domingo, 11 de octubre de 2026

FRIDA

 


 - Amurallar el propio sufrimiento es arriesgarte a que te devore desde el interior"

- "Creían que yo era surrealista, pero no lo era. Nunca pinté mis sueños. Pinté mi propia realidad"

Frida Kahlo, en "Frida" (Julie Taymor, 2002)


La figura artística de Magdalena Frida Carmen Kahlo y Calderón (1907-1954), popularmente conocida como Frida Kahlo, ha trascendido desde los límites del personaje real, una vida constantemente atormentada por el sufrimiento y la enfermedad, hasta convertirse en un icono pop de la cultura mundial, y de la mexicana en particular.

DEL LIENZO AL CELULOIDE

Su producción pictórica, intrínsecamente ligada a la autorrepresentación y a los padecimientos psíquicos y somáticos, posee una naturaleza narrativa que desafía los límites del lienzo estático.

 
Es precisamente esta cualidad artística profundamente visual la que ha convertido su biografía en un fecundo territorio de exploración para el séptimo arte, desde el documental "Frida: naturaleza viva" (Paul Leduc, 1983), producción de bajo presupuesto y elevada calidad artística considerada obra maestra del cine poético y vanguardista, protagonizada por la actriz mexicana Ofelia Medina, pasando por "Frida" (Julie Taymor, 2002), la realización de Hollywood producida y protagonizada por Salma Hayek, hasta "Dos Fridas" (Ishtar Yasin Gutiérrez, 2018), el largometraje que explora la relación entre la pintora y la enfermera costarricense Judith Ferreto (María de Medeiros).


Inspirados por esta carismática artista mexicana se han realizado diversos documentales inspirados en su extensa correspondencia, sus diarios y en archivos fotográficos reales y auténticos, entre los que destacamos el excelente reportaje televisivo "The Life and Times of Frida Kahlo" (Amy Stechler, 2005), producido por Daylight Films, que contextualiza su vida a la par de los movimientos revolucionarios mexicanos.

"Frida - Viva la Vida" (Giovanni Troilo, 2019) constituye un periplo cinematográfico que alterna entrevistas con recreaciones artísticas del simbolismo de su obra pictórica.

Finalmente, el aclamado documental "Frida" (Carla Gutiérrez, 2024) destaca por la narración de la vida de la protagonista empleando exclusivamente sus propias palabras extraídas de sus diarios y sus cartas.


SUFRIMIENTO

Estas consideraciones pretenden analizar las diversas modalidades en que la cinematografía ha codificado y reinterpretado el mito global de Kahlo, dedicando especial atención a las íntimas relaciones entre su dilatada historia clínica (enfermedades, traumatismos, intervenciones quirúrgicas y abortos) con su obra plástica.

Frida Kahlo (1907-1954)

INFANCIA Y POLIOMELITIS

En 1913, con apenas seis años de edad, Frida contrajo poliomielitis, una enfermedad infecciosa aguda muy contagiosa causada por un enterovirus humano de serotipos 1, 2 y 3, más popularmente conocido como poliovirus, transmitido por via fecal - oral a través de agua o alimentos contaminados, o por contacto directo con la saliva o las secreciones nasales.

Afecta especialmente a niños menores de 5 años que no están correctamente vacunados. En el 70-75% de los casos, los infectados no manifiestan síntomas, si bien la forma abortiva cursa con fiebre, cansancio, dolor de cabeza, vómitos o molestias similares a las de un síndrome gripal.


Pero en el 1% de los casos existe una forma grave o paralítica, cuando el virus invade el sistema nervioso y destruye neuronas motoras, lo que se traduce en debilidad o parálisis flácida, habitualmente en las piernas, y que puede resultar mortal si afecta a los músculos respiratorios.

Décadas después, en personas que ya pasaron la enfermedad, puede aparecer un síndrome pospoliomielítico, que cursa con fatiga y debilidad muscular.

A principios del siglo XX, la poliomielitis en México era una enfermedad poco conocida, de carácter esporádico y frecuentemente confundida con otros padecimientos neurológicos. A diferencia de lo que ocurrió a mediados de siglo, cuando se transformó en una verdadera crisis de salud pública de carácter epidémico, las primeras décadas del siglo XX estuvieron marcadas por el subregistro y la falta de herramientas médicas

Durante las primeras dos décadas, los expedientes médicos eran escasos. Se sabe que el virus circulaba de forma silenciosa e infectaba de manera asintomática a gran parte de la población (lo que generaba anticuerpos naturales en los adultos). 

Uno de los casos documentados más antiguos de parálisis infantil en el país se rastreó retrospectivamente en 1912.

La polio afectó principalmente a su pierna derecha, que posteriormente quedó más delgada y aparentemente más corta que la izquierda. Frida tuvo que utilizar calzado ortopédico especial para compensar la diferencia.

Probablemente esta enfermedad tuvo en ella consecuencias tanto físicas como psicológicas. La cojera y el aspecto diferente de su pierna hicieron que otros niños se burlaran de ella llamándole "pata de palo".

CINEFILIA

En "Frida" (Julie Taymor, 2002) no abundan referencias explícitas a las secuelas de la polio en la artista, a la que contemplamos incluso corriendo y bailando en distintas escenas, hasta que la acción ha avanzado lo suficiente como para ver a la protagonistas junto a León Trosky ascendiendo por las empinadas escaleras de las Pirámides del Sol y la Luna, en el complejo arqueológico de Teotihuacán. 

La cojera de Frida a partir de este momento se hará mucho más evidente en la película.


Frida y su hermana menor Cristina

FRIDA Y TROSKY

Ambos se conocieron en 1937, cuando el líder revolucionario ruso se refugió en México como exiliado político, huyendo de la persecución de Stalin.

Y esta acogida fue posible gracias a la intermediación del pintor Diego Rivera, entonces un troskista convencido, que intercedió directamente ante el presidente Lázaro Cárdenas para obtener el asilo.


Frida se encargó de la acogida de Trosky y su esposa Natalia Sedova. Los recibió en el puerto de Tampico y los trasladó a Ciudad de México, donde se alojaron en la casa familiar de los Kahlo, la famosa Casa Azul de Coyoacán. Allí vivieron durante dos años bajo estrictas medidas de seguridad.

Poco después de su llegada, Frida y Trosky mantuvieron un romance, en la primavera de 1937. El veterano revolucionario, de 57 años de edad, quedó prendado por la belleza, inteligencia y rebeldía de aquella frágil artista de 29 años, que inició aquella relación como venganza por las constantes infidelidades de Diego Rivera.


Geoffrey Rush y Margarita Sanz son León Trosky y Natalia Sedova

LA ESPINA BÍFIDA

Algunos investigadores médicos han propuesto que Frida Kahlo podría haber padecido una anomalía congénita de la columna compatible con espina bífida, además de la poliomielitis. 

Esta interpretación procede principalmente de estudios retrospectivos y de referencias a radiografías y observaciones de sus médicos, si bien no existe una historia clínica completa que permita confirmar con absoluta seguridad el diagnóstico.


De la revisión de los historiales clínicos realizados por sus médicos de cabecera se puede deducir que Frida nació con esta afección oculta.

En 1930, las notas del Dr. Leo Eloesser registraban una disminución de la sensibilidad en la parte inferior de su cuerpo, lo que el facultativo atribuyó a una supuesta espina bífida.


Dr. Leo Rogers Eloesser (1881-1976)

Frida trataba cariñosamente a este afamado cirujano torácico estadounidense radicado en San Francisco como "mi querido doctorcito". Ambos mantuvieron una estrecha correspondencia entre 1936 y 1954.

El Dr. Eloesser la trató y aconsejó durante sus peores crisis de dolor en la columna vertebral y en diversas operaciones.

Como muestra de su profundo cariño y agradecimiento, Frida Kahlo pintó el "Autorretrato dedicado al Dr. Eloesser" en 1940, con su rostro serio adornado con flores que refleja la lealtad y el afecto que unió a ambos mientras ella estuvo en vida, y la corona de espinas rodeando su cuello, símbolo directo del sufrimiento físico y emocional que entonces la atormentaba.


Se cree que esta condición congénitanpudo contribuir, junto con las secuelas de la poliomielitis, a la dismetría de su pierna derecha (la cual era notablemente más corta y delgada). 

Sin embargo, los investigadores señalan que en sus cartas y testimonios no existían quejas de dolor crónico limitante asociado a esta afección antes de su accidente de adolescencia.


EL SÍNDROME DE LA COLA DE CABALLO

Revisiones diagnósticas recientes, como las realizadas por neurólogos especializados del Institut Guttmann de Barcelona, ratificaron la presencia de una espina bífida, si bien concluyeron que los dolores y síntomas sensitivos más severos de Frida Kahlo se explican mejor por el padecimiento de un síndrome de la cola de caballo (SCC) de origen traumático, una rara afección causada por la una lesión de las raíces nerviosas de la parte inferior de la médula espinal, en este caso derivado del posterior y catastrófico accidente de autobús, el cual interactuó con los problemas congénitos previos y las secuelas de la polio.

EL ACCIDENTE

A los 18 años, el aciago 17 de septiembre de 1925, Frida retornaba a casa desde la Escuela Nacional Preparatoria, donde había iniciado su instrucción con la firme intención de estudiar Medicina.

Iba acompañada por su entonces novio Alejandro Gómez Arias, a bordo de un frágil autobús de madera que fue arrollado por un tranvía, quedando completamente destrozado tras ser aplastado y hecho añicos contra un muro.

Como consecuencia de este terrible accidente, se dislocó el codo izquierdo y sufrió una luxación de hombro. Su columna vertebral de fracturó en 3 partes. Además padeció una fractura de clavícula, dos costales y tres pélvicas.

Su pierna derecha, previamente afectada por la polio, se fracturó en 11 fragmentos. Su pie derecho fue aplastado y dislocado.

Y una barandilla de hierro que se desprendió del techo le provocó una perforación abdominal con orificio de entrada en la cadera izquierda y salida por la vagina. Al respecto, la artista siempre comentaba que de esa manera tan brutal había perdido su virginidad.


Dibujo de la propia artista recreando su terrible accidente

Su cuerpo herido quedó cubierto de sangre y polvo de oro, derramado accidentalmente por un otro pasajero accidentado, un pintor decorador que lo portaba entre sus útiles de trabajo

A raíz de todas estas lesiones, Frida permaneció ingresada un mes en el hospital y pasó otros dos recuperándose en su casa. Después de esta dilatada convalecencia continuó experimentando fatiga y dolores crónicos en la espalda, las piernas y los genitales.

Los médicos y cirujanos de de su tiempo le practicaron múltiples operaciones quirúrgicas (por lo menos 32 a lo largo de su vida), le prescribieron corsés de yeso y de otros tipos, y la sometieron a diversos mecanismos de tracción y estiramientos.


Su lecho de enferma se convirtió en el lugar fundamental de su recuperación, pues allí postrada comenzó a pintar de manera sistemática.

Su madre colocó un espejo sobre la cama para que pudiera utilizarse a sí misma como modelo. De ahí surgiría una de las características más importantes de su obra: el autorretrato como exploración de su propio cuerpo.

DOLOR CRÓNICO Y PROBLEMAS NEUROLÓGICOS

Después del accidente Frida padeció un dolor crónico persistente, dificultades para caminar y largos períodos de reposo en cama. También utilizaba una silla de ruedas para moverse.

Estudios neurológicos retrospectivos han relacionado estos síntomas con una combinación de secuelas de la polio y de su politraumatismo, posible anomalías congénitas anteriormente mencionadas, lesiones en las extremidades, dolor neuropático y problemas circulatorios en la pierna y el pie derecho.

Todos estos diagnósticos deben considerarse con cautela, pues la documentación clínica que podría acreditarlos está incompleta, y algunas interpretaciones se han realizado a partir de radiografías, testimonios, pinturas de la artistas y otros registros hospitalarios.

LA CIRUGIA DE COLUMNA: NUEVA YORK 1946

El deterioro progresivo de su columna vertebral la llevó hasta Nueva York, donde fue sometida a una fusión espinal en el Hospital for Special Surgery por un equipo quirúrgico dirigido por el eminente cirujano ortopédico Dr. Philip Wilson, una autoridad mundial en cirugía reconstructiva de la columna.

En su correspondencia, Frida siempre describió a este especialista como maravilloso.


Dr. Philip Duncan Wilson (1886-1969)

Formado en la prestigiosa Escuela de Medicina de Harvard, durante la Segunda Guerra Mundial el Dr. Wilson organizó el Hospital Americano en Gran Bretaña, dedicado a prestar asistencia a los heridos en combate.

Posteriormente ejerció como director médico y cirujano jefe del Hospital for Special Surgery desde 1935 hasta 1955, transformando esta institución en un referente global de la ortopedia.

En junio de 1946, durante la delicada intervención quirúrgica, los cirujanos le colocaron a Frida una varilla metálica de 15 centímetros, y utilizaron un injerto de hueso extraído de su propia pelvis para soldar sus vértebras en cuatro niveles lumbares.

La artista permaneció ingresada durante más de 60 días. Después tuvo que utilizar un corsé de acero durante otros 8 meses.


Desafortunadamente, la operación no obtuvo el resultado esperado, y los dolores crónicos continuaron empeorando tras su regreso a México, especialmente para moverse y caminar. Hay también quien ha opinado sobre la posibilidad de que las vertebras fusionadas no fueran las correctas.


"La columna rota" (1944)

Estas traumáticas experiencias aparecen reflejadas especialmente en obras como "La columna rota" y "Árbol de la esperanza, mantente firme", con la salvaguarda de las diferencias entre las representaciones artísticas y los registros médicos literales.


"Árbol de la esperanza, mantente firme" (1946)

MÁS INTERVENCIONES QUIRÚRGICAS: 1950-1951

A comienzos de los años 50 la situación de Frida empeoró considerablemente, ya que pasó casi un año ingresando y saliendo del Hospital Inglés (también conocido como Sanatorio Cowdray), en la actualidad el Centro Médico ABC de Ciudad de México, tras haberse fusionado en 1941 con el Hospital Americano (fundado en 1886)

1923. Abre sus puertas el Sanatorio Cowdray en la calle de Mariano ...1.431 × 8651.431 × 865

Durante este período de tiempo le practicaron otras 7 operaciones en su columna. Además, sufrió graves problemas circulatorios en su pie derecho y tuvieron que amputarle dos dedos.

Los episodios de hospitalización se hicieron más frecuentes y prolongados, permaneciendo confinada en su lecho prisionera en incómodos corsés de yeso, que la obligaban incluso a pintar acostada.

PATOLOGÍA CIRCULATORIA

En la película podemos contemplar cómo la protagonista consume en exceso alcohol y tabaco. Su pierna derecha, afectada desde la infancia y posteriormente gravemente dañada por el accidente de 1925, fue desarrollando cada vez más graves complicaciones.

Estudios y registros posteriores desvelan problemas circulatorios y úlceras crónicas en su extremidad inferior derecha, especialmente en el pie, tal y como también refleja esta película.

En esta etapa, el Dr. Juan Farill (a veces escrito Farrill), desempeñó un papel sumamente importante en la vida de Frida. En la película está interpretado por el actor mexicano Roberto Medina.


El Dr. Juan Farill (1902-1973) junto a Frida Kahlo

Este eminente cirujano fue uno de los pioneros de la Ortopedia y Traumatología en México, convirtiéndose en el médico de cabecera de la pintora en sus postreros complicados días.

El Dr. Farill estudió en la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional (UNAM) entre 1919 y 1925, donde más tarde fue también docente.

Especialista en las patologías del sistema músculo-esquelético, él mismo padecía una condición física que le obligóa a utilizar muletas durante toda su vida.

Llegó a ser el Jefe del Servicio de Ortopedia del Hospital General de México (HGM), así como director del área de ortopedia en el Hospital Infantil de México (HIM)

En 1951 asumió el enorme reto de tratar los severos daños en la columna vertebral de Frida, realizándole siete intervenciones consecutivas. Tras una larga convalecencia, este especialista consiguió controlar el dolor de la artista como para permitirle volver a pintar.


Como muestra de agradecimiento, fue inmortalizado en el célebre cuadro "Autorretrato con el retrato del doctor Farill" (1951). 

Y apenas 8 días antes de morir, incluyó su nombre en su última pintura, "Naturaleza muerta. Viva la vida y el Dr. Juan Farill" (1954).

AMPUTACIÓN DE LA PIERNA DERECHA: 1953

Este punto crítico se alcanzó el 11 de agosto de 1953, cuando los médicos tuvieron que amputarle esta extremidad por debajo de la rodilla, como consecuencia de las graves complicaciones de una gangrena.

Para Frida esta fue una experiencia terrible y devastadora, tanto desde su experiencia física como psicológica. Finalmente, después de todas la vicisitudes atravesadas por las secuelas de la polio y del grave accidente, terminó perdiendo su pierna derecha.

Poseedora de una tenacidad increíble, aún así continuó pintando y participando en la vida social y artística de su entorno más cercano, hasta el punto de acudir en 1953 a una exposición suya individual en una ambulancia, postrada en una cama de hospital.

DOLOR, MEDICAMENTOS Y DETERIORO PSICOLÓGICO

El dolor crónico fue una constante en la vida de Frida Kahlo, especialmente durante buena parte de su vida adulta. Una vez más, sus cartas, sus diarios y sus pinturas reflejan hasta qué punto los padecimientos modificaron su identidad y su estado emocional.

Nuevamente los especialistas nos recomiendan prudencia, porque se ha especulado demasiado con patologías como la depresión, la ansiedad, la dependencia de analgésicos e incluso posibles intentos autolíticos, pero las fuentes históricas a menudo no permiten establecer diagnósticos concretos.

LOS ABORTOS

La película focaliza las tribulaciones padecidas por Frida en su tormentosa relación sentimental con el monumental muralista mexicano Diego Rivera (Alfred Molina). A lo largo de su matrimonio, la maternidad imposible se reflejó directamente en sus escritos y su obra pictórica.


Alfred Molina y Salma Hayek son Diego Rivera y Frida Kahlo

En este apartado, debemos considerar asimismo los graves destrozos internos provocado por el accidente de 1925, cuando un fragmento de un pasamanos metálico le atravesó la pelvis y el útero, perforando también las paredes vaginales, secuelas que mermaron seriamente su capacidad reproductiva.

Los tres abortos representaron un tremendo dolor emocional y un penoso estímulo creativo a lo largo de su existencia.


Diego Rivera (1886-1957)
Juan O’Gorman. Retrato de Diego Rivera, 1958. 
Temple sobre masonite 

El primer aborto tuvo lugar en 1930, transcurridos apenas unos meses de su primer embarazo. En este caso se produjo por indicación terapéutica, ya que el feto se encontraba mal posicionado y las anteriores fracturas pélvicas podían poner en peligro la vida de la madre.

El segundo aborto, sin duda el más traumático para Frida, se produjo en 1932 en Detroit mientras Diego Rivera trabajaba allí en unos murales. Esta vez fue un aborto espontáneo muy doloroso, que obligó a su hospitalización urgente. De esta terrible experiencia surgieron su famosa pintura "Hospital Henry Ford" y su único grabado conocido titulado precisamente "El aborto".


El tercer y último aborto se produjo en 1934, tras un nuevo intento de embarazo que minaría profundamente su salud física y emocional.

SUS ÚLTIMOS MESES Y FALLECIMIENTO

Durante 1954, el estado general de Frida era muy frágil y preocupante, si bien continuaban pintando regularmente, hasta que el 13 de julio de 1954 falleció en la Casa Azul, a los 47 años.

La causa fundamental de su muerte se atribuyó a una embolia pulmonar, aunque existen ciertas dudas históricas porque no se le practicó una autopsia. Esta circunstancia también ha nutrido diversas conjeturas sobre una posible sobredosis de medicamentos, que nunca se ha podido demostrar.

Y todo ello relacionado con el consumo de once pastillas para el dolor la noche previa a su muerte, rompiendo el protocolo de control por su enfermera, que controlaba estrictamente estas dosis, y que sólo tenía autorizado administrarle siete.


"Naturaleza muerta: vida la vida" (1954)
Es la última obra de Frida Kahlo, terminada apenas 8 días antes de su muerte.

LOS FÁRMACOS

En su historial clínico están documentados los siguientes:

Demerol®, cuyo principio activo es meperidina, un potente analgésico opioide sintético, consumido de forma recurrente en sus últimos años de vida. La adicción de Frida a esta droga está ampliamente documentada en su biografía y expedientes médicos.


Morfina, utilizada constantemente para intentar controlar el intenso dolor neuropático ocasionado por las lesiones espinales y la posterior amputación de su pierna derecha.

Alcohol y cannabis, que no siendo realmente medicamentos, eran sustancias a las que Frida recurría con frecuencia para aliviar su sufrimiento y depresión. El abuso de brandy, coñac, tequila y marihuana fueron paliativos adicionales que la evadían de sus tormentos físicos y psicológicos.