- Amurallar el propio sufrimiento es arriesgarte a que te devore desde el interior"
- "Creían que yo era surrealista, pero no lo era. Nunca pinté mis sueños. Pinté mi propia realidad"
Frida Kahlo, en "Frida" (Julie Taymor, 2002)
La figura artística de Magdalena Frida Carmen Kahlo y Calderón (1907-1954), popularmente conocida como Frida Kahlo, ha trascendido desde los límites del personaje real, una vida constantemente atormentada por el sufrimiento y la enfermedad, hasta convertirse en un icono pop de la cultura mundial, y de la mexicana en particular.
DEL LIENZO AL CELULOIDE
Su producción pictórica, intrínsecamente ligada a la autorrepresentación y a los padecimientos psíquicos y somáticos, posee una naturaleza narrativa que desafía los límites del lienzo estático.
"Frida - Viva la Vida" (Giovanni Troilo, 2019) constituye un periplo cinematográfico que alterna entrevistas con recreaciones artísticas del simbolismo de su obra pictórica.
Finalmente, el aclamado documental "Frida" (Carla Gutiérrez, 2024) destaca por la narración de la vida de la protagonista empleando exclusivamente sus propias palabras extraídas de sus diarios y sus cartas.
Estas consideraciones pretenden analizar las diversas modalidades en que la cinematografía ha codificado y reinterpretado el mito global de Kahlo, dedicando especial atención a las íntimas relaciones entre su dilatada historia clínica (enfermedades, traumatismos, intervenciones quirúrgicas y abortos) con su obra plástica.
Frida Kahlo (1907-1954)
INFANCIA Y POLIOMELITISFrida se encargó de la acogida de Trosky y su esposa Natalia Sedova. Los recibió en el puerto de Tampico y los trasladó a Ciudad de México, donde se alojaron en la casa familiar de los Kahlo, la famosa Casa Azul de Coyoacán. Allí vivieron durante dos años bajo estrictas medidas de seguridad.
Se cree que esta condición congénitanpudo contribuir, junto con las secuelas de la poliomielitis, a la dismetría de su pierna derecha (la cual era notablemente más corta y delgada).
Su madre colocó un espejo sobre la cama para que pudiera utilizarse a sí misma como modelo. De ahí surgiría una de las características más importantes de su obra: el autorretrato como exploración de su propio cuerpo.
DOLOR CRÓNICO Y PROBLEMAS NEUROLÓGICOS
Después del accidente Frida padeció un dolor crónico persistente, dificultades para caminar y largos períodos de reposo en cama. También utilizaba una silla de ruedas para moverse.
Estudios neurológicos retrospectivos han relacionado estos síntomas con una combinación de secuelas de la polio y de su politraumatismo, posible anomalías congénitas anteriormente mencionadas, lesiones en las extremidades, dolor neuropático y problemas circulatorios en la pierna y el pie derecho.
Todos estos diagnósticos deben considerarse con cautela, pues la documentación clínica que podría acreditarlos está incompleta, y algunas interpretaciones se han realizado a partir de radiografías, testimonios, pinturas de la artistas y otros registros hospitalarios.
LA CIRUGIA DE COLUMNA: NUEVA YORK 1946
El deterioro progresivo de su columna vertebral la llevó hasta Nueva York, donde fue sometida a una fusión espinal en el Hospital for Special Surgery por un equipo quirúrgico dirigido por el eminente cirujano ortopédico Dr. Philip Wilson, una autoridad mundial en cirugía reconstructiva de la columna.
En su correspondencia, Frida siempre describió a este especialista como maravilloso.
Formado en la prestigiosa Escuela de Medicina de Harvard, durante la Segunda Guerra Mundial el Dr. Wilson organizó el Hospital Americano en Gran Bretaña, dedicado a prestar asistencia a los heridos en combate.
Posteriormente ejerció como director médico y cirujano jefe del Hospital for Special Surgery desde 1935 hasta 1955, transformando esta institución en un referente global de la ortopedia.
En junio de 1946, durante la delicada intervención quirúrgica, los cirujanos le colocaron a Frida una varilla metálica de 15 centímetros, y utilizaron un injerto de hueso extraído de su propia pelvis para soldar sus vértebras en cuatro niveles lumbares.
La artista permaneció ingresada durante más de 60 días. Después tuvo que utilizar un corsé de acero durante otros 8 meses.
Desafortunadamente, la operación no obtuvo el resultado esperado, y los dolores crónicos continuaron empeorando tras su regreso a México, especialmente para moverse y caminar. Hay también quien ha opinado sobre la posibilidad de que las vertebras fusionadas no fueran las correctas.
Estas traumáticas experiencias aparecen reflejadas especialmente en obras como "La columna rota" y "Árbol de la esperanza, mantente firme", con la salvaguarda de las diferencias entre las representaciones artísticas y los registros médicos literales.
MÁS INTERVENCIONES QUIRÚRGICAS: 1950-1951
A comienzos de los años 50 la situación de Frida empeoró considerablemente, ya que pasó casi un año ingresando y saliendo del Hospital Inglés (también conocido como Sanatorio Cowdray), en la actualidad el Centro Médico ABC de Ciudad de México, tras haberse fusionado en 1941 con el Hospital Americano (fundado en 1886)
Durante este período de tiempo le practicaron otras 7 operaciones en su columna. Además, sufrió graves problemas circulatorios en su pie derecho y tuvieron que amputarle dos dedos.
Los episodios de hospitalización se hicieron más frecuentes y prolongados, permaneciendo confinada en su lecho prisionera en incómodos corsés de yeso, que la obligaban incluso a pintar acostada.
PATOLOGÍA CIRCULATORIA
En la película podemos contemplar cómo la protagonista consume en exceso alcohol y tabaco. Su pierna derecha, afectada desde la infancia y posteriormente gravemente dañada por el accidente de 1925, fue desarrollando cada vez más graves complicaciones.
Estudios y registros posteriores desvelan problemas circulatorios y úlceras crónicas en su extremidad inferior derecha, especialmente en el pie, tal y como también refleja esta película.
En esta etapa, el Dr. Juan Farill (a veces escrito Farrill), desempeñó un papel sumamente importante en la vida de Frida. En la película está interpretado por el actor mexicano Roberto Medina.
Este eminente cirujano fue uno de los pioneros de la Ortopedia y Traumatología en México, convirtiéndose en el médico de cabecera de la pintora en sus postreros complicados días.
El Dr. Farill estudió en la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional (UNAM) entre 1919 y 1925, donde más tarde fue también docente.
Especialista en las patologías del sistema músculo-esquelético, él mismo padecía una condición física que le obligóa a utilizar muletas durante toda su vida.
Llegó a ser el Jefe del Servicio de Ortopedia del Hospital General de México (HGM), así como director del área de ortopedia en el Hospital Infantil de México (HIM)
En 1951 asumió el enorme reto de tratar los severos daños en la columna vertebral de Frida, realizándole siete intervenciones consecutivas. Tras una larga convalecencia, este especialista consiguió controlar el dolor de la artista como para permitirle volver a pintar.
AMPUTACIÓN DE LA PIERNA DERECHA: 1953
Este punto crítico se alcanzó el 11 de agosto de 1953, cuando los médicos tuvieron que amputarle esta extremidad por debajo de la rodilla, como consecuencia de las graves complicaciones de una gangrena.
Para Frida esta fue una experiencia terrible y devastadora, tanto desde su experiencia física como psicológica. Finalmente, después de todas la vicisitudes atravesadas por las secuelas de la polio y del grave accidente, terminó perdiendo su pierna derecha.
Poseedora de una tenacidad increíble, aún así continuó pintando y participando en la vida social y artística de su entorno más cercano, hasta el punto de acudir en 1953 a una exposición suya individual en una ambulancia, postrada en una cama de hospital.
DOLOR, MEDICAMENTOS Y DETERIORO PSICOLÓGICO
El dolor crónico fue una constante en la vida de Frida Kahlo, especialmente durante buena parte de su vida adulta. Una vez más, sus cartas, sus diarios y sus pinturas reflejan hasta qué punto los padecimientos modificaron su identidad y su estado emocional.
Nuevamente los especialistas nos recomiendan prudencia, porque se ha especulado demasiado con patologías como la depresión, la ansiedad, la dependencia de analgésicos e incluso posibles intentos autolíticos, pero las fuentes históricas a menudo no permiten establecer diagnósticos concretos.
LOS ABORTOS
La película focaliza las tribulaciones padecidas por Frida en su tormentosa relación sentimental con el monumental muralista mexicano Diego Rivera (Alfred Molina). A lo largo de su matrimonio, la maternidad imposible se reflejó directamente en sus escritos y su obra pictórica.
En este apartado, debemos considerar asimismo los graves destrozos internos provocado por el accidente de 1925, cuando un fragmento de un pasamanos metálico le atravesó la pelvis y el útero, perforando también las paredes vaginales, secuelas que mermaron seriamente su capacidad reproductiva.
Los tres abortos representaron un tremendo dolor emocional y un penoso estímulo creativo a lo largo de su existencia.
El tercer y último aborto se produjo en 1934, tras un nuevo intento de embarazo que minaría profundamente su salud física y emocional.

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