martes, 15 de noviembre de 2022

JOKER

- "¿Le parezco un payaso capaz de iniciar una revolución?

Arthur Fleck - The Joker en "Joker" (Todd Phillips, 2019)

Hoy toca. Y es que por más evidentes razones, desde hace tiempo queríamos dedicarle una entrada en este blog a "Joker" (Todd Phillips, 2019), la super galardonada película que contribuyó a glorificar el trabajo de su director, hasta entonces más conocido por sus disparatadas comedias de la saga inaugurada por "Resacón en Las Vegas" (Todd Phillips, 2009); inesperadamente se convirtió en la comedia para adultos más taquillera de la historia cinematográfica de los Estados Unidos.

Pero además y sobre todo, por la descomunal caracterización que Joaquin Phoenix realizó del malvado archivillano, el enemigo por antonomasia de Batman, un Joker emotivo e infeliz, capaz de cautivar el corazón de los espectadores. 

Por tan admirable trabajo, Joaquin Phoenix fue merecidamente premiado con el Oscar al mejor actor principal.

Delante de la pantalla, vamos asistiendo progresivamente a la corrupción de un deshecho de la sociedad, Arthur Fleck, el payaso Carnaval, transformado en un ser violento y deleznable completamente emponzoñado por la maldad y la locura.

En otras palabras, tal y como se pregunta Aarón Rodriguez Serrano en "Nunca le oímos llorar, Apuntes sobre Joker (Todd Phillips, 2019)", editado en Shangrila/Materiales, ¿cómo se llega, qué ocurre para que el payaso Carnaval devenga en Joker? ¿Cuál es el espacio narrativo que empuja a ese cuerpo suficiente, un cuerpo propicio al martirologio y al ridículo, a elevarse a la esfera de los mitológico, a imponerse como rostro del mal?.


 Joaquin Phoenix es Arthur Fleck, el Joker

CINEFILIA

La mutación en una bestia vengativa de un infeliz brutalmente acosado por su entorno también ha sido empleada en el universo del manga y del anime japoneses, como por ejemplo en "Koroshiya 1 The animation: Episode 0" (Shinji Ishihira, 2002), la precuela del controvertido anime "Ichi The Killer" (Takashi Miike, 2001), en la que el personaje de Hajime Shiroishi (Ichi) se transforma en un despiadado asesino, que terminará incluso enfrentado con la poderosa yakuza que controla la zona roja de Tokyo

Esta película de animación para mayores de 18 años, de colores cálidos sobre un fondo oscuro, explora el mundo del terror psicológico y los efectos devastadores de la incomprensión familiar y el acoso escolar en un joven que terminará convirtiéndose en un monstruo ávido de violencia, con un cuerpo atlético y una mentalidad infantil.


EL JOKER

Las primeras obras en las que apareció Batman se deben al trabajo de Bill Finger y Bob Kane. Ambos artistas, junto al dibujante e ilustrador Jerry Robinson, fueron los creadores del criminal antagonista del superhéroe, que ya aparecía en el primer cómic específico de la serie publicada por DC Comics en abril de 1940.

De personalidad psicopática, humor sádico y maldad infinita, la popularidad del bellaco fue creciendo paulatinamente hasta convertirlo en protagonista de multitud de productos y medios, saltando a las pantallas del cine y la televisión encarnado por César Romero, Jack Nicholson, Heath Ledger, Jared Leto y Joaquin Phoenix.

Según el cómic original, el rostro desfigurado del Joker, su piel blanca, cabello teñido de verde y labios rojos son secuelas de una acadia accidental en un recipiente de productos químicos.

Sin embargo, la película de Todd Phillips nos propone su génesis particular de este personaje, partiendo de un individuo anodino maltratado por la sociedad, que se gana la vida como payaso mientras comparte penurias con su anciana madre enferma, Penny Fleck (Frances Conroy).

CINEFILIA

La actriz Frances Conroy interpretó a la investigadora Ophelia Powers en "Catwoman" (Jean Christophe Comar, Pitof, 2004), el personaje que desvela a la protagonista (Halle Berry) los superpoderes felinos que supondrán para ella una bendición y una maldición.

Asimismo producto del ingenio de Bill Finger y Bob Kane, Catwoman es una ladrona de joyas, habilidosa con el látigo siempre embutida en un sensual y ajustado traje negro, una aliada habitual de Batman.

Retornando a la película, de manera indirecta "Joker" ha servido también para dar a conocer al público en general un trastorno neurológico muy poco frecuente, conocido como epilepsia gelástica, caracterizado por raras convulsiones y accesos de risa inoportuna y descontrolada que afecta a quienes la padecen.

LA RISA PATOLÓGICA

Para el filósofo Jacques Lacan, la risa es una forma de comunicación. Para que esta experiencia gozosa pueda realizarse es necesaria la presencia de los otros. Así ocurre en el espectáculo televisivo dirigido por Murray Franklin (Robert de Niro), el fulgurante astro televisivo tan admirado por Arthur Fleck, y que terminará el objetivo final de su venganza contra la sociedad.

CINEFILIA

En "El rey de la comedia" (Martin Scorsese, 1982) De Niro encarna al aspirante a cómico Robert Pupkin, obsesionado con el éxito que le permita convertirse en una estrella del calibre de su admirado Jerry Langford (Jerry Lewis). Para obtener su instante de celebridad, Pupkin no cesará en el acoso de su ídolo. 

La risa, como el llanto, es una acción involuntaria en la mayoría de las personas. Suele desencadenarse como respuesta un estímulo, interno o externo, procesado en el sistema nervioso central a nivel de áreas primarias, secundarias y de asociación multimodal.

Sabemos que el procesamientos de las emociones se realiza a nivel del sistema límbdico, probable responsable de las respuestas motoras que acompañan a la risa, como las expresiones faciales y el movimiento de los músculos que controlan la respiración y la fonación.

Después de la estimulación automática de estos actos motores, el eje hipotálamo-hipofisario y el sistema nervioso autónomo provocan una activación generalizada que conformará las emociones alegres que finalmente desencadenan la risa.

La estimulación del núcleo subtalámico puede inducir la risa, y así se ha comprobado en pacientes con enfermedad de Parkinson.

De la misma manera, tratando a pacientes epilépticos, se descubrió accidentalmente que la estimulación mediante electrodos de la denominada área motora suplementaria inducía la sonrisa. Si esta estimulación era más prolongada e intensa, provocaba la risa.

CINEFILIA

La risa y su capacidad subversiva y liberadora. En "El nombre De la Rosa" (Umberto Eco, 1980) el autor utilizó el desaparecido segundo libro de la "Poética" de Aristóteles (siglo IV antes de Cristo) dedicado a la comedia y la poesía yámbica, como el elemento principal para armar toda la trama de intriga de su novela, estupendamente llevada al cine por Jean-Jacques Annaud en su película homónima (1986), protagonizada por Sean Connery como el sagaz erudito Guillermo de Baskerville.


Trabajos de investigación realizados con voluntarios, desarrollados en las universidades de
Rochester (Estados Unidos) y Londres (Reino Unido), determinaron que el sentido del humor reside en una pequeña región del lóbulo frontal y en áreas de la corteza cerebral prefrontal ventral, junto a otras localizaciones implicadas en el proceso del lenguaje, siempre y cuando la gracia del chiste consistiera, por ejemplo, en un juego de palabras.

Por lo tanto, existen tres niveles en la producción de la risa:

  • Cortical: controla o elabora la respuesta emocional.
  • Efector o bulbar: desencadena las manifestaciones fisiológicas.
  • Sincrético: ubicado en el hipotálamo, y cuya función es la integración de los dos niveles anteriores.

Como veremos, la risa histriónica y escandalosa del Joker no es patrimonio exclusivo de la epilepsia gelástica.


El malogrado Heath Ledger es el Joker en 
"El caballero oscuro" (Christopher Nolan, 2008)

Debido a la complejidad del mecanismo productor y director de la risa, su modalidad patológica y descontrolada, con incontinencia y habilidad afectiva podrá diagnosticarse también en enfermedades del sistema central como tumores, esclerosis múltiple, ictus, demencias (Alzheimer) y afecciones de las conexiones entre el cerebro, el bulbo raquídeo y el cerebelo.

Asimismo, en enfermedades psiquiátricas como la esquizofrenia, trastornos maníacos e intoxicaciones por drogas, así como en niños con trastornos generalizados del desarrollo, por ejemplo dentro del espectro autista y Asperger, donde pueden aparecer ataques de risa sin motivo aparente.

ENFERMEDADES NEUROLÓGICAS

  • Parálisis bulbar y pseudobulbar: determinadas lesiones unilaterales o bilaterales de las vías motoras que unen la corteza cerebral con el bulbo raquídeo pueden provocar una risa patológica. Entre sus causas más frecuentes se encuentran la arteriosclerosis, infartos cerebrales múltiples y la esclerosis múltiple. En este caso, la risa resulta desproporcionada, siendo a menudo descrita como incontinencia emocional. Esta parálisis impide los movimientos voluntarios, pero no los reflejos (risa, llanto o succión). Anatómicamente, por orden decreciente, las zonas más frecuentemente afectadas son la cápsula interna (con daños en los ganglios basales), la sustancia negra, los pedúnculos cerebrales e hipotálamo caudal, y las lesiones bilaterales del tracto piramidal, con afectación de fibras extrapiramidales. Existe un excelente trabajo publicado en la Revista de Medicina y Cine de la Universidad de Salamanca titulado "La baraja del Joker: factores desencadenantes de la conducta agresiva en el paciente con afección pseudobulbar", que repasa la fisiopatología de esta enfermedad y establece los aspectos clínicos, familiares, ambientales y socioculturales relacionados con la conducta destructiva del Joker. Desde aquí recomendamos su lectura.
  • Epilepsia gelástica: descrita por primera vez en 1957 por los científicos David Daly y Donald Mulder, cuyos trabajos fueron publicados en la prestigiosa revista Neurology. Se calcula que esta rara patología afecta al 0.2% de la población y representa al 0.32% de los casos de epilepsia.Suele aparecer entre los 3 y 4 años, y es más frecuente en los niños que en las niñas. Son característicos los ataques de risa repentinos, de comienzo paroxístico, autolimitados (suelen durar apenas 30 segundos), producidos por descargas corticales anormales, y seguidos de una fase amnésica. Predominan las crisis diurnas, acompañados de hipotonía y diaforesis. Si están asociados a tumores hipotalámicos, la pubertad precoz es característica. También puede asociarse a tumores hipotalámicos posteriores congénitos benignos. La risa hueca, involuntaria, incontrolable y fuera de lugar les ocasiona a estos pacientes una tremenda incomodidad.
  • Enfermedad vascular cerebral: en algunas ocasiones, después de un ictus, pueden presentarse ataques de risa o llanto patológicos, por la oclusión parcial de las arterias vertebrales y basilares. El síndrome conocido como "ictus ridenti" o "fou rire prodromique" se caracteriza por una risa prolongada que puede durar horas o incluso semanas, acompañada de hemiplejia, estupor o demencia. Su causa es una hemorragia intracraneal extensa de profesión gradual que destruye el tejido cerebral.
  • Otras enfermedades neurológicas: se han descrito ataques de risa patológica en casos de esclerosis lateral amiotrófica (ELA), encefalitis y meningitis, enfermedad de Parkinson y enfermedades por depósitos anormales de lípidos, como la enfermedad de Gaucher, Niemann-Pick o Fabry.

CINEFILIA

El genial y polifacético Jack Nicholson, un habitual de las películas más famosas sobre personajes perturbados o enajenados, como por ejemplo "Alguien voló sobre el nido del cuco" (Milos Forman, 1975), "El resplandor" (Stanley Kubrick, 1980) o "Mejor... imposible" (James L- Brooks, 1997), encarnó al Joker en "Batman" (Tim Burton, 1989), la primera de las cuatro adaptaciones cinematográficas de las aventuras del Hombre Murciélago, el famoso superhéroe del cómic clásico.


Jack Nicholson es el peculiar Joker de "Batman" (Tim Burton, 1989)

ENFERMEDADES PSIQUIÁTRICAS
  • Esquizofrenia: la risa está desligada de su sentido emocional, surgiendo en estallidos ocasionales inapropiados. En algunas ocasiones, de manear repentina, la risa puede convertirse en llanto.
  • Histeria y otras neurosis: el mismísimo Freud ya describió la risa patológica en sus ensayos sobre la histeria. La risa histérica colectiva también ha sido descrita, desatada incluso en grupos numerosos de personas, tal vez ligada para algunos investigadores a unas condiciones sociales determinadas, como pobreza, ansiedad, culpabilidad y pérdida de la propia identidad.
  • Narcolepsia: la risa puede convertirse en el desencadenante de los ataques catapléjicos típicos de esta enfermedad, donde la excesiva somnolencia diurna, las alucinaciones hipnagógicas, el insomnio y la parálisis del sueño completan su cortejo sintomático más típico. A propósito de esta patología, en este mismo blog hemos comentado con anterioridad "Mi Idaho privado" (Gus Van Sant, 1991), protagonizada por el malogrado River Phoenix, hermano de Joaquin Phoenix, interpretando a un joven y atractivo chapero en la procura de su propio destino.
  • Intoxicaciones: múltiples sustancia pueden desencadenar episodios de risa patológica: alcohol, benzodiacepinas, alucinógenos (cannabis, hachís), LSD, óxido nitroso o "gas de la risa", los depósitos de cobre a nivel cerebral en la enfermedad de Wilson, y otras sustancias tóxicas como anestésicos locales e insecticidas.

César Romero, el Joker en la serie de televisión "Batman" 
y el film "Batman" (Leslie H. Martenson, 1966)

ENFERMEDADES PEDIÁTRICAS
  • Síndrome de Angelman: descrito en 1965 por el pediatra británico Harry Angelman, conocido popularmente como "síndrome de la muñeca feliz". Se trata de un trastorno genético donde está involucrada la expresión del gen UBE3A, que codifica la enzima ubiquitina ligasa. En el 65-75% de los casos, este síndrome ocurre por detección genética; una minoría por mutación o por una disocia uniparental, que ocurren cuando se heredan dos copias del cromosoma 15 del padre, en lugar de una de cada progenitor. La traslación o el reordenamiento cromosómico son mucho menos frecuentes. Sus principales características son retraso mental severo, más acusado en el área del lenguaje, risa frecuente y aspecto feliz, con el llanto especialmente raro e incluso ausente. Sus rasgos somáticos son característicos, con microbraquicefalia, prognatismo, protusión lingual, malposición dentaria y aplanamiento occipital. Estos pacientes se mueven de manera incoordinada y atáxica. Son frecuentes las crisis comiciales, con alteraciones electroencefalográficas constantes, así como alteraciones visuales por atrofia papilar, entre otras.

  • Enuresis risoria: caracterizada por la urgencia miccional incontrolable desencadenada por la risa. Está causada por fuertes contracciones del músculo detrusor de la vejiga. Puede persistir hasta la edad adulta, aunque su frecuencia es mayor entre los 5 y los 7 años de edad. Es más frecuente en las mujeres, y tiene una presentación familiar. Todas las pruebas diagnósticas, incluyendo los estudios neurológicos y urodinámicos, son normales.
  • Trastornos generalizados del desarrollo: caracterizados por una perturbación generalizada y grave de diversas áreas del desarrollo madurativo infantil, donde la risa patológica puede manifestarse; como por ejemplo en los trastornos del espectro autista (TEA), el síndrome de Rett (cuyos enfermos presentan episodios de risa nocturna en más del 80% de los casos) y en algunos casos del  trastorno de Asperger.
ENFERMEDADES NEUROQUIRÚRGICAS

Incluyendo los traumatismos craneoencefálicos y determinados tumores. La risa patológica ha sido descrita en casos con astrocitomas y hematomas hipotalámicos, asociados frecuentemente a una pubertad precoz, gliomas y papilomas hipotalámicos, papilomas del tercer ventrículo, tumores de fosa posterior, tumores pituitarios, córdobas de clivus y osteocondromas.


Jared Leto como el Jocker en "Escuadrón suicida" (David Ayer, 2016)

LA RISA DE ARTHUR FLECK, EL JOKER

Dentro del anecdotario de esta película destacamos que Joaquin Phoenix estudió varios videos de personas reales afectadas por diversos tipos de risa patológica, algunos de las cuales podían ser tan extremas y violentas como para provocarles hipoxia cerebral. Según testimonios del propio actor, conseguir la risa de su personaje fue la tarea más ardua de su interpretación.

Y todo ello a pesar de tener que perder alrededor de 25 kilos de peso para convertirse en el Joker, un esfuerzo semejante al que tuvo que realizar Christian Bale para transformarse en el escuálido Trevor Reznik de "El maquinista" (Brad Anderson, 2004) o Matthew McConaughey en el libertino enfermo de SIDA Ron Woodroof en "Dallas Buyers Club" (Jean-Marc Vallée, 2013).


Christian Bale es Trevor Reznik en "El maquinista" (Brad Anderson, 2004)

La risa de Arthur Fleck es un síntoma, pero resulta inoportuna y desequilibrante, molesta para la sociedad, incomoda y altera al que la escucha. Y encima nunca presagia algo agradable, más bien al contrario.

Tal y como argumenta Aarón Rodriguez Serrano en "Nunca le oímos llorar, Apuntes sobre Joker (Todd Phillips, 2019)", los tres rostros de Arthur/el payaso Carnaval/ Joker se corresponden a tres tipos diferentes de risas:
  • La risa síntoma: incontrolable, desencadenada en los momentos más inoportunos, el síntoma de un trastorno mental (o de varios). Es la que le lleva a ser aporreando sin piedad en el metro por los tres jóvenes yuppies a los que termina asesinando a balazos.
  • La risa social: una especie de chirrido agónico que surge cuando Arthur intenta aparentar que pilla un chiste o que encuentra una situación graciosa. Esta risa aguda aparece en la película cuando escucha y analiza los monólogos en el club Pogo´s, o cuando sus compañeros de trabajo se burlan del payaso enano Gary (Leigh Gill).
  • La risa compasiva: sincera y sencilla, tal vez la única verdadera. Es la risa que surge mientras contempla la proyección de "Tiempos modernos" (Charles Chaplin, 1936), un ejemplo de risa infantil de la que quizás nunca llegó a disfrutar. Esta risa no volverá jamás cuando la posibilidad de redención del Joker desaparezca para siempre.
ARTHUR FLECK PACIENTE PSIQUIÁTRICO

Penny Fleck se dirige siempre su hijo con un apelativo cariñoso: happy, feliz, risueño, contento. Arthur comenta que su madre cree que él vino al mundo para hacer feliz a la gente.

Sin embargo, con el paso del tiempo y una familia disfuncional, vamos descubriendo que madre e hijo nunca han disfrutado de una salud mental normal.

En el último cuarto de la película, Arthur visita el Hospital Estatal de Arkham, en realidad las instalaciones del Brooklyn Army Terminal, el complejo de edificios que empleado originalmente como una terminal de suministros para el ejército estadounidense, y que ahora se utiliza con fines comerciales e industriales.

Explorando el historial médico de su madre, Arthur descubre que Penny Fleck estuvo ingresada en Arkham por una psicosis alucinatoria y un trastorno de la personalidad narcisista, y que él mismo era su hijo adoptivo, un niño abandonado que no correría mejor suerte al lado de una madre perturbada, que consentía incluso los abusos pedófilos de su propio hijo a manos de alguno de sus amantes.


Este hospital psiquiátrico, que aparece en varios episodios de la serie de "Batman", está supuestamente inspirado en el estilo gótico y la tenebrosa historia del Hospital Estatal de Danvers, en Massachusetts, construido inicialmente para tratar a personas con problemas de salud mental, y convertido más tarde en un ministro lugar en el que se practicaron lobotomías e inhumanas terapias de choque.


Como apunte cinéfilo, este manicomio fue el escenario donde se rodó "Session 9" (Brad Anderson, 2001), un thriller de terror galardonado en el Festival de Cine Fantástico de Sitges con el premio al mejor director en 2001.

Retomando el hilo de "Joker", Arthur Fleck toma 7 medicamentos diferentes. En una escena podemos contemplar cómo coge unos comprimidos de sus botes. Hemos conseguido solamente distinguir en sus etiquetas dos fármacos:
  • Fenelzina: es un antidepresivo perteneciente al grupo de los IMAO (inhibidores de la monoaminooxidasa). Al ser un IMAO no selectivo, inhibe tanto las monooxidasas del tipo A como del B. Fue el primer antidepresivo disponible en el mercado, y actualmente ha sido sustituido por otros fármacos más modernos. Sin embrago, por su mecanismo de acción especial, puede seguir siendo útil en el tratamiento de las depresiones atípicas y en determinados cuadros de ansiedad manifiesta. Asimismo, puede emplearse en el tratamiento de la fobia social, una patología que cuyos síntomas concuerdan con una de las posibles patologías psiquiátricas de nuestro protagonista. Otro de sus inconvenientes son las interacciones que presenta con otros medicamentos de sus frecuento, así como  con determinados alimentos (quesos, embutidos, fruta madura) y bebidas (vino y cerveza).
  • Oxazepam: es una benzodiacepina con acciones ansiolítica, miorrelajante, hipnótica y anticonvulsiva. Es un depresor del SNC, y sus diferentes efectos terapéuticos dependen de la dosis, oscilando entre la sedación hasta la letárgia, la hipnosis e incluso el coma. Su efecto relajante del músculo esquelético es útil en el tratamiento de los síntomas hipertónicos, espásticos y discinésicos, algunos de los cuales padece Arthur Fleck, sobre todo discinesia, movimientos anormales e involuntarios, sobre todo faciales, y que también pueden desarrollarse cuando se consumen neurolépticos de manera prolongada, otra hipótesis que no podríamos descartar dentro de la probable medicación de nuestro protagonista. Por su acción depresora del sistema límbdico, también se emplea en el tratamiento de alteraciones emocionales y del comportamiento.
CINEFILIA

Existe una escena en la que Arthur, antes de convertirse en el Joker, vacía el contenido de su nevera y se introduce dentro de ella. El pequeño protagonista (Maxime Collin) de la abrumadora "Léolo" (Jean-Claude Lauzon, 1993) se esconde en la cocina para leer bajo la tenue luz de la nevera abierta el único libro que ha existido en su casa: "L´avalée des avales - El valle de los avasallados" (Réjean Ducharme, 1965).


Pero ¿cuándo se convirtió Arthur / el payaso Carnaval en el malvado Joker?

Uno de los mayores aciertos del director y los guionistas de "Joker" consiste en mantener siempre viva la posibilidad de empatía con el perturbado protagonista, a pesar de conocer de antemano la imposibilidad de su redención y su transformación en uno de los psicópatas asesinos más celebres en la historia del cine.

Existen múltiples momentos para su metamorfosis: su injusta expulsión de la agencia de payasos, traicionado por su compañero Randall (Glenn Fleshler), y del que se cobrará cumplida venganza; la paliza que sufre en el metro y el asesinato a tiros de sus agresores, ebrio del poder y la seguridad que le proporciona el uso del revólver; el descubrimiento de su desgraciada historia familiar; el desprecio público por parte de su admirado Murray Franklin (Robert de Niro), y por supuesto, el rechazo del todopoderoso Thomas Wayne (Brett Cullen), empeñado en menospreciar despectivamente a sus rivales políticos con la palabra "payasos", la amada profesión de Arthur, fruto de sus alegrías y sus desazones.


Este hecho colocará definitivamente al "Joker" al margen la sociedad y el orden defendido por el progenitor de Bruce Wayne, y como consecuencia, lo transformará en uno de los mas encarnizados enemigos de Batman.

Mítico resulta el apoteósico simbólico descenso del Joker a su infierno particular mientras baja danzando y contorsionándose por las escaleras del 1150 de la Avenida Anderson, en el Bronx, mientras suenan los acordes de "Rock ´n´Roll (Part 2)" de Gary Glitter.

¿Os atrevéis a vilipendiar a Arthur Fleck y al payaso Carnaval? ¡Temeréis al Joker!



lunes, 24 de octubre de 2022

EL DORADO

 


Un caballero alegre y audaz
de día y de noche cabalgando va.
Y canta su canción mientras sigue osado
a la busca de El Dorado.

Pero vano fue su esmero
y ya viejo el caballero,
por la sombra el corazón sintió apresado,
al pensar que nunca el día llegaría 
en que hallaría El Dorado.


Sin fuerzas, exhausto
ya pierde su fe.
Pero de repente, una sombra ve.
"¡Sombra!", grita airado
"Dime donde se halla
la tierra llamado El Dorado”.

Montes de luna cruzando, 
a valles de sombra bajando, 
cabalga siempre osado... 
a la busca de El Dorado.

Edgar Allan Poe, 1849

"El Dorado" (Howard Hawks, 1966) es uno de los grandes westerns de la historia del cine. Además de su director, galardonado con el Óscar honorífico de la Academia en 1975, cuenta en su reparto con dos de las estrellas más rutilantes del firmamento de Hollywood, como John Wayne, en el papel del pistolero a sueldo Cole Thornton, y Robert Mitchum, como el Sheriff John Paul Harrah de El Dorado, un personaje vacilante que transita entre héroe y fracasado por culpa de su afición al alcohol, al igual que aquel inolvidable Dude (Dean Martin) de "Rio Bravo" (Howard Hawks, 1959), otra de las cumbres del western que comparte director y protagonista principal, en este caso nuevamente John Wayne como el Sheriff John T. Chance, necesitado del auxilio de un borracho (Dean Martin), el viejo lisiado Stumpy (extraordinario Walter Brennan) y el joven pistolero Colorado Ryan (Ricky Nelson) para imponer la ley y el orden en la pequeña población de Rio Bravo.

En esta ocasión, el veterano pistolero se convierte el aliado más efectivo del Sheriff Harrah a la hora de impedir las tropelías del rico terrateniente Bart Jason (Ed Ashner) y su tropel de matones a sueldo capitaneados por Nelse McLeod (Christopher George), en compañía del viejo Bull Harris (Arthur Hunicutt) y el joven buscavidas Alan Bourdillon Traherne, alias Mississippi (James Caan), habilidoso lanzador de cuchillos.

Christopher George es Neal McLeod

CINEFILIA

Los expertos consideran a "El hombre que mató a Liberty Balance" (John Ford, 1962) como el canto del cisne del western clásico. Pues bien, una década más tarde, "Ladrones de trenes" (Burt Kennedy, 1973) representa un nuevo encuentro de dos veteranos del género, John Wayne y Christopher George, Lane y Calhoun, los integrantes de una banda que intenta recuperar el oro robado por el difunto esposo de la sensual viuda Lowe (Ann Margret).


Y si en "Rio Bravo" la protagonista femenina Feathers estuvo a cargo de la mítica sex symbol Angie Dickinson, en "El Dorado" su réplica vendría de la mano de la no menos seductora Charlene Holt, interpretando a Maudie, la mujer que compartió sus amoríos con los belicosos Thornton y Harrah.

Angie Dickinson es Feathers

Las similitudes entre ambos western de Hawks se extienden también a los escenarios de sus rodajes, y más concretamente a Old Tucson, en Arizona.

Charlene Holt es Maudie

El interés médico de "El Dorado" viene determinado por la supuesta lesión neurológica que padecerá el protagonista como secuela de un disparo. 

La mayoría de las producciones cinematográficas, sobre todo aquellas cuyos guiones tratan cuestiones relacionadas con las enfermedades, cuentan con la supervisión de equipos de solventes asesores, casi siempre médicos o sanitarios.

Existen incluso casos en los que médicos reales han formado parte del reparto principal, en películas tan famosas como "E.T. el extraterrestre" (Steven Spielberg, 1982), donde los profesionales que intentaban salvar la vida al pequeño alienígena pertenecían al servicio de emergencias del USC Medical Center de Los Ángeles.

No es este el caso del film que nos ocupa. Ni director ni guionista contaron con el apoyo de asesores médicos. Veremos por qué. Cole Thornton (John Wayne) regresa del rancho de los MacDonald, una familia de ganaderos que en sus posesiones atesoran agua en abundancia, recurso que ambiciona el poderoso terrateniente Bart Jason (Edward Asner). Thornton acababa de herir mortalmente a Luke MacDonald (Johnny Crawford) y acude presto a entregar el cadáver del muchacho a sus familiares.

Michele Carey es Josephine Joey Mac Donald

Retornando a casa, el pistolero cae en la emboscada preparada por Joey MacDonald (Michele Carey), resultando abatido por un certero disparo que lo derriba de su caballo. Cuando la intrépida jovencita se aproxima al cuerpo supuestamente inerte, Thornton se levanta repentinamente y la desarma.

En el film contemplamos como Joey dispara a Thornton frontalmente. Sin embargo, el protagonista se lleva la mano hacia su fosa renal izquierda, de donde mana la sangre que restriega en la camisa de la chica de los MacDonald. Por lo tanto, poco probable, si no imposible, que un tiro disparado desde esa posición pudiera alcanzar a la víctima por la espalda.

En presencia de Maudie y del Sheriff Harrah, el herido es atendido en El Dorado por el Doctor Miller (Paul Fix), incapaz de extraer la bala ya que se encuentra alojada cerca de la médula espinal de Thornton. Sin embargo, el galeno le advierte que en cualquier momento puede comenzar a notar síntomas neurológicos y que esta patología podría agravarse, por lo que le recomienda ser atendido por un neurocirujano especializado, el Doctor Charles Donovan (Anthony Rogers).


James Caan es Alan Bourdillon Traherne, Mississipi 

Con el protagonista recuperado, la acción un salto en el tiempo y se traslada a otro lugar cercano a la frontera mejicana, donde Cole Thornton conoce al peculiar Mississipi (James Caan), un joven tocado con una singular chistera en la procura de venganza por el asesinato de un amigo, un experto lanzador de cuchillos que sin embargo no sabe manejar un revólver.

CINEFILIA

Para subsanar la impericia de Mississippi con las armas de fuego, Cole Thornton le acompaña hasta la armería del sueco Larsen (Olaf Wieghorst) donde adquiere un pisotón de dos caños que en realidad se comporta como una eficiente escopeta recortada.

Olaf Wieghorst (1899 - 1988)

En la vida real, Wieghorst fue un joven danés que arribó a los Estados Unidos en 1918 para terminar alistado en el 5º de Caballería. Tras su paso por el ejército, donde aprendió los típicos trucos del rodeo, trabajó como peón en un rancho de Arizona. En 1925 se unió a la división montada de la Academia de Policía de Nueva York. En 1945 se trasladó a California, donde continuó la exitosa carrera como pintor y escultor que había iniciado en la Gran Manzana.

Especializado en retratos de caballos, son famosos sus paisajes del Oeste y sus realistas estampas de nativos americanos y vaqueros. Es el autor de las magníficas pinturas que soportan los créditos iniciales de "El Dorado".

COMPRESIONES MEDULARES

Con una bala alojada próxima a su médula espinal, Cole Thornton sufre un repentino y doloroso cuadro de paresia en su mano y antebrazo derecho, con caída brusca al suelo, sin que sus extremidades inferiores se hubieran visto afectadas.

Recordemos que el disparo de Joey MacDonald supuestamente habría penetrado a la altura de su fosa renal izquierda, sobre la cadera, a pesar de que se puede constatar en dicha escena que la muchacha se encontraba apostada frente al jinete.

Con mayor frecuencia, las compresiones medulares están causadas por lesiones externas a la medula espinal (extramedulares). Según su presentación pueden ser:

  • Agudas: se desarrollan de minutos a horas, por traumatismos, subluxaciones o luxaciones vertebrales, fracturas, hernias discales o lesiones óseas o ligamentosas que ocasionen hematomas locales. También por tumores metastásicos y abscesos.
  • Subagudas: aparecen en el transcurso de días o semanas. Casi siempre están causadas por tumores metastásicos extramedualres, abscesos o hematomas subdurales o epidurales, hernias discales cervicales y más raramente por hernias discales a nivel torácico.
  • Crónicas: aparecen tras meses o años, generalmente provocadas por prominencias óseas en el canal medular cervical, torácico o lumbar (osteofitos o espondilosis), sobre todo cuando el canal medular es estrecho (estenosis vertebral).
Cualquier lesión que comprima la médula espinal puede afectar también a las raíces nerviosas, y en algunas ocasiones, comprometer el riego sanguíneo medular,  produciendo un infarto.

SINTOMATOLOGÍA

Las compresiones medulares agudas cursan con déficits segmentarios, paraparesia o cuadriparesia, hiporreflexia seguida de hiperreflexia, respuestas plantares extensores, pérdida del tono de los esfínteres (con disfunción vesical e intestinal) y déficit sensitivo.

Obviamente, éste no es el caso de la lesión que Cole Thornton padece en la película.

Las compresiones subagudas o crónicas, pueden comenzar con un dolor dorsal local, que a menudo se irradia hacia abajo según la distribución de la raíz nerviosa (dolor radicular), y a veces, hiperrreflexia y pérdida de la sensibilidad, que puede comenzar a nivel sacro.


De forma súbita e impredecible, puede seguir una pérdida completa de la función, como posible resultado de un infarto medular secundario.

Si la causa de la compresión medular es un absceso, un hematoma, o una metástasis, existe una sensibilidad incrementada cuando percutimos la columna en la zona lesionada.

Si la lesión compresiva es intramedular, el dolor no es de tipo radicular, sino de tipo ardiente y de localización difusa, respetando los dermatomos afectados, pudiendo producir una paresia espástica.

LA LESION DE COLE THORTON

Cantaba nuestro inolvidable Luis Eduardo Aute que "todo en la vida es cine, y los sueños cine son". Yo, como él, solicitamos indulgencia por confundir el cine con la realidad. No es el motivo de estos comentarios criticar lo que en su día guionista, director y actores trasladaron maravillosamente a la ficción, sino mas bien continuar nuestro singular paseo cinematográfico por los senderos de la salud y la enfermedad. 

Por ello, considerando el periodo de tiempo existente entre la herida provocada por el disparo de la chica de los MacDonald y el comienzo de los síntomas sufridos por el protagonista durante un tiroteo con la banda de Nelse McLeod, nos inclinamos por un caso de compresión medular subaguda o crónica.

Al no haberse podido extraer el proyectil, probablemente las lesiones causadas por él mismo serían un absceso, o con mayor probabilidad, un hematoma.

Aún aceptando la hipótesis de que un tiro frontal pudiera haber lesionado la espalda del pistolero, la paresia e hiperreflexia que afectan a su mano y brazo derechos resultan increíbles. 


Los nervios situados en el lugar de la lesión (columna lumbar) y por debajo de ésta, funcionarían inadecuadamente, lo que debería provocar la pérdida del control muscular y la sensibilidad en la extremidad inferior, en este caso la izquierda.

Las lesiones que afectan la columna vertebral en las últimas vértebras dorsales y las primeras lumbares suelen provocar parálisis en las piernas, con pérdida de sensibilidad, que podría ir desde debajo del ombligo (en las lesiones dorsales D9 - D11), hasta parálisis y pérdida de sensibilidad en caderas y piernas (desde D11 a L1).

Si la compresión es a nivel lumbar (desde L2 a S2), se pueden objetivar diversos patrones de debilidad y entumecimiento, dependiendo del nivel concreto de la lesión.

Finalmente, Cole Thorton resulta herido en el muslo derecho durante el tiroteo que tiene lugar al final de la película, en el que él y sus amigos exterminan a Bart Jason y la banda de McLeod. El Doctor Donovan le aplica un sencillo torniquete con un pañuelo. Y entonces somos testigos de cómo Cole Thorton, en compañía de su amigo el Sheriff Harrah, patrulla las calles de El Dorado apoyado en una muleta axilar, cojeando de la pierna derecha, (no de la izquierda, que debería estar dañada por la compresión medular) mientras ha recuperado totalmente la movilidad de su anteriormente paralizada mano derecha.

ERRORES MÉDICOS

Los que nos dedicamos a la sanidad, por deformación profesional, solemos fijarnos en los errores médicos que aparecen en las películas y en las series de televisión.

En el libro "House: patologías de la verdad" (J.J. Vargas, 2012) se desvela que en un 41% de los casos descritos en la popular serie sus guionistas se equivocaron al nombrar enfermedades o al utilizar términos médicos, exagerando la realidad en prácticamente un tercio de los capítulos.


Otras de las imágenes equivocadas que se le suele transmitir al espectador en este tipo de series y películas es el poder omnímodo del médico a la hora de diagnosticar y curar las enfermedades. Algo de esto hemos contemplado en "El Dorado", cuando el Doctor Miller es capaz de diagnosticar que una bala se ha alojado cerca de la médula espinal del protagonista, por lo demás completamente asintomático desde el punto neurológico.



martes, 20 de septiembre de 2022

M, EL VAMPIRO DE DUSSELDORF

 

Recientemente, nuestro interés por "M, el vampiro de Düsseldorf" (Fritz Lang, 1931) se ha reavivado por la coincidencia de dos casualidades: la proyección y posterior coloquio de "El cebo" (Ladislao Vajda, 1958) en el programa "Classics" de José Luis Garci en Trece TV y la lectura de "Prefiero M y otras pasiones cinéfilas" (Noemi Guillermo, 2021).

La doctora Noemi Guillermo, dermatóloga, filóloga, devota de Lang y experta en cine clásico, participó en la tertulia sobre este filme del cineasta español de origen húngaro que desarrolló su prolífica carrera en media Europa.

Ambas películas se se relacionan en cuanto al retrato de dos despiadados psicópatas asesinos en serie, con una fijación especial por las víctimas infantiles, tal vez el crimen más execrable de cualquier homicida, máxime cuando además coinciden en dichos asesinatos connotaciones pedófilas.

Peter Lorre es Hans Beckert en "M, el vampiro de Düsseldorf"

Por supuesto nos estamos refiriendo a los repulsivos Hans Beckert (Peter Lorre) y Schrrot (Gert Fröbe): el primero de aspecto anónimo y untuoso, con sus característicos ojos saltones capaces de transmitir el terror y la desesperación con apenas una mirada; el segundo ciclópeo y ladino, el ogro del bosque, el hombre de las marionetas del guiñol y las trufas de chocolate con forma de erizo empleados para embaucar a sus indefensas víctimas.

Gert Fröbe es Scott en "El cebo"

Precisamente esta caracterización suya tan particular de la maldad, le sirvió para que los productores de "Goldfinger" (Guy Hamilton, 1964) eligieran a Gert Fröbe para encarnar a uno de los bellacos por antonomasia de la historia del cine, Auric Goldfinger, encarnizado rival del mítico agente secreto James Bond (Sean Connery).

En "El cine y las enfermedades mentales" (Danny Wedding, Mary Ann Boyd, Ryan M.  Niemiec, 2005) existe un capítulo dedicado a la violencia y el maltrato físico y sexual, donde califican como psicópata sexual asesino de niñas pequeñas al protagonista de "M, el vampiro de Dusseldorf".

Para el filósofo, sociólogo y psicólogo francés Michel Foucault, la categoría de "anormal" resulta de fundir tres grupos de distintos orígenes: el monstruo humano, el "incorregible" (individuos gravemente inadaptados a instituciones como la escuela, el ejército o el trabajo) y finalmente el onanista.

Para este autor, "la doble figura del transgresor sexual y el antropófago van a cubrir todo el siglo XIX, extendiendo su sombra sobre el XX. los encontraremos en los confines de la psiquiatría y del derecho penal, dando su dimensión a esas figuras de la criminalidad: Vacher en Francia, el Vampiro de Düsseldorf en Alemania y Jack el destripador en Inglaterra".

¿Quién es un psicópata sexual?

Generalmente, entendemos que una persona se comporta como un psicópata cuando su conducta social es irresponsable, violando e ignorando los derechos de sus prójimos. Incapaces de distinguir entre lo cabal y lo errado, no demuestran empatía ni remordimiento por sus actos dañinos.

La definición más amplia de un psicópata sexual incluye a todos aquellos individuos diagnosticados de psicopatía y que cometen delitos sexuales. Este tipo de delitos atenta contra la libertad  y la integridad sexual de una persona.

Es necesario aclarar que no todos los delincuentes sexuales son psicópatas, si bien entre los violadores y asesinos múltiples de mujeres la mayoría suelen serlo.

Las agresiones sádicas suelen ser también cometidas por delincuentes sexuales psicópatas.

Los pedófilos con alto grado de psicopatía y baja inteligencia suelen ser criminales reincidentes.


Cartel de "Jack el Destripador" (John Bram, 1944), uno de los retratos del  asesino en serie probablemente más famoso de la historia del cine

Con ciertas particularidades, Hans Beckert (Peter Lorre) y Schrrot (Gert Fröbe) presentarían rasgos característicos de un psicópata sexual:

  • Consciencia de su actividad criminal. Saben lo que quieren hacer y lo hacen, a pesar de que pudiéramos deducir lo contrario considerando las desesperadas declaraciones de Beckert ante el improvisado tribunal formado por rufianes y mendigos en el film de Fritz Lang.
  • Planificación de su delito, eligiendo a las víctimas, la manera de aproximarse a ellas para embaucarlas y la selección del lugar donde culminar sus crímenes.
  • Modus operandi, que se repite en cada acto criminal.
  • Doble vida, consiguiendo vivir de manera oculta como ciudadano anónimo en el seno de la comunidad donde perpetra sus abusos y dominaciones.
  • Comportamiento compulsivo para la obtención de placer sexual provocando el sufrimiento de las víctimas, vejándolas mientras que ejercen sobre ellas el control más absoluto.
  • Suelen estar integrados socialmente, dotados de una inteligencia superior y ser más despiadados que los otros delincuentes sexuales no psicópatas.
En "M. El odio social: notas sobre el film de Fritz Lang" (Miradas de Cine - José F. Montero, 2016), nos situamos ante el retrato de un psicópata al que le resulta imposible huir de sí mismo, trágicamente escindido (su primera imagen lo muestra mirándose al espejo de forma interrogativa), paradigma de una sociedad en que el afloramiento de sus más oscuros fantasmas va a llevar en poco tiempo a uno de los mayores desastres recientes de la Humanidad"...


Sin embargo, por sus declaraciones en el sótano ante el improvisado tribunal popular formado por mendigos, delincuentes y prostitutas, también hay quien defiende que Hans Beckert podría padecer un
trastorno bipolar. Atenazado por sus remordimientos, el asesino de niñas esgrime desesperadamente en su defensa la influencia de un demonio interior ("una voz, un fuego") que le impulsa a cometer tan atroces actos. 

CINEFILIA

"El asesino de Düsseldorf" (Robert Hossein, 1965), con guión y papel protagonista a cargo del propio director, es una coproducción franco-ítalo-española inspirada en los crímenes cometidos por el asesino en serie Peter Kurten, un obrero taciturno e inquilino moderno, cuya presencia, sin embargo, intranquiliza a su patrona. El comisario Montberg (Roger Dutoit) será el encargado de investigar sus fechorías y el responsable de su detención.



EL CASO EDMUND KEMPER

Los psicópatas en general han representado (y continúan haciéndolo) un filón para la industria cinematográfica. El morbo vende entradas y genera ingentes beneficios económicos. Tristemente, y para ventura de los guionistas, la realidad suele superar a la ficción. 

Como en el caso del gigantesco Edmund Kemper, 2.06 metros de estatura y más de 120 kilos de peso, popularmente conocido como "el asesino de las colegialas", que cometió las mayoría de sus atrocidades en la década de los 70, protagonista de varios documentales y series de ficción. Es uno de los asesinos en serie estadounidenses analizado en la galardonada y perturbadora serie televisiva de Netflix "Mindhunter" (2017-2019), interpretado eficientemente por el actor Cameron Britton.


Desde temprana edad, Kemper comenzó a mostrar rasgos de psicopatía, torturando y matando animales, realizando retorcidos ritos sexuales, decapitando y desmembrando a las muñecas de sus hermanas, así como planificando los asesinatos de sus profesores y conocidos.

Su infancia y adolescencia transcurrieron anormalmente. Su propia madre le obligaba a dormir en el sótano, por miedo a que violara a sus hermanas, mientras lo alimentaba con cabezas de pescado. A los 15 años asesinó a tiros a sus abuelos, por lo que fue internado en el hospital estatal, donde gracias a su elevado coeficiente intelectual (140) y sus dotes de seducción, logró hacerse amigo y ayudante de su propio psicólogo


Cameron Britton es Edmund Kemper

Cumplida su condena, retornó al hogar materno en Santa Cruz (California), para trabajar en el Departamento de Obras Públicas y Transporte. Entre 1972 y 1973 asesinó a varias estudiantes que conocía en las autopistas. Después las trasladaba a zonas rurales abandonadas para matarlas a cuchilladas, a tiros o asfixiándolas.

Consumadas sus atrocidades, trasladaba los cadáveres a su propio domicilio, donde practicaba la necrofilia y posteriormente desmembraba los cuerpos, que de esta manera enterraba o arrojaba a los barrancos.

Para culminar su carrera como psicópata sexual, en abril de 1973 asesinó a su madre a martillazos, mientras dormía. Decapitó el cadáver y utilizó la cabeza como diana y objeto sexual. Devoró varias partes de los despojos, durmiendo durante 4 noches junto a los restos en putrefacción. Finalmente, invitó a casa a una de las mejores amigas de su madre para estrangularla.

Kemper se entregó a la policía, confesando su necrofilia y canibalismo. Y aunque alegó enajenación durante su enjuiciamiento, fue condenado a cadena perpetua por 8 cargos de asesinato. Actualmente cumple condena en la Prisión Estatal de Vacaville (California).

EL CASO PETER KÜRTEN

Este psicópata sexual, inspirador del protagonista de "M, el vampiro de Düsserdolf", compartía las mismas características con Edmund Kemper y la larga triste lista de otros asesinos en serie: despiadados, consciencia criminal plena, planificación de sus delitos, modus operandi, doble vida y sadismo.

En la década de los 70 cometieron la mayoría de sus crímenes un grupo de psicópatas y asesinos en serie que sembraron el terror entre la sociedad estadounidense: al anteriormente mencionado Edmund Kemper se unieron Ted Bundy, David Berkowitz ("el hijo de Sam"), John Wayne Gacy ("el payaso asesino") y el misterioso "asesino del Zodíaco", de los que también se han ocupado el cine y la televisión.

Una terror colectivo parecido se vivió en Alemania durante la década de los años 20, con motivo de las actuaciones de una serie de asesinos múltiples como Carl Grossman, que confesó haber matado a más de 50 mujeres, Karl Denke, "el caníbal de Ziebice", que llevaba un macabro registro de sus víctimas y de las que conservaba restos conservados en salmuera, Fritz Haarmann, "el carnicero de Hannover", ejecutado por haber eliminado a unos 40 adolescentes, al limón con  su amante Hans Grans.

Tal vez estos psicópatas pudieron servir de fuente de inspiración para Fritz Lang, un ávido lector de las crónicas de sucesos, a la hora de concebir al protagonista de "M, el vampiro de Düsseldorf", y que inicialmente se iba a llamar "Asesinos entre nosotros", la película favorita de este genial cineasta. 

Además, fue la primera cinta sonora que dirigió, la penúltima de sus películas alemanas y el debut en la gran pantalla del excepcional Peter Lorre.

Reacio al cine sonoro, precisamente supo Fritz Lang explotar el sonido en su primera cinta sonora, junto al silencio y la música: inolvidable el empleo del fragmento prestado de "Peer Gynt"(Edvard Grieg, 1875), "En la gruta del rey de la montaña", verdadero e inquietante leitmotiv de este film.

Pero quizás sería la trayectoria criminal de Peter Kürten, el más cruel y despiadado de todos estos homicidas, la acción promotora del guión escrito por Lang junto a su entonces esposa, Thea von Harbou, tras leer el artículo original de Egon Jacobsohn.

El matrimonio acudió en varias ocasiones a la comisaría de policía de la Alexanderplatz en la procura de datos sobres las nuevas  técnicas de investigación de los expertos policiales y detalles de las carreras de los criminales.


Fritz Lang y Thea von Harbou

A principios de 1930, el departamento de policía de Düsseldorf publicó un boletín especial sobre el asesino múltiple que aterrorizaba a la población, con un modus operandi tan heterogéneo que incluso hizo pensar a los expertos que se enfrentaban a diferentes criminales.

"El vampiro de Düsseldorf" se tocaba un característico sombrero y escribía cartas a los periódicos.


Peter Kütten (1883-1931)

Dotado de una prodigiosa memoria selectiva, capaz de recordar los más mínimos detalles de sus salvajadas, Kürten fue entrevistado tras su arresto por el eminente psicólogo y profesor Karl Berg, al que desveló los detalles pormenorizados tanto de los crímenes que se le atribuían como de otros que no. Todo esta información le serviría al doctor para escribir su "Der sadist" (1938).


Peter Kürten nació  en 1883 en el seno de una miserable familia numerosa de Colonia-Mullheim, siendo el tercero de 13 hermanos. Su padre era un alcohólico violento que forzaba a su mujer en presencia de su extensa prole. Pronto el joven Kürten seguiría su perverso ejemplo.

Su padre fue encarcelado durante 3 años por abusar de su hija mayor; y el futuro psicópata sexual sustituyó a su progenitor en tan repugnante e incestuosa relación. Por aquellos años, liquidó a dos compañeros de clase, permitiendo que se ahogaran en el río.

Cuando la familia se mudó a Düseldorf comenzó a torturar y matar perros, junto a otros animales como ovejas y cabras, a las que apuñalaba mientras practicaba bestialismo con ellas. Enseguida pasó del sadismo con animales a las personas, después de haberse relacionado con una prostituta masoquista que le doblaba la edad.

Durante 8 años permaneció en prisión, experiencia nefasta para su futuro, puesto que entendió que sus crímenes posteriores eran la manera de saldar sus cuentas pendientes contra el resto del mundo. Nunca sintió el más mínimo remordimiento ni pensó que su conducta era dañina.


Hans Beckert (Peter Lörre) y una de sus pequeñas víctimas

Continuó sobreviviendo gracias a los robos cometidos entre condena y condena. Hasta que en 1913, en Colonia, cometió una atrocidad que despertaría su avidez por la sangre: el degollamiento de Christine Klein, una niña de 10 años que dormía plácidamente en la primera planta de una taberna, propiedad de su padre, Peter Klein. Al día siguiente se desplazó al lugar del crimen, cumpliendo esa máxima de que el asesino siempre regresa al escenario de sus fechorías.

Posteriormente, y durante un tiempo, limitó su actividad criminal a provocar incendios, atacar a personas y a la violación y asesinato de una mujer, cuyo cadáver nunca llegó a ser localizado.

Tuvo tiempo de casarse con una mujer a la que verdaderamente respetaba y amaba, hasta que en febrero de 1929 se encontró el cuerpo medio quemado con petróleo de la pequeña Rosa Ohliger, cuyo corazón había sido atravesado por 13 puñaladas, mientras su ropa estaba mancha de semen, ocultando otra salvaje puñalada en su vagina.

Poco tiempo después asesinó a Rudolph Scheer, un mecánico de 45 años al que despachó con una veintena de puñaladas en la cabeza y el cuello. Nuevamente sintió la necesidad de retornar al lugar del asesinato.

En agosto de 1929, se acercó a dos hermanastras en el pueblo de Flehe, entonces en fiestas. En aquel lugar estranguló y degolló primero a la más pequeña, Gertrude Hamacher, de 5 años de edad, para después retocarle el cuello y decapitar a la mayor, Louise Lenzen, de 14 años.

Conocedor de los crímenes del archiconocido psicópata sexual Jack el Destripador, perpetró diversos ataques ataques indiscriminados, violando y matando a las jóvenes Ida Reuter y a Elizabeth Dorrier.

En noviembre de 1929 envió una carta a la policía, que le buscaba desesperadamente, revelando el lugar donde había depositado el cadáver de Gertrude Albermann, de 5 años, acuchillado 35 veces.

Recordemos el episodio de la carta a la policía y los medios de comunicación se encuentra presente en "M, el vampiro de Düsseldorf", siendo la escritura con un lápiz rojo uno de los indicios fundamentales para descubrir al asesino.

Finalmente, el 24 de mayo de 1930, la señora Kürten acudió a la policía para denunciar a su esposo, poniendo fin a su horripilante carrera criminal, cumpliendo la recomendación del propio asesino, para que así ella pudiera cobrar la sustanciosa recompensa ofrecida por su cabeza. 

Juzgado y condenador un jurado popular, fue guillotinado el 2 de julio de 1931, dos meses después del estreno de la película de Fritz Lang.


Durante sus interrogatorios parecía disfrutar del horror que provocaba en su entorno. Confesó que solía beber sangre de sus víctimas, de ahí el apoyo de "el vampiro de Dusseldörf". Su cabeza fue embalsamada en un intento de conocer las anomalías que habían provocado semejante cadena de crímenes y asesinatos.

Hoy en día, cortada por la mitad, figura entre los macabros objetos de la colección del museo Ripley´s Believe It or Not! en Wisconsin Dells (EEUU).


La persecución de Hans Beckert se desencadena por dos colectivos bien distintos: por una parte la policía, dirigida por los inspectores Groeber (Theodor Gross) y Lohmann (Otto Wernicke), con sus particulares y discutibles métodos de investigación; por otra parte, el crimen organizado, a semejanza de la "Bolsa de los mendigos" que realmente existió en Berlín, hostigados por la telaraña policial tejida para capturar al asesino, y que decide emprender una cacería paralela empleando a los maleantes y mendigos de la ciudad, una especie de patrullas ciudadanas que más tarde fueron utilizadas por los nazis (y otras dictaduras) para sembrar el terror e imponer su ley.

Simplemente recordar aquí que el título de esta película iba a ser "Asesinos entre nosotros", quizás modificado a la postre para no despertar la suspicacia de los líderes del partido Nacionalsocialista Obrero Alemán (NSDAP).


El linchamiento del delincuente al margen de la justicia ordinaria es un tema reiterado en "Furia" (1936), el primer film americano de Fritz Lang, protagonizado por el inolvidable Spencer Tracy como Joe Wilson, un hombre sólo ante el peligro, tal y como se encontró el mismo actor dos décadas más tarde en "Conspiración de silencio" (John Sturges, 1955), al encarnar al veterano manco John J. Macreedy, encarado frente a la comunidad inexplicablemente hostil de Black Rock.


En su libro "Poner el dedo en la llaga: moral, política y derecho en el cine de Fritz Lang"  (José Antonio Gómez Garcia, 2019), del profesor de Filosofía Jurídica de la UNED, el Capítulo V está dedicado a "M, el vampiro de Düsseldorf".

En este film, Fritz Lang parece difuminar las distancias existentes entre los correcto y lo incorrecto, entre el mundo legal e ilegal, donde el Estado pierde el monopolio de la violencia para defender los intereses de la ciudadanía. En este aspecto, la escena del proceso popular en el sótano contra el asesino, y la supuesta identificación del criminal por parte de un ciego, que afirma reconocerlo perfectamente, resultan paradigmáticos.

La acusación popular demanda la pena capital para el asesino en serie, basándose en su propia confesión y autoinculpación. Sin embargo, su improvisada defensa propone su entrega a las autoridades para ser juzgado y recluido en un manicomio o en un hospital. De esta manera, como el asesino actúa en contra de su voluntad, no sería responsable de sus crímenes, y por lo tanto no imputable.

Podemos leer en "Tomás Nevinson" (Javier Marías, 2021), la novela póstuma de su excepcional trayectoria literaria: "es así como obran las mafias, incapaces de perdonar una falta o una deuda mínimas para que no haya un mal precedente, para que todos comprendan que nunca se puede ser irrespetuoso con ellas, que no se les puede robar o mentir ni traicionar, que se las ha de temer. Y así es como también actúan el Estado y su justicia, a fin de cuentas, con su ceremonia y su solemnidad, o sin ellas cuando es preciso y todo se ha de hacer en secreto: ahuyentan el delito de otros, los disuaden mediante la condena del osado que los precedió"...


Gustaf Gründgens es Der Schränker

El fascinante personaje de Der Schränker (Gustaf Gründgens), algo así como el apalancador de cajas fuertes, una alegoría del nazismo caracterizado con su amplio abrigo de cuero y tocado con un bombín, tras haber movilizado a los bajos fondos berlineses para capturar al psicópata asesino, preside el tribunal popular encargado de juzgarlo y condenarlo.

Coincidencias de la vida, después de haber coqueteado con la izquierda política, gracias a su representación de Mefistófeles en "Fausto" de Goethe, Gründgens se granjeo la admiración del Hermann Goering, siendo propuesto como Director del Teatro Estatal de Prusia, para convertirse en el representante oficial de la Alemania nazi sobre los escenarios.


Podríamos concluir, sin miedo a equivocarnos, que "M, el vampiro de Dusseldorf" es una lúcida reflexión sobre los esquivos conceptos relacionados con el orden, la ley y la justicia, temas que continuarán obsesionando a Fritz Lang a lo largo de su prolífica cinematografía, incluyendo "Más allá de la duda" (1956), film postrero de su etapa norteamericana.

Como podemos leer en "Monstruos que huyen, monstruos que persiguen, monstruos que observan", más que un alegato contra los nazis, esta película representa una inmisericorde vivisección de los peligros de las masas cuando irremisiblemente colapsan tras hallarse sometidas a situaciones extremas.