miércoles, 6 de enero de 2016

TRASPLANTES FANTÁSTICOS: A PROPÓSITO DE "INHALE", "NEGOCIOS OCULTOS" Y "REPO MEN"



- "¿Qué vamos a hacer, Diane?"

El fiscal Stanton (Dermot Mulroney) a su esposa Diane (Diane Kruger)

En nuestra humilde opinión, si bien existe una amplia lista de películas que abordan de manera directa o colateral cuestiones relacionadas con los trasplantes de órganos, desde el punto de vista médico solemos plantearles frecuentes objeciones. Algunas, porque depositan en la sensiblería y en el simplismo su atractivo taquillero; otras porque su guión no se ajusta demasiado a la realidad, si bien resultan interesantes como elementos útiles para el debate bioético. No olvidemos que estamos hablando de cine, no de ciencias exactas, y por lo tanto, de entretenimiento.

Una de estas últimas es "Inhale" (Baltasar Kormákur, 2010). Algún crítico como Federico Furzán define esta cinta como una oportunidad desaprovechada, debido especialmente a su endeble guión, una obra de Christian Escario llevada a la pantalla por Walter Doty y John Claflin.

Esta película es valiente, porque afronta descarnadamente uno de los tabúes de nuestra sociedad moderna: el tráfico de órganos. Y para ello traslada la acción a la cinematográfica frontera entre los Estados Unidos y MéjicoTan solo en los EEUU, la demanda de órganos es 10 veces superior a la oferta.

Paul Stanton (Dermot Mulroney) es un fiscal ocupado en la acusación de Luis Ruiz (Abraham Chaidez) un padre de familia que decidió tomarse la justicia por su mano para vengar los abusos sexuales cometidos contra su hijo por Matt Pechynski (James Tarwater), un pederasta reincidente.


Dermot Mulroney es el fiscal Stanton

Desde un primer momento, Kormákur intenta enfrentarnos como espectadores ante situaciones de elevada carga moral, si bien no exentas de cierto maniqueísmo: aunque les repugne, los buenos están obligados por su trabajo a la defensa de los intereses de los malos. Y viceversa: existen médicos que cometen delitos para obtener el dinero necesario que les permita mantener abiertas las puertas de sus clínicas para los marginados de la sociedad.

Además de una loable dirección de fotografía a cargo de Òttar Gundnason, destacamos la selección de exteriores: las desérticas inmediaciones de Santa Fe y Las Vegas (Nuevo Méjico - Estados Unidos)

Cada atardecer, al regresar al hogar, la cruel enfermedad de su hija Chloe (Mia Stallard) y la angustia de su esposa Diane (Diane Kruger) sitúan a Stanton ante un dilema. Al fin y al cabo, es un representante de la ley que terminará por saltarse todas las barreras en la procura de un trasplante pulmonar salvador de la vida de su pequeña.


La Doctora Rubin (Rosanna Arquette), ante la gravedad de la situación, sugiere veladamente a los desesperados padres la posibilidad de una solución ilegal para el trasplante de Chloe. Por ello el fiscal Stanton decide cruzar la frontera mejicana para alcanzar Ciudad Juarez, guarida de delincuentes y depravados. Su objetivo es un enigmático personaje, el Doctor Navarro. Para alcanzarlo Stanton contará con la codiciosa colaboración de un grupo de niños de la calle, capitaneados por Miguel "El Jefe" (Krystian Ferrer), y con la del infortunado travesti Carlos - "Inés" (César Ramos), sojuzgado por la mafia local.

TRASPLANTE PULMONAR

Existen diversas patologías subsidiarias de un trasplante de pulmón, que debe realizarse reemplazando el órgano enfermo por uno o ambos sanos capaces de garantizar la supervivencia del paciente. 

La fibrosis quística es una de ellas, la enfermedad probablemente padecida por la pequeña Chloe; en diferentes escenas contemplamos  cómo es tratada en su domicilio y en el hospital con inhaladores y oxigenoterapia. Ante el deterioro avanzado de su patología, la niña queda incluida en la lista del UNOS (United Network for Organ Sharing), la administración que coordina la red Organ Procurement and Transplantation Network (OPTN)


UNOS es una organización privada sin ánimo de lucro que coordina el sistema de trasplantes en EEUU bajo un contrato federal, otorgado por primera vez en 1986, que permanece vigente en la actualidad. Desde el principio, UNOS ha sido la única organización responsable de la administración de la OPTN.

En EEUU, en 1984 el Congreso de los EEUU aprobó la Ley Nacional de Trasplantes de Órganos, prohibiendo la venta de órganos humanos y convocando la creación de una red nacional capaz de recuperar y administrar los órganos. Se creó la OPTN y se le asignó la tarea de desarrollar políticas equitativas de distribución de órganos. 

Este tipo de intervenciones (con circulación extracorpórea) suelen durar varias horas y exigen la presencia de personal experto y cualificado (cirujanos, anestesistas, plantilla de enfermería), quirófanos adecuados (tanto para la extracción como para la implantación de los órganos) y un sistema de transporte especializado, rápido y fiable.

"Inhale" resulta poco creíble en estos aspectos. El sistema de extracción de los órganos a partir de los cadáveres en Méjico se nos antoja primitivo y carente de las mínimas garantías sanitarias, aunque probablemente sea incluso peor en muchas circunstancias reales.


Jordi Mollá es el inspector Aguilar

El elenco de personajes se completa con el corrupto sargento Aguilar (Jordi Mollá), el cínico Doctor Martínez (Vincent Pérez) o el político James Harrison (Sam Shepard), el primero en saltarse la lista oficial para comprar un órgano ilegal en Méjico, en colaboración con su cardiólogo, el Doctor Henry White (David Selby)

"Inhale" no deja títere con cabeza: políticos, gobiernos, administraciones sanitarias, médicos... Su final nos enfrenta directamente a la pregunta crucial: ¿qué haríamos cada uno de nosotros ante la misma situación? 

CUESTIONES LEGALES

El tráfico de órganos ha pasado de ser una leyenda urbana a convertirse en una desgraciada realidad. En marzo de 2015, catorce naciones europeas firmaron en Santiago de Compostela el primer tratado internacional que tipifica como delito esta práctica (Convenio contra el Tráfico de Órganos del Consejo de Europa). La ley podrá caer sobre los intermediarios en la compraventa de órganos, el personal sanitario que participe en las intervenciones e incluso sobre los propios receptores, en especial cuando no se trate de situaciones de vida o muerte.

Además de España, con un modélico sistema de Organización Nacional de Trasplantes, al convenio se adhirieron Albania y Moldavia, dos estados en los que se tiene constancia que se han producido venta de órganos, mientras otros como Rusia, Armenia y Kosovo, en los que también se han acreditado extracciones clandestinas, todavía no han firmado su adhesión.

La historia de Oscar Garay pagando por un trasplante de hígado en China que en España le había sido denegado debido a sus múltiples enfermedades (hepatocarcinoma multicéntrico, tratamiento con quimioembolización arterial selectiva sin respuesta en dos ocasiones, progresión tumoral, cirrosis hepática VHC) es digna de ser llevada algún día a la gran pantalla.




Respecto al tráfico de órganos y el sórdido mundo donde se desarrolla, la acción de "Negocios ocultos" (Stephen Frears, 2002) nos traslada al Londres que los turistas no suelen ver. Okwe (Chiwetel Ejiofor) es un cirujano nigeriano caído en desgracia, emigrante ilegal del que conoceremos su verdadero pasado a medida que avanza la película. Por el día se gana la vida como taxista de una pequeña compañía, y por las noches, completa su dura jornada laboral como recepcionista en un hotel.



Las pocas horas que dispone para el descanso son compartidas con Senay Gelik (Audrey Tautou, en un papel antagónico al de la popular "Amelie" de Jean-Pierre Jeunet, 2001), una joven refugiada turca que trabaja como limpiadora en el hotel. Poco a poco, ambos se verán envueltos en las confabulaciones del malvado Juan - alias Sneaky (excelente y convincente Sergi López), un personaje sin escrúpulos que dirige una red ilegal de tráfico de órganos obtenidos mediante el fraude y la explotación de los inmigrantes más desesperados.

Basada en "Hotels and Dirty Pretty Things", una historia del escritor Steven Knight, Frears nos presenta una galería de personajes que sobreviven en el submundo de la capital británica, un crisol de razas que ha ido transformando en las últimas décadas la realidad social del país. A destacar la ironía de la prostituta Juliette (Sophie Okonedo) y la solidaridad de Guo Yi (Benedict Wong), el encargado del crematorio del hospital, gran aficionado al ajedrez.




Sergi López es el cínico Juan - Sneaky

Desde la óptica médica, existen varios detalles destacables. El primero hace referencia a las increíbles nefrectomías realizadas en la habitación 510 del "Hotel Baltic" en el que trabajan Okwe, Senay y Sneaky, sin las más mínimas condiciones asépticas, inconveniente que intenta de resolver el médico en la intervención clave de esta película.

El segundo detalle relaciona la resistencia al sueño de Okwe con el consumo de hoja de coca, debido al efecto estimulante que se consigue masticando las hojas de la planta erythroxylon coca, que minimiza el hambre, la sed y la fatiga.


Erytroxylon coca

Cuando su jefe descubre que Okwe es médico, le solicita diagnóstico y tratamiento para una incómoda utetritis, probablemente una gonorrea, enfermedad de transmisión sexual que también padecen varios empleados de la compañía de taxis. La amoxicilina será el alivio para todos sus males.



REPO MEN


"Gracias a la ciencia biomédica moderna, se acabaron las esperas... y las oraciones"

La situación actual del tráfico de órganos y los trasplantes ilegales en el mundo nos sitúa ante la segunda película de esta entrada, "Repo Men" (Miguel Sapochnik, 2010), un malogrado thriller de ciencia-ficción que nos transporta a un futuro incierto no muy lejano sometido por The Union, una empresa encargada de la fabricación de órganos artificiales para sustituir a los naturales. 


Jude Law es Remy


Como el precio de tales ingenios resulta muy elevado, existen unos macabros especialistas encargados de recuperar las piezas que sus propietarios no pueden pagar a plazos, los repo men, una mezcla de  esbirros paramilitares, caza recompensas y cirujanos desalmados. A este grupo de matones tatuados con el anagrama de su empresa pertenecen Remy (Jude Law) y Jake (Forest Whitaker), obligados por director y guionistas a realizar probablemente las peores interpretaciones de sus dilatadas y exitosas carreras. A medida que avanza la acción, nos percatamos que la mayoría de los humanos portan aparatos de The Union, y la película se convierte en una auténtica carnicería.




Forest Whitaker es el despiadado Jake


Esta película resulta un pastiche que mezcla filosofía existencialista barata y mecánica cuántica, concretamente la popular paradoja del gato de Schrödinger.





La concepción y la estética de los repo men se inspira en la de los míticos blade runners de Ridley Scott, pero hasta ahí llega la comparación. A pesar de su dudosa calidad cinematográfica, esta película presenta detalles interesantes para la medicina. Uno de ellos es el corazón mecánico, de marca Jarvik, del cual existen diferentes variaciones y modelos.



Doctor Robert Jarvik

El Doctor Robert Jarvik (1946) es un médico y científico estadounidense que desarrolló el corazón artificial Jarvik-7. Máster en ingeniería mecánica por la Universidad de Nueva York, trabajó con el Doctor Willem Johan Kolff en la Universidad de Utah. Kolff, de origen holandés, es conocido por haber inventado la primera máquina de diálisis.  Y es que La construcción y funcionamiento de órganos artificiales ha sido una de las aspiraciones de la medicina biomecánica a lo largo del pasado siglo XX.



UN POCO DE HISTORIA

Vladimir.P. Demikhov (1916-1998) podría protagonizar cualquier disparatado guión de ciencia - ficción. Entre 1937 y 1954 desarrolló una carrera científica experimental que le llevó a realizar los primeros trasplantes artificiales de corazón y corazón - pulmón en perros. En 1954 llevó a cabo el primer trasplante de cabezas, también en perros.


Ya en 1928, Sergei Brukhonenko aseguraba haber mantenido con vida durante 190 horas la cabeza de un perro conectada a una máquina denominada autojector. De esta manera, la sangre oxigenada alcanzaba el cerebro a través de las arterias, y mientras estuvo viva, la cabeza del desdichado animal respondió a estímulos sonoros, físicos y auditivos.


Basándose en estos macabros trabajos de Brukhonenko, Demikhov intentó con monos y ratones construir una máquina híbrida animal - robot, probablemente destinada a fines militares. Finalmente se decidió por perros de raza Collie, como la popular "Lassie", considerados los más inteligentes por los soviéticos. Tras 10 años sin éxito, el aberrante proyecto se canceló en 1969, quedando pendiente una intervención todavía imposible para la cirugía actual: el trasplante de cerebro.


Quién sabe si la productora de Walt Disney quiso ridiculizar los experimentos de Brukhonenko en "The Mad Doctor" (David Hand, 1933). Un científico chalado llamado Mad secuestra a Pluto, el inseparable compañero de Mickey Mouse, con la intención de realizar con el perro un terrible experimento: cortarle la cabeza para implantársela a una gallina y comprobar si de los huevos puestos por el engendro nacerían pollitos con cabezas caninas.


En 1953, el Doctor John H. Gibbon empleó por primera vez una máquina sustituta de corazón y pulmón en una intervención quirúrgica a corazón abierto, si bien esta no puede contemplarse como un corazón artificial sensu stricto

En 1957, Tet Akutsu y Willem Kolff iniciaron un ambicioso programa sobre trasplantes artificiales de corazón en la Clínica Cleveland. Casi a la par, en 1958, el cirujano cardíaco argentino Doctor Domingo Liotta (1924), comenzó sus estudios experimentales en Lyon (Francia) y más tarde en la Universidad Nacional de Córdoba (Argentina). Este especialista describió tres tipos de transplantes dentro del saco pericárdico de perros que utilizaban fuentes de energía externa difrentes: un motor eléctrico implantable, una bomba rotatoria implantable con un motor eléctrico externo y una bomba neumática.



Doctor Domingo Liotta

Desde 1963 a 1966, en el Hospital Metodista de Houston (Texas), los doctores Liotta, E. Stanley Crawford y Michael DeBakey implantaron diversos dispositivos de asistencia ventricular (primero derecha, luego izquierda). En octubre de 1966, DeBakey y Liotta implantaron un dispositivo extracorpóreo de este tipo.

El 4 de abril de 1969, los doctores Denton A. Cooley y Liotta reemplazaron el corazón de un paciente por un corazón mecánico que colocaron dentro de su pecho en el Texas Heart Institute de Houston, a la espera que apareciera un donante definitivo.

EL JARVIK 7

Paul Winchell es otro curioso personaje. Actor y ventrílocuo profesional, prestó su voz a innumerables personajes televisivos. Fue el inventor del primer corazón artificial, ayudado por el Doctor Henry Heimlich. En 1963 consiguió la patente para su prototipo presentado en 1956. A partir de la patente donada por Winchell a la Universidad de Utah, Robert Jarvik fue desarrollando diferentes modelos que culminaron en la creación del Jarvik 7.


Paul Winchell

En 1982, un equipo de cirujanos implantaron un Jarvik 7 a Barney Clark en la Universidad de Utah, un dentista que sobrevivió 117 días con este ingenio mecánico. Sin embargo fue William Schroeder el superviviente más longevo: 620 días con un Jarvik 7.




En la actualidad, este tipo de dispositivos tan solo se utilizan para casos muy concretos y graves que esperan, a corto plazo, un trasplante cardíaco normal.

El 2 de julio de 2001, en el Jewish Hospital de Lousville (Kentucky), un Corazón de Reemplazo Implantable de AbioCor, fabricado por la empresa AbioMed de Danvers (Massachusetts) le fue colocado a Robert Tools. Se trataba del primer corazón artificial autónomo. Este paciente sobrevivió 151 días con su corazón artificial.

Uno de los últimos avances se debe a la empresa francesa Carmat S.A. Se trata de un prototipo con sensores electrónicos integrados, fabricado con tejidos animales tratados químicamente (biomateriales). Puede utilizarse en casos de insuficiencia cardíaca terminal y su vida útil alcanza los 5 años (230 millones de latidos). El primer implante  de este tipo tuvo lugar en el Hospital Europeo Georges Pompidou de París (Francia). El paciente de 75 años falleció 75 días después de la operación.