lunes, 19 de octubre de 2009

KINSEY




Tal vez a algún colega demasiado quisquilloso pudiera resultarle paradójico que el pionero en las investigaciones científicas sobre el comportamiento sexual de los seres humanos no fuera un médico (un ginecólogo o tal vez un urólogo, por ejemplo), o quizás un psicólogo especializado en sexología, o un sociólogo... Pues no, señoras y señores... fue un biólogo, un profesor de zoología de la Universidad de Indiana, que dedicó gran parte de su vida al estudio de la humilde avispa de la agalla.






Nuestro hombre en cuestión se llamó Alfred C. Kinsey, nació en 1894 en Hoboken (Indiana) y falleció en 1956, en Bloomington (Nueva Jersey). Se graduó en biología y psicología en la Universidad de Bowdoin (Maine), y obtuvo su doctorado en biología en la prestigiosa Universidad de Harvard (Massachusetts).

"Kinsey" (Bill Condon, 2004), la película que nos ocupa, enaltece la figura del controvertido profesor centrándose en los años más prolíficos de sus peculiares estudios. Y, por favor, aunque vayamos a comentar ciertas cuestiones sobre el sexo, se ruega no hacer chascarrillos con el apellido del director... En su producción, este film contó nada más y nada menos con el mismísimo Francis Ford Coppola.

Centrándonos en la biografía del polémico Kinsey, su infancia transcurrió en el seno de una familia puritana, siempre bajo la atención y la férrea tutela del padre, el profesor de ingeniería y ministro metodista Alfred Sequine Kinsey (John Lithgow), incendiario y fanático, pero a la vez extremadamente pusilánime, tanto como para criticar con severidad el "diabólico" invento conocido como cierre deslizante Talon, la humilde cremallera encargada de abrir y cerrar la bragueta de los pantalones.



El pequeño Alfred (Will Denton) padeció sarampión, raquitismo, fiebre tifoidea, frecuentes gripes..., alguna de estas enfermedades infantiles, como por ejemplo la fiebre reumática, le dejaron secuelas cardíacas permanentes, determinantes de su curso vital por las repercusiones en su estado adulto de salud. Sin embargo, la vida del adolescente (Matthew Fahey) fue muy feliz, plena de actividades al aire libre, como la observación de la naturaleza que le rodeaba.

Una de las escenas más joviales de este film está ambientada en aquella época. Mediante la lectura de unas breves líneas de un breviario médico, el todavía timorato Alfred Kinsey (Benjamin Walker) exhorta a un compañero boy scout demasiado tolerante con el onanismo sobre los peligros inherentes a ese malsano vicio: locura, ceguera, epilepsia e incluso ¡la muerte!. Me pregunto, ¿a cuántos de nosotros nos atemorizaron también con historias similares en la escuela?... Idem con las poluciones nocturnas, pues según el joven Alfred la pérdida de 3 cc de semen equivaldría a la pérdida de un litro de sangre...


De haber sido todo esto cierto, conozco yo a más de uno que irremediablemente se habría suicidado, exánime, desangrado... No menos truculentas son las soluciones aportadas por el autor anónimo del incierto manual de higiene destinadas a fomentar la continencia sexual de los adolescentes: defecar regularmente, leer "el sermón de la montaña", sumergir los testículos en agua fría y pensar en el amor puro y maternal... A pesar de sus oraciones, ni siquiera el beatífico joven Kinsey pudo evitar caer en la tentación del sexo en solitario.


Alfred Kinsey se enfrentó a la tiranía paterna abandonando los estudios de ingeniería y matriculándose en biología, hecho que su severo progenitor no le perdonaría hasta el final de sus días. Sería pues su hermano pequeño Robert (David Harbour) el que obtendría el beneplácito paterno como exitoso estudiante de ingeniería mecánica en la Universidad de Stevens. Unos años más tarde, Alfred Kinsey se doctoró en Harvard, pasando a ejercer como profesor de Zoología en la Universidad de Indiana, donde sus alumnos lo bautizaron con el cariñoso apelativo de Prok. En aquel campus conoció a una alumna muy especial, la poco convencional señorita Clara McMillen (Laura Linney), que con el tiempo se convertiría en su esposa y compañera.





Mac y Prok



Destacamos que además de un excelente pedagogo, Kinsey era un consumado pianista. En el film se deja entrever que su virtuosismo le hubiera permitido incluso ganarse la vida como concertista profesional.

Por boca de los propios personajes, como espectadores nos enteramos que Kinsey y Clara llegaron vírgenes al matrimonio, sin haber mantenido relaciones sexuales prematrimoniales, probablemente algo común en aquellos tiempos. Quizás el introvertido Prok pasaba demasiado tiempo dedicado a la Entomología, observando al microscopio completamente absorto su ingente colección de avispas de la agalla.

Resulta cuanto menos peculiar que el precursor de las investigaciones sobre la sexualidad humana comenzara su vida matrimonial con ciertas dificultades técnicas. Al respecto, las escenas de la noche de bodas resultan harto ilustrativas. Clara presenta una incómoda dispareunia que le impide mantener relaciones. La tosquedad amatoria de su esposo termina por consumar un estrepitoso fracaso. El matrimonio acude a la consulta de un especialista... ¡Pues resultó que el himen de Clara era demasiado grueso mientras que la ficción cinematográfica deja entrever que el pene de Prok superaría de largo los 20 cm de longitud en erección! La Sra. Kinsey hubo de someterse a una simple intervención de cirugía menor.... y santas pascuas.



Tomemos medidas para solucionar "nuestro problema"...




En un nuevo flasback, los propios personajes nos relatan el éxito obtenido con la intervención especializada: 3 coitos diarios de media durante la primera semana tras la curación quirúrgica, una agradable exitación provocada por las caricias y los juegos previos, incluyendo masturbaciones recíprocas y felaciones... La película nos muestra a un Kinsey que mediante sus propias limitaciones en la esfera afectiva y sexual descubre cómo ayudar a sus prójimos atrapados en semejantes bretes.


"LA MORALIDAD DISFRAZADA DE HECHOS..."


En plena década de los años 20 del pasado siglo, con una intencionalidad meramente técnica, varios alumnos universitarios comienzan a perdirle consejo. Kinsey descubre las inhibiciones y la ignorancia que muchos de ellos presentan ante cuestiones consideradas todavía como tabúes. Pero resulta que además los supuestos tratados especializados estaban plagados de errores e ideas disparatadas, como por ejemplo, desaconsejar las relaciones sexuales orales por considerarlas fuente de futuras patologías.


De nuevo, como antaño hizo contra la hipocresía paterna, Kinsey hubo de rebelarse contra la ignorancia y el papanatismo de su sociedad. Hasta entonces, no existía ningún texto científico que abordase realmente todo lo concerniente a la sexualidad humana. Los interesados en estas cuestiones no tenían más información que la desinformación que otros le transmitían. Hete aquí el enorme valor de las aportaciones de Kinsey y sus colaboradores encendiendo un luz en el oscurantismo reinante.


La idea de investigar la sexualidad humana empieza a tomar forma en la mente del veterano explorador y cazador de avispas...


EL EQUIPO KINSEY



El Instituto Kinsey se constituyó el 8 de abril de 1947 en la Universidad de Indiana.


Paul Gebhard (Timothy Hutton), Clyde Martin (Peter Sarsgaard), Alfred Kinsey (Liam Neeson) y Wardell Pomeroy (Chris O´Donnell)


WARDELL POMEROY: este psicólogo especialista en sexología, nacido en 1913, fallecido en el 2001, es encarnado en esta película por el actor Chris O´Donnell. Tras haberse graduado exitosamente en la prestigiosa Universidad de Columbia, Pomeroy fue el primero en ser reclutado por Kinsey a mediados de la década de los 40, tras haber comenzado a trabajar en el Hospital Estatal de Indiana.


http://www.mcm.edu/~dodd1/TWU/FS5023/Pomeroy.htm



Siguiendo la estela iniciada por Kinsey, Pomeroy defendió la heterogeneidad del comportamiento sexual humano, considerando la validez de cualquier tipo de relación, incluyendo las heterosexuales, las prematrimoniales, las extramaritales, las homosexuales, las pedófilas e incluso el incesto y la zoofilia. Entendió la práctica del sexo como algo saludable y postuló que las relaciones siempre son buenas cuando satisfacen a ambas partes. Las desviaciones sexuales no serían patológicas, sino más bien apreciaciones subjetivas de corte social o cultural.

Los auténticos Kinsey, Pomeroy y Martin junto a la máquina para tabular los datos de sus investigaciones





CLYDE MARTIN: nacido en 1918, empezó a estudiar economía en la Universidad de Indiana. Parece ser que sus amplios conocimientos sobre estadística le sirvieron para comenzar a trabajar con Kinsey. En este film, en el su personaje se encuentra muy bien caracterizado por Peter Sarsgaard, observamos las relaciones íntimas que durante largo tiempo mantuvo con ambos miembros del matrimonio Kinsey, primero con Alfred, y posteriormente también con su esposa Clare. Se doctoró en 1966 en la influyente Universidad John Hopkins, especializándose posteriormente en en gerontología y sexología. Se retiró en 1989.




Clyde Martin procesando datos



PAUL GEBHARD: nacido en 1917, licenciado y doctorado en Harvard, trabajó en el Departamento de Antropología de la Universidad de Indiana. Su personaje es interpretado en la ficción por Timothy Hutton. Su nombre no aparece entre los coautores del primer informe Kinsey, pero sí entre los del segundo. En 1956, tras la desaparición de Kinsey, Gebhard continuó su labor como director al frente del Instituto de Investigaciones Sexuales en Indiana, hasta 1982. Resulta especialmente singular que el sucesor de Kinsey fuera un discípulo suyo que a punto estuvo de quedarse fuera del proyecto por algo tan peregrino como llevar bigote...




Un sonriente Paul H. Gebhard


Además, en esta película protagoniza un singular incidente que ocurrió realmente; mantuvo una tórrida aventura extramatrimonial con Alice (Julianne Nicholson), la esposa de su colega Clyde Martin, ante la que el propio Kinsey se manifestó disconforme, y todo ello a pesar de la supuesta normalidad de hechos similares enfocados desde la teoría de su famoso informe sobre la sexualidad masculina ("Sexual Behaviour in the Human Male", 1948). Los nonagenarios Gebhard y Martin todavía viven.





Portadas de las primeras ediciones del informe Kinsey sobre sexualidad masculina y femenina



El film de Condon nos retrata al equipo Kinsey como un grupo de atrevidos pioneros tratando de aportar con sus investigaciones la luz de la razón en el estudio de la sexualidad humana, controvertida labor en la que no dudaron en atravesar barreras éticas y morales que incluso hoy en día serían inaceptables para la mayor parte de nuestra comunidad científica.



NOTAS FINALES



El escritor norteamericano T.C. Boyle, autor de "The Road to Wellville" (1993), novela adaptada y llevada a la pantalla como exitosa comedia bajo el título de "El balneario de Battle Creek" (Alan Parker, 1994), y reseñada anteriormente en esta misma bitácora, es también el responsables de "The Inner Circle" (2004), ficción precísamente ambientada en la etapa triunfal de las investigaciones de Alfred Kinsey.


T.C. Boyle



El Instituto Kinsey de Investigación Sexual, Genética y Reproductiva continúa en la actualidad con su labor investigadora, formativa y divulgativa.



http://www.kinseyinstitute.org/index.html


2 comentarios:

LeGriS dijo...

¡Que excelente trabajo de investigación! Tendré que ver la pelicula, y aunque no se ahonde en los vericuetos técnicos o estéticos fílmicos, es evidente la trascendencia del tema y el punto extra que obtiene por ser "basada en hechos reales", ademas de retratar a un espíritu de vanguardia, sin el cual las cosas probablemente seguirian igual de turbias que en los años aciagos de la sexualidad...

Suerte y que tu barco siga navegando por los infinitos mares del septimo arte...

DOCTOR ALBEIROS dijo...

Gracias por tu amable comentario. No me detengo en los detalles técnicos por falta de formación. Soy un humilde aficionado al cine. Lo ideal es ver la película e ir descubriendo todos los referentes contenidos en estas breves pinceladas...

Salud y suerte