jueves, 16 de diciembre de 2021

PHILADELPHIA


- “Este caso no trata sólo del SIDA, ¿sabe?, ¡así que hablemos de lo que trata realmente!: del odio del público en general, de nuestra repugnancia, nuestro temor, a los homosexuales. Y de cómo ese clima de odio y temor desembocó en el despido de este homosexual en particular: mi cliente, Andrew Beckett.”

John Miller (Denzel Washington) en "Philadelphia" (Jonathan Demme, 1993)

El 14 de diciembre de 1993 tenía lugar la premiere de "Philadelphia" (Jonathan Demme, 1993) en Century City, California, acontecimiento que se repetiría 2 días más tarde en Nueva York. En las Navidades de ese mismo año, en pases de acceso restringido fue proyectada otras dos veces, hasta su estreno oficial en Estados Unidos, el 14 de enero de 1994. En España, fue estrenada el 11 de marzo de 1994

Y aunque han transcurrido casi 3 décadas desde entonces, actualmente 37.7 millones de personas conviven con el SIDA, de las que poco mas de 28 millones tienen acceso a la terapia antirretroviral.

Esta es una película que queríamos afrontar desde hace tiempo, pero que por cuestiones de diversa índole fue siendo aparcada sucesivamente, tal vez debido a su incuestionable popularidad, dado el revuelo desatado en su día al afrontar las consecuencias de esta patología dentro de la comunidad homosexual masculina, con todos los tópicos y tabúes de aquella sociedad, y que en cierta manera, todavía perduran.

Y sobre estas cuestiones, en todo este espacio de tiempo, se han escrito multitud de críticas y ensayos sobre ella.


Tom Hanks y Denzel Washington

Muchos han criticado que Hollywood tardara 10 años en producir una película que abordara los estigmas de la homosexualidad y el SIDA, cuando las víctimas de la enfermedad se contaban por millares. Lo cierto es que Jonathan Demme se sintió obligado a rodar esta película cuando se enteró que su íntimo amigo, el pintor de origen español Juan Suárez Botas, había sido diagnosticado de SIDA, enfermedad de la que acabaría falleciendo a los 34 años de edad.


Juan Suárez Botas (1958-1992)

Está asimismo inspirada en las historias reales protagonizadas por los abogados Geoffrey Bowers en Nueva York) y Clarence B. Cain en Filadelfia. Bowers demandó en 1987 a la reconocida firma multinacional de abogados Baker McKenzie por despido improcedente, cuando descubrieron que tenía SIDA. Falleció en 1990, después de haber ganado un pleito que se prolongó durante 6 largos años en los tribunales.

En enero de 1994, la familia de Bowers demandó a la productora TriStar por incumplimiento de contrato, ya que si bien la película en ningún momento reconoce a Geoffrey Bowers, existen estrechas similitudes entre la ficción y la realidad, incluyendo la escena del espejo, sucedida en la audiencia de Philadelphia en 1987. Finalmente este pleito quedaría resuelto mediante un acuerdo extrajudicial. 


Tom Hanks y Geoffrey Bowers

Por su parte, Clarence B. Cain (1952-1990) era un abogado que trabajaba para la firma de abogados Hyatt Legal Services de Filadelfia, que lo despidió por tener SIDA. Miembro de una familia numerosa, sucumbió a la enfermedad 2 meses después de haber ganado su demanda.


Clarence B. Cain y su abogado Richard Silverberg

El escritor Roy Nyswaner elaboró el guión de este drama judicial tan del gusto de la crítica y el público en general, confiando gran parte del éxito a las estrellas cinematográficas Tom Hanks, encarnando al brillante abogado Andrew Becket, y Denzel Washington, su letrado defensor Joe Miller, en un sonado pleito contra uno de los bufetes más poderosos de Philadelphia, por el despido improcedente del protagonista.

En cierta manera, esta película es también la redención de Joe Miller, inicialmente un abogado de estilo arribista, que se anuncia en la TV y aprovecha cualquier circunstancia para entregar su tarjeta a posibles clientes, sobre todo pacientes de hospitales.

Una metáfora de la empatía que acabarán sintiendo ambos personajes son sus gorras de los Philadelphia Phillies, el equipo de beisbol de la ciudad: Andy se cubre con una de color negro, con su característica "P", mientras en el despacho de Joe Miller decana una gorra roja de los Phillies sobre una estantería.


Philadelphia City Hall, con su torre coronada por la estatua de William Penn, fundador de Pensilvania

Homófobo confeso, sus convicciones irán cambiando progresivamente a medida que va conociendo y solidarizándose con la injusticia padecida por su cliente y antiguo contrincante en los juzgados.

Con toda la libertad del mundo, y sin ninguna obligación para hacer lo contrario, el propio Andy ocultó inicialmente su patología a sus compañeros de bufete, tal vez por miedo a ser estigmatizado, al encubrir la lesión en su frente como un pequeño hematoma causado por un accidente deportivo. Asimismo, contemplamos cómo intenta disimular con maquillaje lo que en realidad era un sarcoma de Kaposi incipiente.

A pesar de todo, ni Hanks ni Washington fueron los candidatos elegidos en primera instancia, pues el papel protagonista fue rechazado, entre otras, por Daniel Day-Lewis y Michael Keaton. Para el abogado defensor se había pensado en un actor de carácter más cómico, como Robin Williams o Bill Murray.


Antonio Banderas es Miguel

Para completar el elenco, Antonio Banderas se convirtió en Miguel Álvarez, el novio latino de Andy, un papel para el que inicialmente se había pensado en John Leguizamo, junto a Joanne Woodward como su esforzada madre Sarah, y Jason Robards, Robert Ridgely, Charles Glenn y Ron Vawter en los implacables socios del bufete Wyant, Wheeler, Hellerman, Tetlow & Brown, capitaneados por Robards como Charles Wheeler.

Respecto a Ron Vawter, Jonathan Demme tuvo que plantarle cara a la todopoderosa productora Tristar porque se negaban a contratar al actor debido a que era VIH positivo. Al parecer, la aseguradora que cubría los imprevistos de la película se negaba a extender la cobertura a un seropositivo

Hubiera resultado ciertamente irónico que Ron Vawter no hubiera podido convertirse en Bob Seidman en una película que precisamente mostraba cómo un profesional era despedido de su empresa por tener SIDA.


Robert Rigdely, Tom Hanks, Jason Robards, Ron Vawter y Charles Glenn

Como anécdota de este film, Tom Hanks tuvo que perder alrededor de 15 kilos para convertirse en el convincente protagonista, sobre todo a medida que la enfermedad va evolucionando y deteriorando su salud. Por contra, Denzel Washington tuvo que engordar para completar la caracterización de su personaje.

SARCOMA DE KAPOSI

Se trata de una patología muy presente en esta película: una mancha púrpura en la frente del protagonista desata las sospechas de los propietarios de su bufete, y en la parte final del juicio, las lesiones generalizadas en el tórax de un ya deteriorado Andy Becket, inclinarán definitivamente la balanza de la justicia a su favor.

El sarcoma de Kaposi es una patología neoplásica que se origina en las células endoteliales de los vasos sanguíneos y linfáticos. La causa por la que se forman estas lesiones continúa siendo desconocida.

Está causado por el virus del herpes humano tipo 8. En personas inmunocompetentes, esta infección no suele causar problemas; pero si existe un estado de inmunodeficiencia, como por ejemplo en el caso de los pacientes con VIH/SIDA, puede desarrollarse este tipo de sarcoma.

Las lesiones tumorales características son indoloras, de color violáceo - pardo oscuro, que generalmente afectan a las piernas, los pies y el rostro, aunque también pueden aparecer en otras localizaciones como genitales, mucosa oral y ganglios linfáticos. En los casos más graves y avanzados, las lesiones pueden afectar el tracto digestivo y los pulmones.

En la película asistimos a la discusión en Urgencias entre Miguel y el Dr. Klenstein (Paul Lazar) el médico que está tratando a Andy por un episodio de diarrea aguda. Debaten sobre la necesidad de practicarle una colonoscopia precisamente para descartar la afectación intestinal del sarcoma de Kaposi.

Obviamente, una colonoscopia no es una prueba que se pueda solicitar desde un servicio de Urgencias. Exige una preparación para limpieza intestinal previa, que el paciente realizaría en su domicilio o bien ingresado en el hospital, si así lo recomendara su estado de salud.

En otra escena, Andy contempla a otro enfermo (Mark Sorensen Jr) con lipodistrofia facial y un sarcoma de Kaposi más avanzado, al que resulta prácticamente imposible extraerle sangre por el grave deterioro de sus venas. Un triste presagio de lo que se le venía encima.

Históricamente, esta enfermedad debe su nombre al eminente dermatólogo húngaro Moritz Kaposi, uno de los precursores en establecer las bases anatomopatológicas de su especialidad. En 1872 descubrió un cáncer de piel que nombró como sarcoma pigmentado múltiple idiomático, y que en la actualidad se ha convertido en el cáncer más común en algunas zonas del África subsahariana.


Moritz Kaposi (1837-1902)

CINEFILIA

En la autobiográfica "Las noches salvajes" (Cyril Collard, 1992), comentada anteriormente en este mismo blog, los primeros síntomas del protagonista Jean (el propio Cyrill Collard) fueron precisamente unas pápulas y nódulos de color pardo oscuro, signos inequívocos de un sarcoma de Kaposi incipiente.

Al igual que Andrew Becket, el tratamiento que recibe Jean es AZT (zidovudina), una controvertida terapia que posteriormente se convertiría en el eje central de la estupenda "Dallas Buyers Club" (Jean-Marc Vallée, 2013), con las excepcionales interpretaciones de Matthew McConaughey como el cínico Ron Woodroof y Jared Leto como el inolvidable trans Rayon.

Jared Leto y Matthew McConaughey en "Dallas Buyers Club"

CINEFILIA

Para completar el elenco de esta película, una 50 personas con SIDA fueron contratadas, con la inestimable ayuda de la organización sin ánimo de lucro Action AIDS

A día de hoy solo una de ellas permanece con vida, ya que las demás fueron falleciendo por complicaciones de la enfermedad. Se trata de Suellen Kehler, la cual vive sin problemas gracias a los avances para mantener a raya el virus del VIH.

VIH/SIDA: ANTES Y DESPUÉS

Cuando se estrenó "Philadelphia" apenas había transcurrido una década desde que la medicina comenzó a diagnosticar y a tratar los primeros casos de VIH/SIDA. Al respecto, el telefime "Al filo de la duda" (Roger Spottiswoode, 1993), comentada anteriormente en este mismo blog, representa un estupendo retrato de aquellos tiempos de temor e incertidumbre.


CINEFILIA

Existe una escena muy especial "Philadelphia". Cuando por primera vez Andy Becket abandona la oficina de Joe Miller, se detiene en la calle delante de una ventana en la que se puede leer "Macready & Shilts"; se trata de una clara referencia al periodista Randy Shilts, autor de la novela "And the Band Played On", la obra que inspiró "En el filo de la duda". Randy Shilts falleció a causa del SIDA al año siguiente del estreno de la película.

Por extraño que pueda parecer, "Philadelphia" no contó con el apoyo del colectivo gay en general. Tampoco logró el beneplácito de las organizaciones de lucha contra el SIDA. Ambos grupos afirmaron que el film no tenía nada que ver con la realidad por ellos padecida.


La transmisión de la enfermedad, causada por un virus en principio desconocido, parecía cebarse especialmente en el colectivo homosexual masculino, generando todo tipo de interpretaciones y juicios. Incluso Andy llega a referirse al SIDA como el cáncer o la peste gay.

Conviene recordar en este punto "The Normal Heart" (Ryan Murphy, 2014), un drama televisivo distribuido por HBO, basado en el original de Larry Kramer (1935-2020), escritor, productor de cine y destacado activista a favor de los derechos de los homosexuales en EEUU, fundador en 1982 de Gay´s Men Health Crisis.

Por cierto, Kramer tampoco fue un entusiasta de "Philadelphia"; en su día llegó a calificarla como deshonesta, insuficientemente buena, y política, jurídica y médicamente inexacta

Focalizado en la comunidad gay de Nueva York, cuenta con las actuaciones de Mark Ruffalo en el papel protagonista del escritor Ned Weeks (el alter ego de Larry Kramer), y con Julia Roberts como la Dra. Emma Brookner, una de las mayores especialistas sobre SIDA en pacientes homosexuales, en los albores de esta pandemia.

En "Philadelphia" están muy bien retratados los prejuicios sobre el SIDA. Incluso el abogado Joe Miller declara su aversión por los homosexuales y su temor a poder contagiarse por el mero contacto con su cliente enfermo, a pesar de que en 1993 se conocían perfectamente las vías de transmisión: sexual, sanguínea (transfusiones y hemoderivados), adictos a drogas por vía intravenosa y materno-fetal.

Exactamente los mismos escrúpulos que el indignado Charles Wheeler, contra alguien capaz de haber metido el SIDA en su despacho. Además, las chanzas sobre los gays están siempre presentes entre los directivos del prestigioso bufete de abogados.

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La voz cantante de la defensa del bufete de Wheeler corre a cargo de la abogada Belinda Conine (Mary Steenburgen), cuyo papel en "Melvin y Hughes" (Jonathan Demme, 1980) fue premiado con el Oscar a la mejor actriz de reparto. Casualmente, en esa misma película, Jason Robards fue nominado al Oscar como mejor actor de reparto por su interpretación de Howard Hughes.

Mary Steenburgen es Belinda Conine

La estigmatización y el rechazo social, en mayor o menor medida, se extendió a todos los grupos de riesgo: homosexuales, toxicómanos por vía venosa y hemofílicos. En la película queda reflejado por el caso de Melissa Benedict (Kathryn Witt), una antigua empleada del bufete de Walter Kenton (Robert Ridgely),  una madre de familia contagiada por culpa de una transfusión de sangre recibida durante su segundo parto.

En los primeros años del SIDA, el diagnóstico solía ser tardío, cuando los enfermos padecían severos cuadros de inmunodeficiencia e infecciones oportunistas, como neumonías por Pneumocystis carinii (actualmente Pneumocystis jiroveci), toxoplasmosis cerebral, infecciones por micobacterias (Mycobacterium tuberculosis y M. Avium-intracelullare) y meningoencefalitis por criptococosis

Por si fuera poco, los tratamientos eran entonces poco efectivos. En la película contemplamos cómo Andy y Miguel disponen de un tablero en su coqueto loft donde están anotados horarios y medicaciones:

  • AZT: la zidovudina fue el primer tratamiento antirretroviral administrado contra el SIDA. Resultaba costosa y presentaba efectos secundarios adversos, como náuseas, vómitos, anemia, neutropenia y miopatía. En los primeros ensayos se comprobó que era capaz de retrasar la progresión temprana de la enfermedad, si bien dicho efecto no se mantiene en el tiempo y por si sola no mejora la supervivencia a corto y largo plazo.
  • NIZORIL: realmente se trata de NIZORAL, cuyo principio activo es el ketoconazol, un medicamento antifúngico destinado a prevenir y tratar ciertas complicaciones de la enfermedad, como las infecciones orofaríngeas por hongos y la candidiasis esofágica, más frecuentes en pacientes inmunocomprometidos.
  • ACICLOVIR: es un fármaco antiviral activo frente a las infecciones por el virus herpes humano. Inhibe la realización del ADN viral al interferir en la ADN polimerasa del virus. Diversos estudios demostraron que suprimir el virus del herpes podía reducir la carga del VIH, si bien el tratamiento con otros antirretrovirales ha demostrado una efectividad muy superior.
  • MEGASE: en realidad MEGACE, se trata de acetato de megestrol, un derivado de la progesterona empleado en el tratamiento del cáncer de mama y endometrio. En los pacientes con SIDA se ha utilizado como terapia paliativa contra la anorexia severa, la caquexia (pérdida de masa muscular) y el adelgazamiento (pérdidas de peso mayores al 10%).
  • VITAMINAS: en el año 2013 se publicó un trabajo que demostraba que los suplementos polivitamínicos (B, C, E y selenio) podrían retrasar la progresión del VIH durante las fases iniciales de la enfermedad. El déficit de micronutrientes incidía negativamente en la inmunidad de estos pacientes.

Se emplean fármacos de diferentes grupos terapéuticos:
  • Los inhibidores de la transcriptasa inversa no análogos de nucleósidos (ITINN) bloquean una proteína que el VIH necesita para replicarse. Entre los ejemplos se incluyen el efavirenz (Sustiva), la rilpivirina (Edurant) y la doravirina (Pifeltro).
  • Los inhibidores de la transcriptasa inversa análogos de nucleósidos o nucleótidos (ITIN) son versiones defectuosas de los componentes básicos que el VIH necesita para replicarse. Entre los ejemplos se incluyen el abacavir (Ziagen), el tenofovir (Viread), la emtricitabina (Emtriva), la lamivudina (Epivir) y la zidovudina (Retrovir). También se dispone de fármacos combinados, como la emtricitabina/tenofovir (Truvada) y la emtricitabina/tenofovir alafenamida (Descovy).
  • Los inhibidores de la proteasa (IP) inactivan la proteasa del VIH, otra proteína que el VIH necesita para replicarse. Entre los ejemplos se incluyen el atazanavir (Reyataz), el darunavir (Prezista) y el lopinavir/ritonavir (Kaletra).
  • Los inhibidores de la integrasa funcionan inhibiendo a una proteína llamada integrasa que el VIH utiliza para insertar su material genético en los linfocitos T CD4. Entre los ejemplos figuran el bictegravir sódico/emtricitabina/tenofovir alafenamida fumarato (Biktarvy), raltegravir (Isentress) y dolutegravir (Tivicay).
  • Los inhibidores de entrada o fusión bloquean la entrada del VIH en los linfocitos T CD4. Algunos ejemplos son la enfuvirtida (Fuzeon) y el maraviroc (Selzentry).

EL DILEMA ÉTICO

En relación con la Bioética, las interpretaciones utilitaristas suelen cuestionar los derechos sanitarios de aquellas personas que, debido a sus comportamientos de riesgo y poco saludables, terminan por enfermarse.

Se le ha intentado aplicar a los fumadores recalcitrantes que finalmente terminan padeciendo una EPOC o un cáncer de pulmón, a los obesos que no adelgazan y a los cuales se les han llegado incluso a cuestionar determinadas intervenciones quirúrgicas, a los toxicómanos que se niegan a renunciar a sus adicciones, y por supuesto, en esta película, a los homosexuales que mantuvieron relaciones sin protección, conociendo la manera de contagiarse y las graves consecuencias del SIDA para su salud.

Afortunadamente, con el paso del tiempo y el mayor conocimiento de la patología, los infectado han dejado de considerarse unos apestados, y los avances terapéuticos han convertido a la mayoría de los afectados en enfermos crónicos.

CINEFILIA

El galardonado tema central de la banda sonora de esta película, "Streets of Philadelphia" de Bruce Springsteen, se ha convertido en todo un clásico musical desde entonces.


De la misma manera, el aria interpretada por la inolvidable Maria Callas, "La Mamma Morta" de la ópera "Andrea Chenier" (Umberto Giordano, 1896) se transforma en un bellísimo canto al amor mientras la cámara enfoca en un emocionante contrapicado a Andy explicándole sus sentimientos más íntimos a su abogado defensor.

CAMEOS

Destacamos las breves intervenciones de personajes famosos como Quentin CrispJulius ErvingRoger Corman y Tak Fujimoto.

El primero, icono gay de los 70 y personaje mítico dentro del mundo de la homosexualidad masculina, con el pelo teñido de color lila aparece fugazmente entre los invitados a la fiesta que Andy y Miguel organizan en su loft para sus familiares y amigos.

El prestigioso actor británico John Hurt alcanzó celebridad al encarnar a Quentin Crisp en el telefilm "El funcionario desnudo" (Jack Gold, 1975), basado en un guión autobiográfico sobre la escandalosa, provocadora y reivindicativa existencia de tan singular personaje.

En 1987 Sting, el líder de The Police, le dedicaría su famoso tema "Englishman in New York".

Quentin Crisp (1908-1999)

El segundo, popularmente conocido como Dr. J, fue una rutilante estrella de la NBA, con una exitosa carrera profesional como alero defendiendo fundamentalmente la camiseta de los Sixers de Philadelphia. Precisamente en 1993 sería incluido en el Basketball Hall of Fame.

Julius Erving, el Dr. J

Respecto al reconocido director, productor y actor de cine Roger Corman, encarnó al Sr. Laird, un empresario que testifica favorablemente sobre la profesionalidad de Andy Becket, si bien condicionado por su evidente lealtad como buen cliente del bufete Wheeler.

Roger Corman

Simplemente recordar que Roger Corman fue uno de los mentores de Jonathan Demme al principio de su carrera cinematográfica.

Tak Fujimoto

Finalmente, el reconocido director de fotografía Tak Fujimoto, célebre por sus participaciones en "La guerra de las galaxias" (George Lucas, 1977), "El silencio de los corderos" (Jonathan Demme, 1991) y "El sexto sentido" (M. Night Shyamalan, 1999), realiza también una breve aparición en esta película.


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