martes, 20 de septiembre de 2022

M, EL VAMPIRO DE DUSSELDORF

 

Recientemente, nuestro interés por "M, el vampiro de Düsseldorf" (Fritz Lang, 1931) se ha reavivado por la coincidencia de dos casualidades: la proyección y posterior coloquio de "El cebo" (Ladislao Vajda, 1958) en el programa "Classics" de José Luis Garci en Trece TV y la lectura de "Prefiero M y otras pasiones cinéfilas" (Noemi Guillermo, 2021).

La doctora Noemi Guillermo, dermatóloga, filóloga, devota de Lang y experta en cine clásico, participó en la tertulia sobre este filme del cineasta español de origen húngaro que desarrolló su prolífica carrera en media Europa.

Ambas películas se se relacionan en cuanto al retrato de dos despiadados psicópatas asesinos en serie, con una fijación especial por las víctimas infantiles, tal vez el crimen más execrable de cualquier homicida, máxime cuando además coinciden en dichos asesinatos connotaciones pedófilas.

Peter Lorre es Hans Beckert en "M, el vampiro de Düsseldorf"

Por supuesto nos estamos refiriendo a los repulsivos Hans Beckert (Peter Lorre) y Schrrot (Gert Fröbe): el primero de aspecto anónimo y untuoso, con sus característicos ojos saltones capaces de transmitir el terror y la desesperación con apenas una mirada; el segundo ciclópeo y ladino, el ogro del bosque, el hombre de las marionetas del guiñol y las trufas de chocolate con forma de erizo empleados para embaucar a sus indefensas víctimas.

Gert Fröbe es Scott en "El cebo"

Precisamente esta caracterización suya tan particular de la maldad, le sirvió para que los productores de "Goldfinger" (Guy Hamilton, 1964) eligieran a Gert Fröbe para encarnar a uno de los bellacos por antonomasia de la historia del cine, Auric Goldfinger, encarnizado rival del mítico agente secreto James Bond (Sean Connery).

En "El cine y las enfermedades mentales" (Danny Wedding, Mary Ann Boyd, Ryan M.  Niemiec, 2005) existe un capítulo dedicado a la violencia y el maltrato físico y sexual, donde califican como psicópata sexual asesino de niñas pequeñas al protagonista de "M, el vampiro de Dusseldorf".

¿Quién es un psicópata sexual?

Generalmente, entendemos que una persona se comporta como un psicópata cuando su conducta social es irresponsable, violando e ignorando los derechos de sus prójimos. Incapaces de distinguir entre lo cabal y lo errado, no demuestran empatía ni remordimiento por sus actos dañinos.

La definición más amplia de un psicópata sexual incluye a todos aquellos individuos diagnosticados de psicopatía y que cometen delitos sexuales. Este tipo de delitos atenta contra la libertad  y la integridad sexual de una persona.

Es necesario aclarar que no todos los delincuentes sexuales son psicópatas, si bien entre los violadores y asesinos múltiples de mujeres la mayoría suelen serlo.

Las agresiones sádicas suelen ser también cometidas por delincuentes sexuales psicópatas.

Los pedófilos con alto grado de psicopatía y baja inteligencia suelen ser criminales reincidentes.


Cartel de "Jack el Destripador" (John Bram, 1944), uno de los retratos del  asesino en serie probablemente más famoso de la historia del cine

Con ciertas particularidades, Hans Beckert (Peter Lorre) y Schrrot (Gert Fröbe) presentarían rasgos característicos de un psicópata sexual:

  • Consciencia de su actividad criminal. Saben lo que quieren hacer y lo hacen, a pesar de que pudiéramos deducir lo contrario considerando las desesperadas declaraciones de Beckert ante el improvisado tribunal formado por rufianes y mendigos en el film de Fritz Lang.
  • Planificación de su delito, eligiendo a las víctimas, la manera de aproximarse a ellas para embaucarlas y la selección del lugar donde culminar sus crímenes.
  • Modus operandi, que se repite en cada acto criminal.
  • Doble vida, consiguiendo vivir de manera oculta como ciudadano anónimo en el seno de la comunidad donde perpetra sus abusos y dominaciones.
  • Comportamiento compulsivo para la obtención de placer sexual provocando el sufrimiento de las víctimas, vejándolas mientras que ejercen sobre ellas el control más absoluto.
  • Suelen estar integrados socialmente, dotados de una inteligencia superior y ser más despiadados que los otros delincuentes sexuales no psicópatas.
En "M. El odio social: notas sobre el film de Fritz Lang" (Miradas de Cine - José F. Montero, 2016), nos situamos ante el retrato de un psicópata al que le resulta imposible huir de sí mismo, trágicamente escindido (su primera imagen lo muestra mirándose al espejo de forma interrogativa), paradigma de una sociedad en que el afloramiento de sus más oscuros fantasmas va a llevar en poco tiempo a uno de los mayores desastres recientes de la Humanidad"...


Sin embargo, por sus declaraciones en el sótano ante el improvisado tribunal popular formado por mendigos, delincuentes y prostitutas, también hay quien defiende que Hans Beckert podría padecer un
trastorno bipolar. Atenazado por sus remordimientos, el asesino de niñas esgrime desesperadamente en su defensa la influencia de un demonio interior ("una voz, un fuego") que le impulsa a cometer tan atroces actos. 

EL CASO EDMUND KEMPER

Los psicópatas en general han representado (y continúan haciéndolo) un filón para la industria cinematográfica. El morbo vende entradas y genera ingentes beneficios económicos. Tristemente, y para ventura de los guionistas, la realidad suele superar a la ficción. 

Como en el caso del gigantesco Edmund Kemper, 2.06 metros de estatura y más de 120 kilos de peso, popularmente conocido como "el asesino de las colegialas", que cometió las mayoría de sus atrocidades en la década de los 70, protagonista de varios documentales y series de ficción. Es uno de los asesinos en serie estadounidenses analizado en la galardonada y perturbadora serie televisiva de Netflix "Mindhunter" (2017-2019), interpretado eficientemente por el actor Cameron Britton.


Desde temprana edad, Kemper comenzó a mostrar rasgos de psicopatía, torturando y matando animales, realizando retorcidos ritos sexuales, decapitando y desmembrando a las muñecas de sus hermanas, así como planificando los asesinatos de sus profesores y conocidos.

Su infancia y adolescencia transcurrieron anormalmente. Su propia madre le obligaba a dormir en el sótano, por miedo a que violara a sus hermanas, mientras lo alimentaba con cabezas de pescado. A los 15 años asesinó a tiros a sus abuelos, por lo que fue internado en el hospital estatal, donde gracias a su elevado coeficiente intelectual (140) y sus dotes de seducción, logró hacerse amigo y ayudante de su propio psicólogo


Cameron Britton es Edmund Kemper

Cumplida su condena, retornó al hogar materno en Santa Cruz (California), para trabajar en el Departamento de Obras Públicas y Transporte. Entre 1972 y 1973 asesinó a varias estudiantes que conocía en las autopistas. Después las trasladaba a zonas rurales abandonadas para matarlas a cuchilladas, a tiros o asfixiándolas.

Consumadas sus atrocidades, trasladaba los cadáveres a su propio domicilio, donde practicaba la necrofilia y posteriormente desmembraba los cuerpos, que de esta manera enterraba o arrojaba a los barrancos.

Para culminar su carrera como psicópata sexual, en abril de 1973 asesinó a su madre a martillazos, mientras dormía. Decapitó el cadáver y utilizó la cabeza como diana y objeto sexual. Devoró varias partes de los despojos, durmiendo durante 4 noches junto a los restos en putrefacción. Finalmente, invitó a casa a una de las mejores amigas de su madre para estrangularla.

Kemper se entregó a la policía, confesando su necrofilia y canibalismo. Y aunque alegó enajenación durante su enjuiciamiento, fue condenado a cadena perpetua por 8 cargos de asesinato. Actualmente cumple condena en la Prisión Estatal de Vacaville (California).

EL CASO PETER KÜRTEN

Este psicópata sexual, inspirador del protagonista de "M, el vampiro de Düsserdolf", compartía las mismas características con Edmund Kemper y la larga triste lista de otros asesinos en serie: despiadados, consciencia criminal plena, planificación de sus delitos, modus operandi, doble vida y sadismo.

En la década de los 70 cometieron la mayoría de sus crímenes un grupo de psicópatas y asesinos en serie que sembraron el terror entre la sociedad estadounidense: al anteriormente mencionado Edmund Kemper se unieron Ted Bundy, David Berkowitz ("el hijo de Sam"), John Wayne Gacy ("el payaso asesino") y el misterioso "asesino del Zodíaco", de los que también se han ocupado el cine y la televisión.

Una terror colectivo parecido se vivió en Alemania durante la década de los años 20, con motivo de las actuaciones de una serie de asesinos múltiples como Carl Grossman, que confesó haber matado a más de 50 mujeres, Karl Denke, "el caníbal de Ziebice", que llevaba un macabro registro de sus víctimas y de las que conservaba restos conservados en salmuera, Fritz Haarmann, "el carnicero de Hannover", ejecutado por haber eliminado a unos 40 adolescentes, al limón con  su amante Hans Grans.

Tal vez estos psicópatas pudieron servir de fuente de inspiración para Fritz Lang, un ávido lector de las crónicas de sucesos, a la hora de concebir al protagonista de "M, el vampiro de Düsseldorf", y que inicialmente se iba a llamar "Asesinos entre nosotros", la película favorita de este genial cineasta. 

Además, fue la primera cinta sonora que dirigió, la penúltima de sus películas alemanas y el debut en la gran pantalla del excepcional Peter Lorre.

Reacio al cine sonoro, precisamente supo Fritz Lang explotar el sonido en su primera cinta sonora, junto al silencio y la música: inolvidable el empleo del fragmento prestado de "Peer Gynt"(Edvard Grieg, 1875), "En la gruta del rey de la montaña", verdadero e inquietante leitmotiv de este film.

Pero quizás sería la trayectoria criminal de Peter Kürten, el más cruel y despiadado de todos estos homicidas, la acción promotora del guión escrito por Lang junto a su entonces esposa, Thea von Harbou, tras leer el artículo original de Egon Jacobsohn.

El matrimonio acudió en varias ocasiones a la comisaría de policía de la Alexanderplatz en la procura de datos sobres las nuevas  técnicas de investigación de los expertos policiales y detalles de las carreras de los criminales.


Fritz Lang y Thea von Harbou

A principios de 1930, el departamento de policía de Düsseldorf publicó un boletín especial sobre el asesino múltiple que aterrorizaba a la población, con un modus operandi tan heterogéneo que incluso hizo pensar a los expertos que se enfrentaban a diferentes criminales.

"El vampiro de Düsseldorf" se tocaba un característico sombrero y escribía cartas a los periódicos.


Peter Kütten (1883-1931)

Dotado de una prodigiosa memoria selectiva, capaz de recordar los más mínimos detalles de sus salvajadas, Kürten fue entrevistado tras su arresto por el eminente psicólogo y profesor Karl Berg, al que desveló los detalles pormenorizados tanto de los crímenes que se le atribuían como de otros que no. Todo esta información le serviría al doctor para escribir su "Der sadist" (1938).


Peter Kürten nació  en 1883 en el seno de una miserable familia numerosa de Colonia-Mullheim, siendo el tercero de 13 hermanos. Su padre era un alcohólico violento que forzaba a su mujer en presencia de su extensa prole. Pronto el joven Kürten seguiría su perverso ejemplo.

Su padre fue encarcelado durante 3 años por abusar de su hija mayor; y el futuro psicópata sexual sustituyó a su progenitor en tan repugnante e incestuosa relación. Por aquellos años, liquidó a dos compañeros de clase, permitiendo que se ahogaran en el río.

Cuando la familia se mudó a Düseldorf comenzó a torturar y matar perros, junto a otros animales como ovejas y cabras, a las que apuñalaba mientras practicaba bestialismo con ellas. Enseguida pasó del sadismo con animales a las personas, después de haberse relacionado con una prostituta masoquista que le doblaba la edad.

Durante 8 años permaneció en prisión, experiencia nefasta para su futuro, puesto que entendió que sus crímenes posteriores eran la manera de saldar sus cuentas pendientes contra el resto del mundo. Nunca sintió el más mínimo remordimiento ni pensó que su conducta era dañina.


Hans Beckert (Peter Lörre) y una de sus pequeñas víctimas

Continuó sobreviviendo gracias a los robos cometidos entre condena y condena. Hasta que en 1913, en Colonia, cometió una atrocidad que despertaría su avidez por la sangre: el degollamiento de Christine Klein, una niña de 10 años que dormía plácidamente en la primera planta de una taberna, propiedad de su padre, Peter Klein. Al día siguiente se desplazó al lugar del crimen, cumpliendo esa máxima de que el asesino siempre regresa al escenario de sus fechorías.

Posteriormente, y durante un tiempo, limitó su actividad criminal a provocar incendios, atacar a personas y a la violación y asesinato de una mujer, cuyo cadáver nunca llegó a ser localizado.

Tuvo tiempo de casarse con una mujer a la que verdaderamente respetaba y amaba, hasta que en febrero de 1929 se encontró el cuerpo medio quemado con petróleo de la pequeña Rosa Ohliger, cuyo corazón había sido atravesado por 13 puñaladas, mientras su ropa estaba mancha de semen, ocultando otra salvaje puñalada en su vagina.

Poco tiempo después asesinó a Rudolph Scheer, un mecánico de 45 años al que despachó con una veintena de puñaladas en la cabeza y el cuello. Nuevamente sintió la necesidad de retornar al lugar del asesinato.

En agosto de 1929, se acercó a dos hermanastras en el pueblo de Flehe, entonces en fiestas. En aquel lugar estranguló y degolló primero a la más pequeña, Gertrude Hamacher, de 5 años de edad, para después retocarle el cuello y decapitar a la mayor, Louise Lenzen, de 14 años.

Conocedor de los crímenes del archiconocido psicópata sexual Jack el Destripador, perpetró diversos ataques ataques indiscriminados, violando y matando a las jóvenes Ida Reuter y a Elizabeth Dorrier.

En noviembre de 1929 envió una carta a la policía, que le buscaba desesperadamente, revelando el lugar donde había depositado el cadáver de Gertrude Albermann, de 5 años, acuchillado 35 veces.

Recordemos el episodio de la carta a la policía y los medios de comunicación se encuentra presente en "M, el vampiro de Düsseldorf", siendo la escritura con un lápiz rojo uno de los indicios fundamentales para descubrir al asesino.

Finalmente, el 24 de mayo de 1930, la señora Kürten acudió a la policía para denunciar a su esposo, poniendo fin a su horripilante carrera criminal, cumpliendo la recomendación del propio asesino, para que así ella pudiera cobrar la sustanciosa recompensa ofrecida por su cabeza. 

Juzgado y condenador un jurado popular, fue guillotinado el 2 de julio de 1931, dos meses después del estreno de la película de Fritz Lang.


Durante sus interrogatorios parecía disfrutar del horror que provocaba en su entorno. Confesó que solía beber sangre de sus víctimas, de ahí el apoyo de "el vampiro de Dusseldörf". Su cabeza fue embalsamada en un intento de conocer las anomalías que habían provocado semejante cadena de crímenes y asesinatos.

Hoy en día, cortada por la mitad, figura entre los macabros objetos de la colección del museo Ripley´s Believe It or Not! en Wisconsin Dells (EEUU).


La persecución de Hans Beckert se desencadena por dos colectivos bien distintos: por una parte la policía, dirigida por los inspectores Groeber (Theodor Gross) y Lohmann (Otto Wernicke), con sus particulares y discutibles métodos de investigación; por otra parte, el crimen organizado, a semejanza de la "Bolsa de los mendigos" que realmente existió en Berlín, hostigados por la telaraña policial tejida para capturar al asesino, y que decide emprender una cacería paralela empleando a los maleantes y mendigos de la ciudad, una especie de patrullas ciudadanas que más tarde fueron utilizadas por los nazis (y otras dictaduras) para sembrar el terror e imponer su ley.

Simplemente recordar aquí que el título de esta película iba a ser "Asesinos entre nosotros", quizás modificado a la postre para no despertar la suspicacia de los líderes del partido Nacionalsocialista Obrero Alemán (NSDAP).


El linchamiento del delincuente al margen de la justicia ordinaria es un tema reiterado en "Furia" (1936), el primer film americano de Fritz Lang, protagonizado por el inolvidable Spencer Tracy como Joe Wilson, un hombre sólo ante el peligro, tal y como se encontró el mismo actor dos décadas más tarde en "Conspiración de silencio" (John Sturges, 1955), al encarnar al veterano manco John J. Macreedy, encarado frente a la comunidad inexplicablemente hostil de Black Rock.


En su libro "Poner el dedo en la llaga: moral, política y derecho en el cine de Fritz Lang"  (José Antonio Gómez Garcia, 2019), del profesor de Filosofía Jurídica de la UNED, el Capítulo V está dedicado a "M, el vampiro de Düsseldorf".

En este film, Fritz Lang parece difuminar las distancias existentes entre los correcto y lo incorrecto, entre el mundo legal e ilegal, donde el Estado pierde el monopolio de la violencia para defender los intereses de la ciudadanía. En este aspecto, la escena del proceso popular en el sótano contra el asesino, y la supuesta identificación del criminal por parte de un ciego, que afirma reconocerlo perfectamente, resultan paradigmáticos.

La acusación popular demanda la pena capital para el asesino en serie, basándose en su propia confesión y autoinculpación. Sin embargo, su improvisada defensa propone su entrega a las autoridades para ser juzgado y recluido en un manicomio o en un hospital. De esta manera, como el asesino actúa en contra de su voluntad, no sería responsable de sus crímenes, y por lo tanto no imputable.

Podemos leer en "Tomás Nevinson" (Javier Marías, 2021), la novela póstuma de su excepcional trayectoria literaria: "es así como obran las mafias, incapaces de perdonar una falta o una deuda mínimas para que no haya un mal precedente, para que todos comprendan que nunca se puede ser irrespetuoso con ellas, que no se les puede robar o mentir ni traicionar, que se las ha de temer. Y así es como también actúan el Estado y su justicia, a fin de cuentas, con su ceremonia y su solemnidad, o sin ellas cuando es preciso y todo se ha de hacer en secreto: ahuyentan el delito de otros, los disuaden mediante la condena del osado que los precedió"...


Gustaf Gründgens es Der Schränker

El fascinante personaje de Der Schränker (Gustaf Gründgens), algo así como el apalancador de cajas fuertes, una alegoría del nazismo caracterizado con su amplio abrigo de cuero y tocado con un bombín, tras haber movilizado a los bajos fondos berlineses para capturar al psicópata asesino, preside el tribunal popular encargado de juzgarlo y condenarlo.

Coincidencias de la vida, después de haber coqueteado con la izquierda política, gracias a su representación de Mefistófeles en "Fausto" de Goethe, Gründgens se granjeo la admiración del Hermann Goering, siendo propuesto como Director del Teatro Estatal de Prusia, para convertirse en el representante oficial de la Alemania nazi sobre los escenarios.


Podríamos concluir, sin miedo a equivocarnos, que "M, el vampiro de Dusseldorf" es una lúcida reflexión sobre los esquivos conceptos relacionados con el orden, la ley y la justicia, temas que continuarán obsesionando a Fritz Lang a lo largo de su prolífica cinematografía, incluyendo "Más allá de la duda" (1956), film postrero de su etapa norteamericana.

Como podemos leer en "Monstruos que huyen, monstruos que persiguen, monstruos que observan", más que un alegato contra los nazis, esta película representa una inmisericorde vivisección de los peligros de las masas cuando irremisiblemente colapsan tras hallarse sometidas a situaciones extremas.






sábado, 16 de julio de 2022

HUERFANOS DE BROOKLYN

 


- "Escúchame. Tengo algo mal en la cabeza: Es importante saberlo. Grito y tengo muchos tics. Parezco un bicho raro"...

Lionel Esrogg (Edward Norton) en "Huérfanos de Brooklyn"


Recientemente, a propósito del Día Europeo del Síndrome de Tourette, algunos medios de comunicación se hicieron eco de una patología que podría afectar al 7% de la población mundial, a 35 millones de europeos y a 3 millones de españoles.

Suele diagnosticarse entre los 8 y los 10 años de edad, y a nivel mundial, su prevalencia se sitúa en torno al 1% de los niños en edad escolar, siendo más frecuente en varones que en mujeres, en una proporción de 3:1.

El síndrome de Gilles de la Tourette es un trastorno neuropsiquiátrico que suele manifestarse antes de los 18 años, caracterizado por movimientos repetitivos rápidos (tics) y sonidos indeseados e incontrolables. Los afectados pueden llegar incluso a pronunciar palabras malsonantes y ofensivas.

COMORBILIDAD

Según la Sociedad Española de Neurología, el 90% de los pacientes con síndrome de Tourette puede presentar trastornos psiquiátricos. Los más frecuentes serían adaptativos de tipo ansioso, déficit de atención con o sin hiperactividad (TDAH), presente al menos en el 40% de los casos, trastornos obsesivos- compulsivos (TOC), casi en la mitad de los pacientes, y patología del sueño, que condicionan el descanso de los afectados

Con menor frecuencia, estos pacientes pueden presentar también conductas impulsivas y autolesivas, escasa tolerancia a la frustración, con frecuentes ataques de rabia e ira, depresión, alteraciones del lenguaje y rasgos leves del espectro autista.

Recientes estudios especializados han descartado que las personas con síndrome de Tourette sean especialmente agresivos, hallazgo fundamental para desmitificar y contrarrestar las ideas erróneas y los estigmas sobre estos pacientes.

Es importante considerar que la comorbilidad en muchas ocasiones provoca más problemas que la mera presencia de sus tics característicos, necesitando tratamientos específicos con diferentes medicaciones.

Algunos niños con síndrome de Tourette pueden presentar además síntomas menos visibles, como trastornos del estado de ánimo (ansiedad, depresión), problemas motrices e incluso la pérdida de control de los esfínteres, lo que dificulta todavía más su adaptación social en un período tan crítico del desarrollo como es la infancia.

Durante la adolescencia, por cuestiones hormonales, los síntomas pueden repuntar, en un síndrome para el que, de momento, no existe tratamiento específico.

HISTORIA

Su descubrimiento se atribuye al neurólogo francés George Gilles de la Tourette (1857-1904), discípulo destacado del eminente profesor Jean Marie Charcot (1825-1893), director del Hospital de Salpêtrière de París.


George Gilles de la Tourette (1857-1904)

En 1890, Tourette tradujo un artículo del especialista estadounidense George Miller Beard donde describía a un grupo de pacientes canadienses de origen francés que sufrían contracciones, movimientos anormales, ecolalia, ecopraxia y dificultades par controlar sus tics.


George Miller Beard (1839-1883)

Brillante profesional, la vida personal de Gilles de la Tourette resultó complicada, llegando a padecer diversos síntomas hipomaníacos y depresivos; a medida que éstos fueron empeorando, provocaron el deterioro progresivo e irreversible de su salud, hasta el punto de fallecer internado en un hospital psiquiátrico de Lausana (Suiza).

CINEFILIA

Junto a Gabriel Legue, Gilles de la Tourette analizó la patología de la abadesa Jeanne des Anges, supuestamente un caso de histeria provocado por la pasión amorosa no correspondida entre la religiosa y el sacerdote Urbain Grandier, posteriormente quemado en la hoguera por brujería.

Esta historia real, ocurrida en la convulsa Francia de mediados del siglo XVII, inspiró la novela "Los demonios de Loudun" (Aldous Huxley, 1952), llevada posteriormente a las pantallas cinematográficas como "Madre Juana de los Ángeles" (Jerzy Kawalerowicz, 1961) y sobre todo como "Los demonios" (Ken Russell, 1971), una de las producciones más significativas, transgresoras y censuradas del cine de los años 70, protagonizada por Oliver Reed y Vanessa Redgrave.

ETIOLOGIA

Los expertos todavía no han encontrado una causa específica de este síndrome. Se trata de un trastorno complejo, donde podrían interaccionar múltiples factores genéticos y ambientales.

Edward Norton es Lionel Essrog en "Huérfanos de Brooklyn"

Si bien son necesarios más estudios e investigaciones, entre algunos de los factores de riesgo medioambientales han sido propuestos el tabaquismo activo durante el embarazo, complicaciones gestacionales, bajo peso al nacer y ciertas infecciones infantiles.

HUÉRFANOS DE BROOKLYN

Esta película representa el regreso a la dirección cinematográfica del actor y productor estadounidense Edward Norton. Fue además el guionista de este film, inspirándose para ello en la novela homónima de Jonathan Lethem.

Lionel Essrog (Edward Norton) es un investigador privado con síndrome de Tourette empeñado en descubrir a los asesinos de Frank Minna (Bruce Willis), su amigo y mentor, que lo había rescatado de un orfanato de Brooklyn.

A pesar de las evidentes limitaciones de su trastorno neurológico, expuesto constantemente al ridículo y la hilaridad, la privilegiada mente del protagonista va componiendo poco a poco un complejo puzzle criminal a partir de pistas aparentemente aisladas e inconexas, donde se mezclan la violencia, la traición y la corrupción política.

Norton traslado el escenario original de la novela a la Nueva York de 1957, con el objetivo de aportar a la historia la patina característica del cine negro. Para completar su obra, añadió elementos de la trama urbanística desarrollada en The Power Brooker.


Robert Moses (1881-1981)

En 1974, el periodista Robert Caro (1936) fue galardonado con el premio Pulitzer por la biografía del magnate urbanístico Robert Moses, creador del suburbio de Long Island, y que priorizó priorizar la construcción de autopistas estatales después de la Gran Depresión.

Alec Baldwin es el planificador urbanístico Moses Randolph

En su obra, Robert Caro acusó a Moses de abuso de poder y racismo, con un comportamiento ético más que reprobable por aprovecharse de la miseria y la marginación imperantes en los tradicionales barrios negros de la ciudad para derruirlos y transformarlos en modernos proyectos subsidiarios de la red de autopistas locales, tal y como se nos muestra en la película, donde Alec Baldwin encarna al controvertido personaje de Moses Randolph y Willem Defoe a su huraño hermano Paul Randolph.

SINDROME DE TOURETTE EN LA LITERATURA EL CINE Y LA TELEVISIÓN

Diversas obras literarias han retratado personajes con este síndrome, como por ejemplo "La pequeña Dorrit" (Charles Dickens, 1855-1857), publicada originalmente por entregas y adaptada al cine y la TV en varias ocasiones, cosechando las alabanzas tanto del público como de la crítica especializada.

Pero existen más ejemplos. Escrita en tres partes, y asimismo publicada por entregas, está "Ángel Guerra" (Benito Pérez Galdós, 1890-1891), obra que inauguró el ciclo espiritualista de las "Novelas españolas contemporáneas" de este prolífico autor.

Y también "La torre de los sietes jorobados" (Edgar Neville, 1944), la adaptación cinematográfica de la novela homónima del poeta, periodista y escritor Emilio Carrere Moreno, miembro destacado del movimiento poético del decadentismo modernista español.

Considerada hoy en día como una película de culto por su singular combinación de diversos géneros como el fantástico, el  policíaco, el sainete, la intriga y el terror, asimismo precursora del fantaterror español (1960-1970).

Igualmente el interés por los tics y el síndrome de Tourette se encuentra presente en películas como "Inocencia y juventud" (Alfred Hitchcock, 1937), "El código tic" (Gary Winick, 1999) o "Los impostores" (Ridley Scott, 2003).

En ciertas ocasiones, el tratamiento de los personajes con síndrome de Tourette no siempre ha sido el más adecuado. En 2019, la Asociación Andaluza de pacientes con síndrome de Tourette y Trastornos Asociados (ASTTA) manifestó su más enérgica protesta por el modo en que la serie televisiva "La que se avecina" representó a este síndrome en el 4º capítulo de su temporada 11, alertando que estos pacientes son objeto frecuente de burlas, rechazo e incomprensión, fundamentalmente ocasionadas por el desconocimiento y los prejuicios.

Asimismo, se vieron obligados a recordarles a los productores de la popular serie que la coprolalia (expresión involuntaria de palabras obscenas, socialmente inadecuadas o comentarios despectivos) no es un síntoma fundamental de esta patología, pudiendo aparecer solamente en el 10% de las ocasiones.


domingo, 29 de mayo de 2022

UN ASUNTO DE MUJERES - EL ACONTECIMIENTO. EL ABORTO EN EL CINE FRANCÉS

En 1968 Norma McCorvey, una mujer de 21 años con una turbulenta existencia a sus espaldas, se quedó embarazada por tercera vez. Acuciada por el paro laboral y víctima de una profunda depresión, acudió al bufete de las abogadas Linda Coffee y Sarah Weddington, especializadas en la defensa de mujeres que deseaban abortar. 

Por aquel entonces, las restrictivas leyes del estado de Texas solamente permitían el aborto legal en casos de violación. Bajo ese supuesto, entablaron una prolongada batalla legal contra el fiscal del distrito Henry Wade, que culminó 3 años después en la Corte Suprema de los Estados Unidos, con el fallo favorable para la demandante, protegida legalmente en todo momento bajo el seudónimo de Jane Roe.


Norma McCorvey (Jane Roe) (1947-2017)

Paradójicamente, Norma-Jane nunca llegó a abortar, pues al igual que ocurrió con sus dos hijas anteriores, dio en adopción a su tercer bebé. Su existencia es digna de la más auténtica ficción cinematográfica. Años más tarde, después de confesar que realmente nunca había sido violada, arrepintiéndose de sus anteriores decisiones se convirtió al catolicismo, transformándose  de esta manera en un icono antiabortista mundial. 

El caso popularmente conocido como Roe contra Wade supuso en 1973 el reconocimiento por parte de la más alta institución jurídica estadounidense del derecho constitucional de las mujeres embarazadas a la hora de elegir abortar libremente, anulando de paso muchas leyes federales y estatales que restringían o impedían esta práctica.

Precisamente en estos días, los magistrados del Tribunal Supremo de los Estados Unidos debaten una vez más sobre la derogación de la ley del aborto. Actualmente existen 13 estados de la Unión con legislaciones restrictivas al respecto, que entrarían inmediatamente en vigor si la reforma nacional prosperase finalmente.

En Texas, por ejemplo, la ley aprobada en septiembre de 2021 prohibe abortar a partir de la 6ª semana de gestación. Además, anima a la ciudadanía a ejercer de policía vecinal, llegando a ofrecer 10000 dólares a quienes denuncien a cualquier persona sospechosa de ayudar a abortar. Mas férrea todavía es la ley en Alabama, donde el aborto está prohibido en cualquier supuesto desde el mismo momento en que la mujer conoce su gravidez.

CINEFILIA

"Apio verde" (Francecs Morales, 2013), cuyo título hace referencia a la creencia tradicional de que el consumo de cantidades excesivas de apio durante la gestación podría inducir un aborto, ha sido encuadrada por la crítica especializada dentro del género del thriller psicológico.

Se trata de una película chilena centrada en el sufrimiento de una pareja que se enfrenta a un embarazo con un feto anencéfalico incapaz de sobrevivir a partir de su nacimiento.

En la época del rodaje, Chile era uno de los pocos países del mundo cuyas leyes no contemplaban el aborto terapéutico, ni siquiera cuando la vida de la madre estuviera en peligro. Por ello la protagonista, Adriana (Catherine Mayozer),  deberá llevar a término su gestación aún a sabiendas de su fatal desenlace, soportando una insufrible tortura física y psicológica.

Finalmente, el 14 de septiembre de 2017, el ejecutivo chileno promulgó una nueva legislación que permite el aborto en los casos de embarazo fruto de una violación, cuando peligre la vida de la gestante o cuando el feto presente anomalías incompatibles con la vida.

En España, a pesar que desde mediados de los 80 se podía abortar legalmente bajo determinados supuestos (Ley Orgánica 9/1985, de 5 de julio de 1985), en el transcurso de una guardia en el antiguo Hospital General de Galicia, una mujer embarazada de pocas semanas acudió al servicio de urgencias presentando una infección ginecológica. Revisada por los especialistas, se consiguió extraer una pequeña rama de perejil (Petroselinum crispum) que alguien le había introducido previamente en su cuello uterino.

Tanto las semillas del perejil como el apio contienen apiol, una oleorresina presente en ciertos aceites esenciales obtenidos de las hojas y otras partes de estas plantas. Fue descubierta en 1715 por un boticario de Leipzig (Alemania), Heinrich Christoph Link, en forma de cristales verdosos reducidos por el vapor del aceite de perejil.

En 1895, Joret y Hormolle descubrieron la utilidad del apiol en el tratamiento de la amenorrea. En medicina se ha empleado tradicionalmente en el tratamiento de los trastornos menstruales y también como abortivo, habiéndose reportado casos de intoxicaciones mortales en este último caso.

Petroselium crispum, de Franz Eugen Köhler (Koehler Images)

El uso de esta planta en abortos caseros se conoce desde la antigüedad, igual que las infusiones de ruda (Ruta graveolens), las agujas de tejer, las sondas o las perchas. Muchas mujeres han enfermado o muerto por estas prácticas clandestinas, a las que también asistimos como espectadores de "El acontecimiento" (Audrey Diwan, 2021).

En 1963, Anne Duchesne (magnífica Anamaria Vartolomei) es una estudiante universitaria con un futuro prometedor. Con los exámenes finales encima, descubrirá que se encuentra encinta y deberá enfrentarse al dilema de continuar con su gestación, abandonando sus estudios, o interrumpir su embarazo a costa de la censura social, el miedo, la cárcel, el dolor e incluso la muerte.

El guión de Marcia Romano y de la propia Audrey Diwan se inspira en la novela homónima de la escritora francesa Annie Ernaux (1940) cuya obra literaria contiene diversos componentes autobiográficos, como por ejemplo el sucedido a principios de los 60, cuando ella misma se quedó embarazada e intentó abortar para continuar con sus estudios.

Según palabras de la directora, esta no es una película sobre el aborto, sino sobre la libertad de elección de las mujeres.

La escritora Annie Ernaux

A la credibilidad de la historia cinematográfica contribuye notablemente el uso del formato 1.37 y la dirección de fotografía, a cargo de Laurent Tangy, con la cámara en perfecta sincronización con la protagonista, primero para mostrarnos el mundo contemplado desde su propia perspectiva, y más tarde situándose detrás de ella, para destacar todo lo que ocurre en su dramático entorno.

Dejando a un lado el morbo y apartándose de lo escabroso, resultan especialmente duras las escenas relacionadas con las prácticas caseras para la interrupción del embarazo, iniciadas tanto por la propia protagonista como por la abortista clandestina, Madame Rivière (Anna Mouglalis)

"UN ASUNTO DE MUJERES"

En este aspecto, resulta inevitable la comparación con "Un asunto de mujeres" (Claude Chabrol, 1988), ambientada en la Francia ocupada durante la Segunda Guerra Mundial, donde una joven madre de familia, Marie Latour (Isabelle Huppert), tras ayudar a abortar a su amiga Ginette (Marie Bunel), comienza a ser solicitada por otras embarazadas que desean poner fin a sus embarazos no deseados, fruto de violaciones o por relaciones adúlteras.

En una escena de esta película, Marie sorprende a su vecina sumergida en un barreño de agua con mostaza, supuestamente una sustancia abortiva según la tradición popular.

Parte de la crítica se manifestó en su día contraria al planteamiento de "El acontecimiento" (Audrey Diwan, 2021), por la crudeza de las imágenes que nos muestran las prácticas abortivas, insinuadas en la cinta de Chabrol mediante un sistema de sondas y lavativas con agua jabonosa.

Separadas por tres décadas, ambas películas retratan a la perfección la indecisión y el sufrimiento de aquellas mujeres que un día decidieron abortar. En "Un asunto de mujeres", en la época donde muchas francesas se vieron abocadas a la prostitución para poder mantener a sus familias en tiempos de penuria. En "El acontecimiento", una prometedora estudiante universitaria que se enfrenta a la incomprensión social y al miedo, al dolor y a la muerte, tal y como le ocurrió a la desdichada Jasmine (Dominique Blanc) en el film de Chabrol, fallecida tras las complicaciones de un aborto tras gestaciones en 7 años de miserable convivencia matrimonial.

El propio Claude Chabrol, junto a la prestigiosa guionista Colo Tavernier, (malograda esposa del cineasta Bertrand Tavernier), escribieron el guión de esta película a partir del libro homónimo del abogado y político francés Francis Szpiner (1954).

Nacido en el seno de una familia de impresores de origen judío y polaco, este  reconocido letrado fue asesor del presidente Jacques Chirac y alcalde del Distrito XVI de París. Alcanzó su mayor notoriedad profesional al haber defendido, entre otros polémicos personajes, a la famosa proxeneta Madame Claude, al brutal ex-dictador centroafricano Jean-Bedel Bokassa y al actor, empresario y controvertido político Bernard Tapie, presidente en su día del club de fútbol Olympique de Marsella.


Francis Szpiner (1954)

En 1986 escribió "Un asunto de mujeres" inspirándose en la historia real de Marie-Louise Giraud, humilde lavandera de la ciudad de Cherburgo y una de las últimas mujeres guillotinadas en Francia, denunciada por su propio marido tras haber realizado una veintena de abortos a mujeres durante el Régimen de Vichy. En la ficción cinematográfica, el popular actor François Cluzet encarnó a este desdichado personaje, Paul Latour, un resentido herido de guerra condenado a soportar el desprecio y las infidelidades de su esposa.

Marie-Louise Giraud, una "creadora de ángeles" según la creencia de que los fetos abortados también tenían alma, cayó bajo la guillotina el 30 de julio de 1943 en la prisión de La Petite Roquete de París, cumpliendo una sentencia del Tribunal de Estado inusitadamente cruel, que pretendía resultar ejemplar en un país colaboracionista con los nazis bajo el gobierno del mariscal Pétain y su Ley 300, que definía al aborto como un crimen.


Madeleine Pelletier (1874-1939)

Otra víctima notoria de estos tribunales fue la reconocida militante feminista Madeleine Pelletier, primera mujer francesa diplomada en psiquiatría, arrestada y encerrada en un manicomio bajo la falsa acusación de haberle practicado un aborto a una menor.

HISTORIA DE LOS ANTICONCEPTIVOS ORALES

En 1951, el químico de origen austrohúngaro Carl Djerassi y el estudiante mexicano Luis Miramontes sintetizaron la 19-nor-17-etinilesterona (norestirona o noretindrona), una hormona artificial que serviría de base para el posterior desarrollo de otros anticonceptivos orales.

En 1955, los científicos vinculados a la Universidad de Harvard y a la Fundación Worcester de Biología Experimental, John Rock (1890-1984), Gregory Goodwin Pincus (1903-1967) y Min Chueh Chang (1908-1991), lograron desarrollar con éxito una píldora inhibidora de la ovulación.

Pero los ensayos con la píldora anticonceptiva no pudieron llevarse a cabo en el estado de Massachusetts, donde cualquier patrocinio a la anticoncepción tenía la consideración delictiva. Por esta circunstancia, 67 clínicas de Puerto Rico al servicio de mujeres de escasos ingresos económicos se convirtieron en el banco de pruebas del entonces revolucionario método, bajo la supervisión de la Dra. Edris Rice-Wray (1904-1990).

No sería hasta mayo de 1960 cuando la FDA aprobó las indicaciones del Enovid, considerada la primera píldora anticonceptiva oral combinada (mestranol-noretinodrel).

Recordemos que la acción de "El acontecimiento" ocurre en los tiempos en los que el uso de la píldora anticonceptiva se encontraba en sus etapas iniciales.

ALGUNAS PELÍCULAS SOBRE EL ABORTO

"La chica de la fábrica de cerillas" (Aki Kaurismäki, 1990) culmina la trilogía proletaria del afamado cineasta finlandés, destacado por sus singulares retratos de las clases sociales más desfavorecidas, especialmente del norte de Europa.

En esta desgarrada historia de soledad y desamor nos presenta a Iris Rukka (Kati Outinen), una muchacha taciturna y sin porvenir que trabaja controlando el correcto etiquetado de las cajas en una factoría de cerillas. Por si fuera poco, debe enfrentarse al desapego familiar, manteniendo económicamente a su malvado padrastro (Esko Nikkari) y a su insensible madre (Elina Salo).

Por si fuera poco, una noche, al salir a bailar y divertirse, se queda embarazada de un desconocido (Vesa Vierikko) que la había tomado por una mujer fácil. La trama se complica cuando Iris sufre un aborto después de ser atropellada por un coche. Convaleciente, desde la cama del hospital trama su venganza contra su familia y su desaprensivo imprevisto amante.

 

"Las normas de la casa de la sidra" (Lasse Hallström, 1999), se inspira en la novela homónima del escritor estadounidense John Irving, cuyo trabajo fue galardonado en 1999 con el Oscar al mejor guión adaptado. Asimismo Michael Caine obtuvo la preciada estatuilla de la academia de Hollywood como mejor actor secundario por su interpretación del Dr. Larch, el regente del orfanato infantil de St. Cloud, en Maine (EEUU) durante los años 30-40 del pasado siglo XX, donde también se practican abortos.

A medida que va creciendo unos de sus pupilos, Homer Wells (Tobey Maguire), el médico lo irá preparando para que se convierta en su sucesor al frente de la institución; y a pesar no compartir los métodos de su preceptor, finalmente ayudará a abortar a una joven embarazada víctima de un incesto.

"El secreto de Vera Drake" (Mike Leigh, 2004) nos cuenta la historia de Vera Drake (Imelda Staunton), una modesta limpiadora que vive en Londres en 1950, junto a su esposo mecánico y sus hijos. Dentro de esta apacible y humilde existencia, la protagonista guarda un secreto, pues ayuda a abortar clandestinamente a otras mujeres, una actividad entonces considerada completamente ilegal.


En "Juno" (Jason Reitman, 2007), comentada anteriormente en este mismo blog, somos testigos del dilema de la joven protagonista (Ellen Page), cuando se queda embarazada sin desearlo y se plantea abortar. Tras muchas vicisitudes, finalmente decide continuar con su gestación y dar en adopción a su recién nacido.

"4 meses, 3 semanas, 2 días" (Cristian Mungiu, 2007) es una película que nos presentan las dificultades de dos jóvenes estudiantes de BucarestOtilia (Anamaria Marinca) y Gabita (Laura Vasiliu), cuando ésta última se queda embarazada y se planeta abortar en la Rumanía sojuzgada bajo el régimen comunista del dictador Nicolae Ceacescu y sus leyes contrarias al aborto, que empujaron a más de medio millón de mujeres a abortar clandestinamente.

Este film explora los miedos interiores y los límites de la amistad. No se posiciona ni a favor ni en contra del aborto. Simplemente narra de manera realista una historia de tristeza, angustia y falta de libertad, sin juzgar, pero emocionando al espectador.

Presenta además ciertas similitudes con "Un asunto de mujeres" y "El acontecimiento", como los abortos en clandestinidad por personal no sanitario, empleando métodos tan peligrosos como una sonda que permite la inyección de un producto químico a través del cuello uterino. 

Pero también comparte la estética de su fotografía, cámara al hombro rodando las tribulaciones de Otilia cuando trata de deshacerse de los restos del aborto en la oscuridad y el frío de la noche

En 2021, la cinta ganadora del Premio Especial del Jurado en el Festival de Cine de Berlín fue "Nunca, casi nunca, a veces, siempre" (Eliza Hittman, 2020), un drama en el que Autumm (Sidney Flanigan), una joven cajera de un supermercado rural de Pennsylvania se queda embarazada y emprende un viaje a la desconocida Nueva York buscando interrumpir su embarazo no deseado.