jueves, 20 de marzo de 2008

BETTY BLUE



Jean-Hugues Anglade y Béatrice Dalle
"Zorg" y "Betty"


He leído la siguiente definición en un artículo médico (Molina Ramos R, Benabarre Hernández A. ¿Qué son los trastornos de la personalidad?. JANO. 2006, 1618: 51 - 52):

"Trastorno histriónico de la personalidad: suele ser más frecuente en mujeres que presentan un comportamiento excesivamente dramático, emocional e impresionista con el fin de buscar ser el centro de atención, situación que a veces consiguen mediante amenazas de suicidio. Resultan inicialmente seductoras, ya que buscan atraer la atención por medio de su aspecto físico, que cuidan especialmente. Expresan sus emociones de una manera superficial y cambiante. Fácilmente sugestionables".

Entonces, me acordé de "Betty Blue" ("37º2 Le Matin"), la película de intensa carga erótica firmada por Jean-Jacques Beineix en 1986. Basada en la novela de Philippe Djian, está protagonizada por la explosiva y cautivadora Béatrice Dalle en el papel de Betty, y el determinante Jean-Hugues Anglade en el de Zorg. Al año siguiente, este polifacético actor francés también interpretará existosamente al Dr. Clément Potrel en "Maladie d´amour" (Jacques Deray, 1987).

Me retrotraigo en el tiempo. Primeras sensaciones agradables, prometedoras, gratas... Desde los créditos iniciales, con el trasfondo de una pantalla azul ultramar que anega mi mirada, la reiterativa música de tiovivo compuesta por Gabriel Yared encandila mis oídos. 

Confieso que la primera vez que vi este film me quedé impactado por la tórrida escena de sexo con la que da comienzo. Betty y Zorg en plena faena, sudorosos, atravesados sobre un camastro, bajo una sonriente estampa de la Mona Lisa. La secuencia se prolonga durante casi 2 minutos.


UNA PRIMERA OPORTUNIDAD PARA LA FELICIDAD

De manera imprevista, vestida con tan solo un delantal, como una salobre brisa marina Betty se desliza entre las ajadas cuadernas de la vida de Zorg. A partir de este instante, su plácida y solitaria existencia cambiará de manera radical.


Ahora, el vasto paisaje ambarino de las luminosas playas y marismas de Gruissan-Aude (en plena Riviera Francesa), se convertirá en el protagonista del film, envolviendo entre sus arenales los desvencijados pero entrañables bungalows de madera que la pareja de amantes intentará pintar sin éxito (otra vez el color azul, contrastado ahora con el rosa pastel). Un esperpéntico conflicto con el baboso casero de Zorg (Claude Confortés) pondrá en fuga a la pareja dejando atrás su palafito (y quizás también su pasado) en llamas.

LA SEGUNDA OPORTUNIDAD...

Abandonada la costa, los amantes se dirigirán a París. En las afueras, se hospedarán en casa de Lisa (Consuelo de Haviland) una antigua viuda amiga de Betty que regenta el semiabandonado "Hotel de la Marne", a orillas del Sena. Allí Betty comienza la ardua tarea de mecanografiar todos los manuscritos que Zorg había redactado con anterioridad. Lo hace muy concentrada, noche y día, sin descanso, tecleando solo con dos dedos, y por cada error que comete, nunca lo corrige, sino que enfadada ¡arranca la página entera!.

De vez en cuando, Zorg alcanza una embriaguez hilarante mediante la ingesta de "tequilas rápidos" o "coscorrones", una explosiva mezcla de tequila y tónica (también sirven los refrescos gaseados de limón), que golpea contra la mesa para tragárselo de un golpe cuando el brebaje alcanza su máxima efervescencia.


Betty, Zorg y Eddy

La pareja encuentra trabajo en la "Pizzeria Stromboli", el negocio propiedad de Eddy (Gérard Darmon), el hortera y simpático rockero frustrado amante de Lisa. La inestabilidad psiquiátrica de Betty se pone de manifiesto continuamente: ataques de ira descontrolada en los que clava un tenedor en el brazo de una cliente insatisfecha o le corta la cara con un peine metálico a un editor que se atrevió a menospreciar la novela de Zorg.

LA TERCERA Y ÚLTIMA OPORTUNIDAD

La muerte de la madre de Eddy hace que Betty y Zorg se hagan cargo de una ruinosa tienda de pianos en la provinciana villa de Marvejols. Llegamos al impasse narrativo en el desarrollo de este film. Las escenas cómicas (la corbata de Eddy en el funeral de su madre, el velatorio en el propio domicilio materno, el pelirrojo tendero Bob - Jacques Mathou - y su ardiente esposa, el servicio municipal de recogida de basuras, la policía local, el atraco a mano armada de una compañía de seguridad por parte de Josephine - Zorg travestido, etc) preceden al dramático desenlace de esta historia. 

A raíz de un embarazo frustrado, Betty comienza a desarrollar un profundo trastorno psicótico, tal vez una esquizofrenia catatónica. La joven afirma escuchar voces dentro de su cabeza, se sumerge en la estupefacción, enmudece, se aisla de su entorno y de sus amistades, hasta que finalmente intenta suicidarse (sobrecogedora automutilación al intentar extirparse el ojo derecho).


La tenebrosa sombra del suicidio planea sobre la inestable Betty en varias escenas de la película, como por ejemplo en aquella secuencia en la que deprimida observa las vías del tren, aguardando una respuesta que nunca llega por parte de algún editor literario.


Por momentos, el ritmo del film se transforma en parsimonia. El color amarillo canario (el del Mercedes Benz de segunda mano o el de la cazadora del protagonista) y el rojo carmesí (el vestido de Betty y la ropa femenina que emplea Zorg para perpetrar el atraco o para entrar camuflado en el hospital) sustituyen a los tonos azulados y rosáceos del principio de la película.


Incapaz de soportar el progresivo deterioro psíquico que irremediablemente padece Betty, Zorg decide poner fin a sus sufrimientos y asfixia a su amada con una almohada mientras permanece hospitalizada, en una clara referencia a "Alguien voló sobre el nido del cuco" (Milos Forman, 1975), porque de esa misma manera el personaje del Jefe Indio Bromden (Will Sampson) ponía fin a la vida de su camarada charlatán Randle McMurphy (Jack Nicholson).


Paradójicamente, la desaparición física de Betty coincidirá con el inicio del éxito literario de Zorg. Por suerte, circulan almas sensibles por este planeta que tienen, por lo menos, tan buen concepto como el mío de esta triste película francesa: Betty Blue, ¿una historia de amour fou?

Dejando a un lado tanta devoción, existen frases que sin duda alguna borraría del guión, como la pretenciosa definición que Zorg hace de Betty: "ella era como una flor con antenas translúcidas y un corazón de plástico malva". Yo me quedo con la Betty inmadura, lujuriosa y tremendamente carnal, tan alocada en la ficción como la actriz que en su día la encarnó:

2 comentarios:

DOCTOR ALBEIROS dijo...

Reseña de "BETTY BLUE" en "EL CINE Y LAS ENFERMEDADES MENTALES" (Wedding, Boyd y Niemiec):

"Película francesa artística y erótica sobre dos amantes jóvenes y sus pasiones, que les llevan desde la pobreza hasta la violencia y la destrucción. Una escena particularmente chocante muestra la automutilación que se debe a la psicosis".

Iván dijo...

no la conocía, habrá que averiguar como verla