domingo, 20 de marzo de 2011

EL DISCURSO DEL REY



"Estoy seguro de cualquiera que quiera curarse..."
Lionel Logue en "El discurso del Rey"




El verdadero discurso del rey...


Aunque la experiencia ha demostrado que esta teoría ya no es válida, mi madre continúa pensando que la disfemia que padecí durante una brevísima etapa de mi infancia fue debida a una especie de trauma psicológico causado por una vieja amiga suya, cuando se empeñó en meterme en una piscina aun sin saber nadar. Todavía conservo dicha reminiscencia en mi memoria, aunque no recuerdo haber tartamudeado nunca...

El 31 de octubre de 1925, el Duque de York y futuro rey Jorge VI del Reino Unido, Bertie en el ámbito familiar, se enfrentó a uno de los mayores retos de su vida: pronunciar el discurso de clausura de la Exposición del Imperio Británico en el estadio de Wembley, inaugurada por su padre el rey Jorge V (interpretado por el camaleónico Michael Gambon) el 23 de abril de 1924. Esta intervención fue radiada por la BBC.



Afectado de tartamudez desde la infancia, sufría por ello un enorme complejo. "El discurso del Rey" (Tom Hooper, 2010) es la aclamada y galardonada película británica que nos muestra su encomiable afán de superación. El protagonista es Colin Firth, ganador del último Óscar como mejor actor principal.


Jorge VI (1895 - 1952) el día de su coronación

Los más prestigiosos especialistas de la época en trastornos de la dicción no fueron capaces de ayudarle, hasta que en 1934, su esposa Isabel, la futura Reina Madre (Helena Bonham Carter) descubre la consulta de Lionel Logue (impecable y nominado Geoffrey Rush) un fonoaudiólogo australiano autodidacta, poseedor de una metodología considerada en aquel entonces poco ortodoxa. 


En medio de la espesa niebla londinense, la Duquesa de York encuentra en Harley Street la sombría consulta de Logue, que  se compromete a curar la tartamudez de su regio consorte.

Un breve inciso; en la película, se describe al Duque de York como un fumador empedernido, al que sus propios médicos le consentían tan malsano hábito con la finalidad de relajar su garganta. Logue se lo prohibió taxativamente pues creía que el tabaco perjudicaría gravemente la salud de su paciente. Por desgracia, el tiempo le daría la razón, ya que Jorge VI falleció en 1952 a consecuencia de un cáncer de pulmón. Tenía tan solo 56 años.

Como anécdota, en una escena en la que transcurre el tráfico rodado por Londres, podemos leer en un gran cartel de la fachada de un edificio - "Bovril nourishes you to resiste Flu" - una referencia al popular extracto de carne de vacuno tradicionalmente recomendado para limitar los estragos de la gripe, además de sus otras múltiples aplicaciones.



Lionel Logue era descendiente de una familia de industriales cerveceros originarios de Dublín y radicados en Adelaida (Australia). Poseedor de una voz clara y poderosa, habría recibido una extensa formación en técnicas de dicción y alocución, que más tarde impartiría en Perth a sus discípulos.


El verdadero Lionel Logue junto al actor Geoffrey Rush

Al finalizar la Primera Guerra Mundial, trabajó con soldados afectados por síndrome de estrés postraumático que como consecuencia además padecían trastornos del lenguaje. En 1924, Logue, su esposa Myrtle (Jennifer Ehle) y sus tres hijos viajaron a Londres donde él comenzó a trabajar como logopeda en diferentes colegios de la metrópoli. Abrió su consulta en el 146 de Harley Street, actualmente una zona exclusiva donde ejercen la medicina más de 1000 profesionales; en sus humildes estancias trataría como a un paciente más al mismísimo Duque de York. Tras una exitosa vida y carrera profesional, falleció en la capital británica en 1953. Por sus servicios personales a la corona británica fue condecorado por su monarca con la Orden de la Reina Victoria.

¿QUÉ ES LA TARTAMUDEZ?

Se trata de un trastorno de la comunicación caracterizado por interrupciones involuntarias del habla acompañadas de una excesiva tensión muscular en la cara y en el cuello, miedo y estrés.

http://es.wikipedia.org/wiki/Tartamudez

En este film, observamos que la tartamudez padecida por Bertie es mixta, de tipo tónico-clónica, si bien predominan estos últimos elementos en forma de repeticiones de sílabas que comienzan por consonantes oclusivas y al principio de las palabras. Podemos constatar esta percepción en una escena en la que el Duque de York relata un cuento a sus pequeñas hijas Isabel (la actual Isabel II) y Margarita.

Desde la primera consulta, el terapeuta trata de cultivar la empatía con su envarado y adusto paciente. Descubre que la tartamudez comenzó cuando Bertie tenía 4 ó 5 años, etapa en la que este trastorno se inicia en la mayoría de los casos. Recordemos que sólo 1 de cada 20 niños continúa siendo tartamudo en la edad adulta. También se percata de que Bertie trabuca las palabras sólo cuando se comunica con los demás, nunca cuando lo hace mentalmente o para sí mismo.

Devoto de Shakespeare, Logue trata que el príncipe lea en voz alta un fragmento del famoso monólogo de Hamlet. Mientras lo hace, intenta grabar su voz con un moderno fonógrafo norteamericano de marca "Silvertone", capaz también de reproducir lo grabado en el soporte de vinilo.


Sólo conseguirá que Bertie lea correctamente cuando encubre el sonido de sus palabras mediante unos auriculares en los que suenan atronadores los acordes de la Obertura de "Las bodas de Fígaro" del genial Wolfgang Amadeus Mozart. Por cierto, la referencia a esta pieza ha sido obviada en la banda sonora del film, obra de Alexandre Desplat.


A medida que avanza la película, Bertie se sincera con su terapeuta. Le narra su infausta infancia, bajo la tutela de niñeras, zurdo obligado a ser diestro y patizambo torturado día y noche con unas terribles plantillas metálicas. Los trastornos de la lateralidad también fueron implicados en la génesis de la disfemia por algunos autores, aunque esta teoría ha sido desechada en la actualidad.


Gracias a la instrucción de Logue, finalmente el monarca Jorge VI consiguió vencer la tartamudez y enardecer a su pueblo mediante un primer discurso pronunciado en los albores de la Segunda Guerra Mundial. En estas escenas, como fondo musical, escuchamos la sobriedad del 2º movimiento de la 7ª Sinfonía de Beethoven.





EDUARDO Y WALLIS...


Paralelamente a la historia de Bertie y su terapia, la película nos hace partícipes de la relación entre David, el hermano mayor y efímero monarca Eduardo VIII (Guy Pearce), que finalmente renunciaría a los honores de la corona británica a cambio del controvertido amor de la dos veces divorciada norteamericana Wallis Simpson (Eve Best), pero conservando hasta su muerte el título de Duque de Windsor. Esta abdicación tan inusualmente romántica posibilitó que Bertie pasara a reinar convirtiéndose en el rey Jorge VI.


Wallis Simpson y Edward (David), Duques de Windsor

En esta película aparecen personajes históricos como los primeros ministros Stanley Baldwin (Anthony Andrews), Neville Chamberlain (Roger Parrot) o el mismísimo Winston Churchill (Tymothy Spall), algunos de los cuales insistieron en la conveniencia de que el rey Eduardo VIII se centrase más en las cuestiones del gobierno en aquellos tiempos prebélicos, recomendándole el abandono de la entonces escandalosa relación con la Sra. Simpson...


OTROS DATOS SOBRE MEDICINA E HISTORIA:


Este film se refiere tangencialmente a los últimos días del rey Jorge V, afectado al parecer por una grave neumonía, y cuyo fallecimiento tal vez fuera provocado por una inyección de morfina y cocaína aplicada como analgésico por su médico personal, el Dr. Bertrand Dawson.


También encontramos una breve referencia al malogrado príncipe John (1905 - 1919), el hermano menor de Bertie, mientras éste le cuenta a Logue recuerdos de su infancia. Desde los 4 años, el pequeño John padeció severos ataques epilépticos refractarios a tratamiento; probablemente también sufriera autismo. A la edad de 13 años, tras empeorar irremisiblemente su enfermedad, fue recluido en una granja cercana al palacio de Sandringham, en Norfolk, donde recibía frecuentes visitas de su madre y vivía apartado de toda responsabilidad en la corte, en compañía de su niñera Charlotte Bill "Lala" y de su fiel amiga Winifred Thomas. Su infausta existencia fue llevada a las pantallas en la cuidada serie televisiva titulada "El príncipe perdido" (Stephen Poliakoff, 2003).





CINEFILIA:

En "El discurso del rey" interviene Derek Jacobi, en el papel del Arzobispo Cosmo Lang. Este laureado actor británico alcanzó gran popularidad el protagonizar la serie televisiva "Yo, Claudio", basada en la novela homónima del escritor Robert Graves, en la que encarnaba al atormentado emperador romano tartamudo, cojo y repleto de tics.


Como apunte histórico, destacamos que Jorge VI fue el último emperador británico de la India (nación independiente desde 1947), así como el último rey de Irlanda (declarada república en 1949).

Un poco de cinefagia: la escena mostrándonos la clausura de la exposición inicial y que supuestamente tiene lugar en el estadio de Wembley, fue filmada en realidad en Leeds en el estadio de Elland Road, cuya apertura data de 1897. El viejo Wembley fue demolido en el año 2002 y el macroestadio actual es del 2007.


El viejo Wembley (1923 - 2002)


Más cinefagia. La Gran Residencia de Lord Edward Davenport, la elegante y lujosa mansión que ocupa el 33 de Portland Place en el selecto barrio de Marylebond (Londres) sirvió para filmar los exteriores del supuesto hogar de los Duques de York, mientras que parte de sus interiores fueron aprovechados para recrear la mayoría de las escenas ambientadas en el despacho de Lionel Logue.



6 comentarios:

David C. dijo...

excelente filme.

Anónimo dijo...

Solo apuntar una errata: el apellido de Colin, el actor que encarna al rey, es Firth.

DOCTOR ALBEIROS dijo...

Errata corregida. Muchas gracias por su atención.

Lidia - Nutricionistas dijo...

Es una película que se debería ver en versión original ya que el tema principal es la tartamudez del protagonista, Bertie, de modo que con el doblaje se perderán muchos juegos de palabras que realiza junto con otros ejercicios para superar su defecto. En ese sentido me ha recordado ligeramente a My Fair Lady. Pero no sólo de tartamudez trata la película, este problema sirve como "excusa" para indagar en cosas más interesantes como el cómo nos afecta lo que espera de nosotros la sociedad, los traumas de nuestra infancia, o la enorme responsabilidad y carga que es ser rey sin querer serlo.

Tiendas de animales Zaragoza dijo...

Una pelicula diria imprescindible para cualquier amante del cine, del buen cine. Una pena que el actor principal no obtuviera el oscar que merecia sin duda.

Calcicolina dijo...

Personalmente la pelicula no me parece tan increible como la pintaron, si las interpretaciones son sublimes, pero la historia tan solo cuenta la historia y poco más. Se podria decir que se queda corta para tanto buen actor como aparece.