miércoles, 17 de agosto de 2011

EL PLANETA DE LOS SIMIOS


Taylor (Charlton Heston) besa a la Dra. Zira (Kim Hunter)



"Hay ciento noventa y tres especies vivientes de simios y monos. Ciento 
noventa y dos de ellas están cubiertas de pelo. La excepción la constituye un 
mono desnudo que se ha puesto a sí mismo el nombre de Homo sapiens". 



Desmond Morris. "El mono desnudo"



Aprovechando la temporada estival, en la gran pantalla española se ha estrenado  "El origen del planeta de los simios" (Rupert Wyatt, 2011). Continuadora de aquella tendencia inaugurada en la década de los 70 por algunas superproducciones de Hollywood, cuyo paradigma pudiera ser "La guerra de las galaxias" (George Lucas, 1977), este film probablemente fue concebido como una pre-secuela que intenta explicarnos cómo pudo llegarse a la situación tan magistralmente descrita en "El planeta de los simios" (Franklin J. Schaffner, 1968), cinta de culto considerada hoy en día un hito en la historia del cine de ciencia ficción. 


La disonancia percusiva presente en la banda sonora de Jerry Goldsmith, la magnífica dirección de fotografía a cargo de Leon Shamroy, el verosímil maquillaje de John Chambers, el vestuario de Morton Haak y los decorados de Norman Rockett y Walter M. Scott merecerían por sí solos un tratado aparte...


CIERTAS SEMEJANZAS Y PARECIDOS...


El director Rupert Wyatt no oculta su devoción por el film de Franklin J. Schaffner, al que rinde cumplido homenaje en varios momentos. Como cuando incorpora a sus diálogos la famosa frase "quita tus sucias patas de mí, mono asqueroso", proferida por Taylor (Charlton Heston) una vez recuperada el habla mientras forcejea con sus captores, y repetida nuevamente por Dodge Landon (Tom Felton) en su pugna feroz con el superdotado chimpancé César (perfecta caracterización del actor Andy Serkis).






Andy Serkis es César


A Wyatt también le gusta jugar con los nombres. Precisamente para conformar el del odioso carcelero del centro de custodia de primates de San Francisco escogió los apellidos de los malogrados compañeros de Taylor, los astronautas Dodge (Jeff Burton) y Landon (Robert Gunner). De la misma manera, el orangután Maurice (Karin Konoval) recibe este nombre en homenaje al actor Maurice Evans, encargado de encarnar al Dr. Zaius en la primera versión...




Maurice Evans es el Dr. Zaius


La cinefilia continúa... Rodney (Jamie Harris) el taciturno celador del centro de primates, se entretiene tumbado en un jergón viendo en la televisión "El tormento y el éxtasis" (Carol Reed, 1965) un clásico protagonizado por Charlton Heston, en el papel del inconmensurable artista Miguel Ángel. Por si fuera poco, para su producción contemporánea el director eligió como protagonista femenina a la bellísima actriz Frida Pinto, convertida en la veterinaria Caroline Aranha, la novia del científico Will Rodman (un anodino James Franco). Resulta cuanto menos sorprendente su enorme parecido con la atractiva Nova (Linda Harrison), silenciosa partenaire de Charlton Heston en el film original de 1968. Por cierto, las malas lenguas atribuyen al entonces máximo responsable de la 20th Century Fox, Robert D. Zanuck, el mérito de que su exuberante pareja obtuviera el papel de Nova... 






Linda Harrison es Nova




Frida es Caroline

Por último, durante las escenas finales de "El origen del planeta de los simios" podemos constatar la noticia del despegue de una misión espacial, quizás la comandada por Taylor o tal vez la de rescate, dirigida por el astronauta Brent (James Franciscus)...


Para los eruditos la información contenida en esta entrada quizás se quede corta. Nuestra intención es muy simple: provocar la reflexión sobre el carácter precursor (probablemente de forma involuntaria) de una película estrenada durante la segunda mitad del pasado siglo XX, mediante una serie de acontecimientos todavía objeto de encendido debate científico, así como sus especiales relaciones con los campos de la psicología, la medicina y la bioética actuales.

No vamos a entretenernos explicando el argumento, de sobra conocido para la mayoría de los aficionados al 7º arte. Desde el punto de vista cinematográfico se han escrito infinidad de artículos y libros sobre "El planeta de los simios". A modo de resumen e intentando completar la información proponemos visitar las siguientes páginas:



El guión de la película de Schaffner está basado en la novela homónima que escribió en 1963 Pierre Boulle (1912 - 1994), autor que había alcanzado la fama como guionista de "El puente sobre el Río Kwai" (David Lean, 1957). El original del escritor francés fue concebido como un alegato pacifista y antirracista. De la misma manera, con el paso del tiempo su discurso contra la segregación racial podría haber generado sólidos argumentos frente al llamado especismo o especieísmo.


El productor Arthur P. Jacobs, artífice del éxito alcanzado por la primera producción, inauguró además la era del merchandising cinematográfico a gran escala y fue el responsable de una dilatada saga de interés decreciente, quizás por presentar contenidos demasiado enrevesados o previsibles: "Regreso al planeta de los simios" (Ted Post, 1970), "Huida del planeta de los simios" (Don Taylor, 1971) y "La conquista del planeta de los simios" (J. Lee Thompson, 1972). En este caso, y como simple anécdota, destacar que el hijo de Zira (Kim Hunter) y Cornelius (en España conocido como Aurelio), futuro líder de la revuelta de los simios en el planeta Tierra también se llamaba César... Tanto el padre como el hijo fueron interpretados por el incombustible Roddy MacDowall, cuya carrera profesional quedó desde entonces indisolublemente unida a la saga de estos antropoides.


Roddy MacDowell en una sesión de maquillaje

El episodio final fue "La batalla por el planeta de los simios" (J. Lee Thompson, 1973). Pero en 1974, las pantallas de televisión todavía nos regalarían 14 capítulos más de un serial protagonizado, como no, por Roddy MacDowall en el papel del simio Galen.


Finalmente, el popular tandem DePatie-Freleng, responsable de la exitosa producción de "La Pantera Rosa", desarrolló a mediados de los 70 una serie de animación con 13 episodios cortos (apenas 24 minutos cada uno), basada también en el argumento original del planeta de los simios...




Entre los años 70 y la actualidad se realizó una nueva lectura de esta obra. En "El planeta de los simios" (Tim Burton, 2001) el polifacético y controvertido cineasta californiano aporta su particular visión el tema. El protagonista es ahora Leo Davidson (Mark Wahlberg), un astronauta especializado en el adiestramiento de primates como pilotos de cápsulas espaciales. El papel de villano corre a cargo de Tim Roth, que se mete literalmente en la piel del malvado General Thade. Otro chimpancé, Pericles, se convierte en el compañero de aventuras del humano. Aunque esta cinta pueda resultar atractiva gracias a los avances en el maquillaje y los efectos especiales, como secuela no ha logrado superar el encanto primitivo del film de Schaffner...


El General Thade (Tim Roth) combate contra Leo Donaldson (Mark Wahlberg)

¿ANÉCDOTA O CASUALIDAD? 


El 31 de enero de 1961, el chimpancé Ham se convirtió en el primer homínido en volar al espacio exterior al participar en una misión del Proyecto Mercury, una prueba que intentaba conocer las condiciones que debería soportar un astronauta humano. 


Un sonriente Ham...

La aventura duró poco más de 15 minutos, el cohete alcanzó unos 250 km de altitud y el animal fue rescatado sano y salvo. La película "Carrera espacial" (Sean McNamara, 2001) constituye un homenaje a esta hazaña...



Los irreverentes The Simpson también se atrevieron con su personal parodia:




EL PROYECTO GRAN SIMIO



El 98.4% del material genético es común entre hombres y chimpancés...


Además del principio de la no violencia, uno de los pilares básicos de la cultura y la religión jainista, fundada en la India 500 años antes de Cristo, es el pananimismo; para sus seguidores todo lo que habita el universo posee alma. De esta manera, uno de sus mayores pecados para el hombre consiste en provocar daño a un ser vivo. Su estricto vegetarianismo les permite solamente alimentarse de seres carentes de sistema nervioso, es decir aquellos que no pueden sentir ni sufrir, como por ejemplo las frutas, las raíces o los brotes. Tampoco existe prevalencia alguna del humano sobre el resto de las especies.


En la mitología hinduista existe un dios mono muy venerado por sus fieles, llamado Hanuman (o Jánuman) dotado de una fuerza extraordinaria de intensidad paralela a la virtud de su carácter. En Sri Lanka habita una especie de monos denominados langures de Jánuman, con la cara negra y el pelaje grisáceo. Esta deidad se considera protectora de los enamorados y es el símbolo del valor y de la lealtad. Por ello, en la India se considera patrona de la policía y del ejército, y en general, de todas aquellas profesiones dedicadas al servicio del prójimo.




El dios mono Hanuman


Quizás estas creencias hayan podido tener cierta influencia sobre la teoría filosófica del especismo, una severa crítica al antropocentrismo moral, y que surge prácticamente a la vez que la saga sobre el planeta de los simios alcanza su máxima popularidad. Uno de los primeros autores en abordar este tipo de cuestiones fue el psicólogo británico Richard D. Ryder, pionero del movimiento de liberación animal. En 1985 adoptó el concepto de painismo, traducido libremente al español como dolorismo (de pain, dolor en inglés),  pensamiento moral que reclama el respeto para todos aquellos animales dotados de la capacidad de sentir y sufrir, característica que entonces les concedería unos especiales derechos.

Otras figuras destacadas dentro del movimiento de liberación animal y de la lucha por los derechos de los animales son el filósofo estadounidense Tom Regan, el filósofo utilitarista australiano Peter Singer o el investigador británico Richard Dawkins.


Las aportaciones del zoólogo británico Desmond Morris y especialmente su particular visión sobre la especie humana, expresada en su famosa obra "El mono desnudo" (1967) merecerían también un capítulo adicional...



Desmond Morris

A mediados de los años 60 del pasado siglo XX se tuvo noticia de un chimpancé llamado Congo especialmente dotado para la pintura. Al parecer su habilidad le llevó a pintar cerca de 400 lienzos al óleo. 


Congo pintando...

Casi al mismo tiempo, en el zoológico de Baltimore vivió Betsy, una hembra de la misma especie capaz de pintar 65 cuadros, de los cuales llegó incluso a vender alguna obra. Esta destreza, desarrollada posteriormente también por otros simios como el chimpancé Jimmy, no parece deberse a la casualidad sino que sigue esquemas de trabajo muy concretos:


Se han llevado a cabo experimentos con estudiantes de arte abstracto que incluso valoraron más el talento pictórico de niños y chimpancés que el de artistas más o menos consagrados... Para los escépticos, aquí está la demostración publicada en Psychology Today en abril de este mismo año:


En 1965 nació en África Occidental una hembra de chimpancé muy especial. Fue bautizada como Washoe y se convirtió en la protagonista de un experimento singular. Destinada en un principio a proyectos de investigación espacial, Washoe fue adoptada por Alex y Beatrix Gardner siendo criada en su propia autocaravana en las mismas condiciones que un niño sordomudo, con el objetivo de que aprendiera el sistema de comunicación mediante signos. A lo largo de su existencia, llegó a emplear unos 350 e incluso fue capaz de enseñarle parte de ellos a su hijo adoptivo, Loulis. Washoe llegó a identificar su propia imagen reflejada en un espejo, pero sufrió una especie de crisis de identidad cuando se mezcló con otros primates. Desde la década de los 80, esta pareja de chimpancés pasó a residir en la Universidad Central de Washington. El 30 de octubre de 2007, por causas naturales, Washoe fallecía a la edad de 42 años.


La lista de simios capaces de comunicarse con los humanos es todavía más amplia:


Koko: gorila hembra, nacida el 4 de julio de 1971, fue adiestrada desde el primer año de vida por la Dra. Francine Penny Patterson, habiendo llegado a comprender unas 1000 palabras mediante el Sistema Americano de Signos, y unas 2000 más adicionales correspondientes al habla inglesa. Algunos experimentos realizados con ella han permitido constatar como esta excepcional gorila ha sido capaz de combinar dos palabras para construir una tercera, como por ejemplo "agua-pájaro" para definir a un "cisne" o "animal-persona" para definir "gorila"... Por si fuera poco, Koko tuvo varios gatos como mascota. Su relación más especial fue con un pequeño macho de color gris, sin cola, que la propia gorila escogió entre unos gatitos abandonados. Koko le puso de nombre "All Ball" (todo bola)...


A pesar de los esfuerzos de sus cuidadores, Koko no tuvo descendencia, ni con Michael ni con Ndume, un gorila que ella misma eligió como compañero después de repasar varias cintas de video con imágenes de gorilas... 




Koko, All Ball y la Dra. Patterson


Existe un interesante documental de la Universidad de Stanford en el que la Dra. Patterson relata sus experiencias con Koko:




En 1978, Barber Schroeder dirigió un documental que se centra en la figura de la Dra. Patterson y en sus trabajos con Koko. Fue presentado en el Festival de Cannes bajo su título original de "Koko, le gorille qui parle"...






Michael: gorila macho, nacido en Camerún en 1973. Compañero de Koko, consiguió aprender unas 600 palabras (algunas enseñadas por la gorila) utilizando el mismo sistema de signos, si bien sus mayores habilidades se desarrollaron en el campo de la pintura, consiguiendo elaborar obras muy coloristas de estilo impresionista... Sus cuidadores piensan que el gorila fue incluso capaz de describir mediante signos cómo su madre fue asesinada por unos furtivos antes de capturarlo a él. Los que le conocieron dicen que su color favorito era el amarillo, que disfrutaba escuchando a Pavarotti y contemplando a los personajes de "Barrio Sésamo" en la televisión... Falleció de un ataque cardíaco en el año 2000. Dicen que su pérdida fue largamente llorada por Koko.


Kanzi: es un bonobo que aprendió a comunicarse mediante un sistema de lexigramas, símbolos que representan una palabra pero que no necesariamente son indicativos del objeto referenciado por la palabra. Este sistema es el empleado en el Centro de Investigación sobre el Lenguaje de la Universidad Estatal de Georgia (Atlanta) como sistema de comunicación con chimpancés y bonobos. Kanzi aprendió también una serie de signos correspondientes al Sistema Americano de Signos contemplando vídeos sobre la gorila Koko. Este bonobo pertenece al grupo estudiado por la primatóloga Sue Savage-Rumbaugh, al igual que Panzee (chimpancé) y Panbanisha (bonobo), que han desarrollado también capacidades de comunicación mediante lexigramas.




Panbanisha y sus lexigramas


Lo verdaderamente sorprendente de Panbanisha, con un vocabulario de unas 3000 palabras, es que es capaz de "hablar" a través de un ordenador dotado de un programa que reproduce una voz sintética cuando se aprietan los símbolos en su teclado. Al parecer mediante este sofisticado sistema, Panbanisha ha conseguido expresar deseos propios y extraños, pues ha solicitado cosas a los cuidadores en nombre de su madre, Matata, a su vez madre adoptiva del bonobo Kanzi...


Chantek: orangután macho nacido el 17 de diciembre de 1977 en el Centro Regional Yerkes para la Investigación de Primates, también en Georgia (Atlanta), con el que ha trabajado la antropóloga Lyn Miles de la Universidad de Tennessee. Este orangután representa un prodigio similar a Panbanisha, pues conoce alrededor de 2000 palabras en el sistema de signos y está aprendiendo a utilizar un sintetizador de voz.




El orgulloso Chantek...


La controversia permanece abierta. Expertos como Noam Chomsky o Steven Pinker han afirmado que los primates no pueden desarrollar verdaderas capacidades lingüísticas, y que simplemente se limitan a imitar los gestos y signos que les enseñan los humanos.



Las habilidades demostradas por Washoe, Koko y los demás simios, la dilatada experiencia de la etóloga y primatóloga británica Jane Goodall investigando durante décadas en África con los primates, así como los trabajos de los filósofos Paula Cavalieri y Peter Singer, apoyados por otros expertos como Richard Dawkins, sirvieron de base para apuntalar el llamado Proyecto Gran Simio


A buen seguro también sería valiosa la contribución de Dian Fossey, otra eminente zoóloga norteamericana, cuya vida y obra sirvió de fuente de inspiración para "Gorilas en la niebla" (Michael Aptey, 1988), protagonizada por Sigourney Weaver.


Sigourney Weaver es Dian Fossey

La posibilidad de comunicación entre simios y humanos todavía constituye un reto para la investigación. Aunque sea por imitación, ciertos primates han sido capaces de aprender sistemas de signos humanos. Aparte del mítico Tarzán, especialmente popularizado por el cine, y de edulcoradas comedias tipo "Dr. Dolittle" (Betty Thomas, 1998) el ser humano no ha demostrado tener tanta competencia a la inversa...


Lex Barker, como Tarzán, junto a la inefable Cheeta...



EL PROYECTO NIM


"Proyecto Nim" (James Marsh, 2011) ha competido este mismo año en el prestigioso festival de Sundance con la historia que describe otro polémico experimento llevado a cabo en los años 70 con un chimpancé, y que intentaba rebatir las tesis de Noam Chomsky sobre la imposibilidad de comunicación entre simios y humanos. 

En 1973, en Oklahoma, un bebe chimpancé de apenas 2 semanas fue criado como un niño en el seno de una familia humana adoptiva. La idea, similar a la del proyecto Washoe, partió del profesor de psicología Herbert Terrace, de la prestigiosa Universidad de Columbia. El simio fue bautizado como Nim Chimpsky, empleando un juego de palabras (chimp es chimpancé, en inglés) que además sirviera para parodiar al detestado Chomsky.


Esta película emplea imágenes inéditas y testimonios reales de aquella singular experiencia. Nim estableció intensos vínculos físicos y emotivos especialmente con su madre adoptiva, de manera que 30 años después de la separación entre el chimpancé y sus padres adoptivos, éstos todavía no han superado el trauma.






Pero, a medida que el primate iba creciendo, fue manifestándose su verdadera condición animal, hecho que también ocurre en la ficción protagonizada por César, lo que demostró las limitaciones de tal experimento, determinando su fracaso y la finalización del mismo. La historia real también terminó mal. Cuando Terrance decidió abandonar estos estudios, Nim fue transferido a un laboratorio de investigación farmacéutica de Nueva York. Tras denodados esfuerzos para ponerlo de nuevo en libertad, este singular chimpancé fue comprado por el Rancho Black Beauty, propiedad de la Fundación para los Animales que entonces dirigía en Texas el mismísimo Cleveland Amory, incansable defensor de los derechos de los animales. 


Nim moriría a los 26 años, de un ataque cardíaco, pocos meses después de su último protector, que sufrió una rotura fatal de un aneurisma...   


EL FUTURO...

¿Resulta tan descabellada la sugerencia planteada en "El origen del planeta de los simios"? ¿Podría desencadenar una serie de experimentos con primates, en este hipotético caso tratando de curar la enfermedad de Alzheimer, consecuencias imprevisibles para el futuro de la especie humana?

El 2 de octubre de 2000 nació en Oregón "ANDi", un macaco rhesus modificado genéticamente que se convertió de esta manera en el primer primate no humano de la historia con estas características. Al genoma del pequeño mono se incorporó un gen marcador sin ninguna función específica, pero capaz de dotar de fluorescencia a su material genético; este hecho permitiría entonces ampliar el campo de investigación sobre determinadas enfermedades como el cáncer, el SIDA, la fibrosis quística o las enfermedades neurodegenerativas.

El gen GFP (green fluorescent protein) del macaco procedía de las medusas. Su especial luminiscencia verde podía observarse mediante microscopios especiales.


ANDi el macaco

Este mismo procedimiento podría conseguir que se incorporaran el genoma del primate un gen causante del Alzheimer, por ejemplo, con la finalidad de obtener una vacuna para su tratamiento. Pero, ¿dónde se situaría la delgada frontera bioética de estos experimentos? ¿Sería lícita la manipulación genética para conseguir animales enfermos que a su vez pudieran facilitar la cura de seres humanos? En nuestra modesta opinión este es uno de los dilemas que se plantean en el film de Rupert Wyatt. No olvidemos que el miedo a la clonación de seres humanos y a la creación de individuos "a la carta" en los laboratorios continúa planeando sobre nuestras cabezas....

Recordemos que en este film no se desarrolla ningún experimento genético, sino que el Dr. Rodman utiliza un virus como supuesto vehículo de inoculación de la enfermedad. Esta infección provocaría en el afectado una respuesta inmune cuyos anticuerpos "repararían" el tejido neuronal enfermo... Al establecer nuevas redes neuronales, en la película dicho tratamiento sería capaz de desarrollar capacidades intelectuales en los simios. Curiosamente, el marcador de respuesta sería una tonalidad verdosa en sus iris. Por eso a la madre de César le llamaron "Ojos Claros", exactamente el mismo apelativo empleado por la Dra. Zira para designar al cautivo astronauta Taylor...

Desde el punto de vista médico, aunque un planteamiento tan fantástico pudiera ser cierto, nos encontraríamos ante una barrera infranqueable. Ni el inteligente César, ni por supuesto ningún otro primate, podría llegar a hablar porque su aparato fonador carece de cuerdas vocales, indispensables para la emisión de sonidos articulados como palabras.

Existe otra preocupación larvada entre la comunidad científica respecto a la posibilidad de evolución de la inteligencia animal. Hasta el momento, los estudios llevados a cabo con caballos, delfines, perros y gatos, han revelado que es precisamente la sociabilidad, y no la manipulación genética, la que incrementa la inteligencia general de una especie. Pero, veremos que nos depara el futuro...



En el año 2000, la revista argentina "Medicina" publicaba un resumen firmado por los investigadores Alejandro D. Josiowicz y Eugenia Sacerdote de Lustig sobre el trasplante de células nerviosas en las enfermedades neurodegenerativas. Hace más de una década podíamos leer, textualmente:

"Los trasplantes cerebrales pueden actuar substituyendo el daño cerebral con la liberación de neurotransmisores o simplemente por medio de la liberación de factores tróficos o activando nuevas conexiones neuronales. Los resultados experimentales obtenidos hasta ahora con implantes neuronales en primates no humanos y ratas, sugieren que se podría aplicar estas técnicas en varias enfermedades neurodegenerativas humanas"...


En el año 2010, neurofisiólogos de la Universidad de Pittsburg consiguieron incorporar al cerebro de un mono dos implantes neuronales que le permitieron controlar un brazo robótico empleando únicamente sus "pensamientos"... Rodney Brooks, experto en robótica del mítico Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) afirmaba recientemente que ya se está experimentando con animales a los que se les añade neuronas al córtex cerebral para ver si pueden convertirlos en más inteligentes...

Para cerrar este capítulo, y considerando que el futuro podría estar ya siendo presente, un grupo de científicos del propio MIT Media Lab, capitaneados por el ingeniero biológico Edward Boyden, ha conseguido activar un conjunto específico de neuronas cerebrales en macacos rhesus (macaca mulatta) empleando lásers o flashes de luz. Este tipo de técnica se denomina optogenética y permite decodificar los mecanismos de la actividad eléctrica neuronal cerebral y estimular mediante la luz ciertas secciones del cerebro en diversos momentos. De esta forma, se pueden controlar células aisladas por medio de pulsaciones de luz visible.


Todo este tipo de avances ha llevado a la Academia de las Ciencias Británicas a pedir cordura ante este tipo de investigaciones. Y una vez más, el círculo que une a la fantasía con la realidad vuelve a cerrarse, pues en la ficción cinematográfica el pelirrojo Dr. Zaius desempeñaba un doble papel en la sociedad de los simios: además de ser Ministro de Ciencia era el Máximo Guardián de la Fe... Y no olvidemos que Noam Chomsky es profesor emérito de Lingüística en el MIT...


VIRUS Y GENES

El empleo de virus como vectores para la inserción de genes ya no nos resulta tan novedoso. Esta biotecnología fue la elegida por los guionistas de "El origen del planeta de los simios" para articular su trama argumental. Ante la euforia inicial por el resultado de los experimentos, personificada en el ambicioso ejecutivo de la compañía GensysSteven Jacobs (David Oyelowo), poco a poco el pesimismo se va adueñando de la cinta, sobre todo cuando contemplamos los efectos colaterales provocados por la infección vírica, que se transmite por vía respiratoria (como la gripe), y de la aparición de una fiebre hemorrágica  de tipo epidémico, que pudiera resultar un guiño a la peligrosa enfermedad transmitida por el virus Ébola. De esta sutil manera, van siendo afectados tanto los buenos - Robert Franklin (Tyler Labine) el amable custodio de los monos en el laboratorio de investigación -, como los malos - el irascible Hunsinker (David Hewlett) el piloto de aviación vecino de Will y de su padre enfermo, Charles Rodman (John Lithgow) -.

Precisamente será esta epidemia, ante la cual los simios son inmunes, la causa de la degeneración involutiva de la especie humana sobre el planeta, abandonando los guionistas la idea de la catástrofe nuclear presente en las primeras películas de la saga.

Un brevísimo apunte final. Fiel a la corrección política del cine norteamericano, no existe ni una sola escena que muestre o insinúe la sexualidad de César, algo difícil de concebir en un líder que deberá ser el origen de una nueva raza de simios inteligentes, y que en teoría debería transmitir sus preciados genes a toda su descendencia.

VIAJES EN EL ESPACIO Y EN EL TIEMPO...

Existen muchas teorías que valoran la posibilidad de viajar en el tiempo... Este apartado necesariamente debería ser escrito por un físico. Pero como el cine es entretenimiento y ficción, y desde este blog jamás hemos pretendido la erudición sino la reflexión y el debate, expondremos si nos parece o no factible explicar el viaje en el espacio y en el tiempo de Taylor y sus compañeros.


Confesándonos una vez más legos en la materia, el viaje espacial propuesto en la película de Schaffner sería factible siempre que un vehículo pudiera surcar el espacio a una velocidad cercana a la de la luz. Siguiendo la teoría de la relatividad, las partículas materiales se mueven hacia delante en el tiempo, es decir hacia el futuro, y de un lado a otro en el espacio.




Al principio de la cinta observamos como en la nave comandada por Taylor existen dos relojes digitales, uno que marca el tiempo de viaje (14 de enero de 1972) y otro que marca el tiempo en La Tierra (24 de marzo de 2673). En ese momento, cuando Taylor entra en hibernación, los astronautas llevarían viajando 6 meses desde su despegue inicial en Cabo Cañaveral. Cuando se posan en el supuesto planeta de los simios, el tiempo transcurrido es de 1 año (12 meses) y esta vez el reloj que marca el tiempo terrestre señala el 25 de noviembre del 3978. Taylor y sus compañeros piensan que se encuentran en un planeta situado a 320 años luz de su base de despegue. Todos estos datos corroborarían las hipótesis del Dr. Otto Hasslein, por otra parte idénticas a la teoría propuesta por Albert Einstein. Este personaje, del que sólo se habla en esta película, tendrá un papel principal como villano en entregas posteriores, interpretado por el actor alemán Eric Braeden.


Queda claro que los ordenadores del sistema de navegación cumplieron su cometido trayendo de vuelta a casa a los intrépidos astronautas, si bien Taylor sólo se percataría de este detalle al final de la película. Quizás estuvieran programados para encontrar las coordenadas espaciales del planeta Tierra en el futuro, pues está claro que su posición planetaria no sería la misma 20 siglos después del despegue...


Sin embargo, en la versión dirigida por Tim Burton en 2001, el astronauta Donaldson y su chimpancé Pericles se desplazan en el espacio y en el tiempo atravesando supuestamente un agujero negro, al que se han visto empujados por una colosal tormenta electromagnética. Desde 1968, los físicos han ido desarrollando diferentes teorías que podrían explicar los desplazamientos a través del espacio y del tiempo. Una combinación de ellas (agujeros negros, agujeros de gusano y universos paralelos) es empleada por los guionistas William Broyles Jr, Lawrence Konner y Mark Rosenthal.


UNAS POSTRERAS VUELTAS DE TUERCA...


Según el equipo de John Simonetti, director del Astronomy Outreach Program del Departamento de Física de Virginia Teach, la teoría de las cuerdas trata de unificar el conocimiento de todas las fuerzas conocidas hasta el momento; según sus postulados podrían existir dimensiones espaciales extra, además de las tres que experimentamos a diario. Y para ello aluden a los agujeros negros, capaces de dilapidar su masa a través del tiempo emitiendo partículas (la llamada radiación Hawking) En teoría, si uno de estos agujeros estuviera orbitado por un púlsar (estrella de neutrones capaz de generar intensos campos electromagnéticos) pudiera crearse una cuarta dimensión... Esta información ha sido recientemente publicada en The Astrophysical Journal... 




La teoría de la inflación eterna postularía que instantes después del Big Bang, el espacio - tiempo se expandió a diferentes velocidades en lugares diferentes, lo que habría dado lugar a múltiples universos burbuja, cada uno de ellos funcionando por separado, con sus propias leyes físicas. Para los astrónomos, existen huellas duraderas de la colisión de estos universos burbuja con el nuestro presentes en la radiación cósmica de fondo de microondas (CMB), la radiación térmica que rellena el universo visible de manera casi uniforme.



Pero ¿podrían haber conocido en el año 2001 todas estas complicadas cuestiones físicas  los guionistas del planeta de los simios de Tim Burton?





DOS APUNTES FINALES.


1º/ Resulta sorprendente ver al jefe de una misión espacial fumando un cigarro dentro de la nave mientras graba con la mayor parsimonia sus últimas impresiones en el cuaderno de bitácora. Pero todavía resulta más inaudito contemplar al coronel Taylor apagando la colilla y guardándola en un bolsillo de su uniforme para volver a encenderla más tarde, mientras explora los desiertos páramos del planeta de los simios.


Tambien resulta un tanto machista el hecho de que la única mujer componente de la primera misión fallezca a la primera de cambio. A la rubia teniente Stewart (Dianne Stanley) los guionistas no le dejan pronunciar siquiera una palabra en toda la película...




En "La tabla rasa (la negación moderna de la naturaleza humana)" escribía Steven Pinker: "en 2001 se publicó la secuencia completa del genoma humano, y con él llegó la capacidad nueva y potente de identificar los genes y sus productos, incluidos aquellos que son activos en el cerebro. En la próxima década, los genetistas identificarán los genes que nos distinguen de los chimpancés; deducirán cuáles de ellos estuvieron sometidos a la selección natural durante los millones de años en que nuestros ancestros evolucionaron hasta ser humanos; determinarán qué combinaciones se asocian con las habilidades mentales normales, anormales y excepcionales; y empezarán a trazar la cadena de casualidad en el desarrollo fetal por la que los genes configuran los sistema cerebrales que nos permiten aprender, sentir y actuar..."


Como Peter Singer denuncia en su libro "Desacralizar la vida humana - Ensayos sobre ética": "hay chimpancés en los laboratorios que pasan en solitario su vida entera confinados en jaulas... Están sujetos a infecciones como la hepatitis y a todo tipo de virus, y desde el momento en que quedan infectados hasta que mueren , son objeto de constantes sangrías, biopsias y laparotomías..."


Quizás alguno de los guionistas de la saga del planeta de los simios haya leído a Noam Chomsky: "si asumes que no hay esperanza, garantizas que no habrá esperanza. Si asumes que hay un instinto hacia la libertad, que hay una oportunidad para cambiar las cosas, entonces hay una opción de que puedas contribuir a hacer un mundo mejor. Esta es tu alternativa"...


Mientras la colonización de otros mundos continúe siendo una utopía, el ser humano está obligado a convivir respetuosamente con las demás especies de este planeta. A pesar del pesimismo de Arthur C. Clarke ("el futuro no es ya lo que solía ser"), los tiempos venideros se nos antojan apasionantes para la ciencia en general y para la medicina en especial. Lástima de ser mortales, pues no podremos estar allí para contemplarlo ni nadie podrá contárnoslo... Ni siquiera el nihilista Coronel Taylor...






3 comentarios:

DOCTOR ALBEIROS dijo...

En el Popol Vuh, libro sagrado de los antiguos mayas, los dioses crearon de madera a los primeros seres humanos, pero como estos eran imperfectos y carentes de sentimientos, los propios dioses los destruyeron y los transformaron en monos...

DOCTOR ALBEIROS dijo...

A propósito de la experimentación con simios:

"En monos, Galeno pasaba un fino cuchillo de hoja plana entre las láminas de la columna vertebral para así cortar la médula transversalmente... Cuando la médula quedaba dividida transversalmente, los nervios conectados con ella por debajo del corte perdían su función, tanto sentiva como de movimiento..."

En "Breve historia del cerebro", Julio González Álvarez. Crítica, Barcelona, 2010

Anónimo dijo...

Científicos estadounidenses aseguraron haber entrenado monos para poder controlar un brazo virtual utilizando sólo sus ondas cerebrales.
La investigación podría algún día ser útil para personas que sufren de parálisis.

El experimento consistió en implantar filamentos milimétricos en el cerebro de los monos. Entonces, los animales pudieron mover el brazo generado en computadora y sentir las diferentes texturas de objetos virtuales.

El trabajo podría acelerar el desarrollo de un traje robótico (o exo-esqueleto) para ayudar a los pacientes tetrapléjicos a recuperar el movimiento y el sentido del tacto.

BBC MUNDO. 5 de octubre de 2011