viernes, 19 de septiembre de 2008

EL DIABLO Y DANIEL JOHNSTON



"Creo en Dios y en el demonio también. El demonio existe, y sabe como me llamo..."
Daniel Johnston


El eterno debate: ¿en cuál ignoto océano de la geografía mental navegan al pairo el talento artístico y la locura?. ¿Son o Han sido tocados los grandes artistas, en determinadas circunstancias, por el leve roce de las alas de la enajenación? Para contestar a estas preguntas sin respuesta, elegimos al azar un manido ejemplo: Vincent Van Gogh; ¿qué parte de la genialidad que plasmó en su obra pictórica fue debida al estímulo y a la libre inspiración de su enfermedad mental?. Junto al pintor desorejado, en esta película se llega a cuestionar nuestra fascinación por locos egregios como Lord Byron, Viriginia Woolf, Antonin Artaud o Silvia Plath. Incluso, se presenta el dilema que supone para el protagonista seguir el tratamiento médico, que lo mantiene sedado y tranquilo, o enfermarse por el incumplimiento terapéutico que impide volar libre a su imaginación.

Existe un página web de The American Institute of Medical Education (Aimed) especializada precisamente en el estudio de la psicología de los artistas y su creatividad:


http://www.aimed.com/


"El diablo y Daniel Johnston" (Jeff Feuerzeig, 2005) es un documental realizado a partir del montaje de fragmentos de entrevistas actuales y de escenas pretéritas grabadas con un tomavistas, en formato super 8, un biopic basado en la vida y figura de Daniel Johnston, dibujante de comics, compositor, músico y cantautor norteamericano, icono del movimiento underground, apenas conocido por el público en general, pero admirado y respetado por creadores de la talla de Tom Waits, David Bowie, Matt Groening (creador de Los Simpson) o el malogrado Kurt Cobain, que popularizó una camiseta estampada con los motivos de "Hi, How are You?", uno de los clásicos de Johnston. Los modernos musicólogos han llegado a equiparar su atormentada figura con la del psicodélico Syd Barret, uno de los fundadores de Pink Floyd.






LA ENFERMEDAD MENTAL DE DANIEL JOHNSTON


A pesar de que los trastornos de la personalidad no suelen diagnosticarse en la infancia, siguiendo el testimonio aportado en la película por sus progenitores, Bill y Mabel Johnston, desde niño Daniel ya presentaba ciertos rasgos peculiares, atribuidos a una especial idiosincrasia situada quizás en el límite de la normalidad (dada su inestabilidad emocional y su marcada impulsividad - "no se paraba a pensar lo que iba a hacer...; simplemente lo hacía" -), o tal vez histriónica (precisamente por esa emotividad desbordada y por la búsqueda permanente de la atención de los demás: padres, hermanos, compañeros de instituto...).

Leyendo a Beatriz Vera Poseck, en su muy recomendable libro "Imágenes de la locura - La psicopatología en el cine" (Calamar Ediciones, 2006), nos recomienda la realización del diagnóstico diferencial entre los episodios maníacos del trastorno bipolar y el trastorno límite de la personalidad, precisamente en base a la labilidad emocional que provoca los continuos y volubles cambios de humor en el paciente.

Criado en el seno de una familia conservadora, profundamente religiosa (perteneciente a la llamada Iglesia de Cristo), en algún momento de la película los padres identifican las vivencias de su hijo durante la infancia y la adolescencia como el germen de su posterior patología psiquiátrica. La madre sitúa en los tiempos del instituto la pérdida de la autoconfianza de Dan, identificando este hecho con el inicio de la enfermedad... En New Cumberland (Virginia Occidental), en las profundidades del sótano de la vivienda familiar, Daniel creó su mundo particular, pleno de desbordante creatividad, completamente al margen del resto de su familia, del resto del mundo (- "él era la chispa que desde el sótano provocaba el incendio de toda la casa"-)

Durante su primer año como universitario, en la Abilene Christian University, a Daniel le es diagnosticado un trastorno bipolar. Su padre nos cuenta que el primer síntoma fue un dolor crónico de brazos; y añade: "es un síntoma de los bipolares..." Síntomas como la sensación de irrealidad y las parestesias en las manos y en los pies, bien diferenciadas de otros posibles dolores articulares, son relatados por el propio Dan.

Siguiendo la opinión de los expertos, ciertos rasgos especiales de la personalidad no se han asociado al padecimiento de un trastorno bipolar. Sin embargo, se estima que determinados acontecimientos vitales sí influirían de manera especial en los primeros episodios de esta patología (Andrés Herrán, Maria Jesús Cuesta Núñez y José Luis Vázquez-Barquero, Trastornos del estado de ánimo, en "Psiquiatría en Atención Primaria", Grupo Aula Médica, 1998). En el film, durante la proyección de una película casera realizada por el joven Dan Johnston, éste imita despiadamente a su propia madre, mientras la voz en off de élla nos advierte de una relación materno-filial atípica.

En un nuevo intento de normalizar su situación, se matricula en la carrera de Arte, en la Universidad de Kent (Ohio). Allí conocerá a su mejor amigo, el artista David Thornberry, y al amor de su vida, una atractiva compañera llamada Laurie Allen, que inmediatamente se convierte en el centro de sus obsesiones. Ella será la musa de la mayoría de sus canciones de amor. Cuando finalmente Laurie se casa con el joven Pete Arner, gestor de un negocio de pompas fúnebres, Danny cae en una profunda depresión. De esa época son sus dibujos y composiciones musicales describiendo el agujero en su cabeza por el cual se escapan sus pensamientos ("I´ve lost my mind"). Esta música me recordó a aquellas primeras canciones de Lou Reed con la Velvet Underground. La fuga de ideas está presente en los episodios maníacos del trastorno bipolar.

Comienza entonces el penoso y conflictivo peregrinaje de Dan por las casas de sus otros hermanos. En Houston (Texas) vivirá con su hermano Dick, trabajando en un parque temático llamado Astroworld. Allí, en el garage de la casa, con un órgano portátil y una primitiva grabadora, compondrá los temas naif de su proyecto "Yip Jump Music", durante el verano de 1983. Parece ser que Dan se pasaba las noches en blanco, componiendo canciones. Los trastornos del sueño constituyen un síntoma compartido por la manía y la depresión.

Ya en casa de su hermana Margie, continúa con su comportamiento anárquico y desordenado. Se identifica con un tema musical que encuentra en un disco de Johnny Dankworth y su orquesta: "England´s Ambassador Of Jazz". Se titula "Desperate Dan - Dan desesperado". Entonces, se compra un ciclomotor y se escapa de casa, incorporándose a una feria ambulante. En 1985, recala en Austin (Texas). Tras recibir una brutal e injustificada paliza a manos de otro feriante, decide abandonar su trashumancia y se hace amigo del grupo musical "Glass Eye", liderado por Kathy McCarty, su segundo fracaso amoroso. Un inciso, pues precisamente ella y David Thornberry, el mejor amigo de Dan, terminarán siendo pareja.

Dan es un fan de John Lennon y The Beatles, con cuya música se identifica totalmente. Otros iconos pop que brillan en su firmamento particular pertenecen al mundo del comic, como El Capitán América o Casper.




Daniel Johnston, "Rubber Soul"


En 1985, Daniel tiene 24 años. Mientras trabaja limpiando mesas en McDonald´s, le llega su primera oportunidad para actuar como artista profesional, siendo telonero de los "Glass Eye". Desde el punto de vista exclusivamente musical, Dan podría parecer un pianista aceptable, pero entonces decidió abandonar los teclados en favor de la guitarra, instrumento que apenas sabía tocar. En aquellos comienzos, aparece como un guitarrista nefasto y desastroso.

Cuando su hermano Dick le visita en Austin, comienza a darse cuenta de que Daniel no está bien ("desconectaba con la realidad"). En una de las innumerables cintas de cassette que grababa a modo de diario, podemos escuchar la voz gangosa de Danny, recitando algo que a buen seguro debió leer en un tratado de psiquiatría:

"La psicosis maníaco depresiva es opuesta a la depresión; el paciente describe su estado feliz y eufórico, con aumento de irritabilidad y odio; está hiperactivo, cambia de tema con rapidez, se distrae con facilidad, habla con juegos de palabras y rimas, presentan delirios de grandeza, no viven en la realidad y es posible que beban alcohol en exceso; aumenta el deseo sexual, que junto con el poco juicio, puede hacer que contraigan enfermedades venéreas o embarazos no deseados. El paciente de comportamiento extraño puede ponerse medallas, botones, plumas...; puede gritar y hacerse daño, pero no le importa. Duermen poco y mal. No se molestan en comer. Con eso, y la hiperactividad, adelgazan. En casos de sobrexcitación, balbucean y están desorientados. Las alucinaciones sustentan los delirios de grandeza..."

Finalmente, Dan añade: "soy un maníaco - depresivo con delirios de grandeza", y entonces la grabadora se detiene, y se escucha el silencio. Un testimonio sobrecogedor.

Daniel Johnston se presenta a sí mismo en el programa "The Cutting Edge" de la cadena televisiva MTV, presentado por Peter Zaremba, líder del popular grupo The Fleshtones. Cualquiera que haya visto esas breves imágenes podrá observar a un Daniel Johnston mentalmente enfermo. Presenta delante de las cámaras, su famosa cinta "Hi, How Are You?", avisando a todo el mundo que ha sido grabada en plena crisis nerviosa.

En la grabación en directo, Dan interpreta un tema de diáfanas connotaciones autobiográficas, pleno de una elemental y desgarradora belleza:

"Hace un año que me fui de San Marcos/ seguro que me hubiesen ingresado en un psiquiátrico/ recogí todas mis pertenencias en una bolsa de basura/ y las arrojé al mundo por el que vago/ mis esperanzas se disipan, como un espejo hecho añicos/ me contemplo a mi mismo y me veo desperdigado/ pero yo vivía mi sueño roto/ El verano más loco que tuve/ se me pinchó una rueda en el camino de la memoria/ volví a los cinco meses y medio/ y ahora, intento entenderlo/ y ahora estoy aquí, y aquí me voy a quedar/ junto a un delicado ángel que me coge de la mano/ vivía mi sueño roto."

Para muchos de los que le oyeron aquel día, su actuación fue la mejor del concierto. Existe una página web elaborada por los fans de Daniel Johnston:


http://www.rejectedunknown.com/feature.htm



Los síntomas depresivos predominan, fundamentalmente, durante la etapa juvenil de Daniel Johnston; pero, a medida que va creciendo, éstos pasan a un discreto segundo plano, y su lugar es ocupado por la manía. Según la CIE 10 (Clasificación Internacional de Enfermedades) los criterios diagnósticos de un episodio maníaco son:
  • Episodio de la menos una semana de duración, con un humor predominantemente exaltado, expansivo, irritable o suspicaz, claramente anormal para el individuo.
  • Además deben presentarse tres de los siguientes síntomas (cuatro sin el humor es simplemente irritable o suspicaz) que interfieren gravemente con la actividad social y laboral:
  1. Aumento de la actividad o inquietud psicomotriz.
  2. Aumento notable de la locuacidad (logorrea).
  3. Fuga de ideas o experiencia subjetiva de pensamiento acelerado.
  4. Pérdida de las inhibiciones sociales que da lugar a comportamientos inadecuados para las circunstancias y para el caracter del individuo.
  5. Disminución de las necesidades de sueño.
  6. Aumento exagerado de la estima en sí mismo o ideas de grandeza.
  7. Facilidad para distraerse o cambios constantes de actividades y de planes.
  8. Comportamiento temerarios o imprudentes que implican riesgos no reconocidos como tales por el individuo, por ejemplo, grandes gastos de dinero, proyectos insensatos o conducción imprudente.
  9. Marcado aumento en el vigor sexual o indiscrecciones sexuales.

Volvamos a la película y, según los anteriores criterios de la CIE 10, procedamos a explorar la conducta de Daniel Johnston:

1. La agitación psicomotriz progresiva es frecuente, sobre todo en los momentos de máxima excitación artística; algo parecido ocurrió durante el concierto que Daniel dio en la tienda de discos Pier Platters de Nueva York, durante 1988. A medida que avanzaba la actuación, la angustia, el llanto y la desesperación se fueron haciendo cada vez más patentes. Los asistentes se quedaron estupefactos.

2. La logorrea es una constante en las descompensaciones maníacas de Danny. Habla sin parar del demonio, del bautismo, de los milagros, de la ciencia ficción, de lo sobrenatural...

3. Su discurso es frecuentemente inconexo, con delirios autorreferenciales y paranoides (llega incluso a denunciar un supuesto golpe militar en EEUU o la contaminación intencionada de las cholatinas y las golosinas con drogas). En otras escenas, mientras continúa recluido en un psiquiátrico, se pone en contacto con su manager para pedirle que localice a Yoko Ono, con la finalidad de que The Beatles se vuelvan a juntar y se transformen en su propia banda. También se ofrece como desquiciante imagen publicitaria de su marca de refrescos favoritos, Mountain Dew.

4. Tras el éxito cosechado en "The Cutting Edge" en Austin, Dan comenzó a consumir marihuana junto a su entonces manager, Randy Kemper. Todos se percataron de un cambio brusco en su carácter. Fue entonces cuando, asistiendo a un concierto de los Butthole Surfers, comenzó a consumir LSD y su trastorno mental empeoró. Se acepta comunmente que determinadas drogas pueden desencadenar síntomas maníacos, como por ejemplo, el alcohol, la cocaína, las anfetaminas y algunas drogas de diseño, como el éxtasis. La ingestión de drogas provoca incluso una especie de despersonalización en Danny, llegando casi a no reconocerse como individuo.

Una dramática anécdota ocurrió durante las Navidades de 1986, cuando habiendo sido invitado por sus hermanos para compartir las fiestas, la experiencia resulta un completo fracaso. Danny presenta un cuadro maníaco con síntomas psicóticos, refiriendo delirios místicos (se identifica con su homónimo, el profeta bíblico Daniel) y supuestos poderes especiales, que él relaciona con la numerología (el 7 representa a Cristo, el 6 a Satán, el 8 a la muerte eterna y el 9 al hombre). La falta de control en sus impulsos le llevó también a agredir a su manager y a su propio hermano Dick.

5. En los episodios maníacos, el insomnio está siempre presente. Dan se pasa las noches en vela, poseído por una insana fiebre productiva: letras de canciones, música, dibujos, grabaciones en cassettes. Esta falta de sueño contribuye a su agotamiento físico.

6. Respecto a la presencia de ideas de grandeza, desde 1986 Daniel comienza a creerse que es realmente un enviado de Dios. Es frecuente escucharle decir a lo largo de la película: "mi destino era hacerme famoso, y también ser un maldito..." Su extravagancia le lleva a vestirse durante una larga temporada completamente de blanco, "porque es más cristiano".

7. Mientras visita en Maryland a Jad Fair, el líder del grupo Half Japanese, tocan juntos, graban algunos temas e incluso llegan a filmar una película casera, en la que Daniel tan pronto intenta ser el director como el protagonista; a propósito de esta circunstancia, Jad Fair comenta: "se convirtió en la película de otro..." Dan se distrae con facilidad, saltanto constantemente de tema en tema.

8. En abril de 1988, Steve Shelley, entonces batería de los potentes Sonic Youth, invitó a Danny a Nueva York. Allí conoció el estudio de grabación Noise, donde coincidió con Moe Tucker (mítica batería de la Velvet Underground) y Jad Fair. Apenas unos días después de su llegada, Danny es arrestado por realizar pintadas antisatánicas en las escaleras de la Estatua de la Libertad (¡cientos de peces cristianos!). Cae entonces en una espiral maníaca convirtiéndose en un sujeto problemático del que todo el mundo quiere deshacerse.

Camino hacia su domicilio familiar, su comportamiento imprudente le llevará a bajarse del autobús antes de tiempo para entrar sin permiso en la casa de una anciana. La mujer, presa del pánico por la actitud agresiva de Dan, decide huir lanzándose por la ventana desde un segundo piso, y se fractura ambos tobillos. Dan es detenido por la policía; está plenamente convencido de su inocencia, alegando que unos demonios fueron los culpables del accidente mientras él los obligaba a abandonar el cuerpo de la anciana. Este singular exorcismo sólo existió en su imaginación enferma. Como consecuencia de todo este penoso incidente, acabará dando con sus huesos en el psiquiátrico de Weston (Virginia Occidental).

Tras un exitoso concierto, cometerá su mayor temeridad mientras vuela en una avioneta particular, con la única compañía de su propio padre. Dan está excitado; sin que nadie lo sepa, ha abandonado una vez más su medicación. En un despiste, se hace con los mandos del avión, detiene el motor del aparato, lanza la llave de contacto por la ventana y provoca un aterrizaje de emergencia, estrellándose en un bosque, Padre e hijo salen ilesos. Cuando regresan del lugar del accidente, pasan al lado de una Iglesia de Cristo, en cuyo letrero leen: "Dios promete un aterrizaje seguro, pero no un viaje tranquilo" ¿Una premonición?.

9. La educación religiosa y conservadora que Daniel recibió en el seno de su familia de origen marcó de manera definitiva su comportamiento sexual, siendo todos sus amores platónicos, disfrutando más de la admiración que del goce y la posesión del ser amado. Le ocurrió con su idolatrada Laurie Allen, y la historia volvió a repetirse con Kathy McCarty. La desinhibición sexual no es un síntoma destacado dentro de su profuso cuadro clínico.

A lo largo de su vida, Daniel Johnston sufrió varios internamientos (hospitales estatales, clínicas universitarias, instituciones psiquiátricas, etc) siempre como consecuencia de las descompensaciones de su enfermedad. Según las escenas del film, en su tratamiento se emplearon diversos fármacos, antipsicóticos (Haldol ® - Haloperidol, que en palabras de su padre "dejaba a Danny como un vegetal"...), sales de litio (eficaces como profiláxis del trastorno bipolar y como tratamiento del episodio maníaco), benzotropina (Cogentin ®, un anticolinérgico y antiespasmódico, empleado para controlar los efectos secundarios de otras medicaciones, como la rigidez y el temblor), etc.

Al igual que ocurre con otros enfermos tratados con psicofármacos, Daniel Johnston ha engordado bastante. Además, padece diabetes mellitus.

En la actualidad, continua viviendo con sus padres. La prevalencia del trastorno bipolar ronda el 1% de la población general.

Desde una estricta perspectiva médica, el documental firmado por Jeff Feuerzeig podría considerarse una magnífica historia clínica viva de un paciente afectado por un trastorno bipolar. Desde el punto de vista humanístico, es la crónica de un inconformista, de alguien diferente, de un prójimo que ha sufrido, sufre... y permanecerá sufriendo.


Una mención especial, repleta de cinefilia: en el film aparecen intercaladas imágenes de "Broadway Danny Rose" (Woody Allen, 1984). Pretenden explicar la caótica relación de Daniel Johnston con Jeff Tartakov, el que durante largos años fue su estoico manager. Pero esa es otra historia...

3 comentarios:

DOCTOR ALBEIROS dijo...

EXTRACTADO DE LA REVISTA DIGITAL "ACTA SANITARIA":

Durante el XII Congreso Nacional de Psiquiatría celebrado en Valencia (noviembre 2008) han visto la luz los resultados de un estudio que relaciona la mala adherencia al tratamiento de la enfermedad bipolar y el mayor riesgo de suicidio de estos pacientes.

Este estudio de investigación fue desarrollado durante 10 años por el Centro de Investigación Biomédica en Red en el área de Salud Mental (CIBERSAM) de Álava.

La investigación recogió todos los pacientes con enfermedad bipolar tratados con sales de litio de los cinco centros de salud mental de Álava, junto con los que estaban siendo tratados en el Hospital Santiago Apóstol de Vitoria.

La tasa media de intentos de suicidio en el grupo total de pacientes es de más de un 2% cada año, muy superior a la media general.

Durante el estudio se constató que más del 20 por ciento de los pacientes tenía olvidos, a pesar de ser personas muy informadas.

Los expertos reunidos en el Congreso señalaron que "las personas que más olvidos mostraron eran jóvenes en su mayoría, además, los hombres tomaban peor el tratamiento, en especial los solteros o gente que vive sola".

También se aludió a otros factores, como la existencia de fases maníacas, hipomaníacas y hospitalizaciones.

Según los expertos, lo central del estudio es que el riesgo de suicidio se asoció a tener intentos previos, a una mala adherencia al tratamiento, y a ser más joven.

DOCTOR ALBEIROS dijo...

Alejandro Hernández (Santa Cruz de Tenerife, 1979) ha escrito el libro que a él le hubiese gustado leer cuando le diagnosticaron trastorno bipolar. Su experiencia como paciente y maestro de formación se ha traducido en 'De bipolar a bipolar' (Ediciones León), una guía práctica para afectados y familiares, con herramientas útiles para mantener a raya las crisis que provoca este trastorno.

http://www.elmundo.es/elmundosalud/2010/12/29/portada/1293636417.html

Dead C dijo...

I made that image of Daniel as Capt. America. It actually has my website "MonsterFresh.com" labeled in the bottom right corner.

The image was made for and taken from an interview that I conducted with Daniel in 2008. Here's the link: http://www.monsterfresh.com/2008/04/25/songs-of-pain-daniel-johnston-interview/