jueves, 25 de marzo de 2021

EL PADRE


Curiosas coincidencias. Cuando las salas de cine comienzan a recuperar público, la tarde del Día del Padre asistimos a la proyección de "El padre" (Florian Zeller, 2020). En la sala, apenas 8 espectadores, el mismo número de personajes acreditados en esta película.

Florian Zeller es un aclamado novelista, dramaturgo y director francés, que atesora múltiples éxitos teatrales y literarios. Por ejemplo, en 2004 obtuvo el Prix Interallié por su novela "La Fascination du Pire".

Su comedia "The Truth" fue estrenada en el West End londinense en 2017, siendo nominada al Premio Olivier a la mejor comedia. Un año más tarde, en los mismos escenarios, se estrenó "The Height of the Storm", con Jonathan Pryce y Eileen Atkins en los papeles estelares, también triunfadora en Broadway.

La pieza original de "El padre" fue estrenada en 2012 en el Théâtre Hérbedot de París (Francia), protagonizada por Robert Hirchs e Isabelle Gélinas. Está considerada como una de las mejores piezas teatrales de la última década y fue galardonada con el Premio Molière en 2014. 

Sobre los escenarios de Broadway, cosechó a pares el éxito de la crítica y el público, en gran parte gracias a la interpretación del veterano Frank Langella. Por su papel principal en esta obra obtuvo el 4º Premio Tony en su exitosa carrera.

En España, el gran Héctor Alterio fue el encargado de meterse en la piel del protagonista, un anciano enfermo de Alzheimer que se rebela ante la pérdida de autonomía que poco a poco le va causando la enfermedad.

Con estos precedentes, el propio Florian Zeller acometió la tarea de adaptación al cine de su propio guión, con la inestimable ayuda del aclamado dramaturgo británico Christopher Hampton

Según confesiones del propio autor, esta obra dará lugar a historias semejantes en la misma línea, pues ya ha escrito los guiones teatrales de otras obras como "La madre" o "El hijo", con una conexión temática directa con "El padre".

Varias nominaciones a los Oscar de 2021 han sido el resultado de esta opera prima: mejor película, mejor actor principal, mejor actriz de reparto, mejor guión adaptado, mejor diseño de producción y mejor edición. Porque es justo mencionar también el excelente trabajo de Peter Francis en el diseño de producción, el de Ben Smithard al frente de la dirección de fotografía y el de Yorgos Lamprimos en la edición.


Florian Zeller

Según palabras del propio director y guionista galo, para esta adaptación cinematográfica siempre pensó en Anthony Hopkins, de 83 años. Y contemplando el rendimiento final, su acierto ha sido completo.

En "El padre" no existe el tiempo lineal, más propio de la cordura. Pronto el anciano protagonista se adueña de la empatía del espectador y así padecemos con él su cautiverio, en el escenario pulcro y cómodo de un apartamento londinense que el protagonista confunde constantemente con su propio hogar, y cuya pertinaz insistencia nos hace dudar una y otra vez.


Olivia Colman y Anthony Hopkins en "El padre" (Florian Zeller, 2020)

CINEFILIA

Para un paciente crónico y sus cuidadores, un entorno puede resultar claustrofóbico sin necesidad de ser tétrico, tal y como contemplamos en "Amor" (Michael Haneke, 2012), por ejemplo, donde el octogenario profesor Georges (Jean-Louis Trintignant) debe enfrentarse al deterioro y los cuidados de su esposa Anne (Emmanuelle Riva), imposibilitada tras sufrir un infarto cerebral.

Por consiguiente, el director consigue involucrarnos en un bucle temporal, una especie de día de la marmota, donde se repiten los horarios (casi siempre alrededor de las 8 de la tarde), los diálogos y los reproches (el reloj de pulsera que desaparece y aparece constantemente), el rechazo a las ayudantes contratadas, como Laura (Imogen Poots), el recuerdo omnipresente de Lucy (Evie Wray), la hija menor desaparecida en un accidente, las cenas a base de pollo guisado, incluso el clásico pijama de rayas en el vestuario del protagonista y las blusas holgadas de cuello cerrado de su hija mayor Anne (magnífica y convincente Olivia Colman).


Olivia Colman es Anne

CINEFILIA

Olivia Colman ya cuenta con un Oscar como mejor actriz protagonista por su papel en "La favorita" (Yorgos Lanthimos, 2018), como la reina Ana de Gran Bretaña, consiguiendo de paso el Globo de Oro como mejor actriz y el premio Bafta en la misma categoría.

Con anterioridad, en la sexta temporada de la exitosa serie televisiva "The Crown", encarnó a otra soberana, la reina Isabel II.


Olivia Colman es Isabel II en "The Crown"

Hábilmente, las referencias al pasado del anciano han sido obviadas. Tan sólo un breve comentario sobre su profesión (ingeniero) para rebatir sus argumentos fantásticos, pues a veces cree haber sido bailarín profesional (impagables los pasos de claqué que se marca Anthony Hopkins, con un vaso de whisky en la mano) o quizás un prestidigitador circense. El problema no es recordar el pasado, sino recordar prácticamente el presente.

En la consulta médica, hemos atendido a pacientes con algún tipo de demencia senil o de Alzheimer. Además de su frustración inicial, cuando todavía son conscientes de su pérdida de memoria y que su realidad cotidiana se vuelve cambiante por momentos, asistimos también a la desesperación de su familiares y cuidadores, que día a día contemplan con preocupación cómo su padre, madre o pareja se va extraviando progresivamente.

Mark Gatiss

Esa misma incomodidad y desazón son sentidas por el espectador de esta película, culminando con el momento en que el anciano es abofeteado por el despiadado extraño que de vez en cuando se aparece en su hogar (Mark Gatiss), agresión que quizás haya podido sufrir realmente a manos de Paul (Rufus Sewell), la pareja de Anne. 

Y todo ello a pesar de que esta película, quizás por su exquisitez formal y su formato teatral original, elude situaciones tan incómodas y presentes en la realidad cotidiana de estos pacientes, como por ejemplo la incontinencia de esfínteres, los episodios de agitación o las úlceras que pueden padecer al permanecer encamados durante largo tiempo.

En otro aspecto, ya medida que avanza esta película, somos capaces de dudar de la existencia de cualquier lugar o personaje, excepto del propio anciano. Y frente al caos de la mente, Florian Zeller y su director de fotografía retratan diferentes planos centrados en el aparente orden arquitectónico de muebles y objetos, eficaz contrapeso a los trastornados pensamientos del personaje principal.

CINEFILIA

Un reto para la inteligencia emocional y las habilidades sociales de cualquier persona es tener que afrontar la situación de un ser querido que comienza a perder sus facultades mentales, especialmente si debe tomar la compleja decisión de institucionalizarlo para solventar la incapacidad que impide garantizarle los cuidados más adecuados.

En el caso de las demencias, el cine nos ha proporcionado diferentes y magníficas interpretaciones al respecto. En "La familia Savage" (Tamara Jenkins, 2007), por ejemplo, contemplamos el descarnado retrato familiar de unos hijos (Laura Linney, Philip Seymour Hoffman) obligados a ingresar en un asilo a su rebelde padre (Philip Bosco), con el que además nunca mantuvieron una buena relación personal.

En contrapartida, la visión menos cruda de "El hijo de la novia" (Juan José Campanella, 2001), en clave de comedia dramática.


Y qué decir de "Nebraska" (Alexander Payne, 2013), una road movie en la que un hijo (Will Forte) debe afrontar sus nuevas responsabilidades ante un padre anciano y demente (Bruce Dern), cuyo alcoholismo supuso además una tremenda amargura en el pasado de la familia.


CINEFILIA

Por cierto, Bruce Dern regresa temporalmente a una residencia de ancianos al interpretar a Carl en su breve intervención en "La familia que tú eliges" (Tyler Nilson, Michael Schwartz, 2019).

Por último, el padre despótico e insufrible que comienza a perder la cordura y, al tratar de reencontrarse con su antigua familia, provoca un cataclismo sentimental de difícil digestión. Nos estamos refiriendo a "Falling" (Viggo Mortensen) y a su despiadado padre protagonista, Willis Petersen (Lance Henriksen).




viernes, 19 de marzo de 2021

SHREK: GIGANTISMO Y ACROMEGALIA


Transcurridos casi 13 años, retomamos hoy la antigua entrada de este blog sobre "Shrek" (Andrew Adamson, Vicky Jenson 2001), exitosa película de dibujos animados producida por DreamWorks Animation, y a su vez inspirada en el libro-álbum homónimo, escrito e ilustrado por el caricaturista estadounidense William Bill Steig (1907-2003).


Lo hacemos con el propósito de añadir la información recopilada en los últimos años sobre el nexo de la popular saga sobre el entrañable ogro Shrek, el luchador Maurice Tillet y las patologías conocidas como acromegalia y gigantismo.

Ambas patologías tienen una etiología común, el exceso de la hormona del crecimiento (GH). En la mayoría de los casos, esta hipersecrección endocrina está causada por un adenoma hipofisario.

Si ocurre durante la etapa infantil, al no haberse cerrado todavía los puntos de osificación, provoca un desarrollo exagerado y tallas muy elevadas, en algunos casos, verdaderos gigantes.

Sin embargo, habiéndose detenido ya el crecimiento esquelético, el exceso de GH en los adultos provoca acromegalia, con el acrecentamiento exagerado de los huesos del cráneo y la mandícula (prognatismo), así como de las manos, los pies, las vísceras y los tejidos blandos (tiroides, corazón, hígado y riñones).

De todas las maneras, ambas patologías pueden estar relacionadas, ya que todos los gigantes suelen desarrollar rasgos acromegálicos, y entre el 5-20% de los acromegálicos suelen tener una talla excesiva.

El Dr. Pierre Marie, discípulo del eminente neurólogo y anatomista francés Jean-Marie Charcot (1825-1893), describió por primera vez esta patología en 1886 como un desorden de la glándula pituitaria.


Doctor Pierre Marie (1853-1940)

EL EXTRAORDINARIO CASO DE MAURICE TILLET

De origen francés, la fecha de su nacimiento resulta imprecisa: algunos la sitúan en 1903, otros en 1910. Después de vivir una infancia completamente normal, comenzó a padecer acromegalia a partir de los 20 años, quedando su cuerpo progresivamente deformado.

A sus problemas físicos y frecuentes cefaleas, hubo de añadirse el sufrimiento provocado por las burlas y la incomprensión de sus familiares y vecinos. Y a pesar de todo, el joven Maurice soñaba con ser actor.

Con ese anhelo viajó hasta los Estados Unidos para convertirse en luchador profesional. A pesar de su aspecto feroz, pronto alcanzó el éxito compitiendo con los apodos de "El Ogro del Cuadrilátero" y "El Ángel Francés", cosechando el cariño y la admiración del público. En 1944 consiguió el campeonato mundial de la Asociación Americana de Lucha Libre (AWA o American Wrestling Association) tras derrotar al temible Steve "Trituradora" Casey.

Los que llegaron a conocer a Maurice Tillet en vida afirmaban que era un hombre muy inteligente, sensible y aficionado a la poesía, capaz de hablar 14 idiomas. Falleció el 4 de agosto de 1955, víctima de un infarto.

Previo consentimiento del luchador, se realizaron 3 máscaras mortuorias suyas, una de ellas conservada actualmente en el "Hall of Fame" de la AWA, en Nueva York. Asimismo, un busto de Maurice Tillet, de tamaño natural, se custodia en el Museo Internacional de Ciencias Quirúrgicas de Chicago.

A propósito de sus máscaras mortuorias, el fanzine "Florida Mat Wars" recogió en febrero de 1987 una historia curiosa y sorprendente. Maurice Tillet había sido un gran aficionado al ajedrez. Solía jugar largas partidas con su amigo Patrick Kelly, importante hombre de negocios de Massachusetts, que en 1980 conservaba todavía en su despacho otra de las máscaras funerarias.

Kelly asegura haber jugado una partida de ajedrez contra el espíritu de Maurice Tillet, mediante un ordenador especializado que tenía entonces en la biblioteca de su mansión particular, donde se exponía, en un lugar privilegiado, la máscara del luchador. Sin que nadie programara la máquina, una tarde inició una partida con una apertura francesa del siglo XVIII, la preferida por Tillet. El magnate continuó con la partida, hasta que al día siguiente se percató que el ordenador había estado desenchufado todo el rato. Al parecer, esta hecho extraordinario se repetiría semanas más tarde.

Picado por la curiosidad, Patrick Kelly ordenó a unos técnicos que revisaran el ordenador. Éstos comprobaron su funcionamiento correcto, y que sólo se encendía sin estar conectado a la red eléctrica cuando la máscara funeraria estaba cerca de él. Cuando la analizaron, comprobaron que estaba formada solamente por yeso, muy compacto. 

CINEFILIA

Rondo Hatton fue un prolífico y afamado actor afectado de acromegalia. Su verdadero nombre era David Elkins, nacido en Maryland (Estados Unidos), interviniendo en incontables películas de serie B en la década de los 40, en las que casi siempre encarnaba el papel del malvado deforme.

Rondo Hatton (1894-1946)

Tal fue su popularidad que su nombre llegó a ser empleado como seudónimo por el compositor Frank Zappa.

CINEFILIA

"The Monster Maker" (Sam Newfield, 1944) está protagonizada por el prolífico J. Carroll Naish, en el papel del siniestro Doctor Igor Markoff, un desequilibrado endocrinólogo. 

Enfermizamente enamorado de la bella Maxine (Tala Birell), hija del afamado pianista Anthony Lawrence (Ralph Morgan), para conseguir los favores de la muchacha no duda en inocularle al padre una extraña enfermedad: ¡la acromegalia!


EN TIERRA DE GIGANTES

Entre las muchas y variadas historias bíblicas destaca la pugna entre Goliath y el pastor David, que más tarde llegaría a ser rey de Israel. Si bien para algunos estudiosos el gigante filisteo pertenecía a una familia de hombres muy altos (su padre y sus hermanos: gigantismo hereditario), existe una teoría más reciente que atribuye a Goliath un déficit de visión, provocado por el crecimiento de un adenoma hipofisario productor de GH, capaz de comprimir el quiasma óptico del gigante e impedirle una visión normal, la causa quizás de su estrepitosa derrota frente a su pequeño rival.


"David con la cabeza de Goliat y dos soldados"
Valentin de Boulogne (1620 -1622)
Oleo sobre lienzo
Museo Thyssen-Bornemisza, Madrid

Pero tal vez el primer gigante realmente documentado de la historia sea Maximino el Tracio (173-238), el primer emperador romano de origen bárbado, que además padecía gigantismo. Se estima que pudo llegar a medir 2.61 metros, siendo hasta el momento el soberano más alto reconocido. Cuenta de él el historiador Julio Capitolino que era capaz de consumir diariamente 20 kilos de carne y 27 litros de vino.

Gaius Julius Verus Maximinus Augustus, Maximino I

Como militar, desarrolló una exitosa carrera que le llevó al escalafón más alto del ejército y al trono imperial. Pero su demostrada impericia como gestor y su despiadada crueldad causaron su derrocamiento y asesinato a manos de sus anteriormente fieles soldados. Su cabeza y la de su hijo fueron enviadas a Roma para aplacar las iras del Senado.

En los bustos de Maximino I conservados en la actualidad pueden contemplarse signos de una facies acromegálica: prognatismo y desarrollo exagerado de la mandíbula.

Sostienen los eruditos que hasta el mismísimo Ambroise Paré (1510-1592), el precursor de la cirugía moderna, mostró un especial interés en el estudio de los casos de gigantismo.


"Ambroise Paré y el examen del enfermo"
James Bertrand (1823-1887)
Museo Charles de Bruyères. Remiremont (Vosges)

Shiraz es una ciudad localizada en el suroeste de Irán. Además de atesorar bellos jardines y magníficas obras arquitectónicas, ya que fue capital de Persia durante la dinastía Zand (1750-1794), en su facultad de Medicina alberga una enorme vitrina de vidrio con el esqueleto de un gigante de 2.59 metros y 245 kilos.


Siah Khan a los 18 años de edad

Siah Khan (1912-1940) nació en una pequeña aldea a unos 50 kilómetros de Shiraz. Y aunque su desarrollo intelectual era inferior de lo normal, durante años aceptó orgulloso el puesto de portero de las casas más elitistas de la ciudad. En 1966, sería el Doctor Zabihollah Ghorban el primero en publicar que este gigante iraní padeció acromegalia, gigantismo y un síndrome de Proteus (como Joseph Merrick, el hombre elefante).

El esqueleto de Siah Khan

Tal y como ha ocurrido con otros restos humanos de este tipo, la urna con el gigante se ha retirado del vestíbulo de la facultad hasta una zona más reservada, con la idea futura de darle descanso eterno en un cementerio.


Siah Khan a los 26 años

LOS CHICOS LARGOS DE FEDERICO GUILLERMO I DE PRUSIA

El Regimiento nº 6 de Prusia, conocidos como los Reisengrenadiere, Lange Kerls o Chicos Largos, la Guardia Gigante de Postdam, fue creado en 1675 por Federico Guillermo I de Prusia (1688-1740), segundo monarca prusiano conocido como el Rey Sargento, pues siempre vestía uniforme militar. Según fuentes históricas, medía apenas 1.60 metros.

Este cuerpo de ejército de élite estaba formado por jóvenes de elevada estatura, voluntarios o reclutas de leva, que debían medir 1.88 metros por lo menos. Por el reclutamiento de alguno de ellos llegaron a pagarse cantidades muy elevadas, sobre todo para la época. Armas de fuego, todavía inmóviles, de 155 cm de longitud, que con la bayoneta calada podían alcanzar casi los 2 metros, resultaban muy difíciles de manejar por soldados de tallas más normales, entre 1.65 y 1.75 metros.


James Kirkland retratado por el pintor de la corte
Johann Christof Merk (1720)
Oleo sobre tela
Deutsches Historiches Museum (Berlín)

Dentro de este regimiento sirvió el gigante irlandés James Kirkland, de 2.14 metros, el ruso Schwerid Rediwanoff, enviado ex profeso desde Moscú por el zar Pedro el Grande, el noruego Jonas Henrik Royrnes, de 2.12 metros, fallecido en 1727 a causa de la tuberculosis, cuyo esqueleto se encuentra expuesto en el Instituto Anatómico de Berlín, o el finlandés Daniel Cajanus, del que se dice llegó a alcanzar los 2.30 metros (si bien su existencia pudiera ser más leyenda que realidad).


Schwerid Rediwanoff retratado por el pintos de la corte
Johann Christof Merk (1718-1719)
Oleo sobre tela
Deutsches Historiches Museum (Berlín)

La mascota de esta compañía era un oso y sus miembros iban tocados con un impresionante gorro rojo de granadero, de 32 centímetros de altura, que contribuía todavía más a incrementar su descomunal apariencia.

Retrato de Jonas Henrik Royrnes (1725)

Muchos de estos soldados terminaban padeciendo severos problemas físicos derivados de su enorme envergadura. Pocas veces entraron realmente en combate, siendo empleados en desfiles y exhibiciones. A la muerte de su monarca fundador, el regimiento contaba con alrededor de 3200 soldados.

Federico II el Grande, hijo y sucesor del monarca fundador del regimiento, no mantuvo el interés paterno por un cuerpo de élite que resultaba excesivamente costoso y militarmente inefectivo. Así que lo desmanteló, repartiendo sus soldados entre otras unidades. Mantuvo tan solo un batallón, que se rindió ante las tropas de Napoleón entre Prezlau y Erfurt, después de la derrota prusiana en la batalla de Jena-Auerstedt, tras la cual, en 1806, fue definitivamente disuelto.

Respecto a Daniel Mynheer Cajanus, el Dr. Manuel Moros Peña en su libro "Seres Extraordinarios" (EDAF S.A, 2003) nos cuenta que este gigante finlandés nació en 1703 - 1704 en Paltamo o Paldamo, cuando su país todavía formaba parte de Suecia.

Era hijo de un clérigo local, por lo que recibió una buena educación en el seno de una familia formada por 5 hermanos y 2 hermanas, pero nunca llegó a la universidad. En 1710, en plena hambruna desatada por la guerra que enfrentó durante 18 años a Carlos XII de Suecia contra la alianza formada por Augusto de Polonia, Pedro el Grande de Rusia y Federico de Dinamarca, Cajanus comenzó a crecer desmesuradamente.


Daniel Mynheer Cajanus retratado por Enoc Seeman (1734)
Museo Nacional de Finlandia

En 1720 viajó a Prusia, para alistarse en la Guardia Gigante de Federico Guillermo I, pero fue rechazado al medir 2.34 metros y ser objeto de burla de sus espigados compañeros.

Recaló entonces en la corte polaca, huyendo de Prusia tras haber matado accidentalmente a un forzudo local en un duelo ilegal. Allí sirvió como soldado de caballería, haciéndose merecedor de un lustroso uniforme que años más tarde luciría orgulloso en sus viajes por diversos países. En el Reino Unido, por ejemplo, desempeñó diversos empleos, desde fenómeno de feria hasta actor teatral, llegando a encarnar al gigante Gargantúa en la obra "Cupido y Psique".

En los Países Bajos se alojó en el afamado establecimiento Blauw Jan, punto de encuentro de coleccionista y animales exóticos procedentes de toda Europa, un lugar frecuentado incluso por el naturalista Carl Linneo.

Retrato póstumo de Daniel Cajanus (1750) por B. Brand

Tras una existencia repleta de vicisitudes y peripecias, viajó de nuevo a Gran Bretaña para retornar a Haarlem (Países Bajos), donde falleció en 1749, a los 46 años de edad.

GIGANTES IRLANDESES

Además del anteriormente mencionado James Kirkland, otro famoso gigante irlandés fue Patrick Cotter O´Brien (1760 - 1806), de 2.38 metros de estatura y protagonista involuntario de una historia al más puro estilo de "El ladrón de cadáveres" (Robert Wise, 1945), que llevó al eminente médico y anatomista británico John Hunter (1728 - 1793) a ordenar el robo del cadáver del gigante para conservar su esqueleto en el Hunterian Museum, uno de los lugares más extraños y terroríficos de Londres.

En 1972, sus restos fueron nuevamente examinados. Los resultados de dichos exámenes fueron publicados, afirmando que el verdadero tamaño de Patrick Cotter fue de 2.46 metros. En 1986, sus restos se exhumaron, y tras una breve ceremonia religiosa, fueron finalmente incinerados.


Cornelius Magrath (1736-1760) fue otro renombrado gigante irlandés. Nacido en Tipperary, en 1752 llegó a Cork para recibir un tratamiento de hidroterapia con agua salada que pudiera aliviar los dolores provocados por su rápido crecimiento. Allí le sugirieron que aprovechase su elevada estatura, 2.36 metros, para exhibirse y ganar dinero.

Un año más tarde, en 1753, ya era famoso en Londres, anunciándose como un gigante bien proporcionado, más grande incluso que el mismísimo Cajanus. Tras una exitosa gira por Europa, el deterioro progresivo de su salud le obligó a regresar a casa. Un día después de su fallecimiento, su cadáver fue robado y disecado. Sus huesos fueron conservados en el Trinity College de Dublin.


Cornelius Magrath

El médico y cirujano Sir George Murray Humphry (1820-1896), profesor de fisiología y anatomía de la Universidad de Cambridge, comentó en su "Tratado del esqueleto humano, incluyendo sus articulaciones" (1858) que los restos de este gigante irlandés presentaban signos indudables de acromegalia.

Finalmente, Charles Byrne (1761-1783) fue otro afamado gigante irlandés del siglo XVIII, natural de un pequeño pueblo llamado Littlebridge, en el condado de Tyrone, probablemente relacionado con los gemelos Knipe, gigantes procedentes del cercano pueblo de Magherafelt.

Llegó a Londres en 1782, alcanzando una popularidad que le llevó a conocer al monarca Jorge III. Pero, como en los otros casos, su salud se deterioró rápidamente, empeorando todavía más por el hábito etílico que había desarrollado, quizás para aliviar sus dolores constantes.


El esqueleto de Charles Byrne

Falleció en 1783, con solo 22 años, y su cuerpo también fue robado y entregado al cirujano John Hunter. Su esqueleto asimismo permanece en el Hunterian Museum de Londres. En el momento de su muerte, Byrne medía aproximadamente 2.33 metros. Y como su último deseo fue ser enterrado en Irlanda, existe un movimiento reivindicativo cada vez más numeroso para llevar sus restos mortales de vuelta a casa.

OTROS GIGANTES HISTÓRICOS

En competencia con los gigantes irlandeses, Henry Blacker fue un coloso inglés nacido en 1794, en Sussex. Con sus 2.24 metros de estatura, todos los que le pudieron contemplar en vida coincidieron en que fue el gigante más grande exhibido en las Islas Británicas, con el permiso del finlandés Daniel Cajanus (2.34 metros) 


Henry Blacker

De la misma nacionalidad fue William Bradley (1787-1820), "El gigante de Yorkshire", el hombre británico más alto de la historia, con sus 2.36 metros de estatura. Como tantos otros, hubo de ganarse la vida como atracción de feria, llegando a conocer al mismísimo rey Jorge III, que le regaló un reloj de oro con una cadena, obsequio que guardó con gran orgullo durante el resto de su vida.


William Bradley

Falleció a los 33 años, siendo enterrado dentro de la iglesia de su localidad natal, Market Weighton, por el temor a los profanadores de tumbas. En su recuerdo, desde 1996, se celebra un festival anual en dicha localidad inglesa.
 
Los hermanos Hugo, más conocidos como los Gigantes de los Alpes, vinieron al mundo en Vinadio, en los Alpes italianos. Ambos trabajaron para el circo Barnum and Bailey, exhibiéndose a lo largo y ancho de todo el planeta.


Los hermanos Hugo

Battista Hugo (Baptiste Hugo, en francés), nació en 1876; llegó a alcanzar 2.30 metros de estatura y 201 kilos de peso. Su hermano menor Paolo Antonio (Antoine Hugo), nació en 1887, creciendo hasta los 2.25 metros y pesando 150 kilos. Miembros de una extensa familia de 7 hermanos, solamente ellos dos padecieron gigantismo.

Estaríamos ante un caso poco habitual, el gigantismo familiar. Considerando que la incidencia anual de un adenoma hipofisario secretor de GH es de 3 por millón, y que la prevalencia total es de 60 casos por millón, las posibilidades estadísticas de coincidencia de gigantismo en dos hermanos son extremadamente pequeñas, por lo que en este caso debería haber existido alguna influencia genética hereditaria.

Sin embargo, el hombre más alto del que se haya tenido constancia documental fue el estadounidense Robert Pershing Wadlow (1918-1940), el hombre más alto del mundo con sus 2.73 metros de altura. Hasta los 4 años, su crecimiento fue completamente normal, pero a partir de entonces, su talla se fue incrementando sin pausa, hasta detenerse en el momento de su defunción.


Robert P. Wadlow

John F. Carroll (1932-1969), nacido en Buffalo (Nueva York), con su 2.63 metros de estatura y un peso de 140 kilos, fue otro gigante estadounidense, probablemente uno de los hombres más altos que jamás haya existido, y que como tantos otros, terminaría padeciendo graves complicaciones espinales debido a su tamaño descomunal: su crecimiento comenzó a los 16 años, y continuó hasta su deceso.


John F. Carroll

Con anterioridad, los registros especializados adjudicaron a John Bud Rogan (1865-1905) el puesto de segundo hombre más alto de la historia, gracias a sus 2.68 metros de altura, siendo probablemente el primero entre los hombres de color.


John Bud Rogan

Tras el fallecimiento de Robert Wadlow, el finlandés Väinö Myllyrinne (1909 - 1963), un gigante acromegálico nacido en Helsinki, fue nombrado su sucesor en la clasificación del hombre más alto del mundo. Y es que a los 21 años medía 2.24 metros y pesaba 141 kilogramos. Pero continuó creciendo hasta alcanzar una estatura definitiva de 2.51 metros y pesar 170 kilos.


Väinö Myllyrinne

Fue considerado el soldado finlandés más alto de todos los tiempos, para viajar después por toda Europa como artista de circo y luchador profesional. En 1962, poco antes de su defunción, sus médicos reportaron una estatura de 2.47 metros. Sus manos medían 34 cm, las más grandes conocidas de la historia.

Donald A. Koelher (1925-1981) es una de las personas de las que la Medicina ha reconocido una talla de 2.44 metros o más. Como consecuencia de un gigantismo acromegálico, llegó a alcanzar los 2.49 metros de estatura.

Él y su hermana melliza, nacieron del matrimonio formado por unos padres de talla elevada (el padre 1.88 y la madre 1.75). A partir de los 10 años, Donald comenzó a crecer de manera exagerada, mientras su hermana conseguiría una estatura de 1.75 metros.


Donald A. Koehler

El ruso Fiódor Andreevich Machnov (1878-1912) llegó a medir 2.30 metros y pesar 170 kilos. Al igual que tantos otros gigantes en la historia, viajó por diferentes países como un fenómenos de exhibición, del que sus promotores no dudaron en exagerar su estatura, asegurando que medía 2.85 metros. Dicha ponderación era posible gracias a un elevado sombrero de copa con el que solía tocarse la cabeza.


Fiódor Machnov

Falleció en 1912, por las complicaciones de una neumonía y las del gigantismo que padecía, aunque hay quien estima que fue envenenado por algunos de sus rivales en el mundo del espectáculo. Y aunque fue padre de 4 hijos, ninguno de ellos llegó a superar los 2 metros de estatura.

En el sexo femenino, la giganta holandesa Trjntje Keever fue conocida por su apodo "La niña grande", fallecida  de cáncer en 1633 a la temprana edad de 17 años. A los 9 años ya medía 2 metros, y según los informes de la época podría haber alcanzado los 2.54 metros. Fue exhibida en ferias a cambio de dinero. Existe un retrato suyo a tamaño natural en el ayuntamiento de Edam (Países Bajos), en la que el artista suavizó los rasgos de esta joven, que con seguridad padecía acromegalia. Y aunque su estatura real nunca ha podido verificarse, se considera una de las personas más altas que han existido.


Trjntje Cornelisdochter Keever

Unos centímetros por debajo de ella se situaría la inglesa Jane Bunford (1895-1922), natural de Bartley Green, Northfield, Birmingham, que llegó a alcanzar los 2.41 metros en el momento de su defunción, con la correspondiente corrección de su curvatura espinal.


Jane Bundford

Más allá de las fronteras europeas y estadounidenses, el campesino pakistaní Ijaz Ahmed ha sido considerado el hombre más alto de Asia, tras haber alcanzado los 2.53 metros de estatura. A los 15 años medía 1.65 metros, pero entonces comenzó a crecer desmesuradamente hasta su estatura final.


Ijaz Ahmed

Édouard Beaupré (1881-1904) fue un gigante canadiense que trabajó como artista circense, atracción de feria, luchador y forzudo, una de las estrellas del circo Barnum and Bailey, con una estatura registrada de 2.52 metros. 

Era un hombre culto y apacible, que hablaba varios idiomas (incluso algunas lenguas indias). Fue el mayor de 20 hermanos; cuando tenía 9 años medía ya 1.85 metros y a los 11 años alcanzaba los 2 metros. Falleció prematuramente a los 23 años, padeciendo tuberculosis y un tumor hipofisario.

Su cadáver embalsamado fue expuesto durante décadas, en un escaparate de Broadway, como reclamo publicitario, y más tarde en una urna de cristal de una facultad de Medicina, hasta que sus familiares consiguieron recuperar sus restos, que fueron incinerados y recibieron las correspondientes honras fúnebres.


Édouard Beaupré

Más cerca de nuestros días Suparwono, nacido en una aldea de Sumatra, es el hombre más alto de Indonesia, con una altura de 2.42 metros.


Suparwono

En la India, Vikas Kumar Vicky Uppal (1986-2007) falleció mientras los cirujanos le intentaban extirpar un tumor cerebral. En 2004, la prensa informaba que este joven había alcanzado los 2.51 metros de estatura. Más bien proporcionado, no guardaba demasiada semejanza con la de otros gigantes acromegálicos.


Vikas Kumar Vicky Uppal 

En Copenhague se erige un peculiar museo, el de los Records Guinness. A sus puertas se levanta una replica a tamaño natural del supuestamente hombre más alto del mundo, un campesino mongol llamado Xi Shun, 2.36 metros, poseedor de dicho reconocimiento hasta el año 2009.


Su sucesor ha sido el turco Sultan Kösen, que ha llegado a medir 2.51 metros. En 2010, fue intervenido quirúrgicamente para extirparle el tumor hipofisario que la estaba provocando un crecimiento incesante.


Y a pesar de su registro en el libro de los records, su estatura ha sido superada por el ucraniano Leonid Stadnyk (1969-2014), con sus 2.60 metros y sus 300 kilos, cuyo reconocimiento no ha podido ser oficial al haberse negado a ser medido por los inspectores del Libro Guinness.

En el pasado, los gigantes fueron asociados frecuentemente al mundo del espectáculo, y aunque nuestra sociedad ha evolucionado en este aspecto, existen ejemplos más actuales de personas afectadas de gigantismo que triunfaron fugazmente en la televisión y el circo. Es el caso del gigante peruano Margarito Machacuay Valera (1963-2002), con sus 2.28 metros de estatura, y que trabajó con los cómicos más famosos de su país antes de fallecer prematuramente, por diversas complicaciones cardiovasculares de su enfermedad.


Margarito Machacuay Valera

GIGANTES CHINOS

Respecto a la mujer más alta del mundo, los medios de comunicación se hacían eco de su deceso en diciembre de 2012. Se llamaba Yao Defen y falleció en sus casa familiar, en la provincia oriental china de Anhui. A los 15 años, Yao medía 2 metros de altura. El tumor hipofisario que padecía provocó que continuara creciendo hasta los 2.33 metros de altura. 


Yao Defen

Pero la mujer más alta de la historia ha sido la china Zeng Jinlian (1964-1982). Cuando falleció en Hunan (China), a los 17 años de edad, medía 2.46 metros. No podía permanecer erguida, pues su columna vertebral se encontraba severamente deformada.


Zeng Jinlian

China ha sido tierra de famosos gigantes, como Zhan Sichai (1841-1893), que llegó a medir 2.35 metros de estatura. Más conocido por su sobrenombre artístico, Chang Woo-Gow, recorrió el mundo como una de las tracciones de feria mejor pagadas (600 dólares semanales, contratado por el empresario circense T.D. Barnum).

En 1864 llegó a Londres, siendo recibido por el mismísimo príncipe de Gales. Contrajo matrimonio en Australia con Catherine Santley, una joven de Liverpool, con la que llegó a tener dos hijos, Edwin y Ernest.

Este gigante chino sucumbió a un infarto de miocardio, apenas 4 meses después de su esposa, enferma de tuberculosis. Está enterrado en el cementerio de Bournemouth.


Chan Woo-Gow

Durante su etapa londinense, Chang se exhibió en el Westminster Aquarium junto al gigante noruego Henrik Berstad (1844-1899), de 2.26 metros, famoso por su carácter apacible y su extraordinario sentido del humor, además de una fortaleza extraordinaria capaz de levantar 500 kilos.


Henrik Berstad

Relacionados con el mundo del deporte profesional, en este caso el baloncesto, también contamos con algunos ejemplos de gigantes chinos. Indudablemente, el que tuvo una carrera más exitosa fue Yao Ming, nacido en Shangai en 1980, internacional destacado con su selección nacional y jugador de los Houston Rockets de la NBA durante 8 temporadas, gracias a sus 2.29 metros de estatura.

Hijo de jugadores de baloncesto (padre 2.08 y madre 1.88), Yao Ming es un gigante proporcionado, sin rasgos apreciables de acromegalia y gigantismo.


Yao Ming 

Un caso similar al de Yao Ming fue el del estadounidense Chuck Nevitt, de 2.26 metros. Hijo de una pareja de talla elevada (padre 2.00, madre 1.82), fue el cuarto y último hijo en una familia donde otros hermanos superaron también los 2.00 metros de estatura. Nunca presentó signos de gigantismo acromegálico.


Chuck Nevitt, con Houston Rocketts

Entre los 14 y los 16 años, pasó de 1.90 a 2.08 metros. Y a pesar de su aspecto desgarbado, logró jugar en la NBA durante 9 temporadas, si bien nunca una completa, y con contratos de corta duración. Se proclamó campeón de la NBA en 1985 con Los Ángeles Lakers, acompañando al excepcional equipo de Magic Johnson, James Worthy y Kareem Abdul-Jabbar.

Y otro caso parecido es el del canadiense Sim Buhllar, con una breve trayectoria en la NBA a pesar de sus 2.26 metros. Nacido en el seno de una familia hindú emigrada a Toronto, su padre medía 1.96 y su madre 1.75. Tiene un hermano menor, Tanveer, también jugador de baloncesto gracias a sus 2.21 metros de estatura.


Gursimran "Sim" Bhullar

Retornando a China, y sin haber alcanzado la fama de su mediático compatriota, Sun Ming Ming (1983) lo superó en estatura, con una altura de 2.36 metros y 168 kilos de peso. Además de su amplia trayectoria deportiva, participó en la película de acción y artes marciales "Rush Hour 3" (Brett Ratner, 2007), protagonizada por el popular Jackie Chan. Asimismo, apareció en el documental de Discovery Health Channel titulado "Anatomía de un gigante".

En 2005 le diagnosticaron acromegalia, provocada por un tumor hipofisario. Intentando triunfar en el baloncesto profesional estadounidense, Sun Ming Ming fue operado exitosamente. En 2007, su equipo Maryland Nighthawks entró en el Libro Guinness de los récords al conseguir juntar en su franquicia a 4 jugadores que rebasaban los 2.13 metros, incluyendo al rumano Gheorghe Muresan (2.31 metros).


Sun Ming Ming

GIGANTES EN EL DEPORTE

Precisamente Muresan, nacido en Rumania en 1971, además de su etapa como profesional de la NBA, en los Washington Bullets y los New Jersey Nets, competición de la que ha sido el jugador más alto por el momento, debutó como actor cinematográfico en "Aquí mi gigante" (Michael Lehmann, 1998) junto a Billy Cristal


Muresan ha compartido con otros jugadores de la NBA los primeros puestos en el escalafón de los jugadores más altos, como el anteriormente mencionado Yao Ming, el desaparecido Manute Bol (2.29 metros), de constitución endeble y que destacó por sus aportaciones en Washington Bullets, Golden State Warriors, Philadelphia 76ers y Miami Heat.

Desafortunadamente, a causa de un fallo hepático, este pívot sudanés dejó de existir el 19 de junio de 2010. Padecía además una enfermedad dermatológica conocida como síndrome de Stevens-Johnson.
 

Manute Bol

Mamadou N´Diaye es un jugador senegalés de 2.29 metros de estatura que jugó varias temporadas como pívot en la NBA (Toronto Raptors, Dallas Mavericks, Atlanta Hawks y Los Angeles Clippers) desde donde pasó a las ligas griega y lituana, en el viejo continente.


Mamadou N´Diaye

De la misma estatura son también el montenegrino Slavko Vranes (2.29 metros), con una trayectoria efímera en la NBA pero con una carrera deportiva que le llevó a jugar fundamentalmente en el baloncesto europeo, o el estadounidense Shawn Bradley (2.29 metros), 8 temporadas en Dallas Mavericks y que llegó a jugar con la selección alemana de baloncesto en el Eurobasket 2001.


Slavko Vranes

CINEFILIA

Shawn Bradley fue uno de los actores que participó en "Space Jam" (Joe Pytka, 1996), una película que combinaba escenas reales con dibujos animados, protagonizada por Michael Jordan y Bugs Bunny.


Shawn Bradley

Dallas Mavericks también contó en su plantilla con Pável Podkolzin, con sus 2.26 metros de estatura. A pesar de sus condiciones físicas, este jugador ruso no llegó a adaptarse a las exigencias de la NBA y abandonó la franquicia tejana tras sólo 6 partidos, jugando hasta la actualidad en diferentes equipos de su país.


Pável Podkolzin

Otro gigante que tampoco llegó a debutar en la NBA fue el norcoreano Ri Myung-hun, de 2.35 metros, popularmente conocido como Michael Ri, por su admiración por el mítico Michael Jordan. Destacó como pívot en su selección nacional de baloncesto.


Ri Myung-hun

En este caso, las razones políticas y diplomáticas fueron más poderosas que las deportivas, y la liga profesional norteamericana se quedó sin el concurso del que hubiera sido uno de sus jugadores de mayor talla.

Mark Eaton, con sus 2.24 metros de estatura, ostenta la marca como el mayor taponador por partido en una temporada. Enorme e intimidador, aunque quizás demasiado torpe, marcó una etapa jugando con Utah Jazz.


Mark Eaton

La historia de Kenny George es más desafortunada. Gracias a sus 2.36 metros, fue durante dos temporadas el jugador más alto de la liga universitaria estadounidense, portando la camiseta de los Asheville Bulldogs de la prestigiosa franquicia de la Universidad de Carolina del Norte.


Kenny George

Pero las complicaciones de una infección por un Staphylococcus aureus meticilin-resistente determinaron la amputación de parte de su pie derecho.

El senegalés Tacko Fall (2.26 metros), tras una brillante trayectoria en el baloncesto universitario estadounidense con los Knights de la Universidad Central de Florida, firmó como profesional con los míticos Boston Celtics.


Tacko Fall

De alcanzar su sueño y debutar en la NBA, el nigeriano Abiodun Adegoke, Big Naija, podría convertirse en el jugador más alto en la historia de dicha competición. Capaz de hacer mates sin saltar, sus 2.36 metros de estatura superarían la marca del rumano Muresan, y los duelos bajo las canastas con Tacko Fall prometen ser históricos.

De momento juega en Texas, en los Midwestern State Mustangs de la Universidad de Wichita Falls, bajo la atenta mirada de múltiples ojeadores del baloncesto profesional.


Abiodun Adegoke

Haste ahora hemos visto, por razones obvias, que el baloncesto es la modalidad deportiva que cuenta con más gigantes entre sus filas. Simplemente recordar aquí al que fuera buque insignia de la extinta Unión Soviética, el pívot Vladimir Tkachenko, con sus 2.21 metros, exactamente los mismos que el jugador internacional español de baloncesto Roberto Dueñas, ambos portadores de rasgos de gigantismo acromegálico.


Vladimir Tkachenko


Roberto Dueñas

Sin embargo, muy por encima del galardonado Arvydas Sabonis (2.21 metros), estrella del Zalguiris de Kaunas, del Real Madrid y de los Portland Trail Blazers de la NBA, el techo del baloncesto soviético fue Aleksandr Sizonenko (1959-2012), que ocupó la demarcación de pivot entre 1976 hasta 1986, en la liga de la URSS.


Arvydas Sabonis

Con sus 2.39 metros de estatura, Sizonenko está considerado como el jugador profesional de baloncesto más alto de la historia. Si no fuera por su patología, podría haber haber alcanzado las más altas cotas en este deporte. Su sueño siempre fue jugar en el CSKA de Moscú, el equipo del ejército soviético.


Alexsandr Sizonenko

Su caso despertó el interés de Gunther von Hagens, el médico y artista inventor de la plastinación, una técnica de conservación de los cadáveres que sustituye los líquidos corporales por resinas. A pesar de su complicada situación económica, Sizonenko rechazó la jugosa oferta de von Hagens para vender su cuerpo al morir y entrar a formar parte de su insólita colección anatómica.


Gunther von Hagens

Antes de la incontestable hegemonía bajo los aros de estos colosos, el letón Janis Krumins (1930-1994) fue considerado como el primer gran pívot del baloncesto europeo. Con sus 2.21 metros, imparables en su época, formó parte del mítico ASK Riga de Alexsandr Gomelsky (1928-2005), ganador de la tres primeras Copas de Europa de baloncesto. Con un promedio liguero de 24 puntos, Krumins ganó además 3 medallas olímpicas de plata y 3 oros continentales con el equipo soviético.


Janis Krumins

Pero la nómina de gigantes del baloncesto soviético quedaría incompleta sin la letona Uliana Semiónova (1952), 2.13 metros de estatura, y que también padecía acromegalia.


Uliana Semiónova

Si bien nunca llegó a debutar como profesional, el jugador más grande jamás seleccionado por la NBA fue el japonés Yasutaka Okayama, 2.34 metros e internacional con su país.

Nacido en 1954, fue cinturón negro de judo. En el draft de 1981, fue elegido en octava ronda por Golden States Warriors, aunque nunca llegó a firmar su contrato.


Yasutaka Okayama

En baloncesto, no siempre una talla muy elevada se ha asociado a casos patológicos. Es el caso del británico Paul Sturgess, de 2.32 metros, considerado el más alto entre los baloncestistas que han jugado en los Estados Unidos, más concretamente formando parte de la célebre franquicia de los Harlem Globetrotters.


Paul Sturgess

Entre los 16 y los 17 años, creció de golpe 30 centímetros. Su padre biológico medía 2.08 metros, y Paul Sturgess se considera una talla elevada de origen genético, no presentando signos de gigantismo acromegálico.

Finalmente, el maltés Samuel Deguara, de 2.29 metros e internacional con su país,se ha convertido en un auténtico trotamundos del baloncesto, habiendo jugado en equipos italianos, españoles, estadounidenses, canadienses, malayos, filipinos, chilenos, tailandeses y japoneses.


Sanuel Deguara con la camiseta del Mono Vampire de la liga tailandesa de baloncesto

En las ligas europeas de baloncesto de los últimos años, el caboverdiano Walter Edy Tavares, 2.21 metros, ha demostrado su tremendo poderío defensivo y taponador desde las filas del Real Madrid, llegando a participar también brevemente en la NBA con Atlanta Hawks.


Walter Edy Tavares

El deporte paralímpico también cuenta con su gigante particular. Se trata de Morteza Mehrzadselakjani, 2.46 metros de estatura, la estrella del equipo iraní de voleibol sentado, medalla de oro en los juegos de Rio de Janeiro 2016.


Morteza Mehrzadselakjani

LUCHADORES GIGANTES

Al igual que Maurice Tillet, en la historia de la lucha libre y disciplinas afines han destacado deportistas que han padecido gigantismo y acromegalia, como por ejemplo Dalip Singh Rana, "El Gran Khali" (2.23 metros), luchador profesional, actor y levantador de pesas de origen hindú, campeón mundial de los pesos pesados en una ocasión. 


O el luchador francés André Roussimoff, popularmente conocido como "André el Gigante" (2.26 metros), que participó en "La princesa prometida" (Rob Reiner, 1987), interpretando al bonachón Frezzik.

Tras una vida de excesos, refugiado en el alcohol para aplacar los terribles dolores que le provocaba su gigantismo acromegálico, falleció en 1993, fulminado por un infarto de miocardio mientras asistía al funeral de su propio padre.


Inolvidable también Nikolai Valuev, "La bestia del Este" (2.13 metros), boxeador ruso campeón mundial de los pesos pesados en 2005, en versión de la AMB (Asociación Mundial de Boxeo), con un aspecto más fiero capaz de hacer palidecer a nuestro inefable protagonista, el ogro de color verde.


Cerraremos este apartado con Dumitru Stefanescu, alias  Gogea Mitu (1914-1936), boxeador profesional rumano, catalogado en el Libro Guinness de los records como el más alto de la historia, con sus 2.23 metros de estatura.

Fue el primero de 11 hermanos, entre los cuales había otro, Tudorei, que padecía gigantismo, fallecido a los 7 años de edad cuando ya medía 1.80 metros. Después de trabajar como atracción circense, debutó como boxeador profesional en los años 30 del pasado siglo XX.

Falleció prematuramente, a los 22 años, como consecuencia de la tuberculosis y su cuerpo, después de haber sido enterrado y desenterrado, se conserva en un nicho cubierto por un doble acristalamiento en la Universidad de Craiova (Rumania).


Otro afamado boxeador de gran talla fue el polifacético Primo Carnera (2.05 metros y 120 kilos), púgil italiano que consiguió el cetro mundial de los pesos pesados. Su popularidad fue tal que llegó incluso a inspirar el personaje de cómic, Dick Fulmine.


CINEFILIA

Carnera se interpretó a si mismo en "El boxeador y la dama" (W.S. Van Dyke, Howard Hawks, 1933). De la misma manera, su azarosa carrera deportiva inspiró el guión de "Más dura será la caída" (Mark Robson, 1956).


El 10 de febrero de 1933, Primo Carnera protagonizó un luctuoso incidente, cuando noqueó a Ernie Schaaf en el Madison Square Garden de Nueva York. Schaaf, a la sazón campeón de la Armada de los EEUU, cayó a la lona en 13º asalto. Entró en coma y falleció en el hospital pocos días más tarde. Desafortunadamente, el marinero no había llegado a recuperarse de otra derrota infringida 6 meses antes por Max Baer, que acabaría arrebatándole el campeonato al coloso italiano.


El ko mortal de Eddie Schaaf

La última aparición de Primo Carnera en la gran pantalla fue cuando encarnó al gigante Anteo en el peplum "Hércules y la reina de Lidia" (Pietro Francisci, 1954), junto al famoso actor y culturista Steve Reeves (1926-2000).


Steve Reeves, Silvia Koscina, Pietro Francisci y Primo Carnera en 
"Hércules y la reina de Lidia"

Pero también hemos constatado algunos ejemplos en los que una talla muy elevada no garantiza el triunfo en el deporte de la canasta. El más llamativo, y triste de ellos, fue el protagonizado por el joven estadounidense Broc Brown, de 2.36 metros de altura, desaparecido prematuramente a los 18 años por las complicaciones de la diabetes y de su imparable crecimiento, que sólo se detuvo con su fallecimiento. Se estima que su crecimiento desmesurado avanzado con una media de 15 centímetros cada año. Broc medía alrededor de 1.50 metros cuando iba a la guardería.

Padecía una rara enfermedad en una forma grave, el síndrome de Sotos, síndrome de la frente grande o gigantismo cerebral (por el gran tamaño de la cabeza de estos pacientes), que puede afectar a 1 de cada 15000 nacimientos.


Broc Brown con su familia

Descrito de forma sistemática por primera vez en 1964 por el Doctor Juan Sotos, especialista en Endocrinología pediátrica, es una patología autosómica dominante que se caracteriza por una apariencia facial típica, sobrecrecimiento y algún grado de discapacidad intelectual y problemas en el aprendizaje.

Es posible que en 1931, Bernard Schlesinger fuera el primero en describir este síndrome en una pequeña paciente de 8 años que padecía gigantismo, macrocefalia, manos y pies exageradamente grandes, edad ósea avanzada, sin signos de desarrollo puberal y con normalidad radiológica. Durante su primer mes de vida, ya poseía dos dientes.

En 2020 se descubrió que su causa es una mutación y/o delección del gen NSD1 del cromosoma 5.

Estos pacientes, además, pueden presentar alteraciones del comportamiento, anomalías congénitas cardiacas, ictericia neonatal, anomalías renales, escoliosis y convulsiones.

CINEFILIA

Alberto Nieto, 1.92 metros, encarnó a Benito en "Campeones" (Javier Fesser, 2018). Ha sido diagnosticado de un síndrome de Sotos. 


El equipo de campeones, con Alberto Nieto luciendo el 9 en su camiseta

GIGANTES DE CINE

Probablemente fuera Max Palmer (1927-1984) uno de los primeros gigantes que destacó en el mundo del cine. Sin acreditar, aparece en el elenco de "Invasores de Marte" (William Cameron Menzies, 1953) en el papel de un mutante, así como en "Killer Ape" (Spencer Gordon Bennet, 1953), junto al inolvidable Johnny Weissmuller.


Max Palmer

Además, en lucha libre, está considerado como el segundo más alto de la historia, con sus 2.31 metros, por detrás de Silo Sam (1952-2005), 2.34 metros, otro luchador y actor que participó en pequeños papeles en diversas películas.


Silo Sam

Pero seguramente uno de los más recordados fue y será Richard Kiel, fallecido en 2014 a los 74 años de edad. Con sus 2.20 metros y su característica facies acromegálica, encarnó al descomunal malvado "Jaws-Mandíbulas", el encarnizado rival de James Bond en "El espía que me amó" (Lewis Gilbert, 1971) y "Moonraker" (Lewis Gilbert, 1979). 


Richard Kiel

Otro célebre gigante fue el israelita Eddie Carmel, de 2.30 metros, artista de circo, campeón de lucha libre y actor, especialmente recordado por su papel de espantoso monstruo mutante en "El cerebro que no podía morir" (Joseph Green, 1962). Carmel falleció prematuramente, a los 37 años de edad.


Eddie Carmel en una de sus terroríficas caracterizaciones

Christopher Greener (1943-2015) fue actor británico de 2.29 metros que interpretó el papel del gigante del circo en la célebre "El hombre elefante" (David Lynch, 1980). Alcanzó su elevada estatura debido al padecimiento de un adenoma hipofisario productor de GH. Como deportista, formó parte de la selección de baloncesto de Gran Bretaña


 Christopher Greener

El malogrado Matthew MacGrory (1973-2005) también medía 2.30 metros. Merecedor de nuestro más entrañable recuerdo por su interpretación del gigante Karl en la caleidoscópica "Big Fish" (Tim Burton, 2003).


Matthew MacGrory

A los 44 años de edad, debido a las complicaciones de la diabetes y el gigantismo, el 24 de septiembre de 2010 se extinguía el gigante argentino Jorge González, alias El Gigante González, 2.29 metros de altura, que triunfó en el mundo de la lucha libre americana después de su frustrada aventura como jugador de baloncesto. 

En 1988 había sido elegido en el draft por los Atlanta Hawks, aunque nunca llegó a debutar. Sin embargo, participó en diversos capítulos de conocidas series televisivas, como por ejemplo "Los vigilantes de la playa".


Jorge El Gigante González

Mientras el gigante británico Peter Mayhew, de 2.21 metros, trabajaba como asistente en el Hospital King´s College de Londres, fue descubierto por los productores Charles Schneer y Ray Harryhausen, que le propusieron participar en "Simbad y el ojo del tigre" (Sam Wanamaker, 1977), si bien quedaría inmortalizado en la historia del cine por haberse transformado en el mítico Chewbacca de la saga de "La guerra de las galaxias" (George Lucas, 1977).


Peter Mayhew con Stuart Freeborn, el creador de Chewbacca

Con sus 2.32 metros de altura, Neil Fingleton (1980-2017) ha sido otro actor y jugador de baloncesto británico que hasta el Brexit ostentaba la marca del hombre más alto de la Unión Europea.

Ha intervenido en varios documentales, así como en diversas películas: "X-Men primera generación" (Matthew Vaughn, 2011), "La leyenda del samurai: 47 Ronin" (Carl Rinsch, 2013) junto a Keanu Reeves, "El destino de Jupiter" (Hermanas Wachowski, 2015) y "Los Vengadores: la Era de Ultrón" (Joss Whedon, 2015). Por si fuera poco, en la saga televisiva "Juego de Tronos" se encargó de darle vida al gigante Mag The Mighty.


Neil Fingleton

Con sus 1.93 metros, sin llegar a considerarse un gigante, el actor estadounidense Paul Benedict (1938-2008) también padeció acromegalia. Recordado por su participación en varias series de TV, como "The Jeffersons" y "Barrio Sésamo", interpretó el papel del reverendo Lindquits en "Las aventuras de Jeremiah Johnson" (Sidney Pollack, 1972) junto a Robert Redford.


Paul Benedict

Nacido en 1948 y diagnosticado de acromegalia, el actor holandés Carel Struycken (2.13 metros de estatura) ha desarrollado una dilatada carrera artística, si bien resulta asociado al espigado mayordomo de la Familia Addams.

Fue El Gigante en "Twin Peaks", la serie de TV creada por Mark Frost y David Lynch, además de participar en "Las brujas de Eastwick" (George Miller, 1987) al lado de Jack Nicholson.


Carel Struycken

Sin llegar a la talla de Struycken, y continuando con la popular saga de la Familia Addams, Ted Cassidy, de 2.06 metros, está asociado al papel de Largo, el hierático mayordomo en la serie de TV creada por David Leavy, durante los 64 episodios en antena entre 1964 y 1966.


Ted Cassidy

CINEFILIA

Breve pero recordada fue la participación de Ted Cassidy en "Dos hombres y un destino" (George Roy Hill, 1969), interpretando al gigantón Harvey Logan. Una inolvidable y certera patada en su entrepierna puso fin a las desavenencias que mantenía con Butch Cassidy (Paul Newman) por el asalto a un tren.


La banda de Butch Cassidy (Paul Newman) con el gigante Logan (Ted Cassidy) 

2.06 metros de estatura tiene el actor canadiense John deSantis, que asimismo encarnó a Largo en la pantallas de la YTV de Canadá y la Fox Family de Estados Unidos, entre octubre de 1998 y agosto de 1999.

Otra destacada interpretación suya fue la del colosal vikingo Ragnar The Dour en "El guerrero número 13" (John McTiernan, 1999) acompañando al polifacético Antonio Banderas.


John DeSantis

Choi Hong Man es un gigante surcoreano de 2.18 metros que posee una dilatada y exitosa carrera como luchador de artes marciales mixtas. Como actor, ha participado en "Goemon" (Kazuaki Kiriya, 2008), "Eiga Kaibutsukun" (Yoshihiro Nakamura, 2011) y en la serie televisiva "Kaibutsu-kun" (2010).


Choi Hong Man

Suleiman Ali Nashnush (1943-1991) fue un gigante de 2.45 metros nacido en Tripoli, que en 1962 debutó con la selección de baloncesto de Libia. En el alucinante "Satiricón" (Federico Fellini, 1969) interpretó al ayudante de Trifena (Capucine).


Suleiman Ali Nashnush y Federico Fellini

Sin duda alguna, uno de los gigantes cinematográficos más conocidos es Rubeus Hagrid, el bonachón guardián de Hogwarts, con sus 3 metros de imponente estatura, una presencia constante en la saga de Harry Potter.

De profusa cabellera y barba hirsuta, este personaje de ficción fue encarnado por el actor escocés Robbie Coltrane (1950), cuya talla real de de 1.85 metros.


Robbie Coltrane es Rubeus Hagrid

GIGANTES ESPAÑOLES

En 2015 se realizaban unas excavaciones para la construcción de una nueva carretera en Lucena (Córdoba). Las obras dejaron al descubierto una necrópolis judía del siglo XI. Entre los restos óseos, apareció una enorme mandíbula de 10 centímetros, perteneciente al esqueleto de una varón fallecido alrededor de los 30 años.


La mandíbula del gigante comparada con una normal

En ausencia de los miembros inferiores, desafortunadamente deteriorados por los movimientos de tierra, y comparando el tamaño de esta mandíbula con la del gigante irlandés Cornelius Magrath (1736-1760), 11.3 centímetros y 2.36 metros de estatura, los expertos han calculado que este anónimo gigante judeo-andalusí pudo alcanzar en vida una talla similar.

Los investigadores de este asombroso descubrimiento estiman que el desarrollo excepcional de este gigante pudo deberse al padecimiento de un tumor hipofisario, que comenzó a desarrollarse alrededor de los 15 años de edad.

Viajando hasta la actualidad, Saad Kaiché (2.32 metros) es oficialmente el hombre más alto de España. De origen argelino, su existencia ha transcurrido entre la desesperanza, el paro y la esperanza por triunfar en las canchas de baloncesto.


Saad Kaiché

CINEFILIA

Saad Kaiché jugó en el Breogán de Lugo entre 2007 y 2009. Lejos de las canastas, actuó como doble de Eneko Sagardoy en la galardonada "Handía" (Jon Garaño, Aitor Arregi, 2017), inspirada por la vida de Mikel Jokin Eleizegui Arteaga (1818-1861), conocido como "El gigante de Altzo", por el momento el español más alto de la historia con sus 2.42 metros y sus 202 kilogramos de peso.


Mikel Joakin comenzó a crecer desmesuradamente a los 20 años, tras haber padecido una extraña enfermedad. A partir de ese momento, pasó a ganarse la vida holgadamente, siendo exhibido por medio mundo como un extraordinario fenómeno de feria.


El gigante de Altzo

Falleció a los 42 años, debido a la tuberculosis. Su leyenda se agigantó tras la profanación de su tumba en el cementerio de Altzo y la desaparición de su descomunal esqueleto, que se cree permanece todavía custodiado en algún museo londinense.

Agustín Luengo Capilla (1849-1875), "El gigante extremeño", padecía un gigantismo acromegálico. Llegó a alcanzar los 2.36 metros, siendo el segundo español más alto registrado de la historia. Falleció debido al padecimiento de una tuberculosis ósea. Su trayectoria vital como atracción de circo entronca con la del Doctor Pedro González Velasco, un personaje de su época que le propuso comprar su esqueleto a razón de 2.50 pesetas diarias mientras viviera. Actualmente, su osamenta puede contemplarse en el Museo Antropológico de Madrid.


Agustín Luengo Capilla

Ningún museo posee el molde de un vaciado anatómico completo en un caso de gigantismo, como el realizado sobre el cadáver en fresco de Agustín Luengo. En él podemos apreciar la atrofia genital, probablemente un hipogonadismo hipogonadotrófico, provocado a su vez por la ocupación prácticamente total de su hipófisis por un adenoma secretor de GH.

Su existencia es el objeto de la novela "El hombre que compraba gigantes" (Luis C. Folgado de Torres, 2013), un fiel retrato de la España de aquella época.


Otro gigante español histórico fue Fermín Arrudi Urieta (1870-1913), "El chinán aragonés", nacido en Sallent del Gállego (Huesca). Entre los 11 y los 15 años comenzó a crecer sin control, hasta alcanzar una estatura final de 2.29 metros.


Además de exhibirse en la Exposición Mundial de París de 1900, se ganó muy bien la vida como atracción de feria, recorriendo de esta manera casi todo el mundo. En 1998, el escritor Rafael Andoiz publicó en 1998 el relato de la vida de este gigante aragonés.