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lunes, 21 de mayo de 2012

EL GABINETE DEL DR. CALIGARI



"Lo que mi prometida y yo hemos experimentado es todavía más sorprendente que la historia que me usted me ha contado..."


A principios de los 80 el grupo musical Gabinete Caligari, icono representativo de la Movida musical madrileña, escogió el nombre de su formación en homenaje a uno de los grandes hitos en la Historia del Séptimo Arte.



Cinéfilos y especialistas reconocen sobradamente los méritos de "El gabinete del Dr. Caligari" (Robert Wiene, 1919), pináculo de la cinematografía expresionista alemana estructurado a partir de un perturbador guión obra de Hans Janowitz y Karl Mayer; al parecer, estos autores se inspiraron en un extraño asesinato perpetrado en Hamburgo, en 1913.

La mutua admiración profesada hacia Paul Wegener, que en 1914 ya había realizado su primera versión de "El Golem" junto a Henrik Galeen, las traumáticas sesiones terapéuticas sufridas por Mayer a manos de un psiquiatra militar durante la Gran Guerra, añadidos al caldo de cultivo sociocultural existente en la Alemania derrotada tras la Primera Guerra Mundial, propiciaron que los guionistas presentaran su proyecto inicial al prestigioso productor Eric Pommer, que quedó impresionado por la obra. En un principio, Pommer pensó en Fritz Lang para dirigir la película, pero al encontrarse éste comprometido en otras empresas, se decidió por Wiene. 

El expresionismo como corriente artística general, tuvo su apogeo en Alemania durante los primeros años de la República de Weimar. Se caracterizó por la deformación intencionada de la realidad en un intento de expresar los sentimientos subjetivos del autor sobre el hombre y la naturaleza; de esta manera, primó la afectividad sobre la descripción de la realidad, un hecho que resulta tanto más llamativo en cuanto fue aplicado a un arte, el cine, que se basa en una serie de fotografías dotadas de movimiento.



Los descabellados y angulosos escenarios de Hermann d´Warmm, levantados sobre bastidores y pesados lienzos, decorados con trazos abruptos, convulsos y retorcidos, el magistral manejo del claroscuro de Karl Freund, el maquillaje, cadavérico, especialmente llamativo en la joven protagonista Jane Olsen (Lil Dagover), esas profundas ojeras que hunden, aun más si cabe, la profunda mirada en el rostro de los personajes, y la inquietante banda sonora, conforman una atmósfera asfixiante que todavía hoy en día provoca desazón en el espectador.



Lil Dagover es Jane Olsen, "la novia cadáver"...

Desde la perspectiva estrictamente formal, la información cinematográfica y precisa que alberga el siguiente vínculo convierte en innecesaria cualquiera de nuestras palabras:



Pero, desde el punto de vista médico, ¿qué interés podría tener esta película?

Vayamos por partes...

LA REPRESENTACIÓN DEL MÉDICO.

Paradójicamente el retrato cinematográfico del médico interesa más al espectador cuanto más distorsionado se representa. De los dos extremos de esta desfiguración tenemos abundantes ejemplos.

Por una parte, el mad doctor, el científico perturbado convertido en una amenaza para sí mismo, como el Dr. Jekyll, o para la sociedad, donde el arquetipo pudiera ser el Dr. Frankenstein, si bien los límites entre el daño individual y colectivo suelen quedar difuminados en la mayoría de los filmes. En ambos casos, Los principios éticos de la beneficencia y la no maleficencia brillan por su ausencia.


Por otra parte, los melodramas categorizados como cine edificante suelen centrarse en médicos abnegados y protagonistas de grandes descubrimientos, si bien recientes fenómenos mediáticos como el Dr. House han conseguido que determinados galenos resulten inclasificables...


Hugh Laurie es el Dr. House

La lista de directores que han elegido a un médico para protagonizar alguna de sus obras es extensa: Kurosawa, Mankiewicz, Losey, Trumbo, Buñuel, Truffaut, Scola, Forman, Vidor, Huston, Ford... 

Si se nos permite, y para los que quieran profundizar en estas cuestiones recomendamos dos libros:
  •  "Médicos en el cine: dilemas bioéticos: sentimientos, razones y deberes" de Diego Gracia y Sagrario Muñoz (Editorial Complutense, Madrid 2006).
  • "Cien médicos en el cine de ayer y hoy" de Ernesto Pérez Morán y Juan Antonio Pérez Millán (Ediciones Universidad de Salamanca, Salamanca 2008).


BREVES NOTAS SOBRE LA HISTORIA DE LA MEDICINA.

Sigmund Freud escribió en 1900 "La interpretación de los sueños", basándose en su autoanálisis y en sus propias investigaciones.


En este aspecto no es de extrañar que los guionistas y el director de "El gabinete del Dr. Caligari" hubieran sido influenciados por las teorías del denominado padre de la Psicoanálisis, y en este caso concreto, por las turbulentas relaciones existentes entre el inconsciente y los deseos reprimidos.

También sería posible que la confesa fascinación de Mayer y Janowitz por "El Golem", la narración original de Gustav Meyrink, en la que un rabino de Praga es capaz de insuflarle vida a un gigante de arcilla para ponerlo a su servicio, determinara su particular versión del sonámbulo Cesare (Conrad Veidt), un autómata que actuaría a las órdenes del maléfico Dr. Caligari (Werner Kraussprivado de toda voluntad.


El médico alemán Franz Mesmer (1734 - 1815), descubridor del llamado magnetismo animal, fue el primero en describir la capacidad curativa de la sugestión. En 1778 llegó París con la fama de un terapeuta milagroso, leyenda que él mismo contribuía a engrandecer mediante una forma de trabajar fastuosa y teatral. Por cierto, existe una referencia a este peculiar galeno en la ópera de Mozart "Cosi fan tutte"...


La cuba de Mesmer

Estudioso de las técnicas de Mesmer y de su discípulo Charles Lafontaine (1803 - 1892), empeñado en descifrar las supuestas bases científicas de la hipnosis, el neurocirujano escocés James Braid (1795 - 1860) logró importantes avances en este campo; indudablemente, en sus primeros tiempos, probablemente compartieron escenario con atracciones de feria como la del Dr. Caligari y Cesare... Si bien en este film no queda demasiado claro que el Dr. Caligari empleara la hipnosis para vencer la voluntad de Cesare, dicha hipótesis tampoco sería tan descabellada...




Conrad Veidt es Cesare, el sonámbulo

Para completar este apartado, sabemos que el sonambulismo es una parasomnia, un trastorno del sueño en el cual el sujeto que lo padece es capaz de realizar mientras permanece dormido actividades motoras que no requieran demasiado esfuerzo. Al igual que la hipnosis, este tipo de comportamiento ha llamado poderosamente la atención en el mundo del arte, especialmente en el teatro, la ópera y el cine, como en el caso que hoy nos ocupa.

Aunque dicho trastorno ha estado siempre presente en la historia de la humanidad, fue el polifacético Barón Karl Ludwig von Reichenbach (1788 - 1869) el encargado de realizar los primeros experimentos con el sonambulismo.




Werner Krauss es el Dr. Caligari

Francis (Hans Feher) uno de los protagonistas del film, rebuscando entre los papeles que el pérfido Dr. Caligari custodiaba en su siniestro gabinete, descubre un antiguo tratado, un estudio sobre el sonambulismo "impreso" en la Universidad de Uppsala (Suecia) en 1157 (¡la imprenta moderna data de 1440 gracias a Johannes Gutenberg!). 

El libro describía las andanzas de un monje llamado Caligari, quien en 1093 viajaba por la aldeas del norte de Italia acompañado por un sonámbulo, Cesare, que era transportado ausente en un vasto cajón de madera, en forma de ataúd. 

El Golem, el Monstruo de Frankenstein, Cesare, La Momia, los arquetípicos zombies de George A. Romero... todos ellos emparentados en la historia del cine y de la literatura por ser personajes especialmente creados para aterrorizar, para helar la sangre en nuestra venas mostrándonos el miedo a perder la propia cordura, a ser incapaces de controlar nuestras pensamientos, sentimientos y acciones.



EL MÉDICO.

Destacábamos anteriormente la fascinación provocada por la figura del científico perturbado en cineastas y espectadores, en este caso un médico. A medida que avanza el film descubrimos que el supuesto Dr. Caligari es el director de un sanatorio psiquiátrico. Este personaje inspiró al cineasta Fritz Lang para crear su famoso Dr. Mabuse, un criminal y asesino especializado en camuflaje e hipnotismo.



Tomando como punto de partida la novela homónima del escritor luxemburgués Norbert Jacques (1880 - 1954) y auxiliado por su esposa Thea von Harbou, Lang escribió el guión de "El Dr. Mabuse" (1922) el primer film de una extensa y popular saga de inolvidables secuelas.

CINEFILIA.

En determinadas escenas de este film, especialmente en aquellas rodadas en la supuesta feria de Holstenwald, observamos a un pequeño mono cautivo sobre el organillo del buhonero, objeto de las chanzas inmisericordes del público. La controvertida relación cinematográfica entre simios y humanos ha sido objeto de otra entrada en este mismo blog, "El planeta de los simios"...

También contemplamos la aparición fugaz de un enano del cual desconocemos si forma parte o no de las atracciones, un anticipo de la que años más tarde sería la idea central de otro de los hitos del cine de terror, "La parada de los monstruos" (Tod Browning, 1932)...

viernes, 2 de abril de 2010

PARIS, TEXAS



Un hombre deambula por el desierto, sin destino ni memoria, sin pasado y sin futuro. Ha terminado sus reservas de agua y tiene sed. Se acerca a un establecimiento que tiene la nevera repleta de cervezas frías. Pero el vagabundo prefiere devorar unos cubitos de hielo. A continuación, pierde el sentido y cae al suelo... Éste es el comienzo de "Paris, Texas" (Wim Wenders, 1984), una road movie que en nuestra humilde opinión constituye un film de culto y una obra magistral dentro de la historia más reciente del 7º Arte; estamos ante una coproducción franco - germana que resultó galardonada con la Palma de Oro en el Festival de Cannes de 1984, y que concentra varios elementos fundamentales para su éxito:

  • La dirección de la cinta a cargo de un alemán de Düsseldorf, con el alma dividida entre su verdadero origen y la acentuada admiración que profesa por el cine estadounidense. Exceptuando tal vez a mis admirados hermanos Coen, me costaría encontrar a algún cineasta norteamericano capaz de expresar con semejante clarividencia la esencia de esa Norteamérica profunda que se extiende entre Texas y California, practicamente un país y casi medio continente, vastas extensiones de padreras y desiertos (Chihuahua, Sonora, Mojave), polvorientos territorios apenas ayer recorridos por las caravanas de los pioneros y hoy en día surcados por interminables autopistas interestatales (como la mítica Route 66) y las líneas de ferrocarril.
Wim Wenders

  • La fotografía de Robby Müller, de una calidad soberbia, magistral tanto a la hora de expandir ante nuestra mirada infinitos horizontes, como en el detallado fotograma donde sutilmente encuadra a los personajes, inmortalizándolos en inolvidables retratos fílmicos liberados de cualquier innecesaria palabra.
Harry Dean Stanton como el taciturno Travis Henderson

  • El guión de Sam Shepard, un artista excepcional donde los haya: actor, director, dramaturgo, guionista, escritor, músico, poeta..., laureado con el premio Pulitzer y distinguido en varias otras ocasiones por su labor interpretativa.
Sam Shepard

  • El trabajo de los actores, en especial el de Harry Dean Stanton en el papel del atormentado y silencioso Travis Henderson, un hito en la dilatada carrera de este veterano actor. Capítulo aparte merece sin lugar a dudas, la bellísima Nastassia Kinski, la sugerente Jane Henderson imbuída en la volátil fragilidad que le proporciona su rubia cabellera de bote y aquel insinuante jersey rojo de cuello barco que dejaba al desnudo su espalda...
Nastassia Kinski

  • La banda sonora de Ry Cooder, todo un clásico, un monumento erigido sobre los acordes y la melodía de la guitarra slide inspirados en aquel viejo tema del bluesman Blind Willie Johnson, compuesto en 1927 con el título de "Dark was the night".



Desde el punto de vista médico, esta película narra la historia de un hombre enfermo, un paciente afectado por tres posibles patologías: la disociación, el insomnio y el alcoholismo.

TRASTORNO DISOCIATIVO


Mencionado anteriormente en otras entradas de este blog, en el meritorio libro "El cine y las enfermedades mentales", de Wedding, Boyd y Niemiec, se comentan las dificultades existentes entre los expertos a la hora de clasificar a las experiencias disociativas dentro de los trastornos psiquiátricos.

En el año 2000, la Asociación Americana de Psiquiatría estableció que la disociación supondría la separación de la conciencia con sentimientos, comportamientos, pensamientos o recuerdos de los hechos muy conectados entre sí. Una definición un tanto críptica.

Para que exista un trastorno disociativo stricto sensu es necesario que no exista ninguna lesión cerebral orgánica ni otras patologías psiquiátricas (esquizofrenia, trastorno por estrés postraumático...) que también cursan con síntomas de este tipo. En esta línea, existen cuatro trastornos disociativos principales:
  1. Amnesia disociativa.
  2. Fuga disociativa.
  3. Trastorno disociativo de la identidad.
  4. Trastorno de despersonalización.
Volviendo a la película, entendemos que Travis podría sufrir una amnesia y una fuga disociativas. En el primer caso, el protagonista es incapaz de recordar información personal crucial en su vida, en este caso un hecho traumático y estresante como la pérdida de su propia familia. Sin embargo, no parecer tener afectada su capacidad cognitiva, pudiendo recordar y procesar nuevas informaciones. El orondo Dr. Ulmer (Bernhard Wicki) es el encargado de prestarle los primeros auxilios cuando Travis se desmaya en el tugurio de Terlingua (Texas). Revisando sus pertenencias, el médico encuentra una nota con un nombre y un teléfono. Corresponden a Walter A. Henderson (Dean Stockwell), el hermano de Travis que reside en el Sun Valley de Los Ángeles (California) y que trabaja construyendo vallas publicitarias.

Dean Stockwell

Walter viaja hasta el desierto texano para hacerse cargo de su hermano, del que no recibía noticias desde hacía cuatro años. Travis parece haber enmudecido y apenas lo reconoce. Durante el viaje de retorno a casa, Walter trata de conocer qué es lo que verdaderamente ocurrió; años atrás, el protagonista pudo haber sufrido una fuga disociativa, emprendiendo una desesperada huída desde la caravana que compartía con su mujer Jane y su pequeño hijo
Hunter (Hunter Carson). Ahora es incapaz de recordar su propio pasado y parece confuso, incluso con su propia indentidad.

Poco a poco Walter va refrescando los recuerdos de su hermano. Le habla de Hunter, de casi 8 años, que está criando como si fuera su propio hijo y de su esposa Anne (Aurore Clement). A su vez, Travis le enseña la vieja fotografía de una parcela abandonada en París, un pueblo de Texas, que un día adquirió para construir allí su casa y su hogar.


A medida que la película avanza, cuando Travis vuelve a encontarse con Jane trabajando en un peep show de Houston, nos enteramos de cuál fue el acontecimiento desencadenante de la patología del protagonista. Una peligrosa mezcla de alcoholismo, celotipia, malos tratos e incomunicación entre una pareja muy dispar (ella era casi una adolescente) provocó la ruptura traumática y definitiva del matrimonio. Un día Travis se despertó medio envuelto en llamas. Sufrió quemaduras en ambas piernas mientras la caravana que les servía de hogar fue pasto del fuego voraz; Jane lo abandonó huyendo de él con el pequeño Hunter.



Considerando un hecho tan dramático, podríamos considerar también la hipótesis de un trastorno por estrés postraumático en la génesis del trastorno mental de Travis. La incapacidad para recordar el golpe emotivo, la restricción de la vida afectiva, el pesimismo, la inhibición comunicativa y el insomnio persistente son síntomas que Travis muestra en esta película.

INSOMNIO

Respecto al trastorno del sueño, observamos como el protagonista sufre un insomnio mixto, tanto de conciliación como de mantenimiento. Incapaz de dormir, durante las interminables horas nocturnas sustituye a su hermano al volante del automóvil, friega la vajilla o lustra los zapatos familiares mientras todos duermen. O simplemente deja transcurrir la noche observando desde la ventana del motel de carretera cómo la lluvia cae mansamente sobre el paisaje desolado.

ALCOHOLISMO

Señalábamos anteriormente un hecho llamativo: cuando Travis sediento entra en el bar de Terlingua rehusa beber cerveza. Solamente lo veremos tomando alcohol una vez que se reencuentra con Jane trabajando como chica de compañía en el poco recomendable local de Houston. Su propio hijo no es capaz de aguantar a su lado en la barra del bar y dedice marcharse para esperarlo en la camioneta.

Siguiendo el relato de Travis descubrimos que el abuso etílico desencadenó la celotipia y los problemas con su joven esposa...

ANECDOTARIO

Para regrasar a casa, en Los Ángeles, Walter y Travis deciden tomar un avión de la compañía Muse Air en el aeropuerto de El Paso. Travis tiene fobia a volar y finalmente los dos hermanos se bajan de la aeronave en plena pista de despegue. La película se filmó en 1984, justo antes de que la legendaria compañía aérea texana cambiara de manos para pasar a formar parte de TranStar Lines.

jueves, 3 de julio de 2008

MI IDAHO PRIVADO



"Dormir es una actividad en la que transcurre gran parte de nuestra vida. Aún no se ha descubierto animal alguno en cuya existencia no haya intervalos de intensibilidad. Sin embargo, hasta la fecha, ningún investigador ha hallado el origen, la causa de cambio tan grande, general y necesario; nadie sabe decir qué fuerza sume al cuerpo y a la mente en tan invencible letargo, o qué utilidad extrae el animal de esa cíclica interrupción de las facultades activas..."


Samuel Johnson, The Idler, 25 de noviembre de 1758


Extracto del libro: "Dormir y soñar. La mitad nocturna de nuestras vidas", de Dieter E. Zimmer.



A "Mi Idaho Privado" (Gus Van Sant, 1991) le han colgado muchas etiquetas, demasiados sambenitos. Road movie, film de culto, obra maestra del cine independiente, una de las mejores películas de cine gay...; podríamos decir que cuenta con tantos adeptos como detractores...




Posee además el aliciente extra de contar entre su reparto con dos iconos juveniles del Hollywood de los 90, ambos actores con nombres propios especialmente eufónicos, el malogrado River Phoenix y el deseado Keanu Reeves, todavía distante del estrellato que para él supuso el protagonismo en la saga iniciada con "Matrix" (Larry y Andy Wachowski, 1999).

Considerando la desamparada representación de unos jóvenes norteamericanos condenados a vivir huérfanos y desesperados a las mismas puertas del más opulento paraíso terrenal, sin suerte ni futuro alguno en esa tierra de promisión del millón de oportunidades, los personajes de "Mi Idaho Privado" me trajeron a la memoria a aquellos sucios pandilleros retratados por Francis Ford Coppola a principios de los 80, capitaneados en "La ley de la calle" (1983) por el macarrilla Rusty James (inolvidable Matt Dillon) o por el pringoso Ponyboy Curtis (C. Thomas Howell) en "Rebeldes" (1983).

La desaparición precoz de River Phoenix evoca determinadas similitudes con la de otros dos mitos de la cultura americana contemporánea:


  • Por una parte, su infancia transhumante, su afición a la guitarra, sus coqueteos con las drogas y su apariencia desastrada le aproximan a la atormentada figura de Kurt Cobain, líder del grupo de rock "Nirvana", buque insignia del movimiento grunge. Cobain nació en el estado de Washington y fue encontrado muerto en su casa de Seattle el 5 de abril de 1994. Contaba 27 años de edad y se sospecha que se suicidó mediante un disparo de escopeta en la cabeza. River Phoenix era natural del estado de Oregón; murió en Los Ángeles el 31 de octubre de 1993, a los 23 años de edad, como consecuencia de una sobredosis de cocaína y heroína.



  • Por su truncada carrera como prometedor actor de cine, por su rubia cabeza, de cabellera alborotada, por su aspecto taciturno y esquivo, cuando observamos a River interpretando al narcoléptico Mike Waters no podemos evitar acordarnos del rebelde James Dean (¡que me perdonen los ortodoxos!). En algunas escenas de este film, River Phoenix también porta una cazadora roja..., pero en lugar de una camiseta blanca, la de River Phoenix es negra.



A pesar de que su argumento tal vez pueda resultar demasiado sencillo (dos jóvenes chaperos - Mike y Scott - en busca de un destino), esta película contiene imágenes de excepcional belleza (gracias a la eficiente dirección de fotografía del tándem John Campbell y Eric Alan Edwards), con los macizos de nubes transitando veloces de un lado a otro de la pantalla, esparciendo su volátil sombra por las vastas praderas del Oeste norteamericano. Las frágiles y decadentes casitas de madera, que de cuando en vez rompen la monotonía del paisaje, parecen sacadas de un cuadro hiperrealista de los que en un día pintó el genial artista Grant Wood.



"Gótico americano" - Grant Wood


También me gustaría destacar el original tratamiento fotográfico del desnudo en las escenas eróticas presentes en este film, como si se tratara de fotogramas capturados donde los actores permanecen por un instante estáticos en sus posturas sexuales: la escena del trío homosexual en el hotel "Family Tree" de Snake River (Idaho) entre Mike, Scott y Hans (Udo Kier) o la relación entre entre Scott y Carmella (Chiara Caselli) en la casa rural de la campiña romana.


A pesar de haber nacido en Kentucky, Gus Van Sant se ha sentido atraído frecuentemente por los espacios cinematográficos del Noroeste de los EEUU. Las lóbregas y desangeladas ciudades de Portland y Seattle han quedado convertidas en el escenario de algunas de sus obras ("Drugstore Cowboy"). Y a pesar de tanta grisura urbana, este director es capaz de extraer de la luz cierta angulada belleza.


River Phoenix se mete en la piel de Mike Waters, un chapero que sufre narcolepsia. Se trata de una enfermedad encuadrada dentro del grupo de las hipersomnias, caracterizada por la presencia de irreprimibles y bruscos accesos de sueño, que no suelen durar demasiado tiempo (a los sumo 15 minutos) y que pueden repetirse varias veces al día.


En determinadas ocasiones, el individuo que padece este trastorno se resiste ante la repentina irrupción del sueño, aunque también puede dormirse bruscamente, sin ni siquiera ser consciente de ello.


Existe otra serie de síntomas:

  • Cataplexia: pérdida repentina del tono muscular. En los casos leves, el paciente suele notar un aflojamiento en las extremidades inferiores, aunque puede seguir realizando actividades automáticas, como andar o comer. En los casos más graves, pueden llegar incluso a desplomarse sobre sí mismos, dejando caer al suelo cualquier objeto que estén manipulando en el preciso momento de la crisis.
  • Alucinaciones hipnagógicas: en general, se trata de imágenes muy desagradables, monstruosas, ruidosas, que el afectado vive con gran realidad.
  • Parálisis del sueño: por unos instantes, el enfermo no puede moverse ni articular palabra, aún cuando ya se ha despertado de su letargo.

Los accesos de narcolepsia suelen desencadenarse por emociones fuertes o intensas. Por ejemplo, en el film que nos ocupa, Mike se desploma en diferentes ocasiones: en la habitación de la mujer madura que había comprado sus servicios sexuales, justo antes del inicio de la relación, después de enfadarse con un extraño que se cruza en su camino, cuando huye de la policía por las desérticas carreteras de Idaho, cuando se pelea con su hermano (¿su padre?) Richard (James Russo), en un anónimo cuarto de hotel en Roma...


En la procura de su madre, Mike despierta en Roma, al calor de las porosas piedras de la Piazza del Popolo, justo enfrente de las iglesias gemelas de Santa Maria dei Miracoli y Santa Maria in Montesanto. Desde el feísmo arquitectónico y la tenebrosidad de Seattle y Portland, hasta la magnificente luz de la capital del mundo clásico, viajaron Mike y Scott. Entre la paz y el verdor de la campiña romana, uno encontrará el amor y la estabilidad. El otro, se mantendrá ingrávido, flotando perdido en el limbo de los sueños... "la ruta que nunca acaba, y probablemente va, alrededor de todo el mundo"...


Una ANÉCDOTA final: en una brevísima intervención (apenas unos segundos y dos líneas de diálogo) el joven del mostrador de Alitalia que atiende a Mike y Scott antes de que viajen a Roma es interpretado por un bisoño Jim Caviezel (casualmente también nacido en el estado de Washington), que en 2004 alcanzaría la fama interpretando el papel de Jesús en la controvertida "La pasión de Cristo", del actor y director Mel Gibson.