sábado, 9 de febrero de 2008

EL SECRETO DE VERA DRAKE



IMELDA STAUTON es VERA DRAKE


  • La primera píldora anticonceptiva, de nombre Enovid (con 10 mgr del estrógeno noretinodrel y 0.15 mgr del progestágeno mestranol), fue comercializada en 1957 por la compañía farmacéutica Searle, con sede en Chicago; destinada en un principio al tratamiento de pacientes con trastornos menstruales, después de una etapa más o menos cuestionable de "experimentación", llevada a cabo por las autoridades sanitarias norteamericanas con mujeres portorriqueñas, esta píldora sería finalmente aprobada como fármaco contraceptivo por la FDA en mayo de 1960. Un año más tarde, en 1961, la empresa farmacéutica alemana Schering obtendría la aprobación para comercializar su anovulatorio Anovlar (con 4 mg de noretisterona y 0,05 mg de etinilestradiol).

  • La historia del dispositivo intrauterino (DIU) se inicia en 1920 con los trabajos pioneros del médico alemán Ernst Gräfenberg, que publicaría sus primeros resultados en 1930. Con el ascenso al poder del partido nazi, firme defensor de unas tesis contrarias a cualquier tipo de anticoncepción (pero sin embargo favorables a la eugenesia, la pureza de la sangre y la limpieza étnica), Gräfenberg va a parar con sus huesos a la cárcel, siendo liberado por los aliados al finalizar la Segunda Guerra Mundial. Murió en Nueva York, en 1955, olvidado por todos. Pero será en la década de los 60, con el desarrollo del polietileno, cuando se generaliza el uso de los llamados "DIU inertes", del cual es un ejemplo paradigmático el clásico modelo diseñado por Lazer Margulis (SAFE - T - Coil), recubierto de sulfato de bario para poder ser detectado con una exploración radiológica.

  • Pues bien, a principios de la década de los 50, en una Inglaterra que trata de recuperar su normalidad sumida en los rigores de la posguerra, el director Mike Leigh sitúa el escenario de la dramática historia de "El secreto de Vera Drake", una narración de crimen y castigo protagonizada por la laureada actriz británica Imelda Staunton, en una soberbia interpretación merecedora de la nominación al Oscar a la mejor actriz en el 2004. Vera, la moderna buena samaritana, una encantadora y servicial ama de casa de los suburbios del norte de Londres, que vive apaciblemente en dicha barriada obrera (los edificios Essex) en compañía de su esposo Stan (Phil Davis) y de sus hijos Ethel (Alex Kelly) y Sid (Daniel Mays), lleva a cabo una actividad subrepticia ayudando a otras mujeres a abortar. Partidario del aborto por causas sociales, Mike Leigh retrata en este film la contradicción que supone el mismo hecho de abortar para las mujeres de las clases pudientes, a las que pertenece por ejemplo el personaje de la joven Susan (Sally Hawkins), que habiendo sido violada por su propio novio, consigue interrumpir su embarazo en una clínica particular por unas 150 libras, frente a las prostitutas, madres de familias numerosas, inmigrantes y proletarias británicas que se ven empujadas a los brazos de las aborteras, poniendo en peligro su propia existencia.

  • Durante toda la película, Vera Drake jamás pronunciará la palabra "aborto". Ante la pregunta de sus clientas sobre qué les va a ocurrir, ella les responde lacónicamente: "irás al baño, sangrarás y todo se te irá..." Incluso cuando es detenida por la policía, durante el interrogatorio insistirá una y otra vez que ella se dedicaba a ayudar a mujeres jóvenes "con problemas". Nunca mencionará interrupción del embarazo. Todo su instrumental lo forman una jeringa Higginson (así denominada en honor de su inventor, el cirujano inglés Alfred Higginson, que diseñó una jeringa con válvula para enemas), un rallador de queso, un jabón de fenol y una botella de líquido desinfectante. Ella prepara con destreza una solución jabonosa que introducirá dentro del útero de sus "pacientes", con la finalidad de provocarles un aborto. El líquido así inyectado tiene un efecto caústico y corrosivo sobre el endometrio, provocando el desprendimiento del saco gestacional y de paso la muerte embrionaria por intoxicación y asfixia. Esta intervención conlleva múltiples riesgos para la paciente, destacando la infección local, la necrosis endometrial, la posibilidad de una embolia gaseosa y de un aborto séptico. Precísamente Pamela Burns, la última "víctima" de Vera Drake, sufrirá un cuadro de abdomen agudo que obligará a su hospitalización urgente y a la práctica de un legrado quirúrgico para salvar su vida. Este hecho será el principio del fin de la actividad secreta de la protagonista.

  • FINAL ABIERTO: el magistrado condena a Vera a dos años y medio de prisión. Ya en la cárcel, nuestra protagonista conoce a otras dos aborteras que cumplen penas mayores por reincidentes. Mientras Vera asciende las escalerillas metálicas de la prisión, en busca de su celda, se sumerge profundamente en sus pensamientos... En 1967, en virtud de la llamada Ley sobre libertad de aborto, Gran Bretaña despenalizó esta práctica, exigiendo el visto bueno de dos médicos. Aunque el propio Mike Leigh declaró su intención de no caer en el maniqueismo, resulta notorio que el personaje de Vera Drake fue dotado de una enorme dulzura y bondad, claramente opuesto al de su impertinente cuñada Joyce (Heather Craney), que ve malograda la alegría de su embarazo por la detención de Vera.

  • Como viene siendo habitual, destacamos la banda sonora del film, por su especial sensibilidad a la hora de emplear la pieza de Edward Elgar titulada "Salut D´Amour", interpretada por Rosemary Warren - Green a la viola e Ian Brown al piano, y "Calling All Workers", de Eric Coates, con un lánguido coro de sopranos grabado en los años 40. Ejemplar se nos antoja también la puesta en escena, la fotografía, la ambientación y el vestuario, así como el trabajo de todos los actores del reparto, fieles exponentes de la sobria escuela interpretativa de las Islas Británicas.

  • LA TETERA de VERA: son muchas las escenas en las que Vera Drake prepara el té para sus convidados. En su hogar, Vera adorna su tetera con una funda de lana en tonos verdes, seguramente calcetada por ella misma, coronada con un pompón del mismo color. La presencia de este objeto doméstico planea sobre toda la película, en contraposición al equipo de la protagonista, una humilde bolsa de tela donde guarda el material abortivo. Vera hierve agua, unas veces para preparar el reconfortante brebaje con el que obsequia a su madre, a los menesterosos, a sus amistades y a sus seres queridos. Es el té de la vida, de la amistad, de la caridad. Pero Vera también hierve al agua en la que disolverá las ralladuras del jabón fenólico y el desinfectante que pondrá fin a la vida de los embriones. El estreno de esta película en el Festival de Cine de Venecia en el 2004 fue muy controvertido.