sábado, 4 de marzo de 2017

MÚLTIPLE. TRASTORNO DE IDENTIDAD DISOCIATIVO. OTRA VUELTA DE TUERCA



Personalidad proviene del griego “prosopon” cuyo significado es “máscara” y alude a aquellas caretas empleadas por los actores en las tragedias del teatro griego clásico. Se refiere a aquello que se percibe o a la forma que se aparece frente a los otros (imagen)

En latín el término “personare” equivale a “resonar a través de”, es decir, también alude a la forma en que uno es percibido o se manifiesta ante los otros. 


La patología psiquiátrica constituye un filón para guionistas y realizadores cinematográficos, especialmente cuando se trata de explotar sus facetas más truculentas y morbosas. Sin lugar a dudas, esta circunstancia ha contribuido a la percepción y aceptación de este tipo de pacientes por la sociedad en general. Excepciones contadas, los medios de comunicación tampoco ha colaborado demasiado, pues las informaciones sobre los incidentes causados por personas con sus facultades psíquicas mermadas suelen resaltarse de manera inapropiada o exagerada.

En este contexto, el caso particular de los trastornos de identidad disociativos se llevaría la palma, pues en un solo personaje pueden concentrarse múltiples posibilidades creativas. Encontramos esta eventualidad en cintas clásicas como "A través del espejo" (Robert Siodmak, 1946), créditos editados sobre las clásicas imágenes del test de Rorschach y donde Olivia de Havilland encarna a las gemelas Terry y Ruth Collins, confrontando las personalidades de una hermana pérfida y malvada frente a otra amable y bondadosa, o "Las tres caras de Eva" (Nunnaly Johnson, 1957) en la que Joanne Woodward interpreta a Eva White y sus tres personalidades diferentes, meritoria labor galardonada en aquella edición con el Oscar a la mejor actriz.

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Nunnaly Johnson fue el guionista de ambas películas, así como también de "Las uvas de la ira" (John Ford, 1940)


Nunnaly Johnson (1897 - 1977) con la mítica Marilyn Monroe

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Brian de Palma, cineasta del que nos ocuparemos específicamente más adelante, escribió y dirigió "Hermanas" (1973), una cinta donde las personalidades de la gemela buena y la mala (a imagen y semejanza de "A través del espejo") se yuxtaponen hasta el punto de imposibilitar distinguir quién es cada una de ellas. La actriz canadiense Margot Kidder fue la encargada de encarnar a las gemelas siamesas Danielle Breton y Dominique Blanchion.



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Y precisamente en íntima conexión con "A través del espejo", constituyendo un verdadero y excepcional hito cinematográfico y televisivo, Lew Ayres (1908-1996) fue un versátil actor que durante su dilatada carrera interpretó el papel de médico en infinidad de ocasiones: desde el Doctor Myron Brown de "El horror al matrimonio" (James Whale, 1932), pasando por la saga cinematográfica del popular Doctor Kildare en "Young Dr. Kildare" (Harold S. Bucquet, 1938), "Calling Dr. Kildare" (Harold S. Bucquet, 1939), "The Secret of Dr. Kildare" (Harold S. Bucquet, 1939), "Dr. Kildare´s Strange Case" (Harold S. Bucquet, 1940), "Dr. Kildare Goes Home" (Harold S. Bucquet, 1940), "Dr. Kildare Crisis" (Harold S. Bucquet, 1940), "The People vs Dr. Kildare" (Harold S. Bucquet, 1941), "Dr. Kildare Wedding Day" (Harold S. Bucquet, 1941), "Dr. Kildare Victory" (W.S Van Dyke, 1942), continuando con el Dr. Scott Elliot en la susodicha "A través del espejo" (Robert Siodmak, 1946), el Doctor Robert Richardson en la inolvidable "Belinda" (Jean Negulesco, 1948), el Doctor Patrick J. Cory de "Donovan´s Brain" (Felix E. Feist, 1953), el Doctor John Mohler de la serie televisiva "Antología" (1956), el Doctor Samuel A. Mudd de la serie "Espejo del destino" (1958), el Doctor Paul Harris en "The Barbara Stanwyck Show" (1961), nuevamente el Doctor Samuel Mudd en la serie  "Laramie" (1962), el Doctor Thomas Clay en la serie para la TV "Kraft Suspense Theater" (1965), el Doctor Owen McLean en la serie "Yo soy espía" (1966), el Doctor Andrew Swanson en la famosa serie de TV "Marcus Welby" (1969), el Doctor Holt  de la serie "The Interns" (1971), el Doctor Sam Carpenter del telefime "Yo te maldigo", el Doctor Grayson del telefilme "Heatwave!" (1974), el Doctor Howard Nicholson de la conocida serie "Colombo" (1974), el Doctor Elijah Cooper de la serie "La mujer biónica" (1977), el Doctor Kenneth Wilson de la serie "La mujer maravilla" (1977), el Doctor Chambers en la serie de TV "Trapper John, M.D." (1982) y finalmente el personaje Doc en "Don Camilo" (Terence Hill, 1984).

El joven Dr. Kyldare (Lew Ayres) y su mentor el Dr. Gillespie (Lyonel Barrymore)


En "Persona" (Ingmar Bergman, 1966), una de las obras fundamentales del cineasta sueco, ya se aproximaba a determinadas cuestiones relacionadas con la identidad y el reconocimiento a través del prójimo, creando un guión en el que las protagonistas, Elizabeth Vogler (Liv Ullman), una actriz que pierde súbitamente la voz mientras representaba "Electra", y su enfermera Alma (Bibi Andersson), intercambiarán progresivamente sus personalidades.


  
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Bibi Andersson es una actriz sueca directora de cine, teatro y televisión, con una carrera profesional enlazada a la de Ingmar Bergman. En "Nunca te prometí un jardín de rosas" (Anthony Page, 1977) interpreta a la Doctora Fried, una terapeuta que nunca pierde la esperanza de ayudar a su paciente Deborah Blake (Kathleen Quinlan), ingresada en un hospital psiquiátrico.



En cierto sentido, la crítica especializada considera "Tres mujeres" (Robert Altman, 1977) como una obra asimismo emparentada con "Persona", planteando hipnóticas cuestiones vinculadas a los intercambios de personalidad.

Cintas más recientes han progresado más allá del mero planteamiento tradicional de los trastornos de personalidad múltiple y diferentes actores se han encargado de representar al mismo atribulado sujeto-personaje, tal y como ocurre por ejemplo en "El club de la lucha" (David Fincher, 1999) con el insomne Narrador (Edward Norton) y su alter ego el vendedor de jabones Tyler Durden (Brad Pitt), o también en "Identidad" (James Mangold, 2003), donde actores y personajes giran en ese enloquecido carrusel de múltiples personalidades articulado por el guionista Michael Cooney para la mente desequilibrada del asesino Malcolm Rivers (Pruitt Taylor Vince).




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Además de la atormentada protagonista de "Las tres caras de Eva", adaptación del libro de los psiquiatras Corbett H. Thigpen y Hervey M. Cleckley sobre el caso real de la joven Chris Costner Sizemore, la actriz Joanne Woodward retornó al mundo de los trastornos de identidad disociativos en la mini serie televisiva "Sibyl" (Daniel Petrie, 1976), encarnando en esta ocasión a la Doctora Cornelia Wilbur, la terapeuta de Sibyl (Sally Field), una paciente dueña de 16 personalidades diferentes.


Para ello el guionista Stewart Stern se inspiró en el libro homónimo de Flora Rheta Schreiber, basado en la vida real de la paciente y artista Shirley Ardell Mason.

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Asimismo Edward Norton, uno de los protagonistas de "El club de la lucha", debutó en la gran pantalla encarnando al joven Aaron en "Las dos caras de la verdad" (Gregory Hoblit, 1996), un desamparado muchacho acusado del asesinato del arzobispo de Chicago, en un logrado film procedimental donde el galán Richard Gere interpreta al prestigioso abogado Martin Vail, encargado de la defensa apoyándose en la psicóloga Jane Venable (Laura Linney). En esta cinta, la simulación de un trastorno de identidad disociativo para eludir a la justicia se plantea como una posibilidad a tener en cuenta tanto por los médicos como por el público en general.


Richard Gere y Edward Norton en "Las dos caras de la verdad"

TRASTORNO DE IDENTIDAD DISOCIATIVO

Todavía hoy representa un verdadero reto para los especialistas, especialmente por sus dificultades diagnósticas. Por si fuera poco, en ciertas situaciones los tratamientos prescritos pueden ser válidos y correctos para algunos de los alter egos del paciente, pero inadecuados para el conjunto de su multiplicidad. Muchos han sido confundido con pacientes esquizofrénicos, psicóticos o con trastornos antisociales, tratados en balde con fármacos ineficaces.

Por si fuera poco, la incomprensión social y familiar, tal y como podemos contemplar en "Las tres caras de Eva" por parte de un marido (David Wayne) ignorante, violento y machista, contribuyen a que estos pacientes prefieran ocultar su personalidad múltiple antes de ser acusados de farsantes.


Lee J. Cobb (el Doctor Luther), Joanne Woodward (Eva White) y David Wayne (Ralph White) en "Las tres caras de Eva"

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Al igual que Lew Ayres, el actor David Wayne también participó en la serie televisiva "Trapper John M.D." (en Latinoamérica "Los hombres de blanco"), una extensión de la genial "M.A.S.H." (Robert Altman, 1970) donde el Doctor John Trapper McIntyre (Pernell Roberts, el Adam Cartwright de "Bonanza"), aquel veterano facultativo de la Guerra de Corea llega a convertirse en el Jefe de Cirugía del Hospital San Francisco Memorial.

Pernell Roberts como el Doctor John Trapper McIntyre


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Rizando el rizo, en "El escondite" (John Polson, 2005), tras el suicidio de su esposa (Amy Irving), el psicólogo David Callaway (Robert de Niro) se muda a una casa de campo en compañía de su pequeña hija Emily (Dakota Fanning). La inquietante presencia de un amigo imaginario llamado Charlie acabará revelando el truculento caso patológico de la doble personalidad paterna. A pesar de contar con cinco finales alternativos diferentes, según las salas donde se fuera a proyectar, esta película cosechó múltiples críticas negativas.


De la misma manera, ambientada en los año 70 y con el rédito de estar basada en hechos reales, la cinta canadiense "Frankie y Alice" (Geoffrey Sax, 2010) obtuvo infinidad de críticas adversas aun con la presencia estelar de Halley Berry, para la ocasión personificando a Frankie, una popular go-go y stripper, una paciente con un trastorno de identidad disociativo en la que conviven las identidades de Genius (una niña de 7 años que intenta cuidar de Frankie) y Alice (una mujer blanca sureña y racista que menosprecia a la protagonista y de la que quiere deshacerse). Para la ocasión, más estereotipos habituales: historial de malos tratos infantiles, hipnosis para el diagnóstico y tratamiento especializado a cargo del Doctor Oz (interpretado por el actor sueco Stellan Skarsgård).




Y es que a la hora de definir un trastorno de identidad disociativo, una patología en realidad muy poco frecuente, nos estamos refiriendo a la existencia de dos o más personalidades en un mismo sujeto, cada una de ellas con sus características propias e independientes.

La contraposición entre identidades bondadosas y malvadas representa una constante literaria y cinematográfica. Stephen King, el rey de los relatos de terror, sucumbió también a esta tentación en "Ventana secreta, secreto jardín", una de las cuatro novelas integrantes de su libro "Las cuatro después de la medianoche" (1990) y que sirvió de inspiración al guionista y director David Koepp para "La ventana secreta" (2004), filme protagonizado por Johnny Depp como el exitoso escritor Mort Rainey y John Turturro como su malvado alter ego John Shooter. Mención especial para la turbadora banda sonora del compositor Philip Glass


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Precisamente ambientada en los años 60, estrenada en el Festival de Sitges y considerada por la crítica especializada como la obra crepuscular de un gran director actualmente en declive, "Encerrada" (John Carpenter, 2010) constituye una tenebrosa historia donde se confunden trastornos de personalidad, asesinatos, fantasmas, pavorosas estancias de un sanatorio psiquiátrico y una atractiva protagonista (Amber Heard), resultando un cóctel truculento repleto de estereotipos e imperfecciones formales, otra página más para la leyenda negra de los trastornos de identidad disociativos en el cine.



Completando el desastroso catálogo de insolventes películas de terror relacionadas con trastornos de identidad disociativos y criminalidad, la cinta francesa "Alta tensión" (Alexandre Aja, 2003) fue masacrada por la crítica a pesar de ser galardonada en el Festival de Sitges con los premios al mejor director y a la mejor actriz, en este caso Cécile de France por su interpretación de la atormentada Marie.



Cada vez existen más evidencias que relacionan los trastornos disociativos con un historial traumático (elevado porcentaje de abusos infantiles, testigos de accidentes y muertes violentas...) y unos mecanismos neurológicos específicos. De esta manera las emociones y recuerdos se emancipan del trauma del yo consciente. Gracias a la disociación, lo inaceptable se destierra para convertirse en un mecanismo de defensa y supervivencia, en una estrategia interna para proteger secretas confidencias, mientras paradójicamente consolida el apego con el abusador.

Sin embargo, e incomprensiblemente, esta circunstancia es repetidamente maltratada tanto por los guionistas como por los directores cinematográficos, granjeándose por ello los varapalos más ácidos de la crítica y del público. "Nunca hables con extraños" (Peter Hall, 1996) constituye uno de estos significativos fallidos ejemplos, tal vez influenciado por el auge de los thrillers psico-sexuales de los años 90, con Rebeca de Mornay (la traumatizada psicóloga criminalista Sarah Taylor) y Antonio Banderas (el manido latin lover Tony Ramírez), abusando del trastorno de identidad disociativo como recurso más que evidente para resolver la trama.



Los trastornos disociativos pueden ser de tres tipos:
  1. Amnesia disociativa: implica enfrentarse a la evidencia de haber realizado actos que la persona no recuerda.
  2. Absorción: una connivencia tal que la persona olvida lo que ocurre a su alrededor.
  3. Despersonalización: el individuo se convierte en un observador de sus acciones, desconectándose de su propia encarnación y emociones.
Para el DSM V (Manual de Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales), los criterios necesarios para diagnosticar un trastorno de identidad disociativo son:
  • Presencia de una o más identidades distintas o estados de personalidad, cada uno con sus patrones de percepción relativamente estables, pensando en el entorno y en el yo.
  • Al menos dos de estas identidades o estados de personalidad asumen recurrentemente el control de la conducta de la persona.
  • Incapacidad para recordar información personal importante como para explicarse mediante un olvido ordinario, y que no sea debido a los efectos directos de una sustancia (intoxicación etílica, por ejemplo) u otra patología médica (como crisis comiciales parciales, por ejemplo).


Al respecto debemos recordar que filmes tan emblemáticos como "A través del espejo" (1946) y "Las tres caras de Eva" (1957) se rodaron en la misma época en la que la Asociación Estadounidense de Psiquiatría (APA) y la Academia de Medicina de Nueva York trabajaban conjuntamente en la elaboración de una nomenclatura común para referirse a los pacientes con enfermedades psiquiátricas y neurológicas.

Por este menester, y por la necesidad de recopilar datos estadísticos más fiables sobre los trastornos mentales en los EEUU, en 1952 surgió la primera edición del DSM como una variante de la CIE-6 (Clasificación Internacional de Enfermedades de la Organización Mundial de la Salud), y que por su parte ya incluía un apartado específico para los trastornos mentales. Paralelamente, el ejército estadounidense había planteado una nomenclatura más amplia para poder incluir también a los soldados enfermos tras la Segunda Guerra Mundial.


HISTORIA DE LA MEDICINA

En 1791, Eberhard Gmelin (1751 - 1809), médico municipal de la entonces ciudad libre imperial de Heilbronn (en la actual Alemania), fue el primero en publicar el caso de una muchacha de 20 años vecina de Stuttgart que podía hablar perfectamente en francés sin nunca antes haberlo conocido. Incluso cuando departía en alemán denotaba también un cierto acento afrancesado. En aquella época las explicaciones más probables para este curioso fenómeno pasaban por una parasitación por el espíritu de un difunto o incluso directamente por una posesión diabólica. 

Si bien es cierto que mientras se desataba la Revolución Francesa muchos nobles y aristócratas huyeron del terror para instalarse en Stuttgart, Gmelin rechazó las hipótesis sobrenaturales planteando aquella sintomatología como característica de una paciente con personalidad múltiple, pues su nuevo yo afrancesado conocía la existencia de su yo original, conservando intactos sus propios recuerdos, mientras éste no era consciente de la nueva personalidad. Gmelin describió que la joven alternaba una y otra personalidad con un simple movimiento de manos. 

Eberhard Gmelin (1751 - 1809)


Gmelin fue un gran conocedor del mesmerismo. Intentó explicar los fenómenos propios del magnetismo animal apelando a la existencia de un fluido vital (Lebensflüssigkeit) dependiente de la acción del sistema nervioso.

Por aquel entonces, Benjamin Rush (1746-1813), médico y cirujano firmante de la Declaración de Independencia y de la Constitución de los EEUU, recopilaba diversos historiales clínicos sobre disociaciones y personalidad múltiples, a la vez que teorizaba sobre las posibles causas de duplicación de la conciencia y su relación con la desconexión de los hemisferios cerebrales.


Benjamin Rush (1746-1813)


A finales del siglo XIX nos encontramos con el caso de Félida X, una joven tímida e introvertida tratada por el cirujano, psicoterapeuta e hipnotizador francés Étienne Eugène Azam (1822- 1889). Su personalidad primaria desconocía la existencia de su identidad secundaria, mientras su yo secundario se burlaba de la pasividad de su yo primario, que con frecuencia debía enfrentarse a situaciones muy embarazosas provocadas por su otra personalidad.



Félida X había nacido en 1843. Precozmente huérfana de padre, padeció una infancia colmada de malos tratos. Exhibió tres personalidades diferentes. A los 13 años se manifestó su segunda personalidad, tras sufrir una cefalea temporal y un sueño profundo y corto que duró solamente 3 minutos. Cada 25 - 30 días ocurría un cambio que duraba apenas unas horas. La tercera personalidad desarrollaba ataques de ansiedad y alucinaciones. Cuando la primera personalidad se quedó encinta, la segunda asumió todas sus responsabilidades. Transcurridas varias décadas, la identidad secundaria de Félida X quedó instaurada definitivamente.

De 1840 data también el caso de Estelle, una muchacha suiza de 11 años que padecía una parálisis junto a una extremada sensibilidad al táctil. Desarrolló una segunda identidad que conseguía caminar y jugar, pero que a su vez no podía tolerar la presencia de su madre. Probablemente sufriera un trastorno somatomorfo que se encarnaba en su alter ego, desencadenado por las agresiones maternas y que su extraordinaria sensibilidad al tacto se hubiera desarrollado tras los abusos de sus padres.


Pierre Janet (1859-1947)

El psicólogo y neurólogo francés Pierre-Marie-Félix Janet fue uno de los principales teóricos en el campo de los trastornos de la identidad disociativos. Sus mayores aportaciones pertenecen al campo de la hipnosis y el inconsciente. Pensaba que la hipnosis era un tipo de consciente dividido en lugar de tratarse de alguien inconsciente bajo la hipnosis. Para este científico, los diferentes estados de la consciencia siempre se encuentran presentes, pero aparentando personalidades diferentes.

Entre finales del siglo XIX y principios del XX, Pierre Janet describió cinco famosos casos: Leonie, Lucie, Rose, Marie y Marceline. La primera tenía tres personalidades, incluyendo la de una niña llamada Nichette. Lucie también poseía tres personalidades, una de ellas llamada Adrienne, que experimentaba flashbacks de acontecimientos traumáticos en su infancia. Rose padecía sonambulismo, alternando estados de parálisis con otros normales. Con frecuencia estos síntomas fueron catalogados de trastornos somatoformes, entendiéndose como diagnósticos de comorbilidad.


Otro de los pioneros fue el psicólogo estadounidense Morton Henry Prince (1854-1929), que intentó relacionar los trastornos de personalidad múltiples con la histeria. Firme defensor de los postulados de Pierre Janet, Morton Prince entendía que la información podía ser registrada pero no percibida por el estado consciente, pero sí por otro estado del subconsciente.

Morton Prince publicó en 1906 el caso de Christine Beauchamp en "The Dissociation of a Personality". Esta mujer tenía tres estados de personalidad, uno de ellos infantil llamado Sally. La joven llegó a su consulta aquejada de astenia física y mental. En las sesiones de hipnosis apareció una segunda personalidad completamente antagónica, vivaz e irresponsable. Una tercera identidad se mostró irritable, colérica y obsesiva, identificándose con un espíritu que se había adueñado de Christine y cuya existencia servía de hilo conductor de las diferentes personalidades.


Durante las vacaciones de su paciente, el Doctor Prince llegó a intercambiar correspondencia con cuatro de sus personalidades diferentes. Tras varios años de terapia, consiguió integrar la personalidad de la joven, aunque los recuerdos de la tercera identidad jamás se recuperaron.

Otra de sus pacientes, Doris Fisher, llegó a desarrollar cinco personalidades distintas. En algunos momentos, la verdadera Doris se presentaba durante 5 breves minutos, quedando el resto del día presentes sus otras identidades. Una de ellas llegaba a autolesionarse intentando hacer padecer a la verdadera personalidad.


Boris Sidis (1867-1923)

Boris Sidis fue el último gran teórico en este tipo de trastornos. Su enfoque se centró más en la biología y en cómo las neuronas intervenían en la idea de la conciencia. Fue el padre del controvertido William James Sidis (1898-1944), un niño prodigio dotado con extraordinarias dotes y del que se dice poseedor del coeficiente intelectual más alto de la historia.

TRASTORNOS DE LA IDENTIDAD DISOCIATIVOS versus ESQUIZOFRENIA

Existen grandes diferencias entre el pasado y el presente de los trastornos disociativos. Los avances en el conocimiento de esta patología vinieron de la mano de diagnóstico más afinado. El papel del trauma original como desencadenante de estos procesos solía obviarse o pasarse por alto. Además, hoy en día se han identificado más alteraciones concurrentes en este tipo de pacientes.

David Spiegel y sus colaboradores han revisado recientemente los criterios diagnósticos de los trastornos disociativos para el DSM-V. Desde un punto de vista estrictamente técnico analizaron datos clínicos, fenomenológicos, epidemiológicos, culturales y neurobiológicos, para finalmente realizar una serie de recomendaciones:

1ª/ El trastorno de despersonalización debe ser también el de los síntomas de desrealización.

2ª/ La fuga disociativa debe convertirse en un tipo de amnesia disociativa.

3ª/ Los criterios diagnósticos para los trastornos de identidad disociativos deberían cambiarse para enfatizar la naturaleza disruptiva de la disociación y la amnesia para cada día, así como los eventos traumáticos.

4ª/ El caso de trastorno disociativo debe ser incluido en la categoría de trastorno disociativo no especificado.

"Spider" (David Cronenberg, 2002) aparece en determinados registros como una cinta vinculada a los trastornos de identidad disociativos. Sin embargo, tras su análisis pormenorizado, probablemente su protagonista (Ralph Fiennes) se encuentre más vinculado con el padecimiento de una esquizofrenia.



LA DOCTORA CORNELIA WILBUR Y EL PARTICULAR CASO DE SHIRLEY ARDELL MADISON

La Doctora Wilbur fue una psiquiatra norteamericana pionera especializada en trastornos de identidad disociativos. En 1954 diagnosticó a la artista Shirley Adell Madison de la patología entonces conocida como trastorno de personalidad múltiple y la trató durante 11 años. Víctima de abusos infantiles especialmente traumáticos, con el paso del tiempo Shirley llegó a desarrollar 16 identidades diferentes.




Cornelia Burwell Wilbur (1908-1992)

La historia de Shirley alcanzó tremenda popularidad gracias al libro de Flora Rheta Schreiber y a la película dirigida en 1976 por Daniel Petrie, protagonizada por Sally Field y Joanne Woodward, de tal manera que los defensores de los derechos infantiles y los movimientos feministas entonces en pleno auge comenzaron a reivindicar que los abusos sexuales en la niñez eran mucho más frecuentes que lo que la sociedad creía, contribuyendo a difundir (y quizás también a supradiagnosticar) los  trastornos de identidad múltiple.


Sally Field es Sybill

Coincidiendo con todo ello, a finales de los años 70, también resurge el fundamentalismo cristiano en los EEUU. Algunos abusos relacionados con sectas y rituales satánicos se adueñaron de la imaginación del público. Al respecto recordemos "La semilla del diablo" (Roman Polanski, 1968) y el posterior asesinato de la actriz y modelo Sharon Tate (esposa de Polanski) a manos de "la familia" de Charles Manson.

Lo cierto es que a partir de todos estos hechos los diagnósticos psiquiátricos de trastornos de la personalidad se dispararon, pasando de unos apenas 200 casos bien documentados históricamente hasta los más de 20000 en la década de los 90. Publicaciones emblemáticas de esa época fueron "El descubrimiento del inconsciente. Historia y evolución de la psiquiatría dinámica" (1970) del historiador y médico suizo Henri Ellenberger, basado en los pensamientos y las contribuciones anteriores de Pierre Janet, Freud, Adler y Jung, y "Tratamiento de la personalidad múltiple" (1971) de Margareta Bowers


Henri F. Ellenberger (1905-1993)

En 1998, el psicólogo profesor Robert Rieber realizó un análisis exhaustivo de las cintas de audio del caso Sybil, llegando a afirmar que la paciente había confabulado sus múltiples personalidad ante la presión insistente de su propia terapeuta y el empleo del hipnótico pentotal sódico. Desde entonces los diagnósticos de personalidades múltiples han ido decreciendo.

Robert Rieber fue autor, junto a Robert Kelly, del estupendo "Film, Television, and the Psychology of the Social Dream" (2014), donde intenta demostrar como la angustia social se refleja, modifica y evoluciona a través del cine, capaz de demostrar los aspectos cognitivos, emocionales y volitivos de la naturaleza humana.





En la década de los 70, a la Doctora Wilbur se le pidió asesoramiento en el caso de Billy Milligan, el primer criminal absuelto en los EEUU gracias al alegato que demostró un trastorno psiquiátrico relacionado con su personalidad múltiple. Esta historia inspiró el libro "The Minds of Billy Milligan" (1981) escrito por Daniel Keyes.




Billy Milligan durante su juicio


El mundo del cine no podía permanecer ajeno a la biografía de Milligan y en diversas ocasiones ha intentado llevarla a la pantalla (James Cameron, Joel Schumacher, David Fincher), por el momento sin éxito debido a diferentes complicaciones relacionadas con temas legales y derechos de autor.

Habiendo sufrido abusos en su infancia, Billy Milligam poseía múltiples personalidades, dominadas por dos de ellas denominadas "Arthur" (un hombre inglés pulcro y educado experto en hematología) y "Ragen" (un comunista yugoslavo que capacitaba a Billy para hablar en serbio), que decidían qué identidades alternativas eran deseables (8) e indeseables (13), junto a una 24ª identidad denominada "The Teacher", una especie de guía para auxiliar a Billy en su extrema confusión.

Quizás Billy Milligan hay servido de inspiración para el protagonista de "Múltiple"... Lo que parece más seguro es que sus 24 personalidades saltarán por fin a la gran pantalla en un futuro muy próximo de la mano de Leonardo di Caprio en "The Crowded Room".

Junto a Robert Rieber, el fenómeno creado por el periódico The Chicago Reader como Cecil Adams, en "The Straight Dope" también ha puesto en tela de juicio toda la parafernalia generada alrededor de los trastornos de la personalidad, en su opinión fruto de la histeria colectiva, perniciosas influencias mediáticas y prácticas clínicas equivocadas.

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Truddi Chase (1935-2010) escribió la autobiografía "When Rabbit Howls" (1987) para relatar sus propias experiencias al ser diagnosticada de un trastorno de identidad disociativa. Apartándose de la norma de los entonces conocidos trastornos de personalidad múltiple, Truddi rechazó en todo momento la integración de sus diferentes identidades, contemplándolas como un equipo de cooperación psicológica.



"Voices Within: The Lives of Truddi Chase" (Lamont Johnson, 1990) es el título de la miniserie televisiva de ABC-Network basada en sus particulares vivencias, protagonizada por la actriz Shelley Long y con Tom Conti como el Doctor Stanley Philips.

HISTORIA DEL CINE

Comentábamos anteriormente el trato inapropiado de los trastornos de la personalidad en el cine, centrándose casi siempre en la truculencia y obviando otros síntomas menos atractivos para el espectador.

"El extraño caso del doctor Jekyll y el señor Hyde" es una famosa novela del prolífico escritor escocés Robert Louis Stevenson, escrita en tan solo 6 semanas del otoño de 1885 y editada por primera vez en 1886, en la que un abogado llamado Gabriel John Utterson investiga la relación existente en el Doctor Henry Jekyll y el brutal misántropo Edward Hyde.




Robert Louis Stevenson (1850-1894)

Pero la realidad superó una vez más a la ficción. En 1816, el médico y político Samuel Latham Mitchell (1764-1831) documentó en "Harper´s New Monthly Magazine" el primer trastorno de personalidad disociativa seriamente debatido en la literatura médica. Se conoce como el caso de Mary Reynolds, una mujer inglesa nacida en 1785 y que había emigrado desde Birmingham a Pennsylvania (EEUU). Durante su juventud había sido una muchacha introvertida, solitaria y melancólica, hasta que a los 19 años perdió completamente la visión y la audición durante 6 semanas. Cuando desapareció la ceguera, Mary era una persona diferente, habiendo dejado atrás su personalidad anodina para transformarse en una mujer plenamente creativa desbordante de memoria e imaginación. Sin recordar nunca lo acontecido, los episodios alternativos de cambio de personalidad se extendieron durante 18 años, precedidos de largos períodos de sueño (20 horas).



Samuel Latham Mitchell (1764-1831)


Las investigaciones sobre su infancia desvelaron que Mary Reynolds había sufrido un trauma muy especial a los 8 años de edad, debido a la persecución religiosa que obligó a su familia a abandonar Inglaterra. Después de casi 30 años de convivencia entre ambas identidades, su personalidad secundaria tomó la batuta y de esta manera continuó viviendo el resto de su existencia, hasta su fallecimiento a los 61 años.

"El Doctor Jekyll y Mr. Hyde" goza de la consideración de la primera aproximación literaria a un desdoblamiento de la personalidad como un verdadero trastorno psiquiátrico. Desde su publicación inicial ha sido adaptada en multitud de ocasiones como guión dramático. Sobre los escenarios teatrales estadounidenses, la primera representación corrió a cargo de Thomas Russell Sullivan el 9 de mayo de 1887, en Boston, desde donde migró a Nueva York el 12 de mayo de ese mismo año.



En la cinematografía existen alrededor de medio centenar de adaptaciones, abiertas o apócrifas, de esta novela de Stevenson. Los primeros rodajes se remontan a unos cortos, el primero de apenas 12 minutos, "Dr. Jekyll and Mr. Hyde" (Lucius Henderson, 1912), protagonizado por James Cruze, seguido por "Dr. Jekyll and Mr. Hyde" (Herbert Brenon - Carl Laemmle, 1913), 26 minutos de cine mudo de terror en esta ocasión con el actor King Baggot en el papel principal.


En "El hombre y la bestia" (John S. Robertson, 1920), el actor John Barrymore encarnó a sus ambos contrapuestos protagonistas. A los trucos primitivos de maquillaje se sumó la excepcional habilidad del actor para transformar los rasgos de su rostro.

"La cabeza de Jano" (F.W. Murnau, 1920) es una película desafortunadamente desaparecida en la que el cineasta alemán realiza una adaptación no autorizada de la novela original, la misma jugada que repetiría de nuevo en 1922 con "Nosferatu", su particular versión del "Drácula" de Bram Stoker. Para evitar conflictos legales cambió el nombre de los personajes interpretados por Conrad Veidt, en este caso el Dr. Warren y Mr. O´Connor. Como curiosidad cinéfila apuntar que Bela Lugosi interpretó al criado del Dr. Warren, 3 años antes de su primera película ya en suelo estadounidense. 


Continuando dentro del cine mudo, "The Case of Becky" (Frank Reicher, 1915) es una cinta protagonizada por la entonces estrella Blanche Sweet, la historia de Dorothy, una dulce joven que desarrolla una segunda personalidad malvada, Becky. Compartiendo guionista (David Belasco) y con idéntico título, "The case of Becky" (Chester M. Franklin, 1921) constituye un spin-off de la cinta anterior donde también está implicado el cambio de personalidad de la protagonista (Constance Binney).

David Belasco (1853-1931) fue un destacado guionista, productor, director y empresario de Broadway. Antes de componer los libretos de las películas mudas había dirigido sobre los escenarios a la actriz Frances Starr en la obra homónima.



Como comentábamos anteriormente, la lista de películas relacionadas con las tribulaciones de la pareja Jekyll y Hyde es extensa, candidata quizás de un tratamiento específico en este mismo blog. A modo de resumen nosotros destacaríamos:

1.- "El hombre y el monstruo" (Rouben Mamoulian, 1931), fue la primera versión sonora del clásico, con un elenco de artistas entre el que destacan los protagonistas Fredric March (ganador del Oscar por este trabajo) y Miriam Hopkins, la historia de un científico firme defensor de la teoría de la doble personalidad humana, una positiva y otra negativa, ambas disociables, entendiendo que el mal de los seres humanos puede ser capturado y aislado.



2.- "El extraño caso del Doctor Jekyll" (Victor Fleming, 1941), en la que Spencer Tracy, acompañado para la ocasión por Ingrid Bergman y Lana Turner, interpreta al protagonista en la que quizás sea la versión cinematográfica más popular, aunque sin llegar a alcanzar las cotas de calidad del film de Mamoulian.



3.- "El testamento del Doctor Cordelier" (Jean Renoir, 1959), telefilme protagonizado por Jean-Louis Barrault, es la aproximación del genial cineasta francés al clásico de Stevenson donde un afamado psiquiatra le confía su testamento a su abogado Maître Joly (Teddy Bilis) a favor de un tenebroso personaje llamado Opale (el propio Barrault en papel doble).



4.- "Las dos caras del Doctor Jekyll" (Terence Fisher, 1960) constituye un verdadero homenaje de la Hammer británica. Su original propuesta, contraria al relato original y a la gran mayoría de las adaptaciones, plantea la transformación de un infeliz doctor en un personaje malvado, pero tremendamente seductor y brillante. Un apenas conocido Paul Messie encarnó eficientemente  a la dupla Jekyll y Hyde, mientras Dawn Adams interpretaba a su esposa Kitty y el inconmensurable Christopher Lee le daba vida al personaje de Paul Allen.



5.- "El profesor chiflado" (1963) es una cinta dirigida y protagonizada por el jocoso cómico Jerry Lewis, esta vez en la piel del infeliz profesor de química Julius Kelp, perdidamente enamorado de la bella Stella Purdy (Stella Stevens). Para ganarse su amor inventa un maravilloso brebaje capaz de transformarle en el atractivo seductor Buddy Love. En 1996, otro profesor chiflado sería encarnado por Eddie Murphy bajo la dirección de Tom Shadyac, sin conseguir aproximarse al éxito taquillero e interpretativo de la película original.



"Yo, yo mismo e Irene" (Bobby y Peter Farrely, 2000) constituye otra aproximación jocosa al mundo de los trastornos de identidad disociativos. En esta ocasión, el histrión Jim Carrey encarna al desventurado e idealista policía Charlie Baileygates y también a Hank Evans, su otro yo fullero, arrogante y pendenciero, ambos compitiendo por los favores de la atractiva Irene (Renée Zellweger).



6.- Por último, mencionaremos aquí a otra película de la productora Hammer, esta vez cargada de erotismo. "El Dr. Jekyll y su hermana Hyde" (Roy Ward Baker, 1971) supone otra vuelta de tuerca al argumento original en el que Jekyll (Ralph Bates) experimenta con mujeres recién fallecidas en la procura del elixir de la eterna juventud. De esta manera consigue un brebaje que le convierte temporalmente en una hermosa mujer, que deberá hacer pasar por su propia hermana Hyde (Martine Beswick). Con el paso del tiempo, la identidad femenina intentará suprimir a la masculina, para siempre.




Ralph Bates y Martine Beswick son Jekyll y Hyde

En otro índole de cosas, sabemos que el cine estadounidense es un gran aficionado a los remakes. En este sentido "Sybil" (Joseph Sargent, 2007) constituye un nuevo intento de aproximación al escabroso mundo de los trastornos disociativos. Flora Rheta Schreiber vuelve a ser de nuevo el soporte para John Pielmeier, el guionista de este telefilme protagonizada por Tammy Blanchard como Sybil Dorset y Jessica Lange como la Doctora Cornelia Wilbur.




Tammy Blanchard y Jessica Lange protagonizan "Sybil" (2007)

"MÚLTIPLE" Y M. NIGHT SHYAMALAN

Con el reciente estreno de "Múltiple / Split" (M. Night Shyamalan, 2016) los trastornos de identidad disociativos retornan a la actualidad cinematográfica. Y una vez más la esencia de la película se centra en los estereotipos criminales y violentos.



En psiquiatría, para que exista una disociación, la conciencia ha de estar separada de los sentimientos, pensamientos, recuerdos y conocimientos. La información integrada y conectada a determinados acontecimientos se encuentra separada de los mismos.

Con frecuencia se considera un mecanismo de defensa frente a situaciones que han causado miedo, estrés o dolor. De esta manera, la disociación permite a la persona desvincularse completamente de sus traumas.

La psicóloga Beatriz Vera Poseck es la autora de un trabajo publicado por la Revista de Medicina y Cine de la Universidad de Salamanca donde realizaba un repaso pormenorizado de todas las películas relacionadas con estos trastornos.

A esa lista cabal habrá que añadir ahora las fechorías protagonizadas por Kevin Wendell Crumb (polifacético James McAvoy), un joven atormentado por sus 23 múltiples identidades, de las cuales solamente conoceremos en la pantalla a una reducida parte. Éstas son, precisamente, las que se ponen de acuerdo para secuestrar a tres jóvenes destinadas a un sacrificio final a manos de La Bestia, la más cruel y depredadora personalidad de todas, síntesis y materialización de las fieras del zoo de Philadelphia donde Kevin trabaja como cuidador.

Estimamos ciertos paralelismos entre esta película y otros clásicos del cine de suspense y terror, como por ejemplo "Psicosis" (Alfred Hitchcock, 1960), cuando contemplamos la personalidad de la gélida Señorita Patricia, con McAvoy subido a unos zapatos de tacón femeninos. 




James McAvoy como la Señorita Patricia

Porque a partir de la 2ª mitad del siglo XX las películas comenzaron a ganar mayor complejidad, especialmente en lo correspondiente a la dimensión psicológica de la personalidad humana. Así, el atormentado Norman Bates (icónico Anthony Perkins) asumirá la personalidad de su madre después de haberla asesinado junto a su amante.



Anthony Perkins y su inolvidable rictus final en "Psicosis"

23 indentidades son muchas, demasiadas para que un actor consiga representar todas y cada una de ellas con credibilidad. El récord lo posee un personaje de cómic llamado Crazy Jane, con 64 personalidades femeninas diferentes, perteneciente a la saga de superhéroes de "La Patrulla Condenada", aparecida en 1963 en la editorial DC Comics (entre cuyos personajes más emblemáticos se encuentran Superman o Batman)



CINEFILIA

Trastornos de identidad disociativos y travestismo confluyen en la interesante "Vestida para matar" (Brian de Palma, 1980), hoy en día película de culto y probablemente el giallo más notable filmado fuera de las fronteras italianas. La crítica descubre en esta cinta, así como en la posterior "Doble cuerpo" (Brian de Palma, 1984), un sincero homenaje al maestro Alfred Hitchcock, el genio del suspense.


Para la ocasión, el singular director de Newark elige a un médico, el Doctor Robert Elliot (Michael Caine) intentando urdir el entramado de un thriller donde una personalidad femenina asesina se adueña periódicamente del pulcro y flemático psiquiatra para eliminar a todas aquellas supuestas rivales capaces de excitar la masculinidad del protagonista. De esta manera, la seductora madura Kate Miller (Angie Dickinson) paga con su vida al provocar la pasión de su psiquiatra, y la rubia buscona Liz Blake (Nancy Allen, en aquel entonces la esposa de De Palma) está también a punto de hacerlo. La afilada navaja barbera en lugar del descomunal cuchillo, y la cabina del ascensor en lugar de la bañera, marcan las coincidencias y las diferencias con la mítica "Psicosis" en aquellos violentos exterminios femeninos que espantan por su condensada y elaborada violencia.


Brian de Palma y Michael Caine durante el rodaje

En "Vestida para matar", De Palma utiliza la técnica de la pantalla dividida en aras de una supuesta economía narrativa, algo que sin embargo se convierte en un valioso recurso cinematográfico para enfrentarnos a personajes diferentes en distintos escenarios, táctica ensayada exitosamente años atrás en otra película que también fijaba su atención en un trastorno criminal de personalidad múltiple, "El estrangulador de Boston" (Richard Fleischer, 1968), con un recordado Tony Curtis encarnando al asesino en serie Albert DeSalvo.


Quizás no habiendo quedado completamente satisfecho, años más tarde el propio De Palma retomó el guión y la dirección de "En nombre de Caín" (1992), una cinta que también pivota sobre los trastornos de identidad disociativos.

Además del habitual cameo protagonizado por M. Night Shyamalan en esta película, existen diversas particularidades merecedoras de nuestra atención y relacionadas con los trastornos de la identidad disociativos:

- La creencia de que las personas con este tipo de patologías serían en realidad poderosos individuos capaces de superar su egocentrismo y de incorporar a la vez diferentes identidades que les permitan ser lo que realmente quieran.

En cierta manera, ésta es la teoría que defiende la Doctora Karen Fletcher (Betty Buckley), especialista en el diagnóstico y tratamiento psicoanalítico de los trastornos disociativos, y una de las claves que descifran la película.


Betty Buckley es la Dra. Fletcher

Homenaje o parodia de ese psicoanálisis que tanto le gusta al cómico y director, lo cierto es que en el pseudodocumental "Zelig" (Woody Allen, 1983) nos encontramos con un camaleónico protagonista capaz de mimetizar su personalidad dependiendo del lugar y la situación en la que se encuentre.


- En este mismo sentido, los individuos que han padecido durante su infancia traumas muy dolorosos e intensos, son capaces a la vez de transcender más allá de su conciencia interior ordinaria. Y es precisamente el reconocimiento en el prójimo de ese atroz sufrimiento infantil el hecho que posibilita la identificación y la piedad del monstruo por Casey (Anya Taylor-Joy), una de sus potenciales víctimas.


Ana Taylor-Joy es Casey

- El director y guionista es capaz de retorcer hasta el límite sus planteamientos, presentando solamente a las personalidades dominantes en el criminal, incluso cuando una de ellas, Dennis, el secuestrador, se atreve a suplantar y neutralizar a otra de sus identidades, Barry, un sensible diseñador de moda homosexual que intenta avisar en repetidas ocasiones a la Doctora Fletcher sobre el riesgo de que la personalidad más brutal tome las riendas del conflicto para inmolar a Marcia (Jessica Sula) y Claire (Haley Lu Richardson), las otras dos jóvenes retenidas.


Jessica Sula y Haley Lu Richardson son Marcia y Claire

- El final abierto con la presencia de David Dunn (Bruce Willis) y su relación con "El protegido" (M. Night Shyamalan, 2000). El inteligente cineasta de origen hindú, aún siguiendo el mismo esquema básico de todas las películas sobre trastornos de identidad disociativos, despeja el futuro de este filme ante la posibilidad de futuras secuelas, la primera por lo menos asegurándonos el más que probable enfrentamiento entre el héroe Dunn a la caza de La Bestia huida.

CINEFILIA

Enfrentándose a la perversidad desatada por un trastorno de identidad disociativo, Bruce Willis encarnó al psiquiatra Bill Capa en "El color de la noche" (Richard Rush, 1994), una cinta deleznable merecedora de nueve nominaciones a los Premios Razzle de aquella edición, incluyendo al peor actor y director. Todo ello a pesar de las tórridas escenas protagonizadas junto a la actriz británica Jane March, quizás en la única remembranza que todavía permanece de aquella contingencia.


Bruce Willis y Jane March son Bill Capa y Rose en "El color de la noche"

¿ACASO TENEMOS VARIAS PERSONALIDADES?

Un estudio reciente de la Universidad de Edimburgo ha confirmado que a lo largo de nuestra existencia somos dos personas completamente distintas. Se trata de la investigación más larga de la historia sobre la personalidad humana y ha desvelado que evolucionamos de tal manera desde la juventud hasta la vejez como dos personas completamente distintas.

Aunque el estudio presenta limitaciones, sus autores defienden que a lo largo de nuestra vida nos sometemos a diversos pequeños cambios de personalidad. El siguiente paso será averiguar por qué ocurre esto.


2 comentarios:

Ignacio dijo...

Je. He estado buscando información sobre esto en la red, a veces lo hago. Yo tengo ese "trastorno" desde el 2002, luego de sufrir un severo trauma por circunstancias que excedieron mi capacidad de resistencia. Pero pongo "trastorno" entre comillas porque ese no es el trastorno: es una estrategia de sanación y defensa, donde aparecen personalidades que ayudan y otras que necesitan ser ayudadas. Es un sistema colaborativo que no me ha traido problemas, sino al revés: ha buscado solucionarlos, que son de varios tipos, emocionales, sexuales, temores, resentimientos y traumas que vienen de muy atrás. Por supuesto, estoy con un psiquiatra que acepta totalmente las disociaciones, pero solo soy yo el que va a las sesiones, porque soy el que está cargando con todos los conflictos. Y soy el más fuerte, aunque tenga las debilidades de los conflictos, y las otras personalidades asesoran, uno con su mezcla de espiritualidad y extrema sensarez y poder de raciocinio que maravilla al doctor, donde absorbió todo el conocimiento psiconalítico que otra de las personalidades (que desapareció, pero espero que vuelva) fue acumulando a lo largo de los años. U otra personalidad, que se identifica como "entrenador de boxeo", cuyo papel es ayudarme a canalizar mi fuerza masculina, una que no pudo ser abrazada porque fui un niño vulnerable y esa sensación de sentirse débil minó toda la psiquis durante años. Pero ese entrenador posee una sabiduría emanada del ¿inconsciente colectivo? (Ese término lo utilizaría la disociación que mencioné antes) y que ha hecho cosas muy creativas: comenzó por humillarme a más no poder, hasta casi enloquecerme, pero lo estaba haciendo para despertar en mi ese odio de sentirme humillado y agredido y una vez que logró sacarme de mis casillas me dijo que usara esa fuerza como energía impulsora y la llevara a lo físico en primer término, en forma de puñetazos y luego como una energía interior que cada vez se hace más estable. Ha sido duro el camino, pero gracias a las disociaciones las habilidades son múltiples: soy ingeniero electrónico, músico profesional que puedo camaleonizarme totalmente manejando muchos estilos de música, actor de teatro, escritor, un ser racional con buenos conocimientos de psicología, un animal instintivo y primitivo y muy volcánico en sus reacciones, un pequeño niño feliz, inocente pero a la vez sensato, un ser voluptuosamente narcisista y frívolo que le fascina bailar y explotar su apariencia física, un ser profundo y empático. Cada vez mi vida se normaliza más y estoy consiguendo tener relaciones de amistad profundas y ricas (aunque nadie sabe lo,que me pasa). El psiquiatra a veces habla de integrarnos, pero yo no lo deseo y sinceramente no se si eso se puede "decidir". Y bueno, puedo decir que eso de las películas es mucha basura fantasiosa, en mi no hay algún asesino escondido que sale a matar gente, aunque solo puedo hablar por mi, no tengo ni idea qué variantes existen en otros y posiblemente muchos tengan una vida muy caótica. Yo vi Split y me morí de la risa con tamaña ridiculez, un vulgar thriller absurdo. Creo que Las tres caras de Eva es la más seria y la más coherente: parte de energías incompatibles y en contraposición que, en la medida que la terapia avanza, genera una tercera energía más equilibrada que hace que las otras dejen de tener sentido. En mi caso ha pasado algo parecido: muchos alters ha pasado, que al ir sanando, dejaron de tener sentido, desapareciendo y apareciendo otros más tridimensionales, funcionales y coherentes. Bueno, no tengo más que decir, por supuesto, puedes no creer nada de lo que escribí, pero es mi verdad. Divido ésto en dos partes porque google no permitió algo tan extenso.

Ignacio dijo...

Ahora estoy tratando de hacer que regrese una de las personalidades que desapareció, un buen hombre serio, profundo, sensible y romántico que fue la primera personalidad en aparecer en el 2002 y se asumió como el "líder" pero que no pudo resolver la situación como quería y se sintió tan derrotado que se "suicidó" desapareciéndose de la conciencia. Yo logré sacarlo cuando aparecí hace dos años y logré que reapareciera, pero el no se perdona su fracaso de no ser quien solucionó todo y volvió a irse. Pero yo lo traeré de vuelta, es el ser más hermoso de todos y lo amo profundamente, pero su orgullo de no ser el que "triunfó" en resolver todos los problemas internos que habían hace que el no soporte existir y yo lo convenceré que lo necesito y que sí tiene sentido que esté "vivo" en la conciencia y que, con todos los progresos que he logrado entre B. Ja. y yo, podrá volver, no ésta vez a resolver problemas, sino a disfrutar de una merecida felicidad. El solo vivía para resolver problemas, su sentido de responsabilidad era desproporcionado y se desgastó y yo lo convenceré que tiene que ceder y aceptar que los problemas los resolvemos entre cada alter y que el puede relajarse y aprender a ir tras lo que lo hace feliz y dejar de verse como el policía/médico de el sistema. Saludos, has leído a un verdadero DID, no a un idiota ser caótico y oscuro y caricaturesco de una imbécil película. Por cierto: mi nombre no es Ignacio, empieza por L. prefiero reservármelo. No debo hacerlo público, B. , el "psicólogo" me hizo entender que no debo hacerme llamar por mi nombre sino ser discreto y usar el del "documento de identidad" (que tampoco es Ignacio). Mi psiquiatra es el único que me llama por mi nombre, pero ya, fuera de la sesión, en la recepción incluso con la secretaria vuelve a llamarme como aparece en mi documento legal, es el trato que hicimos.