domingo, 6 de marzo de 2011

CISNE NEGRO



Tengo que agradecerle a Irene Rodríguez Calzadilla y sus compañeros de 5º de Medicina la invitación que me realizaron para glosar y debatir sobre esta película. Y es que Darren Aronofsky resulta un cineasta sorprendente. En este mismo blog hemos reflexionado sobre dos de sus obras anteriores, "Requiem por un sueño" (2000), basada en la novela y el guión de Hubert Selby Jr, y "El luchador" (2008) en la que el baqueteado Mickey Rourke, a modo de legendario ave fénix, consigue renacer de sus cenizas.


Darren Arofnosky dando instrucciones a la protagonista

Tratar de filmar una película sobre la danza resulta una aventura arriesgada, y si no nos creen repasen "West Side Story" (Robert Wise, 1961) o "All That Jazz" (Bob Fosse, 1979). En el caso que nos ocupa, el despliegue técnico nos ha parecido una admirable labor de artesanía, especialmente la dirección de fotografía con Matthew Libatique al frente (antiguo colaborador de Aronofsky en "Requiem por un sueño"). Las cámaras se esfuerzan tratando de captar unos primeros planos dinámicos de la protagonista, plenos de dramatismo y emotividad. El clímax de la expresividad se alcanza en una de las escenas finales y mejores de este film, cuando Nina se va transformando sobre el escenario en un majestuoso Cisne Negro.

Como otros tantos, hemos sufrido la tentación de identificar el mérito de esta película con el de su actriz principal. Natalie Portman es Nina Sayers, una bailarina obsesionada con la belleza y la perfección. Galardonada con el Óscar a la mejor actriz en su última edición, la joven actriz israelí - estadounidense hubo de perder 10 kg de su ya de por sí frágil humanidad. 


Este esfuerzo adicional tiene sus precedentes en otras magistrales caracterizaciones como por ejemplo la de Robert De Niro en "Toro Salvaje" (Martin Scorsese, 1980), obligado a engordar 25 kilos para conseguir la obesidad del boxeador retirado Jake La Motta, la del galán George Clooney aumentando 20 kilos para "Syriana" (Stephen Ganghan, 2005) o la de Christian Bale al protagonizar "El maquinista" (Brad Anderson, 2004), donde necesitó adelgazar 28 kilos para meterse literalmente en el pellejo del insomne Trevor Reznik.




Pero la palma se la llevó Jennifer Jason Leigh en el telefilm "The best little girl in the world" (Sam O´Steen, 1981), para el que que perdió ¡40 kilos!.


Natalie Portman es Nina Sayers

Este film resulta parco en escenarios. Nina se mueve prácticamente entre su casa y el Lincoln Center, la casa común de la Opera Metropolitana, del Ballet y de la Orquesta Filarmónica de Nueva York. Su ambiente doméstico es sinónimo de claustrofobia, girando alrededor de la danza y la omnipresencia de Erica Sayers (Barbara Hershey), la madre empeñada en revivir su frustada carrera como bailarina en la persona de su hija Nina. Cada noche, la muchacha trata de conciliar el sueño con la melodía de "El lago de los cisnes" que dimana de una vetusta caja de música.

Sin embargo, esta película es rica en ambigüedades y en espejos, que abundan en el domicilio y en las salas de ensayo. El recurso estético y narrativo del Doppelgänger sirve para generar ciertas dudas en el espectador: ¿es real o imaginario todo lo que le sucede a Nina en este thriller psicológico?



Intentaremos diseccionar por partes el trabajo del director. "El lago de los cisnes" es el primero de los ballets compuestos por el compositor ruso Piotr Chaikovski (1840 - 1893), en el que narra las desventuras de Odette, la reina cisne encantada por el malvado mago Rothbart. Solamente el amor será capaz de romper el hechizo que mantiene cautivas a Odette y a sus compañeras, cisnes durante el día y hermosas muchachas tras ocultarse el sol. El príncipe Sigfrido se enamora perdidamente de Odette invitándola a una fiesta en palacio con la intención de anunciar su compromiso. Pero el malvado nigromante provoca su confusión haciendo pasar a su hija Odile por Odette. En esta película, el ballet escoge el sacrificio de Odette como final del drama. Hete aquí la dualidad entre el Cisne Blanco - Odette, y el Cisne Negro - Odile, papeles antagónicos que deberá bordar Nina como primera bailarina.


La tenacidad de Nina, el estrés provocado por los ensayos llevados al límite (hasta la extenuación física y el estrago psicológico), la supervisión permanente de una madre represora, la inflexibilidad de Thomas Leroy (Vincent Cassel), el cínico y exasperante director del ballet, empeñado en conseguir los favores de una joven que todavía no ha descubierto su propia sexualidad, conforman un conjunto de circunstancias que conformarán la patología de Nina.





UN DIAGNÓSTICO DIFERENCIAL...


Desde el punto de vista médico, ¿podemos intentar conocer qué trastornos pudiera padecer nuestra protagonista?


Durante las escenas iniciales, observamos el frugal desayuno que su madre le ofrece a Nina: medio pomelo... La extrema delgadez de la muchacha nos haría sospechar en un posible trastorno de la alimentación. A lo largo de la película, constatamos cómo Nina se encierra para vomitar repetidamente en diferentes ocasiones.


Otros rasgos observados en este personaje podrían inclinarnos hacia un trastorno paranoide la personalidad, sobre todo por su marcada tendencia al aislamiento y su excesivo recelo. Las primeras bailarinas tienen el derecho (o el castigo) de un camerino individual, al margen del resto de la compañía. En la soledad de ese habitáculo, y en la pequeña sala de ensayo habilitada en su propia casa, Nina pasa incontables horas delante del espejo para caracterizarse como la Reina Cisne y para perfeccionar su técnica.



Otro dato característico a favor de un posible trastorno de la personalidad es la convicción de que las demás bailarinas hablan de ella y la critican a sus espaldas, incluso llegando a conspirar en su contra, sospechas especialmente focalizadas en su rival y sustituta, la sugerente Lily (Mila Kunis). Amigas en la vida real, parece ser que la propia Natalie Portman influyó notablemente a la hora de contratar a la bella actriz ucraniana para dicho papel. Poco a poco, vamos comprobando como todos los intentos de aproximación hacia su intimidad son considerados por Nina como parte de una conspiración en su contra, llegando incluso a encajar expresiones y comentarios en el convencimiento de su delirio persecutorio.



Mila Kunis es Lily


Las personas con trastorno paranoide de la personalidad no suelen tener amigos, como en el caso que nos ocupa. Cuando Thomas Leroy se lleva a Nina a su lujoso apartamento con la intención de seducirla, al coreógrafo no le sorprende que la joven no tenga novio, y que su experiencia como amante sea prácticamente nula.


Una segunda posibilidad diagnóstica es que la protagonista padezca un trastorno delirante. Para esta conjetura nos basamos en su convencimiento de ser perseguida y amada a la vez, personalizando ambas sospechas tanto en Thomas Leroy como en Lily, si bien la línea argumental de la película nos plantea serias dudas sobre lo ocurrido la noche en que ambas jóvenes se sumergen en el desenfreno de la noche neoyorquina, por la interferencia del abuso etílico y el consumo de éxtasis. El efecto estimulante y la desinhibición provocados por la ingesta de MDMA en Nina son retratados en el film con gran veracidad. Su mezcla con el alcohol resulta especialmente peligrosa. Los expertos han descrito una serie de perturbaciones neuropsicológicas asociadas al consumo de esta droga, como  la alteración de la percepción temporal y visual, la pérdida de la sensación de realidad, la labilidad emocional y la aparición o exacerbación de los delirios de persecución.




Vincent Cassel es Thomas Leroy


Estimamos menos probable que Nina padeciera una esquizofenia paranoide, a pesar de que en este film pudiéramos percibir algún indicio de ello. Una de las características de esta enfermedad es la presencia de delirios sistemáticos o alucinaciones frecuentes relacionadas con un único tema, en este caso, escuchar voces denigrantes. Nina no escucha voces, aunque sí percibe risas burlonas que ella cree procedentes del resto de las bailarinas. Las alucinaciones visuales son limitadas, restringidas a la aparición de una Beth con las piernas completamente destrozadas por las lesiones causadas en un atropello automovilístico, o de los retratos que pinta su madre cobrando una aterradora vida.


No podíamos finalizar este apartado sin hacer una referencia al breve trabajo realizado por Wynona Ryder en el papel de la otrora diva del ballet, Beth Macintyre. Por cuestiones de edad se verá abocada a poner fin a su exitosa carrera y deberá resignarse además con la privación de las atenciones de su antiguo director y quizás amante, el coreógrafo Leroy, que ha encontrado en Nina una nueva figura que la sustituya sobre los escenarios y en su corazón.


Wynona Ryder es Beth Macintyre


Sin el debido tratamiento, las personas que padecen una esquizofrenia paranoide pueden resultar demasiado ansiosas, irritables, ser litigantes e incluso agresivas. Todo ésto es patente en Nina en la escena donde trata de impedir que su madre entre en su cuarto: Erica termina con una mano fracturada. La autoagresividad también queda patente en esta obra, jugando con un elemento extremadamente desagradable para los espectadores: las lesiones en las uñas de los pies y de las manos. 


Como anécdota mantengo el enojoso recuerdo de parte del público abandonando la sala de proyección durante "El crimen de Cuenca" (Pilar Miró, 1979), cuando alcanzamos la escena en la que a un prisionero sufría como suplicio el descuaje de sus uñas mediante una tenaza... Por cierto, a Bob Barnes, al personaje que interpreta George Clooney en "Syriana" también la arrancan una uña de la mano como sádica tortura.






Al contrario que las personas que sufren un trastorno delirante, los esquizofrénicos suelen ver afectada sus capacidades laborales, sus relaciones sociales y su propio cuidado. Estas últimas características no parecen estar tan claras en "Cisne Negro".


También podemos dudar sobre la causa orgánica de los eccemas y arañazos que aparecen en la espalda de Nina. En personas susceptibles, el estrés puede provocar lesiones cutáneas como urticaria y dermatitis psicógena, máxime si éste es permanente y sostenido. Otras posibilidades quedan abiertas al enterarnos que la madre es testigo del constante rascado de Nina mientras duerme.


Para aquellos interesados en leer otras críticas de esta película:




5 comentarios:

José Manuel Brea dijo...

Muy interesante blog. He llegado hasta aquí gracias a la oportuna indicación del Dr. Francisco Doña, al comentar mi entrada sobre "Médicos generales de cine".

http://medymel.blogspot.com/2011/03/medicos-generales-de-cine.html

Saludos.

DOCTOR ALBEIROS dijo...

Gracias José Manuel. Y también a Francisco Doña, una vez más.

Irene dijo...

Muy buena película, magnífica interpretación por parte de Natalie Portman (Oscar merecidísimo, en mi opinión).

Gracias por escribir sobre ella, ha sido muy interesante.

DOCTOR ALBEIROS dijo...

COMENTARIO A "CISNE NEGRO", por Luciano González Anido en O BLOG de SISO. ASOCIACIÓN GALEGA DE SAÚDE MENTAL

http://blogdosiso.blogspot.com.es/2011/02/comentario-cisne-negro-por-luciano.html

aloysius dijo...

"Para encarnar a la moribunda Fantine en la más reciente adaptación de “Los Miserables”, Anne Hathaway primero perdió 5 kilos para poder empezar la grabación y luego tuvo que bajar 6 más. Para ello Hathaway no comía más que dos delgadas barras de avena al día..."

http://informe21.com/arte-y-espectaculos/anne-hathaway-y-su-dieta-extrema-para-bajar-11-kilos-y-lucir-%E2%80%9Cmoribunda