermos...; y, sin embargo, nos esforzamos luchando contra la enfermedad..." Dr. Sanada



En muchocine.net podemos consultar la erudita crítica que Iñaki Bilbao hizo en su día sobre "El ángel ebrio":

http://www.muchocine.net/criticas/6264

La acción se desarrolla en torno a una cloaca, una laguna infecta en cuyas orillas juegan despreocupados los niños de la posguerra, mientras gases hediondos afloran a su superficie, explotando pestilentes en ese fangoso caldo burbujeante.

En sus inmediaciones, sumido en el alcoholismo, en una desvencijada clínica de los arrabales desempeña su labor asistencial cotidiana el Dr. Sanada (Takashi Shimura, estrella del cine japonés, descendiente de una familia de samurais, actor con una dilatada carrera profesional y destacadas colaboraciones junto a Kurosawa). Mientras los niños le insultan llamándole borracho, él les arroja maldiciones y piedras para alejarlos de tan putrefacta charca. A buen seguro, la fiebre tifoidea y otras infecciones gastrointestinales hacían entonces estragos entre la famélica y desnutrida población infantil.

Una noche, recibe la inesperada visita del yakuza Matsunaga (Toshirô Mifune), herido de bala en una mano, que demanda su atención. Ante la persistente tos del herido, el médico comienza a sospechar de que pudiera estar padeciendouna avanzada tuberculosis. Este será el inicio que marcará la turbulenta relación entre ambos personajes: el galeno, empeñado en la curación (y en la redención) del delincuente, y el mafioso, que lucha desesperadamente para abandonar su asfixiante mundo criminal.

Los síntomas tuberculosos padecidos por Matsunaga son: tos persistente, que a medida que avanza la enfermedad, viene acompñada por violentos accesos hemoptóicos, astenia, adelgazamiento, fiebre héctica y sudoración profusa.

En un segundo plano narrativo, y de la misma manera que ocurría en "Duelo Silencioso", paralelamente a la historia principal discurre el drama sufrido por la enfermera Miyo (Chieko Nakakita), la antigua amante del mafioso Okada (Reizaburo Yamamoto) que permanece oculta en la clínica del Dr. Sanada, viviendo bajo su protección.

Unos apuntes finales: la banda sonora de este film es debida a Fumio Hayasaka, donde la guitarra española desempeña un insólito protagonismo. También destacamos una mención especial para las labores de vestuario y maquillaje, transformadoras de Matsunaga en un convincente paciente caquéctico y terminal; ante nuestra mirada, irá progresivamente agonizando en la pantalla, escena tras escena, fotograma tras fotograma. Como la vida misma...

2 comentarios:

Madame Black dijo...

Hola...

Muchisimas gracias por visistar mi sitio y tomarce la molestia de leer mis poemas.

Es muy interesante su sitio lei un poco a pesar de que no tengo ningun conosimiento por esa pelicula, pero debe ser algo interesante.

Se despide con mucho cariño y admiracion:


Atte. Samantha..!!

David C. dijo...

Obras maestras del gran Akira Kurosawa.